Chapter 52
Punto de vista de hiedra
“Rápido, siéntate mientras trato de cuidar tu mano”, dijo Dustin, arrastrando un corte en medio barril de
vino. Lo volteó para que yo pudiera sentarme en él. El otro guardia le gru?ó antes de agarrar su hombro.
“Nos dijeron que trajéramos aquí, eso es todo”, espetó a Dustin. Miré al hombre que me mirabao si
yo fuera escoria sobre tierra, y rápidamente desvié mirada.
“Quita tu mano, Trey, o perderás”, le espetó Dustin.
“Estoy siguiendo órdenes, el Rey dijo que trajera aquí, y eso fue todo”.
“Que se joda el rey”, espetó Dustin, y el hombre dio un paso hacia él cuando entró Gannon. “Sí, que se
joda el rey, recuerda dónde está tu lealtad, Trey”.
“Se acuestan con mi Rey”,
“Y e es tu reina”, le gru?ó Gannon, y el hombre gimió antes de que sus ojos se dirigieran hacia mí.
“No has estado aquí tanto tiempoo el resto de nosotros, pero el Rey nos juró a todos elegir a su
Reina sobre él”.
“Si es así, ?por qué está e aquí abajo, entonces?” exigió el hombre.
“Porque el Rey es un idiota. Mueve a Dustin. Voy a envolver su mano. Ve a arrer los aposentos del
viejo rey para mí —dijo Gannon, agachándose frente a mí.
“Sí, se?or”, dice Dustin mientras Trey gru?e y Gannon lo mira por encima del hombro.
“Estás desprevenido, sal de mi vista”, le ordenó Gannon, y sentí que su aura salía rápidamente y Trey
se dobló antes de salir corriendo.
Gannon se puso a limpiar mi mano y envolve. “Curará una vez que cambies. ?Crees que puedes
aguantar un par de horas?
“?No puedes curarlo?” Yo pregunté. Mi mano palpitaba a su propio ritmo, mis dedos estaban negros y
morados, y los huesos fragmentados se vaban debajo de mi pielo astis.
“Lo haría si pudiera, pero solo el Rey puede curarte. Mi saliva o mi sangre no funcionarán contigo ya
que no eres mía —dice Gannon, tomando mi rostro entre sus manos—. Saca su teléfono de su
bolsillo. “Una vez que luna esté en su punto más alto, te llevaré afuera para que puedas cambiar, mi
reina”, dice Gannon.
—Por favor, no me mes así —murmuro, apartando mirada de él.
“Necesito preguntarte algo”, dice Gannon, desbloqueando su teléfono y deszándose pors
imágenes. Se detiene antes de girar su teléfono hacia mí.
“?Conoces a esta mujer?” pregunta, y tomo el teléfono de él. Un sollozo se escapa de misbios cuando
me doy cuenta de que es mi madre. Asiento,s lágrimas corren por mi rostro.
“E es mi madre”, sonrío con tristeza, rozando mi pulgar sobre foto de e. Lo que daría por volver a
escuchar su voz. Parecía un poco más joven de lo que recordaba en esta foto, pero sabía que era
e. Gannon baja cabeza y sacude, y suspira profundamente antes de mirarme.
él se recuperará, Ivy. Solo necesitas darle espacio”. Gannon me dice.
“?Qué quieres decir? no lo entiendo ?Qué hice? Pregunto. Gannon frunce el ce?o cuando veo que sus
ojos se nun, y me doy cuenta de que estaba ezando mente. Esperé a que terminara y sus ojos
parpadearon antes de caer sobre mí.
“Tú no hiciste nada. Es lo que hizo tu madre. E mató al Rey y Reina; e también mató a
hermana del Rey”. Parpadeo, asombrado, incapaz de creer lo que estaba escuchando. Eso sería
imposible. E no podría haberlo hecho.
This content provided by N(o)velDrama].[Org.
“Solo trata de descansar un poco. Después de tu turno, te llevaré a los barrios antiguos de Kyson.
“Pero mi cumplea?os no es hasta dentro de un par de semanas”, le digo.
“El hecho de que reconocieras al Reyo tupa?era Ivy, muestra que tu cumplea?os es hoy”, dice
mientras escucha a alguien maldecir. Las puertas del establo se abrieron y esperanza burbujeó en
mí. Pensé que era Kyson quien me dijo que esto era una broma de mal gusto, pero solo eran rice y
Abbie. rice se frotó el codoo si acabara de golpearlo, lo que explicaría maldición que salió de
susbios. Se detuvieron en puerta y miraron a Gannon, quien asintió antes de ponerse de pie y
salir. Se detuvo junto a rice en puerta.
“No pertenezcas; No quiero arrastrarlos as celdas por desobedecer al Rey”, les dice Gannon. E
asiente antes de entrar corriendo con Abbie detrás de e. Abbie me abrazó, abrazándome y luego
examinándome mientras rice estaba de pie con una magdalena en mano.
“Hice un pastel, pero no pude bajarlo”, dijo rice.
Deberías haberlo visto, Ivy. rice hizo un buen trabajo. Pasamos todo el día haciéndolo”. Abbie dijo
antes de fruncir el ce?o.
“Disfrútalo entonces”, le digo, sabiendo cuánto siempre deseamos celebrar nuestros cumplea?os, pero
nunca se nos permitió, nunca se nos permitieron los pasteles que hicimos para los ni?os en el
orfanato. Abbie y yo siempre mirábamos con a?oranza, deseando poder probar los pasteles que
hacíamos. Nunca supimos si sabían bien, pero el deleite en los rostros de los ni?os nos dijo que debían
o simplemente estaban siendo educados.
“No podemos quedarnos mucho tiempo; Gannon tiene razón; el Rey está en pie de guerra. Pero no
podía dejarte ir sin desearte un feliz cumplea?os —dice rice, colocando magdalena azul en mi
mano. Lo enciende con un fósforo, y yo miro ma parpadeante.
“So y pide un deseo”, dijo rice, y parace, lo hice. Abbie sonríe con tristeza y besa mi
rodi donde estaba agachada a mido.
“?Qué deseabas?” Pregunta rice, con una sonrisa llorosa en su rostro.
“Deseaba ser libre”, le dije, y Abbie sollozó.
—No digas eso —gritó Abbie.
“Creo que es un buen deseo”, dice rice, mirando confundida a Abbie.
“No de donde venimos. La única libertad que obtienen los pícaros es en m**rda”, Abbie se ahoga, y
rice me mira, sorprendida antes de agarrar mi cara entre sus manos.
“Deseas cualquier cosa menos eso. ?Me escuchas? No miraré a mi Reina d*e. He enterrado suficientes
de ellos”, dice antes de irse. Abbie ve irse antes de volver a mirarme.
“Ojalá pudiera quedarme para verte cambiar”, dice, y asentí, aterrorizado ante idea de cambiar sin
nadie aquí, en un establo de todos los lugares rodeado de heno y caballos.
“No es tan malo. Hemos dormido en lugares peores —dice Abbie, mirando a su alrededor, tratando de
levantarme el ánimo.
Haré con Beta Damian. Tal vez pueda convencer al rey de que me deje quedarme aquí contigo —
dice Abbie, y niego con cabeza. E era una buena amiga, tuve suerte de tene.
“No, quédate en el castillo; no necesitas que te castiguen también —le digo. Abbie me mira, confundida
mientras se muerde elbio.
“Abbie, amor, tienes que irte antes de que alguien te vea e informe al Rey”, le dice Gannon, y veo que
sus mejis se sonrojan un poco. Le sonreí a Abbie. No se puso muy nerviosa, pero solo esa pbra
cari?osa puso roja. E asiente antes de ponerse de pie y besarme en frente.
“Intentaré volver. Si no, lo haré ma?ana, dice Abbie, corriendo hacia puerta. E mira a Gannon
cuando pasa junto a él.
No dejaré s. Una vez que cambie, llevaré de regreso al castillo”, le dice Gannon antes de
alcanzar un mechón de su cabello casta?o rojizo. él lo gira alrededor de su dedo y luego se ara
garganta, asintiendo y dejánd salir corriendo. Levanto una ceja hacia él.
“Qué, e es bonita”, dice Gannon, sacudiendo cabezao si lo hubieran atrapado haciendo algo
que no debería.