17kNovel

Font: Big Medium Small
Dark Eye-protection
17kNovel > EI Centímetro > EI Centímetro 21-30

EI Centímetro 21-30

    <b>Capítulo </b><b>21 </b>


    “Cam, no te confundas.”


    Cuando Zoé dijo eso, casi me da por reír. Recordando lo que había dicho cuando estaba escogiendos sábanas<b>, </b>resulta que <b>su </b>“novio” predeterminado era Sergio.


    “?Esto es para Sergio?” Le pregunté, mirandos sábanas que había elegido, de un color azul grisáceo, definitivamente el tipo de color que a Sergio le gustaba. Pero eso era antes, ya que en aquel momento, bajo mi influencia, sus gustos en colores se habían vuelto mucho más vivos.


    Zoé se mordió elbio, dudando unos segundos antes de negar con cabeza: <b>“</b>…No, no es para él, no te confundas, es para mi hermano.”


    Ese tipo de juegos, ni siquiera me molestaba discutirlos con e, así que le pregunté directamente: “?Así que Sergio va a vivir contigo?”


    él había dicho que no podía dejar que el ni?o de Zoé corrieran peligro, estar con ellos <bs </b>24 horas del día era lo más adecuado.


    “Cam, <b>?</b>cómo puedes decir algo así?” Zoé mostró su indignación.


    “Tú estásprando hasta ropa de cama para él, ?cómo no voy a decirlo?” Le respondi con sarcasmo.


    “Cam, estás siendo demasiado celosa, así Sergi no te va a querer.” Las pbras de Zoé me hicieron reír.


    “?De qué te ríes?” Me miró con inocencia y alerta.


    Me odé el cabello que caía por mi meji y le dije: “Por mucho que a Sergio le guste, no puede resistirs tentaciones de otras.”


    “Cam, no hables así de feo.” Zoé se enfadó y su rostro se ti?ó de rojo.


    “?Acaso no es verdad? Se?orita Zoé, ayer fuiste a empresa bajo el pretexto de explicarme algo, pero en realidad querías ver a Sergio, ?no es así?” Aunque dormí bien esa noche, fue en el momento de despertar al amanecer cuando todo cobró sentido.


    Zoé había aparecido en empresa el día anterior, e incluso ses arregló para ser atropeda justo cuando él salía en su auto, permitiendo que Sergio, en público, tomara en sus brazos con preocupación. Todo había sido un n suyo.


    Zoé fingió sorpresa, negando con cabeza: “?Cómo puedes pensar eso de mi<b>?</b>”


    Capitulo 21


    “Entonces explícame, ?por qué Sergio apareció ayer en cafetería?” La confronté.


    Zoé se quedó sin pbras y una mirada de vergüenza cruzó sus ojos al ser descubierta.


    “Zoé, si quieres estar con Sergio, usa tu propio mérito, no trates de pisotearme para lograrlo, y…” Me detuve un momento: “él y yo ya terminamos.”


    “?Qué?” Zoé pareció sorprendida.


    Lencé otra diciéndole: “Gracias a ti.”


    “Ah, y sobre cena del otro día, cuandoimos el foie gras, yo pagué. Si vamos


    a dividir, me debes un tercio, o si quieres, puedes pagar también parte de Sergio.<b>” </b>Le extendí mi cuenta de banco.


    Zoé tenía una expresión de amargura y dijo: “No tengo dinero<b>.</b>”


    No le creí, pero me sorprendió su respuesta.


    “Cam, desde el incidente con Miguel, nadie me ha dado dinero, de lo contrario, no habría usado tarjeta de Sergi.” Zoé dijo eso con cierta tristeza.


    Aunque no sabía si era verdad o no, insistir en que me pagara me haría parecer muy insensible.


    “Entonces olvidalo.” Retiré mi mano con cuenta bancaria.


    Pero Zoé me detuvo y me dijo: “Espera, mejor te agrego a WhatsApp y más tarde te transfiero.”


    “No es necesario.”


    “No importa.” Zoé insistió, sacando <i>su </i>teléfono y abriendo aplicación para agregarme.


    Viendo su determinación, pensé en algo y también saqué mi teléfono para que me agregara. Cuando e terminó de agregarme en los contactos, dije: “Zoé, si quieres agregarme a WhatsApp, ?será para mandarme cosas y molestarme?”


    Zoé me miró, su mirada brilló por un momento antes de apagarse y decir: “Cam, no pienses tan mal des personas.”


    “Entonces espero que no hagas realidad mi ‘mal pensamiento<i>“</i><i>,</i>” guardé mi teléfono, me di vuelta y me alejé.


    Capítulo <b>22 </b>


    Aunquepra me disgustó bastante por Zoé, eso no afectó mi apetito, meí un gran to de tacos de tripa antes <b>de </b>volver a empresa. Justo al llegar, recibí una


    amada de Sandra, mamá de Sergio. Ya hacía dos días que no volvía a casa, así que era normal que e me mara: “Se?ora.”


    “Cami, no te quedes siempre en casa de tu amiga, ven a casa hoy, hice empanadas de carne.” Las pbras de Sandra me hicieron sonreír.


    Al parecer Sergio ya había encontrado una excusa por mi ausencia. Ya había decidido mudarme de nuevo a casa de mis padres, así que naturalmente tenía que regresar a familia Vásquez a recoger mis cosas y no dije nada más, solo respondi: “Si, tranqu, esta noche regresaré.”


    Al finalizar jornada, Mire se acercó y me dijo: “Cami, ?estás bien?”


    “?Qué pasó?” Pregunté con confusión.


    “La gente de empresa ama los chismes, no les hagas caso. Ya sabes cuánto te adora el presidente Vásquez, yo lo he visto con mis propios ojos.” Las pbras de Mire me hicieron extenderle mano.


    E entendió y escondió su teléfono detrás de e, luego dije con seriedad: “Dámelo.”


    Bajo mi presión, Mire me lo dio y abrió su grupo privado de chismes. El contenido era simr al des conversaciones de los empleados del día anterior, pero también sacaron a luz algunos antecedentes entre Zoé y Sergio. Resulta que eranpa?eros de universidad, incluyendo al difunto esposo de Zoé, Miguel, y decían que desde universidad ya existía un triángulo amoroso.


    Yo realmente no sabía nada de eso y aunque fueran chismes, no aparecían de nada. Le devolví el teléfono a Mire y me fui conduciendo, pero no regresé a casa de los Vásquez, sino que fui a buscar a Pablo.


    él tenía un salón de entretenimientos, y cuando llegué estaba jugando bir, al verme me invitó: “?Cam? ?Qué onda? ?Jugamos unas partidas?”


    Había ido antes con Sergio, <i>y </i>fue él quien me ense?ó a jugar bir. Me quité el abrigo, tomé un taco y empecé a jugar con Pablo.


    “No está nada mal, es cierto lo que dicen, detrás de un gran maestro, hay un gran alumno. Eso fue un elogio para Sergio.


    “Pablo, ?estudiaste en universidad con Sergio?” Pregunté mientras.jugaba.


    14:13


    “Sí, ?por qué preguntas eso? No será que estás buscando algún chisme de sus tiempos universitarios.” Pablo era astuto.


    “?Paso algo entre él y Zoé en universidad?” Pregunté directamente.


    Pablo <b>dejó </b>de jugar y me miró, luego sonrel ligeramente diciéndole: “Sé que no me mentirás<b>.</b><b>” </b>


    “Nada.” Pablo hizo su jugada y b entro en el agujero mientras me decía: “Te lo


    prometo.”


    Luego–me miró y preguntó: “?Por qué de repente preguntas eso?”


    “Por curiosidad.” Respondí con dos pbra, y también empecé a jugar cons bs.


    “Ma?ana ustedes se casan, ya que han decidido estar juntos deben confiar el uno en el otro.” Pablo terminó con una bendición: “Felicitaciones por adntado por su


    matrimonio.”


    “Gracias, pero ya hemos terminado.” Mis pbras hicieron que Pablo titubeara con


    su taco.


    Después de un momento asintió: “Bueno… verdad es que no esperaba eso. Pero mejor separarse ahora que divorciarse más tarde. No te desanimes, Cami.”


    él realmente era muy directo, pensando en su advertencia ese día le dije: “Gracias, Pablo.”


    No dije más y me fui directamente a familia Vásquez, al entrar vi que el auto de Sergio ya estaba estacionado dentro.


    Caminé hacia adentro, y justo al llegar a puerta escuché los gritos de Ricardo: “Cam es tu prometida, ?y tú estabas abrazando a otra mujer en empresa? Sergio, puedes ser descarado, pero debes dejarle algo de dignidad a Cam.


    Al parecer los chismes de empresa ya habían llegado a familia Vásquez, y en aquel momento sabía por qué me habían pedido regresar.


    “Sergio, si ma?ana no te casas con Cam


    <b>Capítulo </b><b>23 </b>


    Mi corazón se conmovía. Aunque fui acogida en esa familia, los padres de Sergio me brindaron el mismo cuidado y amor que mis propios padres. Me tratabanpletamenteo a su propia hija, todavía recuerdo una vez <b>que </b>Manuel Vásquez, el hermano mayor de Sergio, bromeó diciendo que desde que llegué a familia, él y su hermano habían perdido favoritismo. Virginia tenía razón, podría cortarzos con Sergio, pero no con familia Vásquez. Tomé una profunda respiración y entré.


    Todos dirigieron su mirada hacia mí, y entonces Sandra se levantó y se acercó diciéndome: “Cami, ya regresaste, te estábamos esperando para cenar<b>.</b>”


    “Se?ores.” Los saludé, mientras Sergio también se levantaba tras recibir un empujón de Ricardo.


    Tomó mi bolsa de y preguntó: “?Por qué regresaste tan tarde?”


    man


    “Estuve jugando bir.” Sabía que Pablo definitivamente le contaría sobre nuestro encuentro, así que no había nada que ocultar.


    Sergio frunció el ce?o y luego dijo: “La próxima vez, llámame para ir contigo.”


    No le gustaba que participara en ese tipo de actividades, especialmente sin él, y por supuesto, tampoco quería que tuviera contacto con su amigo a ss. Pero él estaba siempre junto a viuda de su amigo, e incluso le había dado una tarjeta adicional que nunca me había dado a mi. No le respondi, sino que me dirigí hacia el ba?o y Sergio me siguió preguntándome “?Qué te pasa?”


    “Nada, estoy bien.” Mevabas manos y aun así le sonreí a través del espejo.


    “Cam, ya te expliqué, ya basta con tus juegos. Las pbras de Sergio me hicieron bajar mirada. Frotaba mis dedos, el índice de mi mano izquierda tenía una peque?a marca, era una herida de hacía cuatro a?os cuando Sergio, borracho, peleaba y yo intenté detenerlo. La herida sanó, pero dejó una peque?a depresión. Sergio dijo que llenaría con el diamante más grande, pero aún estaba esperando ese diamante.


    “Hoy vi a Zoé, estaba usando tu tarjeta adicional paraprar. Dije, mientras el sonido del agua corría.


    Sergio pareció tenso y explicó: “No te confundas, es porque su familia política culpó por lo de Miguel y le cortaron todas sus tarjetas, e necesita vivir, por eso se di.”


    213


    Copitulo 23


    Cerré el grifo <b>y </b>me giré para mirarlo diciéndole: “Sergio, ?le debes algo a Zoé o a Miguel?*


    Pude ver cómo temban los ojos de Sergio y cómo se marcabans venas de su frente mientras me preguntaba: “?Qué estás insinuando?”


    “Si no es así, ?por qué tratas a Zoé de manera tan especial, o quizás…” Pensé en los rumores que había escuchado y le dije: “?Tuviste algo con Zoé cuando estabas en universidad?”


    “?Cam!” Sergio me mó con frialdad: “?Estás investigándome?”


    Su enojo era evidente en su rostro y le sonreí ligeramente diciendo: “El video tuyo abrazánd en empresa ya es conocido hasta por tus padres, ?crees que eso no afecta tu imagen? Hoy en día con lo avanzado que está inte, ?qué tan difícil es encontrar información?”


    Mis pbras lo dejaron en silencio y mirándolo así, dije: “Parece que realmente tienes algo con Zoé.”


    “No, definitivamente no hubo nada en ese entonces.<b>” </b>Sergio lo negó.


    Escuchaba sus pbras con atención y pregunté: “?Entonces estás diciendo que ahora sí hay algo?”


    La desesperación era evidente en los ojos de Sergio, me tomó de mano, aún húmeda y dijo: “Cam, deja de imaginar cosas, ?puedes? Te prometo que una vez


    ver con e.” que e dé a luz, no tendré nada que


    Guardé silencio, y él continuó: “Está bien, le conseguiré una enfermera y una ni?era, no tendré contacto con e en privado, si necesita algo, que busque a mi secretario Erik Bazán, ?te parece?”


    , mejor no vuelvas a entrar a esta casa.” Ricardo Vásquez gritó de nuevo.


    Capitulo 24


    Capítulo 24


    <b>Seguí </b>sin har, bajó mirada y preguntó: “Cam, ?qué quieres que haga? Dimelo, por favor.”


    Sus pbras sonaban sin fuerza, resignadas, incluso algo derrotadas. Era raro verlo asi.


    “Sergio, ya terminamos, no tienes por quéplicarte, puedes cuidar a Zoéo quieras.” Expresé lo que pensaba.


    Negó con cabeza y se acercó más a ml, atrapándome entre elvamanos y su pecho, me dijo: “Ni lo pienses, ma?ana mismo vamos a registrar nuestro matrimonio.”


    Las pbras de aquel día entre él y Pablo resonaban en mis odos, y le dije directamente: “Sergio, realmente quieres casarte conmigo? Nos conocemos demasiado, tanto que ni siquiera te interesa acostarte conmigo, ?no es asi?”


    Sergioenzó a explicarme: “Cam, te dije que eso era una broma, esa noche lo viste, yo tengo…”


    Lo interrumpi, realmente no queria har de esa noche: “Sergio! Esa noche es una sombra en mi vida que nunca podré borrar, ?entiendes?”


    Sus ojos se contrajeron intensamente, y luego, confundido, preguntó: “?Qué necesito hacer para que me perdones y no hablemos de separamos<b>?</b>”


    Ya le habia dicho, y él seguía preguntando, pero yo ya no queria seguir hando.


    Lo empujé: “Déjame pasar, tengo hambre y quiero ir aer algo.”


    “Está bien, ya no volveré a contactar a Zoé Dijo sacando su celr, luego abrió WhatsApp y el directorio para bloquear a Zoé: “?Ahora si está bien?”


    Al escuchar su tono irritado, sonreí amargamente al decirle: “Sergio, ?tienes miedo de que <b>si </b>le digo a tus padres sobre nuestra separación te rega?en? Puedo no decirles por ahora


    “Cam, no es eso, realmente quiero casarme contigo.” Sergio hizo una pausa: “Aunque no hemos registrado nuestro matrimonio, no hemos tenido una boda<b>, </b>ni siquiera hemos consumado rción, pero en mi corazón, tú ya eres… mij


    esposa.”


    Mi corazón tembló por pbra esposa‘. Cuando mis padres estaban vivos, papá nunca maba a mamá ‘mi mujer en público, siempre presentabao su ‘esposa. Papá decía que ma ‘esposa‘ era el reconocimiento más alto y formal, diferente de novia, mujer o se?ora, Si Sergio decía que ya me considera su esposa, era porque realmente lo sentia. Mi corazón endurecidoenzó a fisurarse…


    Sandra sacó el tema en mesa: “Cami, ya sabemos lo que pasó ayer en empresa, ya le dijimos a Sergi, él sabe que se equivocó.”


    “No es nada, se?ora, no me lo tomé a pecho.” Le dije y aunque en mi corazón los veiao a mis verdaderos padres, todavía no podia actuar frente a elloso <b>una </b>hija mimada.


    Ricardo también intentó consrme: “<b>Cami </b>es una chica sensata, e y Sergi se conocen desde hace a?os, conocen bien sus sentimientos mutuos.”


    “Por eso, con una chica tan buenao Cami, realmente temo que alguien más se lleve, <b>tenemos </b>que hacer <b>que </b>Sergi se apure en casarse con e.” Sandra, muy h?bilmente, llevó conversación hacia el registro de matrimonio del dia siguiente.


    En ese momento, Sergio también me miró, ramente algo nervioso.


    Lo miré diciéndole: “Sergio, dnte de tus padres, confirma tus sentimientos una vez más, realmente quieres casarte conmigo?”


    “?Qué dices, ni?a? Sergi, di <b>algo </b>ya!” Interrumpió Sandra.


    Sergio continuó mirándome, sus ojos oscuros reflejaban emociones <b>que </b>no podia entender, hasta que finalmente dijo: “Cam<b>, </b>quiero que seas mi esposa, por favor no me rechaces.”


    Al terminar, todos me miraban. Esperando mi respuesta.


    Capítulo 25


    Bajos miradas expectantes de Ricardo y Sandra, finalmente asenti con cabeza. Pero en lo más profundo de mi, me dejé una nota mental: si Sergio vuelve a tener el más minimo vinculo con Zoé Minas, incluso después de casamos, lo dejar?.


    Todos en mesa respiraron aliviados àl escuchar mi respuesta, y el ambiente se volvió más ligero y cálido. Después de cenar, era obvio que no podia irme. Al volver a habitación, tanto Sergioo yo nos sentimos algo incómodos, más que última vez.


    “Ve a ba?arte.” Fue Sergio quien rompió el silencio.


    Justo en ese momento, sono mi teléfono: Era Virginia. Miré a Sergio y le dije: “Tú ve primero, yo contestaré estamada.”


    Sergio entró al ba?o, y entonces contesté. Las preguntas de Virginia llegaron directamente: “Cami, ayer no regresaste a dormir a mi casa y hoy tampoco viniste, ?no me dirás que has vuelto con familia Vásquez?”


    Mirando hacia cama grande en medio de habitación, solte <b>un </b>suspiro apenas audible.


    “?Te has reconciliado con Sergio?” Virginia se mostró sorprendida.


    Mordiéndome elbio, respondi: “Ma?ana nos casamos.”


    Virginia <b>se </b>quedó en silencio un buen rato antes de preguntar: ?Lo has pensado bien<b>?</b>”


    <b>Me </b>acerqué a ventana, mirando luna semi redonda en el cielo, le dije: “Incluso luna tiene sus fases<b>, </b><b>?</b>qué más se puede esperar des personas? él bloqueo a Zoé de su teléfono y dijo que no volvería a contacta. Quiero darle otra oportunidad.”


    Hice <b>una </b>pausa: “La última.”


    Conociendo mi temperamento, Virginia sabia que no habia mucho más que decir. Solo a?adió: “Cami, solo recuerda que buscas un hombre para sentirte segura y feliz.”


    “Entendido.” Afirmé y colgué el teléfono quedándome pensativa, con mente y el corazón vacios.


    Sergio se acercó por detrás y me abrazó. No llevaba camiseta, solo unos pantalones de dormir, y sus brazos todavía goteaban agua. Salvaje y seductor. Susbios encontraron mi cuello, mordisqueando suavemente, enviando. escalofrios por todo mi cuerpo.


    Sabía lo que quería, pero detuve su mano: “Mejor esperemos a ma?ana.”


    Al otro dia estariamos oficialmente casados, no había prisa. Sergio se quedó inmóvil por un momento, luego apretó su abrazo pero sin forzarme. Simplemente beso mi meji seguido de: “Ve a ba?arte. Vamos <b>a </b>dormir temprano. Ma?ana temprano iremos a formalizarlo, intentaremos ser los primeros.”


    Sonabao si tuviera prisa.


    Sonret: “?Hay premio por ser el primero?*


    Se quedó pensativo un momento y dijo: “…si.”


    Decidi que era mejor dejarlo en paz y me dirigi al ba?o. Me quedé alli casi una hora, saliendo solo cuando pensé que él ya estaria dormido. Probablemente <b>para </b>evitar que me sintiera incómoda, Sergio realmente estaba durmiendo, su -teléfono reposaba en mesi de noche, todo estaba tranquilo. Aunque esa noche no pasara nada entre nosotros,


    sombra de última vez todavía me preocupaba, temiendo que el teléfono sonara en cualquier momento.


    No dormi bien esa noche, llena de sue?os inquietantes. So?é que Sergio condujo a ori de un río, so?é que estaba bebiendo en una cueva, puerta de su auto estaba abierta y ha una serpiente que entraba y salia, al final serpiente se convertia en un mono que saltaba de undo a otro.


    Cuando desperté, todavía no había amanecido, y Sergio dormia profundamente. Me giré suavemente para mirarlo. Con su nariz recta, pesta?asrgas, y esosbios ligeramente gruesos <b>que </b>según decian traian suerte y pasión. Estaba tan absorta en mi observación que Sergio de repente abrió los ojos<b>, </b>sorprendiéndomepletamente.


    A pesar de nuestra cercania, mi corazóntió más rápido y mis mejis se sonrojaron: “…Buenos días. Le dije.


    “Buenos dias, se?ora Vásquez.” Su voz era ronca por el suel


    Me sonrojé aún más, me movi hacia atrás rápidamente y ba estaba en


    dándom habitación. Escogi un vestido camisero nco


    dándome un aire especialmente radiante.


    Capitulo 25


    “Buenos dias, se?ora Vásquez. Su voz era ronca por el sue?o


    Me sonrojé aún más, me mòví hacia atrás rápidamente y baje de cama hacia el ba?o. Cuando sall, Sergio ya no estaba en habitación. Escogi un vestido camisero nco del armario y le puse encima un abrigo amarillo ro, dándome un aire especialmente radiante.


    Capítulo 26


    Mirándome en el espejo, me esforzaba por dibujar una sonrisa en mi rostro, diciéndome a mi misma que ese dia tenia que ser feliz, que a partir de ese entonces cada dia debería estar colmado de felicidad. Cuando bajé, Ricardo y Sandra ya habían preparado el desayuno, y hasta han cambiado los manteles y los cubiertos por aquellos festivos que solo usábamos para A?o Nuevo.


    “Cami, cuando ustedes terminen de registrar su matrimonio, vuelvan aquí para celebrar de verdad y luego podemos. har de los detalles de boda.” Sandra parecía incluso más emocionada que yo.


    “Por supuesto!” Contesté.


    Sandra me miró yentó: “Te ves muy bien hoy, aunque habrías <b>lucido </b>aún mejor de rojo.”


    “El rojo es demasiado mativo.” Expliqué.


    “No te preocupes por eso, los tiempos han cambiado desde nuestra época, ya nadie se viste todo de rojo o morado. Cami, tú viste lo que te guste, no le hagas caso a lo que diga Sandra, Ricardo hasta cambió su tono de voz al harme.


    Sonrei, sintiéndome cálida por dentro, Sandra me llevó a sentarme a mesa del desayuno, que, además de ser tan abundanteo siempre, incluia un par de huevos y una salchicha, dispuestos de una manera que me hizo sonrojar. Antes de que pudiera preguntar, Sandra se inclino hacia mi y susumo:


    “Esto es un secreto que viene de tu abu<b>, </b>simboliza esperanza de tener hijos pronto. No es que prefiere a los varones, solo quiere que tú y Sergi tengan un bebé pronto, ya sea ni?o o ni?a.”


    Mi rostro se calentó, mirando los huevos y salchicha en el to, sin saber cómo empezar


    “Basta con que prueben un poco simbólicamente.” Me dijo Sandra pasándome un huevo que ya habia pdo. Era su expectativa<b>, </b>no podía rechaza. Así que, sonrojada, mordi un pedazo y luego me concentré en mi sopa de avena. Justo cuando estaba terminando, me di cuenta de que Sergio no estaba, pregunté: “Sandra, <b>?</b>dónde está Sergi?”


    “No ha bajado,” Dijo Sandra, y justo entonces escuchamos pasos en escalera. Sergio estaba bajando.


    No sé si fue mi imaginación, pero pude notar una seriedad inusual en su mirada. Mi corazón se hundió de repente, mientras observaba acercarse.


    “Cami, consulté con el padre Ciro Torres sobre el horario, y dijo que lo mejor sería hacerlo as diez cincuenta y ocho del mediodia, asi que no tenemos que ir tan temprano.” Me dijo al llegar a mido.


    <i>“</i>Está bien,” respondi superficialmente, alegria que sentia desapareció sin dejar rastro.


    Conocia al padre Ciro, según Sandra, era el sacerdote que ofició el bautizo de Sergio y también era su maestro.


    Sandra y Ricardo rápidamente estuvieron de acuerdo: “Hay que hacerle caso al padre Ciro.”


    Sergio se sentó a desayunar, terminando rápidamente a pesar de noer de manera desesperada, pero sí más rápido de lo habitual. Sandra le pasó los huevos y salchicha que yo había dejado, y él losió sin preguntar


    “Cami<b>, </b>quédate aqui, yo tengo que preparar unas cosas.” Dijo de manera enigmática.


    Sandra me gui?ó el ojo, insinuando que era un regalo para mi Pensando en su promesa de una sorpresa, lo vi salir y luego subí a mi habitación. Pero apenas me había quitado el abrigo, sono mi teléfono, era Erik mando: “Buenos días, se?orita Gámez.”


    Parecia que Erik también sabia que Sergio y yo ibamos a registrar nuestro matrimonio ese día.


    Sonrei ligeramente al contestarle “Buenos dias, Enk, ?qué ocurre?”


    1.ve


    “Se?orita Gámez, te voy a enviar una dirión, ve ahora, te espero alli. El presidente Vásquez tiene un regalo para ti.” Dijo Erik, envuelto en misterio.


    “Entendido!” Respondi, colgando el teléfono.


    La dirión que Erik envió era en una calle cerca de La Jo, Manejé hasta alli, donde Erik ya me esperaba. Sin decir <b>pbra</b>, me pasó un juego de ves, y entoncesprendi que el regalo de Sergio era una casa. él me conocía bien,


    6


    sabia que por más cómoda <b>que </b>estuviera en familia Vásquez, deseaba tener ml propio espacio independiente. Mi corazón se llenó de una mez de emociones, dulces y cálidas,o si un enjambre de peque?as mariposas revoloteara dentro de mi. Con alegría, tomés ves y abri puerta, siendo recibida por luminosa vista de habitación. Avancé, y justo al cruzar el umbral, una figura familiar emergió del dormitorio. Al ver a Zoé, vestida con pijama, me quedé petrificada en el lugar.


    <b>Capítulo </b><b>27 </b>


    “?<b>Zoé</b><b>, </b>tú qué haces aqui?” Erik, igual de sorprendido que yo, le preguntó a Zoé.


    Zoé se ajustó bata de dormir diciendo<b>: </b>“Vivo aqui.”


    Su mirada cayó ens ves <b>que </b>yo tenia en mano y preguntó: “?Acaso no tocan antes de entrar a casa de alguien?”


    Erik dio un paso adnte mientras decia: “No, es que… esta casa fue preparada por el presidente Vásquez para se?orita Gámez.”


    Mientras haba, Erik sacó su teléfono de manera torpe y marcó el número de Sergio, probablemente por el nerviosismo, activó el altavoz sin querer. Cuando Erick contestó, Sergio rápidamenteenzó a decir: “Presidente


    Vásquez, casa en La Jo…”


    Sin dejar que Erik terminara, Sergio lo interrumpió: “Esa casa se regalé a Zoé.”


    La sonrisa en cara de Zoé se amplió ante mis ojos…


    “Entonces, ?y se?orita Gámez…?” Erik intentó preguntar de nuevo, pero Sergio cortó diciendo: “Le daré <b>algo </b>diferente a Cam, y… no le digan nada a Cam sobre esto.”


    Erik, entre iodidad y vergüenza, me miróo si el culpable no fuera Sergio, sino él. No se atrevió a decir más, al final, consideró que había sido imprudente de su parte llevarme alli sin antes consultar a Sergio. Pero ya era tarde para cualquier cosa. No desenmascaré situación, de lo contrario, Erik definitivamente perdería su trabajo. Ent esos tiempos de crisis económica, muchas empresas estaban despidiendo personal, y encontrar un trabajo bien, remunerado era dificil. Además, Erik apenas habia empezado a salir con una chica el mes anterior, si lo despedian, probablemente ni siquiera podria seguir con esa rción. En un momento así, ni me enfadé ni me desesperé, hasta yo misma me admiraba por mi paciencia.


    Erik colgó el teléfono, mirándome con una cara de culpa: “Se?orita Gámez…”


    “No es tuul Dije, haciendo una pausa: “Erik, ve a sentarte un rato y toma un café, quiero har con Zoé <b>a </b>ss.”


    <b>No </b>envié a Erik lejos porque no quisiera que Zo? jugara de nuevo alguna escena de desmayo o dolor de estómago. Solo frente a e no podría arars cosas. Después de tranquilizar a Erik, eché un vistazo a Zoé. E me miraba con una mez de alerta, defensa y decisión,o preparándose <b>para </b>una gran pelea. Pero no le di el gusto. De hecho, ni siquiera me dirigi a e, sino que observé el amplio apartamento. Por lo que vi, tenía más de 200 metros cuadrados, decorado de manera senci pero con atención al detalle, especialmente un sofá frente a un gran ventanal que daba al mar, con una peque?a mesa de café aldo, muy parecido à un dibujo que alguna vez hice.


    En ese momento, los rayos del amanecer se filtraban perezosamente a través del cristal, realmente ralentizando el apuro en el fondo de mi corazón, Ese apartamento estaba en mejor ubicación de todo San Jose del Cabo, con una vista inmejorable. A izquierda estaba Mega Comercial Mexicana, desde alli podía verse el Edificio del Grupo Vásquez, y a derecha, el vasto mar con s y bandadas de gaviotas vndo libremente. Era casa de mis sue?os! Erik dijo que Sergio quería regrm, parecía que si había puesto su corazón en eso. Solo que, ese cari?o se habia desviado.


    Después de mirar s, examiné tambiéns otras habitaciones: el dormitorio, el ba?o, cocina de estilo abierto. Todo estaba dispuesto según aquel dibujo mío. Sin decir una pbra, solo mirándo, hice ques dos personas en habitación se sintieran incómodas.


    Especialmente Zoé, cual me dijo: “Cam, deberias haber escuchado bien ro. Ahora esta casa es mia, por favor, sal, necesito descansar”


    Retiré mi mirada exploradora y dirigihacia e, pensando en ropa de cama que e había elegido <b </b>noche anterior, le pregunté: Sergio durmió aquí?”


    Zoé apretó losbios, y sonrei ligeramente diciéndole: “?Quieres que haga mi pregunta más directa? ?Ustedes dos… han dormido juntos?”


    “Cam, ?por qué has asi?” La palidez en el rostro de Zoé se mezba con un pretendido aire de dignidad.


    “?No lo hicieron?” Insisti y mi mirada cayó sobre su estóm


    <b>Capítulo </b><b>28 </b>


    Con solo un par de frases, hice que el rostro de Zoé se pusiera rojo y luego pálido. En realidad, su rol <b>en </b>todo eso era realmentementable. Si iba a ser otra, al menos podría haberlo hecho con cabeza en alto, especialmente porque <b>Sergio </b>le había dado casa que iba a ser para ml. Tenía todass de ganar. Pero e no lo hacía así. A pesar de hacer algo tan vergonzoso, todavia quería parecer Inocente. Era el colmo de querer aparentar ser una santa siendo todo lo


    contrario.


    “Cam, con esa actitud, Sergi nunca va a quererte.” Dijo Zoé, tratando de har sobre eso conmigo.


    No pude evitar reírme. Si todavía esperaba que él me quisiera, realmente esta loca.


    “Mejor guardalo para ti misma.” Le respondi, acabando con e de nuevo,


    Los ojos de Zoé se llenaron de lágrimas de inmediato, y supe que ha hecho lo correcto al dejar a Erik fuera de eso, de lo contrario, con e llorando asi, seria imposible explicarse.


    “Cam, ?a qué te refieres? ?No iban a casarse hoy?” Pregunto Zoé, con una luz de esperanza en sus ojos.


    Era evidente <b>su </b>ambición. De pronto, decidí no dejar que consiguiera lo que quería y le dije: “ro que si, vamos a hacerlo en un rato. Sergio consultó a un padre para elegir hora, dijo que casándonos sobres once, tendríamos un matrimonio duradero, hasta viejitos, y una familia numerosa.


    Al escuchar eso, alegria en los ojos de Zoé se desvaneció porpleto. Disfrutando de su decepción, le di otro golpe:


    “Después de casamos, vamos a celebrar, asegúrate de traer un regalo.”


    Zoé casi pierde el equilibrio,o si fuera a caer, recordándome su acto anterior.


    “Sergio no está aqui para atraparte si <b>caes</b>.” Le dije.


    Dejé a Zoé sin pbras, simplemente mordiéndose elbio, una vista que realmente podria despertar el deseo de proteger en un hombre. Quizás, así fueo capturó a Sergio, Pero ya no importaba. Desde ese día, Sergio era solo una persona más en mi vida. Curiosamente, enfrentarme a esa escena no me hizo sentir tan mal. El corazón de una persona no se enfria en un dia, y hay verdad en eso. Después de ser herida una y otra vez por Sergio, lo de ese día no


    me <b>dolió </b>tanto.


    “Vamos, Erik” mé a Erik para imos.


    *Se?orita Gámez<b>, </b><b>esto </b>podría ser un malentendido. Voy a har con el presidente Vásquez para que te explique.” Dijo Erik al salir, casi suplicando.


    Probablemente sabía qué decisión toma al encontrarme con esa situación.


    “Si fueras tú, ?creerias en su explicación?” Mi pregunta dejó a Erik sin pbras.


    “No le digas a Sergio lo de hoy.” Le dije y con eso, me fui.


    Llegué a empresa y todos se sorprendieron al verme: “Gámez, ?no es hoy tu gran dia de boda con el presidente Vásquez? ?Qué haces aquí?”


    “De repente recordé que tenia algunas tareas pendientes importantes.” Mi respuesta dejó a todos boquiabiertos.


    Siempre he sido responsable y diligente en el trabajo, nunca dejándome llevar por ser futura se?ora del jefe


    “La se?ora del jefe nos está presionando con el ejemplo.” Dijo Mire, enviando un mensaje burlón con un emoji divertido.


    No respondi, sino que me apresuré a terminar mi trabajo.


    As diez, recibi una mada de Sergio: “Cami, ?dónde estás<b>? </b>


    “En empresa.” Contesté,


    Hubo una pausa antes <b>de </b><b>que </b>Sergio respondiera: “?Qué haces ahi? Voy por ti ahora mismo.”


    “No es necesario, ?nos vemos en el registro civil? Yo voy para allá, espérame.” Colgué después de decir eso.


    14:14 010


    Después de un momento de silencio, <b>tomé </b>mi bolso, pero deje unos documentos en el cajón.


    Capitulo 20


    <b>Capítulo </b>29


    Cuando volvía recibir una mada de Sergio, estaba en iglesia de San Lucas Evangelista escuchando misa.


    “Cami, ya casi sons once, ?cómo es que aún no llegas?” Sergio me preguntó con cierta urgencia en su voz.


    <b>“</b><b>Ya </b>casi llego, espera un poco más.” Lodje adrede.


    Lo amé durante diez a?os, perdi cuenta de cuántas veces lo esperé. Ese día, que él me esperara por una vez,o unapensación por los diez a?os de mi Juventud y amor.


    “Entonces apúrate, no queremos perder hora auspiciosa que dijo el maestro.” Sergio me apuró de nuevo.


    En ese momento, estaba sentada frente a Ciro, quien no mencionó nada sobre mi matrimonio. Obviamente, no sabía que ese día iba a registrar mi matrimonio con Sergio, mucho menos calcr una hora auspiciosa. Con un suspiro muy suave calgué el teléfono y lo apagué, luego seguí escuchando a Ciro har.


    Sergio se convirtió en devoto por haber sobrevivido una enfermedad grave de ni?o, después de que Sandra orara por él durante tres días en una iglesia. Desde entonces, Sandra se volvió devota y hasta hizo que Sergio se convirtiera en un discipulo cristiano bajo Ciroo su maestro. Como esorio” de Sergio, naturalmente, me uni a ellos, y el maestro Incluso nos ató un cordón de destino juntos. Lamentablemente, conexión entre Sergio y yo se rompió.


    No sali de iglesias de San Lucas hastas tres de <b>tarde</b>, y no encendi mi teléfono, pero conduje directamente al registro civil. Sergio ya no estaba alli. No me sorprendió en lo más minimo, aunque no sabia cuánto tiempo habia esperado por mi, definitivamente no fue tantoo yo habia esperado <b>por </b>él en el pasado. Aparqué el auto y luego encendi mi teléfono, innumerables mensajes y madas inundaron mi teléfonoo locos, mayoria de Sergio.


    Cincuenta y tres madas perdidas y siete mensajes.


    <b>[</b>Cami, ?ya llegaste? ?Por qué apagaste tu teléfono?)


    [Cami, ya es hora, <b>si </b>no vienes pronto, perderemos hora auspiciosa.]


    [Cam, ?qué pasa contigo?]


    [Cam, responde mis mensajes, devuelve mismadas.]


    [Cam, en veinte minutos cierra el registro civil, ya no podremos obtener el certificado.<b>] </b>


    [Cam, ?me estás jugando una broma, verdad?]


    <b>[</b>Cam, realmente lo hiciste…]


    Al leer los mensajes, podia imaginarme a Sergio pasando de urgencia a frustración, hasta finalmente desesperarse. El último mensaje fue as once y cincuenta y cinco, así que su paciencia conmigo no duró ni una hora. Mirandos cincuenta y tres madas perdidas, le devolvi mada. Pero solo sonó una vez antes de que colgara. ramente estaba enfadado, enfadado porque le nté y porque no contesté <b>su </b>mada. No volví a mar, sino que le envié un mensaje a Virginia, porque Sergio también habia contactado buscándome, y e también me estaba preguntando dónde estaba.


    No escribi un mensaje de texto, sino que le envié un mensaje de voz: “No te preocupes por mi, estoy bien, solo fui <b>a </b>encender una v.”


    Virginia me mó de inmediato por video y preguntó: “?Qué pasó?”


    Mordi mibio y dije: “Es unarga historia<b>.</b>”


    Virginia sugirió: “Entonces ha corta.”


    Sonrei ligeramente, justo cuando iba har, Sergio, quien había colgado mi mada, volvió a mar. Decidi no contestar, ya había perdido toda esperanza en él y no actuariao antes, dándole prioridad a sus madas sin importar con quién estuviera hando o en videomada.


    Virginia escuchó que mi teléfono sonaba, entendió de inmediato: “?Es Sergio?”


    <b>“</b><b>SI</b>.” Afirmé.


    “Contesta su mada, te ha estado buscandoo loco.” Medijo Virginia.


    <b>Capítulo </b><b>30 </b>


    <b>Me </b><b>moféligeramente </b><b>de </b><b </b><b>situación</b><b>, </b><b>pero </b><b>Virginia </b><b>notó </b><b>que </b><b>algo </b><b>andaba </b><b>mal</b><b>: </b><b>“</b><b>Cam</b><b>, </b><b>?</b><b>no </b><b>será </b><b>que </b><b>él </b><b>y </b><b>esa astuta </b><b>vluda </b><b>tienen </b><b>algo </b><b>y </b><b>tú </b><b>lo </b><b>descubriste</b><b>?</b><b>” </b>


    <b>Cómo </b><b>buena </b><b>amiga </b><b>que </b><b>era</b><b>, </b><b>sabía </b><b>dónde </b><b>estaban </b><b>mis </b><b>límites</b><b>. </b>


    <b>“</b><b>Le </b><b>regaló </b><b>a </b><b>Zoé </b><b>una </b><b>casa</b><b>, </b><b>una </b><b>casa </b><b>que </b><b>originalmente </b><b>era </b><b>para </b><b>mí</b><b>.</b><b>” </b><b>Expliqué </b><b>lo </b><b>más </b><b>brevemente </b><b>posible</b><b>. </b>


    <b>Virginia </b><b>guardó </b><b>silencio </b><b>un </b><b>momento </b><b>antes </b><b>de </b><b>decir</b><b>: </b><b>“</b><b>Tü</b><b>…” </b>


    <b>No </b><b>terminó </b><b </b><b>frase</b><b>, </b><b>pero </b><b>entendi </b><b>lo </b><b>que </b><b>quería </b><b>decir</b><b>, </b><b>así </b><b>que </b><b>le </b><b>dije</b><b>: </b><b>“</b><b>No </b><b>le daré </b><b>otra </b><b>oportunidad</b><b>.</b><b>” </b>


    <b>“</b><b>Ese </b><b>desgraciado</b><b>, </b><b>si </b><b>lo </b><b>perdonas </b><b>ahora</b><b>, </b><b>volverá </b><b>a </b><b>hacerlo</b><b>!</b><b>” </b><b>Virginia </b><bpartia </b><b>mi </b><b>visión </b><b>del </b><b>amor</b><b>. </b>


    <b>“</b><b>Lo </b><b>sé</b><b>. </b><b>Contesté</b><b>. </b>


    <b>“</b><b>Bueno</b><b>, </b><b>tenemos </b><b>que </b><b>pensar </b><b>bien </b><b>los </b><b>próximos </b><b>pasos</b><b>. </b><b>Por </b><b>ahora</b><b>, </b><b>contesta </b><b>su </b><b>mada</b><b>, </b><b>escucha </b><b>qué </b><b>más </b><b>tiene </b><b>que decir</b><b>, </b><b>luego </b><b>ven </b><b>a </b><b>verme</b><b>.</b><b>” </b><b>Virginia </b><b>hizo </b><b>una </b><b>pausa</b><b>: </b><b>“</b><b>Me </b><b>camré </b><b>de </b><b>turno </b><b>con </b><b>alguien</b><b>.</b><b>” </b>


    <b>Quise </b><b>decirle </b><b>que </b><b>no </b><b>era </b><b>necesario</b><b>, </b><b>pero </b><b>ya </b><b>había </b><b>colgado</b><b>. </b>


    <b>El </b><b>teléfono </b><b>de </b><b>Sergio </b><b>seguía </b><b>sonando </b><b>insistentemente</b><b>. </b><b>Contesté</b><b>: </b><b>“</b><b>H</b><b>…</b><b>” </b>


    <b>“</b><b>Cam</b><b>, </b><b>?</b><b>qué </b><b>diablos </b><b>estás </b><b>haciendo</b><b>? </b><b>?</b><b>Qué </b><b>significa </b><b>todo </b><b>esto</b><b>?</b><b>” </b><b>El </b><b>grito </b><b>de </b><b>Sergio </b><b>casi </b><b>rompe </b><b>mis </b><b>timpanos</b><b>. </b>


    <b>Alejé </b><b>el </b><b>teléfono </b><b>un </b><b>poco</b><b>, </b><b>esperando </b><b>a </b><b>que </b><b>se </b><b>calmara </b><b>antes </b><b>de </b><b>volver </b><b>a </b><b>acercarmelo </b><b>para </b><b>contestarle</b><b>: </b><b>“</b><b>Sergio</b><b>, </b><b>ayer </b><b>frente </b><b>a tus </b><b>padres </b><b>te </b><b>di </b><b>una </b><b>última </b><b>oportunidad</b><b>, </b><b>tanto </b><b>para </b><b>ti </b><bo </b><b>para </b><b>mi</b><b>.</b><b>” </b>


    <b>“</b><b>Deja </b><b>de </b><b>decir </b><b>tonterías</b><b>, </b><b>?</b><b>dónde </b><b>estás</b><b>? </b><b>?</b><b>Por </b><b>qué </b><b>juegas </b><b>a </b><b>desaparecer</b><b>?</b><b>” </b><b>Preguntó </b><b>furioso</b><b>. </b>


    <b>Parece </b><b>que </b><b>ni </b><b>Erik </b><b>ni </b><b>Zoé </b><b>le </b><b>habian </b><b>mencionado </b><b>mi </b><b>visita </b><b>a </b><b>esa </b><b>casa</b><b>, </b><b>asi </b><b>que </b><b>no </b><b>mencioné </b><b>nada </b><b>al </b><b>respecto</b><b>, </b><b>solo </b><b>respondi </b><b>a </b><b>su </b><b>pregunta</b><b>: </b><b>“</b><b>Fui </b><b>a </b><b>San </b><b>Lucas</b><b>, </b><b>a </b><b>rezar </b><b>un </b><b>poco </b><b>con Ciro</b><b>.</b><b>” </b>


    <b>Eso </b><b>lo dejó </b><b>sin </b><b>pbras</b><b>. </b><b>Sabia </b><b>que </b><b>su </b><b>mentira </b><b>habia </b><b>sido </b><b>descubierta</b><b>. </b>


    <b>“</b><b>Cam</b><b>, </b><b>déjame </b><b>explicarte</b><b>…</b><b>” </b><b>Intentó </b><b>har</b><b>. </b>


    <b>Lo </b><b>interrumpi</b><b>: </b><b>“</b><b>No </b><b>hay </b><b>nada </b><b>que </b><b>explicar</b><b>, </b><b>y </b><b>ya </b><b>estoy </b><b>harta </b><b>de </b><b>tus </b><b>explicaciones</b><b>. </b><b>Estoy </b><b>cansada</b><b>.</b><b>” </b><b>Hice </b><b>una </b><b>pausa</b><b>: </b><b>“</b><b>Sergio</b><b>, </b><b>deberíamos </b><b>terminar </b><b>aquí</b><b>” </b>


    <b>“</b><b>?</b><b>Cam</b><b>!</b><b>” </b><b>Gritó </b><b>él </b>


    <b>“</b><b>Por </b><b>cierto</b><b>, </b><b>ya </b><b>ordené todo </b><b>el </b><b>trabajo </b><b>pendiente</b><b>, </b><b>envié </b><b>correos </b><b>a </b><b>todos </b><b>los </b><b>responsables</b><b>, </b><b>incluyéndote </b><b>a </b><b>ti</b><b>…</b><b>” </b>


    <b>No </b><b>me </b><b>dejó </b><b>terminar</b><b>, </b><b>gritó</b><b>: </b><b>“</b><b>Cam</b><b>, </b><b>qué </b><b>pretendes </b><b>hacer</b><b>!</b><b>” </b>


    <b>“</b><b>Me </b><b>voy </b><b>de </b><b>vacaciones</b><b>.</b><b>” </b><b>Contesté </b>


    <b>“</b><b>?</b><b>Lo hiciste </b><b>a </b><b>propósito</b><b>, </b><b>verdad</b><b>? </b><b>Sergio </b><b>soltó </b><b>una </b><b>risa </b><b>fria</b><b>. </b>


    <b>No </b><b>dije </b><b>nada</b><b>, </b><b>pero </b><b>pude </b><b>escuchar </b><b>vagamente </b><b>el </b><b>sonido </b><b>de </b><b>Sergio </b><b>ajustándose </b><b </b><b>corbata </b><b>cuando </b><b>haba</b><b>: </b><b>“</b><b>Está </b><b>bien</b><b>, </b><b>últimamente </b><b>te </b><b>has </b><b>vuelto </b><b>muy </b><b>rebelde</b><b>, </b><b>entonces </b><b>continúa </b><b>as </b>


    <b>Colgó </b><b>el </b><b>teléfono</b><b>. </b><b>Sonrelligeramente </b><b>y </b><b>miré </b><b>hacia </b><b>el </b><b>cielo</b><b>, </b><b>justo </b><b>cuando </b><b>un </b><b>pájaro </b><b>vba </b><b>libremente</b><b>. </b><b>Yo </b><b>también </b><b>puedo </b><b>ser </b><b>libre</b><b>, </b><b>alejarme </b><b>de </b><b>Sergio</b><b>, </b><b>alejarme </b><b>de </b><b </b><b>familia </b><b>Vásquez</b><b>, </b><b>vivir </b><b>mi </b><b>propia </b><b>vidao </b><b>Cam </b><b>Gámez</b><b>. </b><b>Aunque </b><b </b><b>familia </b><b>Vásquez </b><b>me </b><b>proporcionó </b><b>todo </b><b>lo </b><b>necesario</b><b>, </b><b>me </b><b>sentia </b><bo </b><b>un </b><b>pájaro </b><b>en </b><b>una </b><b>ja</b><b>, </b><b>con </b><b>muchos </b><b>mundos </b><b>por </b><b>conocer </b><b>y </b><b>sin </b><b>alcanzar </b><b>por </b><b>miedo</b><b>. </b><b>Desde </b><b>ese </b><b>día</b><b>, </b><b>podía </b><b>salir </b><b>yvr </b><b>hacia </b><b>el </b><b>mundo </b><b>que </b><b>tanto </b><b>habia </b><b>anhdo</b><b>. </b><b>Conduje </b><b>a </b><b>ver </b><b>a </b><b>Virginia</b><b>, </b><b </b><b>amiga </b><b>que </b><b>había </b><b>dejado </b><b>su </b><b>turno </b><b>por </b><b>mi</b><b>, </b><b>tenía </b><b>que </b><b>asegurarme </b><b>de </b><b>que </b><b>me </b><b>viera</b><b>, </b><b>solo </b><b>asi </b><b>estaria </b><b>tranqu </b><b>E </b><b>sabia </b><b>cuanto </b><b>amaba </b><b>a </b><b>Sergio</b><b>, </b><b>aunque </b><b>hablé </b><b>con </b><b>ligereza</b><b>, </b><b>seguramente </b><b>temia </b><b>que </b><b>tomara </b><b>una </b><b>decisión </b><b>precipitada</b><b>. </b>


    <b>“</b><b>Llegaste </b><b>rápido</b><b>, </b><b>?</b><b>no </b><b>me </b><b>dirás </b><b>que </b><b>te </b><b>saltaste </b><b>todos </b><b>los </b><b>semáforos </b><b>en </b><b>rojo</b><b>?</b><b>” </b><b>Virginia </b><b>bromeó </b><b>al </b><b>verme </b>


    <b>“</b><b>Si</b><b>, </b><b>pero </b><b>lo </b><b>vales</b><b>.</b><b>” </b><b>Mis </b><b>pbras </b><b>dejaron </b><b>a </b><b>Virginia </b><b>sin </b><b>ha</b><b>, </b><b>luego </b><b>me </b><b>abrazó </b>


    <b>Cerré </b><b>los </b><b>ojos </b><b>y </b><b>reposé </b><b>mi </b><b>cabeza </b><b>en </b><b>su </b><b>hombro </b><b>diciéndole</b><b>: </b><b>“</b><b>No </b><b>soy </b><b>tan </b><b>frágil </b><b>de </b><b>verdad</b><b>…</b><b>” </b>


    <b>1414 </b>


    <b>Capitulo </b><b>30 </b>


    <b>Y </b><b>era </b><b>verdad</b><b>. </b><b>Mi </b><b>corazón </b><b>no </b><b>dolia</b><b>, </b><b>no </b><b>estaba </b><b>amargado</b><b>, </b><b>no </b><b>estaba </b><b>sofocado</b><b>… </b><b>Realmente </b><b>no </b><b>sentía </b><b>nada</b><b>, </b><bo </b><b>si </b><b>solo </b><b>hubiera </b><b>perdido </b><b>un </b><b>contrato</b><b>. </b>


    <b>Virginia </b><b>se </b><b>quitó </b><b>su </b><b>bata </b><b>nca</b><b>, </b><b>tomó </b><b>su </b><b>bolso </b><b>y </b><b>subió </b><b>al </b><b>auto </b><b>conmigo</b><b>, </b><b>pero </b><b>mi </b><b>teléfono </b><b>sono</b><b>, </b><b>era </b><b>una </b><b>mada </b><b>de </b><b </b><b>familia </b><b>Vásquez</b><b>. </b>


    <b>Virginia </b><b>lo </b><b>vio </b><b>y </b><b>simplemente </b><b>dijo</b><b>: </b><b>“</b><b>Si </b><b>no quieres </b><b>contestar</b><b>, </b><b>no </b><b>lo </b><b>hagas</b><b>.” </b>


    <b>Pensé </b><b>por </b><b>dos </b><b>segundos</b><b>: </b><b>“</b><b>Tengo </b><b>que </b><b>enfrentarlo </b><b>tarde </b><b>o </b><b>temprano</b><b>.” </b>


    <b>Suspiré </b><b>y </b><b>contesté </b><b>el </b><b>teléfono</b><b>… </b>
『Add To Library for easy reading』
Popular recommendations
The Wrong Woman The Day I Kissed An Older Man Meet My Brothers Even After Death A Ruthless Proposition Wired (Buchanan-Renard #13)