Capítulo 41
Nunca en mi vida pensé que un hombre al que apenas había visto dos veces querría casarse conmigo. Y el hombre con quien hapartido diez a?os de mi vida, mel había traicionado escondiendo a otra mujer en secreto.
Después del breve shock, sonrei con ironía: “Jorge, ?no es esto demasiado precipitado?
Jorge mantuvo su expresión seria alentar: “El propósito de salir es para casarse, si no quieres salir entonces casémonos.”
Eso parecía tener sentido. Sin embargo, el que lo decía tenía un problema. ?Era normal que gente se casase con extra?os asío así? Me pareció algo sacado de una nov.
Curvé mis ojos y una sonrisa sarcástica se dibujó en mi rostro al decirle: “?Se?or Olivera, usted es siempre tan directo con todass chicas que conoce en citas a ciegas?
En ese momento, el sol poniente nos ba?aba, y sombra de Jorge me envolvía.
“Eres primera.” Aseguró él.
Senti un cosquilleo en garganta: “Nosotros… no nos conocemos bien.”
Jorge no dijo más, y así nos quedamos parados uno frente al otro. En esa atmósfera, podía sentir cómo el calor me subía por el cuerpo, incluso me sudaba punta de nariz. Mientras jugueteaba con pared detrás de mí, pensando en qué decir, Jorge hablo:
“Voy aprar pescado.”
“No me gusta eltro.” No sé cómo esa frase se me escapó.
Jorge asintió y se marchó. Mirando su espalda, con su altura de más de un metro ochenta, sin encorvarse ni agacharse, su postura era imponente. Bajo luz del sol poniente, realmente me daba una gran sensación de seguridad. De repente, una audaz idea cruzó por mi mente, tal vez casarme de improviso con alguien así no estaría mal. Además, él era militar, una persona probada por el país, probablemente también podría pasar prueba de vida.
Cuando volví al apartamento, Josefina no estaba, de lo contrario, seguro que me habría atrapado para preguntarme de todo, o harme de lo maravilloso que era Jorge. Al abrir puerta de mi habitación, mi teléfono en cama zumbaba. Era una mada de Virginia.
“?Cómo te fue en tu primer dia de vacaciones? ?Algún encuentro feliz <b>o </b>descubrimiento?” La voz de Virginia sonaba cansada.
No era tarea fácil ser una eminencia en medicina, a menudo pasaba de cinco o seis horas sin descanso en el quirófano.
Tumbada en cama, reflexionando sobre el día, le dije a Virginia: “?Cuentan los romanceso un descubrimiento?”
“?Qué? ?Eso suena emocionante!” Virginia pareció revitalizarse al instante.
Me rei entre dientes y le conté sobre Jorge. Virginia exmó: “?Cami, Dios es justo!, cierra una puerta pero abre una ventana.”
“No has conocido a persona, ?cómo has <b>asi</b>? Además, ahora mismo eso no me interesa.” Las últimas pbras salieron con un eco de frialdad en mi pecho.
“Un hombre que quiere casarse contigo directamente solo puede significar una cosa, se enamoró de ti a primera vista.” Virginia hablóo si fuera experta.
Bufé: “?Y si solo es por lujuria lo que siente por mi?”
Confiaba bastante en mi apariencia, después de todo, fui campeona de un concurso
de belleza.
“Has dicho que es un soldado, confía en nación.” Virginia coincidia con mi pensamiento.
No dije nada más, y Virginia continuó: “Estaba preocupada por tu viaje, pensando que estarías s y triste, pero ahora con este encuentro, creo que podrás superar rápidamentes heridas que te dejó Sergio.”
Al mencionar a Sergio, mi corazón se sintió pesado, con un toque de injusticia y mncolía. Eso no lo había sentido el día anterior. Esa sensación incluso me daba
náuseas, hasta me provocaba ganas de vomitar. Siempre que me sentia nerviosa, injusticiada o inquieta por algo, me dolía el estómago.
“Cami, si yo fuera tú, me casaría con ese soldado de inmediato, lo llevaría a familia Vásquez para darle una lión a Sergio, ese maldito hombre de mierda. Así también te ahorras discusiones con los Vásquez.” Virginia, aunque erao un ángel, tenía una lengua bastante filosa.
Capitulo 42
Suspiré ligeramente. “Buena sugerencia, lo consideraré”
Tienes que pensarlo bien.” Dijo Virginia y luego hizo una pausa: “Cami, mejor
manera de olvidar a alguien y lo vivido es empezar una nueva rción lo más rápido posible”
“Está bien, Virginia, ya entendi.” Colqué el teléfono y me quedé tumbada en cama, pensativa.
Desde afuera llegaba el sonido de los <b>pasos </b>de Jorge, los reconocí al instante, firmes y seguros. Poco después, el sonido del agua corriendo, seguido por voz de Josefina murmurando: “?Cómo que solo vienes tú? ?Y Cami?”
No escuché respuesta de Jorge, solo lo of decir: “No le pongastro al caldo de pescado.”
Al oir eso, me rei, y mientras me reía,s lágrimasenzaron a brotar. Durante esos a?os en familia Vásquez,íatro, pero cuando vivia con mis padres nunca lo hacia
Hay un dicho que dice: “Estando en Roma, hazo los romanos.” Aunque inicialmente entré a familia Vásquezprometida <b>con </b>Sergio, Sandra siempre decía que yo erao su hija, pero en el fondo sabía que no era una de los Vásquez En muchos peque?os detalles, para no parecer delicada o pretenciosa, me forzaba a mi misma. Comoertro, aunque no me gustara.
Cuando Josefina me mó para tomar sopa, ya me había quedado dormida. Incluso tuve un sue?o en el que Jorge y yo ibamos a firmar nuestra licencia de matrimonio, pero me despertaron antes de poder firmar.
“Así que no pudiste harlo con Jorge?” Josefina me preguntó en mesa.
Pensando en el sue?o interrumpido, resoplé Estábamos a punto de casarnos, pero… me despertaste y no pudimos.”
“?Qué? La anciana no entendió: “Ustedes dos iban a casarse, así de rápido? ?No quieren conocerse unos días más?”
Yo no sabia que decir.
“Cami, vaya que tienes buen ojo, si dejas pasar a Jorge, te vas a arrepentir. Si yo fueral cincuenta a?os más joven, iria tras él.” Aseguró Josefina haciéndome reir a carcajadas.
“No te rias, hablo en serio. Si no te mueves rápido, esa viuda lo va a atrapar.” Continuó
1227
Capitulo 42
diciendo Josefina.
En ese momento, solo e y yo estábamos en mesa, no pude evitar preguntar:
Josefina, ?y Jorge?”
“Unos amigos lo maron a tomar unas copas.”
Tomé una cucharada del caldo de pescado, saboreando su delicia, luego pregunté: “?No tenía que manejar hoy? ?Y aun asi bebe?”
“él solo ayuda a amigos de vez en cuando, no es su trabajo diario.” Respondió Josefina mirándome, después indagó: “?En serio van a casarse?”
“No, estaba hando de que so?é con casarnos.” Mi explicación hizo que anciana menzara una mirada reprochante.
Hasta que me fui a dormir esa noche, no vi a Jorge, pero justo cuando me acostaba, escuché que Jorge volvía y anciana murmuraba:
“Asegúrate de cerrar puerta, hay una joven en casa.’
“Ya está cerrado, vaya <b>a </b>dormir.” La voz de Jorge, intencionalmente baja, era especialmente atractiva en oscuridad de noche.
Laisura de mi boca se curvó, justo cuando escuché a Josefina decir: “Jorge, apúrate, Cami dijo que incluso sue?a con casarse contigo.”
Me senté bruscamente en cama. ?Yo dije <b>eso</b>? Esa anciana si que sabía cómo har, diciendo cualquier cosa y encima tergiversaba. En ese momento sí que me daba más vergüenza volver a verlo. Mientras me quejaba internamente, escuché a Jorge responder desde afuera: “Entendido, me apuraré.”
Quedé atónita.
Capítulo 43
Esa noche dormi profundamente, hasta que me despertaron los ruidos del exterior. No era Jorge hando, sino una mujer con un adento local. Por voz, ramente no era una jovencita. La voz de una jovencita es suave y cristalina, mientras que de una mujer solía ser más gruesa y áspera.
Soy buena identificando personas por sus voces, pero nunca pude darme cuenta de que el hombre al que amé por diez a?os, en realidad no valia pena. Se dice <b>que </b>olvidas a alguien cuando no piensas en él todo el tiempo, y al parecer yo aún no lo había logrado. Aún me encontraba pensando en Sergio involuntariamente, aunque ya no había amor, sino rencor, él todavía ocupaba mis pensamientos.
No me levanté, simplemente me quedé escuchando los sonidos del exterior.
“Se?ora, ?dónde está Jorge?” Preguntó mujer.
“Se fue, salió temprano.” Contestó se?ora Josefina parecía estarvando algo, con el sonido del agua corriendo.
“Se fue, eh, pensé que aún no se levantaba.” La voz de mujer tenía un tono de risa.
“Fernanda, qué tiene que ver contigo si Jorge se levantó o no, él no está interesado en ti, así que mejor no te ilusiones.” La se?ora era realmente directa.
La mayoría de gente no podría soportarlo, pero viuda de afuera parecía no tomarlo a mal, incluso se rio: “Se?ora, ?qué sabe usted? A los hombres les gusta cuando se les juega difícil.”
Me rei para mis adentros, esa mujer si que tenía confianza en si misma.
“Sí, solo sé que te sacó de su casao si fueras un trapo viejo.” Le dijo se?ora sin pelos en lengua.
“No sabes nada, vieja.” Fernanda pareció molestarse.
“Yo sé lo que es tener vergüenza, y sé que a gente le debería importar su dignidad.” La respuesta de se?ora me hizo asentir en silencio.
“Se?ora, somos vecinas, siempre he cuidado de usted. Si no quiere ayudarme, está bien, pero no tiene por qué tratarme así.” Fernanda intentó jugar carta de moral.
Josefina no le siguió el juego: “Si, me has ayudado, pero tus intenciones son otras, solo lo haces para tener excusa de ver a Jorge más a menudo.”
Me rei bajos cobijas; se?ora realmente sabía cómo har, dejaba sin pbras a cualquiera.
<b>12 </b>
Capitulo 43.
“Bueno, ya basta de har de eso, escuché que has acogido a una jovencita hermosa.” Le dijo Fernanda, de alguna manera se había enterado de mí.
“Sí, con piel suaveo seda, tan radiante que parece que se le pudiera sacar <b>agua</b>, y sobre todo, una jovencita decente y pura, hasta yo encuentro encantadora.” La se?ora me elogió de tal manera que hasta yo misma tuve que tocarme cara. De hecho, suave y radiante.
“?Ah si? Me gustaría ve, ?dónde está?” Cuando Fernanda dijo eso, también me levanté.
Al parecer había ido especialmente por mi, probablemente temiendo que le quitara a Jorge. Mis pies, adornados con esmalte de u?as bonito, se deslizaron dentro de mis pantus, y mi pijama de seda de color crema resaltaba aún más mi figura. Las delgadas tiras sobre mis hombros parecían tan frágiles que podrían romperse con solo tocas. pa?ado de mi cabello rizado, voluminoso y desordenado por haberme recién levantado, definitivamente lucía seductora y delicadamente encantadora. Abrí puerta, bostecé y sali diciendo:
“Se?ora, realmente necesitan mejorar el aimiento acústico aquí, todos los días me despierto con ruido.”
Mientras haba, Fernanda ya me estaba mirando, su mirada pasó de sorpresa a admiración, luego a envidia y celos.
La se?ora me echó un vistazo respondiendo: “No hay de otra, así es este lugar. De ahora en adnte cerraré puerta para que no entren a molestarte.”
Me reí por dentro: “Gracias, se?ora.”
OEFE
Dicho eso, fui a buscar mi cepillo de dientes y pasta dental que había dejado en el mostrador. Entonces noté, aldo del mio, un portacepillos de color verde militar, indudablemente pertenecía a Jorge. El mío era de color rosa, el suyo verde, el suyo era más grande, el mío más peque?o, pero juntos, realmente lucian bien.
Capítulo <b>44 </b>
Me servi agua en el vaso para cepirme los dientes, sin mirar a Fernanda ni un segundo, pero e no me quitó los ojos de encima, observándome de arriba abajo y luego de nuevo de abajo arriba.
“Cami, te presento a Fernanda. Dijo Josefina sorprendiéndome con presentación.
Con boca llena de pasta de dientes, asenti hacia Fernanda. E tenía una cara redonda, aunque no estaba gorda, vestida con un vestido estampado <i>y </i>maquida cuidadosamente, se notaba que se había esmerado en su arreglo.
“Fernanda, esta es Cami que querías conocer. No te menti, mira qué joven y frescal es.” Comentó anciana mientrasvaba ropa a mano.
Cuando Fernanda y yo cruzamos miradas, vi un destello de inferioridad en sus ojos, pero se negó a admitirlo diciéndole:
“ro, es más joven, obviamente se verá fresca. Yo a su edad tampoco estaba mal.”
La se?ora Josefina hizo una mueca y Fernanda lenzó una mirada de desdén, su peque?apetencia me pareció unaedia.
Cuando terminé de cepirme, Fernanda finalmente habló: “?La se?orita Gámez vino aquí de visita o por diversión?”
“A divertirme.” Respondí, abriendo el grifo paravar el vaso.
“?Vino s? ?No trajo a su novio?” La pregunta de Fernanda me hizo reír.
“?Soltera!” Respondí, mis pbras evidentemente le cayeron mal.
“Jorge se fijó en e, incluso me pidió que les hiciera de celestina. Fernanda, ?no crees que hacen buena pareja?” Josefina siempre tenía una buena respuesta que decir.
El rictus en boca de Fernanda se contrajo, y finalmente dijo: “El quiere alcanzar as estres, peros estres también tienen que fijarse en él.”
En un raro momento de celos, admitió que yo era una de esas estres.
Josefina me miró recordando: “Cami, dijiste que ya te habías imaginado casándote con Jorge, ?no es así?”
Yo solo contesté: “…si.”
Sin más qué decir, Fernanda menzó una mirada mez de rencor y molestia, antes. de derar: “Se?orita Gámez, solo para que quede ro, Jorge es mi hombre, así que no te hagas ilusiones con él.”
12.28
Jugueteé con un mechón de cabello caldo sobre mi meji: “?Ah si? ?Entonces ya estuvieron juntos?”
El rostro de Fernanda se volvió rojo en un instante, recordándomes pbras de se?ora Josefina sobre cómo Jorge había echado.
“Si no han dormido juntos, no son novios, y mucho menos casados, entonces lo que él y yo hagamos no debería importarte.” Respondi sin rodeos.
Fernanda se quedó <b>sin </b>pbras,nzándome una mirada furiosa antes denzar una mirada fulminante a anciana y marcharse.
“Nunca había visto a alguien con tan poca vergüenza, de verdad que nos hace quedar mal as mujeres.” Comentó Josefina con desdén mientras terminaba devar ropa para colga.
“Josefina, déjame ayudar.” Me ofrecí.
La ropa se colgaba en el patio, en una línea de mbre delgada. No me había fijado antes, pero al colgar ropa, vi el chaleco verde de Jorge. De pronto, me vino a -mente imagen de élvándose el cabello con ese chaleco, los músculos tensos
debajo de t. Por alguna razón, senti calor ens mejis… Ese día no vi a Jorge, y tampoco al día siguiente. Pregunté por él a anciana, quien dijo que había vuelto pero luego se fue de nuevo. Me pareció que estaba evitándome deliberadamente, ?Mi rechazo lo había avergonzado? Pero, ?qué más daba? No le di mucha importancia.
Después de tres días, ya me había acostumbrado a vida en esa peque?a calle, especialmente pors tardes cuando los vendedores ambntes llenaban ambosdos de calle, dándole un ambiente muy animado. Aunque no necesitaraprar nada, siempre daba una vuelta,prando algunas frutas o verduras de vez en
cuando.
Ese día, los melones en el mercado se veían bien, así quepré uno. Pero justo cuando estaba cerca de casa, resbalé con algo. Con un dolor en el tobillo y mi cuerpo inclinándose a undo, estaba a punto de caerme, cuando de repente unos brazos
fuertes rodearon mi cintura.
Capítulo 45
Levanté mirada y vi el rostro firme y bien définido de Jorge. No solo me sostuvo, sino que también logró atrapar sandia que llevaba ens manos. Una escena tan mágica,o sacada de televisión, que se estaba desarrondo realmente frente a mi. Me enderezó y soltó sus manos, pero apenas me movi, senti un dolor punzante en el tobillo Agarre su brazo de inmediato diciendo: “Me duele…”
Siguiendo mi mirada, vio que mi tobillo, fino y nco, ya estaba enrojecido: “?Te lo torciste?”
Jorge estaba muy cerca de mi, su voz baja era especialmente sexy y agradable. Asenti, y al siguiente segundo me pasó sandia y me levantó en brazos. Durante todos los a?os que estuve con Sergio, nunca me había cargado asi. Ese súbito gesto de Jorge me hizo acelerar el corazón e incluso sudar punta de nariz.
Asi soy yo, me sale sudor en punta de nariz cuando estoy nerviosa o emocionada. En ese momento también escuché suspiros, eran de los <b>vecinos </b>y de gente que pasaba por ahi.
Era de suponer que ens peque?as ciudades, eseportamiento entre un hombre y una mujer todavía no era algo a lo que estuvieran acostumbrados.
Como si no escuchara, Jorge me llevó de vuelta al patio con pasosrgos. Al entrar, vi a Fernanda, quien sostenia una espát y me miraba con ojos mncólicos.
“Vaya, vaya, te trajo en brazos, ?eh? Ustedes dos si que avanzan rápido.” Josefina nos miró con los ojos brintes, bromeando.
“Sestimo.” Dijo Jorge antes de sentarme en el banco de piedra del patio, también se agachó, me quitós sandalias y tomó mi pie.
Sus manos estaban ligeramente frías, y cuando envolvió mi pie, senti una sensación inusual esparciéndose desde nta.
“No te muevas.” Jorge tomó con otra mano el área hinchada de mi tobillo.
“Ah, duele…” Murmuré.
Pero no soltó, tocó un poco más fuerte en el hueso del tobillo. “Aqui duele?”
Negué con cabeza, y él palpó otros lugares, luego dijo: “Parece ser solo un esguince muscr, no llegó a los huesos.”
“?Cómo estás tan seguro?” Pregunté sin pensar.
Jorge menzó una mirada, y anciana habló por él: “Porque fue soldado, lo sabe
12:24
todo.”
Ser soldado lo convertía en un sabelotodo? Eso pasó por mi mente mientras Jorge ya se levantaba, diciendo.
“No te muevas, voy a traerte aceite de árnica para ponerte.”
Dicho eso, se alejó con grandes pasos. Fue entonces cuando noté que solo llevaba una camiseta negra ajustada y unos pantalones de trabajo en azul marino; se veíao un agente especial des pelícs.
“?Cómo te torciste?” La anciana aprovechó para preguntar.
Se?alé hacia puerta contestando: “Parece que había algo en el camino, y resbalé un poco.”
“?En qué parte resbste?” La anciana preguntó de nuevo.
“Justo frente a puerta de casa de Fernanda.” Dije, y anciana ya estaba saliendo. En ese momento, Jorge volvió con el aceite de árnica, se agachó a mido, tomó mi pie y lo colocó sobre su rodi, sabía lo que iba a hacer, inmediatamente dije: “Yo puedo hacerlo s.”
Me miró diciendo: “Hay que masajearlo bien para que haga efecto, tú no tienes suficiente fuerza<b>.</b><b>” </b>
Dicho eso, vertió el aceite de árnica en palma de su mano, lo frotó un poco y luego lo aplicó sobre parte hinchada de mi tobillo,enzando a masajear. El dolor se mezba con una leve sensación de cosquilleo que se esparcía desde el lugar que él masajeaba…
Capítulo 46
Hace poco, Sergio también me había masajeado los pies, y aunque me había conmovido, no senti lo mismo que en ese momento. No sabía por qué, quizás
tica era diferente
Cuando Jorge estaba terminando de masajearme los pies, escuché afuera a anciana rega?ando a alguien:
“Escúchenme todos, el que se atreva a hacerle algo malo a los míos, <b>que </b>no me culpe por no ser amable. Los maldeciré hasta octava generación…”
“?Qué pasa?” Pregunté con curiosidad.
Jorge tomó mis pies de su regazo y los colocó sobre otro asiento de piedra. Al levantarse, noté que su rostro estaba algo rojo. Pensé que tenía calor, pero lo que dijo a continuación me hizo pensar lo contrario.
Me dijo: “De ahora en adnte, mejor no uses tanto vestido por aquí.”
Bajé mirada hacia mi vestido, de seda azul real, muy ce?ido al cuerpo y, además, con una aberturateral. Sentadao estaba, abertura se había deszado haci arriba, dejando al descubierto parte de mi muslo. Al parecer<b>, </b>había visto algo mientras me masajeaba los pies… Mi rostro se sonrojó, pero decidida a no mostrar debilidad, pregunté con indiferencia: ?Acaso mi vestido te molesta?”
La manzana de Adán de Jorge se movió rápidamente dos veces antes de que salieral apresuradamente del patio. No mucho después, el rega?o de anciana cesó. Curiosa por lo que estaba pasando afuera, salté hacia puerta y vi a Jorge de espaldas, enfrentándose a quien parecía ser su interés amoroso, Fernanda.
“Este tipo deportamiento es intencionalmente da?ino, solo hace falta mar a policía para que te hagan responsable legalmente.” Dijo Jorge, se?ndo un charco de aceite en el suelo.
Ese era el lugar donde me había caído. Al parecer mi caída no fue un idente, sino algo provocado.
“?Con qué derecho dices que fui yo quien lo hizo? ?Acaso lo viste?” Desafio Fernanda.
Josefina intervino: “Ya me informé, alguien te vio derramar aceite aquí.”
Fernanda se quedó sin pbras, mirando a Jorge con ojosstimeros, pero sus pbras fueron cortantes: “?Quién le pidió que te sedujera?”
?Yo seduciendo a Jorge? Fernanda realmente sabía cómo acusarme. Viendo a anciana y a Jorge defendiéndome, sentí que,o involucrada, debía hacer algo.
Asi que salté hacia ellos, apoyándome en pared, <b>y </b>sin alzar voz ni hacer escándalo. simplemente me colgué del brazo de Jorge y sonrel a Fernanda: “Gracias. por armar todo esto, me hizo ver lo bueno que es Jorge.”
Fernanda palideció. Apreté el brazo de Jorge notando lo firme y agradable al tacto que era, algo totalmente nuevo para mi, definitivamente no era así con Sergio.
Jorge me miró, su mirada ramente se oscureció y en un segundo, me levantó en brazos otra vez. Siempre levantándome tan fácilmente,o si fuera una bolsa que pudiera cargar sin esfuerzo.
“Vean, vean, eso es llevar a alguien en brazos hacia casa, noo a ti que fuistenzada hacia afuera.” La anciana aprovechó para burse de Fernanda.
Fernanda intentó hacernos una jugarreta, pero terminó siendo contrarrestada por nosotros tres. Jorge me llevó de regreso al patio, su voz fresca resonando sobre mi cabeza al decirme: “?Regresamos a casa o nos quedamos afuera?”
“Afuera, aer sandia.” Le dije, se?ndo con mi barbi el lugar donde había estado sentada.
Jorge me llevó allí y al bajarme, su barbi rozó punta de mi nariz, haciendo cosquis<b>…. </b>
Vi su manzana de Adán moverse rápidamente y, antes de pensar, pregunté: “Jorge, ?me estás seduciendo…?”
Capítulo <b>47 </b>
Esa fue primera vez que dije algo tan directo en mi vida. Jorge se quedó ligeramente sorprendido, luego respondió con una frialdad: “Estás pensando demasiado.<i>” </i>
Se dio vuelta yenzó a cortar sandía poniénd en el to en piezas muy regres,o si fueran soldados esperando ser inspionados.
Mirando sandia en el to, de repente tuve el impulso de explorar <b>su </b>habitación de
nuevo.
“?Por qué noes? ?Mira te quita el antojo?” La anciana se acercó bromeando.
Me di cuenta de que esa se?ora no era cualquier persona, podía rega?ar cons manos en cadera, pero también era tierna y atenta cuando se preocupaba por alguien, e incluso podía contar chistes picantes sin problema.
“Estaba esperánd a usted, gracias por defenderme hace un momento” Le dije juguetonamente y le pasé pieza más grande de sandía.
La anciana no se hizo de rogar, tomó una mordida y dijo: “Está dulce, pero tengo el
azúcar alta y no deberíaer mucho.”
Yo también empecé aer sandía, pero Jorge regresó a su habitación y no salió de nuevo. Cuando fue hora de cenar, él había salido. Realmente quería preguntarle si no iba a cenar. Pero se fue tan rápido que ni siquiera pude abrir boca para har.
La anciana murmuró a undo: “Este Jorge es muy reservado, solo contigo seporta así.”
?Cómo seportaba poco<i>, </i>mi pie dejó de doler.
pregunté, pero sus masajes definitivamente
funcionaron, después de
Al día siguiente, cuando desperté, todo estaba tan tranquilo en el patio que parecía no haber nadie. Sali vestida con un camisón y me encontré de frente con dos
pares de ojos dnte de mesa de piedra. No obstante, Jorge apartó mirada después de unos segundos y vi que <b>sus </b>orejas se pusieron rojas. Bajé mirada hacia mi ropa y mi cara también se enrojeció. Me giré rápidamente para volver a mi habitación, pero anciana me mó con entusiasmo:
“Cami, ?por qué vuelves a tu cuarto? Ven aquí a tomar sopa.”
Cuando salí vestida adecuadamente, Jorge ya se había ido. Miré hacia su habitación y pregunté: “?Por qué noió?”
“Te vio y se asustó.” Se acercó Josefina diciéndome: “Ni?ita, tienes tus trucos, ?eh?”
La anciana gui?ó un ojo y yo sabía a qué se refería, pero yo no había hecho nada.
<b>12:28 </b>
<b>“</b>Josefina, ?no estarás llenando tu cabeza de ideas equivocadas a tu edad?” Bromeé.
E me miró: “?Qué dijiste? ?Qué tengo en cabeza? ?Acaso te he tratado demasiado
bien estos díaso para que me insultes de esa manera<i>?</i><i>” </i>
Me reí: “No, no, te estaba hgando. A pesar de los a?os<b>, </b>sigues siendo astuta, nada se te escapa.”
“?Entonces tú y Jorge podrían llegar a algo?” La anciana indagó.
Mirando mis pies pálidos, pensé en otro hombre que una vez me había masajeado los pies y contesté:
“Josefina, realmente no estoy pensando en el amor ahora, eso solo trae dolor.”
“?Dolor, eh?” La anciana chasqueó lengua dos veces: “La mejor manera de sanar es encontrar a alguien más.”
La anciana realmente tenía ideas avanzadas.
Apreté misbios al decirle: “Ahora no quiero solo quiero estar tranqu.”
“?Ay!” Suspiró anciana: “Hay gente que si pierdes, es para siempre, pero tú verás.<b>” </b>
Dicho eso, se levantó y fue avar su to, dejándome s tomando sopa.
Después deer, salí en bicicleta Después deer, salí en bicicleta y no vi si Jorge se había ido o simplemente no
había salido de su habitación. Cuando regresé por tarde, anciana estaba tarareando una melodía, aparentemente de muy buen humor.
Capítulo 48
He vivido aqui unos días y no había visto a sus hijos ir a visita, pero no pregunté mucho; después de todo, me parecía que e nos consideraba a mi y a Jorgeo a sus propios hijos. Una noche, mientras me disponía a dormir, recibí una mada de Virginia, preguntándome cuándo volvería. Le dije que no lo había decidido aún, <b>que </b>realmente estaba disfrutando mi tiempo en esa peque?a calle, ya que había sido el momento más feliz desde que mis padres se fueron. Incluso estaba pensando en extender mis vacaciones un poco más, hasta que me cansara de estar allí.
“?Será que no puedes dejar a tu querido Jorge?” Bromeó Virginia.
Recordando los pocos pero emocionantes encuentros con Jorge, respondi: “No es que no pueda dejarlo, pero definitivamente me siento más viva cuando él está cerca.”
“Vaya, parece que los Gámez realmente tienen una buena capacidad de recuperación.” Se rio Virginia.
No dije nada, y después de unos segundos de silencio, Virginia preguntó: “?Ese desgraciado de Sergio no te ha contactado? ?Ni siquiera te ha enviado un mensaje por WhatsApp?”
Lamíisura de misbios y respondi: “…no.”
Virginia resopló: “él se cree que nunca podrás dejarlo.”
Yo estaba consciente de eso y mirando luz de luna fuera de ventana, murmuré:
“Esta vez se lo mostraré.”
Me quedé dormida hando con Virginia y cuando desperté, aún no había amanecido y mada había terminado. Virginia me dejó un mensaje: en este mundo, nadie est indispensable.
Si, definitivamente podía vivir sin Sergio. Esos días lo habían demostrado, habíaido bien y dormido bien. Sonreí ligeramente, preparándome para cerrar los ojos y seguir durmiendo, cuando de repente sono una notificación en mi teléfono. ?Quién me enviaría un mensaje a esa hora? Abrí los ojos y me sorprendí al ver que era Sergio.
[?Si ya terminaste tu escena, vuelve!]
Solo unas pocas pbras, pero podía sentir su ira a través de es. ?Había esperado hasta aquel dia para acordatse de mi? Y su tono erao si yo estuviera haciendo un berrinche, ?acaso estabapletamente inconsciente de sus errores? No respondi y apagué el teléfono.
Pero en aquel momento había perdido el sue?o, así que me levanté, salí de
habitación y fui al peque?o patio, bajo el árbol de ginkgo. Entonces escuché puertal
12:29
abrirse con un chirrido. Al voltear, vi a Jorge saliendo, llevando una moch y jndo una maleta. Parecía sorprendido de verme a mitad de noche y, sin decir nada, continuó su camino hacia afuera.
“?A dónde vas?” Pregunté sin pensar.
“A otro lugar.” Dijo sin detenerse, y con eso, salió del patio.
Me quedé atónita por un momento antes de volver mi mirada hacia su peque?a casa. Para mi sorpresa, puerta no estaba cerrada, así que entré. Encendí luz y vi su habitación, tal yo imaginaba pero a vez diferente. Igual, porque cama y todo en habitación estaban perfectamente ordenados. Diferente, porque había muchos objetos viejos, de al menos una década atrás. Recordando lo que dijo papá, no pude evitar pensar que esos objetos eran los que mis padres habían dejado atrás. La anciana me encontró allí, y pareciendo leer mi mente, explicó sin que yo preguntara: “Estas cosas sons que tus padres dejaron. Originalmente, iba a arrer
habitación en que te estás quedando y cambiars cosas por otras nuevas, pero Jorgé no lo permitió, dijo que estas estaban bien.”
Acaricié esos objetos, sintiendo una amargura en mi corazón. Por tener esos objetos, quería quedarme allí aún más, incluso si Jorge se había ido.
Pero entonces recibí una mada de voz de Mire, casi llorando: “Cami, hay un gran problema cons luces del parque de atriones, por favor, vuelve.”
Capítulo 49
?Problema grande? ?Qué tan grande? No me alteré y simplemente le pregunté-
Cuéntame con calma. ?qué pasa?”
Mire explicó el problema, básicamente era que iluminación no coincidia en absoluto con los nos de dise?o, o habia un problema con calidad de iluminación del fabricante o era un problema en instción.
“Si ya sabes cuáles son los problemas, ve y busca as personas responsables para solucionarlos. Si yo regresara, haria exactamente eso.” Dije con un tono indiferente.
“Nena, por favor, regresa. Yo s realmente no puedo manejarlo. Estos días, no sé <b>qué </b>le pasa al presidente Vásquez, va al parque de diversiones todos los días, y cada vez que regresa, hay más problemas. Estoy a punto de volverme loca.” Mire casi lloraba mientras haba.
Pensando en el mensaje que Sergio me habia enviado, no pude evitar preguntarme si estaba buscando problemas a propósito para forzarme a través de Mire. Después de tantos a?os juntos, él me conocía, sabía que tenía un corazón ndo y no me gustaba
involucrar a los demás.
“Manejalo tú por ahora.” Segui sin eder a regresar.
No era que esa vez estuviera siendo insensible, dejando a Mire enfrentar eso s, sino que quería que e creciera.
Una persona solo puede mejorar y avanzar enfrentando desafíos y asumiendo responsabilidades continuamente. Si tenía nes de renunciar, e tendría oportunidad de ascender, pero necesitaba tener capacidad para estar a altura.
“Nena, realmente no puedo manejar esto por mí misma, este problema es enorme, ya sabes que iluminación es el alma del parque de diversiones.” Mire continuó suplicándome.
Reflexioné por unos segundos y luego dije: “Enviame el informe del problema. Conéctate conmigo en video cuando estés alli. Sería mejor si enciendes todass luces por noche, así puedo ver situación.”
Mire también percibió que realmente no quería volver, así que dijo: “Sé que ahora no quieres volver y enfrentarte al presidente Vásquez, si no fuera absolutamentel
necesario, no te pediria que regresaras.”
Después de decir eso, hizo una pausa y me dijo: “Te apoyo.”
Eso me dio cierta calidez en el corazón, aunque también me dejó un poco mncólica.
12-29
Capitulo 45
“Haz lo que te dije.” Colgué el teléfono y luego abrí mi correo electrónico para ver los dise?os de iluminación del parque de diversiones ys imágenes del efecto deseado.
Por noche, Mire me mó por video: “Cathi, ya estoy aquí, todass luces están encendidas, ?cómo quieres verlo?”
Mientras miraba el video, solo podía ver parte de lluminación <i>por </i>lo que le dije: “Sube al punto más alto del parque de diversiones, quiero ver el efecto general primero, luego haz un vuelo aéreo de cada área del parque de diversiones, enfocándote en los lugares problemáticos.”
“Está bien, espera un momento.” Dijo Mire y imagen del video empezó a temr, seguido por el sonido de su respiración agitada al correr.
Pero después de correr unos pasos, se detuvo abruptamente y escuché cuando dijo: “Presidente Vásquez, ?usted también vino?”
“?Por qué corres?” La familiar voz fría de Sergio llegó a través del teléfono.
Mi mano que sostenía el teléfono se tensó ligeramente, y mi corazónenzó atir más rápido.
Aunque el corazón estuviera herido, diez a?os de sentimientos no podían desvanecerse de noche a ma?ana. Sergio, ese hombre que e incluso su voz tenía el poder de mover mi corazón. Incluso me preguntaba, si Mire mencionaba que estaba hando conmigo, ?qué diría Sergio? ?Tomaría el teléfono para har conmigo?
“Yo, estaba buscando un lugar alto para grabar un video.” Mire le respondió a Sergio. Sergio no dijo nada, solo después de unrgo rato emitió un sonido afirmativo, seguido por el sonido de sus pasos alejándose.
“Cami, no dije que era contigo, temía que el presidente Vásquez quisiera har contigo, ?supuse que no querrías har con él, verdad?” Mire me preguntó, pensando en mí.
Me reí con sarcasmo y le dije: “Actuaste perfectamente.”
“Je, je, sabía que pensarías así, yo haría lo mismo.” Dijo Mire mientras continuaba corriendo y luego subía a rueda de fortuna
<b>Capítulo </b><b>50 </b>
Efectivamente, era el punto más alto y, a través del video, pude ver el parque de atriones bajos luces. En general, no parecía haber problemas, pero el color de fondo des luces habia cambiadopletamenteparado con el dise?o <b>original</b>. En un principio, el dise?o tenía un degradado azul,o el que va de noche al amanecer sobre el mar. En aquel momento era todo azul, sin degradado, <i>y </i>un azul muy intenso. Aunque el color era potente, le faltaba alma.
“Mira, así está situación. No sé si el problema es de constructora o del proveedor des luces.” La voz de Mire llegó a través del teléfono.
“?Haste con ellos? ?Qué dicen?” Pregunté
“La constructora dice que hicieron todo según lo solicitado, y el proveedor afirma ques luces también se produjeron conforme a nuestras especificaciones. Ninguno admite haberetido errores, así que no <b>sé </b>dónde está el problema.” Mire estaba ramente frustrada.
“Cami, mejor regresas. Realmente no puedo con esto y sé cuánto te importa este parque de atriones. Seguro no quieres que haya problemas.” Mire intentó convencerme de nuevo.
“Está bien, volveré.” Esa vez no dije más.
Tras colgar, reservé un vuelo y poco después, Mire me envió detalles aéreos del sitio, revndo que los problemas eran bastante graves. Al día siguiente, ya tenía mi equipaje listo porque mi vuelo salía as nueve de ma?ana.
“Cami, ?por qué te levantas tan temprano, qué vas a hacer?” La abuelita me preguntó al verme.
Esos últimos días había estado practicando yoga en el jardin, y cada vez que me veía, abuelita <b>me </b>recordaba tener cuidado de no romperme los brazos,s piernas o espalda.
“No.” Me acerqué a e y le dije: “Abuelita, tengo que volver.”
La abuelita se sorprendió y luego murmuró: “No dijiste que te quedarías unos días.
más<b>?</b>”
“Hay un problema con un proyecto en empresa y tengo que resolverlo. Una vez solucionado, tal vez vuelva a visitarte.” Solo dije tal vez.
Aunque iba a dejar empresa de Sergio, seguiría trabajando. Después de todo, todavía necesitaba ganarme vida.
Capitulo 50
“Vete, vete, todos se van, solo esta vieja tiene que quedarse aquí.” Sus pbras me dolieron.
Pero también me dieron una idea atrevida: “Abuelita, ?por qué no vienes conmigo?”
“?Llevarme?” La abuelita <b>se </b>sorprendió.
“Sí, para que veas grandeza de ciudad grande.” Dije sonriendo, emocionada por dentro.
Esos días, ya consideraba cómo mi propia abuelita. Sin embargo, anciana negó con cabeza y dijo: “No, ya estoy muy vieja, mis piernas ya no son ágiles, solo te causaría problemas.””
“No será así, no digas eso. Vamos, será solo por unos días.” Intenté convence, mimánd.
E me miró y dijo: “Gracias, ni?a, por tu consideración. Pero no iré a ningún lugar, me quedaré aquí. Si tienes tiempo y quieres, ven a visitarme.”
Al escuchar sus pbras, sentí un nudo en garganta. La abracé y le dije: “Abuelita, te extra?aré.”
“?Para qué me vas a extra?ar? Deberías pensar en Jorge, un hombre tan bueno que terminó yéndose de casa por tu culpa.” Las pbras de abuelita me tomaron por sorpresa.
?Jorge se fue porque lo rechacé, porque no me gustaba?
Antes de que pudiera decir algo, abuelita me acarició mano y luego dijo: “Cami, Jorge es un buen hombre, piénsalo bien.”
“?Está bien!” Le prometí.