Capitulo <b>205 </b>
Hice todo lo posible por subirme al carro, pero nunca imaginé que seria tan Tac conseguirlo. Sin embargo, encontrar dirión que buscaba iba a requerir de un esfuerzo adicional.
“Simón ?podrías parar el auto? Me siento mal del estómago <i>y </i>creo que voy a vomitar.” Dije a mitad del camino, finglendo malestar al ver una farmacia.
“ro, ro. Simón echó un vistazo desde el espejo retrovisory rapidamente edió.
Una vez que el carro se detuvo, Simón me miró preocupado preguntando: “Cami, ?qué te pasa? ?Quieres que te lleve al hospital?”
“Puede que el café me haya caido mal,” Mencioné a Ricardo para que Simón
se tomara situación más en serio.
Cubriendome el abdomen, continué: “Simón, ?me harías el favor deprarme un omeprazol? Gon tomar uno estaré bien“.
Simón asintió repetidamente, aunque seguía inquieto: “?Seguro que no prefieres ir al hospital?<b>” </b>
Ante mi silencio, Simón entendió mi punto. Conociendo mi posición dentro de familia Vásquez durante todos esos a?os, aunque ya no estuviera con Sergio, él no se atrevería a desatenderme.
Simón bajó del carro rápidamente y, buscando prolongar el tiempo, a?adi: *Simón, cómprame también una bote de agua“.
“Tomar algo frio sería peor, hay agua tibia en el carro, te sirvo cuando regrese.” Dijo Simón, todavía preocupado, mirando hacia atrás a cada paso que daba.
Mientras corría hacia farmacia, aproveché para levantarme
discretamente y revisar <b>el </b>historial de navegación del GPS.
Hacer algo a escondidas realmente me ponía nerviosa y mi corazóntía a una velocidad de al menos ciento ochenta. Temerosa de que Simón regresara, miraba constantemente hacia fuera<b>, </b>notando que tenía que saltar una barrera para llegar a farmacia, lo que significaba que tomaría
algo de tiempo, Rápidamente examinés rutas en el GPS, pero era extra?o, no encontraba lo que buscaba, incluso habiendo revisado hasta un mes atrás.
?Me habría equivocado? Persistente, segui buscando, pero Simón ya volvía con el medicamento en mano. Mi corazónenzó atir aún más rápido, alternando mi atención entre ventana para observar a Simón y el historial de navegación. De repente, me topé con una ruta privada.
Las rutas normales no se marcano privadas a menos que se quiera mantener en secreto. Intuí que esa debía ser dirión del sanatorio que buscaba. Pero al estar marcadao privada, necesitaba una contrase?a para eder, y yo no sabía. Siendo el carro manipdo Simón, ?habría sido él quien habia establecido contrase?a?
Tras unos segundos de reflexión, deduje que era más probable que Ricardo hubiera sido quien configuro, ya que él era el due?o del carro. A dónde ir era decisión de Ricardo; Simón simplemente seguías indicaciones del GPS.
Con eso en mente<b>, </b>me preparé para ingresar contrase?a, pero no a ciegas, pues solo tenía tres intentos antes de que el sistema se bloqueara, lo que podría levantar sospechas en Ricardo. ?Qué contrase?a usaría Ricardo? Mientras reflexionaba, también vigba a Simón, quien ya cruzaba barrera hacia allí. En menos de dos minutos estaría de vuelta, pero aún no había deducido cuál era contrase?a.
Angustiada ante posibilidad de perder esa oportunidad, decidí arriesgarme. Ricardo amaba a Sandra, así que pensé en el cumplea?os de Sandra. Sin embargo, al ingresa, contrase?a resultó ser incorrecta. Tomé aire, mientras Simón ya estaba a menos de cien metros. Entonces, cerré los ojos y forcé mi mente a pensar. Seguía creyendo que contrase?a de Ricardo tendría que ver con Sandra, así que probé con fecha de aniversario de Ricardo y Sandra. De nuevo, incorrecto.
El pánico y desesperación crecían dentro de mí. Era mi última oportunidad. Si faba, dirión quedaría bloqueada; si no lo intentaba, perdería oportunidad. Simón ya estaba a menos de cincuenta metros, casi podía sentir su mirada a través de ventana tintada del carro. Desesperada, busqué en mi memoria hasta que recordé algo que Sergio
habia dicho Mencionó que sus padres nunca mostraron favoritismo entre
ely su hermana, incluso hasta el punto de usars fechas de nacimiento de amboso contrase?a del banco.