Capítulo 485
Capítulo 485 – La luz de diosa E
La piscina a que nos acercamos es amplia y expansiva: más bien un gran estanque, o incluso un
lago, en realidad, que bri bajo el cielo abierto. Inclino cabeza con curiosidad mientras miro,
recordando que Cora describió piscinao peque?a y bien escondida en el bosque. éste…
Bien. Quizás sea diferente cada vez, para cada ni?o, para cada pareja de padrinos. Miro a luna y
sonrío, pensando con cari?o en mi madre y en todass bendiciones que nos ha dado. Y también
cómo a veces puede ser… un poco tramposa.
“?Listo?” Sinir murmura.
“Casi”, bromeo, acercándome a él y poniéndome de puntis, levantando barbi para darle un
beso. él sonríe e inclina cabeza, presionando su boca brevemente contra mía.
“Listo ahora”, le digo, sonriéndole.
Sinir se toma un momento para mirarme a luz de luna, pasa una mano por todo mi cabello
suelto y luego avanzamos hasta el borde de piscina.
“Diosa”, murmura, sin molestarse en alzar voz; sabe que e puede oírlo. “Esta noche les traemos a
este ni?o, nuestro sobrino Jesse. Para que empiece a conocerte”.
“Queremos mostrarle tu luz”, digo, repitiendos pbras que Henry me ense?óo parte del ritual,
mientras un peque?o escalofrío recorre mi espalda mientras lo hago. “Y al hacerlo, deja que lo veas y
lo lleves al espíritu de tu gracia”.
Sonrío mientras luz que se refleja en piscina se vuelve más brinte, de manera insustancial al
principio pero más audaz a medida que pasan los momentos. Mamá, e está aquí y está lista para
conocer a Jesse.
“Aquí tienes, bebé”, murmura Sinir, sosteniendo a Jesse para que yo pueda estirarme y quitarle
rápidamente los pa?ales. Luego, con el bebé a salvo ens amplias manos de mi pareja, Sinir y yo
damos un paso adnte para sostener a Jesse sobre piscina, disfrutando de luz de luna.
Sonrío mientras miro a Jesse, mientras luz de luna se refleja sobre él. Patea sus peque?os pies y
se queja por un momento, frunciendo un poco el ce?o hacia el cielo antes de soltar una peque?a risa.
No puedo evitar reírme un poco también, sonreírle a mi peque?o y valiente sobrinito, al que ya lo amo
tanto.
“Se ma Jesse Sinir”, dice mipa?ero, con voz un poco ahogada. Levanto vista para verlo
mirando al bebé también, su primer sobrino, el hijo de su hermano y mejor amigo. “Sus padres, Cora y
Roger, nos han pedido que lo traigamos aquí para dedicárselo a ustedes. Lo hacemos en su nombre”.
Sonrío, acercándome al costado de mi pareja, un escalofrío me recorre. ?Cuántos bebés han sido
dedicados a Diosa con estas pbras, han sido acogidos en cultura del lobo? ?Cuántos más
podremos traer nosotros, mi peque?a familia, al redil?
Pero no hay tiempo para reflexionar sobre estas preguntas, porque mientras miro al bebé algo
comienza a agitarse en el aire más allá de él.
“Oh”, respiro, mis ojos se abreno tos. Y luego respiro profundamente y me dejo llevar por
visión que nos da mi madre, el indicio del destino que e ha construido para él.
Mi corazón se estremece cuando pasans primeras imágenes: una infancia feliz, un ni?o guapo, lleno
de risas y bromas. Y a sudo en casi todo momento hay otro ni?o peque?o, de cabello oscuro,
siempre un poco más alto, siempre riendo y gritando aldo de su prima. Rafe – ?Rafe! Feliz,
saludable y el mejor amigo de Jesse,o siempre so?é que sería.
Crece en mí necesidad de extender mano y aprovechar cada uno de los momentos mientras
pasan vndo por un viaje de campamento, reunidos alrededor del fuego con Roger y Sinir, un
poco mayores pero muy felices: una fiesta de cumplea?os con el rostro de Jesse brintemente
iluminado por ocho vs.
Quiero captar cada momento de visión, estudiarlos cada uno de forma independiente, para obtener
los detalles en su totalidad.
Peros lágrimas corren por mis mejis mientras me entrego a experiencia, sabiendo que esto,
como vida, pasará vndo, y si paso mi tiempo tratando de aferrarme a los pedazos, lo perderé por
completo.
Y entonces observo, y mi alegría se profundiza cuando empiezo a darme cuenta de que junto a Jesse
y Rafe, en cada visión a medida que crecen, también hay una ni?a peque?a.
Una peque?a ni?a con cara en forma de corazón y cabello rosa dorado -entre su hermano y su prima
en todo momento, riéndose con ellos, plenamente involucrada con sus juegos y travesuras-.
Y luego viene una visión de los tres, arropados sobres almohadas de un sofá,pletamente
exhaustos con los brazos ys piernas uno encima del otroo cachorros exhaustos, durmiendo
dondequiera que aterrizaran.
Y aunque no hay pruebas reales de ello, sé que e es mía: el peque?o bebé que crece en mi
estómago en este momento. E está ahí, y es parte de su peque?o grupo tantoo esperaba que
fuera…
Jesse: tiene una gran amistad con sus primos, y los tres… son una pareja.
Me limpio cara, casi incapaz de ver a través de confusión de mis lágrimas, pero ansiosa por
hacerlo porque hay más.
Los tres, ahora son mayores, mucho mayores, tienen poco más de veinte a?os, todos vestidos de
negro y reunidos alrededor de un fuego en algún lugar, en una habitación con paredes de piedra que
da a un paisaje oscuro. Están chando y riendo, cons mejis rubicundas y sanas, cansadas pero
felices. Jesse: es muy alto y se parece a Roger, con los cálidos ojos marrones de Cora. Se ríe con
facilidad y lenza un anacardo a Rafe, quien
Dios, casi lloro al verlo, pero ?quién se parece al doble de Sinir?
?Y nuestra peque?a! ?E también está allí! Sacudo cabeza ante… lo mucho que se parece a mí.
Los tres son un equipo y dondequiera que estén, están juntos. Sacudo cabeza, sin entender, porque
ciertamente no parecen estar en universidad, no vestidos así. Pero dondequiera que estén… bueno,
son felices y están juntos, y es más de lo que podría pedir.
La visión se desvanece, reemzada por siguiente, y Jesse queda solo. La risa desapareció de su
rostro y fue reemzada por determinación. Se mueve a través de una oscuridad salpicada de
estres, una oscuridad que se siente… palpable, y mientras observo, lo veo agarrar oscuridad,
moviénd, moviéndose a través de eo…o si estuviera empujando seda en agua…
?Y luego, cuando salga?
Jadeo, porque… es… Dios, parece que todass cosas son un mundo diferente, un mundo envuelto
en oscuridad. él mira hacia el cielo y parpadeo para ver que no hay luna. No simplemente una noche
sin luna sino… una… una ausencia allí que puedo sentir. Muestra los dientes, saca una daga de su
cadera y senza hacia adnte.
Entonces parpadeo, porque – porque –
La visión se desvanece. No hay nada más.
“Eso no puede ser”, respiro, mi voz frenética. Levanto cabeza hacia mipa?ero, cuyo rostro
también está pálido. “?Eso no puede ser! él – ?necesitamos saberlo! ?Tiene que volver!
Sinir me mira y niega con cabeza – simplemente no lo sabe, es un misterio –
“?Eso no puede ser!” Grito, repentinamente lívido, y tropiezo hacia adnte, mis pies se hunden en
piscina mientras giro y miro fijamente a luna.
“?E!” —grita Sinir, acercándose a mí.
“?No puedes dejarlo así!” Le grito a luna. “?No puedes enviarme de regreso con mi hermana con esa
como tu imagen final! ?No iré!
“E, por favor”, grita Sinir, al verme tropezar y casi perder el equilibrio mientras mis zapatos se
hunden en el barro del fondo de piscina teada.
“?Yo no voy!” ?Grito, agitando una mano hacia Sinir pero sin quitar los ojos de luna! “?Nos debes
más que esto!”
Original from N?velDrama.Org.
Y mientras miro hacia el cielo, pbras suaves flotan en mis oídos, pbras apenas audibles,
besadas por luz des estres.