17kNovel

Font: Big Medium Small
Dark Eye-protection
17kNovel > EI Centímetro > EI Centímetro 161-170

EI Centímetro 161-170

    <b>Capítulo </b>161


    Jamás me hubiera imaginado chocarme con Jorge saliendo de ba?arse. Era esa escena donde solo llevaba una toa en cintura, cubriendo justo lo necesario, dejando el resto a vista,


    Jorge también se quedó hdo, al parecer no esperaba que yo irrumpiera asi de repente, incluso pude ver cómo su piel bronceada se te?ía de rojo. Por un momento, los dos nos quedamos ahí parados, mirándonos sin decir ni hacer nada,o si el tiempo se hubiera detenido.


    Hasta que Jorge reionó primero y entró a su habitación, y solo entonces. mi cuerpo petrificado pudo moverse, tragando saliva un <b>par </b>de veces.


    Fue entonces cuando me di cuenta de que mis mejis ardían…


    Mirando puerta cerrada de habitación de Jorge, sabía que seguramente estaba vistiéndose. Pensando en ropa que le habíaprado, entonces dije: “Jorge, no te vistas aún, espera un momento.”


    Después de decir eso, me giré, pero en ese instante sentí que algo estaba mal. ?Qué había dicho?


    Le pedí que no se vistiera, que me esperara… No había problema con eso, pero en ese contexto, realmente… ?qué tipo de insinuación había hecho? Si hubiera un hoyo en el suelo, me habría gustado esconderme en él. Pero no lo había, y ya era demasiado tarde para arrepentirme, así que rápidamente regresé a mi habitación por ropa y luego fui a de Jorge, tocando puerta dos veces: “Jorge, tepré ropa, dejé en puerta, esta te quedará mejor.”


    No expliqué lo que dije antes directamente, ya que eso habría sido aún más


    embarazoso.


    Después de decir eso, me preparé para dejar bolsa, pero puerta de habitación se abrió de golpe, y Jorge apareció vestido de pies a cabeza. Llevaba una camisa nca, pantalones de traje negros, sin corbata y con el cuello abierto dejando ver dos botones, formal pero no rígido.


    Era primera vez que lo veía vestido así. Como su piel no era nca, pensé que si se vestía de esa manera no se vería bien, asi que cuando elegí


    13:27


    Topa para él, opté por algo más casual


    Pero en ese momento, Jorge me hizo reconsiderar mi sentido de estética. Se vo un poderoso ejecutivo, pero de una manera sutil y lujosa.


    Me quedé mirándolo fijamente hasta que sus dedos tocaron los míos, tomando bolsa que llevaba, miró ropa dentro y dijo: “?Quieres que me


    vista así?”


    Negué con cabeza y luego le dije: “No, no es eso… así estás bien.”


    Jorge volvió a mirar ropa dentro de bolsa diciéndome: “Entonces, próxima vez me pondré lo quepraste.”


    Dicho eso, de manera muy natural, llevó ropa a su armario dentro de habitación, mientras yo me quedaba parada en puerta, mirando. fijamente, más exactamente, mirando cama de <b>su </b>habitación.


    Era una casa antigua, habitación no era grande, nueva cama que le habíaprado el due?o ocupaba dos tercios de e, ys mantas. estaban dodas meticulosamente encima.


    Realmente daba una sensación de respeto,o para hacer un saludo


    escueto.


    Jorge guardó ropa y dijo: “Listo, podemos irnos.”


    Justo cuando estaba a punto de salir, dije: “Jorge, ?tienes TOC?”


    “?Eh?” Parecía confundido.


    Se?alé cama perfectamente hecha diciéndole: “Ya no estás en el ejército, ?por qué seguir haciéndolo así? ?No crees que es innecesario gastar tanto tiempo en eso?”


    “Es costumbre.” Respondió con sencillez.


    “Pero siento que eso es TOC.” No estaba de acuerdo, costumbre era


    poderosa, sí, pero normalmente


    normalmente lo que se mantenía eran hábitos simples y


    fáciles de seguir.


    Ese hábito de Jorge de dor asís mantas todos los días, hasta a mí me cansaba verlo, realmente tenía el impulso de desordenarlo.


    13:29


    El no lo negó: “Tal vez lo sea.”


    Dicho eso, vio el regalo que habíaprado para Ricardo en mis manos, extendió suya y brindándose: “Déjame llevarlo.”


    Le sonreí ligeramente: “No te preocupes, yo puedo.”


    “Pero no tengo costumbre de dejar que mi novia cargue cosas.” Jorge aun así tomó caja, tocando nuevamente mis dedos.


    Solo sentí un escalofrío y honestamente solté caja. Al salir, pensé en el momento embarazoso de haberlo visto saliendo del ba?o y dije: “?Por qué no cierras bien puerta cuando entras a casa?”


    Capítulo 162


    Capítulo 162


    “Me Imagine que el te urgia, vendres a buscarme, ya que te deja espiando Jorge respondió con total daturalidad


    Ye,e si tuviera unpsus, softe Entonces saliste envuelto asi a


    propósito?


    La nuez de Adán de Jorge se movió y luego dijo: ‘No, es que escuché sonar el teléfono y pensé en salir a contestar, no esperaba esta coincidencia…”


    Si justo una coincidencia. Por suerte, él tenía un buen fisico, <b>así </b>que fue un buen espectáculo.


    En el camino a casa de familia Vásquez, Jorge no haba, pensé que estaba nervioso e intenté calmarlo: “Cuando lleguemos alli, solo tienes que saludar, de cualquier pregunta me encargo yo.”


    Jorge solo susurró un: “Bueno, dale.”


    “Si está Sergio y dice algo desagradable o nos hace sentir incómodos, no te


    cortes.” Le instruí.


    Jorge respondió: “Está bien.


    “Ah, y tenemos que ponernos de acuerdo en algo, diremos que nos conocimos en Todos Santos, que… te interesé y… me seguiste hasta Todos Santos.” Dije, sintiéndome <b>un </b>poco avergonzada hacia el final.


    Jorge dijo: “Eso seguro que no lo diré mal.”


    “?Eh?” No entendi bien a qué se refería, pero al poco tiempo loprendí.


    Así que no pude decir más nada y continuamos en silencio.


    Pero ese silencio hacía que el ambiente se sintiera raro, y cuando el ambiente se podía así, manejaba nerviosa. Justo alguien dnte hizo un frenazo brusco y casi termino chocando. Afortunadamente, Jorge reionó rápido, agarró el vnte y con un giro brusco logró que mi auto se pusiera en un ángulo de 45 grados, evitando un choque por alcance. Incluso después de detener el auto, seguía atónita. Sus reflejos y habilidad fueron tan rápidos que me parecieron irreales.


    17.00


    Worthing Yo


    Concentrate al manejar, un choque es lo de menos, ?pero y si testimas?<b>” </b>Jorge me dijo, y luego, cuando el auto de adnte retomó su camino, él reajustó el nuestro. Ha estado manejando durante tres a?os, y en aquel momento me sentíao una novata.


    Después de avanzar un buen trecho, finalmente me recuperé del shock y le pregunté a Jorge: “Tu habilidad al vnte es impresionante, ?fuiste


    conductor en el ejército?”


    “No.“.


    Lo miré de reojo y le dije: “Entonces, ?qué tipo de soldado eras?”


    “?Comando especial!”


    No sabía mucho sobre eso, pero había visto fuerzas especiales en televisión, siempre estaban en primera línea luciendo increíbles. ?Jorge era increible! Tenía esa aura de fortaleza y determinación que no veías en cualquier hombre en calle.


    “?Entonces por qué te retiraste? ?Por qué no te convertiste en policía especial?” Mi curiosidad sobre él estaba al máximo ese día.


    Jorge no respondió de inmediato, y de repente recordé lo que Mire había dicho. ?También fue por el idente de auto de su padre? Pero no me pareció correcto preguntar directamente, así que lo abordé de manera indirecta: “Jorge, nunca mencionaste a tus padres o hermanos, cuéntame, por si familia Vásquez pre…<b>” </b>


    “Mi padres ya no están.” Jorge me interrumpió.


    “Mi padre tuvo un idente de auto mientras trabajaba para su jefe, él, su jefe y pareja de su jefe fallecieron el mismo día.” Jorge dijo mirándome,


    Mi corazón dio un vuelco, mis padres murieron en un idente de auto, y cada vez que escuchaba algo así, me sentía diferente.


    “Mi madre falleció de tristeza a?os después del idente de mi padre.” La voz de Jorge era muy baja.


    Al parecer que estaba dolido y me arrepentí de haber sacado el tema: “Lo siento…”


    <b>2/3 </b>


    Sommerdus dos et scrubinde dà suta du prií padre y su jefe en realidad fur


    Capítulo 163


    Me quedé cada, escuchando, sin saber qué decir. Porque tenía miedo de decir algo equivocado que pudiera molestar a Jorge, además, de repente, me vinieron a mente mis padres y su idente automovilístico. ?Fue realmente un idente, o hubo algo más? Cuando mis padres tuvieron el idente, yo era demasiado joven para entender y todo fue manejado por Ricardo.


    Quizás él era el único que conocía verdad detrás del idente y sería una buena oportunidad para preguntarle cuando lo viera.


    Al ver que no respondía, Jorge no siguió hando y continuamos el camino en silencio. Mi auto tenía eso automático reconocido por familia


    Vásquez, así que pudimos entrar directamente.


    La empleada doméstica, al verme, se apresuró a saludarme con alegría: “Cami<b>, </b>has vuelto, voy a avisarles al se?or y a se?ora Vásquez.<b>” </b>


    “Olimpia, no te molestes, yo misma entraré.” Dije sonriendo.


    Olimpia miró hacia Jorge, que se había bajado del auto y se acercó a mí. Sabía que estaba curiosa sobre quién era él, así que tomé del brazo a Jorge presentándolo: “Olimpia, te presento a mi novio Jorge.”


    Aunque Olimpia era solo una empleada doméstica, había estado con familia Vásquez mucho más tiempo que yo, y tenía una rción muy cercana con Sandra. Así que tenía que seguir actuando, incluso frente a


    e.


    Jorge le hizo un gesto de cortesía a Olimpia y saludó: “H, Olimpia.”


    “Ah.” Respondió Olimpia, mirándome con una expresión ramente


    incómoda.


    Para todos, yo era nuera de Sergio, y verme en aquel momento con otro hombre, seguramente les resultaría incómodo.


    Primero fue Olimpia y me temía que luego serían Ricardo y Sandra.


    Jorge y yo continuamos caminando hacia el salón principal de familia Vásquez. Antes de entrar, escuché voz de Sandra rega?ando a Ricardo:


    13.28


    Dices que eres el gran presidente de empresa, capaz de manejar a miles de personas, pero ni siquiera puedes manejar a tus dos hijos, cada uno est más rebelde que el otro.”


    Ricardo no respondió, sabia que probablemente estaba mirando <b>su </b>teléfono o una revista, fingiendo no escuchar.


    “?Ricardo, estás haciéndote el sordo otra vez?” Sandra gritó, ramente enfadada.


    Aunque eran una pareja amorosa, eso no significaba que no tuvieran sus desacuerdos, y ese día Sandra parecía estar realmente enfadada por algo. Pero, ?qué podría habe enfurecido tanto?


    “No estoy haciendo oídos sordos, si te respondiera, solo te quejarías más.” Dijo Ricardo.


    “Oh, así que te molesta mi cha, los hombres son todos unos ingratos. Después de tener hijos tuyos, quedé arruinada, y ahora me desprecias, Ricardo, eres un desgraciado… Ay, no me toques, aléjate…<b>” </b>


    Cuando Jorge y yo entramos <b>al </b>salón, Sandra estaba siendo abrazada por Ricardo sentada en sus piernas, una empujando y el otro abrazando fuerte. A su edad, era raro ver un momento tan íntimo y amoroso entre ellos. Muchas parejas de mediana edad solo tienen rutinas diarias, y si hay intimidad, probablemente sea solo <b>en </b cama.


    Jorge y yo nos detuvimos, sin saber si avanzar o retirarnos. Por supuesto, también me sentí incómoda, yo y Jorge fingiendo ser una pareja frente a un matrimonio real mostrando su amor, era realmente… Así que simplemente decidimos evitarlos por el momento.


    Pero en ese instante, el perro de Sandraenzó adrarme alegremente,o dándome bienvenida.


    Cuando vivía con familia Vásquez, siempre había cuidado de él, y al parecer no fue <b>en </b>vano. Justo cuandodró, Ricardo levantó vista y nos vio en puerta, ramente incómodo, soltó a Sandra.


    “Tú y tus maneras.” Sandra le retorció oreja.


    Ricardo tomó su mano y dijo suavemente: “Cami llegó.”


    Capitulo 164


    Sin embargo, Sandro no le creya y le did otro golpe: “No intentes enga?arme Bon Cami no me to creo.”


    “Sandra La Bamé.


    Eso hizo que Sandra temra un poco, se giró y al verme, sus ojos se duminaron instantáneamente, pero luego se dio cuenta de que


    probablemente habia presenciado su momento intimo con Ricardo y <b>su </b>rostro se sonrojó de inmediato.


    E soltó mano de Ricardo y se acercó a mi diciéndome: “Cami, ya llegaste, ?yaiste? Le pediré a se?ora Rodríguez que te prepare algo…”


    “Sandra, yai.” Menti, en realidad no habíaido.


    En ese momento me acordé de preguntarle a Jorge si él lo había hecho.


    “?Ay, mi ni?a, próxima vez noas antes de venir, así podemoser juntos.” Sandra me rega?ó.


    E actuóo si no hubiera visto a Jorge y sin dirigirle una pbra. Sabía que no era porque no lo viera, ni porque solo quisiera har conmigo y no tuviera oportunidad de dirigirse a Jorge.


    Estaba mostrando a su manera que no aceptaba a Jorge. Pero, después de todo, Sandra era se?ora de una gran familia, después de ignorar a Jorge por medio minuto, finalmente dirigió su mirada hacia él saludándolo: “Eres amigo de Cami, ?verdad?”


    Le di un peque?o empujón a Jorge, quien entendió y saludó: “H, se?ora.”


    Sandra asintió: “Si eres amigo de mi Cami, entonces eres de familia también, pasa.”


    Ricardo también se levantó, me acerqué a entregarle el regalo con ambas manos diciendo: “Se?or, le deseo un feliz cumplea?os por adntado.”


    “Cami siempre tan atenta.” Ricardo recibió el regalo felizmente y luego


    <b>19:24 </b>


    también miró a Jorge.


    Se?or <b>Vásquez</b>. Jorge lo saludó.


    Ricardo esintió y le dijo<b>: </b>“Toma asiento.


    Sandrà mó a Olimpia para que trajera bebida <b>y </b>frutas, y se sentó, observándonos a mi y a Jorge, para luego decir: “Cami, no pienses que porque ya trajiste el regalo puedes faltar, ni a Ricardo ni a mí nos gustará


    eso<b>.</b><b>” </b>


    Como si hubiera leído mi mente, dejó ro que no tenía escapatoria. Por suerte, encontré otra salida, sonrei y le dije: “?Cómo crees? ro que Jorge y yo vendremos.”


    Estaba diciéndole a Sandra que si quería que yo asistiera, tendría que aceptar que Jorge fuera conmigo.


    La sonrisa en el rostro de Sandra ramente se congeló por un momento, pero luego sonrió de nuevo diciendo: “Bien, habrá muchos jóvenes talentosos, perfecto para que ustedes intercambien ideas.<b>” </b>


    ?Intercambiar? Era una advertencia ra para Jorge de que ese día habría muchos hombres de buena familia, intentando que se diera por vencido. En sus ojos<b>, </b>Jorge, aunque fuera un profesional destacado, no era más que un trabajador más, iparable con capitalistaso ellos. Y al despreciar a Jorge, también me estaban despreciando a mí.


    Pero no tenía intención de defender a Jorge, quería ver cómo ses arreba para salir de esa situación sin perder su dignidad y a vez responder al desprecio de Sandra.


    Miré hacia Jorge, quien se mostrabapletamente tranquilo y sereno, cuando dijo: “También tengo muchas ganas de conocer a más personas influyentes de San José del Cabo, después de todo, neo desarrorme po, después de todo, neo desarrorme aquí argo zo.”


    No pude evitar sonreír internamente, <b>su </b>astucia realmente no tenía límites.


    Sandra, básicamente, había escupido al aire, una sombra de desagrado cruzó por sus ojos, pero su rostro solo mostraba una sonrisa mientras seguía preguntando: “?Jorge nea quedarse en San José del Cabo?”


    <b>E</b>–A


    Capitulo 16:4


    Mimano se calentó cuando Jorge tomo mía, entrzando nuestros dedos: “Si, Camí está aquí, naturalmente quiero estar a sudo.”


    ?Cami! Esa vez escuché ramente cómo me maba, y ramente vi sorpresa en los rostros de Ricardo y Sandra. Como si Jorge hubiera dicho algo tremendamente impactante.


    Luego, Sandra se dirigió directamente a Jorge, muy francamente: “Se?or Olivera, estando con mi Cami, ?qué puedes ofrecerle?”


    El tono de Sandra erao el de mi propia madre, miré, pero e estaba mirando a Jorge, esperando su respuesta.


    También seguí mirada de Sandra hacia Jorge, curiosa por cómo respondería él.


    Capítulo 165


    Capítulo 165


    Jeg anda ingawas tamisión qind a jobesa hacia mi. Y al mismo tiemp JURE SUJUNOS NU manis quor the tontania ad tentaba aun mas. En ese instante kuva te same side che que tanta at cords entre sus manos. Siempre se ha


    dan dating matan cene baron al corazón, y vaya que es cierto.


    daré toda a Cami, amaré corno a mi propia vida y protegere en todo Los gos de Jorge permanecian fijos en mi y su mirada profundao el mar beba intensamente.


    Tan profundoo el mar, en ese momento entendipletamente lo que significaban esas pbras. Aunque lo questro era fingido, podía sentir que Jorge en ese instante estaba derándome sinceramente u amor. Ese hombre era un caso perdido Jugando con sentimientos reales en una farsa


    Al decir eso, no tuve más opción que seguirle el juego, levanté mano intentando tomar suya en respuesta, pero su actitud me hacía querer apretar los dientes de frustración. Yo le pedí que fingiéramos, no que se


    tomaras cosas en serio.


    Entonces, levanté mano y posé sobre su rostro dándole un pellizco, él era un hombre de principios y seguro que eso lo haría sentir incómodo. Queria hacerle entender que cualquier iodidad era culpa suya, pero lejos de sentirse avergonzado o incómodo, se frotó contra mi manoo un bichon buscando mimos y cari?o a mis pies. Dicen que quien no tiene vergüenza es invencible, pero nunca imaginé que Jorge tendría un momento asi.


    Después de eso, giró cabeza naturalmente hacia Ricardo y Sandra: “Y amaré toda vida,o el se?or ama a se?ora.”


    La primera parte fue su deración de amor, peros pbras siguientes fueron un golpe directo para Sandra.


    Pude ver ramente cómo el rostro de Sandra se tensaba, puess


    pbras de Jorge no le dejaban margen para replicar. Ricardo, que había estado cado hasta ese momento, finalmente habu


    Jorge ha con Sandra, <b>veri </b>conmigo <b>al </b>estudio<b>,</b><b>” </b>


    Después de decir eso, Ricardo asintió hacia Jorge y se levantó. Intuí lo que Ricardo queria de mi, así que tomé aire y lo seguí. Al entrar al estudio, pensé que Ricardo me haria preguntas, pero en lugar de eso, me pasó caja de regalo que le había dado: “Cami, ábr, usa tu nuevo <b>juego </b>de óleos para que me pa?es a terminar un cuadro.”


    Que me pidiera pa?arlo a terminar un cuadro había sido algo que no sucedía desde hacía mucho tiempo. Por lo menos hacía tres a?os, todo por unentario de Sandra, quien dijo que cuando los hijos crecían debian mantener distancia de su madre, ys hijas de su padre, especialmente considerando que ni siquiera era su hija biológica.


    Desde entonces, Ricardo nunca volvió a pedirme que lo pa?ara a practicar con el óleo, y nunca me permitió entrar al estudio de nuevo, incluso si quería har conmigo, sería en el jardín o en s de estar.


    Ese día rompió con rutina, y me hizo sentir insegurao cuando era ni?a. Sin embargo, no pregunté nada, simplemente abrí el juego de óleos y pinceles que habíaprado, y él sacó el cuadro sin terminar.


    Tomé los materiales, y él los examinó mientras decía: “Esto debió haberte costado un buen dinero, ?no?”


    “Nada de esto tiene precio.” Dije sonriendo.


    Ricardo también sonrió y luego dijo: “Correcto, ven, yo pintaré primero, tú ayúdame a mezr los colores, luego es tu turno y yo te ayudaré.”


    Así solíamos hacerlo, asentí yencé a mezr los colores hasta obtener los deseados. Ricardo no se apresuró a pintar, primero humedeció el pincel, y cuando tuve los tonos listos,enzó a pintar.


    Pintó una hoja oto?al cayendo. Estábamos en pleno verano, y al ver eso, creí entender lo que quería decir, me estaba haciendo saber que entendía lo que pensaba.


    “Ahora te toca a ti.” Ricardo me pasó el pincel.


    Lo miré sin tomarlo de inmediato, su rostro mostraba una sonrisa tiernao siempre preguntándome: “?Qué pasa, ya no te atreves a tomar el


    pincel<b>? </b>?Ya no sabes pintar<b>?</b><b>” </b>


    Su mirada era tierna, <b>pero </b>nunca había sentido una presión tan grande, simplemente asentí con honestidad diciendo: “Hace mucho que no lo


    hago.”


    Capitulo 166


    basite que no me v obiliada a segule a Ricardo en los asuntos de hegratin, premsa iba a petar per me questa? A pesar de no ser tan joven, me


    atao una estudiante, aprovechando cada oportunidad para


    holgapanwar


    “No te preocupes, penta con libertad, lo que salga, saldrá Me animó Ricardo, levantando el pincel frente a mi otra vez. ?Cómo podría negarme? Ya habia tomado el pincel cuando lopré, pero en el momento que lo recibi, ramente senti que pesaba mucho más. Quizás era por gruesa pintura, o tal vez por expectativa en los ojos de Ricardo.


    Esperaba que pudiera pintaro antes, esperaba que,o en el pasado, solo tuviera a Sergio en mi corazón y mente, y asi seguir siendo peque?a de familia Vásquez.


    Comencé a pintar, y aunque mis manos temban y me esforcé,s líneas salieron irregres.


    Sabía que Ricardo me pedia pintar, no tanto por ver cómo lo hacía, sino por entender mis sentimientos.


    “?Un reloj de arena, hay que aprovechar el tiempo presente!” Dedujo Ricardo en voz alta sobre el contenido de mi pintura.


    él usaba el arte para expresar sus pensamientos, y yo hice lo mismo. No. dijo más, solo asintió y luego me miró con una expresión seria en su rostro diciéndome: “Cami, se?or te bendiga.”


    Dijo eso y extendió su mano hacia mi, queriendo estrecha,


    Pero en lugar de eso, lo abracé suavemente: “Se?or, gracias.”


    Ricardo me dio palmaditas en espalda diciendo: “Lo siento, te he puesto en una situación difícil, es culpa mía por no haber educado bien a mi hijo.”


    Sandra había estado murmurando antes, y él no dijo nada, no admitió su error, pero en aquel momento me estaba pidiendo disculpas. De repente,s lágrimas brotaron en mis ojos… Probablemente sintiendo mi emoción, pasó su mano grande por mi cabeza y luego me soltó mis


    Entopreidos Ya se todo lo que Sergio ha hecho, ya he mandado a alguien a manejarlo Si se atreve otra vez, lo echaré, debería saber qué es lo correcto<i>.</i><i>” </i>Origmalmente había ido a quejarme, para que lidiara con los actos.


    imprudentes de Sergio, pero antes de que pudiera decir algo, Ricardo ya lo habia expresado.


    él me entendía, esa rción de padre e hija no biológicos de diez a?os nos habia dado una conexión tan cercanao sangre.


    “Se?or, gracias.” Hice una reverencia.


    Mi agradecimiento no era solo porque se pusiera de mido,


    protegiéndome, sino también por su cari?o y cuidado durante esos diez


    a?os.


    Ricardo me detuvo y luego dijo: “No hagas eso, me harás sentir…o si nunca más fueras a tener rción con esta familia.”


    Negué con cabeza y le aseguré: “Usted y Sandra siempre serán mi familia, mi hogar.”


    Ricardo sonrió y dijo: “Así es, ahora voy a har con ese Jorge. Si se atreve a tratarte mal, yo haré que no pueda quedarse en este mundo.”


    Esa fue primera vez que escuché a Ricardo, siempre tan suave y elegante, decir algo tan audaz.


    También sonreí y le aseguré: “Sí, se lo haré saber.”


    Ricardo me acarició cabeza: “Cami, no importa a quién elijas, yo solo tengo un deseo, y es que seas feliz.”


    En ese momento, realmente erao mi verdadero padre. Mis ojos se llenaron de lágrimas otra vez, y asenti con fuerza.


    “Bien, bajemos, no sé si Sandra le estará haciendo vida difícil a Jorge. E solo quiere que seas su nuera y nadie más le parece suficiente.” Dijo Ricardo, demostrando cuánto conocía a su esposa.


    Me enganché del brazo de Ricardo diciendo: “No hay problema, deja que lo ponga a prueba. Si huye, significa que no es para mí.”


    Ricardo sonrió con indulgencia, listo para llevarme escaleras abajo, pero lo detuve: “Ricardo, hay algo que quiero preguntarle.”


    “ro, pregunta.”


    Misbios se apretaron y mi corazón inexplicablemente se aceleró: “Ricardo, el idente de auto de mis padres, ?realmente fue un ac


    Capitulo 167


    Die brdo se detuvo de goles y hasta sen que su cuerpo temba un poco.


    into lo sottove y le dijo. ‘Ricardo


    Se volted hacia mi preguntando Campor qué de repente preguntas eso?<i>” </i>Penné en lo que Jorge había dicho, però no podia decirselo a Ricardo, así que solo me salió decir “Solo fue una pregunta al azar”


    La sonrisa desapareció porpleto del rostro de Ricardo y su seriedad me daba un poco de miedo.


    “Cami, el idente de tus padres fue justo eso, un idente. Yo mismo. estuve en escena, y hay registros policiales y reportes de evaluación que lo prueban.” Dijo Ricardo, con voz grave.


    Yo no estuve en el lugar del idente, asi que no sabía exactamente qué habia pasado. Sabía que Ricardo no me había dejado ir en ese entonces porque no queria que viera algo tan cruel, pero eso se convirtió en uno de mis arrepentimientos de por vida.


    “Cami, si tienes alguna duda o no confías en lo que te digo, puedes revisar los registros de ese a?o. La expresión de Ricardo era pálida, ya no tenía alegría de antes cuando haba conmigo.


    Sabia que él y mi padre eran muy cercanos, casio hermanos. Har de muerte de mis padres probablemente le hizo recordar aquellos tristes momentos. Estaba triste.


    Le tomé del brazo diciéndole: “No es necesario, confio en ti. Solo fue una pregunta sin pensar.”


    Ricardo me miró fijamente y pensé que diría algo, pero no lo hizo. Después de un momento, suspiró diciéndome: “Cami, baja tú, yo me quedaré aquí un rato más.”


    Aunque inicialmente iba a bajar conmigo, cambió de opinión, y mi corazón se sintió pesado por lo que lo mé: “Ricardo…”


    ??? ???? ?


    ??


    dome con mane


    punadkato Bao que me quede apoyada en


    res de Ricardo fue extra?a, podia verlo, pero si


    ventud tan abuestamente, ?qué podia estar ocultando?


    Después de un rato, finalmente baje y escuché a Sandra hando con dege Estaba preocupada de que no se llevaran bien o que Sandra pusiera


    orge en aprietos a Jorge, pero al escucharrisa de Sandra, me retajé ?De qué estaria hando Jorge para hacer reir à Sandra, que tenia reservas hacia


    Baje con curiosidad y escuché a Sandra decir: “Cami era muy traviesa de peque?a, solo tenia esta edad y me maba mama. Yo decía, qué bueno seria si fuera mi hija de verdad. Su mamá dijo que eso se podia arrer. que seprometiera con Sergi o con Manu, pero Manu era demasiado mayor para e, así que quedóprometida con Sergi.“


    <b>Esa </b>era primera vez que supe por qué estabaprometida con Sergio y no con Manuel.


    “Cuando mamá de Cami dijo eso, Cami dijo que queria casarse con el peque?o Sergio, sin un ápice de timidez Sandra decia entre risas.


    Al parecer, no era Jorge quien hacia reir, sino e misma. Al parecer también queria provocar a Jorge con sus pbras.


    “Cami siempre fue así, le gustaba mar a gente ‘hermanito mayor‘ a los demás y que cargaran.” A?adió Jorge.


    Me quedé sorprendida, sonabao si conociera mi infancia. Pero luego pensé que probablemente estaba hando así a propósito para


    contraatacar a Sandra.


    Llegué abajo y Sandra y Jorge me miraron al mismo tiempo, por mi parte también los miré. Por un momento y ninguno de nosotros dijo nada.


    Finalmente, Sandra rompió el silencio: “?Y Ricardo, por qué no bajo contigo?”


    Pensando en cómo estaba Ricardo antes dije: “Dijo que quería quedarse un


    rato solo.”


    ? quiereo a una


    Or


    estaba po?ios sutio


    ya se habia levantado y caminaba hacia mi para tomar mi mano, noté su mirada se intensificaba al verme Probablemente porque mis


    s estaban frias.


    Tienes algo más que decirle a se?ora? Si no, mejor nos va os, no


    queremos molestar más a se?ora y el se?or.” Jorge encontró una excusa


    para irnos.


    <b>Capítulo </b>168


    <b>Capítulo </b>168


    <b>“</b>Bien.” respondi mirando a Sandra, “Se?ora, nos vamos.”


    Sandra pareció haber notado mi mal semnte, echó un vistazo hacia arriba, probablemente preguntándose de qué había hado con Ricardo, pero no me retuvo y en cambio solo dijo: “Tengan cuidado en el camino.”


    Jorge y yo nos fuimos, subimos al auto y justo cuando iba a arrancar, él me detuvo y preguntó: “?Qué pasa?”


    “Nada, salió el tema de mis padres.” No le oculté nada a Jorge.


    “?Les preguntaste sobre el idente?” Jorge adivinó de inmediato.


    Sonreí con sarcasmo diciendo: “Influenciada por ti, quería obtener algunas respuestas.”


    ?Y qué pasó?” Volvió a preguntar.


    Al pensar en lo que dijo Ricardo, arranqué el auto y aceleré, también dándole a Jorge su respuesta: “Fue un idente.”


    Al salir de casa de familia Vásquez, agregué: “Hay un informe del idente.”


    Jorge no dijo más, nos dirigimos de regreso, y para ese momento ya era de noche, con luces brintes y calles animadas, especialmente cerca de calle peatonal, donde el tráfico yaenzaba a congestionarse.


    “?Ya cenaste?” Rompí el silencio mientras esperábamos en un semáforo.


    “No.” Jorge respondió honestamente.


    Lo miré y le dije: “Hoy has trabajado mucho, te invito a cenar.”


    “Bueno.” No se negó.


    Encontré un lugar para estacionar y bajamos del auto. Mirando hacia los animados puestos deida, se?alé con decisión: “Hoy, todaida aquí es tuya.”


    Justo después de decir eso, sentí un golpe verk


    hacia <b>un </b><bdo e </b><b>instintivamente </b>agarré <b>a </b>Jorge. Cuando <b>Jorge </b><b>estaba </b>frente a mí<b>, </b><b>y </b>me di cuenta de que había agarrad


    <b>Esa </b><b>pose </b>era algo que solo verías en <is </i>telenovs, y ahí estal ejecutánd a perfión. Lo peor era que cara <i>de </i>Jorge e frente a mía, nuestras narices se tocaban<i>, </i>y nuestrosbios e punto de encontrarse.


    Así que ni Jorge ni yo nos movimos, <i>y </i>en concurrida calle peat peque?o incidente se convirtió en un espectáculo, atrayendo instantáneamente atención de los transeuntes<i>. </i>


    Entre exmaciones de sorpresa y silbidos, incluso un ni?o gritó emocionado: “?Bésense, se?or y se?orita…!”


    En medio de esas exmaciones de los espectadores, me sonroje rápidamente solté a Jorge, intentando empujarlo, pero no lo logré.


    Fue entonces cuando me di cuenta de que Jorge me estaba abrazar cintura.


    No solo no me soltó, sino que me apretó más y susurró en mi oído: “S sientes avergonzada, no te muevas, yo te saco de aquí.”


    Esa vez obedecí y no lo empujé, dejándolo guiarme a través de mult Pero lo que no esperábamos era que gente que nos rodeaba no esta dispuesta a dejarnos ir sin hacer un show, insistiendo en que nos diéra un beso. Era el típico caso de gente disfrutando del espectáculo <b>sin </b>importarle cuán grande se volviera.


    Jorge y yo ya habíamos tenido gestos de cari?oo tomarnos de <i>m </i>y abrazarnos, pero un beso definitivamente no estaba permitido.


    “?Un beso, un beso…!”


    Cuanto más intentábamos abrirnos paso, más fuerte se volvía el mor d multitud.


    “Piensa en algo rápido.” Le dije a Jorge, pellizcándolo.


    “Con tanta gente, será difícil salir.” Jorge realmente me dio esa respuesta. Estaba sudando de desesperación cuando le


    <b>sino </b><b>hay </b>manera, nos damos un beso, no te cobraré.<b>” </b>


    Al oirlo, abrí los ojos de par en par, y por un momento olvidé a multitud alrededor, sorprendida al mirarlo.


    Capitulo 169


    1 acuerdo era cobrar por tomar de réfano, abrazar y besar, eso fue lo que acordé con el hombre de cita a ciegas. En aquel momento <b>que </b>Jorge lo mencionaba, el definitivamente lo sabia Al parecer hubo más historia después de esa noche en que le dio una paliza al hombre de cita, solo que nunca me lo habia dicho Ese Jorge realmente me dejaba sin pbras. Pero no me besó, en lugar de eso, me arrastró fuera de multitud, cornendoo locos… Fue primera vez que corri en medio de un bullicio, con todas esas miradas sorprendidas a nuestro alrededor, sin entender por qué corríamos Jorge y yo, pero se hacían a undo conscientemente.


    Asi, ens calles llenas de gente, gente se hacía a undo, y nosotros corriamos entre ellos. Jorge tomaba mi mano, mirándome de vez en cuando, era una escena hermosa y surreal,o sacada de una pelíc. El viento desordenaba mi cabello, y mirando a Jorge llevándome a toda prisa, de repente sentío si estuviéramos fugándonos juntos. Hasta que me quedé sin aliento, Jorge finalmente redujo velocidad, hasta que al fin nos detuvimos.


    Jadeábamos los dos, mirándonos el uno al otro, y él aún sostenía mi mano. firmemente. Mi corazóntía más rápido que nunca. Era aceleración después de una carrera frenética, pero también era una emoción que Jorge me había dadoo nunca antes.


    Ninguno de los dos habló, hasta que nuestra respiración se calmó… Pero Jorge no mostraba signos de querer soltarme mano, e incluso vi cómo su nuez de Adán se movía… Y sin querer, hice lo mismo. El ambiente se volvió instantáneamente tenso… Mi corazóntía aún más rápido, y tragando nerviosamente, rompi el silencio: “Eh… ?Por qué corrimos tanto?”


    “?Qué querías? ?Que nos besáramos dnte de todos?” Una s frase de Jorge hizo que mi rostro se encendiera de inmediato.


    No tuve nada más que decir, solo intenté liberarme con todas mis fuerzas pero Jorge no cedió, así que, molesta, le pisé el pie. él soltó mi mano con un


    o de dolor y yo corri. Detrás <b>de </b>mi resonó su risa, y mi rostro se calento


    Quiero esto Jorge me siguió en silencio, y cuando mi vergüenza y el rubor en mi rostro se disiparon, me detuvo frente a un puesto de cocteles de frutas.


    Dado que fui yo quien dijo que podiaer lo que quisiera, naturalmente no podia ignorarlo. Me detuve y miré el puesto de cocteles de frutas, lleno de copas grandes y peque?as, tradicionales de tamarindo y de frutas de temporada, una variedad que realmente te hacia agua boca. También me encantan los cocteles de frutas, pero no lo demostré, en cambio, le pregunté a Jorge: “?Cuál quieres?”


    “?Y tú? Me preguntó a cambio.


    Miré y se?alé el coctel de frutas más variado: “Una de cada una de estas.”


    Después de decirlo<b>, </b>miré a Jorge preguntando: “?Y tú?”


    Jorge se?aló el coctel de frutas tradicional y dijo: “Quiero ese.”


    Una vez que ambos elegimos, pagué.


    Jorge no discutió sobre pagar, lo que me hizo sentirme bastante bien. Dije que lo invitaría, si él pagaba, me haría sentir más en deuda, y el coctel no sería tan refrescante.


    “?Está bueno el tuyo?” Me preguntó Jorge de repente mientras disfrutaba de mi coctel.


    Le eché un vistazo a su coctel de frutas, que ni siquiera había tocado preguntándole: “?Qué, ahora quieres unoo el mío?”


    “Mmm, se ve delicioso.” Losentarios de Jorge me hicieron querer virarle los ojos.


    Si se veía tan delicioso, ?por qué no eligió uno así? En aquel momento quería el mío, ?verdad?


    “El tuyo debe estar delicioso también, es tradicional.” Lo consoléo a


    un ni?o.


    <b>Capítulo </b><b>170 </b>


    Entonces pruebalo,” Jorge levantó cuchara que tenía en su mano hacia mi boca Instintivamente giré cabeza hacia <b>un </bdo, pero él levantó de <b>nuevo</b>, con ra intención de no rendirse hasta que yo probara.


    No tuve más remedio que abrir boca y probar el coctel que tenía en mano, sabía a dulce y <b>a </b>ácido, realmente auténtico.


    Para ser honesta, no estaba mal, pero no tan suaveo el que tenía en mi mano, dulce y con sabor a fruta.


    Pero frente a mirada de Jorge, solo pude fingir que estaba delicioso, mascando mientras decía vagamente: “Está muy bueno.”


    “Quiero probar el tuyo.” Jorge no seió que tenía en su mano<b>, </b>sino que hizo esa petición.


    Instintivamente escondí el coctel detrás de mí,o una ni?a asustada de que le robaran su dulce.


    Jorge se rio y dijo: “Solo quiero probarlo, no me lo voy a quedar todo, mira cómo te asustas.”


    Después de decirlo, se rio: “Te ves muy mezquina así.”


    De hecho, sentí lo mismo. ?Qué más daba si era solo algo deer? Debía dárs y ya.


    Así que lo saqué, había elegido des copas peque?as todas de diferentes sabores de frutas y le dije: “Toma, elige.


    Jorge no mirós de caja, sino que se fijó en que tenía en mi mano diciéndome: “Quiero esta.”


    Yo no supe qué decir. Esa ya había probado yo. Antes de que pudiera decir algo, Jorge ya había inclinado cabeza y se habíaido fruta con cuchara que tenía en mano, llevándose peque?a fruta que estaba en el medio. Hasta que terminó dee y tragó, solo entone miré el coctel en mi mano, en el cual solo quedaba


    una situación donde no sabía sit


    En ese momento Jorge se alejó caminando, miré su espalda y luego el coctel en mi mano, última fruta era una uva verde, dulce y ligeramente acida después, mejor. No podia simplemente tira.


    Así que abr boca y mordi fruta, justo cuando estaba a punto de terminar de masticaria rápidamente, levanté vista y via Jorge girando cabeza Me miraba sonriendo, de una manera que nunca había visto antes. En ese momento me senti increiblemente avergonzada, y mi cara se volvió a


    poner roja…


    “Está demasiado dulce, necesito beber agua. Jorge se?aló un puesto de agua no muy lejos, aliviando perfectamente mi iodidad.


    “Voy aprar. Dije con generosidad.


    Aprendiendo de experiencia anterior con el coctel, no elegí con él y simplemente pagué después de que él escogió.


    ?No vas a beber? Jorge no sabía si realmente no entendía o si lo hacia a propósito.


    “Mm<b>, </b>no tengo sed.” Pagué <i>y </i>luego continué caminando adnte.


    Jorge seguía detrás de mí, silencioso, caminamos bastante lejos y él no dijc nada, haciéndome sentiro si lo hubiera perdido. Pero cada vez que miraba hacia atrás, él estaba justo detrás de mí, ní muy lejos ni muy cerca. Finalmente no pude resistirme y me detuve para preguntarle: “?Por qué me sigues? Esto es San José del Cabo, ?qué pasaría si te pierdes?”


    Casí me río de mí misma después de decir eso, ya que él no era un ni?o después de todo.


    “Si estoy detrás de ti, puedo cuidarte. La respuesta de Jorge me dejó sin pbras y mi cara se calentó una vez más.


    últimamente, parecía que me sonrojaba por cualquier cosa, había escuchado que eso también era una enfermedad, así que pensé en ir al hospital a revisarme.


    Pero no quería que Jorge notara mi iodida firmeza: “?Quién te pidió que


    gain pronto no habrá nada paraer.


    ano, é solo habíaido un coctel de frutas y bebido agua. Que quieres De repente, Jorge me preguntó


    Antes de que pudiera responderle, el dijo: “Comeré lo que túas
『Add To Library for easy reading』
Popular recommendations
The Wrong Woman The Day I Kissed An Older Man Meet My Brothers Even After Death A Ruthless Proposition Wired (Buchanan-Renard #13)