Chapter 6
kyson punto de vista
No podía entender mis iones, pero no podía dejar que chica muriera. Y por forma en que
suplicaba por su amiga con pánico, no me atreví a negarle nada. Estaba bastante seguro de que si e
pidiera traer todo el orfanato, le habría dicho que sí, aunque me confundió. No podría explicarlo. E era
un hombre lobo rebelde, nada Lycan sobre esta chica. Sin embargo, idea de deja morir hizo que mi
estómago se revolviera y mi corazón se retorciera dolorosamente.
Ambas chicas se sentarono estatuas en parte trasera del auto. No pronunciaron pbra. Por
brusca inhción de chica de cabello oscuro, pude ver que parecía tener dolor por alguna razón. ?La
lastimé cuando agarré? Pero luego también noté que otra chica seguía tratando de sostener sus
brazos, evitando que se inclinara hacia atrás, pero escuchaba a chica silbar de dolor con cada golpe.
“Deténgase”, le digo a mi Beta Damon. Detiene el auto y los autos de atrás y de adnte hacen lo
mismo.
“Gannon, cambia de lugar con nosotros”, le digo a mi Gamma a través del ece mental. Salí del
coche, me detuve a lorgo de autopista.
Damon también sale, mirándome por encima del techo del auto cuestionablemente. Levanta los brazos,
preguntándose qué está pasando. Ignorándolo antes de abrir puerta trasera y agarrar el brazo de
chica. Todo su cuerpo tiem y me doy cuenta de que tal vez no fue una buena idea
detenerse. Probablemente pensaron que estaba a punto de matarlos y deshacerme de sus cuerpos.
Mi juicio fue correcto cuando eenzó a rogarme. “Por favor, déjanos ir. No se lo diremos a
nadie. No tendrás que volver a vernos —dice, tratando de soltarse de mi agarre.
“Basta, dile a tu amiga que se baje”, le digo, y sus ojos se llenan de lágrimas; e asiente antes de
parpadear rápidamente, luchando contras lágrimas y tragando. Deja caer cabeza antes de tenderle
“Lo prometemos, simplemente nos iremos, y no tendrás que matarnos, no le diremos a nadie”, aunque
lo que le dirían a alguien en primer lugar estaba más allá de mí. No habíamos hecho nada que deba
ocultarse. E también parece darse cuenta de eso.
“?Vas a matarnos?” E pregunta, mirándome. La miro por un segundo hasta que baja
vista. Encuentro sus preguntas lindas. Nadie se atrevería a cuestionar mis intenciones, pero e no
pudo evitar preguntar a pesar de su aparente miedo.
“?Me has dado una razón para matarte?” le pregunto, y e me mira antes de mirar a su amiga.
“Lo siento, no quise agarrarte, yo… ?yo?” Tartamudeao si no estuviera segura de por qué se
estaba disculpando.
“?No tienes permitido tocarme?” le pregunto Sus cejas se juntan ante mi pregunta.
“No, eres un rey. Soy una pícara”, explica; su respuesta me irrita. Nunca me ha gustado que me toquen,
pero que e me toque no parece desconcertarme. De hecho, quería que e sintiera su toque con sus
diminutas manos. Agarro su mano, dándole vuelta.
Sus palmas estaban llenas de callos y ampos, y algunas partes más ásperas por el trabajo duro,
había visto mineros con manos más suaves. Agarro su otra mano, dándole vuelta, que es lo
mismo. Que manitas tan diminutas, dándole vuelta, que es lo mismo. Esas manos diminutas,
mostrando lo duro que ha trabajado, piel agrietada y descamada en algunos lugares. Poniendo su
mano en mi pecho, mi piel hormiguea deliciosamente, y siento mi pecho vibrar, un ronroneo se me
escapa y rápidamente lo silencia antes de que e se dé cuenta. Después de escucharlo, Damon se
ara garganta y no tengo idea de lo que me pasó.
Lo miro, y sus ojos parpadean cuando su mente me conecta. “?Estás seguro de que no está pasando
algo contigo y chica rebelde?” pregunta, con una sonrisa jugando en susbios. Me sentía posesivo
con e, y no me gustaba que él mara chica pícara. Le gru?o, y e aparta mano de un tirón,
retrocediendo más cerca de su amiga cuando sisea, arqueando espalda cuando choca con otra
chica.
Owned by N?velDrama.Org.
“?Estás herido?” le pregunto, agarrando su brazo para estabiliza.
“No, se?or”, dice e. E mintió y ramente siente dolor, pero no lo admitiría. Podía oler una mentira y
quería castiga por ello; Lo dejo pasar, pronto aprenderá a no mentirme.
La jalo hacia limusina, y Gannon sale y se dirige a nuestro auto. Odiaba limusina, pero podría
averiguar más sobre estas dos chicas allí. Abro puerta trasera y los empujo dentro del
vehículo. Rápidamente se deslizaron por los asientos, y Damon y yo nos deslizamos frente a
ellos. Damon golpea el vidrio y el conductor enciende el auto.
“?Cuál es tu nombre?” Le pregunto a mi belleza de cabello negro. Se muerde losbios carnosos y
descubro que mi mirada se posa en ellos mientras e juguetea cons manos.
“Pícaro, se?or”, dicen ambos al unísono.
“No, sus nombres,” demando; ambos se miran confundidos.
“Conoces los nombres que te dieron cuando naciste”, ara Damon.
“?Quieres nuestros nombres reales?” Preguntó otra chica, y era evidente que no sabía cómo sentirse
al respecto.
“Sí, asumo que ambos tienen otros nombres además de pícaro”, les digo.
“Su nombre es Abbie. La mía es Ivy”, dice en voz baja antes de volver a mirarses manos. Podía
escuchar el ritmo cardíaco de ambos acelerarse, su miedo perfumando el auto. Damon alcanza el cubo
de hielo, sacando algunas botes de agua.
Les ofrece uno, pero ninguno de los dos se mueve. Su miedo estaba empezando a irritarme. No
habíamos hecho nada para ganarnos su miedo.
“Tómenlo”, les dice Damon, y mayor, Abbie, se acerca y se lo quita.
Le ofrece uno a Ivy, y e niega con cabeza. “Podemospartir”, dicen amboso si fuera
horrible aceptar al otro. Gru?endo, ambos se alejan de mí. Necesitaba alejarme de ellos; Quería intentar
har con ellos, pero su miedo hacia mí me estaba irritando y su olor me abrumaba. La deseaba pero
no lo hice porque sabía que estaba mal desea y no podía explicarlo. Urgencias que nunca sentí
hicieron que mi sangre bombeara ferozmente, haciéndome sentir caliente y algo nerviosa.
“Deténgase”, le grito, y el conductor lo hace. Salgo dando un portazo. Damon hace lo mismo aunque
cierra puerta suavemente. Regreso al auto, me subo y Gannon suspira, saliendoo si estuviera
aburrido y harto de jugar as sis musicales.
“Siéntate con ellos”, le digo, y él asiente, caminando de regreso a limusina.