<b>Capítulo </b><b>61 </b>
?Manuel regresó! Jamás lo hubiera imaginado, igual que nunca pensé que todavía recordara el número de celr de mi padre. Ricardo y Sandra también quedaron sorprendidos, se quedaron mirando a Manuel sin poder decir pbra por unrgo rato. Manuel había estado en Madrid por cuatro a?os, y durante todo ese tiempo, nunca regresó ni una s vez. Su regreso tan inesperado también los tomó por sorpresa, mezndo alegría con asombro.
“?Qué pasa, mis padres no me reciben con alegría?” Manuel se acercó sonriendo mientras hacía esa pregunta.
Manuel siempre había sido muy cálido de corazón, verdaderamenteo un hermano mayor debería ser. Durante los diez a?os que pasé con familia Vásquez, antes de que él se fuera, él fue quien más calidez me brindó en ese hogar. Sin embargo, muchas veces él prefería actuar en vez de har, noo Sergio, que era de los que mostraba abiertamente su cari?o, algo que todos sabían.
“Manuel.” Lo saludé.
En ese momento, Ricardo y Sandra volvieron en sí. Sandra, soltándome, se levantó <b>y </b>fue hacia Manuel, le dio un par de golpecitos y dijo: “Así que todavía recuerdas que tienes padres, ?eh? Finalmente decidiste volver.”
Ricardo tambiénentó: “?Por qué no avisaste antes de venir?”
Manuel me miró de reojo y sonrió ligeramente diciendo: “Quería darles una sorpresa.”
Los ojos de Sandra se llenaron de lágrimas y Manuel abrazó diciéndole: “Mama.”
Esa pbra hizo que Sandra le diera un par de besos más, y luego lo abrazó fuerte, murmurando entre sollozos: “Tanto tiempo sin volver, tu padre y yo pensábamos que tal vez te habíamos hecho sentir mal, que guardabas algún rencor.”
“Mamá, ?qué estás diciendo? Simplemente estuve muy ocupado en Espa?a.” Dijo Manuel, pero su mirada estaba fija en mí. Esa mirada tan directa y ardiente hizo que mi corazón diera un vuelco. ?Acaso había vuelto por mí?
La llegada de Manuel puso fin a conversación sobre mí y Sergio, aunque ya se había hado lo necesario, parecía que Ricardo ya lo había aceptado, solo Sandra seguía dudando, pero confiaba en que con el consejo de Manuel y Ricardo, e también lo aceptaría. Manuel dijo que aún no habíaido y quería probarida de sus padres. Inmediatamente, se fueron a cocina a preparar algo, insistiendo en que yo tambiéniera algo.
Así quedamos Manuel y yo solos en s, habiendo dicho ya todo lo necesario por
12-423
téléfono, en ese momento no sabíamos qué decir. Durante ese silencio, Manuel fue el primero en romper el hielo: “Pensé que ya no vendrías por aquí.”
“?Qué dices? Este es mi hogar, puedo venir cuando quiera.” Al decir eso, recordé que ténía otra tarea pendiente: empacar mis cosas.
Viendos figuras ocupadas en cocina, supe que era el momento perfecto para empacar mis cosas y dejas en el carro, así, cuando fuera momento de irme, evitaría que Ricardo y Sandra se entristecieran o hicieran un escándalo al ver mi equipaje.
“Deja que te ayude con el equipaje.” Dije levantándome para tomar sus maletas.
“?No hace falta!” Manuel rechazó y extendió su mano.
Nuestras manos se tocaron brevemente, me estremecí y rápidamente retiré mía.
Manuel retraía su mano diciendo: “Nunca te he hecho llevar equipaje dèsde que eras peque?a, y no empezaré a hacerlo ahora.”
Era cierto, siempre que estaba con él, ni siquiera me dejaba llevar un papel. Aparte de enamorarme de Sergio, en esa familia nunca hubo nada ni nadie que me hiciera sentirme maltratada.
“Siempre has sido el mejor conmigo.” Le sonreí con misma inocencia de hace a?os.
“Pensé que lo habías olvidado.” Volvió a decir
No supe qué responder, así que extendí mi mano diciéndole: “Déjame ayudarte con tu moch.”
Esta vez no se negó, y juntos subimoss escaleras con su equipaje. Su habitación estaba junto a de Sergio y mía, siendo suya más alejada, mía en el medio, y de Sergio más cercana a entrada. Por cuestiones de remodción,
habitación de Sergio estaba abierta y todavía se podían ver se?ales de que no estaba terminada.
Capítulo 62
Manuel se detuvo de golpe, mirándome con sospecha.
Con una sonrisa forzada, dije: “Tu mamá se encargó de remodción.”
Tras decir eso, le pasé su maleta diciéndole: Manuel, mejor odate y descansa un poco, yo también voy a arrer algunas cosas.<b>” </b>
él murmuró un sí, y yo regresé a mi habitación. La habitación aún conservabas cosas de Sergio ys mías, evidenciando que nadie había vivido allí desde mi partida. Al parecer Sergio no había vuelto ni una vez, ?dónde habría estado esos días?
?En La Jo, donde vivía Zoé? Al pensar en eso, sentí un peso en el pecho, al parecer aunque hubiera arrancado a Sergio de mi corazón, herida que había dejado todavía necesitaba tiempo para sanar.
Evitando pensar en ello, saqué mi maleta para empacar mís cosas. Había practicado el minimalismo por a?os, así que incluyendo mi ropa y artículos personales, no era mucho lo que tenía y todo cabía en una maleta. Casi terminando de empacar, alguien tocó puerta y al abrir, me di cuenta que era Manuel. Se había cambiado de ropa y mirando más allá de mí hacia maleta aún abierta, frunció el ce?o y dijo: “?Vas a mudarte de nuestra casa?”
“Sí, sería incómodo quedarme.” Dije mientras volvía a empacar.
Manuel entró, su mirada se posó en el armario abierto con ropa de Sergio aún colgada, y apretó los pu?os.
“Has estado con Sergi tanto tiempo, irte así… Manuel habló lentamente: “?Realmente podrás?”
?Si podía? ?Otra vez esa pbra?
Hice una pausa y le dije: “Manuel, deberías saber que soy buena dejando ir.”
Manuel no dijo nada más, seguí empacando hasta que terminé. Justo cuando iba a bajar maleta de cama, Manuel puso su mano sobre e y levanté mirada, encontrándome con suya. Su mirada era ra, tremendamente pura, diferente a frialdad en los ojos de Sergio y a oscuridad en los de Jorge. Los ojos de Manuel erano el agua cristalina de ungo en primavera. Puros, libres de deseos y pensamientos.
“Cami, una vez dijiste que este era tu hogar.” Su voz era baja, cargada de una opresión que hacía difícil respirar.
Entendí que quería que me quedara.
12:48
“Manuel, gerees que aún pertenezco a nalo lilyar? Al decir esto, senaids almohadas Juntas sobre cama preguntandole: “?Espolja que, después de romper,parta cama con feruio?”
Algo paso por los ojos de Manuel, demasiado rápido para captarlo. Retiro lentamente su mano y con voz grave pregunto: “Volverás alguna vez7”
“ro” Dije sonriendo.
Pero sabia que, aunque volviera, sería solo ocasionalmente, o quizás nunca, Ese cuento de seguir siendo familia o amigos después de una ruptura, no sé quién to invento, pero definitivamente no era algo que yo pudiera hacer
“Entonces, ?seguiré siendo tu hermano?” Manuel preguntó con tristeza.
Mi corazón se sintió de repente pesado, pero me esforcé en sonreír mientras le decía: “Por supuesto, siempre serás mi hermano.”
Entonces él dijo una pbra y se detuvo, mirandome con una profundidad en sus ojos,o si fueran parte más profunda de ungo, oscuros y profundos: “Entonces, ?puedo darte un abrazo?”
Me quedé atónita, sin haberle respondido aún, ya me ha envuelto en sus brazos. Su aliento caliente rozaba mi cabello, esa sensación atravesaba mi cabello, praba mi piel, y se cba en mi corazón, haciéndome temr ligeramente.
212
<b>Capítulo </b><b>63 </b>
“Chiqui, todavía estoy aquí.” Cuando Manuel dijo eso, su mano grande dio una palmadita ligera en parte posterior de mi cabeza y luego soltó.
Yo, que no había llorado hasta ese momento, de repente sentí cómos lágrimas brotaban y caían de mis ojos. Ni siquiera pude intentar detenes. Esas lágrimas no deberían caer, me traicionarían. Intenté tragarms desesperadamente, pero <i>no </i>pude, y entre más lo intentaba, más lágrimas fluían Solo pude girar mi cabeza para que él no viera mi desorden.
La mano grande de Manuel volvió a posarse en cima de mi cabeza, masajeánd suavemente y diciéndome: “Llorar dnte de mí no es motivo de vergüenza, ?lo
olvidaste?<b>” </b>
él ya había dicho eso antes. Y en aquel momento lo decía de nuevo. Pero en ese momento y bajo esas circunstancias, eso era desgarrar mi último pedazo de dignidad. Me volteé, dándole espalda, y rápidamente me sequés lágrimas.
Probablemente adivinando lo que pensaba, tomó mi maleta y dijo: “Yo llevaré al
auto.”
Se fue, y yo cubrí mi cara. Dejando ques lágrimas corrieran libremente.
Cuando bajé, Ricardo y Sandra todavía estaban ocupados en cocina, su alegría por el regreso de su hijo ramente superaba ansiedad de perdermeo nuera. No dije adiós, no quería que vieran mis ojos rojos de llorar, <b><i>y </i></b>temía aún más sus intentos
de retenerme.
Manuel estaba esperando junto al auto, mirando hacia alguna parte,o pensando en algo. Al ver que me acercaba, una sonrisa suave apareció en su rostro preguntando: “?Quieres que te lleve?”
Negué con cabeza, forzando una peque?a sonrisa: “Has estado fuera por cuatro a?os, esta ciudad ha cambiado, te perderías.
Losbios de Manuel se movieron ligeramente preguntando: “?De verdad?”
Miré punta de mis zapatos, sin mirarlo a los ojos, porque no quería que viera mis ojos hinchados y dije: “Me voy, te invitaré a cenar otro día, hermano.”
Manuel no dijo nada. Abrí puerta del auto, me senté y justo cuando arranqué el auto, él apoyó su mano en ventana preguntando: “?Dónde vas a vivir? ?Puedes decírmelo?”
Mi mano en el vnte se tensó, en silencio.
12:48
él sonrio tristemente, retirando su mano y di
Me fui, y al pasar por puerta, viendo a travé había sido mi hogar durante diez a?os se ale caer. Adiós, mi hogar de diez a?os. Adiós<b>, </b>mi Probablemente Manuel habló con Sandra, p dejés maletas, hice una limpieza rápida y h ma?ana siguiente, y al abrir ventana y ver todo empezaría de nuevo desde ese día. Hat que pasaría más tiempo en el parque de dive evitar encontrarme con él. Mire también e durante un mes, ya que ese era el zo para
“Vamos a confirmar una vez más hora de partes ma?ana.” Le dije a Mire.
“Cami, ya está todo confirmado. Una parte lles dos de tarde. Los alojamientos tambiér Mire había cubierto todos los detalles logí
“Reserva una habitación más.” Dije.
“?Viene alguien más?” Preguntó Mire.
212
<b>Capítulo </b><b>64 </b>
“No es <b>eso</b><b>, </b>nosotras dos vamos a vivir aquí, porque para ajustar iluminación se necesita ver el efecto en noche, así que tenemos que estar preparadas para trabajar hasta tarde o toda noche, volver a casa no sería práctico.” Le expliqué.
Mire me dio un pulgar hacia arriba mientras decía: “Cami, siempre piensas en todo.”
“Si tienes novio, también avísale, porque vamos a ocupar mucho de su tiempo juntos.” Le recordé.
“No hay problema, será una buena prueba para él.” Dijo Mire con una sonrisa en su
cara.
Esa sonrisa era de felicidad, ya que era muy dulce.
“Entonces, a trabajar. Para ahorrar tiempo, tenemos que identificar todos los problemas, así cuando lleguen los demás, podemos ir directo a resolverlos.” Organicé. Mire asintió, sacando los nos y diciéndome: “Yo me encargo des zonas A, Dy
F”
“Yo me encargo del resto.” Aunque era líder, en situacioneso esa, tenía que involucrarme tantoo Mire.
Al día siguiente, primero recibimos a dos personas de empresa constructora, uno mado Rodríguez y el otro Arrollo. Por tarde también recibimos a gente del proveedor de luces, uno mado Dáv y otro Beltrán. Nosotros tres, basados en los problemas que Mire y yo habíamos identificado, discutimos primero y luego hicimos una inspión en el sitio, finalmente todos estuvimos de acuerdo en que calidad des luces no era el problema, ni constrión, sino configuración de iluminación.
Según el contrato, configuración de iluminación era responsabilidad del proveedor, el gerente Beltrán contactó a su empresa de inmediato y luego me dio una respuesta: “Nuestro equipo enviará a dos especialistas en iluminación ma?ana por tarde.”
Al escuchar eso, me impacienté un poco y pregunté: “?No podrían llegar más rápido?”
Aunque todavía teníamos un mes y ya habíamos encontrado el problema, ajustar iluminación era un trabajo detado. Podría ser necesario ajustar una s luz varias veces, y ese parque tenía miles de luces. Si no acelerábamos, no terminaríamos a tiempo. Y además, necesitábamos dejar tiempo para que Sergio hiciera una inspión previa. Si no estaba satisfecho o creía que algo no estaba bien, tendríamos que hacer ajustes.
12-18
“Jorge está fuera de ciudad<b>, </b>pero también está apurándose en volver, ma?ana es lo más rápido que puede llegar aquí.” Me explico Lucio Beltrán.
Ya que estaban haciendo todo lo posible, no podía decir mucho más ni hacer mucho más que no fuera solo esperar.
“?Qué tal es Jorge ticamente?” Durante cena, los invité y pregunté casualmente.
Lucio, de unos cuarenta a?os y algo corpulento, pero muy amigable, dijo: “Bueno, si él dice que es el segundo mejor en industria, nadie se atrevería a decir que es el primero.”
?Era tan bueno?
Sonreí y dije: “Entonces me quedo tranqu.”
“Jorge todavía está soltero, se?orita Gámez, si aquí hay alguna chica adecuada, podrías presentárs.” Incluso Lucio empezó a jugar de casamentero.
“ro, ?pero no temes que si encuentra a alguien aquí no querrá regresar?” Bromeé.
“Nuestra fábrica también organiza posiciones para los familiares de los empleados.*
Lucio también se unió a broma.
La cena fue muy amena, un buen descanso antes del inicio del trabajo pesado.
Cuando llegué a casa, mi teléfono sonó, era Sergio mándome. Tan tarde, no sabía qué quería, pero igual contesté: “Presidente Vásquez.”
“Cam, eres imcable, ?insistes en que tengo algo con Zoé?” Su voz sonaba
sombría.
Así que venía a ajustar cuentas, al parecer alguien ya había ajustado cuentas con él.
“?Acaso lo que dije no es lo que hiciste?” Respondí con tranquilidad.
Sergio soltó una risa fría y luego dijo: “Está bien Cam, voy a cumplir tu deseo.”
?Eh? No entendí, pero ya había colgado. Después de arrerme para dormir, encendí mi teléfono y vi que había muchos mensajes sin leer en un grupo mado los Amiguis. Ese era el grupo de Sergio y Pablo, entre otros amigos, y yo también estaba, había entradoo parte de familia de Sergio.
Al abrirlo, vi que todos los mensajes eran menciones hacia mí.
<b>Capítulo 65 </b>
Iván: <b>“</b>Guapa, ?así que tú y Sergi ya terminaron?<b>” </b>
Daniel: “Cam, dejaste a Sergio tan confundido que ni sabe dónde está. No te enojes, nosotros, nos encargamos de darle una lión <i>por </i>ti<b>.</b><b>” </b>
Guille: “Cam, ?cuándo tienes tiempo? Quiero invitarlos a ti y a Sergi aer.”
Josema: “Me apunto para ir<b>, </b>seguro que puedo hacer que Cami y Sergi se reconcilien.”
Fabio: “Dejen de meter ruido,s peleas de pareja se arren en cama, miren cómo todos se unen al alboroto sin pensar.”
Me quedé sorprendida con todos esos mensajes, ?qué habrían escuchado para etiquetarme en el grupo? En ese grupo éramos ocho personas, aparte de los que ya habían hado, también estábamos Sergio y yo, Pablo. Los demás eran amigos de infancia de ambos. Y Pablo, quien no había dicho nada, pero era quien mejor me conocía.
Así que le mandé un mensaje directo diciéndole: “Pablo, ?qué es lo que todos han escuchado?”
“?No viste lo que Sergi publicó en Instagram?” Pablo respondió de inmediato.
Sabía que él también había visto los mensajes del grupo, peroo conocía mi situación con Sergio, decidió no decir nada. Después de leer su respuesta, abrí Instagram inmediatamente y vi foto que Sergio había publicado: una rosa roja recién cortada con el pie de foto: “El rojo es más bonito.”
A mí me gustabans rosas ncas, algo que todos sabían. Al publicar eso en Instagram, estaba diciéndole a todos que ya no me quería a mí. Recordandos duras pbras que dijo por teléfono, también era su manera de decirme que quería estar con Zoé. El grupo esperaba mi respuesta, así que simplemente le di “me gusta” a publicación de Sergio en Instagram y luego respondí en el grupo: “Gracias a todos por su preocupación, mi rción con Sergio terminó en paz, pero se cortó en sentimientos, de ahora en adnte seremos solo amigos,o ustedes y yo.”
Tan prontoo envié ese mensaje, varios emojis de shock y miedo inundaron conversación. Le eché un vistazo y luego sali del grupo. Lo que dijeran ya no me interesaba. Sin embargo, esa noche dormí mal, so?ando con todos en el grupo preguntándome por qué había terminado con Sergio. Me desperté antes del amanecer, probablemente porque había llorado el día anterior y mis ojos estaban hinchados. Usé hielo para desinmarlos y me maquillé. Luego, preparé un poco de ropa para llevar al hotel, ya que a partir de ese día me quedaría allí.
12-49
Caphies
Cuando Mire llegó al parque <b>de </b>diversiones<b>, </b>ya estaba ocupada trabajando. E parecia sorprendida y me dijo: <b>“</b>Cami<b>, </b><b>?</b>no me digas <b>que </b>pasaste noche aquí?”
<b>“</b>No, simplemente llegué temprano.” Le dije mientras miraba y le preguntaba: “?Ya <b>desayunaste</b>?”
“Aún no.” Mire era des que llegaban justo a tiempo para trabajar y luego desayunaban a escondidas.
“Ve a desayunar primero, después vienes a trabajar. Y desde ahora, si vas a trabajar <b>conmigo</b><b>, </b>olvídate de dormir hasta tarde.” Le advertí.
Mire sacó lengua en se?al depromiso diciéndome: “Está bien<b>, </b>no dormiré, pero cuando terminemos, me tienes que dar una semana de vacaciones para recuperar todo el sue?o perdido.”
Para cuando el trabajo estuviera terminado, yo también habría renunciado. ?Todavía tendría el privilegio de darle vacaciones?
Aun así, le prometí que lo haría. Para ese entonces, debería tener suficiente influencia para hacerlo. Al mediodía, Mire y yo acabábamos de pedirida para llevar cuando
Pablo vino a buscarme.
“Te invito aer.” Fue lo primero que dijo.
“No puedo, esta tarde tengo que recibir al tico de iluminación.” Me negué.
Pablo echó un vistazo al parque de diversiones y dijo: “Realmente te importa mucho este lugar.”
Sonreí y fui al grano: “Pablo, si tienes algo que decir, dilo directamente.”
<b>Capitulo </b><b>66 </b>
Asintió con cabeza y se dirigió hacia el parque de diversiones, yo lo segui de cerca.
*?Por qué te saliste del grupo? Preguntó mientras caminaba.
“Es que en el grupo de ustedes casi no hablo, y además, si estoy yo, hasta para contar chistes picantes se tienen que medir.” Lo que dije era pura verdad, porque ya había pasado, hasta que Sergio tuvo que recordárselos.
En ese momento, Sergio dijo: “Oigan, tengan cuidado, que mi mujer todavía está aquí.”
Esa pbra, “mi mujer“, lei muchas veces, sintiéndome tan felizo si tuviera el mundo entero en mis manos.
“Te lo has pensado bien.” Me sacó de mis pensamientos voz de Pablo.
No dije nada, Pablo se detuvo frente a un carro de choque preguntándome “?Podemos subir<b>?</b><b>” </b>
?ro!”
Después de decirlo, él realmente se subió y empezó a girar.
“Oye, qué padre es esto, eh.” En ese momento, Pablo se transformó en “Pablito“.
Lo miré jugar sin decir nada, Pablo giró un par de veces antes de har: <b>“</b>?En serio vas a dejar a Sergio?”
Me apoyé en baranda cercana diciéndole: “Tengo mis manías, ?ya no te acuerdas?<b>” </b>
Pablo giró una vez más antes de har: “?No crees que soltarlo así es dejarle el camino libre a otra?”
“Tranquilo, ?siempre he sido generosa!”
Mis pbras hicieron reír a Pablo, quien presionó el botón de pausa para detener el carro y luego me dijo: “Después de que te saliste del grupo ayer, ?sabes de qué haron todos?”
“No quiero saberlo.” Fui directa.
Pero Pablo, siendo quien era, dijo de todos modos: “Dijeron que si lo dejaste ir tan fácilmente, es porque no anabas lo suficiente a Sergi.”
Asentí ligeramente: “Tal vez.”
“?Y sabes cuál fue reión de Sergi en el grupo?” Pablo me miraba con interés. Pensé por dos segundos y dije: “él se salió del grupo <b>” </b>
?? ???? ?? ???y the unusuae ?? ?f his mar
Wes necpete ja even seua raks Jeans rammind de duely ann cuan pareils de weich conside
“Carr, legaida a domin, vas a cover<b>? </b>
Ma Pablo y lo invite no tienes más que hacer puerias quedarte aquf jugando, ya voy aer algo”
“Ve, vo jugaré un rato.” Pablo a veces erao un ni?o, pero era el mejor amigo de Sergio.
Asi que también era cercano a mi, no trató de convencerme de nada, solo preguntó qué pensaba y me contó lo que debía saber.
“Cam, realmente sabes cómo exasperar a alguien.” Las pbras de Pablo resonaron detrás de mi.
Me giré y le pregunté: “?Qué?”
**Incluso le diste ‘me gusta‘ a publicación de Sergi en Instagram, eres muy astuta!” Pablo me hizo una se?al de aprobación con el pulgar.
Sonreí ligeramente diciéndole: “él me mostró, tenía que dejarle saber que vi.”
Duranteida, Mire<b>, </b>curiosa, me preguntó: “Cami, ?Pablo es el refuerzo enviado por el presidente Vásquez<b>?</b><b>” </b>
“No, solo vino a char un rato, no pienses demasiado.” Mis pbras hicieron suspirar a Mire.
*Cami, eres realmente dura, yo hubiera vacdo.” Sementó Mire.
“Cada uno tiene su propia personalidad, cada quien tiene lo suyo.” Jugueteaba conida en caja, sintiendo ganas de vomitar.
Justo entonces, sonó mi teléfono, era una mada de Lucio, diciendo que el iluminador había llegado. Le dije que lo dejara pasar, y luego me obligué aer un poco más, aunque no tenía hambre, si noía, no tendría energía para el trabajo. Pero antes de terminar, Lucio ya había traído a persona, levanté vista, y al ver quién era, me quedé petrificada.
Capítulo 67
<b>Jorge</b><b>? </b><b>?</b><b>No </b><b>era </b>él <b>quien </b><b>ayudaba </b>a <b>sus </b><b>amigos </b><b>a </b><b>manejar </b><b>un </b><b>taxi</b><b>? </b><b>?</b><b>Cómo </b><b>era </b><b>que </b><b>se </b><b>había </b><b>convertido </b><b>de </b><b>repente </b><b>en </b><b>el </b><b>Iluminador </b><b>que </b><b>tanto </b><b>esperaba</b><b>? </b><b>En </b><b>ese </b><b>Instante</b><b>, </b><b>sentí </b><bo </b><b>si </b><b>estuviera </b><b>alucinando</b>.
<b>“</b><b>Olivera</b><b>, </b><b>?</b>esta es se?orita Gámez<b>!</b><b>” </b>Lucio hizo presentación.
<b>Jorge </b>me extendió mano diciéndome: “H, se?orita Gámez<b>.</b><b>” </b>
Ese tono de voz <b>y </b>esa mirada, erao si nunca nos hubiéramos conocido <b>antes</b>. Todavía estaba sentada, desde mi ángulo podía ver su perfecta línea de mandíb, <b>y </b><b>eso</b>… me hizo pensar involuntariamente en <b>su </b>sexy nuez de Adán, que ya había capturado mi atención varias veces. Mire me dio un ligero codazo<b>, </b>volví en mí y me levanté para estrechar su mano. Nuestros dedos se tocaron brevemente y él habló de nuevo: “Primero cenaremos<b>, </b>se?orita Gámez, voy a revisar el escenario.”
“No, iré con ustedes.” Dije, lista para caminar, pero Jorge no se movió.
De repente, miró al hombre a sudo y le dijo “Beltrán, ?yaiste? Yo aún no heido nada, ?hay algo paraer aquí?”
Lucio sonrió y dijo: “Yaí.” Luego me miró y dijo: “Podemos pedir algo a domicilio.”
Entendí lo que esa mirada significaba y me dirigí directamente a Mire: “Mire, pídele algo a domicilio para Jorge.”
“ro.” Mire respondió rápidamente, sacando su teléfono para hacer el pedido y preguntando: “?Qué le gustaríaer a Jorge? ?Arroz, pasta o una hamburguesa?”
Jorge levantó mano, se?ndo mi pedido a medio terminar: “Lo mismo que e está
Lo que yo había pedido era un tillo picante de carne de res con pasta que Mire había pedido para mí. Pero Jorge era de Torreón, no debería estar acostumbrado a este tipo deida. Quizá tenía otro gusto paraer, sin embargo, él quería pedir lo
mismo.
“Bien, resulta que se?orita Gámez y usted, Jorge tienen gustos simres.” Mire murmuró mientras hacía el pedido.
Tosí ligeramente, sintiéndome algo incómoda, y miré hacia Jorge y Lucio intentando decir: “Entonces, ahora…”
“Primero aer, con el estómago lleno se trabaja mejor.” Dijo Jorge, dejando su moch grande en el suelo y sacando una bote de agua a medio beber de un bolsilloteral, bebiendo unos tragos.
12:49
<b>Su </b>nuez de Adán se movió rápidamente mientras bebía, y sin querer, me encontré <b>Tragando </b>saliva <b>también</b>. El pedido tardaría al menos veinte minutos en llegar y Jorge, sosteniendo su bote de agua, me miro y dijo: “Continueiendo, se?orita Gámez, nosotros Iremos a revisar por aquí.”
Después de har, Jorge y Lucio se fueron, Mire me dio un toque diciéndome: “Cami, este Jorge es muy guapo, muy masculino.”
La gente siempre era visual, Mire se fijó en ese hombre de un vistazo. No podía negar que Mire tenía buen gusto.
“?No tienes novio ya?” Continuéiendo pasta.
Mire sonrió picaramente: “Eso no me impide buscar un poco de aventura, de todos modos, en cuanto terminen de ajustars luces, él se irá, no pierdo nada.”
Casi me ahogo con sus pbras, nunca imaginé que Mire, <i>que </i>siempre parecía tan seria y simple, tuviera tales pensamientos.
“?Desvergonzada!” Lencé eseentario y luego advertí:, “Guarda esos pensamientos<b>, </b>no hagas tonterías.”
“No pasa nada si me divierto un poco aquí, estaré aburrida durante más de un mes, jefa, tranqu, no cruzaré línea.” Mire parecía decidida a conquistar a Jorge.
Pensando en lo que Jorge me había dicho antes, simplemente sacudí cabeza. El pedido de Jorge llegó en veintidós minutos, y durante esos veintidós minutos, Mire habló de Jorge sin parar. En el caso de Mire creí que era amor a primera vista.
No pude evitar pensar, si Mire dejara a su novio actual por Jorge, me sentiría en parte culpable. Y tenía sensación de que Jorge no se sentiría atraído por e. Aunque Mire solo buscaba distraerse, sabía que una vez que los sentimientos se involucran, erao abrirse una herida con un cuchillo. Así que, para evitar que Mire salierastimada, lo mejor era que cortara sus esperanzas desde temprano.
Por lo tanto, dije: “él ya tiene a alguien que le gusta.”
“?Eh?” Mire me miró y dijo: “Cami, ?cómo lo sabes? ?Lo conoces?<b>” </b>
Si decía que sí lo conocía, tendría que explicarlo todo.
Capítulo 68
Después, me temia que Mire agregara mucho sobre Jorge y yo, lo que nos <b>ha </b>sentir iodos a ambos. Además, actitud de Jorge hacia mi ramente
pretendia aparentar que no nos conocíamos nsi que no podía dejar que nadie suplers que hamos tenido algún tipo de rción.
*No lo conozco,” Negué.
“Entonces tu…” Mire <b>no </b>terminó su frase cuando interrumpi.
“Lo adivine<b>.</b><b>” </b>
Mire apenas había tocado suida, aunque normalmente era que másía, y justo ese día había pedido su favorito: pollo empanizado. Frente a un hombre guapo, hastaida perdía su sabor.
“?Lo adivinaste<b>?</b><b>” </b>Mire era des que no dejaba piedra sin levantar: “?Cómo lo adivinaste? ?Acaso Jorge lo tenía escrito en cara?”
No supe cómo responder en ese momento, pero si no decía algo, Mire empezaría a especr. Mientras pensaba en alguna excusa, de repente vi un peque?o adorno colgando de bolsa de Jorge. Era un conejito nco, increíblemente tierno y
adorable.
“Eso.” Se?alé el adorno con un puchero: “Esa era mejor prueba.”
“?Qué prueba eso?” Mire aún no entendía.
“?No te parece raro que un hombre lleve un adorno así? Es muy discordante.” Tomé un sorbo del refresco que Mire me había ordenado. ?Demasiado dulce!
“La próxima vez tomaré agua con limón.” Le recordé.
Mire no respondió, se quedó mirando el adorno de Jorge, murmurando para sí misma: “Lo que quieres decir es que su novia se lo puso,o una deración de propiedad.”
Viendo que había captado esencia, le di una palmada en el hombro y me levanté, pero Mire me agarró del borde de camisa diciéndome: “Cami, también podría ser que simplemente le gusten los conejitos, ?no?”
Yo no supe qué decir.
“Ahora mismo se lo preguntaré.” Dijo Mire justo cuando Jorge y Lucio regresaban.
Ese hombre realmente sabía cómo manejars cosas, ni siquiera tuve que marlo.
“Jorge, tu pedido ya está listo.” Mire abrió con entusiasmo bolsa del pedido de
12:49
Jorge e incluso intentó desempacar los cubiertos.
Pero Jorge detuvo: “Yo mismo lo hard.”
“Yo…” Mire quería ayudarle, pero Jorge litorrumpló: “Tengo manías de limpieza.”
Casi me río. Laida que iba aer, acaso no pasaba pors manos de otros? Si realmente tuviera manías de limpieza, no seería. Eso era ramente una manera de frenar el entusiasmo de Mire, dejándome ro que no tenía interés en e. Pero Mire, ya ens nubes por dopamina, no se dio cuenta y simplemente le pasó los cubiertos sin desempacar. Cuando el empezó a abrir los cubiertos, echó un vistazo a mi caja deida, pero fui inteligente, aunque noí, cubrí y no vio nada.
Aun así, preguntó: “?Ya terminaron?”
“?Si!”
“?No!”
Mire y yo dimos respuestas diferentes. Después de decir ‘no‘, Mire se sentó y siguióiendo su pollo empanizado ya frío. Viendo esa escena, negué con cabeza internamente. El dicho de que el amor nuba mente erapletamente
cierto.
Ya no podía seguir viendo, tomé mi caja deida preparándome para tira, justo cuando escuché a Mire preguntar: “Jorge, ese adorno de conejito en tu bolsa es muy bonito, ?me lo darías?<b>” </b>
Esa franqueza me hizo tambalear mientras caminaba y casi me caigo. Esa chica ” realmente tenía audacia.
“No.” Fue rotunda negativa de Jorge.
No me sorprendió en lo más mínimo, aunque no vi cara de Mire, podía sentir su iodidad, y hasta yo me sentía incómoda.
Detrás de mí, voz de Jorge volvió a sonar: “Se lo quiero dar a mi novia.”
212
Capítulo 69
?Novia? Hacia unos dias, é todavia estaba hando de casarse conmigo, ?y ya tenia novia? Pensando en que él queria casarse tan pronto, al parecer realmente necesitaba una mujer a sudo. Así que, cuando lo rechacé, rápidamente encontró a otra, Mejor así, podía enfrentario sin preocupaciones. Levanté pierna yncé rápidamente caja deida al basurero, y me fui a esperarlo.
Mire llegó en menos de dos minutos, ramente no había terminado suida, seguramente porque el hombre que le gustaba ya estabaprometido y había perdido el apetito.
“Ah.” Suspiró Mire al acercarse: ” Parece que todos los hombres buenos ya tienen due?a, ni siquiera nos dejaron chance de intentarlo.”
Eso me hizo reír y le dije: “Nena, menos mal que tu mamá te tuvoo ni?a, si fueras hombre, serías un conquistador.”
Justo cuando terminé de har, Jorge se acercaba hacía nosotras. Llevaba una camiseta negra y pantalones de trabajo, con botas de cuero que les llegaban a los tobillos, caminando erguidoo una de hormonas en movimiento.
“?Guapo!” Exmó Mire: “Cami, mira qué firmeza, cuanto más lo ves, más encanto tiene. Si me abrazara por cintura, sería tan agradable.”
Le di un golpecito en cabeza con el dedo y le dije: “Deja de pensar en cosas guarras.” “Cami, ?qué tipo de mujer crees que merece a un hombre tan guapoo él? Estoy muy curiosa.” Mire parecía estarpletamente cautivada por Jorge.
“No lo sé, podrías preguntarle a él directamente.” Le dije mientras me dirigía hacia donde estaba Jorge.
En aquel momento estábamos a cargo de ajustar toda iluminación, lo que significaba que tenía que asegurarme de que nuestro cliente estuviera satisfecho; después de todo, si algo salía mal, yo sería responsable.
Mire me siguió rápidamente, y cuando estuvimos a un paso de Jorge, e dijo: “Cami, este hombre no está para juegos, pero acercarse a olerlo tampoco está mal.”
Yo me quedé atónita. Mire había estado conmigo durante dos a?os, y nunca supe que fuera tan lujuriosa, hasta el punto de no tener límites.
Jorge, Lucio y yo llegamos al lugar, yo Lucio ya le había enviado un correo electrónico con los detalles del problema, Jorgeenzó a trabajar de inmediato. Todo fue muy fluido, y rápidamente arregló el primer conjunto de luces.
12.498
Capftudo <b>69 </b>
“?Increíble! Realmente eres <b>un </b>gran <b>ingeniero </b><b>Audió </b>Mire<b>, </b><b>actuando </bo <b>una </b>fanática <b>impresionada</b>.
<b>Sin </b>embargo<b>, </b>Jorge se acercó a mí y me preguntó: “<b>?</b>Dónde está su <b>cuarto </b>de control <b>eléctrico</b><b>?</b><b>” </b>
“?Eh<b>?</b><b>” </b>No entendi.
“La iluminación se ve muy afectada por corriente eléctrica<b>, </b>necesito medir su flujo <b>y </b>revisar el cableado. Sería mejor mar al electricista que se encarga <i>de </i>este lugar.” Me explicó Jorge.
Después de escucharlo, no pregunté más y mé de inmediato al encargado de electricidad para que nos encontrara en el cuarto de control. Mire fue llevada por Lucio a revisar otro problema, y yo guie a Jorge hacia el cuarto de control, ambos sin decir una pbra, enpleto silencio. El ambiente era algo extra?o <b>y </b>bastante incómodo.
Al final, fui yo quien rompió el silencio y le pregunté: “?No dijiste que eras taxista?”
“Sí, eso es un trabajo secundario.” Respondió él, muy naturalmente.
Josefina había dicho que era muy capaz, y en aquel momento podía verlo. Ser un tico de iluminación también era un trabajo de ingeniería, seguro que el sueldo no era bajo, pero aun así tenía un trabajo secundario. Aparte de su capacidad, debía haber otra razón,o falta de dinero. De lo contrario, no estaría viviendo en ese peque?o patio de anciana. Pensando en eso, eché un vistazo a ropa que llevaba, bastanteún, pero le queda muy bien, dándole un toque elegante. Dicen que ropa hace al hombre, pero Jorge parecía ser de esos que podían hacer que cualquier trapo luciera a moda.
“?Hay algo mal conmigo?” Su pregunta me sacó de mis pensamientos.
“No, nada.” Negué, pero pensando en lo que Mire sentía por él, no pude evitar advertirle: “Mejor no dejes que sepan que nos conocemos.”
“?Por qué el que nos conozcamos tiene que ser un secreto?” Su pregunta me dejó sin pbras.
212
<b>Capítulo </b><b>70 </b>
Me incliné ligeramente y encontré su mirada oscura. En ese momento<b>, </b>sentí un atisbo de culpa. Desvié mirada y avancé explicándole: “No es eso, solo prefiero <b>evitar </b>malentendidos<b>.</b><b>” </b>
“Ah.” Su única pbra me dejó sin saber qué pensar.
No pregunté más. Después de todo, éramos adultos y deberíamos conocer nuestros límites. Además, él no parecía ser alguien que hara más de cuenta.
Luego, Jorge y yo nos quedamos sin har, envueltos en un silencio incómodo. Finalmente, fui yo quien rompió el hielo, preguntándole: “?Cuánto tiempo tomará ajustar todas estas luces a lo sumo?”
Jorge dijo: “Es difícil decir.”
Yo me quedé muda.
Recordé elpromiso que hice con Sergio: “Veinte días, tenemos que terminar los ajustes.”
Jorge me miró, pensé que diría algo, pero solo escuché un “Mmm.” ?Eso significaba que estaba de acuerdo? Después de eso, no quedaba mucho de qué har, ro que podría haber preguntado por Josefina, pero no lo hice. Si no fuera por esa anciana, Jorge y yo no estaríamos pasando por ese incómodo momento, así que menciona solo harías cosas más incómodas.
El camino en silencio se sintióo una eternidad, e inclusoencé a sudar ligeramente. En ese momento, tuve que admitir que me sentía algo insignificante, y me preguntaba por qué, si frente a Sergio, mi ex–prometido, me sentía tranqu, ?por qué frente a Jorge, con quien ni siquiera tuve éxito en una cita a ciegas, me sentía tan
incómoda?
Finalmente, Jorge y yo llegamos en silencio a s de control, donde el responsable ya nos estaba esperando. Les hice una breve introdión y el encargado llevó a Jorge a revisar los nos eléctricos de todo el parque de atriones.
Después de terminar, le pregunté a Jorge: “?Hay algún problema?”
“No.”
Su respuesta me dejó algo desanimada. Haber revisado todo sin encontrar problemas significaba que Jorge tenía razones para creer que el suministro eléctrico afectabas luces.
Me sentía confundida. Jorge miró al encargado y le dijo: “Vamos a ver el cuarto de
12:49
Chistida 76
distribución.”
El responsable no objeto y nos gulo. Jorge observaba en silencio, y yo lo seguía sin entender nada.
Incluso llegué a dudar de si Jorge sabía lo que hacía, pero recordando que era un especialista en iluminación, descarté esa idea.
“?Esta linea no es de 220V, a qué equipo suministra?” Preguntó Jorge.
El encargado miró ca del generador y dijo: “Es para los equipos grandes del parque.”
“Quiero los nombres de los equipos que reciben esta energía, su ubicación y disposición des luces.” Dijo Jorge mirándome.
Asentí y le dije: “Le pediré a Mire que te los envíe.”
Después de colgar, Jorge continuó hando con el encargado sobre otro grupo de suministro eléctrico. Sus rasgos eran ros y, aunque no tenía un rostro delicado, sus fiones y presencia eran imponentes,plementadas por su vestimenta de trabajo, lucía muy imponente y cool.
Estaba distraída observándolo cuando de repente Jorge levantó vista y me mó: “Ven aquí.”
No sabía para qué me maba, así que corrí hacia él. Pero no vi un equipo sobresaliente aldo y me golpeé al pasar. Además del dolor, perdí el equilibrio y me incliné hacia adnte. El responsable, que estaba más cerca, extendió su mano para atraparme, pero Jorge fue más rápido. Bloqueó al hombre con su brazo y al mismo tiempo me rodeó cintura con el suyo.
Sus brazos eran fuertes, sus manos grandes y cálidas, haciendo que mi peque?a cintura pareciera aún más delgada en su agarre.
Justo entonces, se oyeron pasos en puerta: “Cami, aquí traigo… ”
La voz se detuvo, sabía que Mire había quedado impactada al vernos.
212