Capítulo 6
Subiendo sigilosamente por el costado de casa, me detengo en ventana del dormitorio de mi
hermana. Mirando adentro, veo dormida en su cama. Toco ventana antes de ver movimiento; e
enciende su lámpara, entrecerrando los ojos alrededor de habitación antes de mirar a ventana. Al
saluda, boca de mi hermana se abre y se pone inmediatamente alerta antes de correr hacia
e. Ava abre ventana y le paso mi bolso, que coloca en el suelo antes de quitarme a Vrian para
que pueda trepar por ventana.
“?Hermana!” E llora, abrazándome. Inhalo su aroma,s lágrimas fluyen por mis mejis, antes de
alejarme para mira. Se tapó boca antes de que se le escapara un sollozo.
“él es hermoso”, se ahoga. Cerré suavemente ventana y e abrazó a Vrian, oliendo su peque?a
cabeza. Estaba empapado, mi cabello goteaba por lluvia.
Material ? N?velDrama.Org.
“Dios, te he extra?ado. Papá no me dejaba buscarte; me tiene atado”, dice, mientrass lágrimas le
caen pors mejis.
“Toma algo de ropa seca, toma lo que quieras”, susurra mientras se? su tocador, y yo rebusco en sus
cajones. Encuentro algo de ropa abrigada tratando de estar cado, para no despertar a mis padres en
el pasillo. Poniéndose algunos de sus pijamas y tuvo que remangarse los pantalones para
sostenerlos. Mi hermana me observa antes de volver a derrumbarse.
“Estás tan ca”, solloza, sentada en su cama y mirando mi cuerpo. E tenía razón. Podías ver
mayoría de mis costis, mis huesos de cadera sobresaliendo, había perdido mucho peso, y esto es
lo más peque?o que he estado.
“Estoy bien, Ava. Estoy bien —traté de tranquiliza. Pero e niega con cabeza, mirando a mi hijo
meciéndolo. Rebuscando en mi bolso, recupero un pa?al para él. Afortunadamente, mi camisa lo
mantuvo seco y manta que lo envuelve.
Se acerca, apoyándose en pared, y ve a mi hijo dormirse en sus brazos. Me senté a sudo,
apoyando mi cabeza en su hombro antes de desmoronarme. Ava trató de calmarme y pude senti
llorar en silencio a mido. Cómo habían cambiados cosas, Ava era mi mejor amiga y me encantaba
ser su hermana. Nunca podrías vencer a un vínculo de hermana, alguien que conoce tus dificultades,
sabe lo que es crecer con los padres que tienes, alguien queparte cada hito contigo y cada
angustia.
Echaba de menos tener a alguien con quien har. Principalmente recibiendo miradas críticas o pocas
pbras para mostrar su disgusto por mí. Ya nadie preguntó cómo estaba, a nadie le importaba, y yo
era lo suficientemente estúpidoo para creer que Beta Marcus podría ayudarme, lo suficientemente
estúpidoo para pensar que mi pareja me aceptaría.
“?Cómo está mamá?” Le pregunto, y e niega con cabeza.
“E esta bien; e le pidió a papá el divorcio cuando él te echó. Pero ya sabes, mamá, e nunca lo
dejaría —me dice, y yo asiento.
Era inaudito que lospa?eros se divorciaran. El vínculo impidió que lospa?eros se
separaran. Los debilitó, dos almas, juntas, o así eso se supone que debe ser. No esperaba con
ansias el resto de mi vida sintiendo a mipa?ero cada vez que estaba con otra mujer que no era
yo. No tenía muchas ganas de criar a nuestro hijo s o estar s.
Cuando Vrian se agita, me levanto y tomo mi fórm antes de darme cuenta de que no tenía agua
emboteda.
Agitando bote hacia mi hermana, Ava me pasa a mi hijo antes de tomar su bote de mi mano.
“?Cuánto?”
“120 mils”, le digo, y e asiente, abriendo puerta cuando mi hijo grita muy fuerte. Trato de amortiguar
el ruido y calmarlo dándole su chupete, pero lo escupe.
Mi hermana me mira con pánico. Cerrando rápidamente puerta antes de que se abra y golpee contra
la pared. Mi padre entra. Me mira. Un gru?ido se le escapa, y me acobardo lejos de él; mi hermana se
interpone entre nosotros y me protege de mi padre enfurecido.
él empuja fuera del camino antes de acecharme. “Por favor, papá, por favor”, suplico. Me agarra del
pelo y yo grito, y mi hijo en mis brazos también lo hace mientras trato de no soltarlo. Mis reflejos querían
apartar sus manos. En lugar de eso, abracé a mi hijo, dejando que mi cabello se tirara dolorosamente
de mi cuero cabelludo.
“?Mamá, mamá!” Mi hermanaienza a gritar frenéticamente antes de que escuche pies golpeando
las baldosas.
“Por favor, papá, mamá, ayúdenme. Mamá, por favor —le suplico cuando entra corriendo, con boca
abierta en estado de shock cuando mi padreienza a arrastrarme hacia puerta principal por el
pelo.
Mi madre lo agarra del brazo y le suplica: “John, por favor, déj ir; e tiene un bebé en sus brazos,”
él empuja a undo antes de arrastrarme por el pasillo hasta el frente de casa. “Papá, por favor,
afuera está lloviendo”, le ruega Ava a nuestro padre. Mi madre también está tratando frenéticamente de
detenerlo. A mi padre no le importa; les gru?e, ignorándolos a ellos ya mis gritos. Abre puerta principal
cuando mi madre lo empuja.
“John, e es mi hija, por favor”, ruega, con lágrimas en los ojos y corriendo por su rostro.
“Esa puta no es mi hija”, gru?e, sus colmillos sobresalen.
“Papá, por favor, hace mucho frío afuera”, ruega Ava.
“Dije que no, que no tendré a una puta cana por hija”, grita, con el rostro enrojecido por ira.
“Entonces llévatelo, por favor. me quedaré afuera; simplemente no lo apagues. Por favor, papá, es tu
nieto —me atraganto. Me gru?e, su mano me empuja hacia puerta, a punto de cerrarme puerta en
la cara.
“Por favor, míralo, papá. Se enfermará, solo una noche, luego me iré”, suplico.
Mi madre alcanza a Vrian, pero mi padre empuja detrás de él. “John, por lo menos déjame llevarlo,
déjame llevar a mi Nieto”, llora mi madre. Me deja mirar a mi hijo antes de mirar a mi madre, que
sollozaba cons manos extendidas para él, esas mismas manos que sosteníans mías cuando yo era
una ni?a, ahora agarrando el aire para mi hijo.
“Dáselo a e, pero tú quédate fuera. No eres bienvenido aquí —dice antes de irse. Mi madre se
apresura a agarrar a Vrian antes de abrazarme brevemente.
“Lo vigré; Me quedaré junto a ventana —dice, y yo asiento.
“Ava tiene su bolso de bebé”, le digo. Mi hermana agarra mis dedos asintiendo. Las lágrimas rodaron
por sus mejis mientras susbios temban.
“Está bien, Ava, estaré bien”, le digo a mi hermana detrás de e antes de que mi papá les grite,
haciéndolos saltar.
“Lo siento, tengo que hacerlo”, dice mi madre, cerrando puerta. Asiento antes de que se abra
cortina de s de estar y se encienda lámpara. Vi a mi hermana salir corriendo hacia cocina y mi
madre se sentó en el salón con él junto a ventana para que yo pudiera verlo.
“él tiene tu nariz”, dice e, sonriéndome con tristeza y yo sonrío sentado en si en el porche. Me
estremezco, el pijama de fran de mi hermana se empapa cuando lluvia so hacia mí en el área
del patio. Escuchando y mirando a mi madre a través de ventana dándole el biberón a mi hijo.
Al menos está caliente y seco, pienso para mí. Acurrucada en si, metos rodis contra el pecho,
tratando de calentarme y protegerme del frío y des fuertes ráfagas de viento.
No pasa mucho tiempo antes de que empiece a temr incontrblemente y mis dientes casta?eteen
tan fuerte que pensé que se romperían. Mi madre golpeó el cristal donde yo apoyaba cabeza. Pude
ver su angustia al verme sentado en el clima frío y tormentoso.
“Cambia, cari?o, cambia para tratar de mantenerte caliente”, dice, colocando palma de su mano sobre
el vidrio.
—Todavía no he cambiado —le digo, y e me mira con tristeza. Cambiar era una gran cosa con los
hombres lobo; estaba llegando a mayoría de edad. Tu lobo estaba destinado a representar tu futuro
en Manada, pero yo no había cambiado, y no era una celebracióno lo era para mayoría de los
lobos; sería pura necesidad.