17kNovel

Font: Big Medium Small
Dark Eye-protection
17kNovel > El remordimiento de Alfa: Mi Luna tiene un hijo > Cap铆tulo 8

Cap铆tulo 8

    Capítulo 8


    Tuve que cargar a mi hijo en mi regazo en parte de atrás mientras el taxista nos llevaba a estación


    de tren. Pasamos por dnte de un hotel destartdo de camino a estación, y creo que tal vez tenga


    suficientebustible para llevar mi coche hasta allí; con suerte, lo hice. Después de pasar toda


    noche bajo lluvia, quería una ducha caliente, quería algo cálido en mi vientre, pero sobre todo, quería


    la seguridad de cuatro paredes, aunque fuera solo por una noche.


    N?velDrama.Org content.


    Me digo a mí mismo que una noche es todo lo que necesito para dejarlo salir, luego puedo aguantarme


    y pensar en algo. Le entregué al taxista algo de dinero del fajo que me dio mi padre. No tenía idea de


    cuánto metió mi hermana en bolsa, pero tomé mis ves de bolsa del bebé, abrí el auto y me subí,


    bajando el hatchback cuando me di cuenta de que ya no tenía un asiento para el automóvil.


    ?Mierda! Creo saber cuánto tiempo ahorré para ese asiento de seguridad. Abro bolsa y vacío mis


    bolsillos después de colocar a mi hijo en su cama de caja. Mi padre me dio $525. bufo. Vaya, gracias,


    papá. Pienso para mí. Pero esopraría aproximadamente 16tas de fórm y 4 cajas de pa?ales,


    por lo que me mantendría fuera de problemas por un tiempo.


    Abriendo bolsa que me preparó mi hermana. Encontré productos femeninos. Productos para el


    cabello, maquije. Unos pantalones negros, una blusa y unos zapatos nos negros, suponiendo que


    los pusiera aquí si conseguía una entrevista de trabajo. Encuentro su viejo teléfono con panta táctil y


    un cargador antes de encontrar un sobre. Abriendo y sacando todos los billetes de $100. Siento un nudo


    en mi garganta formarse; e me dio todo lo que tenía.


    Sabía que e lo hizo. Había casi ocho mil dres en el sobre. Me dio todos sus ahorros y sentí una


    lágrima deslizarse por mi meji. Al darle vuelta al sobre, veo su pulcra letra. Puedes hacer esto . Te


    amo.’  Estaba escrito en él, y asentí con cabeza ante sus pbras en el sobre. E tenía


    razón. Podría hacer esto, podría porque no tenía otra opción. Yo haría que funcione.


    Empacando algo de ropa y rellenando bolsa del bebé, empaco un poco deida paraer más


    tarde antes de cambiar a mi hijo. Una vez que está vestido con un trasero nuevo. Agarro mi paraguas y


    tiro mi bolso sobre mi hombro junto con el bolso del bebé antes de recoger a mi hijo.


    Cierro mi auto y empiezo a caminar, decidiendo dirigirme al hotel destartdo que vi. Me preguntaba


    cómo nunca lo había notado antes, pero incluso si fuera solo por una noche, podría fingir que era


    normal. Después de una ducha decente otra noche antes de ser echado a undo por mi pareja y el


    padre de mi hijo. Ahora anhba una peque?a porción de normalidad. Un poco de dignidad,


    oportunidad de sentirse humano aunque fuera solo por una noche.


    Caminé hasta el hotel ruinoso; lluvia era ligera y casi había dejado de llover cuando llegué al edificio


    rectangr de dos pisos. Tenía pintura desconchada y los jardines estaban cubiertos de maleza. El


    letrero del frente colgaba ys luces de neón parpadeaban mientras trataban de permanecer


    encendidas. Las líneas en el estacionamiento estaban descoloridas y los números de hotel en puerta


    apenas eran visibles. Al llegar a oficina, una mujer se sentó en si del frente con un cigarrillo entre


    los dedos. Empujando puerta, sonó el timbre y mujer sentada fumando habló detrás de mí.


    “Estaré contigo en un segundo, solo déjame terminar esto”, dice, levantando su cigarrillo. E me mira


    fijamente, observándome, sus ojos recorren mi apariencia antes de detenerse en mi hijo en mis brazos.


    “?él es tuyo?” E pregunta. Asiento, mirándolo y acercándolo más.


    “?El padre?” E pregunta, y niego con cabeza.


    “?No es de tupa?ero?” Pregunta, y siento ques lágrimas queman mis ojos ante sus pbras.


    “él es tupa?ero, entonces, ?por qué estás aquí?” pregunta con curiosidad, se?ndo si a su


    lado.


    “E se inclina para mirar a mi hijo”, parecía tener unos cincuenta a?os con el cabello oscuro cortado


    hasta los hombros. Tenía un piercing en nariz, mucho maquije en los ojos, una camiseta sin


    mangas y jeans.


    “Tiene ojos extra?os; me recuerda a alguien que solía conocer; los ojos ámbar suelen ser un rasgo


    familiar. No hay muchos lobos en MountainView City con ojos así”, dice.


    “Así que el Alfa de sangre es tu pareja y su padre,” dice, y miro. E sonríe y asiente cuando no digo


    nada.


    “Familia poderosa, entonces, ?por qué no estás con tu pareja?”


    “él no me reconoció y me echó de manada antes de que pudiera harle de su hijo,” admito.


    “?Y su familia?” E pregunta. Me quedo en silencio y e asiente una vez antes de har: “Mis padres


    también pensaron que yo era una puta rebelde, es curioso cómo resultans cosas”.


    “?Así que tienes un hijo?” le pregunto


    “Tuvo un hijo, su padre se lo llevó”


    “?Así que eres un pícaro?”


    “Soy muchas cosas pero puta cana? Tú y yo no somos tan diferentes. Mi nombre es Valerie, ?y tú lo


    eres?


    “Everly, esta es Valerian”, le digo, y sus ojos brin.


    “Conforme, después de su padre”, dice mujer.


    “?Cómo lo sabes?”


    “?Acerca de su padre?” La mujer pregunta, mirando a mi hijo.


    “Solo una línea de sangre que conozco tiene ojos color ámbar. Vamos, vamos a conseguirte una


    habitación —dice Vrie mientras se levanta. La seguí hasta peque?a oficina.


    “?Supongo que no tienes identificación?” E dice, y yo asiento.


    —Tengo un viejo pase de autobús —le ofrezco, pero e niega con cabeza y me hace se?as para que


    me vaya.


    “No creo que me vayas a dar ningún problema”


    “Toma,pleta esto mientras sostengo a Valerian”, dice, extendiendo los brazos. Le paso a mi hijo, y


    e deamb detrás del mostrador, sentándose mientraspleto mi papeleo. Sin embargo, no tenía


    dirión, ni tarjeta de eso que realmente funcionara. Dejé el número de móvil del teléfono de mi


    hermana.


    “Tienes hambre, estoy cocinando un asado, pero soy solo yo y demasiado para uno


    persona. Puedes unirte a mí si quieres, digamos alrededor des cinco; debería hacerse”, dice,


    se?ndo con cabeza hacia puerta detrás de e. Había una cortina de cuentas y podía oler lo que


    olía a cordero asado. Mi estómago rugió al pensar en unaida casera.


    “?Qué tal si te insts, te das una ducha y pasas por esa puerta cuando hayas terminado? Podemos


    cenar juntos. Sería bueno tenerpa?ía. Ya no hay muchos que se detengan a pasar noche, y


    puedes decirme cómo terminaste siendo un pícaro”, me dice. Busco en mi bolso para darle efectivo del


    sobre cuando me entrega a mi hijo.


    “No, quédatelo. Sé amable solo por tenerpa?ía, no he tenido a nadie que se quede en meses —me


    dice Vrie, y miro a mi alrededor, el lugar era un basurero, pero aun así era más agradable que


    parte trasera de mi auto.
『Add To Library for easy reading』
Popular recommendations
The Wrong Woman The Day I Kissed An Older Man Meet My Brothers Even After Death A Ruthless Proposition Wired (Buchanan-Renard #13)