17kNovel

Font: Big Medium Small
Dark Eye-protection
17kNovel > El remordimiento de Alfa: Mi Luna tiene un hijo > Cap铆tulo 7

Cap铆tulo 7

    Capítulo 7


    ?Qué había para celebrar? Mis fracasos, el hecho de que no tengo manada ni hogar, que estoy criando


    a un bebé por mi cuenta porque el padre se negó a creer que estaba con una chica de diecisiete a?os


    porque no podía reconocermeo su pareja.


    “?Cambio! Por favor, Everly. No puedo verte sufrir bajo lluvia, por favor —suplica mi madre, respirando


    hondo—. “Puedes hacer esto, Everly”, me susurro a mí misma. No eso imaginaste cambiar, pero


    necesitas ponerte tus bragas de ni?a grande y hacer lo que se requiere. Me digo a mí mismo que nadie


    estará celebrando por ti, ya no, antes de quitarme camisa saturada. Lo cuelgo de una barandi a lo


    largo de pared del fondo antes de destrozar los pantalones del pijama. Miro a mi alrededor; es tarde


    en noche nadie me verá. Incluso si lo hicieran, no le prestarían atención a hija de Alpha en


    desgracia.


    Mi madre golpea ventana y miro a mi hijo bebiendo su biberón en sus brazos, miránd agradable y


    cálida. Sus ojos se vuelven más y más pesados   cuanto más se alimenta de su biberón.


    “Gracias”, le susurro. E sonríe tristemente mientras asiente con cabeza.


    “Estoy aquí. No tienes que estar solo en tu primer turno —dice mi madre, y yo asiento. Por lo general,


    cuando un lobo cambia por primera vez, van a correr con su familia, tienen una gran celebración. Yo, me


    estaba cambiando para mantenerme caliente, divertido cómo resultarons cosas. Estaba haciendo


    transición por necesidad mientras todos los demás cambiaban para celebrar.


    He podido sentir mi necesidad de cambiar durante meses; sin embargo, al estar embarazada, no podía


    cambiar sin causarle da?o a mi bebé por nacer, entonces no tenía a nadie que lo vigra mientras yo lo


    hacía. Esta era mi única oportunidad, pero temía verme en forma de lobo. Se suponía que los alfas eran


    grandes, pero me habían despojado de mi título y mi manada.


    No me había movido en mi decimoctavo cumplea?oso debería haberlo hecho, y todas estas cosas


    afectaron fuerza de nuestro lobo. Tragando toda emoción, me arrodillo en el suelo, estiro los dedos


    y me pongo de puntis. Mi cuello cruje primero, mi cara se retuerce y se transforma. Todo se estira y se


    mueve cuando siento el primer chasquido de hueso. Fue una agonía, sabía que dolería, pero nunca me


    lo imaginé así. El primer turno siempre duele, al parecer.


    “No pienses en eso, solo imagina a tu lobo,” intenta mi madre entrenar a través de ventana de


    vidrio. No debería ser así; no estaba destinado a ser así; Papá siempre prometió a mamá y él estaría allí


    para ayudarme a superarlo.


    “Respira hondo y empuja todo detrás, fuerza el cambio, no lo esperes, fuerzalo, Everly”, dice mi madre,


    y respiro profundamente, tratando de imaginar cómo me vería. ?Sería color arenao mi madre o


    negroo mi padre? Un grito salió de mí que se convirtió en un aullido cuando el cambio se hizo


    cargo cuando arrojé todo detrás de élo dijo mi madre, evitando agonía del cambio. De repente,


    mis manos fueron reemzadas por patas, mi piel se cubrió con un espeso pje, mi cara se rgaba


    más, mis caninos se sentían afdos mientras pasaba lengua junto con ellos. Mirando mis patas y mi


    c tratando de verme. Parecía tener un extra?o color nquecino, casi un tono azul bajo luz de


    luna.


    Usando el espejo para mirarme, era de un nco puro, mi pje de un solo color era peque?o, diminuto


    y delgado. Tan peque?o que parecía un omega mientras me miraba. Miré a mi madre en ventana,


    sosteniendo a mi hijo, con una mano cubriendo su boca en estado de shock. E se sorprendió por mi


    tama?o, el tama?o de un náufrago. Yo era presa fácil, y mi lobo solo se volvería más peque?o y más


    débil cuanto más tiempo pasara sin mi pareja también.


    Mi padre se acerca y mira por ventana, una mirada tormentosa en su rostro; él está decepcionado. Yo


    no era mucho más grande que un pastor alemán, que es vergonzosamente peque?o. La mayoría de los


    pícaros serían más importantes que yo. ?Fue este castigo ser despojado de todo? ?Esto es lo que


    queda de mí? Mi padre tiró de cortina para cerrao si no pudiera mirarme máso si


    estuviera disgustado, y yo también.


    Mortificado por lo débil que era. Presiono mi nariz contra el vidrio y escucho a mi padre alejarse cuando


    mi madre abre un poco cortina antes de sentarse en el sofá para que pueda ver a mi


    hijo. Observándolo a través del cristal, deseando poder consrlo pero sabiendo que era mejor


    así. Estaba a salvo y cálido y, lo que es más importante, seco.


    Mi madre logró que se durmiera y le hizo un moisés improvisado en el sofá y, finalmente, me quedé


    dormido. Mi cabeza descansaba en repisa dedrillo debajo de ventana. Cuando el solienza a


    salir, me cambio rápidamente, me pongo ropa empapada y sacudo con cuidado para tratar de


    quitar algo del agua. Acababa de ponerme ropa empapada cuando se abrió puerta principal y mi


    padre salió de casa. Lo miré desde mi lugar en el suelo cerca de ventana donde estaba


    agachado. Ni siquiera me mira, en su lugar menza algo de dinero en efectivo enrodo en una banda


    elástica.


    “Quiero que te vayas antes de que yo llegue a casa, nunca vuelvas, Everly”, dice antes de caminar


    hacia su auto, sin siquiera mirarme. Me estiro hacia adnte, agarrando el dinero enrodo y


    cuidándolo.


    A pesar de lo mal que se me estaba rompiendo el corazón, ni siquiera podía reconocerme. Todavía


    amaba al hombre. él era mi padre, y tirarmeo basura dolía; me dolió severamente, haciéndome dar


    cuenta de que no era más que basura para todos. La puerta se abre, mi madre asoma cabeza para


    ver si se ha ido antes de hacerme pasar a casa.


    Mi hermana sale corriendo con una moch y algo de ropa seca. Me pasa una toa y me seco antes de


    ponerme los vaqueros, camiseta y sudadera con capucha que me había traído.


    “Aquí, toma estos”, dice, entregándome un par de sus zapatos Nike. Me pongo los calcetines antes de


    ponerme los zapatos. Mi madre todavía sostenía a mi hijoo si no quisiera dejarlo ir.


    “mé a un taxi para que viniera a buscarte”, me dice mi madre mientras mi hermana me entrega una


    bolsa.


    “Alguna ropa, artículos de tocador, productos femeninos, cosas de chicas. También puse todo el dinero


    de mi caja fuerte ahí —dice mi hermana, y trago. “Ava, no puedo con eso”, le digo.


    “Tu podrías también. No puedo ir a universidad ahora de todos modos. Papá me hará tomar el control


    de manada el próximo a?o”, de repente me sentí culpable. No solo arruiné mi vida, también arruiné a


    mis hermanas. Ahora estaba siendo forzada a ser Alfa. Ava quería ir a universidad y estudiar algo de


    ciencia cuando yo todavía estaba aquí. E es perversamente inteligente, y arruiné sus nes al quedar


    embarazada. Sin embargo, Ava no parecía molesta, al igual que lo aceptó.


    “Tómalo, mi viejo teléfono también está ahí, y el cargador. Me aseguraré de recargarlo todos los meses


    para poderunicarme contigo”, dice Ava, y mi madre asiente.


    “él no tiene que saberlo. Lo que no sabe no le hará da?o”, me dice mi madre.


    “Entonces, ?vendrás a vernos, a visitarnos?” Yo le pregunte a e; con suerte, su cara cayó.


    “No, sabes que no puedo, pero puedes enviarnos fotos de. Nunca nos dijiste su nombre —dice mi


    madre.


    “Valeriana”, les digo. Me miraron divertidos, pero pensé que iba con el nombre de su padre, aunque


    probablemente nunca conocería al hombre, pero en ese momento, esperaba, ahora no tanto.


    “Mira, puedes enviarnos una foto de Valerian y podemos usar el chat de video; será lo mismo”, dice mi


    madre, solo que no será. Le faltará conexión, el contacto físico. Me muerdo elbio y asiento, sin


    agregar mis pensamientos. Eso fue tan buenoo se iba a poner. Estaba solo; ni siquiera mi madre


    estaba dispuesta a ir en contra de mi padre por su hija. No debería haber esperado que lo hiciera. Era


    casi imposible para alguien ir en contra de su pareja.


    Nunca me di cuenta de cuánto extra?aba el contacto humano hasta que ya no lo sentí, solo mis


    hijos. Ansiaba contacto, cualquier forma de interión, conversación, alguien con quien har que


    pudiera responder.


    “?Estás bien, Everly?” —pregunta Ava, y yo asiento, viendo el taxi esperando en el frente. Tomo a mi


    hijo, bolsa de mi hermana que e preparó para mí y bolsa del bebé.


    “No los volveré a ver”, les digo, dejando que esas pbras pren; No era bienvenido aquí, y estaban


    demasiado asustados para venir a verme. Esto sería todo. Dijeron que marían, pero sabemos que


    solo serán mensajes de texto si logran eso sin que mi padre se dé cuenta.


    Mi hermana me aprieta con fuerza antes de soltarme y mi madre agarra mi rostro con los ojos llenos de


    lágrimas. “Puedes hacerlo. Estarás bien”, dice, con el rostro lleno de preocupación; e sabía con lo


    peque?o que es mi lobo que sufriría si alguien viniera por mí. Sabía que no sería capaz de protegerme.


    Si supieran que mipa?ero también me había hecho a undo, se darían cuenta de que


    básicamente estaba muerto. Sin mi pareja, me deterioraría lentamente hasta que no quedara nada, y no


    seré capaz de cambiar y ser prácticamente humana. Una vez que eso suceda, estoy tan bieno


    muerto.


    “?Te estás diciendo eso a ti mismo o a mí?” le pregunto, sus cejas se fruncen; e sabe que no hay


    nada ahí fuera para nosotros. éramos pícaros, ya los pícaros nunca les pasa nada bueno; simplemente


    existen entres manadas, sobreviviendo día a día, rezando para que no seamos atrapados por presas


    más grandes porque, al final del día, ninguna manada intervendría por un pícaro, incluso si tiene un hijo.N?velDrama.Org content.
『Add To Library for easy reading』
Popular recommendations
The Wrong Woman The Day I Kissed An Older Man Meet My Brothers Even After Death A Ruthless Proposition Wired (Buchanan-Renard #13)