Chapter 8
8
ra se encontraba en una burbuja de emociones tan fuertes que se estaba mareando, aunque no
sabia si era realmente por eso o por posición en que se encontraba, sobre el hombro duro del
lobo que dolía contra sus costis y muy no abdomen, al estar baja de peso. Sentía emoción por
estar por fin con su mete, porque este había remado dnte de todos, que este fuera el alfa, por
lo que de seguro se acabarían los miles de maltratos contra e, pero de igual forma tenía algo de
miedo. No le había gustadoo había mirado tanto. Como si le tuviera… casco?
Esperaba que no fuera el caso. E ansiaba estar junto a su pareja. Si no había rechazado… era
una buena se?al.
E alzó levemente cabeza antes de alejarse de los miembros de manada y de su padre, notando
las diversas expresiones de todos de manera difusa, entre asombro, indignación, envidia. Como se
imaginó, no había ninguna sonrisa en dirión a e, ninguna de felicidad. Pero a ra no le importó
mucho. Si estaba con su mate, los demás eran irrelevantes. Dixon pasó por el costado del beta sin
mirarlo, en dirión a su ahora casa. -Que todos se vayan. Tengo un asunto que atender- le ordenó
en un tono que no admitía réplica alguna. Y el otro lobo ordenó. ra, por su parte, dejó que él
llevara hacia el interior de mansión destinada al alfa. Cuando él abrió puerta el olor fuerte a otro
macho llegó a e y le hizo temr. Era el olor de un lobo enfermo, aunque aún el aroma era potente.
Aferró sus manos a t de camisa que él tenía puesta buscando un anje que mantuviera su
cordurao pudo desde su posición, pero escuchó un gru?ido proveniente de su pareja.
-Quieta.
ra se quedó petrificadapletamente pálida. Ese tono de voz empleada denotaba que el alfa
estaba realmente molesto ?Pero molesto por qué? Acaso él no estaba feliz por haberse encontrado
con e. El día anterior estaba más que dispuesto a revolcarse con e en medio del bosque y hasta
Grande fue su impresión cuandos baldosas de lo que parecía ser un ba?o entraron en su ángulo de
visión. Ahora si no sabía que pensar. Aunque no tuvo tiempo de ello. Su cuerpo, de pronto, fue
lanzado al interior de una ducha y soltó un gemido ante el impacto en su espalda. Gimió en voz baja
sinprender que ocurría. No había sido realmente violento, al menos noo su padre, pero
tampoco tan suave. Su espalda palpitando era prueba de ello. Alzó cabeza entrecerrando los ojos
para intentar descifrar expresión que él tenía en su rostro,
pero el agua cayó sobre esta. Agua caliente de regadera queenzó a mojar todo su cuerpo y el
chorro no era muy agradable. -Espera, espera- e se abrazo a sí misma, asustada pors iones
de él, intentando protegerse todo lo que podía. El aguaenzó a poner su piel sonrojada y ardía
bajo el chorro. – Por favor.enzó a sollozarstimeramente. El alfa no parecía escucha para
nada, parado dnte de e de forma prepotente, exudando densas feromonas que pronto llenaron el
ba?o haciendo que a loba le costara trabajo respirar. – Perdón, perdón, perdón- e seguía
suplicando – Lo siento, lo siento – su voz cada vez era más rota dado los sollozos. Sus manos cubrían
su cabeza donde los dedos ardían por el agua caliente- Lo siento, lo siento.
Por suerte, después de lo que para e fue una eternidad y de disculparse tanto que había perdido
cuenta ducha fue cerrada. ra soltó un gemido de alivio, mas su cuerpo temba y no era de frío.
Tenía miedo. No entendía nada.
Con un muy leve movimiento alzó un poco cabeza en dirión a su mate. Este le estaba dando
espalda pasando una mano por su cabellorgo corriéndolo hacia atrás y aspirando. -Ya no hueles a
otro macho. Ya estás limpia. Sécate y sal- solo daba órdenes, sin un deje de sentimientos en torno a
e. El pecho de ra se apretó. Cuando el lobo salió del ba?o e aún se quedó dentro sin moverse.
Sintiendo sus miembros tan entumecidos que le costaba moverse. Miles de lágrimas corrían por sus
mejis. ?Por qué estaba tratando así? ?Por qué le decía que estaba sucia? Con el lobo con quien
único se había rcionado al punto de que se le pegara su olor sería él mismo, noche anterior,
aunque a cada momento que estas se intensificabans sentía más diferentes que antes. ra no
supo cuando tiempo fue el que pasó antes que e pudiera moverse y levantarse, muy lento y de
forma temblorosa.
Encontró que había una toa grande colgada y agarró para secar su cuerpo, quitándose su ropa
empapada. Había dejado de llorar y sentía sus ojos hinchados y su garganta áspera. Su piel estaba
ligeramente roja por haber sido sometida a alta temperatura del agua, que por suerte no había
creado quemaduras.
No halló ninguna prenda para vestirse en el ba?o por más que pasós manos pors superficies, así
que solo optó por envolverse en toa. Después de todo… no era que ropa le fuera a durar
mucho tiempo.
N?velDrama.Org ? content.
Lentamente salió del ba?o oliendo al lobo que estaba dentro de habitación. Y supo que sus orbes
dorados estaban fijos en e. El peso de su mirada era mucho. No supo bien cómo actuar. Si él estaba
todavía molesto podría hacerle algo parecido a lo anterior o peor. Por otra parte, su cuerpo entero
deseaba acercarse a él y poder tocarlo, esperado no ser rechazada.
Así que se dejó llevar por su instinto y avanzó pasó tras paso en dirión a él notando que él no se
movía. Estaba sentado sobre cama, cons piernas abiertas y rjadas y sin camisa, prenda que
se encontraba arrojada en cama.
ra se detuvo dnte de él cons manos en su pecho y cabeza gacha temerosa de alza.
Estaba acostumbrada a mostrar sumisión todo el tiempo y ahora más que estaba frente a su pareja y
mate imate? ?él era realmente su mate? La pregunta palpitó de pronto en su cabeza.
él había tratado mal,pletamente diferente al día anterior, y, además, olía un poco diferente.
Para otro lobo no encontraría diferencia, pero para e, leve diferencia era muy notable. Por lo
que se arriesgó apretando sus manos, fuerte, con miedo de reión del lobo.
-?Eres… eres realmente mi mate?- tragó en seco, tan fuerte que le dolió.
Un gru?ido siguió a su pregunta proveniente de él y ra retrocedió un paso intentando poner
distancia entre ellos. Solo no se esperó que élenzara a soltar feromonas en dirión a e, pero
noos agresivas de antes. Si no de aques que eran para excitar a una hembra. Y al momento
el calor del cuerpo de ra se intensificó, igual que noche anterior. E… había vuelto a entrar en
celo. -Acaso tienes dudas de eso – Dixon dijo con voz grave y molesta.