17kNovel

Font: Big Medium Small
Dark Eye-protection
17kNovel > EI Centímetro > EI Centímetro 81-100

EI Centímetro 81-100

    Capítulo 81


    Novarses manos, eso me incluía a iní y también a Manuel. A mí me deba igual, pero Manuel ramente <b>se </b>sentía incómodo.


    “No hay mal que por bien no venga.” Dije intentando aliviar el momento.


    Jorge se acercó con un paquete de toallitas húmedas en mano. Manuel intentó tomarlo, pero Jorge no soltó el paquete. Al final, fui yo quien lo tomó y le pasé una toallita a Manuel, mientras yo también tomaba una para mí.


    “Cami, ?quién es él?” Manuel mostró curiosidad por Jorge, quienramente. tenía una presencia imponente y no parecía muy amigable.


    “Jorge, el tico de iluminación.” Lo presenté.


    Jorge me miró con una intensidad abrumadora, presión que me hizo presentar a Manuel también: “Mi… amigo, Manuel.”


    “Mucho gusto.” Dijo Manuel, extendiendo mano hacia Jorge.


    Sin embargo, Jorge apenas asintió con cabeza, <i>y </i>Mire rápidamenteentó: “Jorge es muy meticuloso con limpieza.”


    Manuel sonrió levemente, retirando su mano y mirándome mientras decía: “Vamos a sentarnos aer antes de que se enfríe y ya no sepa bien.”


    Mire se rmió elbio: “?Puedo probar uno?”


    “Por supuesto.” Respondió Manuel, e incluso invitó a Jorge: “Jorge, prueba uno también.”


    “<i>Yo </i>tomaré sopa.” Rechazó Jorge rotundamente, antes de alejarse.


    Mire hizo una pausa mientrasía su tamal, luego me miró y dijo: “Amiga, ?no te parece que Jorge estáo si tuviera su periodo?”


    Le hice una se?al de aprobación con una sonrisa: “Tienes toda razón.”


    Manuel se rio con nuestro intercambio, y luegoentó: “Parece que Jorge tiene un genio bastante fuerte.”


    “No, es bastante agradable, aunque un poco frío, nunca fue brusco. No sé


    12


    <b>qué </b>le pasó hoy, parece que trago chiles Mire haba sin parar <b>mientras </b><bia</b>.


    <b>Por </b>suerte,ida que habíamos pedido llegó. Después deerme un tamal y tomar sopa de frijol, dejé que Mire y Jorge se encargaran del resto, Mire estaba feliz de ir aer con Jorge, pero él le pidió queenzara sin el mientras se ocupaba de otras cosas. ramente vi decepción en Mire, lo cual me pareció muy gracioso.


    “Pareces muy feliz, yo estaba preocupado de que estuvieras de mal humor.” La preocupación de Manuel captó mi atención.


    “?Por qué estaria mal?” Comi otro tamal, dando un so Do a mi sopa agregué: “No soy des que se mueren por amor. Cuando amo, esa persona lo es todo para mi. Cuando dejo de amar, se convierte en nada.”


    Manuel asintió: “Esa si es chica que conozco.”


    “?Cómo están tus padres?” Pregunté con caut.


    Me parecía extra?o que no me hubieran mado más, aceptando que lo mío con Sergio ya no tenía futuro. Sentía que había algo más.


    Manuel me miró con una sonrisa suave: “?Crees que están bien?<b>” </b>


    Me detuve con el tamal a medio camino a mi boca, y Manuel continuó: “Todavía piensan que tú y Sergio no pueden estar separados, solo están molestos por ahora, dándoles tiempo.”


    Así que era eso. La empanada en mi boca de repente perdió su sabor, tragué, luego dije: “Parece que voy a decepcionarlos.”


    “Quizás con el tiempo puedan aceptarlo. No te sientas mal, no te presiones.” Manuel me tranquilizó.


    No me sentía presionada, solo me sentía en deuda con ellos, después de todo, fueron ellos quienes me criaron.


    “Te consideran <b>su </b>hija, les duele pensar en el día en que tengas que dejar casa.” Manuel a?adió suavemente.


    “Una hija eventualmente se casará, pero aun así puede volver a casa. Respondí.


    Al levantar vista, me encontré con mirada de Manuel, brindo con algo no dicho, y me sonrió: “Pero si te casaras en nuestra familia, estarías en


    casa para siempre.”


    Eso ya era imposible.


    <b>Capítulo 82 </b>


    <b>Me </b><b>rei </b>al responder: “En próxima vida me reencarnaréo su hija y así… seremos hermanos de verdad.”


    La sonrisa de Manuel se congeló por un momento y luego, se?ndo los tamales, dijo: “Come un poco más, mira cómo has adelgazado


    últimamente.”


    “Está bien.” Asenti y me concentré ener los tamales.


    Manuel me observaba fijamente, y solo dejé deer cuando ya no pude más, y tomé un par de tragos de caldo.


    “Sergio todavía te cuida, preparó caldo de frijoles verdes en nombre de mil mam? para ti.” Manuel soltó de repente


    Sonrei irónicamente: “El cari?o tardío es peor que indiferencia.”


    Las heridas en mi boca todavía afectaban mi apetito, así que limpié lo que quedaba de los tamales y el caldo.


    “Manuel, gracias por venir hasta aquí. También dile a tus padres que los visitaré en cuanto termine este trabajo. Le dije se?ndo el parque de diversiones: “Queda menos de un mes para entregarlo, ni siquiera hemos ajustados luces, estoy realmente muy ocupada.”


    “Escuché a Sergi har de eso, pero también debes cuidarte.” Manuel me aconsejó.


    “Sí, lo sé.” Se?alé a Jorge, que estaba trabajando no muy lejos: “Tengo que volver al trabajo.”


    “Está bien, pero ten cuidado.” Manuel me recordó.


    Jorge terminó noiendo almuerzo y casi no me habló durante toda tarde, lo que me hacía sentiro si estuviera enojado. Yo realmente no podía entender qué había hecho para molestarlo. Durante los siguientes días, Jorge fue aún más frío y silencioso que antes, dedicándose solo a trabajar. Eso también estaba bien, yo cboraba a pleno, aunque para entonces ya teníamos tiempos fijos para beber agua y descansar. No sabía si lo hacía por él mismo o por mí.


    Al final de <b </b><b>semana</b>, <b>(</b><b>bamos </b><b>según </b>lo <b>neado</b><b>, </b>aunque era difícil predecir qué pasaría <b>después</b>. <b>Ese </b><b>ritmo </b>de trabajo <b>era </b>agotador. Mire se quedaba dormida sin <b>poder </b>terminar de ver sus series favoritas. Pero <b>yo </b>no podía <b>hacer </b><b>lo </b><b>mismo</b><b>, </b><b>cada </b>noche tenía que revisar <b>y </b>resumir lo hecho durante <b>el </b><b>día</b><b>, </b><b>y </b>casi <b>siempre </b>me acostaba entres once y doce. Estaba verdaderamente cansada, y cuando el sue?o me vencía, mevaba cara <b>y </b><b>me </b><b>sumergía </b>los pies en agua fría hasta despertarmepletamente.


    <b>Jorge</b><b>, </b>que casi no haba conmigo fuera del trabajo, me envió un mensaje <b>justo </b>después de que mevara cara y los pies con agua fría: ?Ya te dormiste? Si no, ven aqui, hay algunos problemas en zona de prueba para ma?ana que necesito discutir contigo.


    Si solo hubiera escritos primeras tres pbras, probablemente lo habría ignorado, pero mencionó el trabajo, así que respondí de inmediato: Vale.


    Afortunadamente, ya estaba algo despierta, así que tomé mi libreta y fui a tocar su puerta. Jorge llevaba una camiseta verde militar y pantalones de algodón negro. No sé por qué, pero así parecía aún más alto, y yo me veía aún más baja frente a él. Su mirada cayó sobre mi rostro, sus ojos se entrecerraron brevemente, pero no dijo nada, solo se hizo a undo para dejarme entrar.


    Puse miputadora sobre mesa, apenas iba a abri cuando él giró suya hacia mí diciendo: “Mira estas áreas que marqué, ?ves alguna diferencia con los nos?”


    Jorge tenía a mano una copia impresa de los nos y también una versión digital. Todo coincidía con lo mío. Me sorprendió que tuviera esa duda. Después de revisar cuidadosamente, de hecho, encontré un problema. Mire y yo habíamos buscado varias veces antes sin encontrar nada, afortunadamente Jorge lo había notado, de lo contrario, habríamos perdido tiempo durante prueba.


    “Hay un problema, lo corregiré ahora. Te enviarés otras áreas para que sigas revisando.” Me dijo Jorge, dejó un vaso de agua junto a mí yenzó a trabajar en lo suyo.


    ‘Me concentré enputadora, pero mis párpados se volvían cada vez


    más pesados. Realmente tuve que pellizcarme varias veces para no


    13 02


    dormirme. Mientras tanto<b>, </b>Jorge parecia lleno de energía,o si no tuviera necesidad de dormir. Cuando ya no pude aguantar más y estaba a punto de preguntarle si podíamos continuar al otro día, se levantó y caminó hacia terraza. Entonces escuché su voz hando por teléfono. Su voz era muy agradable, tan agradable que mis párpados se volvieron aún más pesados…


    <b>Capítulo </b>83


    Cuando Jorge salió al balcón, me vio dormida frente aputadora<b>, </b tenue luz amari Iluminaba mi rostro y <b>su </b>mirada <b>se </b>quedó fija en mí. Senti su presencia, pero no podía despertar. Después de un rato, escuché su voz mándome suavemente: “M…”


    ?M? ?Me estaba mando a mi? Si, era a mí. Antes de unirme a familia Vásquez, me maban M, no Cami. Pero hacía mucho tiempo que nadie me maba así.


    “Amigo, me mo M…” Vi a una ni?a con dos mo?os y una cara de mu?eca, mando dulcemente a un ni?o.


    El ni?o era frío y cado. Entonces me convertí en esa ni?a, y Jorge en el ni?o/montada en su espalda.


    “Amigo, hueles bien… Amigo, tienes un lunar negro detrás del cuello, déjame quitártelo.” Le decía yo.


    “M, no pellizques, duele.”


    “M, estoy cansado, ?podemos dejar de correr?” Protestaba él


    Seguí so?ando:


    “Mamá, me gusta ese ni?o, quiero casarme con él…”


    “Jaja…”


    “Mamá, papá, no se rían, me voy a casar con él.”


    “M, no puedes casarte con él, ya tienes prometido…”


    “No me voy a casar con él, jes un cretino, un cretino!”


    Desperté de golpe del sue?o, respirando con dificultad. Increíble, ?cómo pude so?ar con Jorge y conmigo, siendo tan peque?os, de apenas dos a?os? Recostada en cama, dejé mi mente y mis ojos en nco durante medio minuto antes de levantarme, pero apenas mis pies tocaron el suelo, algo no se sintió bien. Ese no era mi cuarto.


    Mimente rápidamente regresó a noche anterior, y de inmediato eché un vistazo a cama grande donde ha dormido, Jorge no estaba alli, Luego miré ropa que llevaba, estaba intacta)


    Suspiré y sall, encontrando a Jorge durmiendo en el sofá. Típico de un militar, Incluso durmiendo en el sofá, estaba perfectamente ordenado. Mi primera reión fue preguntarme cómo podía dormir así sin iodarse. Hando sinceramente, era tan meticuloso que daba ganas de desordenarlo un poco. No había despertado, así que en silencio, manteniendo una distancia de unos pasos, lo observé durante unos segundos, luego me acerqué a miputadora, tomé el portátil con cuidado y me escabullí rápidamente.


    Haber dormido allí noche anterior me parecía demasiado embarazoso. Por suerte, cuando salí noche anterior, había tomado tarjeta de eso, así que pude regresar sin ser vista. Mire aún dormía


    profundamente; de lo contrario, con lo chismosa que era, quién sabe qué hubiera pensado.


    El celr marcabas cinco de ma?ana, sabía que no podría dormir más<b>, </b>así que encendíputadora para seguir trabajando en los problemas que Jorge había encontrado el día anterior. Para mi sorpresa, Jorge ya había resuelto todos esos problemas. Miréputadora, perdida en mis pensamientos, luego mevé cara, bebí agua y salí al balcón a contemr el paisaje. La figura de Jorge volvió a irrumpir en mi vista. ?También él había despertado? Cuando salí, aún dormía, ?será que el ruido de puerta lo despertó? O tal vez ya estaba despierto y fingió seguir durmiendo para no iodarme.


    Con todos esos pensamientos enredándose… En ese momento, no podía negar que Jorge estaba influyendo en mí, cada vez más.


    [Un hombre y una mujer durmiendo bajo el mismo techo sin que pase nada<b>, </b>?qué crees que significa eso?]


    Le envié ese mensaje a Virginia temprano esa ma?ana,o una peque?a provocación.


    Capitulo 84


    En ese momento, estaba segura de que e no responderia, asi que cerre ventana de chat y abri Instagram, donde de repente vi una serie de fotos elegantes publicadas por Pablo. No estaba el solo, habia más gente, y imagen mostraba varios vasos chocando entre si. Reconoci una des manos, era de Sergio. Porque en su dedo llevaba un anillo barato, uno que yo le habia regdo. Al ver ese anillo, me senti tan infantil y tan avergonzada. Era un anillo de promesa, el otro lo tenia yo, lopré por novecientos noventa y nueve pesos en mi cumplea?os número dieciocho. Yo llevaba el de mujer y le di el de hombre para que él lo usara, incluso entonces se burlo de mi diciendo que estaba tratando de atraparlo. Después de eso, nunca lo volvió a usar, Lo sondeé sobre el tema una vez, y dijo que usarlo era motivo de bu. Demasiado barato. Entendi lo que queria decit, ?cómo alguien de su estatus podia usar un anillo de unos cuantos cientos de pesos? Pero ese fue el primer dinero que gane dando ses particres. Desde entonces, nunca volvi a mencionar ese anillo, y él tampoco lo uso, pero ese día, en foto, lo llevaba puesto. ?Qué significaba eso? ?Qué estaba tratando de decir? No lo sabia, y tampoco queria adivinarlo. Sin embargo ese anillo realmente me dolió, me hizo pensar en esa versión de mi misma frente a Sergio, cuidadosa y constantemente buscando su aprobación.


    El mensaje de Virginia llegó, interrumpiendo mis pensamientos.


    [?Con quien te acostaste?] Virginia fue muy directa.


    No respondi a su mensaje, porque foto de Sergio con el anillo había desordenado todas mis emociones.


    [?Sergio?] Virginia envió otro mensaje, pero luego siguió con otro, [No puede ser el.]


    [Jorge?] Finalmente, Virginia adivino que era Jorge.


    E conocía demasiado bien mi vida y mis sentimientos, asi que no fue dificil de adivinar.


    [Cuando un hombre y una mujer están solos y no pasa nada explicación, el hombre tiene un proble


    13


    derge tents un problema? the reports unlice a Jorge con su canturs Batista y sus cadence fumes, inmediatamente descarta in iden de Virginia Dehnilivamente in ata que Jorge no pudiera, tem que mi encanto nara suficients Pensando on some ne pude superar ni a una viuda con bergis, saxuili babaza, decidida a no nirar más mensajes de Vugiran


    “Camile, a?oshe no estabas en cama, za donde fuiste? Te envik mensajes y no respondieta” Mire se desperto con rma y lo primero que fazo fue preguntarme. No esperaba que a que podria dormirse a través de un terremoto, se hubiera despertado a mitad de noche. Me senti culpable y no me atravi a mira a los ojos,


    “Fui a correr” Le dije.


    Mire abrió los ojos de par en par: <i>“</i>Correr en medio de noche? ?Eres masoquista o simplemente tienes demasiadas hormonas y piensas mucho on los hombres?”


    Esa forma de pensar


    “Vetel” Lencé una mirada.


    “Pero, ?para qué corres en medio de noche?” Mire todavía pensaba que era increible.


    No le respondi más, sino que me camble y le recordé que se apresurara a bajar, diciendo que había descubierto un nuevo problema.


    E erao un bebé curioso: “Cam, si trabajar horas extras solo te trae problemas, mejor no lo hagas,”


    Mire bajó conmigo a un bar cercano para desayunar, y justo al llegar, vimos a Jorge sentado alll desayunando,


    “Jorge, buenos días!” Mire lo saludó con toda energía.


    Jorge asintió ligeramente: “Buenos días”


    No me atrevi a mirarlo, y <b>Jalé </b>a Mire para ir a elegir el desayuno, pero e directamente fue por mi bolso diciendo “Cami,eré lo mismo que tú, escoge por mi, yo me quedo aquí guardando el lugar.”


    Mire me hizo se?as con mirada, ramente queriendo


    Capitulo 64


    tiempo con su ídolo, lo que me dejó <b>sin </b>saber qué decir. Yo realmente no quería sentarme con Jorge.


    Justo cuando me disponía a elegir algo para desayunar a rega?adientes, Jorge habló: “Martínez, yo puedo guardarles el lugar, es mejor que cada quien haga lo suyo.”


    <b>Capítulo </b>85


    <b>?</b><b>Qué </b>vergüenza! Hasta yo senti vergüenza por Mire.


    ro que e también <b>se </b>sintió incómoda, pero supo manejarlo con una risita diciéndole: “Está bien, Jorge, entonces te dejo el encargo.”


    Mire dejó mi bolso y rápidamente caminó hacia mí, me rozó ligeramente y tirando de míenzó a caminar y a decir: <b>“</b>?Será que Jorge está de mal humor otra vez, cómo que hoy está un poco raro, no?”


    No dije nada, Mire notó su tono hostil, pero yo… pensé que si él había dicho eso era para no cansarme. ?Se preocupaba por mí? Me sacudí por esa idea y sentí que estaba empezando a imaginar cosas que me hacían sentir más vanidosa.


    “Mejor nos sentamos por separado.” Le sugerí a Mire después de tomarida, pensando en noche anterior que dormí en habitación de Jorge. Realmente no quería enfrentarlo,


    “?Por qué separados? ?No es mejor juntos? Así podemos har sobre los nes de hoy.” Mire utilizó el trabajoo excusa y no supe qué responder.


    Aun así, descubrí: “?No será que quieres estar mirándole mientrase?” “?Cami, cada vez me entiendes mejor!” Mire hizo una cara pícara.


    Sabía que no podía negarme apartir mesa con Jorge, así que no dije más, para evitar que Mire empezara a hacer suposiciones. Esa chica no solo tenía ideas frescas, sino que también era muy inteligente.


    Pero justo cuando nos sentamos, alguien se acercó diciendo: “?Mire, eres tú?”


    Una chica guapa, llevando también su desayuno.


    Mire se levantó de inmediato, radiante: “?Amiga, tú aquí<b>?</b><b>” </b>


    “Estoy de viaje de negocios, hace mucho que no nos veíamos. ?Por qué no desayunamos juntas?” La chica invitó a Mire.


    Mae n? m? mund a mi primero, sino que echó tin vistazo a Jorge anten de mirarme y luego digo: “ro, ro,


    Acepto y llevando su to, nos hizo un se?al a Jorge y a mi antes de irse con su antiquapa?era de se. De repente, solo quedamos Jorge y <i>yo </i>en mesa del desayuno, ya me sentia hoómoda, y al quedarnos solos aún


    man


    “No tienes por qué sentirte mal, solo dormiste en mi cama, no eso si hubiéramos… dormido juntos.” Las pbras de Jorge casi me hacen escupir el sorbo de sopa que acababa de tomar.


    Me cubri boca, él me pasó una nervilleta. Nuestros ojos se encontraron y de repente le arranqué servilleta de mano y lencé una mirada furiosa, después de limpiarme y tratar de calmarme le susurre. “?Por qué no me despertaste anoche?”


    “Te mé, pero no despertaste.” Jorge dijoiendo su desayuno,o si fuera lo más natural.


    “No te creo.” Le dije, siempre había tenido el sue?o liviano,


    “Pues no tengo otra explicación, te me.” Jorge mostró una expresión de ‘creas lo que quieras‘.


    Me irritó tanto, al pensar que ese noche debló haberme llevado a su cama, me senti aún más incómoda, le reme: “Aunque no despertara, podrías. haberme llevado de vuelta a mi habitación.<b>” </b>


    “Está bien, próxima vez te llevaré.” Las pbras de Jorge me dejaron sin ha.


    ?La próxima vez? Que iluso, eso no iba a pasar. Mordi con fuerza un panecillo de crema, y luego deer un par de bocados, le recordé:


    “No le digas a Mire lo de anoche.”


    Jorge ya había terminado todo su desayuno, se limpió boca con una servilleta para decir luego: “?De qué te preocupas? ?Temes que e piense que hay algo entre nosotros, o que afecte tu reputación, o que tus novios lo sepan?”


    Sus pbras me dejaron atónita: “?Qué dijiste<b>?</b><b>” </b>


    “Se?orita Gámez, si alguien debe preocuparse, debería ser yo.” Jorge dijo mientras doba servilleta en su mano en forma de cubo.


    “?Preocuparte de qué?” Pregunté, yo no entendía y me enfadaba.


    Capítulo <b>86 </b>


    “Se?orita <b>Gámez </b>probablemente no sabe<b>, </b>pero hasta ahora, no he tenido ni una s rción amorosa,pletamente puro, noo usted cuyos amores son tan variados, entre ex prometidos y esos coqueteos ambiguos, sin mencionar a los “amigos“.” Dijo Jorge, mirándome de manera pausada.


    Movi boca, pero antes de que pudiera decir algo, bajó mirada de repente agregando: “Así que el que debería preocuparse soy yo, si se corre el rumor de que anoche dormimos juntos, pensarán que ya no soy puro.”


    “?Estás insinuando que manché tu pureza?” Pregunté indignada.


    “No exactamente, anoche teportaste, no hiciste nada indebido hacia mí.” Con ese tono, Jorge parecía víctima inocente y yo el gran aprovechado.


    ?Qué tipo tan irritante! Me enfurecí por dentro, pero ira no encontraba cómo expresarse, solo pude desahogarme mordiendo furiosamente un bollo de crema.


    “Si usted quiere mantener su pureza, es mejor que se mantenga alejado de mí.” Dije finalmente, después de terminar mi bollo.


    “Eso sería difícil, a menos que no trabajemos juntos.” Jorge dejó servilleta y se levantó dejándome sin pbras.


    Al terminar el desayuno, Mire también había terminado, se despidió de su amiga, prometiendo mar antes de su próxima visita a San José del Cabo para reunirse.


    Apenas su amiga se subió al auto, Mire se giró hacia mí diciendo: “Amiga, ?de qué habas con Jorge? Vi que no paraba de har.”


    Realmente estaba sin pbras, esa chica parecía de otro mundo. Estaba con su amiga, pero sus ojos siempre estaban puestos en nosotros.


    “No hamos de mucho.” Para evitar más preguntas de Mire, fue todo lo que dije.


    Mire parpadeó incréd, y a?adi: “Sobre el trabajo, parece que tendremos que hacer horas extras.”


    Our? La sonrisa <b>de </b>Mire se <b>convirtió </b>en <b>una </b>cara <b>de </b>tristeza<b>: </b><b>“</b>Este <b>Jorge </b><b>no </b>tiene ni un <b>poco </b>depasión, es realmente inhumano<b>.</b>”


    <b>No </b><b>dije </b><b>nada </b>y nos fuimos al parque de atriones, pero Jorge aún no había llegado. Cuando aparcamos, Jorge acababa de llegar en su scooter eléctrico.


    “<b>Cami</b><b>, </b>?Jorge viene todos los días en scooter? No esperaba que todavía hubiera hombres que usarán eso.” Mire estaba sorprendida, <i>yo </i>también.


    Pensé que venía en taxi o en transporte público, pero resultó que usaba un scooter de alquiler.


    “Jorge, mejor no uses eso, ven con nosotros. En el auto de Cami cabemos bien.” Mire realmente no se sentía en confianza, hando por mí.


    Justo iba a decir algo, cuando Jorge me miró: “Está bien, entonces seré una molestia para Gámez.”


    Realmente me había dejado sin pbras dos veces esa ma?ana. Solo pude desahogar mi frustración con Mire:


    “Mire, ?no crees que deberías preguntarme antes de ofrecer<b>?</b><b>” </b>


    Mire notó mi disgusto: “Cami, solo estaba pensando en ser más eficientes y también por seguridad. Jorge no conoce bien el lugar<b>, </b>y andar en scooter es peligroso. Si le pasa algo, ?cómo vamos a cumplir con el zo? De todas formas, próxima vez te preguntaré primero.” Mire luego me abrazó y actuó de forma coqueta.


    No tuve más opción que tocarle cabeza con el dedo diciéndole: “Hoy te encargas de todos los recados.”


    “ro, soy buena para eso.” Mire erao una cucaracha indestructible, optimista y fuerte.


    “Entonces hoy te toca trabajar con Jorge, yo me encargaré de coordinar con Lucio el progreso de otrodo.” Le indiqué, ese día yo no quería tratar con Jorge.


    Pero apenas llegué con Lucio, recibí una mada de Mire: “Cam, ya terminamos por hoy.“.


    Qué? <b>Pregunté </b>confundida.


    <b>Jorge </b><b>dijo </b><b>que </b>hoy era día de descanso. La noticia de Mire encendió mi <b>fúria</b>.


    Capítulo 87


    “?Qué pasa? ?Por qué descansar?” Realmente llegué corriendo donde estaba Jorge, preguntando con inquietud.


    “Descansar dos dias a semana es un mandato nacional, y dado que tenemos mucho trabajo por hacer, descansar un día no debería ser un problema, ?verdad?” La pregunta de Jorge me dejó sin pbras.


    Hice un esfuerzo por contener mi ira: “Jorge, tienes razón, pero ahora estamos contra el tiempo, ya te dije que tenemos una fecha límite para terminar. Entonces, ?podríamos posponer los días libres y concentrarnos en avanzar? Incluso podría pagarte horas extras.”


    Jorge me miraba fijamente cuando me dijo: “No se trata del dinero, Las personas no son máquinas; necesitan descansar adecuadamente, y el descanso también sirve para trabajar mejor.”


    Esa era idea, peros circunstancias eran especiales en ese momento. Traté de calmarme: “?Jorge, realmente tienes que descansar hoy?”


    “Sí.” Me respondió; después de escuchar su respuesta, giré para irme <b>y </b>entonces él a?adió: “Ustedes también deberían descansar hoy<i>.</i>”


    Eso realmente me enfureció, y me voltee a mirarlo para decirle: “Jorge, bastaría con que tú descanses bien, no tienes por qué preocuparte por si nosotros descansamos o no.”


    Mire, que estaba a undo, se mordía losbios tratando de contener risa, mientras que Jorge se mantenía sereno al decirme: “Se?orita Gámez, si no descansas bien, tampoco podrás trabajar. Como ayer…..”


    “?Jorge!” Lo interrumpi<b>, </b>sintiendoo me sudabans palmas des


    manos.


    Ese tonto casi lo menciona justo después de que le dije que no hara sobre noche anterior. Nos miramos fijamente, y al final cedí bajo su mirada insistente: “Está bien, descansaremos, todos descansaremos.<b>” </b>“Mire, vámonos.” La mé.


    Se?orita <b>Gamez </b>Jorge <b>me </b><b>detuvo </b>otra <b>vez</b><b>. </b><b>Hoy </b><b>necesito </b><b>tu </b><b>ayuda</b><b>.</b><b>” </b>


    Senti <b>una </b><b>oleada </b><b>de </b><b>frustración</b><b>, </b>casi a <b>punto </b>de <b>explotar</b>, apretando <b>fuerte </b>los <b>dientes</b><b>: </b><b>?</b><b>Qué</b>, <b>Jorge</b><b>, </b>necesitas un masaje mientras descansas, o <b>alguien </b><b>que </b><b>te </b><b>dé </b>palmadas en espalda<b>?</b><b>” </b>


    <b>No</b><b>, </b><b>eso </b><b>no </b>será necesario. Necesitoprar algunas cosas y necesito que se?orita Gámez me sirva de guía.” Dijo Jorge con toda naturalidad.


    Realmente estaba a punto de reír: “Bien, deja que Mire te pa?e…”


    <b>“</b><b>?</b><b>Yo </b>quiero que me pa?e se?orita Gámez!” Jorge me interrumpió.


    Mire, tratando de contenerse, finalmente soltó una carcajada. Yo también me reí. Eso no era el se?or soldado Jorge, sino más bien Jorgito, actuando infantilo un ni?o peque?o.


    “Jorge, ya no eres un ni?o, ?no crees que es demasiado… Bueno, ya sabes<b>?</b><b>” </b>Me quejé.


    Jorge no mostró ni un ápice de vergüenza: “Estoy en un lugar desconocido, ?qué tiene de malo que se?orita Gámez me ayude? Además, antes tú…<b>” </b>


    “?Está bien, iré!” Lo interrumpí otra vez, porque sabía lo que iba a decir.


    Si no aceptaba, él traería aión mi viaje a Todos Santos<b>, </b>y no podía dejar que Mire supiera.


    “?Puedo ir con ustedes?” Mire no iba a perderse esa oportunidad.


    “?ro!”


    “?No es necesario!”


    Jorge y yo respondimos al mismo tiempo, yo estaba de acuerdo, él se negaba.


    Mire me miró y luego a él. Jorge dijo directamente: “No sería conveniente con Martínez alrededor, <b>?</b>verdad, se?orita Gámez?”


    Volvió a pasarme responsabilidad. Viendo mirada de Jorge, supe que si insistía en llevar a Mire con nosotros, definitivamente traería aión lo de antes. Es cierto que no se debe mentir, porque una mentira lleva a


    cien más.


    Al <b>final</b><b>, </b>miré a Mire diciéndole: “Es raro que tengas un día libre, mejor ve a pasar <b>tiempo </b>con tu novio, seguramente él también te extra?a.”


    Mire me miró fijamente, ramente molesta porque mencioné a su novio dnte de Jorge. La ignoré, y e<b>, </b>bajo mirada de Jorge que le impedía acercarse, se marchó de mal humor<b>, </b>mirando hacia atrás tres veces. Estaba segura de queenzaba a sospechar de mi rción <b>con </b>Jorge. Eso lo solucionaría después, en ese momento tenía que lidiar con el hombre frente a mí.


    Capitulo 88


    Jorge, ja <b>que </b>viene esto<b>? </b><b>?</b>Me estás chantajeando con lo que pasó anoche y <b>el </b><b>hecho </b>de <b>que </b><b>nos </b>conocemos<b>?</b><b>” </b>Lo confronté.


    “No.<b>” </b>Dijo evitando mirarme a los ojos<b>. </b>


    Eso ramente mostraba su culpa. Senti un impulso de darle una buena golpiza.


    “Estoy perdido aquí, ?cuál es el problema si me ayudas un poco? Yo también te he ayudado.” Jorge habló de nuevo, con un tono de voz débil.


    Me hizo sentiro si no ayudarlo fuera ingrato. Al final,s deudas, ya sean de dinero o de favores, había que pagas.


    Suspiré: “Bueno, ?a dónde quieres ir hoy, Jorge? ?Qué quieresprar? Dimelo y te llevaré.”


    “Quiero ver casas.” Me dejó sin pbras con su respuesta.


    Lo miré preguntando sorprendida: “?Ver casas? ?No ibas a regresar a tu casa después de terminar aquí<b>?</b><b>” </b>


    “Quizás no regrese, por eso quiero ver con anticipación.” La respuesta de Jorge me dejóo si algo me apretara garganta.


    No sabía por qué, pero me sentí muy extra?a.


    “Pero tu empresa no está aquí.” Le recordé.


    “Puedo renunciar.” Afirmó.


    “Es que no esprar, es alqur, ahora mismo no tengo mucho dinero y no me puedo permitirprar.” Jorge realmente no tenía vergüenza en revr sus finanzas.


    Eso era realmente raro, sabiendo que muchos hombres pretendían ser algo que no eran, endeudándose paraprar autos de lujo y relojes de marca solo para manteners apariencias. Pero Jorge haba de su falta de dinero con total franqueza.


    “?Y aun así quieres renunciar?” Balbuceé.


    hubiera </b><b>escuchado</b><b>: </b><b>Quizás </b><b>porque mencionó </b>?ner dinero, algo en mi sintió i stima <b>por </b><b>él </b><b>y </b>terminé <b>llevándolo </b><b>en </b>to al centro de ciudad<b>. </b>


    Este es el centro, supongo ques casas deben ser <b>muy </b>caras <b>aquí</b><b>. </b><b>Me </b>


    “En <b>los </b>suburblos es más barato, pero el viaje esrgo y poco práctico. Si en realidad vas a trabajar aquío ingeniero, definitivamente deberías <b>buscar </b>una empresa en Cabo San Lucas y alqur en el centro para ahorrar tiempo. Le sugeri.


    Se quedó cado, y pensando en su situación económica, a?adi: “Podría prestarte, <i>y </i>me devuelves cuando tengas dinero.”


    “?Eso suenao si quisieras mantenerme?” La respuesta de Jorge me tomó por sorpresa, y me dejó sin pbras.


    Lo miré fijamente, pensando en este sentimiento ambiguo que tenía hacia mi, y luego en su idea de casarse conmigo, solté una risa burlona: “Estás so?ando, yo también quiero que un rico me mantenga.”


    El rostro de Jorge se tensó, encendí el auto diciéndole: “Entonces vamos a ver los suburbios.”


    Pero justo cuando llegamos a agencia inmobiliaria de los suburbios, y antes de que pudiéramos bajar del auto, mi teléfono sonó.


    “H… ?Qué? Está bien, voy para allá ahora mismo.” Colgué y miré a Jorge al decirle: “Baja y mira por ti mismo, tengo que atender algo.”


    Jorge no se movió: “?Qué pasó?”


    No oculté nada: “La tubería de mi casa está rota, necesito encontrar a


    alguien que repare.”


    La mada había sido del vecino de abajo, diciendo que el agua ya se había filtrado hasta el pasillo.


    “Puedo arrerlo.” La oferta de Jorge me dejó atónita.


    Estaba a punto de decir algo cuando él a?adió: “Si te demoras más, el agua da?ará el departamento de alguien más, y tendrás que pagar pors


    13:04


    memes preguntando “Euge


    wano ginn, departamento dei mate


    Tamegrantee fromme de hadde ko extendiande au masorger face une ?


    Capítulo <b>89 </b>


    La gente que <b>observaba </b><bentaba</b><b>, </b><b>pero </b>mis ojos estaban fijos en Jorge:


    <b>No </b>se puedel


    Ha estado oxidado por tantos a?os!”


    “El suelo también se ha endurecido y elevado, haciendo que válv de agua quede enterrada.”


    No esperaba que se tirara al suelo, y menos que por el esfuerzo,s venas de sus sienes y brazos resaltaran, mostrando toda su fuerza. Pero aun así, no pudo mover válv, incluso vi cómo su rostroenzaba a ponerse rojo…


    Joven, no te esfuerces más, ya varios hombres lo han intentado antes.” La anciana vecina también vio cuánto se esforzaba Jorge y amablemente le advirtió.


    Yo también me sentí mal por él: “Jorge, mejor déjalo, voy a buscar a alguien.”


    Al decir eso, vi cómo Jorge, que estaba tenso, de repente se rjó y dijo: “Está bien.”


    Se levantó del suelo ágilmente, sacudiéndose el polvo y tierra de su ropa, y dijo: “Vamos a ver arriba.”


    El agua aún corría pors escaleras, entrando a los zapatos: “Esperemos un poco, hasta que baje un poco el agua.”


    Jorge miró mis zapatos y dijo: “Te llevo en hombros.”


    De inmediato, mis ojos se abrieron de par en par rechazándole: “No, no hace falta.”


    Dije eso sonrojándome, porque todos los curiosos ya estaban prestando atención.


    Jorge notó mi rubor y dijo: “Yo subo v <b>lr</b>—


    Extendió <b>su </b><b>mano </b><b>y </b><b>tomo </bs ves <b>de </b mía<b>. </b>Cuando sus dedos tocaron los mios senti un escalofrio… <bo </b><b>si </b>me electrocutara, Algo que nunca habia sentido con Sergio<b>. </b>Con Sergio <b>era </b>diferente, crecimos juntos, tomainos de mano o abrazarnos era habitual, así que nunca sentí ese cosquilleo <b>de </b>enamoramiento. En ese momento, creo que entendí lo que Sergio había dicho sobre Pablo.


    Jorge subió rápidamente, el agua salpicaba a su paso,o si florecieran lotos bajo sus pies. Me quedé mirándolo subir hasta que vecina me preguntó:


    “Jovencita, ?ese es tu novio? Se nota que es un chico capaz, muy bueno, muy fuerte.”


    “Y ni le importa ensuciarse, se tiró al suelo sin más.” Otra vecina coincidió.


    “Hoy en día no hay muchos chicos así, tienes suerte, ni?a…<b>” </b>


    Senti calor en mi rostro, algo se movió dentro de mí. El agua pronto disminuyó y subi. La puerta estaba abierta, todo estaba inundado. Levanté el ruedo del pantalón y entré, encontrándome con Jorge trabajando en válv, me explicó:


    “Aquí se rompió, parece que fue por corrosión por no usarlo en a?os.”


    No se equivocaba, después de tantos a?os <b>sin </b>uso, era inevitable corrosión. No dije nada, y Jorge continuó:


    “Toda tubería de casa está vieja y corroida, para evitar futuros problemas, sería mejor cambia toda.


    “?Un proyecto tan grande?” Me sorprendí y también sentí un dolor de


    cabeza.


    “No es para tanto.” Dijo Jorge ya desmontando pieza rota, luego me miró.


    Al ver mis zapatos mojados, frunció el ce?o y me pasó pieza: “Ve ypra seis de estas, una ve para tubos, veintidós metros de tubería PVC, y cuatro ves de agua, una para elvamanos, una para el fregadero, y dosunes<b>.</b><b>” </b>


    Me quedé pensativa, Jorge pensó que no me había quedado ro: “Te lo


    13:04 1


    enviare <b>por </b>mensaje,pra <b>según </b lista.”


    Jorge mejor contratemos a alguien.” Sugeri, me parecía demasiado omplicado.


    <b>Capitulo </b><b>90 </b>


    A doch verdad, losplejos circuitos de luces del parque de diversiones NUNTA ME CRUssion dolor de cabeza, sin embargo, en ese instante todo me parecia un desorden y no tenia ganas de lidiar con ello.


    No cantins en mi? Preguntó él


    No es eso, es solo que… Mi mirada cayó sobre él, su carnisa estaba ramente sucia y el ruedo de sus pantalones también estaba mojado.


    Verlo asi realmente me hizo sentir mal.


    “Puedo manejarlo, ve.” Dijo mientras daba una palmadita en mi cabeza:


    “Obedece.”


    Senti un cosquilleo en el cuero cabelludo, aunque hacía poco Manuel también había tocado mi cabeza, sensación con Jorge era


    Ante mirada de Jorge, no me atrevi a mirar más y huyendo,pré lo que me había pedido. Al regresar, vi a Jorge limpiando el pasillo con un trapo. Al entrar de nuevo en casa, el suelo que antes estaba inundado ya briba, sin una gota de agua a vista. Mientras yo salí aprar, él no había perdido el tiempo. En ese momento, al ver casa limpia,o si el agua nunca hubiera pasado por ahí, senti un nudo en garganta.


    “Ya revise abajo, no hay filtraciones, así que no te preocupes por tener que pagar da?os.” Jorge a?adió.


    Ese hombre no sólo era capaz, sino también atento a los detalles, mi garganta estaba tan hinchada que ya no podía decir nada. Jorgeenzó a reparar tubería, y yo no tenía nada que hacer más que mirar, observando cómo trabajaba con destreza, al igual que cuando ajustabas luces.


    Apoyada en el marco de puerta, lo miré preguntando: “Jorge, ?hay algo que no sepas hacer?”


    “Si.” Dijo sin dejar de trabajar.


    13:04 m


    Qué? Pregunté curiosa.


    V?lted a mirarme para contestar: “Parif.


    Mi ligero estado de mncolía fue interrumpido por suentario, <b>y </b>rápidamente respondi: “No necesitas dar a luz, con que sepas hacer que alquien los tenga por ti, es suficiente.”


    “Ah, eso definitivamente no es un problema.” Dijo él.


    Pero yo ya no supe que decir, me sonrojé, porque ?cómo podíamos estar hando de cosas tan poco serias?


    Para romper el hielo, entonces dije: “Jorge, quienquiera que se case contigo será muy afortunada.”


    Contestó sin rodeos: “?Entonces por qué tú no aceptas casarte?”


    él siempre tenía habilidad de dejarme sin pbras. Bajé mirada, tardé un rato en responder: “Soy demasiadoplicada,o tú dijiste, con un ex–prometido y rciones ambiguas, y tú, que nunca has tenido una rción, eres demasiado puro para mí.


    Jorge no dijo nada, y yo en silencio lo miré un rato antes de girar hacia el balcón para atenders peque?as ntas que habíaprado. Poco después escuché a Jorge bajandos escaleras, y desde el balcón vi cómo se inclinaba para ajustar una válv. ?Había terminado? Me dirigí a cocina, abrí el grifo. El agua fluía ra y limpia, y el nuevo grifo funcionaba perfectamente. Mientras miraba el agua, sentí de repente una presión detrás de mi, Jorge extendía sus brazos hacia mí. Con un abrazo parcial, cerró el agua y su voz grave resonó en mi oído:


    “?No sabes que debes ahorrar agua?”


    Mi corazón tembló, y traté de alejarme de él, pero no parecía tener intención de dejarme ir.


    “Jorge…” Le mé alzando mi mano para empujarlo, lo que toqué fue su musctura tensa.


    De repente, me sentío si hubiera agarrado un hierro caliente, el ardor se extendió rápidamente desde palma de mi mano…


    <b>Capítulo </b><b>91 </b>


    Me quedé sin aliento, paralizada en el lugar. Jorge no se movió, tampoco hablo, <b>pero </b>su mirada estaba pegada a mí. Más bien, estábamos mirándonos fijamente. Así nos quedamos, ninguno de los dos avanzó ni <b>retrocedió</b>. Incluso, podía sentir que nuestros corazonestían más rapido<b>… </b>


    Hasta que voz de vecina resonó desde fuera: “El novio que consiguió chica que alquiló el departamento realmente sabe cómo mantener limpiass escaleras.”


    Fue entonces cuando volví en mí, empujé a Jorge y hui rápidamente hacia l s. Pero por un momento no supe qué hacer, solo me sentí confundida y desordenada.


    Jorge salió, rompiendo el hielo de manera natural: “?Esta es antigua casa de tus padres?”


    Me quedé sorprendida, cómo lo sabía, cuando lo vi caminar hacia pared donde colgabans fotos: “Te pareces mucho a cuando eras ni?a.”


    En pared había diplomas míos y fotos familiares. Estaba yo con un pa?uelo rojo, mis padres a cadado protegiéndome, sus rostros llenos de una sonrisa tierna. Sin embargo, al ver sus sonrientes rostros se me hizo ur nudo en el corazón.


    “Tenías buenas calificaciones en escu.” Dijo Jorge mirando mis diplomas, todos eran de estudiante ejemr.


    <i>“</i>Ahora también soy excelente.” Dije sin falsa modestia.


    Jorge me miró diciendo: “No tengo dudas.” Se detuvo un momento, y luego agregó: “En todos los aspectos.”


    Su mirada me hizo evitar el contacto visual, era demasiado directo, tanto


    con su miradao con sus pbras. Y yo no quería enredarme más con él, así que dije:


    “Te has esforzado mucho hoy, te invitare a cenar<b>, </b>y luego te ayudaré a buscar un departamento.”


    De no querer, en ese momento era yo quien tomaba iniciativa porque, le


    debía un favor.


    “Está bien.” Jorge no se negó, pero luego dijo: “Necesitovarme cara, ?tienes una toa?”


    Al decir eso, me di cuenta de que tenía suciedad en cara y en ropa: “Espera, iré aprarte una camisa.”


    Aunque estábamos en un lugar apartado, no lejos había un supermercado popr, donde vendian de todo.


    “No hace falta. Sólo dame una toa, con eso basta.” Rechazó Jorge,


    Quería decir algo más, pero me encontré con su mirada firme y tuve que regresar al ba?o, tomar mi toa y dárs: “Usa esta, no tengo una nueva.”


    El dijo que estaba bien, y empezó avarse cara. Sin saber por qué, no me alejé, y lo vivándose cara de una manera ruda, salpicando agua en su rostro, e incluso se echó agua en el cabello un par de veces. Aunque no hacia frío, me preocupó que usara agua fría, justo cuando iba a advertirle, él ya se estaba secando cara y el cabello con toa. Cuando levantó cabeza, también me vio a mí, de pie detrás de él en el espejo. En ese momento, me sentí nuevamente avergonzada,o si hubiera sido atrapada espiando. No sabía cuántas veces me había sentido nerviosa y confundida frente a él. Erao una ni?a que no tenía experiencia en asuntos del corazón.


    Hando de eso, aunque Sergio y yo habíamos hado de matrimonio, parecía que ese tipo de dulzura entre amantes simplemente no existía. Como dijo Pablo, Sergio incluso me pedía que le pasara el papel higiénico cuando iba al ba?o, nuestra rción era máso de hermanos, con afecto, pero no esa emoción arrebatadora entre hombres y mujeres desconocidos.


    “?No te molesta el agua fría?” Le pregunté, mirándonos a través del espejo.


    “He estado usando agua fría paravarme cara y el cabello durante a?os, me acostumbré mientras estaba en el servicio mill Sus pbras me llenaron de admiración y también depasión. ? necesario usar aque fría en el servicio militar?


    Capítulo 92


    “?Tienes toallitas húmedas en casa?” Me preguntó de nuevo: “O cualquier otra toa también sirve, para limpiarme un poco.”


    Sostenia mi toa pero parecía reacio a limpiar su propia ropa con e.


    “Tengo toallitas faciales, puedes humedecer unas cuantas y usas.” Le dije mientras le pasaba dos.


    Se quedó miránds desconcertado,o si nunca hubiera visto algo así.


    No pude evitar reirme: “?Me estás diciendo que no conoces esto?”


    “Uh, es primera vez ques veo.” Dijo con esa adorable inocencia tan propia de un hombre que nunca ha tenido novia y que rara vez está rodeado de mujeres. ro,s toallitas faciales eran una novedad de los últimos


    a?os.


    “Son para ques mujeres se limpien cara, son desechables.” Le expliqué. mientras humedecía una para él.


    Jorgeenzó a limpiarse tierra del cuerpo mientras yo notaba que también tenía suciedad en parte trasera de los hombros, así que, naturalmente, tomé toallita yencé a limpiarle.


    Al tocarlo, pude sentir cómo Jorge se tensó por un momento, pero hiceo si no me diera cuenta y seguí limpiándolo. En ese momento, un lunar negro en nuca de Jorge captó mi atención, y sin poder evitarlo, me recordó al sue?o que tuve, sobre ese ni?o mayor que me llevaba a cuestas, con un peque?o lunar negro justo ahí. Me quedé absorta en ese pensamiento, hasta que Jorge me mo, sacándome de mis divagaciones, pero para entonces, ya había empapado su camisa con toallita.


    “Esto, ya está.” Dije retirando mi mano.


    Mirando el peque?o lunar en su nuca, no pude evitar preguntar: “Jorge, ?ese lunar en tu cuello lo has tenido desde peque?o?”


    Jorge se tocó el lugar contestando: “Sí, desde que nací.


    Mi corazón dio un vuelco. Dios, ?era posible que el ni?o de….s sue?os fuera


    <b>Capítulo </b><b>93 </b>


    Ver a <b>Zoé </b>acercarse <b>me </b>hizo pensar en una frase: “Quien pierde


    <b>vergüenza</b><b>, </b><b>se </b>vuelve invencible“.


    <b>Ese </b>tipo de personas, que se meteno otra en una rción<b>, </b>si tuvieran algo de moral y ética, evitarían a esposa oficial a toda costa. Pero los tiempos habían cambiado, y ya tenían desfachatez de actuar abiertamente. ?Con esa actitud de querer jactarse, de demostrar que pueden hacer lo que les zca!


    “Cam, qué coincidencia que tú también vinieras aer.” Me dijo Zoé, aunque ojos se posaban en Jorge, quien estaba a mido.


    SUS


    Desde que se acercó, no había quitado vista de Jorge. No tenía que entrar en detalles sobre cuánto atraía ese hombre, porque no había quien no se girara a mirarlo dos veces, inclusos se?oras mayores,o ya se había demostrado en mi vecindario.


    “Ah, sí<b>, </b><b>?</b>acaso vine a hacer turismo?” Le respondí sin disimr mi molestia. No es que me guste guardar rencor, pero no soporté ver su actitud descarada y pretenciosa. Si hubiera sido franca respecto a su interés por Sergio y su deseo de estar con él, yo habría edido. Pero e prefirió provocarme, así que cualquier desagrado era culpa suya. Como esperaba, mis pbras hicieron sentir incómoda y avergonzada, especialmente en ese momento que Sergio no estaba allí. ?A quién intentaba impresionar con ese acto? ?A Jorge? Todos tenemos un poco de narcisismo, creyéndonos los más atractivos del mundo. Y Zoé, siendo bastante atractiva, seguramente tenía un alto concepto de sí misma, más que era una viuda joven, estaría ansiosa por encontrar a un buen hombre. Pero, ?acaso no estaba ya con Sergio? ?Cómo era que todavía miraba a otros hombres con deseo? ?O simplemente le interesaban los hombres que estaban a mido? Aunque no había nada entre Jorge y yo, no quería que Zoé lo deseara. Viendo suportamiento, no pude evitar sonreír con sarcasmo: “Se?orita Minas, supongo que vino aquí por el menú para embarazadas,ida aquí sí que tiene buen sabor, ideal para alguien en su estado.”


    El rostro de Zoé se torno de rojo a pálido, ynzó una mirada evidente hacia Jorge Ridic. Me ref para mis adentros al ver que, de hecho, había logrado captar atención de Jorge. E, colgada de Sergio y aun así enviando se?ales a otros hombres, ?quería tener varias opciones<b>? </b>


    Descubrir que Sergio no era su único objetivo me sorprendió y, de alguna manera, meció.


    Me pregunté: ?cómo se sentirá Sergio el día que descubra que Zoé lo tiene soloo una opción?


    “?Listos para ordenar? Por favor, siganme.” Interrumpió el mesero en ese


    momento.


    “ro, busquemos un buen lugar.” Contesté, dejando atrás a Zoé sin decir


    más.


    Sabiendo lo que Zoé pensaba, caminé aldo de Jorge y me acerqué a propósito, pero calculé mal mi movimiento y tropecé. Jorge, rápidoo el rayo, me sostuvo por los hombros y no soltó.


    Solo cuando me moví, él finalmente retiró su mano, y nos sentamos en el lugar que el mesero nos había asignado. Jorge nunca preguntó quién era Zoé, su sentido de límites y tacto realmente me hacían sentir cómoda.


    “Elige lo que quieras.” Le dije mientras cogía el menú y se lo pasaba.


    Esa vez, Jorge no insistió en que no tenía preferencias, sino que tomó carta y empezó a mirar el menú seriamente.


    Aproveché para mirar por ventana y vi a Zoé hando por teléfono. ?Estaría mando a Sergio?


    Justo cuando pensaba eso, el auto de Sergio se detuvo frente a Zoé. Lo vi bajarse, abrirle puerta del auto a e, y sostener el marco de puerta,o


    si temiera golpea. Sin embargo, en todo el tiempo que estuvimos juntos, nunca hizo algo así por mí. Esa era diferencia entre poner atención y no hacerlo.


    Capítulo <b>94 </b>


    Shubiera sabido, no habria mirado, que mal sabor de boca.


    Justo cuando estaba a punto de desviar mirada, de repente vi a Sergio voltearse, su mirada a través del cristal de ventana me alcanzó,


    ramente frunciendo el ce?o.


    No lo mire más, sino que me volvi hacia Jorge, justo cuando había terminado de ordenar y me pasaba su celr. Bajé vista para ver lo que habia pedido.


    Resulta que eran todos tos que me encantan.


    Pero el no me conocía tan bieno para saber qué me gusta, ?será que tenemos los mismos gustos?


    Levanté mirada hacia él queriendo preguntar, pero solo moví losbios y al final decidi no hacerlo. Hay cosas que si preguntas demasiado demuestras que te importan, y no quería darle esa impresión a Jorge.


    Así que, le hice otra pregunta. “?Quieres tomar algo de alcohol?”


    “No bebo,” rechazó, “además, tengo cosas que hacer esta tarde.”


    ro, tenía que ir a ver casas.


    Pensé que esa era razón por que no quería beber, así que dije: “No te preocupes, te pa?o a ver casas esta tarde, no dejaré que te enga?en.” “No hace falta, ya he…” se detuvo, y yo esperé ansiosa por saber qué había ya hecho.


    Su mirada oscura se encontró con mía, firme y directa, “He decidido mirar por mí mismo, quiero ver más opciones.”


    Murmuré en respuesta, pensando que era mejor así. No solo porque pa?arlo sería agotador, sino que si algo salía mal con casa alquda, también me sentiría responsable.


    Si él no quería alcohol, entonces pedi dos bebidas y envié d


    <b>De </b><b>repente</b>, <b </b><b>luz </b><b>a </b><b>nuestro </b>alrededor <b>se </b>oscureció, seguido por una voz que <b>conocía </b>demasiado <b>bien</b>, “?No que estaban apurados con el proyecto?


    ?<b>Cómo </b>es <b>que </b>están aquíiendo<b>?</b><b>” </b>


    Sergio realmente había entrado, aunque ignoraba qué le había contado esa


    Zoé<b>. </b>


    Esa forma de har realmente me irritaba, ?acaso no se puedeer porque hay trabajo?


    Levanté mirada, a punto de responder, pero Jorge ya había hado por mí, “Hoy es día de descanso.”


    Sergio nos miró fríamente, luego me miró, “?Quién autorizó el descanso?” “Lo pedi yo,” Jorge habló antes de que pudiera abrir boca.


    La expresión de Sergio se volvió aún más fría, “?Tú? No eres más que un simple tico de iluminación, ?qué derecho tienes para pedir un descanso? Lo que deberías hacer es cooperarpletamente con nosotros para finalizar configuración de iluminación y su aceptación.”


    Era una total falta de respeto.


    Me enfurecí, “Presidente Vásquez, yo estoy a cargo de parte del parque de diversiones, y yo autoricé el descanso de hoy. ?Qué, solo los burros pueden trabajar pero noer?”


    Aunqueparación no era más adecuada, era apropiada.


    Tras mientario, Jorge también dijo, “Es cierto que solo soy un tico de iluminación, pero el presidente Vásquez necesita urgentemente nuestra cooperación, ?no es así?<b>” </b>


    Sergio se quedó sin pbras ante nuestra respuesta conjunta, su rostro se tornó pálido de ira.


    Está bien, descansen. Disfruten bien de estaida, empresa cubre,” dijo Sergio antes de girarse furioso y dirigirse a recepción para pagar


    cuenta.


    Sonrei burlonamente, “Jorge, ?tal vez pedime


    Coortudo 94


    Jorge me miró, pero no dijo nada, esa mirada me <b>hizo </b>sentir de alguna manera culpable.


    <b>Justo </b>cuando iba a mirar hacia abajo, escuché que dijo, “Alguien te envió un mensaje hace un momento.”


    “?Ah, sí? Déjame ver,” seguí suentario y abrí el mensaje.


    Con solo un vistazo, mis orejas se pusieron rojas de vergüenza.


    El mensaje era de Virginia de Fuente: ?Será que el ingeniero Jorge no puede con eso? ?Cómo si no, iba apartir habitación contigo, una belleza así y no hacer nada?


    En ese momento, realmente quería abofetearme por haber sido tan imprudente.


    Esa ma?ana, cuando hui de habitación de Jorge, le conté a Virginia lo incómodo que había sido dormir allí. E no había respondido hasta ese momento.


    Si no iba a responder, mejor que nunca lo hiciera, pero ?por qué tenía que enviar justo ese mensaje cuando Jorge tomó mi teléfono?


    Estaba tan avergonzada que no me atrevía a levantar mirada. La voz de Jorge resonó, baja pero firme, “Mi salud está perfecta, y esa… función cambién espletamente normal.”


    Al oírlo, me quedé sin pbras.


    <b>Capítulo </b><b>95 </b>


    Si en este momento existiera un agujero en el suelo, realmente desearía <b>esconderme </b>en él<b>. </b>


    Pero, no existe.


    Y sé que si evitaba enfrentar este problema, probablemente Jorge lo pensaría aún más.


    Además, este hombre parecía que no tenía filtro conmigo, decía lo que pensaba sin importar si era apropiado o no.


    Realmente no me tratabao a una extra?a.


    Pensando en esto, hice un esfuerzo por levantar cabeza de manera natural, “?Ah sí? Eso que dices no tiene prueba.”


    “Uh,” Jorge tomó su vaso de agua y tomó un sorbo, “Puedo…”


    Al escuchar esas dos pbras, una rma sonó en mi cabeza, “Jorge, cáte.”


    Pero al final, fui yo quien se dio por vencida.


    “Quiero decir, si necesitas que lo demuestre, puedo ir al hospital para que me den una prueba,” Jorge terminó diciendo lo que quería decir.


    Aunque no era algo difícil de aceptar, sus pbras aún daban pie al malinterpretaciones.


    ?Por qué necesitaría esa prueba? Si no era nadie para él…


    “Será mejor que Jorge se lo demuestre a su futura esposa,” dije levantándome y huyendo hacia el ba?o.


    Pero justo al girar, mi brazo fue atrapado, y el familiar aroma me hizo saber quién era sin necesidad de mirar.


    Sergio me sujetaba el brazo, “Cam Gámez, ?no es demasiado queas en este tipo de lugar con un simple iluminador?”


    Viendo su cara llena de ira, ramente celoso, me reí, “?No podemoser


    <b>aquí</b><b>? </b><b>?</b><b>El </b><b>presidente </b>Vásquez <b>ha </b>reservado todo el lugar<b>?</b><b>” </b>


    <b>“</b><b>Cam</b>,s venas de frente de Sergio se marcaban, “incluso si estás tan s aspirando a un hombre, podrías buscar a alguien mejor.”


    Tanto anteso ahora, cada pbra de él despreciaba a Jorge.


    Por supuesto, también era una indirecta hacia mí.


    “Jorge es un ingeniero superior con doble grado en Cambridge, ?qué tanto de eso tiene el presidente Vásquez?” Le pregunté con sarcasmo.


    De hecho, aque ma?ana había investigado su información.


    Sergio se sintió avergonzado por mi pregunta, aunque es un magnate, sus estudios no fueron destacados, ni siquieraparado con su hermano Manuel Vásquez.


    Pero es astuto en los negocios, lo que le permitió a Chispa Global Business destacarse en industria en unos pocos a?os.


    Cada quien tiene sus fortalezas, esto era indiscutible, solo que Sergio era demasiado orgulloso, solo veía su propio brillo sin reconocer el de los


    demás.


    “?Así de malo soy en tus ojos, Cam?” La cara de Sergio se puso roja de


    ira.


    “No es que seas malo,” no lo humillépletamente, después de todo, había sido persona que me gustó durante diez a?os. Si fuera tan malo, mi mal gusto sería el problema.


    “Pero no eres mejor que Jorge,” si él despreciaba a Jorge, usaría a Jorge para astarlo.


    Sergio apretó mi mano con más fuerza, casi a punto de astarme, pero había tratado a Zoé con mucho cuidado.


    Mi corazón atravesado por un dolor agudo, “Sergio, te lo digo de nuevo, ya no tenemos nada que ver el uno con el otro. Con quién me veo o qué hago


    no es de tu incumbencia.”


    Mis pbras hicieron que cara de Sergio se volviera aún más fea, pero él


    13:06


    <b>se </b>rio con desdén, “Cam, realmente <b>te </b>preocupa lo que los demás piensen. Si quieres demostrar que tienes habilidades<b>, </b>entonces encuentra a alguien mejor que yo, a alguien superior<b>.</b><b>” </b>


    También me reí, “Sergio, si tú no temes que gente se ría por estar con una viuda, ?por qué debería preocuparme? También te recuerdo, si encuentras a alguien mejor que yo, te deseo lo mejor. Pero mira, encontraste a una viuda, incluso embarazada de otro…


    Hasta ahí llegué, “Bueno, eso sí demuestra generosidad y bondad del presidente Vásquez.”


    “Tú, Sergio fue dejado sin pbras por ira.


    Me liberé de <b>su </b>agarre y me dirigí al ba?o. Frente al espejo, miré mi rostro, no muy agraciado<b>. </b>


    Aunque yo y Sergio nos habíamos separado, sus pbras hirientes aún me afectaban.


    <b>Capitulo </b>96


    <b>Capitulo </b>96


    Además, suportamiento de hace un momento fue ramente <i>de </i>celos. <b>Qué </b>hombre tan despreciable, por undo coqueteando con viuda joven y por otro no queriendo soltarme, realmente quería tener lo mejor de ambos mundos.


    Me quedé varios minutos en el ba?o antes de salir, pero entonces escuché voz de Zoé,mentándose, “Sergi, todavía te gusta Cam, ?verdad?”


    “E es mi prometida,” respuesta de Sergio confirmó lo que pensaba, todavía sentía algo por mí.


    *Pero si ya rompieron,” voz de Zoé era suave y melosa.


    Había que decirlo, realmente sabía cómo actuar frente a los hombres, incluso su voz estaba perfectamente contrda.


    “E fue quien dijo de romper, yo no estuve de acuerdo. Además, e no puede alejarse de mi, solo estaba enojada, se le pasará,” Sergio dijo algo que realmente no esperaba.


    Resulta que él tomó mi decisión de rompero un capricho, pensando que no podría dejarlo.


    Pero, ?haba así frente a Zoé porque realmente no había nada entre ellos?. “Ustedes los hombres son todos iguales, no aprecian lo que tienen hastal <b>que </b>lo pierden, y luego no quieren soltar,” Zoé también se burló de Sergio.


    él permaneció en silencio, sin responder. Zoé continuó: “Si en tu corazón elegida es Cam, ?por qué tratas de confundirme siendo tan bueno<b>. </b>conmigo?”


    Me contuve respiración, esta también era mi duda.


    Era verdad que antes de hoy pensaba que había algo entre él y Zoé, pero si realmente hubiera algo, él no se habría mostrado tan abierto sobre sus sentimientos hacia mi frente a Zoé.


    <b>rgio </b><b>no </b><b>respondió</b>, y <b>no </b><b>sabia </b><b>qué </b><b>pensar</b><b>, </b><b>así </b><b>que </b><b>di </b><b>un </b>paso <b>adnté </b>en


    silencio


    Justo <b>estaban </b><b>parados </b>en el pasillo<b>, </b>frente <b>a </b><b>un </b>espejo de cuerpo entero<b>, </b><b>y </b>a <b>través </b>del espejo <b>vi </b>a Sergio y Zoé.


    <b>Sergio </b>miraba hacia abajo, hacia sus pies<b>, </b><b>con </b>un semnte muy sombrío.


    <b>“</b><b>Sergi</b>, si realmente amas a Cam, ?por qué te acercaste a mí, por qué me besaste<b>?</b><b>” </b voz de Zoé resonó, dejándome petrificada.


    <b>?</b>Ellos habían llegado a ese nivel de intimidad?


    Mi corazón se sintióo si algo lo hubiera mordido, y luego,o si un hilo se hubiera roto con un ruido.


    “Sergio, ?por qué no has?<b>” </b>de pronto Zoé se emocionó, agarrando camisa de Sergio.


    “?Por qué me besaste? Si no lo hubieras hecho, Miguel no nos habría visto, y…” no terminó frase cuando de repente se quedó sin voz, luego vi debilitarse, y Sergio atrapó en sus brazos.


    “Zoé, Zoé,” Sergio maba ansiosamente, luego levantó y se apresuró hacia salida.


    Me quedé parada allí, sin moverme, viendo desde el espejo cómo Sergio llevaba a Zoé en brazos, alejándose en un estado de pánico.


    Zoé dijo que Sergio besó, y que Miguel lo vio, así que lo de ellos no era reciente, ya venía de antes.


    Resulta que me había traicionado mucho antes.


    “?Usted es se?orita Gámez?” un mesero entró, preguntándome.


    Volviendo en mí, miré hacia él, el mesero explicó: “Hay un se?or Olivera afuera esperánd.”


    Al oír esto, me apreté fuertemente palma de mano y luego ajusté mi estado de ánimo antes de salir del ba?o.


    Jorge estaba parado no muy lejos delvabo, bajo luz contraria, su alta figura parecía un pr inquebrantable.


    13.06


    Copit 06


    Se acercó, mirándome con una voz ronda, “?Qué pasa?”


    Tragué amargura en mi garganta, “Jorge, no puedo quedarme a cenar contigo.”


    “Está bien, entonces no cenaremos,” dijo, extendiendo su mano hacia mí.


    Pero yo me aparté, “Tú cena, me tengo que ir, ?de acuerdo?” Sin esperar su reión, me alejé rápidamente.


    En Taberna Tres Copas.


    <b>Capítulo </b><b>97 </b>


    <b>Capítulo </b><b>97 </b>


    Aquel día estuve desdes tres de tarde hastas nueve de noche bebiendo. No bebi mucho, pero sí durante mucho tiempo, hasta que mi cabeza quedó en nco y me sentí vacia por dentro.


    El due?o de este lugar también me conocía, así que aunque estuviera s, no tenía que preocuparme por beber de más.


    “?Cuándo te vas? ?Alguien viene por ti?” El due?o, Jesús, no sabía su nombrepleto, todos lo maban Jesús.


    Parecía tener más de cincuenta a?os. Si mi papá aún estuviera vivo, tendrían más o menos misma edad.


    “Me voy ahora,” realmente no quería irme, pero ma?ana tenía que trabajar, necesitaba volver a casa a descansar.


    Esta noche de copas fueo mi adiós definitivo a lo que tuve con Sergio.


    Me levanté apoyándome en si, pero Jesús me detuvo, “No me siento tranquilo dejándote ir así, voy a pedirle a alguien que te lleve“.


    Jesús era muy atento, ha mantenido este bar por a?os en un callejón, pero siempre estaba lleno.


    Porque quienes venían aquí eran clientes fieles, viejos conocidos.


    Empecé a venir por Sergio, primera vez fue porque lo vi bando con una chica que le gustaba, me dio celos y tristeza, y terminé aquí bebiendo.


    Aque vez me emborraché tanto que dormi hasta casi el amanecer, y cuando desperté, solo quedaba yo en el lugar.


    Me desperté nerviosa y asustada, pero Jesús me cocinó unos espaguetis y me dijo que si alguna ve quería beber, debía venir aquí, a ningún otro lugar, porque si me encontraba con alguien malo, estaría en peligro.


    Desde entonces, cada vez que me sentia mal, venía aquí. Jesús nunca me detenía, me dejaba beber lo que quisiera, pero siempre cuidaba de mí.


    Y sé que él tuvo una hija que, a los dieciséis o diecisiete a?os, se emborracho por desamor y fue agredida, lo que llevó a locura <b>y </b>finalmente se suicidó.


    Abrió este bar para acoger y proteger a chicas con el corazón roto que vienen a ahogar sus penas en alcohol.


    “Está bien,” no rechacé su oferta porque no quería que Jesús se preocupara. “Entonces espera aquí, no te vayas s dijo Jesús antes de darse vuelta. “Jesús,” en ese momento escuché una voz familiar.


    Mir? hacia donde venía voz y vi a Manuel acercándose. Sonreí, “Jesús, ya no hace falta que te preocupes por mí.”


    Manuel también conocía este lugar, porque había venido antes, y varias veces coincidimos aquí.


    Y ese día, nos encontramos de nuevo.


    No hay coincidencias en este mundo, muchas de es son premeditadas, y eso lo tenía muy ro en mente.


    “La cuenta, por favor,” le dije a Jesús.


    “No te preocupes, será para próxima, rechazó Jesús.


    No quise insistir, si esta vez no me dejaba pagar, próxima vez pagaría el doble.


    Pero Manuel sacó su teléfono y pagó directamente dos mil pesos.


    Jesús quería decir algo, pero Manuel lo interrumpió, “Lo que sobra, déjalo para próxima vez que e venga a beber.”


    ?La próxima vez?


    ?Qué estaba pensando, que yo era una alcohólica?


    Pero, si solo pensaba que estaba borracha, no me quejaría.


    Manuel me sostuvo y salimos juntos, al salir de cantina, una brisa fresca


    <b>– </b>Croihin 97


    de noche me golpeó, arando un poco mi mente embotada.


    “?Preferirías ir en carro o en bicicleta?” preguntó Manuel.


    Me quedé pensativa, mi memoria estaba borrosa.


    Cuando Manuel se fue, todavía no tenía licencia de conducir, siempre iba en


    bicicleta, y cada vez que venía a buscarme después de beber aquí<b>, </b>íbamos en bicicleta.


    <b>Capitulo </b><b>98 </b>


    Parecía que hace mucho que no montaba en bicicleta.


    “Bicicleta,” se?alé hacia una aldo.


    Ahora, para montar una bicicleta solo necesitas escanea con tu celr. Manuel fue a escanear una, y yo también saqué mi celr para hacerlo, pero él me detuvo, “No puedes montar si has bebido.”


    “?Desde cuando se verifica si has bebido para montar bicicleta?” pregunté,


    inclinando cabeza.


    “Si, se verifica, y además…” Manuel tomó mi brazo, noo Sergio que siempre me apretaba fuerte y me dolía, él lo hizo suavemente, “es peligroso montar habiendo bebido.”


    La gentileza personificada, esta expresión le calzaba perfectamente a Manuel.


    Me rei, “?Pero no estás tú aquí?”


    “Si quieres montar, esperaremos otro día, pero hoy no. Yo te llevo,” Manuel me llevó hasta bicicleta que había escaneado.


    Manuel se subió y también me hizo subir detrás de él, “Cami, agárrame bien para que no te caigas.”


    Agarré t de su camisa alrededor de su cintura, “Ya estoy.”


    El viento nocturno soba mientras montábamos. Manuel me dejaba este recuerdo, mientras que Sergio nunca montaba en bicicleta, solo


    motocicletas.


    Eran hermanos, pero sus personalidades eranpletamente distintas, unoo un caballero humilde, el otro salvaje y sin restriones.


    “?Te sientes mal hoy?”voz de Manuel resonó.


    “No, estoy bien,” negué obstinadamente.


    “?Aún no puedes olvidar a Sergi?” Manuel preguntó de nuevo.


    <b>13:06 </b>


    <b>Bufé </b>y levante mano para <b>darle </b>un <b>golpecito</b>, “?Quién dice <b>que </b>no lo he <b>olvidado</b><b>? </b><b>Ya </b><b>lo </b>dejé atrás, después de hoy él y yo no tenemos nada <b>que </b>ver el <b>uno </b><b>con </b>el otro. El es él, <b>yo </b>soy yo.”


    Manuel no dijo más, simplemente continuó pedaleando hacia adnte. Entonces dije, “Llévame al hotel, ma?ana tengo que trabajar.”


    “Cami,” Manuel de repente me mó.


    Iba a responder cuando me preguntó, “?Por qué solo tienes ojos para Sergi? ?Por qué entre él y yo, solo puedes verlo a él?”


    Al oírlo, apreté t de su camisa en mi mano y mi corazón se saltó un


    En realidad, yo no era tonta, había notado sus sentimientos hacia mí hace tiempo, solo que no quería admitirlo.


    Resulta que no me veía soloo a una hermana.


    “Porque él era mi prometido, eso es lo que todos me decían<b>,</b>” le respondi.


    “Ahora que ya no estás con él, entonces yo…” Manuel se detuvo un momento, “?Tengo alguna oportunidad?”


    Mi corazónenzó atir rápidamente, después de <b>un </b>rato le respondí, “Para mí, eres mi hermano.”


    Manuel no dijo más, continuó pedaleando hasta llevarme al hotel, donde me bajé.


    Pero el alcohol me afectaba y casi caigo al no poder mantenerme estable, Manuel rápidamente me agarró, poniendo un pie en el suelo para estabilizar bicicleta, “Te pa?o arriba.”


    “No es necesario, tranquilo,” intenté soltarme.


    Manuel no me soltó, sino que me sostuvo más fuerte, “Cami, no quiero ser solo tu hermano, quiero cuidarte toda vida.”


    Me quedé parada ahí, sintiendo un nudo en garganta.


    “Cami, si estuvieras con Sergi, jamás diría esto, pero ahora que te has


    separado de él, quiero intentarlo,” voz de Manuel era profunda y resonaba


    13.06


    pesadamente en oscuridad de noche, presionando fuertemente sobre <b>mi </b>corazón.


    Me costaba respirar e incluso abrir boca.


    Apreté palma de mi mano, luego levanté vista lentamente, “Siempre te he vistoo a un hermano, desde el principio hasta el final.”


    La decepción se reflejó en los ojos de Manuel, luego dijo dolorosamente, “?Podemos intentar, a partir de ahora, no vernos soloo hermanos?”


    “Se?orita Gámez, ?no duermes tan tarde? ?No tienes que trabajar ma?ana?” Con esa voz, Jorge se acercó.


    En oscuridad de noche, vestía un pijama de color gris oscuro y calzabas pantus del hotel, pero sus pasos eran firmes.


    Mientras estaba distraída, Jorge ya me había agarrado de mu?eca, y Manuel, que tiraba de mi mano, también apretó más.


    <b>Capítulo </b><b>99 </b>


    Esta escena no me esperaba y me hizo recuperar lucidez en un segundo.


    De hecho, era bastante incómodo. Una mujer atrapada entre dos hombres.


    En ese momento, tenía que tomar una decisión para romper esta situación, y había algo de lo que estaba muy segura: no había ninguna posibilidad con Manuel.


    Si tuviera que elegir a uno de ellos, sería Jorge.


    Casi me había casado con Sergio, era imposible acabar con él y luego involucrarme con su hermano.


    “Estoy cansada, hermano,” dije en voz alta.


    Esa pbra ‘hermano‘ fue muy útil, Manuel apretó mi mano un poco más fuerte pero al final soltó.


    Jorge me tomó de mano y nos fuimos. No miré atrás, pero podía sentir mirada de Manuel siguiéndome.


    No sé si fue por el alcohol o mi confusión, pero tropecé en los escalones del hotel y en el siguiente segundo, me sentí ligera cuando Jorge me levantó en brazos.


    “Déjame bajar,” agarré camisa de Jorge.


    “Si quieres que él se dé por vencido, mejor no digas nada,” Jorge murmuró con voz baja.


    Pensando en lo que Manuel había dicho, decidí dejar que Jorge me


    sostuviera sin moverme. Podría tener problemas con cualquiera, menos. con Manuel.


    Lo veíao a un hermano, realmenteo a un verdadero hermano, nunca tuve otros pensamientos sobre él, esa rción era demasiado valiosa para mí, no quería destrui.


    Manuel era un hombre reservado, no solía decir ‘te amo’ fácilmente, pero tampoco era de los que se aferran sin sentido.


    13.07


    Si pensaba que yo tenía a algulen más aparte de Sergio, probablemente se alejaría.


    Al <b>final</b><b>, </b>dejé que Jorge me llevara en brazos hasta el vestíbulo del hotel<b>, </b>pero él no me soltó, me sostuvo hasta puerta de mi habitación.


    Si entendía lo que Manuel pensaba, ?cómo no iba a darme cuenta de que Jorge también sentía algo por mí?


    Si aquel día había cortado con Manuel, también tenía que acabar con los sentimientos de Jorge.


    Cuando él me soltó, no dejé ir mi mano, sino que seguí agarrando t de su camisa, mirándolo audazmente.


    “Jorge, eres muy guapo,” dije con audacia.


    “Mhm,” él permitió que lo mirara con igual franqueza.


    Dicen que el alcohol te da valor, <b>y </b>así fueo levanté mi mano hasta su distinguida nariz, trazando con el dedo, “Seguro tienes muchas chicas que te gustan, ?verdad?”


    “Mhm,” él realmente tenía confianza.


    Me reí, llevando mi dedo a esquina de su ojo, “A Mire también le gustas.”


    No es que yo no tuviera límites al har de Mire, pero su interés era tan obvio que incluso sin decirlo, Jorge debería haberlo notado, aunque yo no lo mencionara.


    “?Y a ti? ?A ti te gusto?” Esta vez Jorge no se limitó a asentir, sino que me preguntó directamente.


    Me quedé un poco sorprendida, luego negué con cabeza, “No, no me gustas.”


    Los ojos de Jorge se entrecerraron, pero no preguntó por qué no me gustaba.


    Sin embargo, yo continué, “Jorge, no quiero un hombre que atrae a muchas mujeres, porque… no me gustapetir, solo quiero a alguien que sea solo


    para mí, aunque no sea tan guapoo tú.<b>” </b>


    “Bien,” él respondió.


    Sonrei<b>, </b>“?Qué significa “bien“?”


    Con total naturalidad dijo, “Que lo entiendo.”


    Esa respuesta me dejó un poco confundida, pero no intenté entenderlo más profundamente, en cambio, deslicé mi mano desde su meji hasta <b>su </b>hombro, “Jorge, no me tientes, <b>y </b>no seas tan bueno conmigo…<b>” </b>


    Al decirlo, retiré mano y me alejé un poco.


    Pero Jorge me atrapó por cintura, “Que me gustes y quiera conquistarte es cosa mía, que no respondas es tu libertad, solo preocupate por ti misma y no me digas qué hacer.”


    “?Eh?” Ahora era yo quien estaba confundida.


    ?Le gustaba pero me decía que no me preocupara?


    Capitulo 100


    “Um<b>.</b><b>” </b>


    Justo cuando iba a decir algo, él volvió a murmurar con voz baja, “No puedo. contrrme, tengo un deseo incontrble de estar cerca de ti, de tratarte bien, incluso de… provocarte.”


    Definitivamente, si el amor pudiera ser contrdo, ni los mortales ni los dioses se salvarían de él.


    En ese momento, no supe qué decir, pero Jorge me soltó, “Vuelve a tu habitación y bebe mucha agua. Si necesitas algo de mi, escribeme por WhatsApp.”


    Tras decir eso, soltó mi mano y se?aló mi bolso, “La tarjeta de habitación, te ayudaré a abrir puerta.”


    “No hace falta,” me recuperé y me alejé de él, “puedo hacerlo s.”


    Apresurada, saqué tarjeta de habitación, abri puerta y me apoyé en e, tardando un buen rato en recuperarme.


    Cuando Mire regresó, ya estaba acostada en cama, E caminaba con pasos ligeros, probablemente para no despertarme.


    No abri los ojos, porque no queria har, pero escuché a Mire murmurar bajito, “Estaba durmiendo tan tranqu, mi llegada no hace ninguna diferencia.”


    Mis dedos bajos mantas se encogieron al escuchar eso, parecia que Mire habia sido enviada por Jorge para cuidarme.


    Jorge…


    ?Cómo terminé involucrada con este hombre?


    No lo sabía, y poco a podo me sumergi en el sue?o. Tuve un sue?o turbulento, en él, vi a mis padres y el idente de carro en el que estuvieron involucrados.


    Aunque nunca había visto el idente en si, más tarde, en estación de policia, había revisado su expediente y vistos fotos tomadas on all


    Capitulo 100


    <b>Esas </b>imágenes quedaron grabadas en mi mente, convirtiéndose en mi pesadi.


    Cuando ingresé a familia Vásquez, no era primera vez que so?aba con eso, pero a lorgo de los a?os casi nunca volví a so?ar con ello.


    Sin embargo, esa noche volví a so?ar con ello.


    Desperté cuando todavía estaba oscuro, y el reloj en mi teléfono marcabas cinco de ma?ana.


    últimamente siempre despertaba a esta hora, incluso si me acostaba tarde. A pesar de haber bebido mucho el día anterior, en ese momento mi cabeza no dolía y me sentía lúcida. Había algunas madas perdidas y mensajes en mi teléfono, debido al modo silencio no había notado.


    Virginia había mado dos veces, también había madas de Sandra Vásquez.


    No sabía por qué Sandra me buscaba, pero tenía un mal presentimiento, probablemente tenía que ver con Sergio.


    Pero ya había dejados cosas ras con e, y últimamente no se había puesto en contacto conmigo, ?será que esta vez fue por Manuel?


    Después de pensar un poco, decidí responder primero a Virginia. Era demasiado temprano para mar, así que abrí WhatsApp y de inmediato vi varios mensajes suyos.


    [?Por qué no contestas? ?No te pasó nada, verdad?]


    I?Te raptó Jorge?]


    [Devuélveme mada o manda un mensaje, si no, maré a policía.]


    [?Fuiste a tomar algo a donde Jesús y te pasó algo?]


    Virginia había encontrado el antro de Jesús cuando no pudo encontrarme, de lo contrario, probablemente habría venido a golpear puerta del hotel.


    Le respondí a Virginia con un meme y un mensaje: Mi gran doctora de Fuente no tiene de qué preocuparse, solo fue un capricho de tomar algo por


    13:07


    el estado de ánimo.


    Tras enviar el mensaje, mi teléfono sono de inmediato, era Virginia mando.


    Evidentemente, estaba de turno nocturno, de lo contrario no habría respondido tan rápido.


    Para no despertar a Mire, sali al balcón para contestar. Al levantar vista, vi a Jorge corriendo abajo.


    Esta vez, me di vuelta para har con Virginia.


    Cuando finalmente le conté a Virginia sobre <b>el </b>mensaje que Jorge me envió, se rio a carcajadas y concluyó con, “Cami, creo que Olivera sí que tiene potencial. ?Por qué no le das una oportunidad?”


    “Lo rechacé anoche, no voy a intentarlo de nuevo,” dejé ra mi postura.


    “Bueno, parece que una vez herida por el amor<b>, </b>juraste no volver a enamorarte,” suspiró Virginia.


    Después de colgar, fui a ducharme. Cuando terminé y sali, mi teléfono sonó. Era una mada de Sandra.


    Tras dudar un momento, presioné el botón para responder, “Se?ora…”


    “?Quieres decir que seguirás intentando seducirme? ?Provocándome?” Yo también fui directa.
『Add To Library for easy reading』
Popular recommendations
The Wrong Woman The Day I Kissed An Older Man Meet My Brothers Even After Death A Ruthless Proposition Wired (Buchanan-Renard #13)