《La Licantropa Luna Perdida》 Chapter 1 Chapter 1 La directora del orfanato, Sra. Daley, estaba de excelente humor esta ma?ana. La vieja bruja estaba emocionada porque el rey Lycan visitar¨ªa el orfanato hoy. No ha estado aqu¨ª ni una vez en los ocho a?os que Abbie y yo hemos vivido aqu¨ª; no sab¨ªamos qu¨¦ esperar. Sin embargo, Sra. Daley s¨ª lo hizo. E esperaba perfi¨®n y nada fuera de lugar. D¨¢ndonos a Abbie ya m¨ª m¨¢s tareas de lo habitual, tantas tareas que ambos sab¨ªamos que nunca se terminar¨ªan a tiempo para su llegada. Abbie y yo hab¨ªamos estado temiendo este d¨ªa, no porque el rey Lycan estuviera de visita, sino porque hoy es el d¨ªa en que descubriremos si viviremos otro, o si es el d¨ªa en que todo termina. Mi vida fue cualquier cosa menos f¨¢cil, habiendo nacido p¨ªcaro. Al crecer, anhba tener lo que mis padres me dijeron sobre manadas, unidad y familia, otros ni?os con quienes jugar adem¨¢s de Abbie; su familia viv¨ªa con nosotros antes de que sus padres fueran asesinados junto con los m¨ªos, luego nos trajeron a los dos aqu¨ª. Sin embargo, afortunadamente, debido a alguna ley por que todass manadas viven estrictamente, se me mostr¨® misericordia o una versi¨®n de e. Iba contra ley de manada matar a los ni?os Rogue. Lo man misericordia, pero en realidad es todo lo contrario. Mis padres eran p¨ªcaros. Viv¨ªamos una vida huyendo, pero ¨¦ramos libres. Todo eso termin¨® cuando yo ten¨ªa diez a?os. Ahora vivo en el orfanato de manada, Abbie y yo somos los dos ¨²nicos p¨ªcaros que residen aqu¨ª. Abbie entra corriendo en habitaci¨®n, sus mechones rojos me pasan silbando mientras tira ropa de cama limpia en litera de abajo. Hab¨ªa seis literas en cada habitaci¨®n y hab¨ªa doce habitaciones. Ten¨ªamos que limpiar y arrer cada habitaci¨®n antes deenzar el almuerzo. El desayuno era algo que no hab¨ªa tomado en a?os, al igual que Abbie. Simplemente no hab¨ªa tiempo; el tiempo era algo que ya se nos estaba acabando en m¨¢s de un sentido. Empiezo a desnudars camas, tirandos s¨¢banas al suelo en una p. Abbie se acerca, rasgas pesadas cortinas negras y abre ligeramentes ventanas, dejando entrar el aire fresco. Hac¨ªa fr¨ªo esta ma?ana, el aire era fr¨ªo, pero sab¨ªa que estar¨ªa sudando y dando bienvenida a esa corriente fr¨ªa en unos veinte minutos. Una vez quitadass s¨¢banas, empiezo a hacers camas. La parte m¨¢s desafiante fuerons literas superiores. Podr¨ªan ser una verdadera perra para ponerse nos. A Sra. Daley no le gustabans arrugas en ropa de cama, y siempre revisaba, retorciendo sus bastones entre sus manos mientras revisaba cada cama. Dios no quiera que no le guste algo, o lo hiciste mal. He perdido cuenta des veces que mi piel fue herida por ese bast¨®n o el l¨¢tigo delgado enrodo en su mango. Nunca olvidar¨¦ picadura y tengo bastantes cicatrices en espalda por lostigazos que rompieron piel cuando e iba demasiado lejos. ¡ªAlmohadas ¡ªdice suave voz de Abbie detr¨¢s de m¨ª mientras termino ¨²ltima cama;nz¨¢ndomelos, los coloco en cada cama. Ambos miramos a nuestro alrededor, asegur¨¢ndonos de que no se olvidaran juguetes, nada fuera de lugar. Las alfombras oscuras eran rectas ys esquinas estaban nas en el suelo. No tuvimos tiempo de barrer, algo que s¨¦ que Sra. Daley notar¨¢ y nos har¨¢ pagar. Content protected by N?v/el(D)rama.Org. Todav¨ªa nos quedaban cinco habitaciones y dos horas antes de que nos maran a za del pueblo para conocer nuestro destino. Ambos decidimos que tomar¨ªamos lostigazos; ser¨ªa mejor que llegar tarde a ver los packs Alpha. ¨¦l decide lo que nos sucede. Este d¨ªa se ha cernido sobre nuestras cabezas durante ochorgos a?os, como una nube oscura que amenaza con llover sobre nosotros a medida que se acerca, y sab¨ªa que hoy iba a caer sobre nosotros. Corriendo a siguiente habitaci¨®n,enzamos todo de nuevo. La misma rutina todos los d¨ªas. Una vez hecho aqu¨ª, tenemos que preparar bocadillos para los ni?os y rezar a Diosa de Luna para que terminemos antes de una. Si llegamos tarde, s¨¦ que nos matar¨¢. Es una gran falta de respeto al Alfa si lo haces esperar. El Alfa no espera a nadie. Cuando terminamos, mis brazos se sienteno gtina. Mis piernas se don, amenazando con ceder debajo de m¨ª. Abbie se agarras rodis mirando a su alrededor en habitaci¨®n escasamente amueda. Las chimeneas ens esquinas de cada habitaci¨®n eran lo ¨²nico que calentaba,s ventanas lo ¨²nico que refrescaba en este espantoso lugar. Las chimeneas generaban tanto polvo y cenizas que se asentaban en todo lo que hac¨ªa que nuestro trabajo fuera m¨¢s problem¨¢tico en los inviernos. Abbie respiraba con dificultad y todav¨ªa ten¨ªamos que hacer los almuerzos. Sus ojos verdes me miraron a sabiendas; llegar¨ªamos tarde. E lo sab¨ªa tan bieno yo, hoy morimos. Su rostro ya p¨¢lido se vuelve ncoo una s¨¢bana mientras mira el reloj. Ten¨ªamos cuarenta y tres minutos y m¨¢s de cien s¨¢ndwiches para preparar para los ni?os que residen aqu¨ª. Escuchar el clic de los tacones ens tas del piso de madera negra que se dirig¨ªan en nuestra diri¨®n. Ambos nos enderezamos, alis¨¢ndonos los dntales, arregl¨¢ndonos el cabello y alis¨¢ndonos las faldas campesinas. Colocamoss manos detr¨¢s de espalda, los ojos al frente cuando e entra en habitaci¨®n. Sus tacones de piel de serpiente resuenan en el suelo cuando entra cons gafas colocadas en punta de nariz. La Sra. Daley se bu de nosotros, susbios tirando hacia atr¨¢s sobre sus dientes mientras va a cada cama. Los ojos de Abbie me miraron con nerviosismo. La Sra. Daley entra con su fiel bast¨®n en mano mientras lo retuerce en su pu?o antes de golpearlo en palma de su mano. Sus ojos de ¨¢gu buscando cualquier cosa fuera de lugar. Su cabello estaba recogido en un mo?o tan apretado en parte superior de su cabeza que parec¨ªa doloroso. Sus p¨®mulos altos y su nariz recta y puntiaguda hac¨ªan su rostro m¨¢s cruel, m¨¢s agudo; e me record¨® a un cuervo. Se subes gafas redondas por nariz. Ten¨ªa cuarenta y tantos a?os, pero aparentaba m¨¢s cincuenta y tantos;s l¨ªneas alrededor de susbios ys profundas arrugas alrededor de sus ojos hac¨ªan parecer mayor. Permanecimoso estatuas, nuestros ojos sigui¨¦nd, pero est¨¢bamospletamente inm¨®viles. Pasa los dedos por el alf¨¦izar de ventana y veo que Abbie tensa mis ojos revoloteando hacia e para ve cubierta de holl¨ªn. La Sra. Daley chasque¨® lengua levantando los dedos para mostrarnos. Me cago, mi boca se est¨¢ secando. ¡°?Qu¨¦ es esto?¡± pregunta, frot¨¢ndose los dedos, ceniza cae al suelo cuando sus ojos se van en e. Uno de los ni?os hab¨ªa caminado suciedad por habitaci¨®n, y e no se lo perdi¨®. E frunce losbios ramente infeliz. ¡°?Qui¨¦n se supon¨ªa que iba a hacer los marcos des ventanas?¡± E rompe antes de romper el bast¨®n en su palma. Abbie levanta mano pero no dice nada; Pude ver el miedo en sus ojos verdes,s l¨¢grimas ya brotaban. ¡°Y los pisos¡± levanto los m¨ªos, mi est¨®mago se hunde. Sab¨ªa que e no se lo perder¨ªa. ¡°Abbie, obtienes tres avisos, uno por cada alf¨¦izar¡±, Abbie aprieta losbios y extiende palma de mano hacia abajo. La Sra. Daley niega con cabeza. ¡°No es lo suficientemente bueno, tenemos visitantes importantes hoy, y necesito mostrarles que no soy flojo en disciplina¡±, dice bruscamente. Veoo elbio inferior de Abbie tiem. La espalda estaba peor porque cada movimiento me dol¨ªa durante d¨ªas. Chapter 2 Chapter 2 A Sra. Daley le gustaba mostrar su trabajo pr¨¢ctico, lo que nos har¨ªa quedar peor cuando tuvi¨¦ramos que ver el Alfa. Abbie se quita blusa nca de falda y se quita, dej¨¢nd solo con su sost¨¦n delgado antes de agarrar litera superior cons manos, vandos u?as en madera. Aparto mirada antes de escuchar el silbido del bast¨®n en el aire. Estremeci¨¦ndose cada vez que cae sobre su espalda, pero Abbie sabe mejor que hacer un sonido; ser¨ªa peor si lo hiciera. ¡°Dos por cada habitaci¨®n.¡± Me muerdo bilis que me sube a garganta, Abbie va a decir algo, pero niego con cabeza, s¨¦ que iba a decir que mitad de ellos eran suyos, pero no ten¨ªa sentido que ambos fueran suyos. siendo incapaces de pararnos correctamente. ¡°Apres¨²rate; No tengo todo el d¨ªa. El rey estar¨¢ aqu¨ª pronto; Ser¨¢ mejor que reces para que te deje una buena donaci¨®n porque si por alg¨²n mgro el Alfa te deja vivir, yo misma te matar¨¦¡±, espet¨®. A Abbie se le llenan los ojos de l¨¢grimas mientras me quito blusa, adoptando misma posici¨®n que e. Me concentro en el patr¨®n de remolino azul en el edred¨®n en litera de abajo. Solo cuando arroja su bast¨®n sobre el colch¨®n frente a m¨ª, parpadeo para conteners l¨¢grimas. El delgado l¨¢tigo en forma de cadena que normalmente envolv¨ªa el mango del bast¨®n hab¨ªa desaparecido. ?Por qu¨¦ me odiaba tanto? Nunca entend¨ª, y sab¨ªa que estaba a punto de hacerlo; Nunca mat¨¦ a su compa?ero. Aprieto los dientes cuando el primer golpe atraviesa mi espalda, haciendo que mi espalda se arquee, y lucho contra el impulso de gritar, con boca abierta en un grito silencioso. ¡ªQu¨¦date quieto, o lo dor¨¦ ¡ªme espeta, y me agarro al marco de litera y aprieto los dientes, enfoc¨¢ndome de nuevo en los patrones del edred¨®n y tratando de bloquearlo. E no se detiene. Pod¨ªa sentir cada corte, sentir que piel se abr¨ªa a¨²n m¨¢s donde hab¨ªa sido golpeada m¨¢s de una vez, mi sangre salpic¨® el edred¨®n en el backswing. La piel de mi espalda se levantaba, y bajaba pod¨ªa sentir el hilo de sangre correr por e, sentir el intenso ardor, mi espalda tada al gusto de Sra. Daley. Las l¨¢grimas rodaron por mi rostro y cayeron de mi barbi sobre mis zapatos nos negros ys tas negras del piso. Abbie gime detr¨¢s de m¨ª, y s¨¦ que es al ver mi espalda. Sin embargo, no hago ruido, temiendo un castigo peor si lo hiciera. La Sra. Daley toma una respiraci¨®n profundao si estuviera hinchada por repartir el castigo. Me estremec¨ª, mi espalda ard¨ªa violentamente, y pod¨ªa sentir el hilo de mi sangre caliente corriendo por mi espalda. ¡°Ahora l¨ªmpiense; Estoy siendo indulgente hoy, ya ten¨ªa los almuerzos preparados, ustedes chicas pueden retirarse ahora, Abbie, ay¨²d a limpiar antes de que veas al Alfa¡±, dice Sra. Daley. Me encog¨ª cuando me gir¨¦ para mira. ¡ªGracias, se?ora Daley ¡ªsusurramos Abbie y yo. Mi voz tembl¨® mientras trataba de pararme m¨¢s derecho. La se?ora Daley se echa hacia atr¨¢s el pelo que se le escapaba del mo?o y se subes gafas redondas por nariz antes de coger el bast¨®n de cama y volver a envolver el mango con el l¨¢tigo. ¡°Bueno, ustedes chicas me han dejado exhausto; Ser¨¢ mejor que me limpie ¡ªdiceo si le hubi¨¦semos hecho una fechor¨ªa. Observo mientras sale de habitaci¨®n antes de cpsar en litera de abajo. El movimiento me hizo estremecer. Abbie viene corriendo, examinando mi espalda, con cuidado de no tocars l¨ªneas rojas furiosas que se abren y ahora me marcan. ¡°Volver¨¦; Lo limpiar¨¦ ¡ªdice, sus ojos llorosos mir¨¢ndome. Miro el reloj de pared. ¡°No tenemos tiempo,¡± estaba a punto de ponerme blusa, pero e me ignor¨®, sali¨® corriendo de habitaci¨®n antes de regresar con un pa?o h¨²medo y una venda. ¡°Realmente no tenemos tiempo¡±, le digo, agarrando sus manos mientras se acerca. Sus ojos verdes sostienen los m¨ªos y sonr¨ªe con tristeza. ¡°¨¦ramos tan buenoso mierda de todos modos; ?Qu¨¦ importa si llegamos tarde a nuestra propia mierda? Dice, y siento que se me forma un nudo en garganta. Trat¨¦ de calmarlo, pero e ten¨ªa raz¨®n. Era raro que el Alfa dejara vivir a alguno de los p¨ªcaros una vez que llegaban a edad adulta, los que lo hicieron, deseaban muerte. Asiento con cabeza; ¨ªbamos a morir de todos modos. ?Qu¨¦ importa si llegamos tarde? Dejo que sus manos temblorosas se vayan y me giro ligeramente. siseo mientras e coloca t empapada en hierbas en mi espalda; e los deja all¨ª antes de desenror el vendaje. Sostengos puntas de t que cubren mis hombros mientras e envuelves vendas alrededor de mi torso. El vendaje no es lo suficientementergo para cubrir mitad superior de mi espalda, pero t se pega de todos modos a sangre que se est¨¢ secando, manteni¨¦nd cubierta mientras mi sangre se filtra en e y mantiene en su lugar. Lo ata cuando termina para mantenerlo en su lugar, y dejo caer mis brazos. Mis b*****s empujaron mi pecho pors vendas levantando mi sost¨¦n m¨¢s alto. Abbie agarr¨® mi blusa, ayud¨¢ndome a deslizar mis brazos; el pa?o h¨²medo estaba fr¨ªo en mi espalda pero calmaba sensaci¨®n de ardor de los cortes que ahora cubr¨ªan mi espalda con el resto de mis cicatrices. Limpi¨¦ los de Abbie con un pa?o h¨²medo para limpiarlos, pero el de e solo arrug¨® piel, haci¨¦nd lucir enojada y en carne viva, pero afortunadamente no estaba sangrando. Se pone blusa antes de volverse hacia m¨ª. Una mirada triste en su rostro mientrass l¨¢grimas brotaban de sus ojos. Esto fue. No hab¨ªa escapatoria. ¡°Puedo pedir otro d¨ªa, bruja-¡± Niego con cabeza en una s¨²plica silenciosa para que se quede cada y no hable en contra de directora. Abbie ser¨ªa castigada de nuevo si lo hac¨ªa, y yo estaba bien para soportar el dolor, y siempre hab¨ªa alguien al acecho y escuchando, buscando una oportunidad para meternos en problemas. E va a decir algo antes de cerrar boca y asentir. E agarra mi mano, d¨¢ndole un suave apret¨®n. Aprieto de e pero no suelto mientras salimos del dormitorio. Caminamos por losrgos pasillos que pasan por cada habitaci¨®n. Esta ser¨ªa ¨²ltima vez que camin¨¢bamos por estos pasillos, ¨²ltima vez que vimoss caritas que ayudamos a limpiar ys manitas que sosten¨ªamos. Los pasillos estaban en silencio mientras los camin¨¢bamos antes de tomar escalera de caracol al piso de abajo. Los suelos de pizarra estaban fr¨ªos y pod¨ªa sentir el fr¨ªo filtr¨¢ndose ens finas sus de mis zapatos. La Sra. Daley dijo que no gastar¨ªa dinero en chicas en el corredor de muerte, as¨ª que ambos zapatos estaban agujereados. Las suss tuvimos que hacer con trozos de cart¨®n para rellenar los agujeros en parte inferior de nuestros pisos. Sal¨ª y entr¨¦ en el pasillo que conduc¨ªa a puerta principal cuando Abbie me mir¨®. T¨ºxt ? N?velDrama.Org. ¡°Vamos a casa¡±, susurra. No se refer¨ªa a nuestro verdadero hogar; e se refer¨ªa a libertad, libertad de esta vida, el tipo de libertad que viene con muerte y liberaci¨®n del alma torturada. Empuj¨¦s puertas dobles; los ni?os jugaban al frente en el equipo de juego deteriorado a trav¨¦s del vidrio. Abbie y yo salimos a bocanada de aire fresco. Hac¨ªa fr¨ªo y estaba nudo hoy,s nubes ocultaban el sol haci¨¦ndolo sombr¨ªo, exactamenteo me sent¨ªa. Todos los ni?os dejaron de correr, agarrarnos y alcanzarnos, queriendo que jug¨¢ramos. Nos quedamos un poco, disfrutando verlos por ¨²ltima vez y despedirnos de ellos cuando un auto se detuvo y se estacion¨® en acera. Era elegante y negro;s ventanas ten¨ªan un tinte tan oscuro que no se pod¨ªa ver qui¨¦n estaba dentro. Chapter 3 Chapter 3 La puerta del pasajero se abre y puerta deldo del conductor; dos hombres saltan. Estaban bien vestidos, limpios y se ve¨ªan perfectos. Pero ninguno se ve¨ªao yo esperar¨ªa que se viera mada realeza. La Sra. Daley sale corriendo en un frenes¨ª, pasando zumbando a nuestrodo antes de detenerse. Mir¨® a los dos hombres mientras se acercaban a peque?a va dedrillo que rodeaba el lugar. ¡°Debes serlo¡±, deja de intentar averiguar qui¨¦nes son. ¡°?Pens¨¦ que el rey Lycan vendr¨ªa hoy?¡± E pregunta, luciendo un poco molesta. Abbie asiente hacia ellos y yo me encojo de hombros, observ¨¢ndolos. ¡°¨¦l no pudo hacerlo; ¨¦l nos envi¨® en su lugar¡±, dice el hombre que salt¨® del asiento del conductor. Era alto, vest¨ªa traje y ten¨ªa cabello rubio que le daba forma a su rostro. Ten¨ªa p¨®mulos altos y rasgos s¨®lidos y afdos, y ten¨ªa una constituci¨®n s¨®lida, lo que me hizo preguntarme si ¨¦l tambi¨¦n era un lic¨¢ntropo. Los lic¨¢ntropos son diferentes; permanecieron erguidos cuando cambiaron y eran m¨¢s poderosos, m¨¢s r¨¢pidos y pod¨ªan convertir a alguien en un Lycan; los hombres lobo no pod¨ªan cambiar as personas y no estaban ni cerca de su calibre. Pr¨¢cticamente ¨¦ramos perros enparaci¨®n con ellos, raz¨®n por cual los lic¨¢ntropos nos gobiernan a todos. Los hombres loboo yo ¨¦ramos mitad humanos; Los lic¨¢ntropos son sangre pura. Los lic¨¢ntropos tambi¨¦n eran inmortales, lo cual es divertido porque no quedaban muchos. El viento cambi¨®, y percib¨ª un soplo de algo, ol¨ªa fuerte, y sent¨ª que mi interior se calentaba con el olor cuando respir¨¦ profundamente. Se me hizo agua boca antes de sacudir cabeza, pregunt¨¢ndome qu¨¦ me pas¨® mientras mis sentidos trataban de enfocarse en eso, queriendo que encontrara fuente de eso. Mirando hacia atr¨¢s a los hombres, encuentro al otro hombre mir¨¢ndome fijamente, con una expresi¨®n indescifrable en su rostro antes de mirarme de arriba abajo. maba atenci¨®n, era capaz de mar atenci¨®n sin siquiera intentarlo, era intimidante mirarlo, y su traje no hizo nada para ocultar masa de m¨²sculos apretados debajo de ¨¦l. Ten¨ªa p¨®mulos altos, una mand¨ªb fuerte, una sombra de cinco en punto y cabello oscuro, casi negro. Sus ojos teados brin hacia m¨ª cuando mueve cabeza hacia undo, observ¨¢ndome. Abbie me agarra del brazo, apartando mi atenci¨®n de ¨¦l. ¡ªDeber¨ªamos irnos ¡ªsusurra, y asiento con cabeza cuando otro auto se detiene, ambos hombres miran. Salimos por peque?a puerta cuando el hombre de ojos teados brintes agarra mi brazo tirando de m¨ª hacia atr¨¢s, su mano est¨¢ caliente contra mi brazo, mi piel hormiguea bajo su toque. ¡°?P¨ªcaro?¡± ¨¦l dice; su voz es suaveo el terciopelo haci¨¦ndome temr con su profundidad. Mira a la se?ora Daley. Suelta mi brazo antes de mirar a Abbie, y ambos agachamos cabeza en se?al de sumisi¨®n. Lo escuch¨¦ gru?ir antes de darme cuenta de que el aroma embriagador que pod¨ªa oler antes estaba emitiendo de ¨¦l. ¡°S¨ª, Si, solo est¨¢n en camino. Corred, chicas ¡ªdice se?ora Daley, y ambas asentimos. Lo escucho preguntar a d¨®nde vamos, pero salimos corriendo calle arriba, alej¨¢ndonos de los hombres y escuchando m¨¢s puertas de autos abrirse frente a su auto. Hicimos nuestro camino hacia ciudad. Estedo de ciudad estaba deteriorado y casi desdo. La mayor¨ªa des casas fueron destruidas por una tormenta que azot¨® ciudad hace unos meses, dejando mayor¨ªa des casas abandonadas. Me abrazo pasando mis manos arriba y abajo por mis brazos, tratando de calentarlos del fr¨ªo en el aire. Llegamos a si¨®n transversal, un camino iba al bosque que rodeaba el pueblo, solo hab¨ªa una forma de entrar y salir de este pueblo, ya que solo ten¨ªa un camino que conduc¨ªa. El bosque que lo rodeaba era vasto y denso. Tanto Abbieo yo miramos hacia el bosque; si pudi¨¦ramos escapar. La mente de Abbie, me di cuenta, tambi¨¦n estaba cado nuestras posibilidades antes de suspirar. Nos matar¨ªan a los pocosOwned by N?velDrama.Org. segundos de entrar en el bosque, patru fronteriza nos atrapar¨ªa al instante y har¨ªan un ejemplo de nosotros. Ya est¨¢bamos condenados, no ten¨ªa sentido hacer nuestras muertes m¨¢s dolorosas. ¡°Vamos¡±, dice Abbie, agarrando mi mano. Caminamos hacia za del pueblo. Pod¨ªamos o¨ªr a gente del pueblo prepar¨¢ndose para el Alfa. Rara vez ven¨ªa a ciudad y no ten¨ªa necesidad de hacerlo con sirvientes a su entera disposici¨®n; sin embargo, hoy se requer¨ªa su presencia. El Alfa ten¨ªa que decidir nuestros destinos, y aquellos que deseaban unirse a manada o ser atrapados eran conducidos a za una vez al mes y expuestos. El Alfa decid¨ªa si te dejaban unirte, te expulsaban o te mataban. Abbie y yo esper¨¢bamos ser expulsados, pero sab¨ªamos que incluso los expulsados estaban jodidos antes de salir del bosque. Pero tuvimos una oportunidado expulsados. Al menos podr¨ªamos intentar correr. El ajetreo y el bullicio eran fuertes cuando entramos en za. Ticamente, ni siquiera deber¨ªa haberme alojado todav¨ªa, pero porque Abbie ya ten¨ªa dieciocho a?os y hab¨ªa cambiado y yo solo faltaban dos meses para cumplir los dieciocho. El Alfa decidi¨® tratar conmigo hoy ya que ser¨ªa el ¨²ltimo hu¨¦rfano rebelde que vivir¨ªa en el orfanato. Sin embargo, estaba agradecido de poder pararme en el podio con mi mejor amigo y tener a alguien con quien morir; lo hizo parecer menos solitario. Podr¨ªa aceptar mi destino mientras e estuviera a mido. La gente se apart¨® de nosotros cuando entramos, d¨¢ndonos miradas de disgusto. Los p¨ªcaros ten¨ªan un olor particr para los lobos de manada, alert¨¢ndolos de los intrusos, y as¨ª eso nos miraban, poco acogedores. Abbie apret¨® mis dedos con m¨¢s fuerza, gente miraba mientras nos dirig¨ªamos al escenario y nos sent¨¢bamos junto a ¨¦l. La gente del pueblo nos mir¨® fijamente, mirando alrededor mientras esperaba ansiosamente al Alfa. Esta parte de ciudad era encantadora; ten¨ªa puestos de frutas en za, artesan¨ªas y productos caseros, tiendas a lorgo de los costados, convirti¨¦ndolo en za del pueblo. Y siempre estaba lleno depradores y personas que solo quer¨ªan pasar el rato y har. Tambi¨¦n era donde se llevaban a cabo todass reuniones sociales, no es que a Abbie ya m¨ª se nos permitiera asistir as reservadas solo para miembros de manada. El silencio cae sobre multitud, y toman sus asientos. Por lo general, za del pueblo era un espacio abierto, pero alguien hab¨ªa alineado fs de sis paras personas, algunos todav¨ªa estaban de pie cuando escuch¨¦s puertas de los autos en distancia antes de que Alpha Dean caminara por el pasillo entres sis. Llevaba solo una camiseta que mostraba sus brazos tatuados y un par de pantalones cortos. Ten¨ªa treinta y tantos a?os y solo reemz¨® a su padre hace unos a?os; era cruel, y desde que se hizo cargo, ning¨²n p¨ªcaro ha vivido, as¨ª que sab¨ªamos que est¨¢bamos condenados. Me chupo cuando se acerca; se bu de nosotros antes de subir los escalones y dirigirse a multitud. No era mal parecido, pero era cruel, lo que lo hac¨ªa poco atractivo. Tambi¨¦n era arrogante. Me abofete¨® por cruzarme identalmente en su camino ¨²ltima vez que lo vi. Fue huminte; Me enviaron a buscar leche con Abbie y estaba cargando caja de leche y gir¨¦, tropezando con ¨¦l. Dej¨¦ caer caja, y antes de que pudiera siquiera disculparme, su mano se conect¨® con mi cara. Sacudo el recuerdo; por eso evito za del pueblo a menos que me obliguen a venir aqu¨ª. Fue ¨²nica vez que lo conoc¨ª en los ocho a?os que he vivido aqu¨ª. Chapter 4 Chapter 4 kyson punto de vista Entrando enunidad de Sleepy Pack, ya estaba molesto. Ni siquiera hab¨ªamos estado aqu¨ª cinco minutos. Damon, mi Beta, conduc¨ªa y lo mir¨¦ cuando nos detuvimos. Abro el ece mental a mis hombres en los otros autos. Ocult¨¦ a prop¨®sito mi aura y mi olor, pero sab¨ªa que eso no ser¨ªa suficiente si quer¨ªa mantener mi identidad en secreto. No quer¨ªa que se enteraran de qui¨¦n era yo. Sab¨ªan que estaba destinado a llegar, pero yo quer¨ªa saber qu¨¦ estaba pasando realmente, y saber qui¨¦n soy har¨ªa que seportaran lo mejor posible. He estado observando esta manada de cerca durante los ¨²ltimos a?os desde que Alpha Brock le entreg¨® su t¨ªtulo a su hijo, Dean. No me ca¨ªa bien y quer¨ªa ver realmente c¨®mo manejas cosas en este peque?o pueblo adormecido. ¡°Mantengan su Aura levantada para enmascarar m¨ªa¡±, les digo a mis hombres antes de escuchar un coro de ¡°S¨ª, mi rey¡± a trav¨¦s del ece. ¡°Realmente no te gusta esto, Alfa, ?verdad? Vas a los extremos para enmascarar qui¨¦n eres¡±, afirma Damon. Ten¨ªa raz¨®n, pero yo sospechaba que el nuevo Alfa hab¨ªa estado matando a ni?os rebeldes. Los informes de los pueblos vecinos hab¨ªan dicho que segu¨ªan apareciendo sus cuerpos en los bosques circundantes. Hay leyes estrictas que proh¨ªben su muerte hasta que se pruebe su culpabilidad o hasta que cumn mayor¨ªa de edad. Era inaceptable y ten¨ªamos que ponerle fin antes de que m¨¢s ni?os sufrieran da?os. Rogue o no, todav¨ªa son ni?os. Me disgustaba c¨®mo pod¨ªan matar ni?os, que es exactamente por lo que se introdujo ley para deteners muertes sin sentido de inocentes. ¡°Solo mantente alerta¡±, le digo mientras nos detenemos frente a un orfanato en ruinas; Pens¨¦ que era extra?o que solo dos chicas rebeldes estuvieran en lista del orfanato. Los n¨²meros deber¨ªan ser m¨¢s altos, lo que me alert¨® sobre el cambio de t¨ªtulos en primer lugar. El Alfa anterior hac¨ªa todo seg¨²ns res, pero hab¨ªa o¨ªdo rumores de que el nuevo Alfa era terrible en mayor¨ªa de los aspectos de gesti¨®n de una Manada. La manada hab¨ªa tenido un declive lento, poniendo a su manada en deudas que el reino les hab¨ªa estado sacando para evitar quesunidades humanas miraran demasiado profundamente en ciudad que resid¨ªa aqu¨ª. Mirando por ventana, veo ni?os jugando y muchos de ellos saltando y corriendo. A peque?a cerca dedrillos que rodeaba el edificio le faltabandrillos, y el edificio en s¨ª se ve¨ªa tan deteriorado y decr¨¦pito que me hizo preguntarme qu¨¦ hicieron con todass donaciones. Miro a mi alrededor y salgo del auto, y mi Beta se acerca. Mirando hacia el edificio de ladrillos marrones. ¡°El lugar parece un basurero¡±,enta, y tengo que estar de acuerdo, este no era un lugar para ni?os. Incluso el equipo de juego estaba tan desgastado que me sorprendi¨® encontrarlo soportando el peso de los ni?os que jugaban en ¨¦l. Not¨¦ que dos chicas sal¨ªan del edificio. Definitivamente erans mayores de es cuando percib¨ª sus olores dici¨¦ndome que erans dos chicas rebeldes que resid¨ªan aqu¨ª, ambas llegar¨ªan a mayor¨ªa de edad pronto y conocer¨ªan sus destinos, sin embargo, algo me molestaba mientrass observaba. ser saludado y saltado por todosdos por los ni?os. Los ni?os ramente amaban as dos ni?as, colg¨¢ndose de es y tratando de mar su atenci¨®n. Una mujer que parec¨ªa un poco agotada, sali¨® corriendo, llegamos temprano, pero ese era el n. Quer¨ªamos que no estuvieran preparados y, por expresi¨®n de su rostro, no esperaba que lleg¨¢ramos dos horas antes. La mujer se acerca corriendo y se presentao Sra. Daley, directora del lugar en ruinas. ¡°Debes estarlo¡± E mira a su alrededor, confundida con todos mis hombres antes de que sus ojos caigan en mi Beta vte. Su aura enmascar¨® m¨ªa, haci¨¦ndome parecer un soldadoo el resto de los hombres. Luch¨¦ contra el impulso de esta con m¨ªa, de hacer que se alejara. No soporto as mujeres que solo estaban buscando pr¨®xima oportunidad. Estaba ro que esta vieja bruja estaba tratando de impresionar a alguien, su maquije era excesivo y ten¨ªa una cantidad rid¨ªc de feromonas rociadas sobre e. Nunca entend¨ª por qu¨¦s lobas pensaron que necesitaban rociarse en esa mierda. Para m¨ª, ol¨ªa tan malo orina de gato. Lycans pod¨ªa oler f¨¢cilmente diferencia, los hombres lobo pueden encontrarlo atractivo, pero Lycans encontr¨® repugnante el hedor falso. Parec¨ªa un cordero disfrazado de cordero. Misbios se tiran hacia atr¨¢s sobre mis dientes con disgusto antes de obligarme a calmar con fuerza mi repugnancia hacia e. ¡°?Pens¨¦ que el rey Lycan vendr¨ªa?¡± e ronrone¨®, un poco desilusionada; Tengo que enmascarar mi repugnancia por lo desesperada que sonaba, sus ojos recorriendo a mis hombres con avidez antes de caer sobre m¨ª. E me tiende mano y miro antes de que mi Beta tome su mano, estrech¨¢nd cuando no hago ning¨²n movimiento para estrechar suya. ¡°¨¦l no pudo hacerlo; ¨¦l nos envi¨® en su lugar¡±, le dice Damon. El viento cambia de nuevo y siento que un gru?ido se filtra hasta mi garganta antes de reprimirlo r¨¢pidamente, buscando el olor. Pod¨ªa oler a chica rebelde cuando mis ojos se dirigieron a otra chica. Ten¨ªa el cabello negro m¨¢s profundo que jam¨¢s hab¨ªa visto, tan oscuro cuando lo mov¨ªa ten¨ªa un tono azul. E me mira con curiosidad antes de apartar mirada cuando otra chica ma su atenci¨®n. La mir¨¦, olvid¨¢ndome porpleto de esta molesta mujer con su voz aguda hando con mi Beta sobre Dios sabe qu¨¦. Algo en esta chica despert¨® mi inter¨¦s; Simplemente no pod¨ªa identificarlo, algo que se agitaba dentro de m¨ª y despertaba impulsos que no hab¨ªa sentido antes. Ambas chicas pasaron vtes junto a nosotros, y antes de que pudiera detenerme, agarr¨¦ el brazo de chica y mir¨¦. Su coraz¨®nt¨ªa fren¨¦ticamente, sus ojos estaban muy abiertos y su miedo era tan fuerte que casi pod¨ªa saborearlo. ¡°Rogue¡±, dije, mir¨¢nd de arriba abajo antes de que mis ojos se posaran en sus ojos azul zafiro, un azul tan extra?o, pens¨¦ para m¨ª. Los hombres lobo generalmente ten¨ªan ojos ¨¢mbar o marrones, a veces verdes, rara vez azules. E inclina cabeza con respecto a nosotros. Cuando escuch¨¦ un gru?ido que fue sofocado r¨¢pidamente, tuve sensaci¨®n de que su miedo no era por m¨ª sino por directora que estabanzando dagas a chica. E no ser¨ªa capaz de sentir mi aura. Reprim¨ª sin querer. Cuando e se acerc¨®, disminuy¨® m¨¢s; rei¨®n de mi propio cuerpo hacia e me sorprendi¨®. En un nivel m¨¢s profundo, erao si mi subconsciente se asegurara de no asusta. Sus ojos senzan nerviosamente hacia mujer que est¨¢ a mido. Lo que quer¨ªa saber era por qu¨¦ tem¨ªa a esta vil mujer. ?Le hizo da?o a mi chica? Niego con la cabeza ante mi repentina posesividad; e no era m¨ªa, trato de recordarme. Pero, ?por qu¨¦ extra?a necesidad de protege y mantene cerca? Los ojos de Sra. Daley se estrechan hacia chica frente a m¨ª, susbios se presionan en una l¨ªnea. ¡°S¨ª, se?or, est¨¢n en camino. Corred ahora, chicas¡±, les dice se?ora Daley, y salen corriendo calle arriba. ¡°Ahora, si me sigue, se?or. Te mostrar¨¦s instciones¡±, dice e. ?Instciones? El lugar parec¨ªa que deber¨ªa ser condenado. ¡°?Qu¨¦ hay con vos?¡± Mi Beta pregunta a trav¨¦s del ece; cuando me doy cuenta, no me hab¨ªa movido, y todav¨ªa estaba mirando as dos chicas que se acurrucaban juntas mientras caminaban. Me obligo a moverme, siguiendo a mujer con aspecto de p¨¢jaro. Ten¨ªa cara m¨¢s puntiaguda y rasgos faciales afdos. ¡°Esas chicas, s¨ªgus y mantente fuera de vista¡±, le digo antes de que se d¨¦ vuelta en silencio, caminando detr¨¢s de es. Gannon, mi tercero al mando, toma su lugar a mido y me sigue adentro. El interior estaba limpio pero escasamente amuedo; e me mostr¨® los alrededores, cont¨¢ndome sobres diferentes actividades que los ni?os parecen disfrutar y algunas otras tonter¨ªas. Sin embargo, la chica parec¨ªa que no pod¨ªa apartar mi mente de e, lo que me hizo sentir curiosidad. ¡°Las dos chicas mayores que estaban aqu¨ª, ?cu¨¢l es el trato con es?¡± Pregunto. ¡°Oh ellos, no necesitan preocuparse por ellos. No creo que duren mucho m¨¢s. La mujer me mira por encima del hombro, tratando de averiguar c¨®mo marme. Content protected by N?v/el(D)rama.Org. ¡°Lo siento, no entend¨ª tu nombre¡±, dice e. ¡ªGannon ¡ªle digo, y veo que losbios de Gannon se levantan ensisuras hacia m¨ª para robarle su nombre. ¡°Cierto, Gannon, bueno, esas dos chicas no son m¨¢s que problemas, han estado aqu¨ª ocho a?os y me duelen mucho el trasero¡±, dice. ¡°?Sus nombres?¡± le pregunto, sigui¨¦nd escaleras arriba a los dormitorios, mirando en cada uno. ¡°Um¡¡± Hace una pausa y miro fijamente. ?C¨®mo es que e no sabe sus nombres? E se sonroja antes de apartar mirada e intentar cambiar de tema. ¡ª?No le respondi¨® a se?ora Daley los nombres des ni?as? Gannon le pregunta, sabiendo que yo quer¨ªa saber, mi Beta y ¨¦l sab¨ªan que algo estaba pasando conmigo, pero ni siquiera pod¨ªa explicarlo yo mismo. Nunca hab¨ªa mostrado inter¨¦s por nadie en estos paquetes cuando los visit¨¦, pero hab¨ªa algo en esa chica que me atrajo. ¡°No s¨¦; Tendr¨¦ que buscar sus nombres¡±, dice, alej¨¢ndose, y Gannon sigue hasta una oficina. Estuve a punto de preguntar, pero me alegr¨¦ cuando Gannon lo hizo. ¡°Han estado aqu¨ª durante ocho a?os, ?y no sabes sus nombres?¡± Pregunta, tan sorprendidoo yo. ¡°Son bribones, se?or, no vale pena saberlos¡±, afirma, sacando unos papeles; cuanto m¨¢s tard¨¦, me di cuenta de que no ten¨ªa ning¨²n archivo sobre ellos, lo que me irrit¨®. ¡°Entonces, ?c¨®mo los mas sino por sus nombres?¡± Gannon le grita. Estaba ramente sorprendida por su tono, y le sonre¨ª. ¡°Por lo general, p¨ªcaro o T¨² o¡± Gannon levanta una mano, despidi¨¦nd, tambi¨¦n disgustado de que esta mujer los discriminar¨ªa tanto por ser p¨ªcaros. No era raro,s manadas nunca se molestaban en ocultar su disgusto por los p¨ªcaros, pero incluso ellos les daban decencia b¨¢sica de usar sus nombres. ¡°Es suficiente, sigue adnte,¡± le digo queriendo terminar con esto de una vez, esta mujer me estaba enfureciendo, y cada vez me resultaba m¨¢s dif¨ªcil ocultar qui¨¦n era yo mientras m¨¢s haba. Todo lo que quer¨ªa era ir a buscar a esas dos chicas, dici¨¦ndome a m¨ª mismo que era solo por curiosidad y no por belleza de cabello oscuro que ocupaba mis pensamientos, habiendo captado mi atenci¨®n por completo. Damon los cuidar¨ªa hasta que descubriera lo que quer¨ªa hacer. El ece mental se abre, y siento que Damon entra. ¡°Mi rey, ?hay alguna raz¨®n en particr por que los estoy siguiendo?¡± pregunta con curiosidad. ¡°Solo quiero saber a d¨®nde van¡±, le digo. ¡°Parece ser una reuni¨®n; el nuevo Alpha acaba de llegar y los ha mado a un escenario. Parece ser una especie de audici¨®n. Hace una pausa por un segundo antes de que escuche su voz pasar de nuevo por mi cabeza. ¡°Espera, es determinaci¨®n de si se quedan o no¡±, me dice Damon cuando me doy cuenta de algo, morena; Nunca sent¨ª a su lobo, por lo que ni siquiera ten¨ªa edad para ser determinada. ¡°Si los subasta,pra a morena¡±, le digo. ¡°S¨ª, mi Rey¡±, dice, cerrando el ece. Era una pr¨¢ctica¨²n, nunca estuve de acuerdo, peros manadas armaron un esc¨¢ndalo cuando dijimos que los ni?os estaban prohibidos. Acordaron dejar de matarlos si pod¨ªan elegir su destino cuando fueran mayores de edad. La mayor¨ªa des manadas los desterraron o los acogieron, pero algunos a¨²n los vendieron o los mataron, aunques dos ¨²ltimas opciones estaban mal vistas a menos que estuvieran justificadas. Caminando afuera, Sra. Daley nos muestra el equipo deteriorado y algunas des pinturas de los ni?os que cuelgan en el tendedero para secarse. El ece se reabri¨® abruptamente. ¡°¨¦l los est¨¢ sentenciando a muerte. ?Que quieres que haga?¡± ¨¦l pide. ¡°Para; Estar¨¦ ah¨ª pronto. La chica de cabello oscuro ni siquiera tiene edad para que ¨¦l decida su destino ¡ªle digo¡ª. Abruptamente, girando sobre mis talones, sal¨ª, sabiendo que Gannon se ocupar¨ªa de directora por m¨ª. ¡°Se?or, todav¨ªa tengo algunas cosas que mostrarle¡±, escucho su voz gritar, pero ignoro, algo me empuja hacia el centro de aldea, urgi¨¦ndome hacia esa belleza de cabello negro. No podr¨ªa explicarlo; algo en m¨ª deseaba, y idea de que alguienstimara me hizo querer matar a quienquiera que se atreviera a intentarlo. Chapter 5 Chapter 5 VYPOV ¡°Ahora los sentencio a ambos a muerte por decapitaci¨®n¡±, nos dijo el Alfa. La multitud vitore¨® y se me cay¨® el est¨®mago a pesar de que sab¨ªa que se acercaba. Abbie agarra mis dedos con los suyos. ¡°No llores. No merecen tus l¨¢grimas¡±, susurra apenas audible sobre los v¨ªtores de multitud. El Alfa agarra mi brazo, llev¨¢ndome a un enorme bloque de piedra. Pod¨ªa oler sangre en ¨¦l cuando me empuj¨® hacia abajo, presionando mi frente contra ¨¦l. Siento que algo me golpea cara antes de que estalle piedra a mido, un tomate, animales salvajes. Me enoj¨®; nuestras muertes no fueron suficientes. Tambi¨¦n tuvieron que humirnos a nosotros tambi¨¦n. El Alfa arrastra su espada sobre piedra, y siento hoja fr¨ªa presionando contra mi cuello, pero estaba roma. Mord¨ª mibio para detener el sollozo que se me quer¨ªa escapar. Tratando de imaginar cualquier otra cosa que no sea lo que est¨¢ a punto de suceder. Recuerdo un recuerdo de fiesta de primavera. Abbie y yo nos sentamos en nuestra habitaci¨®n, pero pod¨ªamos escuchar m¨²sica, quer¨ªamos ir, quer¨ªamos saber c¨®mo ser¨ªa ser parte de manada aunque fuera solo una vez, pero Sra. Daley se neg¨® y nos encerr¨® en nuestra habitaci¨®n. En cambio, fingimos que est¨¢bamos all¨ª y bamos lentamente entre nosotros mientras nos re¨ªamos y nos dimos vueltas alrededor de habitaci¨®n. Me concentr¨¦ en ese recuerdo cuando sent¨ª algo colocado sobre mi cabeza, una bolsa de arpillera. Esto fue; Iba a ser libre de mi tormento. Libre de esta vida. Solo espero que el pr¨®ximo sea mejor, esperando que Abbie est¨¦ conmigo all¨ª. ¡°?Qu¨¦ crees que est¨¢s haciendo?¡± Una voz profunda que hizo que multitud se quedara en silencio llen¨® el aire. Contengo respiraci¨®n antes de escuchar un jadeo colectivo de los que miran. ¡°Sacando a este p¨ªcaro de su miseria¡±, dice Alpha Dean. Trato de mirar a trav¨¦s de bolsa de arpillera pero no puedo ver nada. ¡°E ni siquiera tiene edad legal para esto. Lib¨¦r ahora¡±, dice voz fuerte e inquebrantable. ¡°?Bajo autoridad de qui¨¦n tienes derecho a exigirme eso?¡± pregunta Alpha Dean, espada resbndo de piedra con un sonido met¨¢lico. ¡°?Me est¨¢s cuestionando Alpha? Te aseguro que si prestas atenci¨®n a mi advertencia y no dejas ir, me ver¨¦ obligado a quitarte vida. Ahora lib¨¦r y entr¨¦gam ahora¡±, dice voz, solo que esta vez. Sent¨ª una prisa. El aura del extra?o brota de ¨¦l, y escucho que el Alfa respira hondo. ¡°Lycan¡±, jadea Alpha Dean. ¡°Correcto, ya es hora de que reconozcas a tu Alfa superior¡±, dice el hombre. ¡°La ley de manada dice que podemos decidir c¨®mo elegimos manejar a los p¨ªcaros¡±, trata de argumentar Alpha. ¡°S¨ª, p¨ªcaros de edad, e no tiene lobo, o lo intuir¨ªa, ahora lib¨¦re¡±, dice voz, acerc¨¢ndose. El Alfa se r¨ªe nerviosamente. ¡°No tienes autoridad aqu¨ª. Esta es mi manada¡±, pod¨ªa escuchar el temblor en su voz, haba por verg¨¹enza. Los lic¨¢ntropos gobiernan, son especie superior, y mi Alfa se adentraba peligrosamente en un territorio desconocido. ¡°?Te atreves a harle a un Lycan as¨ª?¡± Viene otra voz, aunque voz de este hombre era m¨¢s profunda, su tono rezumaba autoridad y su aura me hizo gemir. Oigo un silencio caer sobre todos. Se pod¨ªa o¨ªr caer un alfiler; cay¨® as¨ª de silencioso, y de repente estaba demasiado asustado para incluso respirar fuerte. ¡°?Yo, el rey Kyson, te ordeno que liberes ahora!¡± Sus pbras sonaron amenazantes, a pesar de lo calmado ques pronunci¨®. Su aroma flotando hacia m¨ª, mi boca llen¨¢ndose de saliva ante su embriagador aroma. Escucho al Alfa gemir a mido antes de que espada caiga de sus manos, resonando fuertemente en el escenario de madera a mido. Escuchando, los pasos subieron los escalones antes de sentir una presencia detr¨¢s de m¨ª donde estaba Alpha, pero el aura que sal¨ªa de quienquiera que fuera me hizo temr violentamente. ¡°Te atreves a har en contra de mi Beta. ?Qui¨¦n crees que eres?¡± La voz resuena con fuerza antes de sentir que alguien me agarra del brazo y me levanta. Las chispas corren sobre mi piel, y lo escucho jadear antes de que mi coraz¨®nta con fuerza en mi pecho mientras trato de entender lo que est¨¢ pasando. Mis piernas tiemn bajo el peso de su aura, su agarre es lo ¨²nico que me mantiene erguido cuando me quitan bolsa de cabeza. Encuentro a todos de rodis excepto al hombre rubio del orfanato. Me estaba sonriendo antes de que mirara al hombre que sosten¨ªa mi brazo, mi respiraci¨®n se detuvo cuando vi sus ojos teados mir¨¢ndome con curiosidad. This content provided by N(o)velDrama].[Org. Dejo caer mi mirada para ver a mi Alfa de rodis, acobardado; el hombre que me sostiene del brazo comienza a sacarme del escenario y bajar los escalones antes de caminar por el pasillo entres fs de sis. Abbie se qued¨®, temndo de rodis en el escenario, mir¨¢nd por encima de mi hombro. El hombre me suelta, pas¨¢ndome al hombre rubio, quien me agarra pero no me sujeta fuerteo lo hizo el hombre que me sac¨® del escenario. Deja caer su aura y todos respiran hondo. El Alfa gru?¨® en el escenario y me gir¨¦ para mirar por encima del hombro mientras agarraba a Abbie. Su grito me hizo alejar al hombre cuando lo vi empuja sobre piedra y tomar su espada del escenario junto a su cabeza. ¡°No¡±, me atraganto. El p¨¢nico se apoder¨® de m¨ª y corr¨ª hacia el hombre que me salv¨®, o creo que me salv¨®. No ten¨ªa idea de por qu¨¦ detuvo al Alfa o cu¨¢les eran sus intenciones conmigo, pero el amor estaba vivo gracias a ¨¦l por ahora. ¡°Por favor, por favor, no dejes que mate¡±, le suplico con l¨¢grimas en los ojos mientras veo a mi Alfa empujar bolsa sobre su cabeza. El Rey dej¨® de mirar mis manos que agarraban su camisa. Me tiro al suelo a sus pies. Todos murmuraban que acabo de agarrar al Rey, y me di cuenta de lo est¨²pido que fue ese error. Podr¨ªa ordenar que me maten por harle, y mucho menos tocarlo. ¡°Por favor, deja que me mate. Quiero estar con e ¡ªle pido, mirando sus zapatos brintes. Sab¨ªa que era ilegal tocar a un miembro de realeza y lo agarr¨¦. Yo era buenoo d ** d ahora. Sin embargo, preferir¨ªa morir que estar sin Abbie. Me conformo esperando mi muerte. El Rey gru?e y yo tiemblo. ¡°Detente, yo tambi¨¦n quiero a otra chica¡±, su voz resuena, y miro hacia arriba para verlo mir¨¢ndome fijamente. Me cago bajo su intensa mirada y empiezo a alejarme de ¨¦l cuando el amor ve a su Beta moverse, haci¨¦ndome mirarlo. Camina hacia el escenario. ¡°Entregue a ni?a. Ya escuchaste al Rey¡±, dice. Alpha Dean gru?e pero agarra y empuja escaleras abajo. El hombre rubio atrapa antes de que caiga al suelo y le gru?e a mi Alfa por empuja. Observo mientras deja ir a Abbie, y e se acerca corriendo cuando unos dedos agarran mi barbi. El Rey me oblig¨® a encontrar su mirada antes de har. ¡°?Algo m¨¢s?¡± pregunta, rozando su pulgar a lorgo de mi mand¨ªb, haci¨¦ndome temr; sonr¨ªe antes de soltarme. Frunc¨ª el ce?o confundido, mirando hacia abajo, avergonzado de haber hado fuera de lugar, pero consigui¨® a Abbie para m¨ª, a pesar de que lo agarr¨¦. Abbie senza hacia m¨ª, abraz¨¢ndome mientras llora. ¡°Gracias¡±, susurra, mirando al Rey, dejando al descubierto su cuello. ¨¦l asiente con cabeza antes de har, sus ojos cayendo de nuevo en m¨ª. ¡°S¨ªgueme¡±, dice. Girando sobre sus talones,ienza a caminar. Abbie me mira antes de que su Beta se detenga junto a nosotros. ¡ªEscuchaste al Rey sigui¨¦ndolo ¡ªdice, mir¨¢ndonos a los dos en el suelo, aunque sus pbras eran suaves y estaba sonriendo, lo cual no esperaba de ¨¦l. Nos erguimos, corriendo tras ¨¦l e ignorandos miradas sorprendidas de gente del pueblo. Lo seguimos hasta el orfanato. Caminaba bastante r¨¢pido con susrgas zancadas; Tuvimos que trotar para seguirle el ritmo, pero tambi¨¦n nos aseguramos de no pasarlo. Su Beta nos sigui¨® unos pasos antes de que nos detuvi¨¦ramos. La se?ora Daley nos miraba con boca abierta, boquiabierta. ¡°Dense prisa, chicas. M¨¦tete adentro¡±, dice sorprendida, pero logra recuperarse r¨¢pidamente. Vamos a hacer lo que dice cuando el Rey abre puerta de su elegante auto negro y se interpone en mi camino. Me agarra del brazo, impidiendo que lo pase. ¡°Sube¡±, dice, y nos detenemos. Abbie estaba agarrando mi brazo con fuerza; pod¨ªa sentir que sus dedos me maguban por el miedo; Mis dedos sostuvieron el costado de su camisa, sin querer deja ir. ¡°Tu amigo puede venir, pero t¨² vienes conmigo, as¨ª que s¨²bete al auto. No me gusta repetirme¡±, dice con severidad. Suelto antes de sentir que su Beta me empuja hacia puerta. ¡°Gannon, se?or, ?puedo preguntar qu¨¦ est¨¢ pasando?¡± La Sra. Daley ha. ¡°No, no puedes¡±, espeta el Rey, pero podr¨ªa haber jurado que dijo que su nombre era Kyson. Fue a har de nuevo cuando el Beta habl¨® detr¨¢s de nosotros mientras sub¨ªamos al auto. ¡°Sea prudente al cerrar boca, se?ora, al Rey no le gusta repetirse¡±, advierte su Beta. ¡°?Rey?¡± E chi, y Kyson mira antes de mirarme a m¨ª. ¡°S¨ª, rey Kyson¡±, confirma Beta, y deja caer cabeza. En cambio, el Rey no le presta atenci¨®n, alcanza y tira de algunas correas a trav¨¦s de m¨ª. Me estremezco, pregunt¨¢ndome qu¨¦ est¨¢ haciendo. ¡°Cinturones de seguridad¡±, dice antes de se?r al otro aldo de Abbie; r¨¢pidamente copia lo que ¨¦l hizo antes de mirar sus manos y juguetear con es. Entonces el Rey hizo algo que nunca esper¨¦. Saca un pa?uelo del interior del bolsillo de su traje antes de agarrar mi barbi. King Kyson me limpia cara con ¨¦l, quitando cosa pegajosa que todos me tiraron; Me di cuenta de que su Beta lo miraba igual de sorprendido por sus iones. Cuando termina, e coloca un poco de cabello suelto detr¨¢s de mi oreja antes de dejarme ir. Cierra puerta y yo tomo un respiro. Me arde espalda de tanto apoyarme en e, as¨ª que inclino mi cuerpo girando ligeramente, apoy¨¢ndome en Abbie, que se mueve para ayudarme a sentirme c¨®modo contra e. Veo al Rey har con sus hombres fuera del auto, y Abbie me susurra. ¡°?Que esta pasando?¡± Susurra antes de enredar sus dedos con los m¨ªos en mi regazo. ¡°Tal vez nos est¨¢n echando¡±, susurr¨¦ esperanzado. Abbie aprieta mi mano, apret¨¢nd, y yo aprieto suya cuando el Beta se sienta en el asiento del conductor, el Rey en el asiento del pasajero. Pens¨¦ que era extra?o que se subiera al mismo auto que dos p¨ªcaros humildes. Pero luego tambi¨¦n pens¨¦ que era extra?o que me limpiara cara y estuviera dispuesto a tocarme. El auto arranca y luego se mueve, tanto Abbieo yo nos aferramos al asiento con p¨¢nico, nunca antes hab¨ªamos estado en un auto. Su agarre en mi mano se hizo m¨¢s fuerte y tambi¨¦n lo hicieron los nudos en mi est¨®mago. Chapter 6 Chapter 6 kyson punto de vista No pod¨ªa entender mis iones, pero no pod¨ªa dejar que chica muriera. Y por forma en que suplicaba por su amiga con p¨¢nico, no me atrev¨ª a negarle nada. Estaba bastante seguro de que si e pidiera traer todo el orfanato, le habr¨ªa dicho que s¨ª, aunque me confundi¨®. No podr¨ªa explicarlo. E era un hombre lobo rebelde, nada Lycan sobre esta chica. Sin embargo, idea de deja morir hizo que mi est¨®mago se revolviera y mi coraz¨®n se retorciera dolorosamente. Ambas chicas se sentarono estatuas en parte trasera del auto. No pronunciaron pbra. Por brusca inhci¨®n de chica de cabello oscuro, pude ver que parec¨ªa tener dolor por alguna raz¨®n. ?La lastim¨¦ cuando agarr¨¦? Pero luego tambi¨¦n not¨¦ que otra chica segu¨ªa tratando de sostener sus brazos, evitando que se inclinara hacia atr¨¢s, pero escuchaba a chica silbar de dolor con cada golpe. ¡°Det¨¦ngase¡±, le digo a mi Beta Damon. Detiene el auto y los autos de atr¨¢s y de adnte hacen lo mismo. ¡°Gannon, cambia de lugar con nosotros¡±, le digo a mi Gamma a trav¨¦s del ece mental. Sal¨ª del coche, me detuve a lorgo de autopista. Damon tambi¨¦n sale, mir¨¢ndome por encima del techo del auto cuestionablemente. Levanta los brazos, pregunt¨¢ndose qu¨¦ est¨¢ pasando. Ignor¨¢ndolo antes de abrir puerta trasera y agarrar el brazo de chica. Todo su cuerpo tiem y me doy cuenta de que tal vez no fue una buena idea detenerse. Probablemente pensaron que estaba a punto de matarlos y deshacerme de sus cuerpos. Mi juicio fue correcto cuando eenz¨® a rogarme. ¡°Por favor, d¨¦janos ir. No se lo diremos a nadie. No tendr¨¢s que volver a vernos ¡ªdice, tratando de soltarse de mi agarre. ¡°Basta, dile a tu amiga que se baje¡±, le digo, y sus ojos se llenan de l¨¢grimas; e asiente antes de parpadear r¨¢pidamente, luchando contras l¨¢grimas y tragando. Deja caer cabeza antes de tenderle ¡°Lo prometemos, simplemente nos iremos, y no tendr¨¢s que matarnos, no le diremos a nadie¡±, aunque lo que le dir¨ªan a alguien en primer lugar estaba m¨¢s all¨¢ de m¨ª. No hab¨ªamos hecho nada que deba ocultarse. E tambi¨¦n parece darse cuenta de eso. ¡°?Vas a matarnos?¡± E pregunta, mir¨¢ndome. La miro por un segundo hasta que baja vista. Encuentro sus preguntas lindas. Nadie se atrever¨ªa a cuestionar mis intenciones, pero e no pudo evitar preguntar a pesar de su aparente miedo. ¡°?Me has dado una raz¨®n para matarte?¡± le pregunto, y e me mira antes de mirar a su amiga. ¡°Lo siento, no quise agarrarte, yo¡ ?yo?¡± Tartamudeao si no estuviera segura de por qu¨¦ se estaba disculpando. ¡°?No tienes permitido tocarme?¡± le pregunto Sus cejas se juntan ante mi pregunta. ¡°No, eres un rey. Soy una p¨ªcara¡±, explica; su respuesta me irrita. Nunca me ha gustado que me toquen, pero que e me toque no parece desconcertarme. De hecho, quer¨ªa que e sintiera su toque con sus diminutas manos. Agarro su mano, d¨¢ndole vuelta. Sus palmas estaban llenas de callos y ampos, y algunas partes m¨¢s ¨¢speras por el trabajo duro, hab¨ªa visto mineros con manos m¨¢s suaves. Agarro su otra mano, d¨¢ndole vuelta, que es lo mismo. Que manitas tan diminutas, d¨¢ndole vuelta, que es lo mismo. Esas manos diminutas, mostrando lo duro que ha trabajado, piel agrietada y descamada en algunos lugares. Poniendo su mano en mi pecho, mi piel hormiguea deliciosamente, y siento mi pecho vibrar, un ronroneo se me escapa y r¨¢pidamente lo silencia antes de que e se d¨¦ cuenta. Despu¨¦s de escucharlo, Damon se ara garganta y no tengo idea de lo que me pas¨®. Lo miro, y sus ojos parpadean cuando su mente me conecta. ¡°?Est¨¢s seguro de que no est¨¢ pasando algo contigo y chica rebelde?¡± pregunta, con una sonrisa jugando en susbios. Me sent¨ªa posesivo con e, y no me gustaba que ¨¦l mara chica p¨ªcara. Le gru?o, y e aparta mano de un tir¨®n, retrocediendo m¨¢s cerca de su amiga cuando sisea, arqueando espalda cuando choca con otra chica. Owned by N?velDrama.Org. ¡°?Est¨¢s herido?¡± le pregunto, agarrando su brazo para estabiliza. ¡°No, se?or¡±, dice e. E minti¨® y ramente siente dolor, pero no lo admitir¨ªa. Pod¨ªa oler una mentira y quer¨ªa castiga por ello; Lo dejo pasar, pronto aprender¨¢ a no mentirme. La jalo hacia limusina, y Gannon sale y se dirige a nuestro auto. Odiaba limusina, pero podr¨ªa averiguar m¨¢s sobre estas dos chicas all¨ª. Abro puerta trasera y los empujo dentro del veh¨ªculo. R¨¢pidamente se deslizaron por los asientos, y Damon y yo nos deslizamos frente a ellos. Damon golpea el vidrio y el conductor enciende el auto. ¡°?Cu¨¢l es tu nombre?¡± Le pregunto a mi belleza de cabello negro. Se muerde losbios carnosos y descubro que mi mirada se posa en ellos mientras e juguetea cons manos. ¡°P¨ªcaro, se?or¡±, dicen ambos al un¨ªsono. ¡°No, sus nombres,¡± demando; ambos se miran confundidos. ¡°Conoces los nombres que te dieron cuando naciste¡±, ara Damon. ¡°?Quieres nuestros nombres reales?¡± Pregunt¨® otra chica, y era evidente que no sab¨ªa c¨®mo sentirse al respecto. ¡°S¨ª, asumo que ambos tienen otros nombres adem¨¢s de p¨ªcaro¡±, les digo. ¡°Su nombre es Abbie. La m¨ªa es Ivy¡±, dice en voz baja antes de volver a mirarses manos. Pod¨ªa escuchar el ritmo card¨ªaco de ambos acelerarse, su miedo perfumando el auto. Damon alcanza el cubo de hielo, sacando algunas botes de agua. Les ofrece uno, pero ninguno de los dos se mueve. Su miedo estaba empezando a irritarme. No hab¨ªamos hecho nada para ganarnos su miedo. ¡°T¨®menlo¡±, les dice Damon, y mayor, Abbie, se acerca y se lo quita. Le ofrece uno a Ivy, y e niega con cabeza. ¡°Podemospartir¡±, dicen amboso si fuera horrible aceptar al otro. Gru?endo, ambos se alejan de m¨ª. Necesitaba alejarme de ellos; Quer¨ªa intentar har con ellos, pero su miedo hacia m¨ª me estaba irritando y su olor me abrumaba. La deseaba pero no lo hice porque sab¨ªa que estaba mal desea y no pod¨ªa explicarlo. Urgencias que nunca sent¨ª hicieron que mi sangre bombeara ferozmente, haci¨¦ndome sentir caliente y algo nerviosa. ¡°Det¨¦ngase¡±, le grito, y el conductor lo hace. Salgo dando un portazo. Damon hace lo mismo aunque cierra puerta suavemente. Regreso al auto, me subo y Gannon suspira, saliendoo si estuviera aburrido y harto de jugar as sis musicales. ¡°Si¨¦ntate con ellos¡±, le digo, y ¨¦l asiente, caminando de regreso a limusina. Chapter 7 Chapter 7 Punto de vista de hiedra King Kyson sali¨® del auto y se fue con su Beta, una nueva persona subi¨® al auto y tom¨® el lugar del Rey. Nos mir¨® con los brazos cruzados todo el tiempo y no dijo una pbra. ?Le ordenaron que no nos hara? El silencio era ensordecedor, pero mantuvo su aura bajao si tratara de no asustarnos. Sus ojos observaban cada uno de nuestros movimientos. Abbie se toc¨® los dedos con nerviosismo, con cabeza gacha y los ojos pegados a su regazo. El viaje dur¨® horas; era tarde en que partimos; Vi pasar noche y amanecer ma?ana. Horas de silencio, excepto por el sonido des ntas en el camino y el rugido del motor antes de que finalmente nos detuvi¨¦ramos. Nos hab¨ªamos detenido un par de veces porbustible, el Beta incluso trat¨® de alimentarnos, pero mi est¨®mago estaba hecho un nudo, as¨ª que no toqu¨¦ nada. Abbie lo intent¨®, aunque incluso e hab¨ªa perdido el apetito. Abbie se desmay¨® de nuevo, el cansancio era demasiado para e con los eventos que llevaron a esto. Abbie se hab¨ªa quedado dormida a mido, con cabeza apoyada en mi hombro, me acerqu¨¦ y sacud¨ª suavemente. no pod¨ªa dormir; Estaba petrificado por lo que suceder¨ªa despu¨¦s. Mi cerebro evoc¨® muchos escenarios diferentes, todos los cuales terminaron con nuestra muerte. Me dol¨ªa espalda de estar sentada tan erguida, ys pesta?as que cubr¨ªan se tensaron cuando me mov¨ª para desperta, y sent¨ª que mi sangre goteaba por mi espalda cuando se reabrieron con el movimiento. El hombre frente a nosotros se inclina hacia adnte y olfatea el aire ligeramente. Despu¨¦s de horas de profundo silencio, finalmente habl¨® por primera vez. ¡°?Qui¨¦n de ustedes est¨¢ herido y cubierto de hierbas?¡± Ambos negamos con cabeza, y su mand¨ªb se aprieta antes de har. ¡°No me mientas. ramente, el Rey los quiere a ambos por alguna raz¨®n. As¨ª que resp¨®ndeme, o lo mar¨¦ y le pedir¨¦ permiso para desnudarte para averiguarlo. La puerta se abre de repente, salv¨¢ndonos de contestar. Beta Damian mira en limusina. El hombre sale antes de indicarnos que lo sigamos. Abbie se desliza por el asiento hacia puerta abierta y sale primero antes de agarrar mi brazo para ayudarme a salir, el movimiento de flexi¨®n me corta espalda, parpadeo para conteners l¨¢grimas y aprieto los dientes. Abbie aprieta suavemente mis dedos para tranquilizarme, y yo sonr¨ªo, devolvi¨¦ndole el apret¨®n. Cuando miro hacia arriba, licencia encuentra al Rey parado junto a su Beta susurrando al hombre que estaba sentado en el auto con nosotros. ¡°Gracias, Gannon, yo me encargar¨¦¡±, le dice King Kyson, y Abbie y yo nos miramos, el miedo en los ojos de ambos por lo que quiso decir con esas pbras. ¡°S¨ªgueme¡±, ordena King Kyson caminando alrededor de limusina. Seguimos antes de detenernos en el camino empedrado. Est¨¢bamos en su castillo. Un verdadero castillo de piedra arenisca. Parec¨ªa que pertenec¨ªa a un cuento de hadas, no a vida real. El lugar era tremendo, y ambos nos congmos en estado de shock. Enredaderas envueltas alrededor de los altos muros de piedra con flores p¨²rpuras y rosadas, los jardines que rodean el lugar en perfectas condiciones y sin una m hierba a vista. Una alta cerca de hierro forjado rodeaba el per¨ªmetro del castillo, oculta por setos tan altoso ellos, una gran fuente de agua se encontraba en medio del camino empedrado junto a donde los autos se alineaban en el camino circr. Sab¨ªamos que el Rey vivir¨ªa en un castillo pero saberlo y verlo eran dos cosas diferentes, y el lugar era exquisito. ¡°?Por qu¨¦ estamos aqu¨ª?¡± Abbie susurra nerviosamente. Los p¨ªcaros no estaban permitidos en el castillo del Rey Lycan. ¡°Dije que lo sigui¨¦ramos¡±, dice el Rey, y ambos nos dimos cuenta de que se hab¨ªa detenido y nos estaba esperando, mir¨¢ndonos con impaciencia. Su Beta toca mi espalda, urgi¨¦ndonos, y yo siseo, mi espalda arque¨¢ndose lejos de su toque mientras el dolor ondea sobre mi espalda. Abbie agarra mi brazo, sabiendo que gritar har¨ªa que nos azotaran de nuevo, y yo tomo un respiro deseando ques l¨¢grimas no caigan, para que no nos golpeen por es. Tragando mi dolor, empiezo a caminar, aunque el Rey no se gira cuando nos acercamos a ¨¦l. Su mirada es severa mientras me mira. Su mand¨ªb se aprieta, sus manos se cierran en pu?os. La mano de Abbie tiem en m¨ªa. Tal vez si le suplico, perdonar¨¢ por mi estupidez. De repente gira y sigue caminando mientras nosotros tropezamos para seguir susrgas zancadas. Un hombre en uniforme se apresura a abrirs pesadas puertas dobles de madera, el Rey se mueve tan r¨¢pido que ni siquiera tuvimos oportunidad de mirar hacia d¨®nde ¨ªbamos mientras trat¨¢bamos de seguirlo. El agarre de Abbie se aprieta cuando empiezo a reducir velocidad, el dolor de moverme hace que todo du. Nos detenemos en un conjunto de escaleras, el Rey avanza por un corredor que corre junto a ellos, y llegamos a una enorme cocina llena de trabajadores. ¡°rice¡±, grita el Rey. Todos se detienen y desnudan sus cuellos ante el Rey. Una mujer mira hacia arriba antes de asentir y acercarse, limpi¨¢ndoses manos con un pa?o de cocina. Era una mujer mayor, tal vez de unos cincuenta a?os, con una c¨¢lida sonrisa y rasgos suaves. Llevaba un uniforme de sirvienta con un dntal atado a cintura. ¡°Mi rey¡±, reconoce antes de mirarnos. ¡°Tengo dos chicas nuevas para ques entrenes y necesitan uniformes¡±, le dice. ¡°Enseguida, mi se?or, venid conmigo, muchachas¡±, dice mujer, d¨¢ndonos a ambos una sonrisa amistosa; e hace se?as para segui. Abbie y yo seguimos r¨¢pidamente, y e nos conduce a trav¨¦s de cocina y por otro pasillo m¨¢s. Dondo una esquina, nos encontramos en unvadero. Fs de uniformes se alineaban en los estantes; nos mir¨® de arriba abajo antes de entregarnos a cada uno de nosotros un vestido gris abotonado con mangas cortas y dntales que ten¨ªan bolsillos en el frente. El material es grueso pero suave. T¨ºxt ? N?velDrama.Org. ¡°?Cuales son tus nombres?¡± pregunta cuando el Rey entra repentinamente, haciendo que e desv¨ªe su atenci¨®n hacia ¨¦l. ¡°Mi rey, ?hay algo que necesites?¡± E pregunta, ramente sorprendida de que ¨¦l haya seguido. Sacude cabeza y se apoya en un mostrador, y rice espera a ver si se va, pero no lo hace. rice se volvi¨® hacia nosotros, audi¨®, haci¨¦ndonos saltar y apartar mirada del imponente Rey que nos observaba. ¡°Chicas, les ped¨ª sus nombres¡±. ¡ªIvy, se?ora ¡ªle dije apresuradamente. ¡°Abbie, se?ora¡±, responde Abbie en voz baja, inclinando cabeza. ¡°Muy bien, ahora c¨¢mbiate r¨¢pidamente por esa puerta¡±, dice, se?ndo detr¨¢s de nosotros. Miramos por encima del hombro cuando el Rey ha. ¡°T¨² no, t¨² cambias aqu¨ª¡±, dice, y Abbie y yo nos miramos nerviosamente. rice tambi¨¦n mira al Rey, horrorizada. ¡°?Mi rey?¡± ¡°Abbie, ve a cambiarte en habitaci¨®n, Ivy qu¨¦date donde est¨¢s¡±, dice, y mi coraz¨®nte err¨¢ticamente en mi pecho ante sus pbras. Chapter 8 Chapter 8 rice parec¨ªa insegura mientras miraba entre el Rey y yo antes de girarse y darme una sonrisa triste. ¡°Abbie, ve a cambiarte, querida¡±, le dice a Abbie, y sorbo bilis que se me subi¨® a garganta. Mis mejis se calientan bajo su mirada horrorizada de que esperara que me desnudara frente a ¨¦l. ¡°Perd¨®name, mi rey, pero ?hay alguna raz¨®n por que le hayas pedido que se cambie frente a ti?¡± ¡°E le minti¨® a mi Gamma, ahora c¨¢mbiate¡±, ordena. Miro a rice, y e asiente, dici¨¦ndome que haga lo que me ha pedido y me indica que me quite ropa. Mis dedos tiemn mientras trato de desabrochar los botones. ¡°Por favor, se?or¡±, murmuro. ¡°Silencio, qu¨ªtenlos¡±, dice, sin dejar lugar a discusiones cuando entra un sirviente. T¨ºxt ? N?velDrama.Org. ¡°?Afuera!¡± El rey grita al hombre; ¨¦l sale corriendo antes de que rice se acerque, cerrando puerta, para que nadie m¨¢s entre. E se para frente a eo si estuviera haciendo guardia. ¡°?Tengo que ir y desvestirte?¡± Se rompe, ramente se est¨¢ quedando sin paciencia. Niego con cabeza, metiendo r¨¢pidamente los botones a trav¨¦s de los agujeros. Intento apartarme para protegerme. Mi sost¨¦n era tan delgado que casi era transparente, y mi respiraci¨®n era pesada mientras el p¨¢nico me invad¨ªa. ¡°Esto est¨¢ tomando demasiado tiempo¡±, espeta el Rey antes de estar detr¨¢s de m¨ª y tirar de mi blusa. grito, cubri¨¦ndome con mis manos. Escucho al Rey inhr profundamente antes de gru?ir bajo y profundo en parte posterior de su garganta. El sonido profundo y ¨¢spero hizo que se me pusiera piel de gallina. Todo mi cuerpo se tambale¨®, y rice parec¨ªa que estaba a punto de desmayarse por las iones del Rey de tocar a un asqueroso p¨ªcaro o estaba preocupada por m¨ª porque de repente dio un paso adnte. ¡°Se?or, puedo hacer eso¡±, escucho decir cuando de repente siento dedos recorriendo mi espalda, sobre mi piel devastada por cicatriz, y sobre el vendaje que envuelve mi torso y parte baja de mi espalda donde yacens nuevas heridas. Sus dedos rozarons marcas que no pod¨ªan ser cubiertaspletamente por los vendajes ya que estaban muy arriba de mi espalda. Abbie los hab¨ªa envuelto alrededor de mi cuerpo lo mejor que pudo, los vendajes tan apretados que empujaron mis gl¨²teos. Estaba mortificado. ¡ªDate vuelta ¡ªdice, su voz m¨¢s suave, y niego con cabeza, avergonzada por situaci¨®n en que me encuentro. Nunca he estado desnuda frente a nadie m¨¢s que Abbie y Sra. Daley. La idea de que un hombre me viera me repugnaba, y mucho menos al Rey. Sus manos caen sobre mis hombros temblorosos. ¡°Por favor, date vuelta, Ivy¡±, dice, gir¨¢ndome lentamente. Cierro los ojos con fuerza, no queriendo ver el disgusto en su rostro cuando su mano toma mi meji, limpiando una l¨¢grima perdida. Maldici¨¦ndome por dejarlo caer, sabiendo que el castigo por las l¨¢grimas principalmente era el peor. ¡°Baja los brazos¡±. ¡°Por favor, se?or, mi sost¨¦n es transparente; me ver¨¢s ¡ªsusurro, todav¨ªa neg¨¢ndome a abrir los ojos. ¡°Usa tus manos; Solo necesito tus brazos fuera del camino ¡ªdice, y yo asiento, ahuecando mis traseros con mis manos. Lo siento jugueteando con el vendaje antes de queience a desenvolverlo. Todo mi cuerpo tiem cuando escucho que se abre puerta de habitaci¨®n en que estaba Abbie, y e jadea. Mis ojos se abren de golpe ante el ruido cuando e corre hacia adnte, cae de rodis yienza a rogar por m¨ª a sus pies. El Rey deja de mirao si pensara que es absurda. ¡°Por favor, e no quiso decir eso. E ser¨¢ buena. Simplemente sobresalt¨®; Tomar¨¦ su castigo, solo d¨¦j en paz. Por favor, te lo ruego.¡± ¡°?De qu¨¦ est¨¢s hando? ?Qui¨¦n est¨¢ castigando a qui¨¦n? ¨¦l le grita, y e me mira, tambi¨¦n lo hace el Rey. Su rostro est¨¢ tan cerca que mi aliento se atasc¨® en mi garganta, sus ojos teados me observaban enmarcados por gruesas pesta?as oscuras, su barba crec¨ªa creando sombras en su rostro, labios carnosos, y el calor de mi rostro me obligaba a apartar mirada; ¨¦l era hermoso ¡°?De qu¨¦ est¨¢ hando?¡± Exige usar su aura Alfa lo suficiente para que no me cause dolor. ¡°E dijo que aceptar¨ªa el castigo, pero est¨¢ bien, Abbie. No hiciste nada malo ¡ªle digo, y e niega con la cabeza. ¡°?Por qu¨¦ castigar¨ªa?¡± Le pregunta a Abbie. ¡°Porque e grit¨®, no lo dijo en serio, lo juro. Sabemos no hacer ruido; e no sab¨ªa que Beta iba a tocar su espalda, por favor ¡ªsuplica Abbie. ¡°rice, ?puedes explicar de qu¨¦ est¨¢n hando?¡± Pregunta el Rey, pellizcando el puente de su nariz y apretando sus ojos cerrados. ¡°?Creo que se est¨¢n refiriendo a ser castigados por mostrar emoci¨®n al dolor?¡± dice rice, mir¨¢ndonos, y Abbie asiente hacia e. El Rey parpadeao si estuviera confundido, y miro a Abbie igual de confundida por su pregunta. Comienza a quitarses vendas cuando se caen; me pide que gire. Hago lo que me pide y espero los latigazos que estoy seguro vendr¨¢n. rice jadea, Abbie gime, sus dedos rozan mi tobilloo un recordatorio de que est¨¢ aqu¨ª conmigo. ¡°?Quien hizo esto?¡± El Rey demanda. ¡°Sra. Daley ¡ªdecimos los dos al un¨ªsono. ¡°?E te azot¨®?¡± Pregunta, pero su voz sonaba horrorizada y mezda con ira. ¡°S¨ª¡±, murmura Abbie, dobbing ganado un d¨ªa a semana en soledad; Me enter¨¦ pronto, cuando le dije a la Sra. Daley, que Betty, quien era mejor amiga de Sra. Daley, hab¨ªa roto el jarr¨®n y no Taylor; e era otra Rogue que conocimos cuando llegamos all¨ª por primera vez. La Sra. Daley me encerr¨® en un armario durante una semana, Abbie me dio agua a escondidas y Taylor fue sentenciada a muerte por eso cuando sal¨ª. ¡°?Cuantas veces?¡± exige el rey Kyson. ¡°Solo tengo tres; Ivy recibi¨® veinticuatro por nuestra m conducta. ¡°Debes haber hecho algo terrible por este tipo de castigo. Ambos asentimos, dejando caer nuestras cabezas con aire de culpabilidad. ¡°?Entonces que hiciste?¡± ¨¦l pide. ¡°Olvid¨¦ quitar el polvo de tres marcos de ventanas e Ivy recibi¨® mitad de mi castigo. Compartimos el barrido, pero Ivy asumi¨® toda culpa, as¨ª que consigui¨® dos para cada habitaci¨®n. Prometemos que simplemente no hab¨ªa tiempo, ten¨ªamos que reunirnos con el Alfa, o lo habr¨ªamos hecho correctamente¡±. ¡°?E te azot¨® sobre el polvo y los pisos sin barrer?¡± gru?e El ruido es tan aterrador que ambos saltamos y nos alejamos de pura ira que emana de ¨¦l, su aura estando. ¡°Cons¨ªgueme un medicamento y encuentra alg¨²n alivio para mi dolor, rice,¡± dice, su mano descansando sobre mis costis; el calor de ellos envi¨® hormigueo a trav¨¦s de mi piel. No me muevo por temor a lo que suceder¨¢ si lo hago, aunque todo me dec¨ªa que un rey no deber¨ªa tocar a un p¨ªcaro asqueroso tan bajoo yo. ¡°S¨ª, se?or¡±, dice rice, saliendo corriendo por puerta. ¡°?Tu espalda es as¨ª?¡± Le pregunta a Abbie. ¡°No, se?or, el m¨ªo no rompi¨® piel¡±, susurra. ¡°?Podr¨ªas levantarte, por favor? ?Por qu¨¦ est¨¢s a mis pies? ¨¦l le pregunta, y e se levanta r¨¢pidamente, colocando sus manos detr¨¢s de su espalda, erguidao una baqueta. ¡°Ve a sentarte all¨ª¡±, le dice, indic¨¢ndole que se aleje. E duda pero hace lo que le dicen. rice regresa con vendas frescas, algunos ung¨¹entos y una bebida que huele fuertemente a hierbas. ¡°Se?or, puedo hacer esto; Estoy segura de que no necesitas estar atendiendo a un sirviente¡±, le dice rice. ¡°Si quiero ayuda, pedir¨¦; s¨®lo dame pomada. Ivy bebe eso; ayudar¨¢¡±, dice. rice le pasa el ung¨¹ento ya m¨ª el vaso. Le doy un sorbo y, a pesar de su horrible olor, noto el sabor a menta,o si se supusiera que eliminar¨ªa el mal sabor. Sus dedos est¨¢n calientes mientras frota el ung¨¹ento en los cortes. Pican, pero sensaci¨®n de hormigueo de su toque es rjante, y siento que mi espalda se entumece. ¡°Qu¨¦date quieto por m¨ª¡±, dice mientrasienza a envolvers vendas a mi alrededor r¨¢pidamente, sus ojos me miran de arriba abajo; Me sent¨ªo si estuviera en exhibici¨®n. De repente se acerca, separando losbios antes de sacudir cabeza y alejarse dos pasos. ¡°?Alguno de ustedes haido?¡± Pregunta, y ambos negamos con cabeza. ¨¦l asiente y rice ha. Les organizar¨¦ el almuerzo. ?D¨®nde quieres asignarlos, mi Rey? ¡ªpregunta mientras r¨¢pidamente me pongo el uniforme de sirvienta y empiezo a abrocharlo. El rey da un paso adnte y yo me estremezco, pero ¨¦l solo me ayuda a abotonarlo, su dedo reemza al m¨ªo. rice observa, tan sorprendidao yo de que ayude a un sirviente a vestirse. Me quito falda campesina de debajo cuando est¨¢ abotonada y me tiro ropa en los brazos. rice se acerca y me los quita, tir¨¢ndolos a basura. ¡°Ivy se convertir¨¢ en mi sirviente personal. E debe servirme solo a m¨ª y permanecer en mis aposentos, encontrar un lugar para su amiga Abbie que est¨¦ cerca¡±, dice. ¡°Se?or, ?qu¨¦ pasa con su sirviente actual?¡± ¡°Env¨ª a otra parte; Quiero a Ivyo mi personal. Habr¨¢ mucho que pagar si encuentro a alguien m¨¢s en mis aposentos adem¨¢s de Ivy. S¨®lo Ivy y nadie m¨¢s. En cuanto a Abbie, tal vez ver a Beta Damian, ¨¦l necesita un sirviente, y e estar¨¢ cerca si Ivy necesita. Deber¨ªamos mantenerlos cerca mientras se odan¡±, dice antes de girar sobre sus talones y salir. Todos lo miramos fijamente. rice niega con cabeza un par de veces. ¡°Esa fue Interi¨®n m¨¢s extra?a¡±, murmura para s¨ª misma antes de volverse para mirarnos. Chapter 9 Chapter 9 Abbie y yo fuimos escoltados as ¨¢reas donde se supon¨ªa que deb¨ªamos trabajar. La mujer cuyo trabajo acept¨¦ no parec¨ªa feliz cuando rice abri¨®s puertas de los aposentos del Rey. Gem¨ª mientras miraba hacia abajo as escaleras que acababa de subir. Apestar¨ªa porque sab¨ªa que se esperaba que llevara productos de limpieza hasta este piso todos los d¨ªas. ¡°?Vienes?¡± Pregunt¨® risa. Asent¨ª y persegu¨ª por elrgo y ancho corredor. ¡°?¨¦l explic¨® por qu¨¦? ?Hice algo mal? Simplemente no entiendo por qu¨¦ me tradar¨ªa as cocinas; Ni siquiera s¨¦ cocinar¡±, grit¨® mujer cuyo nombre era Ester. Pens¨¦ que ten¨ªa m¨¢s o menos edad del Rey, pero no estaba exactamente seguro de cu¨¢ntos a?os ten¨ªa el Rey, ya que los lic¨¢ntropos eran inmortales. Pero parec¨ªa tener entre veinte y treinta a?os. ramente, Ester no estaba contenta con que transfirieran as cocinas y aun as¨ª se negaba a irse incluso despu¨¦s de que rice hab¨ªa despedido varias veces. Su atuendo de sirvienta era un poco demasiado ajustado, mostrando cada curva de su cuerpo, susrgas piernas bronceadas a vista debajo del vestido m¨¢s corto. ¡°Ester, est¨¢ fuera de mis manos; el Rey pidi¨® espec¨ªficamente que colocaran a Ivy en sus aposentos y pidi¨® que lo sacaran a usted. H¨¢lo con el rey si no te gusta decisi¨®n ¡ªle espet¨® rice. ¡°?Qu¨¦ diablos ve ¨¦l en e de todos modos? ?C¨®mo eres, doce? Grit¨® antes de arrojarme una escoba y hacerme dar un paso atr¨¢s. Sus ojos verdes me miraron antes de arrojar su cabello rubio y rizado sobre su hombro y me mir¨® de arriba abajo con disgusto con una mueca de desd¨¦n smada en su rostro. ¡°Ester, vete, o har¨¦ que los guardias te escolten¡±, le advirti¨® rice. ¡°Esto es una tonter¨ªa, y lo sabes. Oh, bueno, el Rey se aburrir¨¢ con su nuevo juguete de todos modos¡±, dijo. Me empuj¨® y se alej¨® por el pasillo hastas escaleras. La vi irse y me sorprendi¨® su rabieta. ¡°No importa, e siempre ha estado obsesionada con el Rey, ¨¦l dej¨® meterse en su cama una vez, y ahora e cree que es su due?a. E lo superar¨¢. El rey ha estado buscando una donce de reemzo desde entonces¡±, dice rice mientras me indica que siga el ritmo. ¡°Ahora, todo este piso debe mantenerse limpio y ordenado en todo momento; al Rey le gustans cosas de una manera espec¨ªfica. As¨ª que presta atenci¨®n a los detalles. Todo debe ser colocado exactamente donde estaba. Entonces, si quita el polvo, aseg¨²rese de recordar qu¨¦ y d¨®nde movi¨®s cosas. Al Rey tambi¨¦n le gustan susidas a determinadas horas. Si no est¨¢ aqu¨ª, espera un poco y luego devu¨¦lvelo as cocinas si no llega despu¨¦s de veinte minutos¡±. Todo este piso era su alojamiento; hab¨ªa al menos cinco habitaciones que pod¨ªa ver desde este pasillo. Ser¨ªao limpiar todo el orfanato yo s. ¡°?El rey pasa mucho tiempo en sus aposentos?¡± Pregunt¨¦ nerviosamente, pregunt¨¢ndome cu¨¢nto tiempo estar¨ªa aqu¨ª. ¡°No Usualmente; ¨¦l est¨¢ principalmente atendiendo reuniones o en su oficina de abajo¡±. ¡°Ahora, esta puerta por que nunca debes entrar en esta habitaci¨®n, ?entendido? La chica anterior a Ester rompi¨® esa re, y e¡ no importa lo que le haya pasado. Pero nunca debes entrar a menos que ¨¦l te lo pida¡±, dice e. Ok, una habitaci¨®n menos que limpiar, pens¨¦ para mis adentros. ¡°Ahora, este es el dormitorio del Rey; todo debe mantenerse en orden, ys s¨¢banas se cambian diariamente. Cada ma?ana, al amanecer, debes abrirs cortinas y dejar que entre luz. Por lo general, a ¨¦l le gusta levantarse as siete de ma?ana. El ba?o est¨¢ por ah¨ª; aseg¨²rese de que todo est¨¦ abastecido y fresco. El Rey ama lectura, as¨ª que aseg¨²rese de que los libros permanezcan en orden a menos que est¨¦n en mesita de noche; si lo son, no los toques. ?C¨®mo iba a saber en qu¨¦ orden van? no pude leer A Abbie ya m¨ª no nos permit¨ªan ese lujo e incluso leerles a los ni?os en casa. Simplemente mir¨¢ramoss im¨¢genes e interpret¨¢ramos c¨®mo pens¨¢bamos que ir¨ªa historia. T¨ºxt ? N?velDrama.Org. Asent¨ª, rezando para que devolviera sus propios libros porque me di cuenta de que estas estanter¨ªas iban a ser una pesadi. Hay cientos de libros sobre ellos y nada que indique un orden espec¨ªfico para colocarlos. Hab¨ªa un div¨¢n sentado junto a los estantes junto a una l¨¢mpara grande, y supuse que era all¨ª donde pasaba mayor parte del tiempo leyendo. Mir¨¦ alrededor del cuarto. Una cama enorme estaba en el medio de habitaci¨®n, un ba?o a un lado. Enormes y pesadas cortinas marrones cubr¨ªans ventanas oscureciendo habitaci¨®n. Tambi¨¦n hab¨ªa una c¨®moda con un espejo y dos mesitas de noche. Parec¨ªa que los ¨²nicos toques personales eran sus libros, excepto una imagen, que estaba en mesita de noche de una mujer y el Rey. Sus brazos se envolvieron alrededor de sus hombros. Parec¨ªa m¨¢s joven en foto. La mujer se estaba riendo y me pregunt¨¦ d¨®nde estaba y qui¨¦n era e para ¨¦l. ¡°Ahora, te mostrar¨¦ d¨®nde te ha colocado el rey si me sigues¡±, dijo rice mientras sal¨ªa. La persegu¨ª cuando se detuvo en puerta directamente frente al King¡¯s y abri¨® a una peque?a habitaci¨®n. Ten¨ªa una cama individual, una mesita de noche y una l¨¢mpara, pero eso era todo. Se sentir¨ªa raro no compartir cama con Abbie. Sin embargo, proximidad de habitaci¨®n a del Rey me puso nerviosa. ¡°¨¦l quiere que me quede aqu¨ª arriba; ?Pens¨¦ que podr¨ªa quedarme con Abbie? Yo pregunt¨¦. ¡°El rey te pidi¨® que te quedaras en sus aposentos; esta es ¨²nica otra habitaci¨®n aqu¨ª arriba en este piso, as¨ª que s¨ª, te quedar¨¢s aqu¨ª¡±. ¡°?No puedo quedarme cons otras criadas y Abbie?¡± supliqu¨¦. rice sonri¨® con tristeza y puso su mano en mi hombro. E le dio un suave apret¨®n. S¨¦ que tienes miedo, pero es un buen rey. Mientras te apegues a tu trabajo y mantengas cabeza baja, estar¨¢s bien. Tendr¨ªas que hacer algo terrible para que te castigue. Como dije, es un buen rey. Solo mantente fuera de su camino y trata de pasar desapercibido. No te demores; le gusta su privacidad y, a menos que te hable, qu¨¦date cado. Tranquilo ¡ªaconsej¨® rice, y mi coraz¨®nteo un tambor en mi pecho. Asiento y miro habitaci¨®n. Estaba acostumbrado a estar con Abbie. La idea de estar atrapada con el Rey me aterrorizaba, y quedarme aqu¨ª significaba menos tiempo que tendr¨ªa con e. ¡°Ahora, necesito ir a trabajar; todass s¨¢banas se guardan en elvadero. Ester ya ha hecho mayor parte de su habitaci¨®n. Solo tienes que hacer el estudio all¨ª abajo y traerle su cena esta noche as seis de tarde, as¨ª que no llegues tarde, trata de bajar justo antes, los cocineros lo tendr¨¢n esperando, solo col¨®calo en su mesa en su habitaci¨®n. El ba?o de servicio est¨¢ en nta baja para su uso. Aseg¨²rate de bajar tu vestido todass noches convander¨ªa del Rey y toma uno nuevo del estante. Har¨¦ que te env¨ªen algunos pijamas y art¨ªculos de tocador para que los guardes en tu habitaci¨®n. Siempre debes permanecer ordenado y¡ ¡ªmir¨® hacia mis pisos¡ª. ¡°Tambi¨¦n har¨¦ que te env¨ªen algunos zapatos nuevos, as¨ª que aseg¨²rate de barrer y trapear todo el piso; ?Recuerdas d¨®nde llenar tus cubos? Suspir¨¦ pero asent¨ª con cabeza. ¡°Uno de los guardias te enviar¨¢ algunas cosas para ques guardes en tu habitaci¨®n. Una vez que el Rey haya terminado de cenar, baja as cocinas con sus tos para que t¨² tambi¨¦n puedaser. Uno de los guardias te traer¨¢ el almuerzo; el desayuno es as seis de ma?ana, lo que te da tiempo de sobra para despertar al Rey as siete de ma?ana¡±, me dijo rice, y trat¨¦ de recordar todo lo que me dijo haciendo una lista mental y repiti¨¦nd una y otra vez. Chapter 10 Chapter 10 Pas¨¦ mayor parte del d¨ªa limpiando, pero me aburr¨ª una vez que termin¨¦ y me di cuenta de que una buena parte de este trabajo consist¨ªa en esperar a que el Rey pidiera algo, lo queenc¨¦ a aprender no ser¨ªa frecuente. porque no estaba a vista. Me sent¨¦ en cama esperando que pasara el tiempo mientras deseaba poder ir a ver a Abbie y ver c¨®mo estaba. rice me trajo zapatos nuevos, y se sent¨ªa extra?o tener sus reales en mis zapatos. Pero al ser nuevo, tambi¨¦n me dieron ampos de subir y bajar escaleras todo el d¨ªa. No entend¨ªa por qu¨¦ los art¨ªculos de limpieza no pod¨ªan guardarse aqu¨ª. Las escaleras estaban ak****r en mis piernas. Escuchar ac***h justo antes des 5:30 p. m. en el pasillo. Abr¨ª puerta y vi silueta de Ester alej¨¢ndose. Observ¨¦ el desastre que acababa de hacer; e me sonri¨® por encima del hombro mientras se alejaba, y gem¨ª, pero al menos me dio algo que hacer. Simplemente no pod¨ªa entender su desagrado instant¨¢neo hacia m¨ª. Yo no le hab¨ªa hecho nada. ?C¨®mo podr¨ªa haberlo hecho si apenas conoc¨ª hoy? ?Estaba tratando de meterme en problemas, tratando de castigarme? Presa del p¨¢nico, baj¨¦ corriendo los escalones para buscar un recogedor y una escoba. Derrib¨® una nta en una maceta; tierra se derram¨® por todo el suelo. A mitad de los escalones, gir¨¦ hacia siguiente escalera, pero no me di cuenta de que estaba parada all¨ª cuando sac¨® el pie y me hizo tropezar. Gru?¨ª cuando llegu¨¦ a los escalones, mi ceja se desgarr¨® y se parti¨® por el impacto cuando mi cara rebot¨® en uno de los escalones, mi espalda dol¨ªa y pude sentir los cortes en mi espalda reabrirse cuando ca¨ª al pie de escalera. Ester baj¨® los escalones antes de detenerse y mirarme. ¡°Vaya, qu¨¦ torpe de tu parte; al rey no le gusta dejars cosas en un l¨ªo ¡ªdijo con una voz dulce y enfermiza y un brillo malicioso en los ojos. ?Qu¨¦ edad ten¨ªa e? E estaba actuandoo una ni?a. Yo era igual que e, solo que un p¨ªcaro pero a¨²n un sirviente. ?Por qu¨¦ querr¨ªa ver castigada a otra sirvienta? Me tragu¨¦s l¨¢grimas, pregunt¨¢ndome qu¨¦ hice para merecer este tipo de trato. Nunca pregunt¨¦ por esto. Solo quer¨ªa ser liberado. Lib¨¦rate con Abbie, no te conviertas en v¨ªctima de una nueva persona para atormentar. Rodando sobre mi espalda, vi su sonrisa burlona mientras caminaba por una esquina y se perd¨ªa de vista. Sise¨¦ mientras me levantaba, solo para ver a un guardia mir¨¢ndome. Ninguna expresi¨®n en su rostro en absoluto. Estaba vigndos puertas que daban al exterior. ?Era aceptable este tipo de cosas? Sintiendo un hilo de sangre caliente rodar por mi rostro, me limpio el dorso de mano. De hecho, mi ceja estaba partida. Genial, otra herida que atender. Mi espalda palpitaba mientras me agarraba a barandi y me levantaba. No llores, no llores. me digo a m¨ª mismo. Es solo un rasgu?o; est¨¢s siendo un beb¨¦ llor¨®n. Trat¨¦ de recordarme que hab¨ªa tenido heridas peores y que no deb¨ªa dejar que me afectara, pero me dol¨ªa todo. Me tambale¨¦ hasta el armario de limpieza debajo des escaleras antes de encontrar un trapo. Presion¨¦ mi ceja, tratando de frenar el sangrado. Una cosa de que me hab¨ªa dado cuenta a lorgo de los a?os era ques lesiones en mano y cara sons que m¨¢s sangran. T¨ºxt ? N?velDrama.Org. Busqu¨¦ en el armario y agarr¨¦ escoba y el recogedor. Empec¨¦ a subir los escalones. Cada paso era agonizante y enviaba un dolor punzante por todas partes. Me dol¨ªa respirar; duele moverse. Mis talones y dedos de los pies ampodos. Mi espalda estaba abrasadora por el dolor, y pod¨ªa sentir los moretones que ya se formaban en mi cadera, espalda y costis. Dej¨¢ndome caer aldo de nta en maceta, guard¨¦ el trapo que us¨¦ para detener mi ceja sangrante antes de arrer maceta y volver a poner mayor cantidad de tierra posible antes de limpiar el resto de tierra que se derram¨®. Todo mi cuerpo grit¨® en protesta. Qu¨¦ d¨ªa infernal; No he dormido desde que llegu¨¦ aqu¨ª y me puse directamente a trabajar. Estaba perdiendo noci¨®n del tiempo. Salimos por tarde en mi vieja moch, y ya era de ma?ana cuando llegamos al castillo. ?Los lic¨¢ntropos no necesitan dormir? Empacando todo, sub¨ªs escaleras antes de recordar que era casi cena. Mir¨¦ el enorme reloj de pie junto al guardia, que no se hab¨ªa movido. ?C¨®mo pod¨ªa quedarse tan quieto? Entonces me di cuenta; erans 6 en punto. Baj¨¦ corriendo los pocos escalones que acababa de subir, en diri¨®n a cocina. En el momento en que entr¨®, rice estaba esperando. Empuj¨® bandeja en mis manos, ramente no feliz de que llegara tarde. E no dijo ni una pbra, y me tragu¨¦ el impulso de preguntar si me castigar¨ªan. Asent¨ª con cabeza y corr¨ª escaleras arriba mientras rezaba para que no estuviera all¨ª todav¨ªa. Me mov¨ª tan r¨¢pidoo mi cuerpo me lo permiti¨® antes de irrumpir en su habitaci¨®n y congrme. ¨¦l ya estaba aqu¨ª. Sus cejas se juntaron, susbios se fruncieron cuando me vio entrar. Coloqu¨¦ bandeja frente a ¨¦l antes de dar un paso atr¨¢s e inclinarme. No dijo una pbra, pero no estaba feliz de que su rutina fuera interrumpida; eso estaba ro. Escap¨¦ de habitaci¨®n del Rey y camin¨¦ hacia m¨ªa, y me sent¨¦ en cama, poniendo mi cabeza entre mis manos solo para recordar mi est¨²pida ceja cortada. La sangre gote¨® por mi cara otra vez, y sequ¨¦ con el trapo otra vez. Quer¨ªa a Abbie, extra?aba algo feroz. Esto era demasiado dif¨ªcil sin e a mido. Suspirando, sostuve el trapo contra mi frente y sise¨¦ ante el leve escozor. Trat¨¦ de acostarme dedo y descansar un poco, trat¨¦ de encontrar una posici¨®n c¨®moda antes de rendirme y decid¨ª simplemente soportar el dolor. Voy a cerrar los ojos por un minuto. Un golpe en mi puerta me despert¨® sobresaltado, rice entr¨®, gem¨ª y me sent¨¦ erguido. ¡°?Estas loco? Un d¨ªa y te quedas dormido en el trabajo, el rey te ha estado esperando durante dos horas para que despejes su habitaci¨®n ¡ªme sise¨®¡ª. Chapter 11 Chapter 11 ¡°?Dos horas?¡± Le pregunt¨¦, mi voz un grito. Mir¨¦ el peque?o despertador. Jade¨¦ y me puse de pie en estado de shock. ¡°Lo siento, debo haberme quedado dormido; no habia dormido Lo har¨¦ ahora ¡ªle digo a rice. ¡°?Qu¨¦ quieres decir con que no has dormido?¡± ¡°Abbie y yo hemos estado despiertos desdes 00:00 ayer por ma?ana, bueno, Abbie se qued¨® dormida en el auto aqu¨ª, pero el amor no pod¨ªa dormir, entonces tuvimos que trabajar¡±, suspir¨® rice mientras negaba con cabeza. ¡°No lo sab¨ªa, pero mete tu trasero ah¨ª. Trat¨¦ de limpiar habitaci¨®n del Rey, pero dijo que es tu trabajo, as¨ª que tienes que hacerlo¡±. ¡°?Est¨¢ loco? ?Estoy en problemas?¡± Por supuesto que est¨¢ loco; ¨¦l es el Rey. Lo hiciste esperar a un sirviente deshonesto¡±, dijo. E sonri¨® con tristeza, pero yo vi su decepci¨®n. rice se acerc¨® y me palme¨® espalda en lo que se supon¨ªa que era un gesto agradable. Sin embargo, sise¨¦ y me apart¨¦ de su toque cuando el dolor me recorri¨® espalda. ¡°Contrte, Ivy, eres sirvienta del Rey, estoy tratando de ayudar, pero no puedo hacer mucho¡±, me rega?¨®, y asent¨ª con cabeza. rice luego se fue, dej¨¢ndome; Sal¨ª de mi habitaci¨®n tras e. Acostarse fue el peor error. Me sent¨ª r¨ªgido para aumentar el dolor. Vte, me estir¨¦ para mar a puerta. ¡°Puedes entrar¡±, dijo antes de que mara. Respir¨¦ hondo forzando a mis piernas a moverse. Estaba sentado en tumbona leyendo bajo l¨¢mpara cuando entr¨¦. Llevaba pantalones de pijama azules, el pecho torcido. R¨¢pidamente desvi¨¦ mirada, movi¨¦ndome para hacer tarea en cuesti¨®n. Mis manos temban mientras limpiaba el desorden en su mesa. Su aura me dijo que estaba enojado conmigo, y luch¨¦ contra el impulso de encogerme bajo e. Pod¨ªa sentir su mirada sobre m¨ª mientras colocaba todo de nuevo en bandeja. Me muerdo lengua para evitar gritar por tener que estar de pie. Impresionado, no se me escap¨® ning¨²n ruido a pesar de querer gritar con cada movimiento. Solo cuando levant¨¦ vista, el Rey todav¨ªa me miraba. Tragu¨¦ saliva, agach¨¦ cabeza y camin¨¦ hacia puerta. ¡°Vuelve a verme cuando hayas terminado¡±, dijo antes de volver a su libro. ¡°S¨ª, se?or¡±, respond¨ª mientras me di vuelta y sal¨ª. Hice horrenda caminata por los escalones; Me pregunt¨¦ cu¨¢l ser¨ªa mi castigo cuando volviera a ver a ese guardia. ?Quiz¨¢s era una estatua? ¨¦l no se hab¨ªa movido. ?C¨®mo es eso posible? Muevo mi mano frente a su cara. Parec¨ªa real pero nada, ninguna contri¨®n facial, ni siquiera un parpadeo. Negu¨¦ con cabeza mientras caminaba hacia cocina. ¡°Cena¡±, dijo rice mientras se?ba el to en el banco cuando entr¨¦. ¡°No puedo. El Rey me pidi¨® que volviera a verlo¡±, ¡°Muy bien, vete entonces, no lo hagas esperar; ya hiciste eso,¡± asent¨ª; mi est¨®mago gru?¨®, pero lo ignor¨¦. No es primera vez que paso hambre, y estoy seguro de que no ser¨¢ ¨²ltima de lo que estoy seguro. Us¨¦ barandi para ayudar a forzar mis piernas a subirs escaleras por cent¨¦sima vez hoy; esto era una broma Tal vez despu¨¦s de un tiempo, si no me mata, me dejar¨¢ tener algunos suministros en mi habitaci¨®n, ahorr¨¢ndome tener que subir los escalones cada vez que necesito un trapo, una escoba o algo as¨ª. Solo pod¨ªa esperar. El Rey abri¨® puerta antes de que tuviera oportunidad de tocar. Mi est¨®mago se retorci¨® con pavor; Esto fue. Estaba a punto de ser asesinado ostimado por mi error. Se hizo a undo, y mantuve mis ojos en el suelo cuando pas¨¦ junto a ¨¦l. Me par¨¦o nos ense?¨® Sra. Daley. Manos detr¨¢s de mi espalda, mirando al frente. Todo ard¨ªa y dol¨ªa de pie as¨ª. ¡°?Te dio rice tus ¨®rdenes?¡± ¡°S¨ª, se?or¡± ¡°?As¨ª que elegiste ignorarlos?¡± Sent¨ª l¨¢grimas pinchar en parte posterior de mis ojos. Negu¨¦ con cabeza y fui a explicarme, pero r¨¢pidamente cerr¨¦ boca, sabiendo que era mi culpa y que no ten¨ªa una buena excusa para no hacer mis tareas. ¡°No respondiste¡±, afirm¨®, y tragu¨¦ saliva, ?se me permit¨ªa argumentar mido? ¡°?Bien?¡± ¨¦l exige. Me mord¨ª elbio y mis dedos juguetearon detr¨¢s de mi espalda. ¡°Me qued¨¦ dormido; no volver¨¢ a suceder ¡ªtartamude¨¦. King Kyson se frot¨® barbi y mand¨ªb antes de moverse hacia su div¨¢n y sentarse. Observ¨¦ mientras colocaba los codos sobres rodis y se inclinaba hacia dnte. ¡°Tengo un horario estricto por una raz¨®n. Mis d¨ªas est¨¢npletamente neados. No puedo tener un sirviente que no pueda seguir res simples y apegarse a un horario simple, ?entendido? Asenti. El Rey segu¨ªa mir¨¢ndome a cara, lo que me puso nervioso. Vi sus ojos entrecerrarse levemente en mi frente partida, pero no dijo nada. ?Por qu¨¦ lo har¨ªa? yo era un sirviente; ¨¦l es el Rey. Deber¨ªa estar agradecido de estar todav¨ªa de pie y no arrojarme a una celda por mi pereza. ¡°Entendido¡±, le digo, mordiendo el interior de mibio cuando suspira. ¡°Tambi¨¦n te olvidaste de limpiar ropa en el ba?o¡±, asent¨ª con cabeza a punto de ponerme a tarea, pero me hizo se?as cuando me dirig¨ª al ba?o. ¡°Olv¨ªdalo, ya hice que Ester viniera a agarrar todo mientras dorm¨ªas,¡± dijo, y mir¨¦ hacia abajo. Yo ya estaba en problemas, y Ester cumpli¨® su deseo de volver a ser su sirvienta. E podr¨ªa tener el trabajo; yo no lo quer¨ªa Preferir¨ªa hacer trabajo de esvo al aire libre que sentirmeo si caminara sobre c¨¢scaras de huevo sobre cada peque?a cosa mientras el Rey esperaba queetiera un desliz. Owned by N?velDrama.Org. ¡°Puedes irte¡±, dijo con desd¨¦n, e hice un r¨¢pido escape de regreso a mi habitaci¨®n. Al abrir mi puerta, vi un s¨¢ndwich envuelto en film transparente. Adem¨¢s, otro traje de sirvienta. rice debe haberlos cdo. El alivio me inund¨® y me sent¨¦ en cama y me quit¨¦ los zapatos nuevos; mis talones estaban sangrando. Necesitaba ducharme, pero tarea parec¨ªa imposible. Me ol¨ª y ol¨ª a limpio, gracias a todos los productos de limpieza. Me od¨¦ en cama, con cuidado de mi espalda, y cog¨ª el s¨¢ndwich. Se sent¨ªao mucho esfuerzo cuando me obligu¨¦ a masticar y masticar. Me mor¨ªa de hambre y estaba exhausto. ?Por qu¨¦ ten¨ªa que ser el sirviente del rey? Ya sab¨ªa que este ser¨ªa el trabajo m¨¢s solitario del castillo. Chapter 12 Chapter 12 Kyson POV La vi salir de habitaci¨®n. Esperaba m¨¢s de esta chica, y me sent¨ªo un idiota por arrojar a Ester a otra parte cuando Ivy obviamente no sab¨ªa lo que estaba haciendo o no estaba acostumbrada a atender a una persona real. Ester siempre lleg¨® a tiempo y sab¨ªa lo que esperaba. Deber¨ªa haberlo pensado mejor antes de arroja a un puesto en el que nunca antes hab¨ªa servido. Tal vez deber¨ªa haberle pedido a Ester que entrenara, pero idea de que estuviera ens habitaciones de otra persona o con los trabajadores me irritaba. No estaba seguro de por qu¨¦ me molestaba tanto. E era solo una chica rebelde, pero atri¨®n que sent¨ª por e afect¨® mis eliones. Sent¨ª que mi mente volv¨ªa a pensar en e mientras estaba sentado leyendo. Entonces recordar¨ªa los profundostigazos que le infligi¨® en espalda aque mujer del orfanato. No puedo creer que Dean permita ese trato a una ni?a tan joven. Tal vez por eso no pudo cumplir con sus deberes. Tal vez estaba sufriendo, o posiblemente yo estaba loco por permitir que una chica rebelde que no conoc¨ªa fuera mi sirvienta personal cuando evidentemente no ten¨ªa experiencia. Niego con cabeza, tratando de alejar mis pensamientos de chica que duerme en habitaci¨®n de enfrente, lo cual es m¨¢s f¨¢cil decirlo que hacerlo. Todo en m¨ª gritaba para que e estuviera cerca, mis dedos ansiaban toca, acariciar su suave piel, los impulsos de tene cerca ya mido ocupaban el primer no de mi mente. Mi cuerpo estaba aqu¨ª, pero mi mente estaba con e, mi pensamiento completamente consumido por mi sirviente deshonesto. ?Podr¨ªa ser mipa?era,o Damian cree que es? Incapaz de sacar mis pensamientos de e, me levant¨¦. Empujando puerta para abri, sal¨ª de mi habitaci¨®n antes de pararme cerca de de e por unos segundos; Reuniendo el coraje suficiente, empuj¨¦ para abri, asom¨¢ndome ligeramente por el hueco. El alivio se apoder¨® de m¨ª y dej¨¦ escapar un suspiro cuando me di cuenta de que se hab¨ªa quedado dormida. Ten¨ªa mitad de un s¨¢ndwich en mano, pero estaba inconsciente, sentada erguida en su cama. Debe doler demasiado acostarme boca arriba, y tendr¨ªa que cambiarle los vendajes de nuevo, pens¨¦ antes de darme cuenta de que no deber¨ªa ser yo quien hiciera eso porque e era una sirvienta. Alguien m¨¢s podr¨ªa atende, pero urgencia de hacerlo yo mismo me abrum¨®; Quer¨ªa ser yo quien cuidara de e. No quer¨ªa que nadie m¨¢s tocara. La posesividad que sent¨ªa por e se estaba volviendo rid¨ªc; Estaba perdiendo cabeza. ?C¨®mo pod¨ªa afectarme tanto? Haciendo todo lo posible por permanecer en silencio, me deslizo m¨¢s en habitaci¨®n, me agacho, tomo el to de su regazo y el s¨¢ndwich de su mano. Lo puse en mesita de noche. Ivy ni siquiera se mueve. Fui a levantar su manta cuando me di cuenta de que estaba acostada sobre e. Mirando alrededor de peque?a habitaci¨®n, no veo otra cuando noto sus pies. Ampos cubr¨ªan sus talones, piel roja y enojada; algunos dedos de los pies incluso ten¨ªan ampos y sangraban. Mirando sus zapatos, suspir¨¦ antes de caminar hacia mi habitaci¨®n. Agarr¨¦ el edred¨®n de repuesto de si y algunos pares de mis calcetines de cama; ser¨ªan m¨¢s gruesas ques delgadas que hab¨ªa estado usando antes de regresar a su habitaci¨®n. La cubr¨ª con manta, se movi¨® en sue?os y su rostro se retorci¨® por iodidad, y me congel¨¦, con esperanza de que no me despertara acechando en su habitaci¨®no un asqueroso. Coloco los calcetines junto a sus zapatos con su traje de sirvienta. El impulso de toca era abrumador. Quer¨ªa pasar mis dedos por sus deliciosos mechones onddos. Sin embargo, su cabello estaba atado, lo que me imped¨ªa hacer tal cosa. Me giro para salir de habitaci¨®n antes de dudar cuando noto el corte en su frente. Acerc¨¢ndome a e, rozo su meji suavemente con el dorso de mi mano antes demer yema de mi pulgar y pasa por el corte. Cura r¨¢pidamente, mi saliva cierra herida y dejao una peque?a cicatriz pero por lo dem¨¢s reparada. Inclin¨¢ndome, yo¡ ?Qu¨¦ diablos estaba a punto de hacer? Recuperando r¨¢pidamente mis sentidos, me obligu¨¦ a salir de su habitaci¨®n. Ya hab¨ªa hecho m¨¢s de lo que deb¨ªa, y ciertamente no deber¨ªa estar en su habitaci¨®n mientras e no se diera cuenta. No se ve¨ªa muy bien que un rey estuviera en los aposentos de sus donces, y deber¨ªa saberlo mejor despu¨¦s de Ester. Podr¨ªa haberle dado una idea equivocadao le hice a e. Necesitaba saber m¨¢s sobre esta chica, qui¨¦n era y de d¨®nde ven¨ªa porque no deber¨ªa sentirs cosas que hago hacia esta chica. Quer¨ªa meterme en cama con e, envolver su peque?o cuerpo alrededor del m¨ªo. Quer¨ªa sentir el calor de su piel contra m¨ªa. Querer protege del mundo y mantene bien apretada en mi abrazo donde sab¨ªa que estar¨ªa a salvo. Recost¨¢ndome en mi cama, escuch¨¦ un golpe suave y me puse de pie, pregunt¨¢ndome si era e. Abriendo puerta, veo a Dami¨¢n. Me decepcion¨® porque no lo era. ¡°?Esperando a alguien m¨¢s?¡± Se r¨ªe y me hago a undo para que pueda entrar. ¡°?Qu¨¦ es?¡± Le pregunto mientras me acerco y nos sirve una bebida. Le entrego un vaso de whisky antes de tomar el m¨ªo y sentarme en el borde de mi cama. ¡°M¨¢s cuerpos arrastrados; uno de ellos era un ni?o rebelde¡±, me dice Damian. F ** k, ?cu¨¢ntos m¨¢s antes de que finalmente atrapemos al culpable? La gente empezaba a har. Una cosa es encontrar p¨ªcaros, esperas encontrar p¨ªcaros, pero los ni?os estaban fuera de los l¨ªmites. ¡°Hay m¨¢s, en uno de los cuerpos se encontr¨® esto. Uno de los guardias dijo que un mensajero lo dej¨® hace diez minutos¡±, dice Damian, mientras le tiende un trozo de t. Me estir¨¦, tom¨¢ndolo, desdondo el peque?o trozo de t, y mi sangre hirvi¨® instant¨¢neamente. This content provided by N(o)velDrama].[Org. ¡ªInsignia de cazadores ¡ªgru?¨ª, y Damian asinti¨®. Nos ocupamos de los cazadores humanos, pero estos no eran los cazadores humanos. Sus parches eran rojos, y este era azul rey. Este parche pertenec¨ªa as mismas personas que hab¨ªan estado persiguiendo a los linajes de Royal Lycan durante siglos. Cuatro reinos han ca¨ªdo, y cuatro l¨ªneas de sangre reales se han extinguido, dej¨¢ndomeo el ¨²ltimo Lycan real que queda. Ya mataron a mi hermana y a su hijo por nacer, y a su esposo. No estar¨ªan contentos hasta que todos los miembros de realeza fueran erradicados. Constantemente ten¨ªa un objetivo en mi espalda. Fui el ¨²ltimo miembro de la realeza en este pa¨ªs. ¡°?Kyson?¡± Chapter 13 Chapter 13 ¡°No. Estoy bien ¡ªle digo, bebiendo lo ¨²ltimo de mi vaso antes de agarrar bote. No hab¨ªa visto ni o¨ªdo una pbra de los rebeldes. Eran principalmente hombres lobo, no les gustaba que los Lycans todav¨ªa tuvieran el control. Hubo rumores de que estaban recibiendo ayuda de cazadores humanos a lo largo de los a?os. ¡°Catorce a?os, y han regresado, y tan cerca del aniversario tambi¨¦n¡±, le digo, bebiendo de bote, habiendo renunciado al vaso. Todav¨ªa pod¨ªa recordar el d¨ªa que encontr¨¦. Ni siquiera pod¨ªa defenderse. No pod¨ªa cambiar para protegerse a s¨ª misma ya su hijo por nacer. Su esposo estaba a su lado; Nunca me perdon¨¦ por irme ese d¨ªa. Esa ma?ana, tuve un mal presentimiento sobre ese d¨ªa, sab¨ªa que algo andaba mal. Era el quinto aniversario del matrimonio de reina Tatiana y el rey Garret. Murieron hace casi catorce a?os. Se acercaba el noveno aniversario de muerte de mi hermana. El reino de reina Tatiana y el rey Garret era el reino m¨¢s cercano al nuestro. Eran conscientes des amenazas y vieron c¨®mo eliminaban as otras l¨ªneas de sangre. Tambi¨¦n cre¨ªan que era un trabajo interno. El Rey y Reina no hab¨ªan salido de su castillo ni hab¨ªan sido vistos en cuatro a?os, manteniendo un perfil bajo. La ¨²nica correspondencia fue por correo hasta que recibimos mada para decir que se hab¨ªan ido. Los rebeldes atacaban constantemente en los d¨ªas importantes, pero mi hermana insisti¨® en que fuera. Que ya no ten¨ªamos que preocuparnos porque nada hab¨ªa pasado en los cinco a?os desde su muerte. Ignor¨¦ esa sensaci¨®n de agitaci¨®n en mi est¨®mago y me fui a visitar una manada, y nunca me lo perdonar¨ªa. Regres¨¦ y encontr¨¦ a mi hermana muerta. Uno de nuestros sirvientes, un esp¨ªa, esper¨® a que me fuera y les v¨® daga de ta en el pecho mientras dorm¨ªan. Los encontr¨¦ al d¨ªa siguiente cuando regres¨¦, el sirviente se volvi¨® rebelde y desapareci¨®. Se abri¨® camino en el castillo durante cinco meses antes hasta que fue colocada convenientemente en los aposentos de mi hermana. ¡°Atraparemos a los responsables de muerte de tu hermana¡±, me asegura Damian. Asiento con cabeza. El licor reduce mi ira ardiente a fuego lento mientras quema a trav¨¦s de mi sistema mientras trataba de olvidar el pasado; nunca sali¨® nada bueno de arrastrar el pasado al presente. ¡°Ahora, ?c¨®mo est¨¢ tupa?ero?¡± ¡ªpregunta Dami¨¢n, cambiando de tema. ¡°?No sabemos si e es?¡± Le digo, y ¨¦l levanta una ceja hacia m¨ª. ¡°Bueno, no lo hacemos, no estoy seguro de todos modos¡± ¡°?Est¨¢s tratando de convencerte a ti mismo oa m¨ª de que e no es tupa?era? Nunca has mostrado inter¨¦s por ninguna mujer, pero ?e? He visto c¨®mo miras; S¨¦ que e es tu pareja. He visto rei¨®n que tienes con e. Casio si estuvieras a punto de saltar de tu piel y aparearte con e en el acto. Pongo los ojos en nco a mi Beta; el hombre era demasiado observador. ¡°Te conozco, Kyson, entonces, ?d¨®nde est¨¢ e?¡± Pregunta con una sonrisa en su rostro, y yo gimo. ¡°Habitaci¨®n frente a m¨ª¡±, le digo, misbios tirando hacia arriba, joder. ¨¦l estaba en lo correcto. Es lo ¨²nico que explica extra?a atri¨®n hacia e. ¡°Y dices que e no es tu pareja, pero tienes durmiendo en tus aposentos, ni siquiera a Ester se le permiti¨® quedarse aqu¨ª arriba, hmm¡±. ¡°Bien, digamos que lo es. No tenemos ninguna informaci¨®n sobre e. E es un hombre lobo¨²n y¡± ¡°Y t¨² eres el Rey. Nadie te dir¨¢ nada sobre que e es un hombre lobo y no un Lycan. Siempre podr¨ªas cambia de todos modos. Pero si lo est¨¢, y s¨¦ que lo est¨¢, ahora est¨¢ en peligro. Los rebeldes han vuelto y, si se enteran, e es tupa?era; Ivy tendr¨¢ un objetivo en su espalda¡±, me dice Damian.Owned by N?velDrama.Org. ¡°Entonces, ?qu¨¦ est¨¢s diciendo, esc¨²pelo?¡± Yo le digo. ¡°Estoy diciendo que mantengas cerca. E necesita el entrenamiento para protegerse. Ivy te necesita cerca para ayudar a forjar el v¨ªnculo m¨¢s r¨¢pido, es posible que no sepa qui¨¦n eres para e, pero cuanto m¨¢s tiempo pases con e, m¨¢s fuerte se solidificar¨¢ el v¨ªnculo para garantizar que sobreviva a que cambies. Tambi¨¦n te har¨¢ m¨¢s fuerte; Se supone que los Lycan no deben ir sin suspa?eros una vez encontrados, lo sabes, Kyson, me dice Damian. ¡°Si lo se. Est¨¢ al otrodo del pasillo, pero incluso eso se siente demasiado lejos ¡ªle digo, y ¨¦l se r¨ªe suavemente. ¡ªNo lo digas ¡ªle advierto, admitiendo lo que est¨¢ justo frente a m¨ª. Ivy es mi pareja. Simplemente no quer¨ªa creerlo, sabiendo que e se convertir¨ªa en mi debilidad y el mismo cuchillo que colgaba sobre mi cabeza ahora estar¨ªa sobre el de e. ¡°No dir¨¦ una pbra, Gannon lo descubri¨®, pero le dije que se lo guardara para s¨ª mismo¡±. ¡°S¨ª, mantenlo as¨ª. Quiero que e lo descubra por s¨ª misma. ¡°Gannon y yo hemos cancdo todas sus citas esta semana y pr¨®xima. Tieness pr¨®ximas dos semanas libres; ninguno de nosotros se siente c¨®modo sabiendo que los rebeldes y los cazadores han regresado, y queremos garantizar su seguridad y ahora de nuestra Reina. No rendamos abandonar el castillo, mi Rey. ¡°Mantener mis citas locales. Pueden venir al castillo en su lugar; me volver¨¦ loco sin trabajar; Siempre necesito una distri¨®n en esta ¨¦poca del a?o ¡ªle digo. ¡°Tienes una distri¨®n perfecta en habitaci¨®n de enfrente, peroo quieras. No podemos permitirnos ning¨²n riesgo, reuniones temprano en ma?ana y eso es todo, mi Rey, los asesores est¨¢n de acuerdo con esto, acordaron que el riesgo es demasiado alto para que usted est¨¦ fuera de casa¡±. ¡°S¨ª, y tampoco quiero deja s¡± Damian sonr¨ªe pero no agrega nada a mi obsesi¨®n con mi pareja. ¡ªTendr¨¦ un guardia estacionado en este piso en todo momento y uno en Ivy cuando no est¨¦s con e ¡ªexplica Damian, y yo asiento. Quiero que vigilen todo el tiempo, todo el tiempo, Damian. No me arriesgar¨¦ a que le haga da?o ¡ªle digo. ¡°Como quieras, mi Rey,¡± Chapter 14 Chapter 14 Ivy POV Los siguientes dos d¨ªas fueron un desastre. Ester sigui¨® sabote¨¢ndome y tratando de meterme en problemas. Hasta ahora, hab¨ªa tenido problemas con rice, una cocinera, y ahora mir¨¦ el jarr¨®n roto que e destroz¨® deliberadamente. Para colmo, ten¨ªa fiebre; mi espalda seguramente estaba infectada. Lucho contras l¨¢grimas recuperando mi recogedor y mi escoba y empiezo a barrer el desorden. Ni siquiera se supon¨ªa que deb¨ªa estar aqu¨ª arriba, pero siempre alcanzaba. E siempre esperaba ver mi rei¨®n antes de salir corriendo. Los cristales se rompieron por todas partes. Dios, me pregunto qu¨¦ tan caro fue. Iba a estar en tantos problemas. Escucho voces ens escaleras, mi respiraci¨®n se acelera, y empiezo a agarrar los trozos grandes y tirarlos a basura, cortando mi dedo ¨ªndice haci¨¦ndome sisear. Super¨¦s lesiones. Estar aqu¨ª era peor que el orfanato. Juro que mis costis est¨¢n rotas en mido izquierdo, el hematoma ahora es de un p¨²rpura oscuro intenso con amarimiento alrededor de los bordes debido a que Ester me hizo tropezar ens escaleras. Mis zapatos nuevos me estaban dando asco, aunque alguien me dio calcetines gruesos por los que estoy agradecida, junto con manta del Rey, lo que me hizo preguntarme si era ¨¦l. Me despert¨¦ con ¨¦l cubierto sobre m¨ª una ma?ana. Lo volv¨ª a colocar en su habitaci¨®n para encontrar que me lo arrojaron de nuevo al d¨ªa siguiente, as¨ª que lo he guardado desde entonces. Me di cuenta de que el Rey ha estado nervioso y no ha estado trabajando ni saliendo mucho de su habitaci¨®n. Tambi¨¦n lo hab¨ªa visto morder a algunos guardias, y le hab¨ªa olido el licor cuando le llev¨¦ cena. A veces incluso lo encuentro sigui¨¦ndome, lo cual es aterrador. No puedo pensar con sus miradas constantes, y me lleno constantemente. Barriendo, r¨¢pidamente, escuch¨¦s voces acerc¨¢ndose, y pude decir que era el Rey. Un trozo de vidrio se desliza por el suelo con el barrido de escoba antes de que el pie del guardia lo detenga. Parpadeo, pregunt¨¢ndome si me lo imagin¨¦. Se agacha, lo recoge y lo tira en mi papelera antes de gui?arme un ojo. Sol¨ªa protegers escaleras y puerta en el nivel inferior, pero ha estado estacionado aqu¨ª durante los ¨²ltimos dos d¨ªas, pero esa fue primera vez que lo vi moverse. En un momento, pens¨¦ que era una estatua, pero ahora tengo pruebas de que es un ser vivo que respira. ¡°Gracias¡±, le susurro, y ¨¦l asiente antes de mirar al frente de nuevo. sise¨¦, agarr¨¢ndomes costis mientras me inclinaba para recoger los ¨²ltimos fragmentos de vidrio con el recogedor justo cuando King Kyson y Beta Damian giraban hacia el pasillo. ¡°Oh, por el amor de Di-s, ?qu¨¦ rompiste esta vez?¡± King Kyson gime mientras sacude cabeza. Bajo mis ojos al suelo y me cago. Eso es todo. Lo he hecho ahora; Me preguntaba cu¨¢ntostigazos recibir¨ªa por ello. ¡°Lo siento, se?or¡±, le digo. N?velDrama.Org ? content. El Rey se gir¨® levemente y encar¨® a su Beta, viendoo el Rey me rega?aba. ¡°Te ver¨¦ m¨¢s tarde, Damian¡±, le dice King Kyson a su Beta antes de entrar a su habitaci¨®n. ¡°Ivy, ven aqu¨ª y cierra puerta detr¨¢s de ti¡±, grita el Rey, y me detengo en mi tarea. Oh no, por favor, no te enojes demasiado. ?S t! Me digo a m¨ª mismo antes de agarrar el cubo y escoba. Los siento aldo de puerta. Mirando al techo y parpadeando para conteners l¨¢grimas, apret¨¦ los pu?os varias veces, tratando de armarme de valor para entrar y enfrentar al Rey. Hab¨ªa estado de un humor terrible los ¨²ltimos d¨ªas. Hab¨ªa visto muchosdos de ¨¦l en dos d¨ªas, fui testigo de su ira, not¨¦ su estr¨¦s mientras paseaba por su habitaci¨®n, olvidando que yo estaba all¨ª mientras murmuraba para s¨ª mismo. rice dijo que se acercaba un aniversario pero no me dijo cu¨¢l era el aniversario. Solo que deber¨ªa esperar arrebatos y tratar de alejarme de ¨¦l. Pero es dif¨ªcil cuando a veces me sigue para asegurarse de que hago mi trabajo correctamente, siempre rondando. ¡°Ivy ahora¡±, King Kyson grita de nuevo, su tono suena molesto. Entro, cierro puerta y lo encuentro hurgando en una caja mientras est¨¢ sentado en el borde de su cama. Se me cae el est¨®mago. ?Qu¨¦ me iba a hacer? ¡°?Qu¨¦ te tom¨® tanto tiempo? Ven aqu¨ª ¡ªdice, se?ndo entre sus piernas. Miro el espacio donde quiere que me pare antes de mirarlo, solo para encontrarlo mir¨¢ndome de nuevo. ¡°?Tengo que arrastrarte aqu¨ª? Ahora, Ivy, mi paciencia se est¨¢ agotando ¡ªdice bruscamente, se?ndo el espacio entre sus piernas. Obligo a mis pies a moverse y me paro a sudo. ¨¦l gru?e y me mira, molesto. Agarrando mi mu?eca, me j para pararme entre sus piernas, sus rodis tocando mis muslos. Mirando hacia abajo, me doy cuenta de que ten¨ªa suministros m¨¦dicos en caja, y doy un paso atr¨¢s solo para que ¨¦l me tire de nuevo en mi lugar antes de presionar sus rodis a cadado de mis piernas, para que no me aleje de nuevo. ¡°No has cambiado tu vendaje en dos d¨ªas, rice dijo que te envi¨® a enfermer¨ªa ayer, pero enfermera dijo que nunca te vio, que nunca viniste a ve. ?Porqu¨¦ es eso?¡± ¨¦l pide. ¨¦l estaba en lo correcto; Sab¨ªa que mi espalda se estaba infectando, pero si enfermera viera los moretones y mis costis, podr¨ªa dejarme sin trabajar, y si no puedo trabajar, ?de qu¨¦ servir¨ªa? Probablemente me matar¨ªan si no lo hac¨ªa. No me ganar¨ªa el sustento, esto no era un orfanato, y se esperaba que yo trabajara para el Rey de todass personas. ¡ªNo, todo est¨¢ mejor ahora ¡ªle digo, lo que no hace m¨¢s que ganarme una mirada furiosa. ¡°No me mientas. Puedo olerlo en tu torrente sangu¨ªneo. No olvides lo que soy, Ivy; mis sentidos son m¨¢s fuertes que los tuyos. Ahora qu¨ªtate el uniforme y no me vuelvas a mentir ¡ªdice, y niego con cabeza tratando de dar un paso atr¨¢s, pero sus piernas me mantienen en el lugar. ¡°Ivy, qu¨ªtate el uniforme o lo har¨¦ por ti¡±, advierte. Mibio tiem, y agarro los botones, sin querer quitarme el vestido. ¡ªIr¨¦ a ver a enfermera ahora ¡ªle espeto, y ¨¦l me gru?e, haci¨¦ndome temro una hoja. Alcanza los botones de mi vestido y le doy una palmada en mano, tratando de alejarme de ¨¦l antes de darme cuenta de lo que hice, haciendo que me congele y me mordisquee elbio inferior para que deje de temr y suprima un gemido ante mirada que me dio. yo. Acabo de abofetear al Rey. ?C¨®mo pude ser tan est¨²pido? ¡°?Acabas de abofetear-¡± ¨¦l no termina; niega con cabeza antes de llegar a mis botones de nuevo. Mis ojos ard¨ªan con l¨¢grimas que quer¨ªan derramarse, pero me obligu¨¦ a no reionar, solo bloquearlo. ¡°?Quieres dejar de temr? ?Por qu¨¦ hueles a miedo? ?Te hestimado? Niego con cabeza mientras ¨¦l me mira. ¡°Si fuera astimarte, ya lo habr¨ªa hecho. Podr¨ªa haberte castigado varias veces en los ¨²ltimos dos d¨ªas por atiborrarte y tambi¨¦n por el jarr¨®n, pero no lo he hecho. ?Qu¨¦ pasa contigo y Abbie? Tan b****y asustadizo, me enfurece¡±, gru?e. ¡°Lo siento, se?or, lo har¨¦ mejor¡±, le digo, agarrando parte dntera de mi vestido. ¡°Kyson, mi nombre es Kyson, y no te disculpes; es simplemente molesto que te asustes tan f¨¢cilmente ¡ªdice, alcanzando mis botones otra vez pero deteni¨¦ndose cuando nota que lo estoy sosteniendo. Alcanza mis brazos y gru?e, agarrando mis manos y sac¨¢nds de mi vestido. Coloca mis manos en sus piernas. Cuando los muevo de sus muslos, gru?e, oblig¨¢ndome a colocarlos de nuevo. ¡°No te har¨¦ da?o¡±, me dice mientras desabrocha el ¨²ltimo de los botones. ?Por qu¨¦ insist¨ªa en hacer esto? Dije que ir¨ªa a enfermera. Saca el peque?o clip del vendaje, sus ojos en tarea mientras juguetea con ¨¦l. ¡°Ahora, date vuelta¡±, dice, sus piernas se abren para permitirme dar vuelta. Me doy vuelta, contenta de no tener que ver su rostro mirando mi cuerpo. Tira de mi vestido sobre mis hombros antes de volver a cama. Manos c¨¢lidas y firmes fueron a mis caderas antes de que me jra para sentarme entre sus piernas en el borde de su cama. Chapter 15 Chapter 15 El movimiento me hace encogerme de dolor mientras me palpitans costis antes de apretar los dientes para dejar de gritar. Los movimientos r¨¢pidos siempre me provocaban dolores agudos y me dificultaban respiraci¨®n. ¡°Lo siento, ?te doli¨®?¡± ¨¦l pide. Niego con cabeza. ¡°No mientas. ?Por qu¨¦ mientes sobre tener dolor? pregunta mientrasienza a desenredars vendas. Sin saber si responder, me qued¨¦ en silencio. Dobber siempre te mete en problemas. ¡°?Te hice una pregunta?¡± dice, tocando el costado de mi pierna y haci¨¦ndome saltar y soltar una respuesta. ¡°Sra. Daley duplicar¨ªa nuestros castigos si hici¨¦ramos ruido ¡ªmurmuro, recordando primera vez que grit¨¦. Ten¨ªa once a?os primera vez que me azot¨®. Trestigazos se convirtieron en seis. Despu¨¦s de algunas veces, aprendimos r¨¢pidamente a no hacer ruido. Siempre era peor si lo hac¨ªamos. ¡°?Es por eso que tienes tantas cicatrices?¡± ¨¦l pide. ¡°No, aprendimos a guardar silencio. No importaba lo bien que hici¨¦ramos nuestras tareas, Sra. Daley siempre encontrar¨ªa algo por lo que castigarnos¡±. Aprieto los dientes mientras presi¨®n desaparece cuando los vendajes bajan hasta ¨²ltima capa. ¡°?Qu¨¦ te pas¨® ens costis y en espalda?¡± pregunta, sus dedos rozando mis costis, y me encog¨ª antes de apretar los dientes, un gemido ahogado sale de misbios cuando presiona el peor. ¡ªNo tienes que estar cada, Ivy. No te castigar¨¦ por sentir dolor. Tendr¨ªas que hacer algo bastante extremo para que yo quiera castigarte ¡ªmurmura. ¡°?Puedes levantar los brazos por encima de cabeza?¡± pregunta, y trato de levantar ambos brazos, el izquierdo tirando de mi costado haci¨¦ndome temr. ¡°Eso es suficiente; estedo parece que lo has roto. ?C¨®mo hiciste eso?¡± ¨¦l pide. ¡ªSe cay¨® pors escaleras, se?or ¡ªle digo¡ª. ¡°?Cuando?¡± This content provided by N(o)velDrama].[Org. ¡°?El d¨ªa que llegamos aqu¨ª?¡± ¡°?Has estado trabajando durante dos d¨ªas cons costis rotas y no dijiste nada?¡± Elijo no decir nada. Deber¨ªas haber dicho algo, Ivy. No se puede esperar que trabajes as¨ª si tienes dolor¡±. ¡°Est¨¢ bien; Todav¨ªa puedo trabajar¡±, ¡°No, te quedar¨¢s aqu¨ª conmigo, as¨ª que s¨¦ que est¨¢s descansando¡±. ¡°Eso no es necesario; Todav¨ªa puedo trabajar. ¡°No fue una eli¨®n. Qu¨¦date conmigo¡±, dice King Kyson antes de agarrar un frasco de ung¨¹ento y frotarlo en los cortes. Me qued¨¦ quieta mientras ¨¦l limpiabas marcas que marcaban mi piel, mi rostro se calentaba cuanto m¨¢s me tocaba. Me sent¨ª mal y avergonzado de que me estuviera tocando a m¨ª, su sirviente. Sin embargo, sensaci¨®n de su piel sobre m¨ªa se sent¨ªa extra?amente c¨¢lida, mi piel hormigueaba cada vez que tocaba. Se mueve detr¨¢s de m¨ª, cama se hunde m¨¢s. ¡°Qu¨¦date ah¨ª¡±, dice antes de bajarse de cama y caminar hacia su tocador. Saca una camisa negra del caj¨®n, vuelve a subirse a cama y vuelve a ocupar su lugar detr¨¢s de m¨ª. ¡°Creo que deber¨ªas dejar el vendaje; deja que tome un poco de aire ¡ªdice antes de que sienta sus dedos pellizcando mi sost¨¦n, soltando los ganchos. Grito, cubri¨¦ndome antes de sentir su aliento en mi cuello. ¡ªShh, Ivy, no puedo verte ¡ªsusurra, y me pongo r¨ªgida ante su cercan¨ªa, sintiendo el calor irradiando de su pecho y filtr¨¢ndose en mi espalda. Su nariz roza mi hombro hasta parte posterior de mi oreja, su mano en mi est¨®mago me acerca a ¨¦l. ¡°Me encanta tu aroma¡±, susurra, y un hormigueo me inunda por todas partes, y sorbo en un suspiro. De repente se ara garganta, apartando su rostro de m¨ª. ¡°Lo siento, no fue mi intenci¨®n¡ solo hueles bien¡±, dice. ¡ªEst¨¢ bien, se?or ¡ªle digo, un poco sorprendida de que admitiera haberme olido y el hecho de que pensara que ol¨ªa bien, mayor¨ªa de los p¨ªcaros huelen horrible a los lobos de manada, una vez m¨¢s, ¨¦l era un lic¨¢ntropo, as¨ª que qui¨¦n sabe. ¡°Kyson¡±, murmura. ¡°Perd¨®n, se?or¡± ¡°Mi nombre, es Kyson, dilo, Ivy¡±, dice detr¨¢s de m¨ª. Niego con cabeza ante sus pbras, mirando hacia puerta. ¡°Di mi nombre Ivy; No dejar¨¦ que nadie te castigue por usar mi nombre ¡ªdice antes de deslizar los tirantes de mi sost¨¦n por mis brazos antes de colocarlo a sudo y tirar de una camisa por mi cabeza. Las yemas de sus dedos rozan los costados de mi trasero, haci¨¦ndome temr. Era camisa negra que sac¨® de c¨®moda. Lo miro antes de olerlo, su olor me hace boca agua. ¡°?Huelo bien?¡± Pregunta con una risa suave. ¡°S¨ª,o vaini y bayas¡±, le dije antes de golpearme boca con una mano por lo que vergonzosamente solt¨¦. Se r¨ªe suavemente, sus dedos juguetean con mi c de caballo antes de quitarme suavemente liga del cabello. Mi cabello cae hasta mi cintura, y pasa sus dedos por ¨¦l, me estremezco al sentir los dedos en mi cuero cabelludo. ¡°Todav¨ªa no lo has dicho¡±, dice. ¡°?Dijo que?¡± ¡°Mi nombre¡±, dice, y niego con cabeza. ¡°Har¨¦ que lo digas eventualmente¡± Casi parec¨ªa estar burl¨¢ndose, su tono juguet¨®n. Hay un golpe en puerta, y voy a levantarme cuando ¨¦l tira de m¨ª hacia abajo, su mano movi¨¦ndose debajo de su camisa, su pulgar acariciando mi vientre. ¡°Adnte, Damian¡±, dice, y mi coraz¨®nte err¨¢ticamente. Beta Damian entra con una bandeja de comida y vasos con cubitos de hielo. ¡°?D¨®nde lo quieres, Kyson?¡± ¨¦l pide. ¡°Solo d¨¦jalo ah¨ª¡±, dice el Rey detr¨¢s de m¨ª, y mi rostro se calienta cuando el Rey Kyson presiona su rostro contra mi cuello nuevamente. Su Beta nunca mira en nuestra diri¨®no si esperara que estuviera medio desnuda aqu¨ª y pr¨¢cticamente sentada en el regazo de su Rey. ?Cu¨¢ntos sirvientes hab¨ªa encontrado en esta posici¨®n?, me pregunt¨¦. Seguramente, este no era unportamiento normal, o tal vez lo era. ?Es por eso que Ester me odia? ¡°?Algo m¨¢s?¡± Beta Damian le pregunta. ¡°No, eso es todo. Har¨¦ un ece mental si necesito algo¡±, dice el Rey. Veo su Beta asentir antes de salir y cerrar puerta. ¡°Rel¨¢jate, Ivy¡±, me dice el Rey, pero lo encuentro casi imposible cuando podr¨ªa decirles a los guardias que me maten en cualquier segundo, y lo har¨ªan sin dudarlo. Se levanta de cama y recupera bandeja antes de verter whisky en un vaso. ¡°?Has bebido antes?¡± Pregunta, y niego con cabeza. Me pasa el vaso y lo huelo. ¡°No te dir¨¦ si no lo haces, pero te ayudar¨¢ con el dolor¡±, dice, se?ndo mis costis. Tomo un sorbo y casi lo escupo en el vaso, y ¨¦l se r¨ªe antes de verter el hielo de otra taza en mi vaso. ¡°Listo, lo dilu¨ª un poco¡±, dice antes de servirse un vaso. Vuelvo a olerlo y niego con cabeza, tratando de devolv¨¦rselo, pero ¨¦l agrega m¨¢s whisky al vaso, llen¨¢ndolo hasta mitad. ¡°B¨¦betelo¡±, ordena, y no puedo evitarlo. Llevo el vaso a misbios. Me mira por encima del borde de su vaso, y toso cuando termino, bebi¨¦ndolo todo de una s vez. ¡°Lo siento, no me gusta pedirte, pero sab¨ªa que no lo beber¨ªas. Puede sentirse mareado, pero no deber¨ªa doler tanto¡±. Mareado, me sent¨ª c¨¢lido y, despu¨¦s de unos minutos, rtivamente pesado. ¡°Come¡±, dice, colocando bandeja entre nosotros. La bandeja estaba llena de peque?os s¨¢ndwiches cortados en tri¨¢ngulos y palitos de zanahoria y salsas, junto con una variedad de quesos y diferentes galletas sdas. Chapter 16 Chapter 16 Trat¨¦ de salir de habitaci¨®n, pero cada vez que intentaba escabullirme para hacer mis tareas, el Rey Kyson me maba antes de se?r su cama. ¡°Descansa¡±, dec¨ªa antes de volver a su trabajo. Eventualmente, dej¨¦ de intentarlo, as¨ª que me sent¨ª aliviado cuando lo maron fuera de habitaci¨®n, d¨¢ndome oportunidad de respirar un poco. Todo el d¨ªa me hab¨ªa estado obligando aer, oblig¨¢ndome a sentarme y verlo trabajar. Asomando cabeza por puerta, camin¨¦ r¨¢pidamente por el pasillo, ¨¦l no dijo que no pod¨ªa salir de habitaci¨®n antes de que ¨¦l se fuera, y sab¨ªa que me estaba quedando atr¨¢s en mis tareas. Agarr¨¦ mis art¨ªculos de limpieza del armario de abajo y me dirig¨ª a habitaci¨®n. Cambi¨¦s s¨¢banas y limpi¨¦ el ba?o. Cada movimiento me hizo encogerme de dolor. Sin embargo, me alegr¨¦ de estar haciendo algo m¨¢s que mirar al Rey, quien pas¨® mayor parte del d¨ªa observ¨¢ndome mientras se supon¨ªa que deb¨ªa estar trabajando. Dio lugar a algunas miradas inc¨®modas; el hombre pod¨ªa mirar sin pesta?ear mientras yo miraba nerviosamente alrededor de habitaci¨®n para evitar su mirada, que solo parec¨ªa divertirlo. ?Por qu¨¦ insisti¨® en esperar con su sirviente? Apenas sali¨® de habitaci¨®n en todo el d¨ªa. Cuando termin¨¦ de fregar el ba?o, llev¨¦ mis art¨ªculos de limpieza al armario de abajo antes de correr r¨¢pidamente hacia el ba?o de servicio. Necesitaba desesperadamente orinar. He estado aguantando mi vejiga todo el d¨ªa. Owned by N?velDrama.Org. Haciendo mis necesidades r¨¢pidamente, salgo del ba?o solo para encontrarme con el guardia del piso de arriba. ¡ªLo siento ¡ªsusurro, pregunt¨¢ndome por qu¨¦ estaba parado frente al ba?o de se?oras. ¨¦l no dice nada, solo se queda mirando puerta y siempre en silencio, y yo me dirijo de regreso al armario de limpieza solo para notar que me sigue. ?Se estaba asegurando de que hiciera mis tareas correctamente? Agarrando mi pa?o para quitar el polvo y el pulidor, me dirijo arriba. Me dol¨ªans piernas de trabajar despu¨¦s de pasar mayor parte del d¨ªa sentada r¨ªgidamente en el borde de cama del Rey. Afortunadamente, el guardia no me sigui¨® a habitaci¨®n; en cambio, esper¨® junto a puerta de nuevo. Miro todos los libros en sus estantes en enorme librer¨ªa y trago saliva. Mis ojos fueron escaneados sobre ellos, pregunt¨¢ndome si alguno estaba fuera de lugar y tambi¨¦n tratando de recordar qu¨¦ libro estaba en cada lugar. Tal vez no deber¨ªa desempolvar el estante. Los lomos son todos decorativos y est¨¢n en perfecto orden, noo los libros ilustrados del orfanato que se estaban cayendo a pedazos. Casi no pod¨ªa leer nada excepto mi nombre, que mi madre me ense?¨® antes de morir. No es necesario leer mucho cuando eres un p¨ªcaro. Los libros eran pesados y no se transportaban f¨¢cilmente. Abbie era igual. Ambos luchamos por leer una oraci¨®n simple. Toco uno, me gusta escritura en el lomo cuando escucho su voz detr¨¢s de m¨ª, haci¨¦ndome saltar lejos del estante. ¡°Puedes leerlos¡±, dice, apoy¨¢ndose en puerta de su dormitorio mientras me mira. Me pregunto cu¨¢nto tiempo estuvo all¨ª antes de atraparme. ¡°Lo siento, mi rey¡±, le digo, bajando mirada al suelo. ?Por qu¨¦ lo toqu¨¦? No deber¨ªa haber husmeado. Se acerca a su div¨¢n antes de sentarse en ¨¦l y yo evito su mirada. ¡°?Cu¨¢l estabas mirando?¡± Pregunt¨®, y le rob¨¦ una mirada. Estaba mirando librer¨ªa y me mord¨ª elbio con nerviosismo. Sus ojos se dirigieron a misbios y me detuve. En cambio, mirando hacia abajo a mis manos. ?Me castigar¨ªa por tocarlos? ?Me dijeron que tuviera cuidado con sus libros? La Sra. Daley me habr¨ªa dado una paliza si tocara algo de e, los p¨ªcaros deber¨ªan ocupar su lugar, y aqu¨ª a veces me olvidaba que no era m¨¢s que un p¨ªcaro humilde del que el Rey se apiadaba. Todav¨ªa no entend¨ªa por qu¨¦ no nos ech¨® o nos mat¨®. ¡°P¨¢sam¡±, dice, extendiendo su mano para recibi. Miro el estante y alcanzo el libro, pero me detengo. ?Y si fuera un truco? ¡°P¨¢same el libro Ivy, sabes que no me gusta repetirme¡±, dice en voz baja, pero su voz sigue siendo firme. Asent¨ª y alcanc¨¦ el libro cons letras doradas, sac¨¢ndolo del estante antes de entreg¨¢rselo. ¡°Ah, i del tesoro¡±, dice, leyendo el t¨ªtulo. No estaba seguro de lo que dec¨ªa. Me gust¨® inscripci¨®n en elteral. ¡°?Puedes leer?¡± ¡°No muy bien,¡± respondo honestamente. ¡°Ven aqu¨ª¡± Bajo mirada hacia mis manos, sinti¨¦ndome nerviosa en su presencia de repente, aunque siempre fue amable y nunca nosstim¨® a ninguno de los dos. Sin embargo, sab¨ªa que ¨¦l era capaz de hacerlo si lo consideraba oportuno. Chasque¨® lengua, incorpor¨¢ndose un poco m¨¢s. ¡ªIvy, no te alejes de m¨ª ahora ¡ªdice, tendi¨¦ndome mano¡ª. Mirando su mano extendida, me mov¨ª vte, dando un paso hacia ¨¦l. Siempre me sent¨ª raro con este hombre. Siendo un p¨ªcaro, ni siquiera deber¨ªa estar en su presencia, y mucho menos permitirme har con ¨¦l. Tocarlo deber¨ªa estar fuera de cuesti¨®n. ¡°?Quieres que te mande?¡± Pregunt¨®, y mir¨¦ su rostro para encontrarlo sonriendo. Su sonrisa fue impresionante, sus ojos teados me devolvieron el brillo. Mordi¨¦ndome elbio, niego con cabeza, caminando hacia ¨¦l antes de que se estire y agarre mi mu?eca antes de que hiciera algo que definitivamente no deber¨ªa, pero, de nuevo, ya hab¨ªa hecho muchas cosas que no deber¨ªa haber hecho con su sirviente deshonesto. Me puso en su regazo. Me sent¨¦ torpemente antes de tratar de bajarme de ¨¦l. ¡°Mi rey¡±, exm¨¦ cuando me atrajo hacia ¨¦l. ¡°Kyson, odio que sigas m¨¢ndome Rey¡±, me dice. ¡°Pero lo est¨¢s, y no deber¨ªa estar sentado en tu regazo¡±, le dije, mientras intentaba bajar, pero su mano en mi est¨®mago me atrajo hacia ¨¦l. ¡°Suficiente, Ivy, nadie puede verte. Aqu¨ª solo estamos t¨² y yo. ¡°S¨ª, pero mi rey¡±, voy a objetar cuando toma mi barbi entre sus dedos, inclina mi cara hacia suya. Las chispas corren sobre mi piel, y olvido c¨®mo respirar, conteniendo respiraci¨®n ante sensaci¨®n. ¡°Kyson, puedes marme, Kyson¡±, me dice, su rostro tan cerca que su aliento acaricia misbios. De repenteenc¨¦ a sentirme mareada, y ¨¦l roz¨® su pulgar sobre mibio inferior, jal¨¢ndolo ligeramente hacia abajo. ¡°Respira, Ivy. No quiero que te desmayes conmigo ¡ªdijo antes de tragar, sus ojos en misbios. Dej¨¦ escapar un suspiro, y subio tir¨® des esquinas antes de dejarme ir. ¡°?Quieres que te lo lea?¡±, pregunt¨®, y me sent¨¦. ¡°No, no podr¨ªa preguntar eso; Estoy seguro de que est¨¢s demasiado ocupado. Eso no es lo que le pregunt¨¦ a Ivy. C¨¢lmate. Tu coraz¨®n est¨¢ acelerado. No te har¨¦ da?o ¡ªdice. Se movi¨® bruscamente, me puso en su regazo y puso mis piernas sobres suyas. Chapter 17 Chapter 17 Se palmea el pecho. Este hombre era absurdo tener a su sirviente acostado sobre ¨¦l. Se palme¨® el pecho de nuevo. ?No haba en serio? ?Fue ¨¦l? Si alguien entrara, me azotar¨ªan durante d¨ªas si me atraparan en esta posici¨®n. ¡°Ivy¡±, dijo una pbra, pero advertencia en e hizo que hiciera lo que quer¨ªa, y me od¨¦ contra ¨¦l, y tir¨® de mi cabeza hacia su pecho, y pude escuchar el ritmo lento y constante de su coraz¨®n debajo de mi. o¨ªdo. King Kyson agarra mi mano, coloc¨¢nd en el centro de su pecho antes de abrir el libro. This content provided by N(o)velDrama].[Org. ¡°?Quieres que te lea?¡± ¨¦l pregunta de nuevo. Asent¨ª con cabeza, mirando el libro. ¡°Buena chica¡±, dice, envolviendo su brazo alrededor de m¨ª para sostener el libro abierto cons dos manos. Lee perfectamente, nunca tartamudeao sol¨ªa hacerlo yo cuando intentaba leer los libros en el orfanato. Siempre estaba tratando de pronunciars pbras cuando le¨ªa a los ni?os. Los ni?os trataron de ayudarnos a ense?arnos, pero no eran los mejores maestros. Se les permiti¨® ens ses impartidas; no eran p¨ªcaros. A los bribones no se les permit¨ªa el privilegio de una educaci¨®n. Se detiene cuando empiezo a bostezar, deja el libro y su mano frota suavemente mi p***. ¡°Podemos leer m¨¢s ma?ana. Est¨¢s cansada ¡ªafirma, y yo asiento contra su hombro antes de bajarme de su regazo. Camin¨¦ hacia su puerta en diri¨®n a mi habitaci¨®n. Ya extra?aba a Abbie. No hab¨ªa visto ni un atisbo de e hoy. E debe haber estado preocupada por m¨ª; e siempre preocupada. ¡ªIvy, ?ad¨®nde vas? Pregunt¨®, y me congel¨¦, desconcertada por su pregunta antes de maldecir por lo bajo. Me di vuelta, d¨¢ndome cuenta de que no me hab¨ªa despedido. ¡°Lo siento, pens¨¦ que quer¨ªas decir¡± No sab¨ªa a qu¨¦ se refer¨ªa; Estaba demasiado cansada y me fui sin permiso. El Rey me mira por un segundo, girando su cabeza hacia undo mir¨¢ndome de arriba abajo. ¡°Tu puedes ir. Te ver¨¦ en el desayuno. Me inclino un poco antes de despedirme. Corr¨ª de regreso a mi peque?a habitaci¨®n, aliviada de que ahora estaba s y no ten¨ªa que preocuparme de que me vigran. Solo cuando me acost¨¦, en darme cuenta de algo, manta del Rey hab¨ªa desaparecido, que siempre encontraba colocada en habitaci¨®n cada vez que intentaba devolve. Me entristeci¨®. Por alguna raz¨®n, me hab¨ªa encari?ado con ¨¦l, y el olor persistente del Rey en ¨¦l me reconfortaba. Suspir¨¦ y me acost¨¦, tratando de encontrar una posici¨®n c¨®moda cuando puerta se abri¨® y me sent¨¦ erguido. El Rey entr¨® con manta y yo fui a levantarme. ¡°Qu¨¦date donde est¨¢s¡±, dijo y mordi¨® mibio. ?Qu¨¦ estaba haciendo aqu¨ª? ¡°Lo hicevar para ti¡±, dijo, arrojando manta sobre m¨ª. Frunc¨ª el ce?o y el aroma floral del jab¨®n usado lleg¨® a mi nariz. Huelo manta y al instante me doy cuenta de que ol¨ªa diferente. No deber¨ªa haberlo encontrado decepcionante, pero lo hice. ¡°Pareces molesto¡±, dijo, observ¨¢ndome. ¡°No, mi Rey. Huele diferente, el jab¨®n. ¡ªSe ri¨® entre dienteso si lo que dije lo hubiera divertido¡ª. ¡°?Diferente c¨®mo?¡± Luego pregunt¨®, entrando m¨¢s en mi peque?a habitaci¨®n. ¡°Simplemente diferente¡±, ment¨ª, sin querer admitir que no ol¨ªao ¨¦l. ¡°Hmm, y eso es todo¡±, sonri¨®. Sent¨ª mi cara arder de verg¨¹enza cuando de repente se fue antes de regresar con una almohada. ¡°Te cambiar¨¦¡±, dijo, frunciendo el ce?o, confundido por lo que quer¨ªa decir. Se?al¨® mi almohada detr¨¢s de m¨ª. ¡°?Perd¨®n, se?or?¡± ¡°P¨¢same tu almohada, Ivy,¡± Oh Dios, ?qu¨¦ estaba haciendo ahora? Pod¨ªa ser tan extra?o a veces. ¡°?Hiedra?¡± Mir¨¦ mi almohada antes de agarra y sostene. lo huelo Seguramente no quer¨ªa intercambiar almohadas. La m¨ªa apestar¨ªa con olor a p¨ªcaro. S¨¦ que mi olor repele a mayor¨ªa de los lobos. Es lo que ayuda a separarnos, a ayudar a Identificar, manada de lobos e intrusos. Sin embargo, para m¨ª, todos ten¨ªan su propio aroma ¨²nico. No pod¨ªa diferenciar entre p¨ªcaro y manada de lobos; para m¨ª, todo el mundo ol¨ªa diferente. Abbie siempre dec¨ªa que algo andaba mal conmigo porque todos ol¨ªan igual para e en casa, mientras que nosotros ¨¦ramos los raros que no ten¨ªamos el olor de manada. ¡°Puedo¡±, pregunt¨® el Rey antes de alcanzar mi almohada entre mis brazos. ¨¦l lo toma antes de darme el suyo. Lo ol¨ª involuntariamente, solo deteni¨¦ndome cuando lo escuch¨¦ re¨ªr suavemente, y sangre me subi¨® a la cara por lo que hab¨ªa hecho frente a ¨¦l. ¡°No te averg¨¹ences, Ivy, has estado durmiendo con mi olor toda semana¡±, dijo mientras tiraba de esquina de mi manta, bueno, su manta. ¡°?Supieras?¡± Le pregunt¨¦, confundido. ¡°?Qui¨¦n m¨¢s seguir¨ªa poni¨¦ndolo en tu habitaci¨®n cuando lo devolviste?¡±, dijo. S¨¦ que idea de que ¨¦l estuviera aqu¨ª mientras yo dorm¨ªa deber¨ªa haberme asustado, pero no fue lo suficientemente divertido. Supongo que me estaba acostumbrando a su presencia. ¡°Se ma anidamiento. Est¨¢s acostumbrado a mi olor; se har¨¢ m¨¢s fuerte cuando yo¡±, hizo una pausa. ?Cu¨¢ndo ¨¦l qu¨¦? ?Qu¨¦ me iba a hacer? El p¨¢nico me llen¨®, y mi ritmo card¨ªaco se aceler¨® ante las posibilidades. ¡°?Sabes lo que es anidar?¡± pregunt¨®. Negu¨¦ con cabeza. Lo ¨²nico que le vino a mente fue un p¨¢jaro anidando sus huevos, por lo que sus pbras no ten¨ªan sentido. Niego con cabeza. ¡°?No te ense?aron en escu del orfanato?¡± ¡°No se nos permiti¨® asistir, ten¨ªamos quehaceres y los p¨ªcaros no¡±, dej¨¦ de har demasiado. El Rey gru?¨®, y mis ojos se varon en los suyos. ¡°Deber¨ªas conocer los conceptos b¨¢sicos al menos de Lycan y los hombres lobo, Ivy¡±, dijo el Rey. ¡°Lo explicar¨¦ m¨¢s tarde. Por ahora, duerme un poco.¡± Se movi¨® hacia puerta antes de hacer una pausa y mirarme de nuevo. ¡°Si mi olor se va, solo toma otra almohada de mi cama o ay¨²date de mis camisas, Ivy, sabes d¨®nde est¨¢ todo en mi habitaci¨®n¡±, ?eh, qu¨¦ quiere decir? ?Por qu¨¦ estaba siendo extra?o? ¡°Si te ayuda, duerme. O siempre puedes dormir ¡ªhizo una nueva pausa¡ª. ?Por qu¨¦ ten¨ªa tantos problemas con sus pbras? Nunca titube¨® tanto con sus pbras. ¡°No importa, te ver¨¦ en ma?ana¡±, dijo r¨¢pidamente, saliendo de habitaci¨®n. Pod¨ªa escucharlo vagamente hando con el guardia afuera a trav¨¦s de puerta cerrada. Reod¨¦ mi cama y coloqu¨¦ almohada. En el momento en que mi cabeza golpe¨® almohada, todo mi cuerpo se rj¨® mientras estaba envuelta en su aroma. Chapter 18 Chapter 18 Ivy POV Me despert¨® un estruendo. Mi cuerpo se puso en alerta al instante ante el sonido antes de que escuchara correr y me levant¨¦ para sacar cabeza por puerta. El ruido parec¨ªa provenir de habitaci¨®n del Rey. Los guardias entraron antes de que les gritara. ¡°Vete a mierda¡±, grit¨® antes de que escuchara el vidrio romperse. Los guardias salen corriendo, y escucho a uno de ellos decir que busque su Beta, el resto permanece en el pasillo alerta pero montando guardia mientras otro guardia sale corriendo. mir¨¦ el reloj por ¨²ltima vez, y eran un poco m¨¢s des 2 am. ¡°?Qu¨¦ est¨¢ pasando?¡± Escuch¨¦ a Beta Damian demandar mientras caminaba por el pasillo solo con sus calzoncillos. Los guardias se pusieron r¨ªgidos y uno dio un paso adnte. ¡°El rey parece estar borracho y est¨¢ destruyendo su habitaci¨®n¡±, dice el hombre. El Beta se pasas manos por cara. ¡°Sabes a qu¨¦ fecha nos acercamos, y sabes lo que encontramos hace unas horas, me ocupar¨¦ de eso y conseguir¨¦ a su sirviente¡±, dijo, mirando a mi puerta donde yo estaba mirando. Me congelo, habiendo sido atrapado. ¡°Ivy, necesito tu ayuda para limpiar¡±, dice, y mis manos tiemn. Miro mi ropa antes de asentir. D¨¢ndome vuelta, agarr¨¦ mis zapatos cuando vi manta que me cubr¨ªa. Lo recojo, lo huelo y est¨¢ empapado en el aroma del Rey. Era el de su cama, el otro desaparecido. ?Regres¨® mientras yo estaba dormido otra vez? ¡°Ivy, ahora, por favor¡±, dice Beta Damian y se gira para verlo de pie en mi puerta. Escucho otra mueca desde habitaci¨®n y Beta Damian sale corriendo, y yo lo sigo r¨¢pidamente, arrebat¨¢ndome los zapatos. Empuja puerta para abri y yo jadeo ante vista. Toda habitaci¨®n estaba volcada y destruida excepto su cama. Incluso sus preciosos libros fueron arrojados sin cuidado y un espejo se rompi¨®. Entr¨¦ en habitaci¨®n antes de darme cuenta de que no ten¨ªa suministros. Beta Damian le estaba murmurando mientras trataba de calmar al Rey. Estaba sentado en un rinc¨®n de habitaci¨®n con cabeza entres manos. Las cortinas estaban rasgadas con marcas de garras. R¨¢pidamente sal¨ª corriendo y baj¨¦s escaleras. rice ya estaba en el armario de limpieza con una cesta llena de suministros y una escoba. ¡°Ve, ve, dale esto a Beta Damian o Gannon. Son los ¨²nicos que pueden acercarse a ¨¦l cuando se pone as¨ª. Solo d¨¦jalo en puerta y ma ¡ªdice, metiendo todo en mis brazos. T¨ºxt ? N?velDrama.Org. ¡°?Se pone as¨ª mucho?¡± Pregunto. ¡°Solo cuando se acerca el aniversario, y los rebeldes que aparecen parecen haberlo provocado. Pens¨¦ que este podr¨ªa ser el a?o en que no se rompi¨®. Mantenga esos suministros all¨ª. Los necesitar¨¢s¡±, me dijo rice. Genial, me iban a despertar todass noches por alg¨²n aniversario que lo desencaden¨®. Aunque ten¨ªa curiosidad de qu¨¦ aniversario fue lo que lo afect¨® de esta manera. Subiendo los escalones, escucho a Beta Damian har y gru?ir. El sonido es amenazante, y me congel¨¦ en los escalones. ¡°F ** k, ?a d¨®nde fue e?¡± O¨ª murmurar a Beta Damian. ¡°Kyson, necesitas calmarte¡±, escucho a su Beta har mientras subo r¨¢pidamente los escalones antes de escuchars cosas que se arrojan. mo a puerta, y Beta Damian abre de golpe, lo que no esperaba era que ¨¦l me sacudiera dentro de habitaci¨®n. rice dijo que me los quitar¨ªa y que se mantendr¨ªa alejado de ¨¦l. El Rey estaba paseando, y no pod¨ªa apartar mis ojos de ¨¦l. La piel brotaba de sus brazos, sus garras se deslizaban, y se pas¨® una mano por cara antes de detenerse. Un gru?ido profundo y amenazante lo dej¨® cuando de repente se movi¨® antes de volverse hacia m¨ª. Grit¨¦ y salt¨¦ hacia atr¨¢s. Nunca antes hab¨ªa visto un Lycan cambiado. Sab¨ªa que se paraban en dos pies, escuchabans historias, pero una cosa era escuchars historias y otra ser testigo. ¡°Kyson, solo soy Ivy, tu sirvienta. ?Es hiedra! Kyson, no es un intruso, ?no puedes ole? ¡ªdice Beta Damian, mientras senzaba frente a m¨ª y en el camino del Rey mientras corr¨ªa hacia m¨ª. Mi coraz¨®n lat¨ªao un tambor en mi pecho mientras agarraba escoba en mis manos temblorosas. Empuja su Beta y olfatea el aire, se detiene frente a m¨ª. Sus colmillos sobresal¨ªan, su cara se rgaba como de un lobo, mostrando sus afdos dientes, med¨ªa al menos un metro m¨¢s alto, y solo llegu¨¦ a su est¨®mago. Tendr¨ªa que agacharse para pasar por puerta ahora que era tan alto. Sus garras eran tanrgas y parec¨ªan mortales. Su respiraci¨®n era ¨¢spera y su pje tan negro que ten¨ªa un tono azul bajos luces tenues. No pod¨ªa moverme; Estaba petrificado de que me iba aer. Estaba a punto de ser desgarrado en pedazos. Se inclin¨® y me oli¨® cara. Estaba temndo y me preocupaba mojarme; mis piernas temban tanto; Pens¨¦ que se dar¨ªan por vencidos en cualquier segundo. ¡°Ivy¡± Su voz retumba, y me estremezco. Beta Damian deja escapar un suspiro. ¡°S¨ª, Kyson Ivy. ?Tu sirvienta recuerda? Beta Damian viene y toma escoba de mis manos. Mis manos se cerraron a su alrededor. No te har¨¢ da?o. Simplemente tiene problemas para reconocer as personas en esta forma; su ira a veces lo ciega a todo. Solo recuerda no tocarlo ni acercarte a ¨¦l por detr¨¢s, y recuerda que es m¨¢s un animal que un hombre en este estado¡± No ten¨ªa intenciones de tocarlo en absoluto. Ni siquiera quer¨ªa estar aqu¨ª ahora, especialmente mientras ¨¦l estaba en esta forma. Se ve¨ªa aterrador. Dios, en qu¨¦ caos se ha convertido mi vida tan repentinamente. Me agacho, agarrando una bolsa de basura, neg¨¢ndome a quitarle los ojos de encima en caso de que me ataque. Beta Damianienza a ayudarme a limpiar cuando puerta se abre, y el Rey de repente me agarra y me empuja detr¨¢s de ¨¦l, un gru?ido salvaje lo abandona cuando reconozco que es el hombre del auto, Gannon. ¡°Es Gannon, mi rey¡±, se dirige al Rey que lleva su cuello. ¡°Lo siento, Gannon¡±, dice el Rey, y el hombre deja escapar un suspiro al entrar y agarrar una bolsa. Todav¨ªa estaba atrapada detr¨¢s del Rey en estedo de cama, y ¨¦l estaba bloqueando mi camino. ?Ser¨ªa de m educaci¨®n si paso por encima de su cama para pasarlo? Aparto ese pensamiento. Definitivamente ser¨ªa grosero. Me ar¨¦ garganta torpemente, pero ¨¦l no me escuch¨® por el bajo gru?ido que ven¨ªa de ¨¦l. Miro a los otros dos en busca de ayuda. ?Estaba su Beta ri¨¦ndose de m¨ª, tratando de pasar junto a ¨¦l? No importa qu¨¦, iba a rozarme con ¨¦l. Con vi¨®n, me estiro y toco su hombro con mi dedo ¨ªndice. Sus reflejos son tan r¨¢pidos que ni siquiera lo vi moverse, y tropiezo con mis propios pies, alej¨¢ndome de ¨¦l cuando de repente est¨¢ frente a m¨ª. Parpadea, inclinando cabeza hacia undo y mir¨¢ndome de manera peculiar. Sus ojos teados se reflejaron en m¨ª. Tragu¨¦, chocando contra su mesita de noche cuando di un paso atr¨¢s. ¡°Yo, um, ?puedo pasar?¡±, grito, tratando de esquivarlo, pero dondequiera que paso, se interpone en mi camino hasta que doy un paso hacia ¨¦l. Sus manos peludas agarran mis brazos y me levantan, dej¨¢ndome colgando en el aire. ¡°?Qu¨¦ est¨¢s haciendo?¡± Pregunt¨®, Dios m¨ªo, su voz era mucho m¨¢s profunda y ¨¢spera. No esperaba que pudiera har de esta forma. Los hombres lobo solo pueden ezar mentalmente pero no har. Mis pies se levantan del suelo porpleto cuando me coloca a altura de sus ojos. Parpadeo, at¨®nita por lo cerca que est¨¢ su cara de m¨ªa antes de que empiece a hiperventr, mi visi¨®n se tuneliza. Estaba teniendo un ataque de p¨¢nico. Iba aerme, me iba aer, y sus dientes se ve¨ªan tan afdos yrgos que estaban a punto de convertirse en un bocadillo Lycan. ¡ªPor favor, no meas ¡ªle espeto, tratando de alejarme de ¨¦l. Mi respiraci¨®n se vuelve m¨¢s ¨¢spera y empiezo a sentirme mareado cuando mis ojos se ponen en nco en parte posterior de mi cabeza y