<b>Capítulo </b><b>171 </b>
Estaba disfrutando de mi nieve favorita Era mi preferida.
Jorge frunció el ce?o al ver nieve que había pedido.
?Qué pasa, no te gusta?” Pregunté a propósito.
“Las chicas no deberíaner tanto de esto, no es bueno para salud.” Respondió Jorge.
Sonreí y le dije: “Vaya, Jorge, pareces saber mucho sobre mujeres, ?nunca has tenido novia?”
“No.” Respondió Jorge con certeza.
Hice una mueca, ramente incréd!
Tengo una amiga que es menor, así que sé un poco sobre algunas cosas des chicas.” Las pbras de Jorge me hicieron detenerme. ?él una mejor amiga y era menor que él? Pero nunca lo había mencionado antes. De repente me entró curiosidad.
Como si pudiera leer mi mente, Jorge dijo directamente: “Es mi amiga y hermana de sangre, de misma madre y el mismo padre.”
Retiré mi mirada y tomé otro bocado de nieve diciéndole: “Nunca lo habías mencionado.”
“Nunca encontré el momento adecuado.” Jorge también probó un poco de nieve, y ramente vi que fruncía el ce?o.
No le gustaba. A Sergio tampoco le gustaba antes. Decía que esas cosas eran creadas para perjudicar a gente. Pensando en eso, me sentí incómoda y le dije: “Si no te gusta, no te fuerces, podemos pedir algo más.”
“Está bien, solo que está un poco fría.” Dijo Jorge mirándome: “Comiendo algo tan frío a esta hora te va a doler el estómago.”
No respondí, protestando en silencio. Al parecer Jorge entendió lo que pensaba, y no dijo nada más. Ambos continuamosiendo nieve en silencio.
<b>Cami</b>. Una voz familiar <b>y </b>algo sorprendida resono detrás de mi.
Al giramme, <b>vi </b>a Pablo, con un brazo alrededor de una jovencita maquida exquisitamente.
Pablo? Dije.
“Viniste s aer nieve?” Pablo no había visto a Jorge.
Al decir eso, una cuchara adicional apareció en mi cuenco, de Jorge, quien tomó parte de mi nieve diciendo: Está demasiado fría,e menos.” Pablo abrió los ojos de par en par, mirándome a mí y luego a Jorge, esos ojos giratorios ramente preguntaban qué estaba pasando.
Pensando en su rción con Sergio, mi boca se curvó en una sonrisa diciéndole: “Estoy con mi novio.”
Dicho eso, pasé mi brazo por el de Jorge, quien también asintió naturalmente a Pablo.
“?Tu novio?” Pablo finalmente examinó a Jorge seriamente, recordándolo.
Se habían visto antes en el parque de diversiones. Jorge asintió, pero no dijo nada.
Pablo parecía asombrado, sacudiendo cabeza y diciéndome: “No es… Cami<b>, </b>?qué está pasando aquí? Explícame.”
“No hay mucho que explicar, tengo novio, y esta noche fuimos a ver a familia Vásquez, hamos con los se?ores.” Dije, dejando ro que era en serio.
“?Tan rápido?” Pablo parecía incrédulo.
Me reí por dentro, Sergio ya estaba con Zoé antes de terminar conmigo, ?no era eso incluso más rápido?
“Me animaste antes, ?cómo lo olvidaste?” Le repliqué.
Pablo se rascó cabeza, sonriendo: “Sabía que no eras tan inocenteo parecías, tenía razón, tienes mordida.”
Luego, miró a Jorge una vez más y me dijo: “Bien hecho ”
Entendi que estaba apoyando mi contraataque a Sergio. En mi rción con Sergio, Pablo siempre estaba de mido. No en vano lo veíao un buen amigo.
“Está bien, disfruten, encuentra tiempo para traer a este chico a mi negocio, a ver cómo se maneja.” Pablo no se quedó mucho más tiempo, y se fue con mujer que lo pa?aba.
Capítulo <b>172 </b>
Nunca le pregunté quién era mujer que estaba con él, por su forma de vestir y maquirse, era ro que no era novia formal de Pablo, solo otra aventura pasajera. Después de que Pablo se fue, vi que nieve en mi tazón ya había sidopartida por Jorge.
“Vamos aer algo más. Sugirió Jorge, realmente no tenía reparos.
Con los dientes apretados, acepté: “Está bien.”
Jorge me llevó a un puesto donde vendian arroz frito, y ordenó dos porciones. Esa vez no se robó mía, porque estaba caliente. Al parecer no era que le gustara nieve<b>, </b>sino que no queria queiera demasiado. Ese hombre, realmente se esforzaba por mi a su manera.
Después de terminar sopa, Jorge y yo seguimos caminando, pasamos por <b>unas </b>tiendas de cachorros y gatitos, y también por algunas de flores y ntas. Al final, lepré a Jorge dos macetas de flores y le dije: “Tu casa necesita más vida, te regalo estas dos ntas para que le den más energia.”
“?Qué, acaso no soy lo suficientemente masculino?” Me pregunto.
Si él no era lo suficientemente masculino, entonces no habría hombres masculinos en el mundo.
“Solo para agregar un poco de aroma floral y suerte en el amor.” Dije, y vi a Jorge sonreir
Tenía sensación de que su sonrisa tenia un significado especial, asi que antes de que pudiera har, rápidamente levante mano para detenerlo: “No tienes permitido har”
Obedeció y no dijo nada. Cons flores en mano, continuamos paseando hasta cerca des doce, peros calles seguían llenas de vida y bullicio
Pensando en que Jorge tenía que trabajar al día siguiente, dije: “Regresemos.”
“?Ya no quieres pasear” Me preguntó.
No, estoy cansada. Fingi bostezar<b>. </b>
Caminando de regreso, Jorge se mantuvo en silencio todo el camino, <i>y </i>estaba demasiado distraída mirandos delicias y los peque?os adorn ventao para prestarle atención. Hasta que vi unas hermosas coronas de flores y, juguetonamente, me probé una preguntándole: “?Qu tal me queda?”
No hubo respuesta, así que me giré y vi que Jorge tenía un semnte sombrio. Aun así, asintió, mirando corona en mi cabeza: “…Te queda
bien.<b>” </b>
“No te ves bien.” Me acerqué rápidamente a él: “?Qué tienes? ?Te sientes
mal<b>?</b><b>” </b>
Mientras haba, también noté el sudor fino en su frente, muy denso, y tomé su mu?eca preguntándole: “?Estás enfermo?”
“Me siento un poco mal del estómago.” No me lo ocultó.
La imagen de éliendo nieve pasó por mi mente y le pregunté: “?Fue por nieve?<b>” </b>
Hesitó y no respondió, así que apreté su mu?eca con fuerza hasta que escuché su ligero “sí“.
Al oír eso, de repente me enfadé y le pregunté: “?Cuánto tiempo has estad asi?”
“Todo este tiempo…” Contestó.
Levanté manoo para golpearlo, pero en vez de eso, terminé jalándol para correr mientras le decía: “Te llevo al médico.”
Sin embargo, Jorge no me siguió, sino que me jaló hacia atrás unos pasos, y antes de que me diera cuenta, ya había sacado su cartera para pagar. Pagó corona de flores que me había probado. Realmente solo me había probado sin intención depra, pero en aquel momento que él había pagado, no tuve más remedio que llevárm. Con su semnte aún sombrío, ya no me preocupé por esos detalles y lo llevé rápidamente al hospital. Era tarde y no estaba segura de poder encontrar un buen médico, así que traté de contactar a Virginia. Pero tuve m suerte de que
Virginia ne contestara, asi que solo pude llevarlo a urgencias.
Después del diagnóstico, confirmaron que era una gastroenteritis aguda, y única opción era hidratación intravenosa. Jorge estaba enfermo por mi culpa y no podia dejarlo solo. Lo pa?e en s de hidratación, y el siempre fuerte y resistente Jorge parecia tan frágil y gracioso bajo el dolor. No pude resistirme a sacar mi celr para tomarle una foto en ese momento, pero Jorge se dio cuenta y extendió mano para detenerme diciendo: “Oye, no seas oportunista. Déjame el celr.”
“Quédate quietito, eh. ?Hoy Jorge se convierte en Jorgito!” Dije esquivandolo. Nos peleamos por el celr, y aunque estaba recibiendo suero, de alguna manera terminamos divirtiéndonos, hasta que llegó alguien más. Nos detuvimos y al ver quién era, mi sonrisa se congeló en mi rostro.
<b>Capítulo </b><b>173 </b>
Al igual que yo, con cara tensa, estaba Sergio parado en puerta. Desde que rompimos, parecía que cada encuentro era una escena dise?ada para hacernos hervir sangre. En ese momento, yo estaba jugando y riendo con Jorge, y detrás de Sergio estaba Zoé. Así erao decía que había cortado <b>con </b>e, boca de ese hombre era una fábrica de mentiras, esa era pura verdad.
Mi breve distrión terminó y desvié mirada para no verlo más, eso de “ojos que no ven, corazón que no siente era cierto.
Jorge,o si no hubiera visto nada, tomó mi mano, pero no para quitarme el teléfono, sino que dijo: “Si quieres tomar fotos, otro día te tomo unas bonitas.”
Esa frase daba para imaginar muchas cosas. Además, había un aire deodidad y sencillez,o el que tienens parejas.
Sergio dio dos grandes pasos hacia mí indicándome: “Cam, ven afuera conmigo“.
Con un tono de mando,o el de alguien que se cree superior. Y aún con Zoé a sudo, actuaba así sin consideración alguna hacia e.
Ni siquiera lo miré, simplemente respondi: “Estoy ocupada.”
Y era verdad, porque tenía que pa?ar a Jorge a ponerse una inyión. Acto seguido, mano de Sergio se extendió hacia mí, intentando forzarme, pero antes de que pudiera tocarme, Jorge intervino bloqueándolo, y en ese momento su
presencias chocaron. Nadie habló, solo se midieron en
silencio.
Eso no podía seguir así, especialmente porque Jorge estaba recibiendo suero y, aunque podía pelear y darle una paliza a Sergioo si nada<b>, </b>si mpezaban a pelear<b>, </b>su tratamiento habría sido en vano. Sabía que yo no odía detenerlos, después de todo, yo era causa de su conflicto, y si me nvolucraba, solo empeorarías cosas. Miré a Zoé, con cara de quien caba de tragarse una mosca, y le dije directamente: “N
oé no se movió, asi que miré fríame
mi mirada, pero tras cruzarse su mirada con mía, Zoé ramente se estremeció. Sin que tuviera que har, e obedientemente tomó a Sergio y le dijo. “Sergi, me siento mal, llévame a ponerme suero.”
E también había ido a ponerse suero? ?Eso no era algoún para una mujer embarazada! Después de todo, cualquier medicamento podría causar da?os irreversibles al bebé. Mientras reflexionaba sobre eso, escuché a una enfermera mar:
“?Quién viene para el tratamiento de sustento del embarazo? Por favor, vengan por aquí.”
Era tarde y no había nadie más en s de sueros, aparte de Zoé. ?Tratamiento para sostener el embarazo? ?El bebé en su vientre corría peligro?
Instintivamente miré hacia su vientre, y Zoé se acercó aún más a Sergio, diciendo con voz débil: “Sergi, el doctor me ma.”
E arrastró a Sergio forzándolo a segui, quien aún me miraba fijamente. Podía ver que Sergio estaba lleno de ira, queriendo ajustar cuentas
conmigo, deseando enfrentarse a Jorge. Pero al final, por Zoé, su ira se acó y se dejó llevar obedientemente.
Sergio era el segundo hijo de familia Vásquez, mimado y consentido por todos desde peque?o, acostumbrado a que todos cedieran ante él. Pero con Zoé, sorprendentemente se convirtió en quien cedía. De no estar enamorado, no actuaría así. Pero si lo estaba, no debería haberse puesto celoso dnte de Zoé al verme con Jorge. La rción entre él y Zoé realmente me confundía. No obstante, yo no quería gastar más energía pensando en ello, después de que se fueron, miré a Jorge diciéndole: “Concéntrate en tu tratamiento.”
No quería que él tuviera problemas con Sergio, porque si llegaban a los golpes, el que perdería sería Sergio. Jorge se sentó y yo me quedé a sudo,o antes, pero sin alegría previa. A lo lejos,s preguntas de enfermera a Zoé y el proceso de inyión me llegaban sin querer, era imposible ignoras.
Capitulo 174
despues de escuchar a Zomunicarse con enfermera, me enteré de
Zoé
que Zoe se habis caido en el parque de diversiones ese día y había empezado a sentir contriones. Al final, algo había pasado, ?pero a quién podiamos culpar? Le que se busca, se encuentra, eso describía
perfectamente su situación.
Zoe se habia puesto una intravenosa y Sergio pa?aba sentándose frente a mi y a Jorge. Parecía que esa noche él no estaria tranquilo hasta causar algún problema. Al sentarse, Sergio no dijo nada, simplemente se quedo ahi sentado. él no haba ni se movia, así que Jorge y yo lo
tratamoso si no estuviera. Sin embargo Sergioenzó a buscar problemas, ?cómo podria quedarse cado? Después de dos minutos de silencio, rompió el aire con una pregunta:
“Cam, ?qué significó llevártelo a casa hoy?”
De hecho, antes de que preguntara, ya sabía que debía estar furioso por lo sucedido esa noche, y efectivamente, acerté. Mi expresión era
Contesté: *Significa que heenzado una nueva vida.”
Sergio resopló, mirando a Jorge con desdén: “?Con él?”
“Si, con él.” Dije mientras cubría mano de Jorge con mía.
Sergio soltó una risa forzada mientras me decía: “Cam, desde peque?a siempre que mientes se te ponens orejas rojas, intenta enga?arme de nuevo cuando hayas cambiado ese hábito.”
Ni me había acordado de eso, tuve el impulso de tocarmes orejas, pero me contuve. Si en ese momento mostraba alguna se?al de debilidad, habría sido en vano todo el teatro con Jorge. Miré a Sergio, él también me miraba, su rostro, anteriormente lleno de ira, de repente mostró una sonrisa maliciosa. Esa sonrisa ramente decía que no me creía.
Cuando se enoja también se le ponens orejas rojas.” Intervie
Sergio lenzó una mirada fría,o di
de Jorge me recordó que,
imis orejas te penian rojs cuando me enojaba, así que ya tomis par que sentirme mal Pero mo sabia Jorge eso? ?Lo ha
?omo
werto en lob
en los primeros dias de conocernos? Si ese era el caso,
era muy observador
Whora, cada vez que te veo, se me ponens orejas rojas “Le respondi a Sergio, tranqu y serenamente.
La ira volvió a aparecer en el rostro de Sergio, pero no explotó, solo soltó una risa sarcasticaentando:
“ro, porque eres mi mujer, disfruta haciéndome enfadar.”
Esa forma de har era realmente descarada. Y su referencia a “su mujer” era demasiado explicita, fácilmente malinterpretada,o se podía ver por el rostro morado de vergüenza de Zoé. En ese momento, Jorge levantó mi mano, y antes de que pudiera reionar, senti un calor en el dorso de mi mano. Jorge me había besado, me beso en el dorso de mi mano. Sergio se jactaba con pbras, pero Jorge respondió con iones. Aunque sabía que Jorge estaba actuando conmigo, el calor del beso en mi mano me hizo sonrojar.
Jorge, besándome abiertamente, enfureciópletamente a Sergio, quien se levantó bruscamente, pero Zoé lo detuvo con un gesto, mirándolo con lágrimas en los ojos:
“Solo quiero terminar de ponerme inyión, si no quieres pa?arme, entonces mejor lo dejo.”
Zoé intentó retirarse aguja, pero Sergio rápidamente detuvo. Las lágrimas de Zoé cayeron, casi pudiéndose escuchar cómo se estreban contra el suelo. Esas lágrimas fueron efectivas, Sergio se calmó y no hizo nada más. La infusión de Jorge también había terminado, así que mé a enfermera para que le retirara aguja.
Jorge había estado sentado recibiendo infusión todo ese tiempo, y su ropa se había desordenado un poco. Levanté mano para arreglárs, pensando en los ojos de Sergio vados en nosotros desde atrás. Pensando en hacer que se diera por vencido de una vez por todas, tomé una decisión audaz, agarré el cuello de camisa d
Capitulo 175
Senti ramente cómo el cuerpo de Jorge temblo un poco, probablemente no esperaba que tomara iniciativa de besarlo. Pero al segundo siguiente, su mano firme rodeo mi cintura, y yo también aproveché ese momento para alejarme de susbios, le die sonriendote con dulzura: “Es tu premio por portarte bien con inyión”
Al decir esa, de repente pensé ens veces que Sergio tenía que ponerse nyiones cuando estaba enfermo. Le aterrorizabans agujas, asi que pretenia sufrir en silencio antes que ir al hospital. Para él, recibir una inyión erao ser sometido a una tortura, realmenteo un ni?o, solo le faltaba llorar y patalear. Siempre tenía que consrlo durante mucho tiempo, tratándoloo a un ni?o, cubriéndole los ojos mientras le ponian inyión, e incluso, cuando aguja praba su piel, le dejaba morder mi brazo. Así que cada vez que Sergio terminaba sus inyiones, me sentiao si hubiera cumplido una misión histórica. Después también queria un premio, quería que le bara o le cantara, o que leprara algo. En fin, cada vez que Sergio se enfermaba y necesitaba inyiones, se transformaba en un ni?ito. Un ni?ito insoportable.
En cambio, Jorge fue muy obediente con inyión, no necesitó que dijera o hiciera nada, incluso me pidió que me diera vuelta para no mirar. Se preocupaba de que me aburriera, diciéndome que me fuera a dar una vuelta, que no había necesidad de que lo pa?ara. Sinparación no hay decepción, y en ese momento alparar, me di cuenta de que Sergio nunca me tratóo a su novia, sinoo a una peque?a sirvienta.
Por mientario, Jorge apretó más su mano alrededor de mi cintura, diciéndome con voz ronca: “Parece que en el futuro deberé enfermarme más seguido.”
Me quedé petrificada, entendi lo que Jorge quería decir, pero no respondí y me preparé para irnos.
La voz de Sergio resonó: “Cam, así te sientes mejor, ?no? Ahora estamos
a mano.”
Me detuve, girando cabeza hacia él S
voz era bastante calmada, repitiendo. ‘Cam, estamos a mano
El significado de desvergonzado y sin limites lo vi ro en Sergio.
“Sergio, ?te pated un burro en cabeza? Le grité, y luego me fui
<b>La </b>mano de Jorge en mi cintura no se soltó hasta que salimos del hospital y llegamos al estacionamiento. Justo cuando iba a abrir puerta del auto, de repente senti un tirón en el hombro, y Jorge me giró, presionándome contra el auto. Sus ojos eran profundos y brintes,o si luz des estres de esa noche cayera en ellos. No dijo nada, solo me miraba así, esos ojos hacían que mi corazóntiera rápidamente, casi saltando de mi garganta.
No era tonta, sabía que ese beso había provocado algo en él. Así que, no podía dejar que lo malinterpretara, inmediatamente le dije: “Jorge, solo quería hacer que Sergio se diera por vencido, no pienses demasiado.”
Al decir eso, vi cómo luz de sus ojos se extinguía de repente, sus pups se contrajeron al decirme: “Quieres decir que solo estabas actuando.”
“Si, ?qué más podría ser? Solo estamos fingiendo ser novios.” Le dije, forzando una sonrisa sin necesidad de un espejo para saber cuán falsa
era.
La mano de Jorge que aún presionaba mi hombro se tensó y me dijo: “Pues fingiste muy bien.”
“No hubiera creído de otra manera.” Le dije sinceramente.
El beso a Jorge fue solo para hacer que Sergio se rindiera definitivamente, pero jamás pensé que él lo tomaríao un acto de venganza. Erao dar un pu?etazo en el algodón, una pérdida total. Especialmente porque Jorge lo tomó en serio, eso era lo más preocupante. No podía dejar que Jorge albergara ilusiones, era un buen hombre y no podía enga?arlo. Así que, levanté mano a su pecho y lo empujé diciéndole: “No te lo tomes en serio.”
a expresión de Jorge se tornó sombri
mi mano, y yo no
ese hombre <b>de </b cita a ciegas o alguien más, también los besarias?”
<b>Capítulo </b><b>176 </b>
<b>Eso</b><b>, </b>nunca lo había pensado. Probablemente no, después de todo,s veces que había besado a alguien eran pocas incluso a Sergio, a quien quería tanto, solo lo besé a escondidas cuando estaba enfermo y débil o cuando. se quedaba dormido después de beber, pero solo en meji o en el dorso. de mano. Pero lo que acaba de pasar con Jorge fue un verdadero beso en losbios, algo que no solía hacer con Sergio. Sergio me besaba, pero solo en meji o frente, nunca en boca. Una vez incluso dijo: “Cami, estamos demasiado familiarizados, no puedo hacerlo.”
En realidad, se reduce a falta de amor, alguien dijo que cuando un hombre y una mujer se besaban, intercambiando saliva, se liberaba dopamina, era algo involuntario. Así que, si podías resistirte, entonces no era amor.
“No me gustans suposiciones.” Fue respuesta que le di a Jorge.
La mandíb de Jorge se tensó, y su nuez de Adán se movió, me exigió: “Pero quiero saberlo.”
Su mirada era persistente y firme, casi opresiva. Me costaba respirar, pero entonces solté una risa burlona diciéndole: “?Qué pasa, es primera vez que una chica te besa, y por eso te lo tomas tan a pecho?”
“?Sí!” Su respuesta de una s pbra me dejó congda.
Unos segundos después, dije algo que incluso yo consideré bajo y despreciable: “Entonces tepensaré.<b>” </b>
“?Cómo piensaspensarme?” Jorge preguntó de inmediato.
A pesar de que yo tenía el control de conversación, de repente me sentío si él me estuviera llevando a su terreno. Sabía qué tipo depensación quería, pero tenía que hacerle perder toda esperanza, no dejarle tener ninguna otra idea en mente, solo había una salida: “Jorge, quedamos en que solo estábamos actuando, el contacto físico también es parte de actuación, si te lo tomas tan en serio tan fácilmente, entonces tendré que contar con alguien más.”
“?Qué, vas a cambiar de novio todos los días?” La voz de Jorge estaba tan fríao si tuviera escarcha.
La korrel ligeramente, de una manera un poco insensible y le solté: “No es lo que quiero, pero si no puedes manejarlo, no tengo otra opción.”
Jorge dejó de har, irradiando una frigidad que parecía querer
congrme. A pesar de esa frialdad, continué provocándolo tranqu pero firmemente
‘Sé que eres muy inocente, realmente acudir a ti para actuar<b>, </b>incluso tomarte de mano, abrazarte y hasta besarte, de verdad es aprovecharse je ti, así que mejor terminemos aquí nuestra rción de pareja falsa.”
Jespués de decir eso, lo empujé con fuerza una vez más, luego abrí suerta del auto y subí. Sin embargo, él se quedó parado sin moverse. Bajé a ventana del auto y lo miré preguntándole: “?No subes?”
1 permaneció en silencio. Tiré de una sonrisa, subí ventana y aceleréra irme. A unos metros de distancia, eché un vistazo al espejo retrovisor via Jorge parado alli, en oscuridad de noche, solo,o si el mundo ntero lo hubiera abandonado. En ese momento, sentí que realmente había ido terrible. No sabía si Jorge volvería a mi apartamento alqudo frente al uyo, pero no quería volver. Así que mé a Virginia otra vez, pero e impoco contestó, al parecer estaba en cirugía otra vez. Así que no tenía tra opción más que volver a casa.
<b>Capítulo </b><b>17</b>
<b>Capítulo </b><b>177 </b>
“<b>?</b><b>Soy </b><b>yo</b><b>!</b><b>” </b>Desde el pasillo llegó una voz conocida.
De repente, agarré el pasamanos y me detuve, aliviando tensión de m corazón. Un momento después, me giré para subirs escaleras y tamb vi a Jorge, parado en penumbra. Pensando en lo incómodo de nuestra última despedida, por un momento no supe qué decir, pero realmente m había asustado, así que fingí estar molesta y dije:
“?No sabes que asustas apareciendo así de repente?”
“Sí.” Fue su única respuesta.
Y él no sabía cuánto me irritaba esa frialdad suya. Justo cuando estaba punto de reprocharle algo más, él a?adió con voz baja:
“No sucederá de nuevo.”
En ese momento, me quedé sin pbras. Entonces saqués ves para abrir puerta, apenass había insertado en cerradura cuando su voz resonó de nuevo, profunda y baja:
“Esta noche pensé demasiado, no volverá a pasar.”
Me quedé pasmada, me giré y él ya había entrado por puerta entreabierta. Al cerrar puerta, cruzamos miradas por un instante.
“Buenas noches…” Misbios se movieron y justo cuando puerta de su habitación se cerró,s pbras que se habían atorado en mi garganta finalmente salieron: “?Qué quieres decir con ‘no volverá a pasar‘?”
En realidad, lo entendía, él no estaba de acuerdo en terminar nuestra rción falsa. Pero yo realmente no quería continuar, ni siquiera me atrevía a hacerlo. Incluso llegué a arrepentirme de haber pedido a Jorge que fingiera ser mi novio. No porque temiera que él se aferrara a mí, sino porque temía herirlo. él ai siquiera había tenido novia antes, y había terminado siendo utilizado por mi, entregándome incluso su primer abrazo, tomada de manos y beso. Me sentía terriblemente mal. Maldiciéndome misma, entré en mi casa y debido a culpa, no pudot
noche. So?é con Jorge todo el
murmurando “?Por qué me besaste? Ese fue mi primer beso.”
Me desperté agobiada por culpa, muy temprano, aún no amanecía. Miré hora, erans cuatro y media de ma?ana. Pero sabía que a esa hora Jorge ya estaria despierto, si no me equivocaba, ya debería haber salido a correr. Así que, ese era el mejor momento para evitarlo. Entonces, me levanté rápidamente, mevé, me cambié de ropa y luego hui.
Cuando mi auto atravesaba el amanecer que apenas mostraba luz del dia, me di cuenta de lo patética que era, viviendo en mi propia casa pero sintiéndomeo undrón. Para evitar a Jorge, salía temprano y regresaba tarde, logrando con éxito no encontrarme con él. Solo que cada noche al volver, el desayuno frío en mi puerta hacía que mi culpa creciera dia tras dia. Varias veces pensé en mandarle un mensaje a Jorge para decirle que no era necesario que preparara el desayuno para mí, pero temía que me preguntara algo, así que pretendía no haberlo visto. Esperaba que al ver el desayuno intacto él entendería. De hecho, al tercer día cuando volví del trabajo, ya no había desayuno colgando en puerta. Suspiré aliviada, pero en algún lugar de mi corazón me senti un poco perdida. Ese sentimiento me hacía maldecirme a mi misma…
Dicen que cuando uno pierde en el amor, gana en el trabajo. Eso era totalmente cierto, me estaba adaptando muy bien a mi nuevo trabajo, y había conseguido un gran pedido por teléfono. Ya solo necesitábamos encontrarnos en persona para finalizar los detalles.
“Directora Gámez, ?he escuchado que últimamente <b>llo </b>
los dias as seis?” Victor me encontro
<b>Capítulo 178 </b>
<b>Me </b><b>ref </b><b>entre </b>dientes <b>y </b>asentí: “Quiero empezar a conocer el negocio lo a posible.”
“Entendido, pero has llegado demasiado temprano, empresa no pagal horas extras.” Dijo Víctor en tono de broma.
Sonreí ligeramente al decirle: “Es de corazón.”
“Por eso no es de extra?ar que puedas ser ministra, si todos fueran tan trabajadores y dedicadoso tú, Aguacaliente Inversiones pronto alcanzaría el éxito.” Las pbras hgadoras de Víctor casi me hicieron reír.
Esa era su manera de har, siempre entre seriedad y broma, y yo n lo tomaba en serio.
“Pero hando en serio, el desarrollo de empresa no puede depender solo de ti, he visto el esfuerzo de directora Gámez y ya se lo he reportac al jefe. él dijo que no puedes seguir así, si te llegara a pasar algo por el cansancio, sería una gran pérdida para empresa.” Con eso Victor estab diciendo que ni siquiera me dejaría llegar temprano al trabajo. Entonces s no me dejaría hacerlo, pues no lo haría. Por otrodo tampoco tenía que seguir evitando a Jorge porque ya llevaba varios días sin dejarme el desayuno en puerta, probablemente habia entendido mi punto y había dejado de hacerlo.
“Oi que hoy vendrá un cliente importante, ?y es un gran contrato?” Victor cambió de tema.
“Sí, llegará as diez, en una hora.” Dije sonriendo: “Se?or Sierra, si no hay nada más, me voy a preparar.”
“ro, que tengas éxito, directora Gámez.” Victor levantó su taza de café er se?al de saludo.
Regresé a mi oficina para revisar de nuevo los documentos que había preparado, y as nueve cincuenta ya estaba en s de reuniones, chequeando otra vez disposición de s. Ese cliente era realmente importante, porque si lográbamos cerrar el trato no cele
tas pérdidas de chentes que Sergio nos había causado días atrás, sino que tambien podríamos aumentar nuestros resultados en dos puntos.
As diez en punto, llegó el cliente. Pero cuando vi quién era, mi cara se oscureció. Era Sergio. Pero empresa con que supuestamente iba a cborar no era Chispa Global Business, asi que iba disfrazado.
Captó mi expresión y con una sonrisa tranqu, extendió su mano saludando: “H, directora Gámez.”
No le extendi mano, mirándolo con esa cara que decía que él tenia do bajo control, mi furia se disparó, aunque no lo mostré, y lo miré fríamente preguntándole: “?El presidente Vásquez viene a cborar de verdad oa causar problemas?”
*Por supuesto que a cborar, ?qué pensabas, que venía a jugar?” Respondió.
Sergio tenía ese aire desenfadado y algo travieso. Era un cambio total del aire distante que solía tener conmigo.
“Bien, entoncesencemos a har del n de cboración.” Le dije, aunque sabía que tenía segundas intenciones, seguí los procedimientoso debía.
Había revisado información de empresa Energia Lupex que él representaba; era prometedora y se había desarrodo impresionantemente. Había sido fundada hacía dos a?os. Aparentemente Sergio no había puesto todos sus esfuerzos solo en Chispa Global Business, y supuse que tenía sentido, considerando que eso era lo que su padre le había dejado, y de alguna manera, Manuel también tenía parte en ello. Sergio fue muy cooperativo, aceptando todas mis condiciones de manera rápida y sinplicaciones. Pero esa facilidad me hizo sentir insegura, Sergio definitivamente no había ido solo a har de negocios. De hecho, cuando terminamos de har y le pedi que firmara el contrato, me mó aparte diciéndome: “Cami, ?de qué te sirve ser una directora en una empresa tan peque?a?”
No dije nada, solo lo miré con losbios apretados.
“Si dejas de hacer berrinches, te dejaré ser jefa. Energia Luner
Sergio dijo con gran generosidad.
“Parece que el presidente Vásquez no ha venido a cborar ho robarme. Le respondi con sarcasmo.
“Cam, solo quiero que vuelvas a mido. Sergio mostró una rara sinceridad.
Miré sus delgadosbios, dicen que los hombres conbios delgad los más apasionados, tal vez haya algo de verdad en eso.
“Sergio, hay cosas que no quiero tener que repetir, deberías entender nuestro es imposible.” Le dejé ro una vez más.
La expresión de Sergio se ensombreció “He hecho todo esto por ti, ?qu más quieres?”
“Quiero… que dejes atrás el pasado, que no sigas aferrándote sin fin.” Mis pbras hicieron que sonrisa en el rostro de Sergio se desvaneciera.
a mido y l
Antes de que pudiera decir algo más, Victor se acercó, se paró dio un leve asentimiento a Sergio, luego me miró diciendo: “Directora Gámez, acabo de recibir una notificación del jefe, no está de acuerdo con esta cboraci
Capítulo <b>179 </b>
El gran jefe erao un dragón: se le v cabeza pero no c, sin embargo, parecia saberlo todo sobre empresa.
Sergio dirigió su enfado hacia Victor: “?No cooperas? ?Sabes con quién estás hando? ?Sabes quién soy?” En ese momento, Sergio era viva imagen de un cacique, emanando un aire de ostentación y vulgaridad.
Victor, sosteniendo una taza de agua con aires de anticuado, lucía una sonrisa irónica: “Mi jefe dijo que sabe quién eres, por eso mismo no quiere hacer negocios contigo.”
Eran pocas pbras, pero golpeaban duro.
Sergio estaba a punto de explotar, dijo amenazadoramente: “?Quién es tu jefe? ?Ya no quiere seguir haciendo negocios en San José del Cabo o qué?” “Mi jefe dijo que, incluso si deja San José del Cabo, no hará negocios contigo.” La lengua de Victor no solo era dulce, también venenosa.
El rostro de Sergio se tornó morado de rabia: “Muy bien, ustedes esperen nomás, y dale ese recado a tu tal jefe.”
“Perfecto, mi jefe también me pidió que le diga al se?or Vásquez que no dude en venir a bata.” Las pbras de Victor eran para sacar de quicio a cualquiera.
Las venas de frente de Sergio saltaban furiosamente, yo realmente temía que lenzara un pu?etazo a esa sonriente cara de Víctor.
Pero Sergio se contuvo, me miró fijamente por unos segundos y luego dijo: “Cam, sé que erespasiva y odias involucrar a otros, si vienes conmigo hoy, todo esto puede quedar atrás, si no, no me culpes por hacer que esta empresa pague por tu terquedad.”
Siendo amable no funcionaba, insistir tampoco, así que Sergio pasó directamente as amenazas.
Yo, Cam, aunque crecí dependiendo de familia Vásquez, terquedad que me dieron mis padres está en mis huesos. Si fuera tan fácil de
intimidar, no habria llegado tan lejos con él, le dije: “Sergio, si te atreves, estarás pisoteando el último vinculo que nos queda.”
“Ya ni te quiero, qué más vinculos podemos tener!” Explotó con groserías.
No quería discutir alli, mucho menos que lospa?eros de trabajoenzaran a murmurar, así que le dije ramente: “Se?or Vásquez, ya puede retirarse.”
Sergio levantó su mano varias veces,o si realmente quisiera estrangrme o llevarme a fuerza.
Victor intervino oportunamente: “Directora Gámez, si no va a despedir al visitante, ?por qué no pasa a mi oficina? Tengo algo de qué harle.”
Me gustó cómo lo puso, también quería har con él. Seguí a Victor, dejando atrás a Sergio, que parecía querer devorar el mundo entero.
“Se?or Sierra, ?quién es el gran jefe? ?Cómo sabía lo de hoy?” Al entrar en oficina de Victor, pregunté directamente.
Ese hombre era un misterio, y además, me protegía diciendo que no trabajaría con Sergio solo porque sabía quién era. Eso me hizo pensar.
“Yo se lo dije, ?cómo iba a saberlo si no? No es que tenga ojos y oídos por todas partes.” Victor haba en un tono poco serio.
“?Y por qué quiere terminar esta cboración? ?Conoce a Sergio?” Pregunt de nuevo.
Víctor estaba moliendo café, sus dedos, más bonitos que los de una mujer, contrastaban con el color oscuro de cafetera, una vista muy agradable. “Quizás, <i>no </i>estoy muy seguro.” Dijo Victor, regalándome una sonrisa.
Ese hombre parecía radiante y masculino, pero esa sonrisa tenía un toque de suavidad. Fruncí losbios, observé oficina de Víctor tratando de encontrar alguna pista sobre el gran jefe. Entonces, tomé aire y pregunté d nuevo: “Se?or Sierra<b>, </b>?cuándo vendrá el gran jefe a empresa?”
“Eso… es difícil de decir, tal vez a fin de a?o, pero verdad es que no le presta mucha atención a empresa.” La respuesta de Vi querer torcer los ojos. Come
715
pronunciaba personalmente por una cboración?
Solté una risa burlona: “Por lo que dice el se?or Sierra, ?el gran jefe es solo para decoración?”
“Si, más o menos.” Victor asintió con entusiasmo, pero luego agregó: “Aunque a veces si ejerce sus derechos de jefe,o hoy.”
Capítulo <b>180 </b>
Capítulo <b>180 </b>
<b>“</b>Se?or <b>Sierra</b>, ?tiene información sobre el gran jefe?” Sin poder ver a nadie, saber a quién estoy tratando sería de gran ayuda.
Víctor levantó mirada hacia mí: “?Interesada en el gran jefe?”
“Si, es tan misterioso que despierta mi curiosidad.” Admití sinceramente.
Victor acababa de terminar de moler el café y lo olfateó cerca de “Huele bien.”
Luego, mirándome, dijo: “Déjame prepararte una taza.”
nariz:
“No hace falta. Mi mente no estaba para saborear café, el misterioso gran jefe habia capturado toda mi atención.
Victor levantó el café molido frente a mi diciendo: “Es café que nos envió el gran jefe, ?seguro que no quieres probarlo?”
“Prefiero conocerlo en persona a beber su café.” Expresé mi verdadero deseo.
Victor sonrió, pero no dijo nada.
Su risa inexplicable me dejó confundida, “?De qué se ríe, se?or Sierra? ?Es demasiado pedir? ?O hay algo gracioso?”
Victor negó con cabeza: “No es demasiado, solo me causa gracia cómo el gran jefe te tiene tan interesada sin siquiera haberse encontrado contigo Es un verdadero peligro.”
Me quedé sin pbras. Sabía que eso era parte del humor de Victor. Cuando me pasó taza de café, le dije directamente:
“Si el se?or Sierra teme que tenga ms intenciones, podria mostrarme su currículum para conocerlo un poco.”
“Eso… me temo que no será posible.” Victor me rechazó sin sorprenderme
Con un gesto irónico, pregunté: ?Y eso por qué?”
Victor parecía realmente apena
<b>Y </b><b>por </b><b>qué </b>no?” Sospechaba que Victor me estaba dando vueltas.
<b>*</b>Porque teme que gente lo desee.” El aroma del café que Víctor preparó me tentaba.
Basado en mi experiencia degustando cafés de alta calidad con familia Vásquez, sabía que ese café era de primera. ramente, el gran jefe no era una personaún.
“Directora Gámez no tiene idea, nuestro gran jefe es un verdadero adonis entre los hombres, y no solo as mujeres les afecta, hasta yo cada vez que lo veo… pierdo el control.” Víctor habló sin el menor atisbo de vergüenza.
Entendí lo que Víctor trataba de decir, que no había manera de que
conociera al gran jefe. Aunque estaba muy curiosa, seguir insistiendo sería inútil y solo haría que Victor pensara que tenía intenciones ocultas.
“Directora Gámez, pruebe este café; le aseguro que después de un sorbo, r querrá otro.” Víctor me rendó.
Sonreí ligeramente: “Si ese es el caso, mejor no lo pruebo. Un café tan buenoo ese será inalcanzable para mí en el futuro.”
Dicho eso, me levanté y sali afuera.
“Directora Gámez, ?de verdad no lo va a probar? No cualquiera tiene el privilegio de disfrutar de este café, no se arrepienta después.” Víctor me mó desde atrás.
Al salir de oficina de Víctor, suspiré profundamente, un suspiro de frustración tanto por Sergioo por Victor. Ese hombre, siempre sonriendo amablemente, sabía cómo irritar a gente. Regresé a mi oficin e intenté indagar sobre el gran jefe, pero todos decían que desde que entraron a empresa solo habían visto al se?or Sierra, sin tener idea de que existiera un gran jefe, mucho menos haberlo visto.
?Sería que ese gran jefe era un personaje ficticio, una invención de Víctor para jugar conmigo?
Mientras reflexionaba sobre eso, recibí”
a punto de llorar: “Camil
Tapos 181