Chapter 9
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ra respondió al momento a estimción des feromonas del alfa con su celo, olvidando así el
miedo a él. Sus piernas quearon y cayó al suelo con un sonido sordo haciendo que toa
alrededor de su cuerpo se aflorara mostrándole a él sus piernaspletamente desnudas, asío
sus níveos muslos. No pudo notaro los ojos de él se oscurecieron, pero sio su olor se hizo
más intenso.
Escuchó un gru?ido proveniente por parte de él y e solo respondió con un gemidostimero tanto de
deseoo de vergüenza. Bajó cabeza en sumisión y esperó, mas el lobo no se movió en absoluto
Su corazónenzó a palpitar duro en su pecho de ansiedad. Acaso él quería que eenzara.
ra tragó en seco nerviosa y se levantó lentamente del suelo, y se acercó al lobo casi por inercia
deseando querer tocarlo. Sus manos temban cuandos alzó en torso al pecho fuerte y muy
marcado dnte de e.
Aun vte lo tocó sintiendo textura de piel caliente sobre su piel y una corriente eléctrica
recorrió, y al parecer a él también pues los músculos de su abdomen se tensaron. él estaba
respondiendo a e. ra sonrió levemente aun sin alzar cabeza por lo que él no pudo ve al
cabello cubrir su expresión.
La loba no fue apartada por él así que e se permitió tocarlo un poco, sin saber hasta cuando tendría
el privilegio. E era su mate, mitad de su alma, solo de estar a sudo hacía sentir
completamente satisfecha y hasta cierto punto atrevida… o eso era su celo ordenándole entregarse a
él. Se inclinó un poco más para estar más cómoda, donde sus dedos recorrieron tan lento su pecho
que fue una tortura para ambos. Tocaba casi superficial temiendo que sus cortas u?as lo ara?aran. No
sabía nada de él, no teníao saber cómo reionaría, pero al menos era consciente de algo. él
era peligroso, así que debía ir con cuidado.
Deszó un poco más su mano esta vez por el abdomen marcado, sintiendo cada protuberancia de
músculo bajo sedosa piel, y él pareció reionar. Un gru?ido se escuchó proveniente de su pecho,
pero no de forma agresiva, sino más bien de excitación. Y ra no pasó por alto el bulto que ya se
encontraba en sus pantalones que hasta con su vista borrosa lo pudo definir. El lobo se había puesto
duro por e.
Tragó en seco, respirando profundo, oliendos fuertes feromonas de él y humedeciéndose aún más
de lo que estaba ya, donde el líquido corrió por sus muslos, cayendo al suelo en varias gotas. La
segregación de lubricante natural era mayor durante el celo, celo estimdo por su pareja. Y el lobo lo
olió abriendo aún máss aletas de su nariz aspirando el dulce olor de loba.
ra se detuvo al llegar al borde de su pantalón. Si él había esperado así en cama y había
hecho ir hacia él casi desnuda, de seguro el objetivo final era tener sexo, por lo que quitar el pantalón
era parte de su tarea.
Aun indecisa y algo temblorosa, no supo si por ansiedad, posó su mano sobre el bulto palpitante del
alfa. Incluso a través de t podía sentir lo caliente que estaba. Y no era para nada peque?o. El alfa
abrió un poco más sus piernas para que e se acercara un poco más a él.
No parecía estarpletamente erecto y ya tenía un tama?o considerable. Se preguntó si podría
tomarlo bien, lo más seguro era que si dado que sus cuerpos estaban destinados, pero de seguro
molestaria y hasta dolería. Debía ser valiente. él era su mate.
Asi que apretó losbios y abrió el botón, solo no se espero que su mu?eca fuera agarrada con tanta
fuerza que escuchó sus huesos crujir. Un grito salió de susbios mientras era tirada sin nada de
delicadeza por el lobo haciendo que su cuerpo se estrera contra el de él y quedara sentada
torpemente sobre uno de sus muslos, con miedo a caerse de lo inestable que estaba. El líquido que
brotaba de e pronto empapó t oscura del pantalón, sin embargo, e no podía pensar en eso.
La mano grande y áspera de alguien que había sido sometido a duros entrenamientos se enrolló con
rudeza alrededor de su cuello y apretó. ra soltó un gemido de dolor ys lágrimas volvieron a
amenazar con salir. Ahorapletamente llena de miedo y apagando su deseo aun cuando este era
impulsado por el celo, no sabía que estaba ocurriendo. -Lo siento, lo siento – otra vezenzó a
disculparse. No lo entendía. La forma en que agarró hizo que e lo mirara al rostro, directamente a
sus ojos, o eso creía él. E podía ver siluetas y definir algunas cosas, ese día muchas más que
antes, pero ro que él no podría saberlo, apenas habían intercambiado pbras. Y por no decir sus
nombres. E sabia que se maba Dixon porque lo habían anunciadoo alfa, pero él de e… de
seguro nada.
De pronto, un gru?ido igual de potente que el que le había dado al inicio hizo estremecerse y perder
todo el color del rostro. Sintió el aliento del lobo al esta har. -?Haces esto con todos los machos que
te encuentras? ?Tan fácil eres para entrar en celo y abrirs piernas? – había desprecio, asco y odio,
en partes iguales en sus pbras. La pulsada de dolor emocional que sintió ra dentro de su ser fue
igual queo si él hubiera rechazado.
-?Qué?- voz de ra salió tan temblorosa que apenas se podía entender. Las lágrimas corrieron
por sus mejis ante impresión. Su rostro tenía una expresión desfigura. -Ahora te haces idiota el
alfa le mostró los colmillos y el agarre en su nuca conteniendo parte del cabello de e se hizo más
fuerte haciéndole gritar de dolor a loba más joven. -No sé, no sé. Lo siento, lo siento – otra vez
pedía perdón y no sabía razón. Su pareja estaba diciendo cosaspletamente diferentes ao
era e.
Esta vez el lobo no se conmovió con sus pbras y de un tirónnzó al suelo. Esta vez su espalda
tocó el suelo tan fuerte que perdió el aire de sus pulmones y tomó acostumbrada posición fetal
completamente aterrada.
-Y ahora pareciendo indefensa. Acaso me quieres enga?ar. La Luna de manada se supone que sea
una loba, pura, digna. Que sea hermosa tanto por dentroo por fuera. Que tenga al menos respeto
por sí misma y por su mate- casi escupía sus pbras con rabia que le hacía brir aún más sus ojos
y que sus garras sobresalieran. ra aun en el suelo solo podía temr y llorar.
-No sé de qué está hando – su voz era quebrada- No sé. Yo no he estado con nadie. Soy virgen-
creyó que era lo más conveniente decir en ese momento. El alfa gru?ó aún más fuerte.
-?Virgen?- el bufó con ironía – Bueno, quizás, no sé decirlo. Tienes el olor de otro lobo sobre ti. Fuiste
marcada por el-espetó y ra solo pudo petrificarse,pletamente aturdida.
Era su mate el que había rociado sus feromonas sobre e. Y su mate estaba dnte de e. Acaso…
no había sido él el que había marcado.C0pyright ? 2024 N?v)(elDrama.Org.