<b>Capítulo </b><b>121 </b>
<b>Zoé </b>se quedó sin pbras después de lo que dije, parada ahí, tan avergonzadao se puede estar.
Y todo fue culpa suya.
“Se?orita Minas, si no tienes nada más que hacer, mejor vete a casa temprano. Llevas un tesoro dentro y cualquier idente sería terrible,” Le dije, noo una bu, sinoo un verdadero consejo.
Si e quería quedarse, definitivamente tenía sus razones, pero debería ser más cuidadosa, y no andar vagando por ahí, mucho menos ir a lugares peligrososo los parques de diversiones.
O… A menos que, en el fondo, no quisiera a ese ni?o.
Ese pensamiento de repente cruzó mi mente, causándome un sobresalto. Miré a Zoé en cara, pero aparte de humición que sentía por mis pbras, no pude leer nada más en su expresión.
Dije lo que tenía que decir y liberé mi frustración, luego me di vuelta.
“?De verdad ya no amas a Sergio? ?No quieres estar con él?” voz de Zoé sonó detrás de mí.
Me reí, sin voltear, “Sí, te lo cedo a ti.”
Se lo dejaba, pero dudaba que pudiera mantenerlo.
En estos días,s iones infantiles y locas de Sergio me hicieron sentir que todavía tenía sentimientos por mí, solo que no era consciente de ellos cuando estábamos juntos. En aquel momento que nos habíamos separado, él estaba haciendo de todo para mar mi atención.
Parecía que lo suyo con Zoé no era amor verdadero, sino más bien un impulso momentáneo.
Pero aun así, era algo que no podía perdonar.
Yo, Cam Gámez, o no quiero nada o lo quiero todo para mí. Mi hombre no puede haber sido tocado por otra mujer, ni tocar a otra. Si lo hace, lo abandono.
Entonces mejor <b>no </b>vuelvas a <b>verlo</b>, <b>ni </b><b>siquiera </b>te cruces con él,”s pbras <b>de </b><b>Zoé </b>me dejaron <b>sin </b>pbras<b>. </b>
ro<b>, </b>también me hizo darme cuenta de que esta mujer realmente tenía sentimientos por Sergio, aunque no fueran verdaderos, quería aferrarse a <b>este </b>hombre que podía mantene y darle deer, incluso darle una tarjeta para gastaro le diera gana.
Justo llegué al elevador, giré cabeza hacia e con una sonrisa burlona, “?Qué tal si me das un millón y me retiro a vivir ens monta?as? Así
tendrás lo que deseas.”
Zoé se puso pálida otra vez, jugueteando con el borde de su falda.
E había dicho antes que no tenía dinero, que por eso usaba tarjeta de Sergio. Mis pbras erano una bofetada para e.
Las puertas del elevador se abrieron, entré sin preocuparme por cómo se
veía Zoé.
Volví a habitación quepartía con Mire, sin saber qué hacer, así que decidí buscar alguna serie que Mire había mencionado y empecé a ve.
Resultó ser bastante buena, ya había visto cinco episodios cuando escuché una voz fuera de puerta, era Jorge, “Martínez, dile a se?orita Gámez que venga a mi habitación en diez minutos.”
“Vale,” Mire respondió, entrando sin que yo viera su cara primero, sino sus zapatos vndo.
“Estoy exhausta, ?esto es trabajo de humanos?” murmuró Mire mientras caminaba hacia adentro.
Dejé mi teléfono y palmee el sofá a mido, “Ven, te daré un masaje.”
Mire se acercó, pero en lugar de acostarse, me abrazó, “Cami, por favor vuelve. No podemos sin ti.”
Le di palmaditas en cabeza, “Si quieres asumir grandes
responsabilidades, tienes que soportar grandes sufrimientos. Ve a tomar un ba?o y a dormir.”
“No quiero ba?arme, solo quiero dormir die
ver <b>panta </b>de mi teléfono se desinflò<b>, </b>“Cami, eres cruel.”
Le sonrel <bo </b>una madre, <b>“</b>Tranqu, cuando termines de trabajar y tengas vacaciones<b>, </b>podrás ver seriess 24 horas del día.”
Mire resopló, pero antes de entrar a su habitación, dijo, “Jorge quiere que vayas a su habitación.”
“Bueno,” de hecho, ya lo había oído.
“Cami, de repente me doy cuenta de que Jorge no es nada lindo, he cambiado de ser su fan a un hater,” me hizo querer reír, evidentemente Jorge había mandado mucho ese día,
<b>Capítulo </b>122
Sin <b>embargo</b><b>, </b>él siempre ha <b>sido </b>muy bueno conmigo y<b>, </b>dada su índole recta
honorable de se?or soldado, no creo que trate a Mire de manera
diferente<b>. </b>
Reflexionando sobre ello, esperé veinte minutos antes de dirigirme a habitación de Jorge.
él me había pedido que esperase diez minutos más<b>, </b>supuse que era porque necesitaba asearse y cambiarse de ropa.
Tal yo pensé, Jorge me recibió con el cabello aún mojado y vestido con ropa mucho más holgada, llevandos pantus del hotel.
“Solo entra,” fueron sus únicas pbras.
En cuanto entré, noté su portátil encendido. Me acerqué y fui directo al grano, “?Qué nuevo problema hay ahora?”
“Está en un documento en el escritorio, ábrelo y mira,” dijo Jorge justo cuando el agua que había puesto a hervir estaba lista.
Me senté y abrí el escritorio de suputadora, esperaba encontrarlo organizado, dado su carácter, pero me equivoqué; estaba lleno de documentos y archivos.
Por suerte, no sufría de ustrofobia, de lo contrario, habría sentido mareos de inmediato.
Ante todos esos documentos saturados, no tuve más remedio que preguntarle, “Hay muchos archivos en tu escritorio, ?cuál es?”
Jorge: “El que se ma YLC.”
Seguí sus instriones yencé a buscar en panta, tal vez porque había pasado mucho tiempo viendo series, mis ojos estaban cansados y me costó encontrarlo.
“Jorge, no está,” le dije, girándome hacia él.
él estaba preparando una infusión, era té de manzani con miel, pude
olerlo.
<b>Bueno</b><b>, </b><b>deja </b>very <b>dijo</b><b>, </b>acercándose<b>, </b>pero entonces sonó su teléfono<b>. </b>Miró el numero <b>y </b>me dijo, <b>Un </b>momento.”
Esperé<b>, </b>aprovechando para buscar el archivo nuevamente.
Mientras revisaba de nuevo panta en busca del archivo, escuché cómo atendía mada. No sé qué le dijeron, pero él respondió, “Hemos firmado un acuerdo, no acepto cambios, ni siquierapensaciones… No, no hay discusión.”
La mada fue rápida, tanto que no terminé de revisar todos los archivos en suputadora.
En realidad, no me preocupaban cantidad de documentos, lo peor era que todos los nombres estaban en sis.
Jorgé se acercó con el té preparado y lo dejó junto a mí, “Para ti.”
“Gracias,” dije, y justo entonces sentí cómo se tensaba mi espalda, seguido por el brazo de Jorge envolviéndome en un medio abrazo y se?ndo un archivo en panta.
“Está aquí.”
Su voz era baja y atractiva, y él estaba tan cerca que casi podía sentir su barbi sobre mi frente; un peque?o movimiento y nuestros cuerpos se tocarían.
Lo peor era su aroma, una mez de olor a jabón y a champú, excepcionalmente fresco y agradable.
En ese instante, sentío si toda mi sangre se calentara, hirviendo… Como si estuviera atrapada, mi cuerpo se rigió, y mi mente quedó en nco…
“ábrelo, te explicaré,” dijo Jorge, al ver que no me movía.
Apuradamente, moví el ratón para abrir el archivo que él había se?do, pero en ese instante, no logré encontrarlo de nuevo.
“Aquí,” su mano cubrió mía, guiándome hacia el archivo y luego, con un par de clics rápidos, lo abrió.
<b>El </b>documento se abrió, pero todo lo que estaba escrito se veía borroso ante mis <b>ojos</b>, porque en ese momento todos mis sentidos estaban eclipsados <b>por </b>Jorge, ni siquiera escuché lo que dijo.
Hasta que preguntó, “?Entiendes?”
“No,” respondí, y luego me incliné hacia undo, “Jorge, estás demasiado
<b>Capítulo </b><b>123 </b>
Al decir eso, incluso yo sentí vergüenza No pude evitar reprocharme por ser tan directa<b>, </b>pensando que Jorge también se sentiría incómodo.
Pero no se alejó de mí de inmediato, sino que después de casi diez
segundos, respondió con un, “Ah.”
?Ah? ?Tan tranquilo?!
Levanté mirada hacia él, y fue entonces cuando se enderezó lentamente y dijo, “Tienes problemas de vista, te dije dónde estaba y aun así no pudiste encontrarlo, ?cómo iba a ayudarte si no me acerco?”
Su explicación tenía sentido,o si yo hubiera pensado demasiado, volviéndome impura de pensamiento.
Jorge se movió con naturalidad hacia undo, tomó una tableta para trabajar en algo, y yo, después denzarle unas cuantas miradas furtivas, tomé un sorbo de agua del vaso que tenía cerca para calmar mi mente y regresar al trabajo.
Había algunos peque?os errores en el documento que Jorge había marcado, pero nada grave.
él mismo podría haberlos corregido, si necesitaba confirmar algo conmigo, una mada habría sido suficiente. Hacerme esperar hasta tan tarde para ver esto, me parecía un poco excesivo.
?Sería que lo hizo a propósito?
No pude evitar mirarlo de reojo otra vez pero él trabajaba seriamente, ni siquiera me miró una vez, lo que me hizo sentiro si fuera yo que pensaba demasiado.
Aun así, terminé de corregir los problemas que había marcado, y luego lo miré, pero cuando giré cabeza me quedé atónita, viendo a Jorge dormido, abrazando tableta y medio acostado en si del hotel.
Antes pensaba que él era de los que nunca se cansaban, pero ahora veo que estaba equivocada.
Es humano, <b>no </b>un <b>dios</b><b>, </b><b>?</b><b>cómo </b><b>no </b><b>va </b><b>a </b>cansarse? Además, incluso los <b>dioses </b><b>duermen</b>,o el dios celestial de serie que estaba siguiendo aquel día.
Sin hacer ruido, simplemente me quedé mirándolo, viendo cómo su rostro rjado y su piel bronceada le daban un aire muy masculino.
Su nariz era recta y bajo luz, mientras dormia, parecia tan guapoo el protagonista de una serie de televisión, embellecido con efectos especiales. Pensando eno Mire se quejaba de estar cansada, Jorge sin duda debia estar aún más agotado. Estos dias, trabajando juntos, aunque ocasionalmente me pedia hacer esto aquello, el también tenia que subir y bajar constantemente, no solo gastando energia fisica sino tam ‘n mental para ajustars luces.
Definitivamente, el estaba más cansado
Detuo haberse quedado dormido de pura fatiga
De repente, una brisa hizo ques cortinas ondearan y senti un escalofrio
Mirando a Jorge, vestido con una camiseta de manga corta, me levanté silenciosamente y fui a buscar una manta para cubrirlo
No sabia si fue mi movimento el que lo desperto o si el tenia un sue?o Egero, pero justo cuando le ponia manta encima, abrió los ojos y su mano agarro mia Y con fuerza, tanta que por un momento sentio si me astara los huesos.
“Me duele, susurre
El afició un poco mano, pero no solo, simplemente me miró. él aflojó
En ese momento, estaba tan cerca de é que podia ver mi propia ansiedad reflejada en sus ojos. Y estando tan cerca, también pude ver sus párpados sombrios y sus oscuros ojos
No dio nada, y misbi temban, pero por alguna razón, no logré decir nada, y asi nos quedamos, mirándonos en silencio…
Hasta que mis piernas, inclinadas,enzaron a sentirse entum
<b>temblé</b><b>, </b><b>a </b><b>punto </b><b>de </b>caerme, cuando él me sostuvo con otra mano.
<b>Ahora </b>él tenía ambas manos sobre mi, volví en mi y me apresuré a explicar, “<b>Es </b>que… te vi dormido <b>y </b><b>te </b>cubri con una manta para que no te enfriaras…”
Después de decirlo, senti que no era suficiente y rápidamente a?adi, “No te confundas, no tenia otra intención, solo solo no quería que te enfermaras y eso afectara el ajuste.”
Terminé de har e intenté retirar mis manos, queriendo escapar, pero
Jorge no me soltó, sino que me jalo hacia él. Ya estaba inestable, y con ese movimiento casi caigo sobre él, “Jor
“?Así que solo te preocupa que si caigo enfermo, el ajuste se afecte?” Su voz, recién despertado, era ronca
Mi corazóntia fuertemente, mi respiración era apresurada, y hasta sentias mejis arder,
<b>Capítulo </b><b>124 </b>
Al caer pbra, Jorge apretó aún más mano que me tenía agarrada. Sus ojos se contrajeron un poco, y algo fugaz pasó por el fondo de ellos.
La fuerza en mi mano desapareció, y él me soltó.
Rápidamente me hice a undo, frotándome el lugar que me había dolorido por su agarre. “Ya corregi todo lo que marcaste, ?quieres revisarlo ahora?” Pregunté. No parecía el momento adecuado de preguntar eso, pero lo hice sin saber por qué.
Jorge no se movió, todavía reclinado en si, incluso volvió a cerrar los ojos.
“No hace falta, vete a descansar.”
“Oh, entonces buenas noches,” dije, girándome para irme.
“M,” de repente Jorge me mó desde atrás.
Vacilé, ?qué me mó?
M…
Ese era mi apodo, solo mis padres, mientras vivían, me maban así, y ocasionalmente Virginia lo hacía, pero e solía marme Cami.
Pero escuché ro, Jorge me mó M.
Sorprendida, me volví hacia él, “?Dijiste algo?”
“Nada,” seguía con los ojos cerrados, <b>“</b>Cierra puerta al salir.”
Lo miré fijamente unos segundos, luego me fui, cerrando puerta con fuerza a mi paso.
Al salir del cuarto de Jorge, no regresé de inmediato a habitación quepartía con Mire, sino que me quedé en el pasillo apoyada contra pared, tratando de calmar mi respiración y mi aceleradotido de corazón.
Pero cuanto más lo intentaba, más recordaba el moment nos miramos, y cómo él me rode?
Finalmente, <b>tuve </b>que darme palmadas en cabeza<b>, </b>forzándome a volver a <b>mi </b>habitación y a acostarme a dormir.
Para evitar seguir pensando en él, encendí mi celr y vi que tenía varios mensajes de WhatsApp sin leer. Ha uno de Virginia, que decía: De veras no entiendo por qué los hombre de basura siempre viven mejor que otros. Sergio solo sangró un poco, no murió ni se hirió gravemente.
Sonrei al leerlo y respondi: Tranqu, próxima vez te juro que lo golpearé más fuerte.
Virginia no respondió, no sabía si se había dormido o estaba de nuevo en cirugía.
Sali de nuestra conversación y abrí de Pablo, quien me había enviado varios mensajes, también sobre Sergio.
Mensaje uno: Explotar cabeza de tu ex, impresionante, chiqui.
Mensaje dos: Entre nos, bien hecho.
Mensaje tres: Si hubieras tenido esa determinación antes, tal vezs cosas no habrían llegado a este punto.
Mensaje cuatro: Sergio siempre ha sido de los que necesitan un buen golpe para mantenerse apasionados.
Al leer el último mensaje de Pablo, me vino a mente cara de Zoé, actuando toda frágil ystimosa frente a mí, ?cómo sería frente a Sergio?
?Se cansaría Sergio de eso con el tiempo?
Después de distraerme un momento, pensé en lo que Zoé me dijo sobre lo que Sergio le debía, lo que le había arruinado, así que le escribí a Pablo: Pablo, ?Sergio le debe algo a… Zoé?
Era tarde, y Pablo no respondió, así que después de unos segundos insistí: 20 tal vez Sergio le debía algo a Miguel?
Miré panta por unrgo rato sin recibir respuesta, así que dejé el teléfono a undo, preparándome para dormir.
Fue entonces cuando escuché en el silenzi
E
Jorge, tu<b>, </b>que Inhumano…”
Me rel<b>, </b>girándome hacía Mire que haba dormida en cama de enfrente<b>. </b>
?Tan mal había tratado Jorge que hasta en sus sue?os lo insultaba?
La imagen de mi encuentro con Jorge Volvió a mi mente, pero esta vez no me senti tan nerviosa ni acaloradao antes, y pensando en ello, me quedé dormida.
Incluso so?é con Jorge, pero era un Jorge más joven, corriendo tras de m “M, ten cuidado, no te caigas…”
<b>Capítulo </b>125
Al despertar esa ma?ana, aún tenía ese sue?o rondando en mi cabeza. Era segunda vez que Jorge aparecía en mis sue?os, lo que me hizo
preguntarme si acaso lo ha conocido antes. Dejando a undo ese sue?o<b>, </b vez anterior so?é que el chico que me gustaba tenía un lunar en espalda, y justo, Jorge tenía uno. Además, el día anterior él me mó M, lo escuché muy bien.
Estaba sumida en mis pensamientos cuando una frase de Mire me trajo de vuelta a realidad: “Cami, ?cómo es que volviste a dormir aquí?<b>” </b>
Era raro que esa se?orita dormilona despertara sin necesidad de un despertador. Sabía a qué se refería, así que lencé una mirada en lo que le decía: “?Qué quieres decir con ‘volví a dormir aquí“?”
Mire sonrió con malicia diciéndome: “Pensé que habías pasado noche con Jorge…”
La interrumpí: “?Qué estás pensando? ?Acaso en tu mente no hay nada de seriedad?”
“Entre un hombre y una mujer, ambos solteros, ?no es normal que se quieran?” Comentó Mire.
No había error en lo que decía, en cambio rebatí: “Pero eso no significa que puedas amar al primero que aparezca.”
Mire se acercó con almohada hacia el borde de mi cama diciendo: “Cami, ?sabes? Realmente quisiera ver a Jorge, ese hombre tan reservado, bajando de su pedestal.”
“?Eh?” No entendí a qué se refería.
E se explicó: “Me refiero a que quisiera ver cómo él, un hombre tan serio, pierdepostura al estar en intimidad con una mujer.”
Las pbras de Mire me hicieron reír y le dije mientras me sentaba: “<b>Si </b>realmente quieres saber, tendrás que experimentarlo por ti misma, porque aunque alguien más lo haga, tú no podrás verlo.”
Mire se sentó también haciéndome
podrías contarmelo.”
queda atónita miránd fijemente <b>le </b><b>pregunté </b>“<b>?</b><b>Quieres </b><b>que </b><b>grabe </b><b>un </b>video pera ti?
Si sí, por favor. <b>No </b>se cortó ni un podo
<b>Le </b><bncé </b <b>almohada</b><b>, </b>pero Mire atrapó hábilmente y me dijo: “Cam, <b>?</b><b>paso </b><b>algo </b>entre <b>tú </b><b>y </b><b>Jorge </b>anoche?<b>” </b>
<b>Su </b>pregunta hizo ques imágenes de Jorge acercándose a mí para buscar documentos y <i>yo </i>cubriéndolo con una manta cruzaran por mi mente…
Mi silencio dejó que Mire lo interpretarao una confirmación, saltando de su cama a mía de inmediato indagando: “?De verdad pasó algo entre ustedes<b>?</b><b>” </b>
“No<i>, </i>deja de imaginar cosas” Lo negué, tratando de levantarme de cama. Mire me detuvo y me animó: “Vamos, Cami, cuéntame.”
“No hay nada que contar, y deja de emparejarme con Jorge, no servirá de nada, él no es mi tipo.” Dije, tratando de poner fin a conversación.
Me levanté de cama hacia el ba?o, mientras Mire suspiraba detrás de mí sacando conclusiones: “Es verdad, después de tantos a?os con el presidente Vásquez, no es fácil que te fijes en otro.”
Me reí burlonamente, sin responder. Después de alistarme, Mire y yo nos preparamos para ir a desayunar, pero justo al salir, nos encontramos de frente con Jorge. Llevaba pantalones de camuje y una camiseta negra. Se veía imponente. Por alguna razón, sentí calor detrás des orejas.
“Jorge, ?y eso que hoy no fuiste temprano a trabajar?” Mire definitivamente haba antes de pensar.
Jorge me miró al responder: “No quería ir.”
Mire se quedó sin pbras, pero luego soltó una risita proponiendo: “Entonces, desayunemos juntos y luego vamos todos.”
Jorge no dijo nada, y yo sentí vergüenza ajena. En cambio, Mire estabao si nada, se colgó de mi brazo diciéndome: “Cam, después podrías
13:15
levarnos <b>a </b>Jorge <b>y </b>a mí al parque de diversiones, y tú sigues con tu trabajo.”
Me rei sarcasticamente: “?Y tú me vas a pagar el srio?”
<b>3/3</b>
<b>Capítulo </b><b>126 </b>
Jorge, ?qué <b>tal</b><b>?</b>” Mire luego dirigió su mirada hacia Jorge: “?Te parece, Jorge<b>? </b>
Cuando pensé que Jorge definitivamente iba a rechazar, escuché que decía: “Si e quiere, está bien.”
Mire me pellizcó el brazo dolorosamente, parpadeando frenéticamenteo si hubiera sentido algo diferente en el aire<b>. </b>
?Ese Jorge disfrutaba molestar a los demás? No podía creer que hubiera dicho eso.
No le di a Mire oportunidad de chismear, y con una leve sonrisa respondi: “No me falta dinero, no voy a ir.”
“Amiga…” Protestó Mire.
Jorge solo me miró en silencio.
Durante el desayuno, mi teléfono sonó, era Josefina desde enfrente mándome, pensé que ya había arredos cosas, así que contesté: “Josefina…”
“Cami, siento mucho molestarte tan temprano.” Josefina fue muy cortés. “No hay problema, dime.” Dije mientras bebía leche de almendra.
Eenzó a explicarme: “Lo del alquiler que mencionaste, hablé con el otrodo, pero no están de acuerdo, ni siquierapensación funciona, así que esto…” La voz de Josefina me sonó familiar,o si hubiera escuchado algo simr antes.
“Cami, no te preocupes por nada, ya he investigado al hombre del alquiler, no tiene antecedentes penales, tampoco malos hábitos, y además es un hombre guapo, y también fue un…” Justo en ese momento, Jorge me mó. “Se?orita Gámez, ?me darías tu huevo frito?” Jorge se?aló el huevo en mi to.
Me quedé sorprendida, incluso no escuché lo que Josefina estaba diciendo,
al final solo pude decir “está bien y colqué para mirar a Jorge,
Sino estás de acuerdo, olvidalo.” Jorge entonces procedió a pr un huevo. cocido.
*Jorge<b>, </b>ya no quiero mi huevo frito, puedesértelo” Mire, siempre tan entusiasta, dijo mientras levantaba su propio huevo frito.
“No hace falta, ya no tengo ganas.” Jorge rechazó fríamente otra vez.
No dije nada, me quedé viéndolo tragarse el huevo cocido de un bocado, lo cual me causó náuseas. Tuve sensación de que realmente no quería el huevo frito. ?Pero por qué de repente quería mi huevo frito? Antes de que pudiera resolverlo, Jorge ya había terminado suida, se levantó, tomó su moch y dijo: “Continúen, yo me voy.”
Mire lo vio irse y luego dijo: “Cam, no es que no quisiera el huevo frito, quería el tuyo.”
“?Cómo? ?Comer este huevo frito te hace inmortal?” Dije mientras levantaba el huevo con los cubiertos y le daba una mordida.
“Cami, Jorge es diferente contigo, tú le gustas.” Las pbras de Mire me hicieron atragantarme.
Después de toser un par de veces y tomar un sorbo de leche de almendra le pregunté: “?Solo porque quería mi huevo frito?”
“No, es por cómo te trata, y manera en que te mira, incluso es…” Mire chasqueó lengua dos veces: “Es indescriptible, pero es esa sensación,o de chispa.”
Ya no era una adolescente para no darme cuenta. Desde primera vez que Jorge habló directamente de casarse, lo supe. Solo que después suportamiento me hizo pensar que estaba exagerando, pero en los últimos días, incluyendo desde noche anterior hasta ese momento, parecía que realmente tenía pensamientos hacia mí.
“?Y qué con eso? Ya dije que no me gusta.” Dije justo cuando sentí que alguien más se acercaba a mesa.
Al levantar vista, vi a Jorge regresando, <b>mirá </b>
momento incómodo hizo que mis dedos se contrajeran instantáneamente, y Mire, hizo lo mismo que yo, pero luego e soltó una risita: “?Jorge, volviste? Estábamos hando del ex prometido de Cami, e dijo que…”
“Ya sé.” Jorge interrumpió, mirándome fijamente.
<b>Capítulo 127 </b>
<b>La </b>situación era verdaderamente incómoda, pero era mejor que él lo supiera. Jorge recogió su celr que lo había dejado sobre mesa y se fue, dejando a Mirepletamente preocupada.
Yo no le di importancia, porque nunca tuve intención de desarror algo con Jorge, así que no me importaba si se enfadaba o malinterpretabas cosas. Después de todo, nuestro encuentro había sido casual y tampoco tenia nes de volver a enamorarme. No era que una decepción amorosa me hubiera dejado sin ganas de amar, simplemente no estaba de ánimos.
Después del desayuno, neaba llevar a Mire al trabajo y luego ir a una entrevista. Había enviado mi currículum el día anterior y me sorprendió recibir tan pronto una invitación para entrevistarme, pero conseguir trabajo rápido siempre era algo bueno. Sin embargo, al llegar al estacionamiento -me encontré con el auto de Manuel. él paró, bajó del carro y abrió puerta. de atrás, de donde salió Sandra. Habían ido a buscarme.
“Sandra.” Me acerqué para saludar.
“Cami.” Sandra tomó mi mano y de repenteenzó a llorar.
No supe cómo reionar ante su nto, así que miré a Manuel. él le pasó un pa?uelo para que se secaras lágrimas mientras le decía: “Mamá, así vas a asustar a Cami, ?por qué lloras? Mejor hálo.”
Sandra se secós lágrimas con el pa?uelo que le ofreció Manuel, luego me dijo: “Cami, vamos a casa, ?podemos har alli?”
Miré a Manuel buscando una explicación y me dijo: “Mi mamá intentó marte pero no pudo contactarte, tampoco respondiste sus mensajes. Estaba muy preocupada, no durmió en toda noche y me pidió que trajera a buscarte desde temprano. Ya se enteró de lo que hizo Sergi.”
Supuse que venía por esp.
“Sandra, podemos sentarnos en el restaurante de aquí a har. Seguro tampoco desayunó, podemoser mientras chamos.” Sugeri, sin querer ir a casa de familia Vásquez.
Sandra nego <b>con </b><b </b>cabeza<b>: </b><b>“</b><b>No </b><b>tengo </b>apetito<b>.</b><b>” </b>
<b>Entonces </b><b>solo </b>hamos<b>.</b><b>” </b>Insisti<b>, </b><b>y </b>finalmente aceptó,
<b>Miré </b><b>a </b>Manuel diciéndole: “Llévate a Mire al parque de diversiones, yo haré con tu mamá y luego llevaré de vuelta.”
Manuel miró a su madre y luego asintió hacia mi: “Te lo agradezco.”
Mire siguió a Manuel, y yo llevé a Sandra al restaurante. Intentó detenerme cuando fui a pedir el desayuno, pero insistí en pedir lo que usualmente le gustabaer.
“Cami, ya me enteré des tonterías que hizo ese Sergio, no te culpo, él se lo merecia.” Dijo Sandra, haciendo que bajara mirada.
“Cami, fui yo quien no lo educó bien, permití queetiera tantos errores y que testimara.” Continuó Sandra, ramente consternada.
Mordi mibio: “Sandra, esto no tiene nada que ver con usted, es culpa de Sergio, él ya no es un ni?o.”
Aunque no sabía cuál era el verdadero motivo de visita de Sandra, estaba segura de una cosa: e intentaba emocionalmente convencerme de perdonar a Sergio.
En realidad, perdonarlo o no ya no tenía importancia, pero temía que Sandra, quisiera que volviéramos a estar juntos.
Sandra asintió: “Tienes razón, así que por favor no te sientas culpable por
nada.”
“Sandra, está pensando demasiado, no me siento culpable porque no he hecho nada mal.” Dije con convión, dejando a Sandra sorprendida.
E asintió de nuevo: “Sí, sí, no hiciste nada mal, es error de Sergi.”
No dije nada más, y Sandra continuó: “Cami, tu renuncia también ha molestado al se?or Vásquez. Sergio te pedirá personalmente que regreses para disculparse.”
Capitulo 128
Esa conversación realmente me tomó por sorpresa. Sin embargo, continué:
<b>Sandra</b>, ya renuncie <b>y </b>también apliqué otro trabajo. Hoy tengo una entrevista.”
<b>“</b><b>?</b>Qué? <b>?</b>Tan pronto?<b>” </b>Sandra estaba realmente sorprendida.
“Sandra, de hecho, desde el día que no nos casamos, ya había neado renunciar.” La miré sin sentirme culpable en lo más mínimo.
“Sandra, seguir trabajando en misma empresa después de separarme de él iba a ser incómodo para ambos. Así que, aunque Sergio no quería que renunciara, yo neaba dejar empresa después de terminar el proyecto del parque de atriones.” Le confesé todo lo que pensaba.
Sandra negó con cabeza diciendo: “No tienes que hacer eso, Cami. Si te sientes incómoda, podrías irte a una sucursal o a otro departamento, alejarte un poco de él y ya.”
“Sandra, sé que te preocupa que sufra afuera, pero aun así quiero probar otras oportunidades.” Le expliqué mi posición.
Sandra tenía lágrimas en los ojos mientras me miraba, finalmente sacudió cabeza: “?Cómo puede ser esto? No importa que no puedas ser mi nuera, ?pero tampoco quieres quedarte en empresa? Cami, ?estás tratando de alejartepletamente de nosotros?”
Su dolor me pesaba en el corazón, más de una década juntos no podía ser sin sentimientos.
“Sandra, seguiré visitánd a usted y al se?or.” Le dije para cons.
Al escuchar mis pbras, Sandra se secós lágrimas: “Cami, dime<b>, </b>?es que tienes un nuevo novio y temes que le importe tu pasado con Sergi?”
Me reí al escuchar eso. No tenía nada con Jorge, pero todo el mundo pensaba que estábamos juntos.
“Sandra, no tengo novio ahora, y aunque lo tuviera, él no tiene derecho a interferir en mi vida. Estás pensando demasiado.” Le expliqué.
Cistonces prométéme que no dejarás empresa.” Sandra hizo una pausa <b>Al </b>menos ast, cuando te extra?e<b>, </b>podría marte y verte.”
Era el tipo de apego que una madre siente por su hija. Pero aun así, no edi y simplemente dije: “Sandra, aurique deje empresa, seguiré trabajando aqui, no me iré lejos. Si me extra?as, puedes marme cuando quieras.*
Sandra no dijo nada por un buen rato. Pensé que con eso bastaría, pero luego agregó: “Cami, hay algo que quiero decirte pero me da miedo, no quiero que te enfades.”
Eso hizo que mi corazón se saltara untido, ramente lo que quería dec me pondría en una situación difícil o algo que no querría escuchar.
“Entonces mejor no lo digas.” Corté su pbra siguiendo su línea.
Sandra parecía sorprendida por mi respuesta directa, pero luego sonrió y dijo: “Pero debo decirlo, después de todo, concierne a tu felicidad.”
No por nada era esposa del director, siempre encontraba una manera de proceder.
Sonreí ligeramente: “Entonces dígalo.”
“Cami, el se?or nea dejar que Manuel se desarrolle por su cuenta, registrándole una empresa. ?Te gustaría ayudarlo?” Sandra dijo eso de manera muy sutil, pero entendí su intención.
Eso no era sobre ayudar a Manuel, sino sobre emparejarme con él después de que lo mío con Sergio no funcionara. Me hizo pensar en un dicho: no dejes que el agua de tu propio estanque se vaya a otro campo.
La chica que criaron, si no se casaba con Sergio, entonces debería casarse con el mayor, de todos modos no querían que me fuera.
“Se?ora.” La mé, siendo directa: “?Qué cree que pasaría con cara de Sergio si yo estuviera con Manuel? ?Cómo podrían los hermanos llevarse bien después?”
Losbios de Sandra temron, y finalmente dijo: “Pero yo no puedo soportar verte ir, realmente no quiero que te aloinn –
<b>Capítulo </b><b>129 </b>
En ese punto, aunque Sandra tuviera otros pensamientos, ya no era oportuno decir más. E asintió: “Cami, en mi corazón ereso mi propia hija.”
Si realmente me hubiera considerado su hija, no hubiera tenido idea de que yo estuviera con Manuel. ro, también era posible que hubiera sido Manuel quien se lo sugiriera, después de todo, ya me había confesado sus sentimientos.
“Entonces, cuando Manuel y Sergio tengan tiempo, hagamos una reunión para calmars cosas y esrecer nuestro vínculo.” Al decir eso, vi un destello en los ojos de Sandra.
sabía
Era ro que e no quería aceptarmeo su hija de verdad, pero bien cuánto me había cuidado esos diez a?os, <b>y </b>no quería malinterpretar sus intenciones.
“Está bien.” edió Sandra.
La llevé a su casa, y justamente me encontré con Sergio, quien llevaba puesto un uniforme y una gorra de béisbol, perdiendo su habitual aire de CEO. Verlo así me hizo recordar al joven que alguna vez admiré. Recordé cuando Sergio estaba en preparatoria, a menudo se escapaba a manejar motocicletas a alta velocidad, y aquel Sergio realmente me hacía sentir temor y emoción al mismo tiempo. Recordé una vez que me llevó a dar una vuelta en su moto, y casi mori del susto, Me aferré a él con fuerza, fue primera vez que estuve tan cerca de él. Después, él me molestaba diciendo: “Peque?a, te aferras tan fuerte, ?estás aprovechándote de mi?”
Luego, no supe cuándo dejó de manejar moto y su vestimenta cambió de casual a ejecutiva, hasta convertirse en el CEO autoritario de siempre. Viéndolo volver a su estilo juvenil, mi corazón no pudo evitar sentirse conmovido. Pero sabía que ya no era el mismo de antes, aunque se vistierao en aquellos días. La gorra de béisbol en su cabeza era solo para cubrirs heridas.
“?Qué, no tuviste suficiente con lo de ayer y hoy vienes a seguir peleando?” Fue lo primero que Sergio me dijo con su habitual insolencia
<b>Antes </b><b>de </b><b>que </b>pudiera responder, Sandra ya estaba levantando mano para golpearlo. “<b>Todavía </b>tienes cara para har, si Cami no te mató ayer fue por ser demasiadopasiva<b>.</b><b>” </b>
Sergio protestó: “Madre, aunque tengas dos hijos, no puedes ser tan cruel, <b>?</b>quién es tu hijo, e o yo?” Sergio, quien en empresa era un CEO temido por todos, en casa todavía era un ni?o.
“De hecho, desearía que Cami fuera mi hija, ?quién te mandó venir aquí?” El sentido del humor innato de Sandra emergió una vez más.
“Bueno, en próxima vida ha tu hija y yo me alejaré lo más posible.” Sergio abrazó a Sandra, impidiéndole que lo golpeara de nuevo.
Viendo esa interión tan cercana entre madre e hijo, me sentí envidia. Si mis padres hubieran estado vivos, yo también hubiera sido una ni?a caprichosa sin importar edad.
Esa cercanía también me dificultaba respiración, miré a Sandra y le dije: “Se?ora, me voy.”
Sergio me detuvo: “?Espera! Tengo algo que decirte.”
“Entre nosotros no hay nada que har” Aseguré, realmente no quería har con él, temía que si me provocaba, yo volviera a golpearlo fuerte. Descubrí que una vez que empiezas a golpear, puede volverse adictivo.
“Tengo algo que decir.” Insistió Sergio con firmeza.
Sandra lo pellizcó: “No te pongas demasiado arrogante, o de verdad te mato hoy.”
“Mamá, tranqu, es mi mujer, mi esposa, ?cómo podría?” Sergio soltó esas pbras sin vergüenza alguna.
Esos últimos a?os, probablemente por pasar tanto tiempo juntos en empresa, casi había olvidado que él, el presidente Vásquez, también tenía esedo.
“Vuelve a tu habitación, no interrumpas nuestra cha privada.” Sergio empujó a su madre de vuelta con hgos y empujones.
Sin embargo, Sandra parecía no cet
mientras se alejaba.
Capítulo <b>130 </b>
Mire <b>a </b>Sergio. ?Qué vas a decir? ?Que me quieres cobrar da?os o qué, me vas a decir que me vas a demandar pors lesiones?<b>” </b>
?Qué crees que soy?” La voz de Sergio se volvió más grave, y con eso, volvió a ser el frío y distante director ejecutivo de siempre: “Vengo a pedirte disculpas, ayer fui impulsivo e imprudente, hiciste bien en pegarme.”
Nunca esperé escuchar eso de Sergio. Miré el vendaje que apenas se asomaba bajo su gorra, y acepté su disculpa: “Mejor que lo sepas.”
Sergio soltó una risita: “Cam, me he dado cuenta de que ahora te… has corrompido.”
?Cómo que me había corrompido? Pero no pregunté, solo le dije: “Es un hecho que te equivocaste.”
“Ah, lo sé, lo de ayer fue mi culpa, incluido acercarme demasiado a Zoé, ignorar tus sentimientos también fue un error, dejar que e entrara en casa que te había preparado fue aún peor, hasta darle mi tarjeta.” Sergio reflexionó sobre sus iones.
No entendía a qué venía todo eso<b>, </b>solo lo escuché continuar: “Te pido disculpas, todo eso estuvo mal de mi parte.”
“No hace falta, ya no tiene sentido har de quién tiene razón.” Dije, intentando irme, pero él me detuvo.
“Cam, todavía no he terminado de har,” me dijo.
“Pero yo si he terminado de escucharte.” Dejé frase y me volví para irme, justo cuando me agarró de mu?eca. ??Déjame terminar!”
Miré hacia su gorra, me mostré impaciente, sin responder
“Ya me disculpé, sé que me equivoqué, yo dije, no hay nada entre Zoé y yo, en cuanto a lo que dijiste de que besé una vez, eso fue una broma, un idente. Si crees que eso te deja en desventaja, algún día puedes besar a otro hombre para igurs cosas.”
Al oír eso, realmente apreté los pu?os.
Sergio <b>lo </b>noto, se hizo a undo, pero luego volvió a <b>su </b>lugar diciéndome: <b>Puedes </b>pegarme<b>, </b>pero no ens heridas de ayer, escoge otro sitio.”
Eso <b>me </b>hizo teir. ?Sergio se había vuelto tan gracioso? ?O estaba tratando de ganarse mi perdón de esa manera?
“Cami.” Sergio extendió su mano hacia mi: “?Podemos empezar de nuevo, o qué tal si te vuelvo a… conquistar?”
“Sergio, parece que el golpe te afectó más de lo que pensaba, ni siquiera sabes lo que estás diciendo.” Retiré mi mano de suya.
Sergio me miraba seriamente al decirme: “Lo sé, todavía quiero casarme contigo y hacerte mi se?ora Vásquez.”
Le solté una risa fría: “Sergio, no importa si estás jugando conmigo o si realmente te golpeé tan fuerte que te afectó el cerebro, solo quiero que sepas, yo, Cam Gámez, nunca volveré con ningún hombre que me ha traicionado.”
Sergio continuó con su descaro: “Cami, sé que estás enojada ahora, puedes estarlo, no hay problema, yo te esperaré.”
Mordí mibio y le dije: “Tu mamá aún no te lo ha dicho, pero quiere
tomarmeo su ahijada, así que ahora tú serías mi hermano, ?crees que. dos hermanos pueden casarse?”
Sergio frunció el ce?o refutando de inmediato: “Imposible, mis padres solo quieren que seas su nuera.”
Me cansé de discutir con él, sin escuchar más tonterías, simplemente me fui. Al subirme al auto, lo escuché decir: “Cam, también rechacé tu renuncia.”
?Maldición! Golpeé el vnte con mano, ?cómo iba a entrevista de trabajo si él no aceptaba mi renuncia?
Sergio estaba jugando <b>a </b>pegarse a mío un chicle. Pero yo no caería en su juego.