17kNovel

Font: Big Medium Small
Dark Eye-protection
17kNovel > EI Centímetro > EI Centímetro 11-20

EI Centímetro 11-20

    Capítulo <b>11 </b>


    “Cami, el presidente Vásquez te busca.”


    Mire Martínez, quien me pa?aba, me extendió el teléfono. Realmente había subestimado persistencia de Sergio. En esa situación, no tuve más remedio que tomar el teléfono y con un tono muy formal, dije: “Presidente Vásquez, ?en qué puedo ayudarle?”


    “Cami.” La voz de Sergio era ronca, cargada de una culpa evidente: “?Por qué te fuiste tan temprano hoy? Llegué a casa y no te encontré.”


    Al darme cuenta de que no <b>quería </b>har de asuntos de trabajo, me alejé un poco y dije: “Sali a desayunar.”


    “Lo siento, yo, anoche… realmente no pude irme, por eso no regresé.”


    Sentí un frío en el corazón y una sonrisa sarcástica se dibujó en misbios preguntándole: “?Y eso por qué?”


    Sergio no supo qué decirme.


    Contuve respiración, dándole una salida: “?Fue porque no encontraste a alguien que cuidara?”


    “Eso es…”


    No dije más, y Sergio volvió a har: “Cami, ?cuándo terminas allí? Iré a recogerte, ?almorzamos juntos?”


    Hacía mucho que noíamos juntos y, según lo que Arturo dijo anoche, él había estado pa?ando a Zoé. ?La invitación a almorzar de ese día era parapensar lo de anoche o de repente tuvo un remordimiento? No lo sabía, y no quería gastar neuronas adivinándolo. Le respondi con indiferencia: “No estoy segura de cuándo terminaré, quizás ni siquiera pueda terminar para el mediodía, y además, ?no tienes cosas que hacer todos los días a esa hora?”


    “Cami.” Sergio probablemente detectó mi sarcasmo y me mó con firmeza, luego guardó silencio por dos segundos y me dijo: “No pienses demasiado.”


    Después de lo de anoche, ?qué más podría pensar? Estábamos en horarioboral, y no quería discutir asuntos personales así que le dije: “Estoy ocupada ahora, si no es nada más, colgaré.”


    No dijo nada, y colgué el teléfono. El trabajo de campo de ese día incluía discusión con los socios y inspión en el lugar, Terminamos discusión a


    Después de dar una vuelta, no solo me dolian los pies, sino que también sentía dolor en los dedos. Encontré un lugar para sentarme y descansar. Mire notó que algo no iba bien y me dijo: “Cami, ?te sientes mal?”


    “Sí, me duelen los pies.” No oculté mi iodidad. Si no estuviera en el campo, habría querido quitarme los zapatos y darles un descanso a mis pies.


    “Oh.” Mire miró mi cara y agregó: “Cami, te sientes mal por algo más que no sea por los pies?”


    Me quedé perpleja por un momento antes de que Mire se?ra su propia cara: “Te ves pálida, Cami.”


    No había dormido bien toda noche, era de esperar que me viera mal. Además, cuando una mujer está de mal humor, no importa cuán bien se maquille, no sirve de nada.


    “Probablemente es mi periodo.” Busqué una excusa y saqué mi teléfono fingiendo que revisaba mensajes.


    Mire era una chica muy hadora, temia que siguiera preguntando y ya no pudiera inventar más mentiras. De repente, una sombra cubrió mi vista. Pensé que era Mire y no le di importancia, hasta que sentí un calor en mi tobillo y vi una mano familiar. Sergio me había quitado los zapatos y colocó mi pie sobre su rodi, masajeándolo: “?Es que los zapatos te quedan apretados<b>?</b><b>” </b>


    No dije nada, con un nudo en garganta. Levantó vista hacia mí, su voz era un susurro bajo: “?Todavía estás enojada?”


    “No.” Dije, tratando de retirar mi pie.


    <i>Pero </i>Sergio no me soltó y continuó masajeándolo mientras decía: “Esto no volverá a pasar.”


    Aquel día Sergio llevaba un traje azul zafiro con una camisa nca debajo. Los botones personalizados de camisa briban bajo el sol, tantoo él mismo.


    Capítulo 12


    él me masajeó primero el pie izquierdo y luego el derecho, sin importarle gente que iba y venía por eldo. Ya había chicas que nos miraban con envidia,


    murmurando que finalmente habían visto a un hombre guapo y cari?oso con su novia en vida real. Tengo que admitir que yo tambi


    me senti conmovida en aquel momento, y cualquier peque?a preocupación que tuviera desde noche. anterior se disipó mientras él masajeaba mis pies.


    “?Chica, qué suerte tienes!” Mire me dijo desde no muy lejos<b>, </b>formandos pbras con su boca.


    Si Sergio había llegado a ese punto, aferrarme a lo que había pasado noche. anterior solo me haría parecer mezquina<b>, </bo si realmente quisiera esa cosa.


    “?Qué te gustaríaer al mediodía?” Preguntó Sergio.


    “Lo que sea.” La verdad es que no tenía mucho apetito, aunque me sentía un poco mejor en aquel momento.


    “Te llevaré aer pescado al horno, también tienen foie gras, y está realmente delicioso.” Dijo Sergio mientras me subía al auto.


    Justo cuando iba a ponerme el cinturón de seguridad, él ya se había inclinado hacia mí, con un aroma a jabón pasando por mi nariz, haciendo que mi respiración se detuviera por un momento.


    Probablemente sintió mi reión, porque sonrió, me ayudó con el cinturón de seguridad y, mientras se enderezaba, me dio un beso en meji diciéndome: “Cami, te ves tan tímidao cuando eras peque?a.”


    Yo me quedé sin pbras. Ese beso, aunque breve, hizo que mi ánimo mejorarapletamente. Siempre me dejaba llevar tan fácilmente. Con solo un peque?o gesto de su parte, podía llenarme de alegría.


    Pensando en Zoé, le pregunté: “?Cómo está Zoé ahora?”


    “Está bien, ya salió del hospital.”


    No dije nada más, y Sergio me miró: “?Por qué te quedaste cada?”


    “No sé qué decir.” Le dije verdad.


    Pero mientras haba,s pbras ‘demasiado familiar‘ me vinieron a mente. Es cierto, Sergio y yo estamos demasiado familiarizados el uno con el otro, tan familiarizados que ya no había nada de qué har. Sergio me llevó a un


    14:12


    restaurante, donde un mesero nos guio directamente a una mesa junto a ventana decorada con un ramo de mis rosas ncas favoritas. Entonces <b>supe </b>que había reservado el lugar con anticipación. Trajeron el pescado al horno, el foie. gras, y también mi postre favorito. Esaida ramente tenía un toque especial.


    Tomé una foto y publiqué en Instagram,ida deliciosa, flores frescas, yst manos de Sergio,rgas y bien formadas. Todos mis colegas de oficina dieron ‘me gusta‘ de inmediato, Mire envió un emoji de bu con un mensaje que decía ‘?Por qué no me invitan a mí?‘.


    Cuando llegamos, Sergio le había dicho a e que se arrera por su cuenta, que luego podía pedir el reembolso.


    Virginia también lo vio, pero en lugar de dar ‘me gusta‘, me envió un mensaje privado: “Viendo el esfuerzo, se nota que sabe que se equivocó, no está tan mal. Además, pregunté a enfermera de guardia anoche, y él estuvo en habitación todo el tiempo, pero no pasó nada.”


    Yo no supe qué decir.


    “Deja el teléfono ye.” Me dijo Sergio mientras cortaba el foie gras y lo ponía frente a mí.


    Tomé el tenedor, justo cuando estaba a punto de llevarme un trozo a boca, una figura familiar captó mi atención.


    Zoé también me vio y se acercó sonriendo: “Se?orita Gámez.”


    Luego, giró su cabeza hacia Sergio diciéndole: “?Sergi, tú también estás aquí?”


    Esa forma de har… ?Acaso mi prometido no debería estar alli?


    “Qué coincidencia, se?orita Minas, ?cómo es que viniste por aquí?” Pregunté directamente.


    “Fui a visitar tumba de Miguel, pasé por aquí y el aroma del foie gras me atrajo.” Dijo Zoé, mientras su voz era suaveo seda.


    “?Vienes s?” Preguntó Sergio.


    “Sí, así que si no les molesta, ?puedo unirme


    <b>Capítulo </b><b>13 </b>


    “?ro que sí,amos juntos!” Sergio no preguntó mi opinión antes de aceptar.


    Zoé se sentó, miró los tos frente a e y mostró un anhelo diciendo: “Pescado asado, justo lo que queríaer últimamente.”


    “?Qué tal si te pido también un poco de paté de higado?” Sergio preguntó de manera muy natural.


    “Agreguemos un postre, quiero hdo de yogur con salsa de fresa, de bebida tomaré jugo de naranja.” Dijo Zoé y luego me miró diciendo: “Cam, ?quieres también un poco de jugo de naranja?<b>” </b>


    “No, gracias, tomaré agua.” Respondí, y puse un trozo de paté de hígado en mil boca.


    Suave y delicado, con un ligero toque de crema…


    “Sergi, ?el paté de hígado que me trajistes últimas veces también era de aquí?” La pregunta


    ta de Zoé me hizo detener ión de masticar.


    Lo miré, y vi su expresión ligeramente incómoda mientras respondía con cierta timidez: “…Si.”


    No era de extra?ar que supiera que el paté de hígado de allí era bueno, resulta que lo habíaprado varias veces para otra, y ese día era mi primera vez. Solo que en aquel momento, erao unapensación por sentirse culpable.


    De repente, el paté de hígado en mi boca cambió de sabor e incluso me resultó difícil tragarlo.


    “No es de extra?ar que al pasar por aquí, el olor del paté de hígado me parecieral tan familiar.” Zoé miró a Sergio con una mirada suave y cálidao una red, haciéndome sentir de repente sofocada, sin poder respirar.


    Luego me miró y dijo: “Cam, Sergi seguramente te ha traído aer aquí a menudo, por eso sabe que el paté de hígado es bueno y me lo trajo.”


    Como si no fuera suficiente var un cuchillo en mi corazón, también tenía que girarlo dos veces, en aquel momentoprendíapletamente ese sentimiento. También miré a Sergio y luego dije: “No, es primera vez, no tengo tanta suerteo tú, Zoé.


    La sonrisa de Zoé se congeló por un momento, luego bajó mirada, y con voz


    Capitulo 13


    temblorosa dijo: “Miguel me dejó… y se fue con… el ni?o, ?qué suerte puedo


    tener?”


    Al decir eso, sus lágrimas empezaron a caer. Me quedé atónita, ?cómo era que lloraba con una s frase?


    “?Cam!”


    Sergio me mó con firmeza, luego le pasó una servilleta a Zoé y le dijo: “No pienses demasiado, no deberías llorar ahora, no es bueno para el bebé.”


    “Si Miguel estuviera aquí, no estaría cenando s.” Dijo Zoé tomando servilleta que Sergio le ofreció y secándoses lágrimas mientras decía: “Lo siento, estoy embarazada y mi estado de ánimo es inestable, mejor me voy…”


    Se levantó para irse, pero Sergio detuvo y le dijo: “Estás pensando demasiado, y además, ya pedimos cena, prueba este pescado asado, es muy bueno<b>.</b><b>” </b>


    Sergio soltó su mano para servirle un trozo de pescado en su to, pero entonces dije: “Sergio, ?cómo vas a usar tus propios cubiertos para servirle a Zoé? Deberías usar los cubiertosunes.”


    Mis pbras dejaron a Sergio con el trozo de pescado en el aire, creando un ambiente tenso por un momento.


    Zoé miró a Sergio, y con consideración dijo: “Sergi, no te preocupes por mí, yo misma puedo hacerlo.”


    Sergio colocó el pescado en su propio to, pero luego tomó el mío, sirvió un trozo de pescado y cuidadosamente retirós espinas antes de dármelo. Desde que una vez me atraganté con una espina de pescado, siempre que Sergio está presente, él se encarga de quitarmes espinas. Sergio siempre era así, después de darme una bofetada me ofrecía un dulce.


    “Cam, Sergi es muy bueno contigo.” Se?aló Zoé.


    “Si no es bueno conmigo, ?con quién va a serlo?” Tomé un trozo de pescado y lo puse en mi boca, luego continué diciendo: Si fuera igual de bueno con otras personas, eso estaría mal, ?verdad, Zoé?”


    Capítulo <b>14 </b>


    Zoé echó otro vistazo a Sergio y con una voz quejumbrosa dijo: “Si, es cierto.”


    Esa mirada que transmitía mil pbras, a menos que estuviera ciega para no ver lo


    obvio.


    “Zoé, ?de cuántos meses está tu bebé?” Cambié el tema.


    Pero apenas terminé de hablár, Sergio me interrumpió: “Cami, si no tees ya ese paté, se va a enfriar y ya no sabrá igual”


    No era tonta, me di cuenta que intentaba evitar que le preguntara a Zoé sobre eso. Pero si él mismo dijo que el ni?o no era suyo, ?por qué no podía preguntar? O había algún secreto inconfesable con ese ni?o, o él estaba demasiado preocupado por esa mujer. Pero yo era su prometida.


    “Ahora ya no tiene buen sabor de todas formas<b>.</b>”


    Después de escucharlo ofrecerle el paté a Zoé, perdí el apetito porpleto.


    Sergio notó mi tono de voz molesto y me miró, también lo miré, y nos enfrentamos en silencio. Ya no quedaba nada de calidez y felicidad que sentimos al entrar al restaurante. En verdad, el mundo de dos personas no tiene espacio para una


    tercera.


    Justo en ese momento, también llegaron el paté y el jugo que había pedido Zoé, el mesero colocó todo y preguntó cortésmente: “?Le corto el paté?”


    “No hace falta.” Lo rechazó Zoé y luego miró a Sergio diciéndole: “Sergi, córtalo tú por mí, siempre lo has hecho justo al tama?o perfecto.”


    “Zoé.” Volví a har: “El restaurante ofrece servicio de corte, mejor no molestar a Sergi, después de todo, aún tiene que ayudarme a desespinar mi pescado, no va al poder con todo.”


    Zoé de repente mordió subio y me dijo: “Lo siento, Cam, no pensé bien, yo misma lo cortaré.”


    “?Cam!” Sergio me mó con más fuerza y era tercera vez.


    “Zoé no confía enida que ha sido tocada por otros, ahora que está embarazada tiene que tener mucho cuidado.”


    “Ja.” Me rei de inmediato y le pregunté: “?Y cuál de todos esos alimentos no ha sido tocado por otros?”


    <b>14120 </b>


    Capitulo 14


    Sergio de repente se quedó sin pbras.


    Zoé mostró una expresión de angustia y disculpa: “Lo siento, es mi culpa, Sergi, <b>no </b>te enojes con Cam, mejor me voy.”


    E dijo e intentó levantarse, pero Sergio nuevamente detuvo mientras decía: “No le hagas caso, está en sus días, su humor no es el mejor, y además siempre ha así.”


    Sergio realmente sabía cómo har, justo cuando terminó de decir eso, sentí una  de calor.


    Lo miré y le dije: “Tienes razón, justo me llegó menstruación, pero no traje toas sanitarias, ?puedesprarme un paquete?”


    Sergio frunció el ce?o ligeramente: “Sabes que estás en esos días, ?cómo es que no llevas siempre contigo?”


    “?No es que te tengo a ti, mi prometido que hasta recuerda mi ciclo?” Le dije sonriendo, pero mi sonrisa no llegaba a los ojos.


    Aunque Sergio parecía molesto, se levantó y dijo: “Ustedesan, yo vuelvo en un momento.”


    En mesa solo quedamos Zoé y yo, pero ninguna des dosió, solo permanecimos en silencio.


    Unos segundos después, Zoé rompió el silencio diciéndome: “Cam, realmente me detestas, ?verdad?”


    Al menos era consciente de si misma.


    No me hice difícil y dije: “No diría detestarte, pero definitivamente me has hecho sentir incómoda.”


    Fruncí losbios, viénd con su aspecto de víctima: “Sergio es mi prometido, estamos a punto de casarnos, <i>y </i>tú siempre lo buscas, incluso en mitad de noche, ?no crees que estás cruzando línea? ?Te gustaría estar en mi lugar?”


    Capítulo <b>15 </b>


    La cara de Zoé se volvió visiblemente más fea, su rostro ya de por sí pálido se tornó aún más nco. Sosteniendo su jugo, sus manos temban mientras me decía: “Lo siento, no lo hice a propósito.”


    E parecía tan frágil ystimable, casio si yo hubiera dicho algo que no debía y hubiera herido.


    Pero no me detuve, ya que lo había dicho era mejor ararlo: “Quizás no lo hiciste a propósito, pero nos afectó, Zoé. Si fue sin <b>querer</b><b>, </b>solo ten más cuidado en el futuro, no es necesario pedir disculpas.”


    “Si Miguel estuviera aquí, nunca habría molestado a Sergi.” Dijo Zoé mientrass lágrimasenzaban a caer nuevamente.


    Dicen ques mujeres sono el agua, y e era prueba viviente. E dijo eso con mucha astucia y no tenía mucho qué responder.


    “Cam.” Zoé me miró con sus ojos brindo y dijo: “Busqué a Sergi también porque Miguel me lo pidió antes de morir<b>, </b>y Sergi aceptó.”


    No dejaba de acariciar su vaso: “Si no fuera por eso, no lo habría buscado.”


    Estaba tratando de justificarse, y también de insinuar algo sobre mí. Ambas éramos adultas, ?quién no tenía sus artima?as?


    “Zoé, Sergi prometió cuidarte, pero aun así, debe haber límites. Después de todo, ahora estás s, y si gente ve que ustedes dos están juntos todo el tiempo, empezarán a har y a chismear.” Continue con un breve alto.


    “Zoé, puede que a Sergi no le importe lo que digan, pero a una mujero tú pueden juzgar, y si esos chismes llegan a oidos de los ni?os en el futuro, eso no estaría bien, ?verdad?”


    E sabía cómo jugar el papel de damis en apuros, pero yo también podía hacer de santa<b>. </b>


    El rostro de Zoé se ensombreció aún más y dijo: “Cam, después de todo lo que has dicho, ?solo te molesta que Sergi me cuide? ?Eso significa que no confías en él o es que no tienes confienza en ti misma?”


    Su pregunta incisiva ibapletamente en contra de imagen que intentaba proyectar. La miré y solté una risa sarcástica. Así que peque?a conejita finalmente mostraba sus dientes, ?ya no se escondia?


    14-12


    Antes de que pudiera decir algo más,s lágrimas de Zoéenzaron a caer de nuevo diciendo: “Cam, soy yo quien te debe disculpas. Si todavía estás molesta, puedes golpearme o insultarme, pero por favor, no hables mal de mi hijo.”


    ?Eh? ?Acaso había mencionado a su hijo? Zoé se levantó, sosteniendo su vientre, ramente embarazada, y se dispuso a irse. Sergio rápidamente se acercó y detuvo, esa era tercera vez que intentaba retene esa noche.


    Sus oscuros ojos me miraban furiosos y framente me dijo: “Cam, ?qué has hecho?”


    En ese momentoprendí por qué Zoé de repente mencionó a su hijo, estabal usando una táctica tan gastada que nis telenovs usan para esa fecha.


    “?Qué he hecho?” Viendo el frío en los ojos de Sergio, sentí un frío en el corazón. él ni siquiera preguntó y me confrontó directamente, después de diez a?os juntos, resulta que no podíapetir con un peque?o truco de Zoé.


    “Sergi, no peleen.” Zoé lo detuvo: “Soy yo culpable, sé que siempre te molesto y tomo de tu tiempo, es mi error…”


    Eso no era asumir culpa ni mediar paz, era echar más le?a al fuego.


    “Sergi, lo siento, soy yo quien los ha interrumpido.” Zoé soltó mano de Sergio y corrió hacia fuera.


    “?Zoé!” Sergio mó, listo para segui.


    “Sergio.” Lo detuve: “Me ensucié ropa.”


    Al escuchar mis pbras, él miró hacia su otra mano,o si recién recordara que estaba en mis días.


    Al siguiente segundo, dejó una toa sanitaria sobre mesa, luego se quitó el abrigo y dijo: “Cami, Zoé está embarazada, su estado emocional es muy inestable, no puede pasarle nada.”


    Después de decir eso, menzó su abrigo y se dispuso a irse<b>. </b>


    “Sergio, si vas tras e, entonces terminamos aquí y ahora.” Mis pbras lo detuvieron en seco.


    Capítulo 16


    Al girar cabeza, Sergio me miró con esos ojos profundos que temban de sorpresa, seguido rápidamente por una irritación furiosa: “Cam, ser caprichosa tiene su momento, Zoé e…”


    “Soy tu prometida.” Lo interrumpi.


    Eso me hizo sentir tan insignificante. Antes, cuando veía ese tipo de escenas en televisión, siempre pensaba que protagonista era demasiado débil, que no valía pena gastar pbras en ese tipo de hombres. En aquel momento que era yo que está en esa situación, entendía amargura que se sentía.


    “Zoé está embarazada, ?no puede pasarle nada!” Sergio dijo antes de retroceder.


    Después de unos pasos, se dio vuelta y corrió hacia afuera. Al final, entre Zoé y yo, eligió a e.


    Sentada allí, lo vi ramente alcanzando a Zoé, vi cómo él y Zoé se forcejeaban, hasta que finalmente Zoé, agarrando su ropa, se derrumbó en sus brazos… Bajé mirada, ya no podía seguir viendo. Independientemente de lo que tuvieran entre ellos, elión que hizo aquel día finalmente me dio una respuesta. Al final, casi no toqué el to, pero pagué seis mil pesos por <b </bida.


    No regresé a familia Vásquez, sino que me fui a casa de Virginia.


    “?Realmente decidiste terminar?” Virginia, mi amiga experta en ginecología, me estaba dando un masaje, lo que me evitaba sufrir demasiado de los dolores. menstruales. Pero e podía sanar mi cuerpo, no mi corazón.


    “Si.” Dije tumbada en su cama, en un ángulo que e no podía ver, con los ojos


    rojos.


    “Temo que no será tan fácil romper con él. Virginia hizo una pausa: “No olvides. que todavía eres asistente de Sergio.”


    “?Voy a renunciar!” Ya había pensado en eso en el camino hasta ese lugar.


    Virginia asintió y dijo: “Está bien, incluso si renuncias y dejas de trabajar con Sergio, ?qué pasa con familia Vásquez? La familia Vásquez te ha criado durante tantos a?os, no puedes simplemente cortarzos con ellos porque terminaste con Sergio, ?verdad? Mientras no puedas romperpletamente con familia Vásquez, tampoco podrás romperpletamente con Sergio.”


    Esas pbras me detuvieron, era cierto, les debía a familia Vásquez diez a?os de crianza.


    “Una cosa a vez, haré ro con Sandra, puedo ser su ahijada.” Ya habia tomado mi decisión.


    Al escuchar mis pbras, Virginia no dijo más, soloentó: “No importa qué


    decidas, te apoyo.”


    Esa noche, apagué mi teléfono. Y me dorm, sinmentarme y al despertar Virginia ya había preparado el desayuno.


    “Sopa de avena para fortalecer sangre.” Virginia echó un vistazo a mi cara y me dijo: “Bebe más.”


    No decepcioné sus esperanzas, bebí dos tazones yí dos huevos. Ese día Virginia tenía turno de ma?ana, yo también tenía que ir a oficina, bajamos juntas, pero justo al llegar abajo, vimos a Sergio apoyado en el auto, con un ramo de rosas ncas en mano.


    “O sea, viene a disculparse.” Virginia me dio un toque y se adntó.


    Sin embargo, al pasar por Sergio dijo: “Se?or presidente Vásquez, ?sabe que làs mujeres pueden tener hemorragias graves si se enojan durante su periodo?”


    Virginia, dejandos cosas ras, se fue, y Sergio se acercó a mí.


    “Lo siento por lo de anoche.” Sergio me extendiós flores.


    Nos acepté y solo le dije: “Sergio, hemos terminado.”


    Ya que dije lo que tenía que decir noche anterior, no había manera de que un simple gesto de buena voluntad lo borrara todoo si nada.


    a ustedes?” Zoé ya hab


    <b>Capítulo </b><b>17 </b>


    Su rostro se tensó ligeramente y me dijo: “Dada situación de anoche, solo quería evitar que e tuviera algún problema, sabes que Miguel es el único hijo de sus padres, y ahora el bebé en el vientre de Zoé es toda esperanza de familia Ramos, si algo llegara a pasar…”


    No terminó frase, pero yo entendia.


    “Así que de ahora en adnte, cualquier cosa rcionada con e será tu prioridad, ?verdad?” Pregunté fríamente.


    Sergio guardó silencio por unos segundos y luego dijo: “Todo mejorará cuando nazca el ni?o.”


    Me rei..


    Al girarme, el sol que acababa de salir me picó los ojos. Lo miré diciéndole: “Sergio, cuando nazca el ni?o habrá nuevos problemas, puede enfermarse o tener identes, y mientras utilices a este ni?oo excusa, tú y Zoé siempre estarán conectados, y yo siempre seré que dejaste atrás.”


    Sergio quedó silenciado por mis pbras.


    También dejé ros mis pensamientos: “Sergio, si nos casamos, no quiero un esposo que tenga que cuidar de otra mujer cada dos días.”


    “Cam, dame algo de tiempo, resolveré esto.” La indecisión brilló en lo profundo de sus ojos.


    “?Qué necesitas resolver exactamente? E es esposa de otro hombre, <b>ni </b>siquiera necesitas cuida de esa manera, además…” Me detuve un momento: “No eras el único amigo de Miguel, también está Pablo y algunos más, ?por qué solo te preocupas tú?”


    El rostro de Sergio tembló intensamente y dijo: “Porque yo era única persona a sudo cuando Miguel tuvo el idente.”


    Al escuchar el dolor <b>en </b>su voz y pensar en su culpa y remordimiento después de muerte de Miguel, le dije: “Sergio, ?hiciste algo por lo que te sientes culpable con Miguel?”


    “Cam.” Sergio me mó fríamente: “?Realmente necesitas sacar este <b>tema</b>?”


    “Sí, porque ya me está afectando.”


    Apreté losbios y le dije: “Sergio, si valoras tanto fraternidad que quieres cuidar


    14 <b>17 </b>


    amigo, entonces terminemos, así no tendrás que estar entre Zoé y yo, y además… tampoco estás interesado en mi, así que, ?por quéplicarte vida?”


    No fue hasta que pronuncié esas pbras que me di cuenta de cuánto me había dolido lo que Sergio había dicho ese día.


    “?Cam!” La ira de Sergio alcanzó su límite,


    Un momento después<b>, </b>preguntó fríamente: “?Quieres terminar? ?Estás segura?”


    “Sí, segura. Respondí sin vacr.


    “Bien, que no te arrepientas.”


    Dicho eso, Sergio se giró ynzós rosas ncas que llevaba en mano al bote de basura.


    Se fue, y yo mirés rosas desechadas, sintiendo un dolor insoportable en los ojos. “No te arrepientas“, esas pbras revbah lo que pensaba en el fondo, probablemente creía que nunca podría dejarlo. Así que, esa debía ser razón por que se sentía con derecho astimarme una y otra vez.


    Aunque Sergio y yo nos habíamos peleado, todavía era su asistente y tenía que seguir trabajando, solo que en aquel momento mi trabajo incluía una tarea adicional, transición.


    No presenté mi renuncia de inmediato porque quería terminar el proyecto en el que estaba trabajando, especialmente el proyecto del parque de diversiones. Fue una iniciativa que propuse y ese proyecto también tenía un significado personal para mí. Antes de que mis padres fallecieran, era una ni?a muy feliz, ambos me adoraban y me llevaban a parques de diversiones cada a?o. Mi padre incluso dijo que algún día construiría un parque de diversiones para mí,mentablemente, luego él y mi madre tuvieron un idente automovilístico, y me quedé huérfana.


    Hace un a?o, Sergio adquirió un terreno, y cuando preguntó sobre el uso del terreno, sugerí construir un parque de diversiones. Para mi sorpresa, estuvo de acuerdo y me dejó a cargo de todo. Estaba agradecida con él por eso, me permitió cumplir el deseo de mi padre. Incluso había pensado que, el día de inauguración del parque, me gustaría subirme a rueda de fortuna con Sergio y decirles a mis padres que no tenían que preocuparse por mí en el cielo, que estaba bien, que alguien me amaba y me cuidaba. En aquel momento, al parecer ese deseo nunca se cumpliría.


    Capítulo 18


    Sin embargo, el parque de atriones estaba a punto de concluir, y yo no quería irme en ese momento. Al mediodía, mientras organizaba mis pendientes, Mire se acercó con aire de misterio: “Cami, ?acaso te llegó re anoche?”


    La miré fijamente y pregunté: “?Y qué si me llegó?”


    “No es eso, no es eso.” Mire negaba con cabezao si fuera un tamborileo: “Me preguntaba por qué el presidente Vásquez estaba de tan mal humor hoy, debe ser que está frustrado.”


    Me quedé sorprendida un momento, pero luego entendí a qué se refería. Golpeé su cabeza con un bolígrafo y le dije: “Estamos en horario de trabajo, concéntrate en eso y deja de imaginar cosas.”


    Mire soltó una risita y me entregó el informe del sitio que habíamos visitado juntas el día anterior diciendo: “No es que me lo imagine, es que todos están asustados por cómo el presidente Vásquez ha estado rega?ándolos hoy, nadie que entró a su oficina salió sonriendo.”


    Recordé escena de esa ma?ana cuando Sergio, furioso, tiró un ramo de rosas, preguntándome si su mal humor de aquel día se debía a que no lo había calmadoo usualmente hago, o a ruptura que sugeri.


    “Cami, ?no habrás discutido con el presidente Vásquez, verdad?” Mire chismeaba.


    Volví en mí y solo dije: “Concéntrate en tu trabajo, o próxima en llorar serás tú.”


    Después de que Mire se fuera, me quedé pensando un rato para luego seguir con mis tareas y revisar el informe de Mire antes de enviarlo a Sergio. él no respondió, y yo tampoco pregunté. As tres de tarde, fui a s de descanso por agua y me encontré de frente con Sergio. Su rostro estaba tan nudoo Mire había dicho, y al verme se volvió aún más sombrío.


    Aun así, lo saludé: “Presidente Vásquez, por favor revise el informe que envié, si está todo bien, necesito responderles a nuestros socios.”


    Pero él no me prestó atención y simplemente se alejó. No le di mayor importancia. Justo cuando regresaba a mi oficina, sono mi teléfono, era un número


    desconocido: “H, ?quién ha?”


    “Cam, soy yo.” La voz de Zoé sonaba al otrodo del teléfono.


    No sabía por qué Zoé me buscaba, antes de que pudiera preguntar, escuché a Zoé


    decir: “Estoy en cafetería debajo de tu oficina, ?podemos vernos?”


    ?Pero si acabábamos de vernos noche anterior?


    “Estoy en horarioboral, si es algo, dímelo por teléfono.” La rechacé.


    “Entonces te esperaré a que salgas del trabajo.”


    Realmente había subestimado obstinación de esa mujer. Pero sabía que era solo


    una táctica para forzarme a ve, así que no le seguí el juego y solo dije: “Está bien, entonces espera.”


    Y asi hice, seguí con lo mío.


    Hasta que salí del trabajo, cuando todos ya se habían ido, fui a cafetería, pero no esperaba que Zoé realmente estuviera ahí esperándome. Me acerqué, pero no había dado muchos pasos cuando escuché pasos familiares detrás de mi, y entonces vi a Sergio avanzar rápidamente hacia Zoé.


    “?Sergi!” Zoé, al verlo, se emocionó y a vez parecía nerviosa.


    “?Qué haces aquí?” Sergio todavía tenía una cara de pocos amigos.


    Yo también me acerqué, no podía simplemente darme vuelta y marcharme: “E vino a buscarme.”


    El rostro de Sergio se tornó aún más frío, y Zoé se apresuró a explicar: “Sergi, no te confundas, vine a explicarle a Cam lo de ayer, no quiero que ustedes dos tengan un malentendido por mi culpa.”


    No pude evitar sonreír para mis adentros. Zoé realmente tenía muchas intenciones ocultas, noche anterior se había ido a propósito para arruinar mi cita con Sergio, y al día anterior iba a hacerse buena persona.


    “Lo que pase entre e y yo no es asunto tuyo, si realmente no quieres que pase nada entre nosotros, deberías quedarte tranqu en casa y no salir corriendo por ahí.” Sergio rega?ó a Zoé sin contemciones, algo que me tomó por sorpresa.


    Capítulo <b>19 </b>


    El rostro de Zoé se puso pálido al instante,s lágrimas en sus ojos giraban sin caer, dándole un aire especialmentestimoso.


    “Sergi, ?ya te cansé, verdad?” <b>Las </b>lágrimas de Zoé también cayeron al terminar su frase.


    Sergio no dijo nada, envuelto en una atmósfera de desánimo.


    “Pero si Miguel estuviera bien, no te molestaría…” La voz de Zoé zumbaba, pero sus pbras llevaban un peso abrumador.


    “Puedes molestarme a mí, pero no molestes a e. La ‘e‘ en boca de Sergio era yo.


    Parecía que iban a empezar a discutir, y yo no sabía si quedarme ahí o irme.


    “Ya lo sé, no te molestaré más, mucho menos interrumpiré nada entre ustedes.” Dijo Zoé dando vuelta y saliendo a grandes pasos.


    Esta vez Sergio no siguió, sino que me miró a mí, bajé cabeza ligeramente yencé a caminar hacia fuera. Sergio me siguió de cerca, y justo cuando salíamos del café, escuchamos el chirrido de unos frenos. Al levantar vista, vimos a Zoé siendo atropeda por un auto que salía del estacionamiento.


    “?Zoé!” Sergio gritó y corrió rápidamente hacia e.


    Me quedé paralizada unos segundos y luego me apresuré a seguirlos.


    “Sergi, el bebé…” Zoé, pálida, se agarraba el vientre con una mano y con otra sujetaba fuertemente el brazo de Sergio. ?No había dicho que no lo molestaría más? En aquel momento, al verlo, parecía haber encontrado su salvación. Realmente era una lástima que Zoé no fuera actriz.


    En ese momento, el conductor también se apresuró a explicar: “Presidente Vásquez, fue e, que corrió de repente hacia aquí.”


    Qué coincidencia, el conductor era un empleado de empresa.


    “Lárgate!” Sergio gritó furioso, y luego cargó a Zoé y corrió hacia su auto. Justo en hora de salida, todos los empleados entraban y salían, y esa escena fue presenciada por todos, incluso algunos yaenzaban a murmurar.


    “El presidente Vásquez parece muy preocupado por esa mujer, ?quién es e?” “Eso no es lo importante, lo importante es que mujer mencionó un bebé…”


    Capitulo 19


    “Dios, ?será que el presidente Vásquez embarazó a una mujer fuera y e vino a remar?”


    “Silencio, ha más bajo, cuidado si <b </b>primera dama lo escucha.”


    Justo cuando terminaron de har, yo pase por ahí, ys muchachas, al verme a mi, ‘primera dama‘, se asustaron y rápidamente se fueron. No les hice nada, ya que era normal que gente hara a tus espaldas, y que te criticaran también. Sergio era el gran jefe de empresa, era normal que todos haran de él.


    Me acerqué al empleado que había atropedo a Zoé, todavía tenía colgado el distintivo de practicante y le pregunté: “?Qué pasó aquí?”


    Al verme, el practicante, pálido de miedo, explicó tembloroso: “Se?orita Gámez, fue e misma que corrió hacia aquí…”


    Había visto el estado emocional de Zoé hacía un momento y lo consolé: “No es tu culpa, hay cámaras por todosdos, así que no te preocupes demasiado.”


    Todos en empresa sabían que yo era asistente de Sergio, y también su prometida. Con mis pbras, el color del rostro del practicante mejoró un poco y me dijo: “?Gracias, se?orita Gámez!”


    “Vuelve por ahora, cualquier cosa se tratará probablemente ma?ana.” Dije y luego me fui.


    mé a Virginia para informarle sobre situación de Zoé, y al final le dije: “Cualquier cosa sobre su estado, házmelo saber.”


    “Si ni siquiera fuiste tú quien atropelló, ?por qué te preocupas tanto por e?” Virginia no entendía.


    Guardé silencio por dos segundos y luego le dije: “El que atropelló es un empleado de empresa, no quiero que se vea involucrado.”


    Capítulo <b>20 </b>


    Virginia se dio cuenta de que no le estaba diciendo toda verdad, pero no insistió, en cambio simplementeentó: “Está bien, cualquier novedad me avisas. ?A dónde vas hoy? Si no quieres volver a casa de los Vásquez, puedes quedarte en mi lugar.”


    Esa noche Virginia tenía turno de noche, así que ir a su casa era lo más conveniente. Realmente no quería volver a a casa de los Vásquez, especialmente en aquel momento que Sergio y yopartíamos habitación. Pero tampoco eral correcto quedarme permanentemente en casa de mi mejor amiga, a pesar


    de


    que e no tenía novio, nadie querría que invadieran su espacio personal todo el


    tiempo.


    “De acuerdo.” No rechacé su oferta. Al menos hasta que encontrara un lugar donde vivir, quedarme en su casa era mejor que hospedarme en un hotel.


    Aunque ya tenía resuelto dónde pasar noche, no fui directamente allá, sino <b>que </b>-conduje hacia Zacatal. Ese lugar ya era considerado parte del viejo barrio, pero aún vivía mucha gente allí, mayoría inquilinos, atraídos por el bajo costo del alquiler.


    Fui allí porque esa era mi casa, antes de que mis padres fallecieran, los tres vivíamos allí. En aquel entonces, ese lugar no era considerado un viejo barrio y tenía una economía próspera y buena conectividad. Pero en diez a?os, había perdido su antiguo esplendor. La mayoría des casas en nuestroplejo residencial estaban alqudas, pero nuestra no; se había conservado tal cual, incluso ropa y los zapatos de mis padres seguían en su lugar, sin haber sido tocados. Siempre que los extra?aba, podía ir a visitar, aunque esos últimos a?os mis visitas se habían vuelto menos frecuentes. Al final, ellos tambiénenzaron a desvanecerse de mi memoria y mi vida.


    Conduje media hora para llegar, saqués ves del guantera y subí a abrir puerta. Al entrar, el olor a polvo acumdo me recibió, y una capa de polvo cubría los muebles, se?al de que nadie había vivido allí por mucho tiempo y que electricidad estaba cortada. Por suerte, tenía el número de cuenta de electricidad, así que pagué factura en el momento y pronto llegó luz.


    Cons luces encendidas, fecorri cada habitación hasta llegar a mi dormitorio. Al ver sábana rosa sobre cama, tomé una decisión de repente. No necesitaba ir a ningún otro lugar, me quedaría a vivir alli, Aunque era un viaje de media hora en auto, no estaba tan lejos; después de todo, me llevaba el mismo tiempo ir de casa de los Vásquez a oficina. Con esa idea en mente,encé a limpiar de


    Capitulo 20


    Inmediato y segui haciéndolo hastas diez de noche, hasta que finalmente. puse casa en orden. Sin embargo, mi telefono no sonó en toda noche y solo. recibí un mensaje de Virginia: “Esa mujer y el ni?o están bien.”


    Me alegró saber que estaban bien; así el becario no sería despedido. Esa noche, dormí en casa de mis padres y, sorprendentemente, no sentí miedo en absoluto, sino todo lo contrario, dormí muy a gusto. Al día siguiente, no fui a oficina sino al parque de diversiones. Mientras revisaba un informe el día anterior, noté un detalle que difería del dise?o original y quería verificarlo en persona. Como sospechaba, había discrepancias con el dise?o, así que mé al encargado paral discutir cómo modificarlo. Para cuando terminamos, ya erans doce del mediodía.


    Pensando ens cosas que necesitabaprar para casa, fui al centroercial, donde me encontré con Zoé. Parecía que realmente estaba bien, pero su pánico del día anterior había sido bastante aterrador. En ese momento entendi que todo había sido una actuación para Sergio, para hacerlo sentir preocupado, y había funcionado. Sergio negaba tener algo más que amistad con e, pero en aquel momento, pensándolo bien, suportamiento hacia Zoé era definitivamente anormal.


    Zoé estaba hando con una vendedora sobre lo que buscaba: “Nada demasiado mativo, algo maduro y sobrio, preferiblemente con un toque austero.”


    “?Es para tu novio?” La vendedora pregunto.


    Zoé solo sonrió sin responder. ?Novio? Aunque me pareció extra?o, decidí no acercarme y en su lugar fui a otra parte a elegir ropa de cama.


    Pero, parecía que era inevitable encontrarnos. Mientras vendedora me ayudaba a pagar, Zoé también se acercó a caja, y cuando sacó su tarjeta para pagar, me quedé de piedra. Era una tarjeta adicional de Sergio<b>.. </b>
『Add To Library for easy reading』
Popular recommendations
The Wrong Woman The Day I Kissed An Older Man Meet My Brothers Even After Death A Ruthless Proposition Wired (Buchanan-Renard #13)