17kNovel

Font: Big Medium Small
Dark Eye-protection
17kNovel > La Licantropa Luna Perdida > Chapter 139

Chapter 139

    Chapter 139


    Libro 2. Su Encontrado Lycan Luna Capítulo 14


    “No te miro con lástima, Abbie. Sé quién eres, y eso es todo lo que veo. Te veo, y este no eres tú. Eres


    mejor que ellos. Veo a chica junto a que estoy dispuesto a morir, chica con que salté, chica


    que me mantuvo en pie cuando quería darse por vencida, y tú no te vas a rendir, más que mi vida,


    Abbie. Estoy aquí, y te quedas aquí conmigo, tú vas, yo voy, así que, ?estás saltando porque si lo estás,


    estoy saltando contigo?


    “Tienes pareja y eres Reina, así que no digas eso. No soy nadaparada contigo —dice y escucho en


    su voz lo mucho que realmente creía eso.


    “Eres todo para mi. siempre lo has sido. Mi título no cambia eso, y tú tienes a Gannon y serás mi Beta,


    así que no me digas que no eres nada porque única razón por que sigo aquí para esto es por ti.


    Abbie se ríe y niega con cabeza, pero levanta y coloca contra pared. “Soy un hombre


    lobo. Eres Lycan, no puedo ser tu Beta, y no sabría nada sobre ser una beta”.


    “?Crees que sé cómo ser reina?” Me río, sentándome para mira.


    “Ni siquiera sé leer, pero tenemos gente aquí que nos ayudará. yo tengo kison Tienes a Gannon y a mí.


    “Sí, hasta que me deje a undo, cuando no pueda darle lo que quiere”


    “Quiere cambiarte y marcarte. él no se irá a ninguna parte, e incluso si lo hace, todavía estoy aquí”,


    | Dile a e.


    “?Me cambiarías?” e pregunta.


    “No lo pensaría dos veces, pero es posible que tengamos que preguntar cómo, porque no estoy seguro


    de cómo hacerlo”, | se ríe, y e también antes de que se le caiga sonrisa.


    “Quién hubiera pensado que libertad sería peor ques cadenas que nos restringían”, susurra.


    “La libertad no es algo dado, Abbie. Es una mentalidad. Solo nosotros podemos liberarnos”,


    “?Te sientes libre?” pregunta, y yo suspiro.


    “No lo sé, pero sé que ya no somos los pícaros huérfanos. Yo tampoco sé quién soy, pero estoy


    decidida a averiguarlo, y prefiero que lo averigüemos juntos —le digo y e traga.


    “Más que mi vida”, susurra.


    “Más que mi vida”, le respondo.


    —Más que mi vida —dice voz profunda de Gannon, haciéndonos saltar, ninguno de los dos lo


    escuchó entrar, y deslizo mi mano por el vidrio para encontrarlo apoyado contra elvabo.


    “?Gannon?” Abbie suspira, sacudiendo cabeza a mido.


    “?Cuanto tiempo has estado ahi?”


    “El tiempo suficiente, ahora salta. Nos vamos —le dice pero e no se mueve,


    “Te dije que no voy”. Abbie dice, mirando fijamente al frente.


    “Usted está. No puedes quedarte aquí, amor. Así que por favor.” ruega Gannon, agachándose frente a


    nosotros cuando abre puerta. Miro a Abbie, quien se hace más peque?ao si estuviera tratando


    de esconder su cuerpo lejos de él.


    Los ojos de Gannon revolotean hacia mí por un segundo antes de frotarse cara con una mano, y veo


    el espejo oscurecido detrás de él, mirando a Abbie y mirando su piel con cicatrices. Casi nos


    parecíamos.


    Los suyos estaban dentados, pero mi espalda parecía haber pasado por una picadora, al igual que mis


    brazos y parte posterior de mis piernas, pero parte dntera de mí no estaba tan mal. Abbie, sin


    embargo, estaba estropeada, peros suyas estaban aún menos dentadas,


    aunque no tenía duda de ques de e le causaban más dolor porques cicatrices sanarían, peros


    marcas en su corazón, no estaba tan seguro.


    No obstante, me di cuenta de que estaba avergonzada de su cuerpo, de lo que había sido de él, y si eso


    era lo que le impedía salir de habitación, necesitaba saber que no tenía nada de qué


    avergonzarse. Sus cicatrices no podían ocultarse con ropao mía, pero eso no significaba que


    debería avergonzarse de es.


    “?Puedes salir, por favor?” susurra, sus rodis cerca de su pecho.


    “Ya te he visto desnuda, Abbie”, le dice Gannon. Su rostro enrojeció y susbios temron, y supe que


    tenía razón, y por forma en que se frotó piel en carne viva, supe que se sentía sucia, que se notaba


    ens marcas que estropeaban.


    —No puedo salir ahí fuera —susurra, y miros cicatrices que bajan por su cuello y mutn sus


    hombros y los cortes en su cara que dejaron líneas ncas una vez sanadas. Para mí, sin embargo,


    e todavía era hermosa. Recuerdo vergüenza que sentí cuando el Rey me pidió que me cambiara


    frente a él, forma en que Abbie rogó a sus pies por mí. Gannon suspira, pero se pone de pie y se va,


    parecía enojado, pero ni una s vez expresó esa ira hacia e.


    —Es sólo piel, Abbie —susurro. Sin embargo, para e, eran recuerdos, y yo entendía eso, que sí


    entendía, y yo también odiaba los míos. Odiaba forma en que se veía contra mi piel. Odiaba el


    recordatorio.


    “él me mutiló. Una cosa es que todos aquí se conozcan y que el mundo vea”, grazna.


    Trato de sentir el ece mental, lo empujo, con esperanza de poder abrirlo yo mismo, pero cuando


    lucho, Kyson lo abre para mí. Era tan extra?o tratar de sentir por él en mi cabeza. El vínculo era una


    cosa, pero mente era otra, y Kyson hizo que pareciera fácil, pero no lo era.


    “?Por qué te sientes avergonzado?” —pregunta Kyson—.


    “Abbie odia su cuerpo”. Yo le digo.


    “?Y eso te da vergüenza?” pregunta, y mi cara se calienta tantoo mi vergüenza.


    “Hmm, no me gusta este sentimiento. ?Dónde estás?” El Rey pregunta.


    “En ducha con Abbie”


    “Ya veo.”


    “Así no. Tengo ropa puesta, pero,”


    “?Pero que?”


    “Me los quiero quitar”,


    “Tus dos chicas, no veo ningún problema con eso”, mi rostro se calentó aún más. No tenía miedo de


    estar desnuda frente a Abbie. Dios sabe cuántas veces me había desnudado frente a e y e a mí.


    —Escúpelo, Azalea. Tu preocupación me está mareando. ?Qué es?”


    “?Di que camino afuera en el castillo desnudo?”


    “Definitivamente no”, gru?e Kyson. Lo que me enoja y alimenta mi próxima respuesta.


    —No estaba pidiendo permiso —le digo aunque esperaba que me lo diera porque no quería


    exactamente que esto causara una discusión.


    “Entonces, ?por qué me lo dices?”


    “Así que no tienes que averiguarlo con el personal,” le digo.


    “?Azalea!” él chasquea.


    “Estará desnudo caminando por los pasillos”, respondo.


    “Como el infierno, lo eres”, lo interrumpí, solo para que el ece mental se abriera de nuevo y forzó su


    camino de regreso a mi cabeza.


    “Alguien apagós malditas cámaras”, gru?ó Kyson a través del ece mental abriéndolo para todo el


    personal del castillo. Sus voces revoloteaban en mi cabeza y me mareaban.


    “?Tenemos cámaras?” Yo pregunté.


    “Sí, se instron hace dos días. No estás haciendo esto”, me dice Kyson.


    “Soy,”


    “?Por qué estamos cortandos cámaras?”, dice de repente voz de Gannon a través del ece


    mental. Tantas voces estaban haciendo que me doliera cabeza y luché tratando de apagas solo


    para que Kysons forzara a regresar a mi cabeza.


    “No dejes que Azalea salga del ba?o”, le gru?e Kyson.


    This content ? N?v/elDr(a)m/a.Org.


    “Perdón, mi rey”, responde Gannon. Abbie toca mi brazo mientras se pone de pie, haciéndome saltar y


    tirando de mí para concentrarme en habitación.
『Add To Library for easy reading』
Popular recommendations
The Wrong Woman The Day I Kissed An Older Man Meet My Brothers Even After Death A Ruthless Proposition Wired (Buchanan-Renard #13)