Capítulo 486
Capítulo 486- Madres y Padres
e
“E, no puedes simplemente exigir
Pero miro a Sinir, cortando mi mano en el aire y sacudiendo cabeza cuando me doy cuenta de
que él no puede oír lo que yo estoy escuchando.
Y lo primero que me viene a los oídos…
Es una risa.
“Está bien, hijita”, dice una voz suave, y al instante reconozcoo mi madre. “Me detuve allí por
una razón, pero si sales de mi piscina, te daré una más”.
Entrecierro los ojos hacia luna, pero hago lo que Diosa me ordena y salgo de piscina.
“Terminé ahí porque no sé el resultado”, dice con voz triste. “Su misión será… suya. Pero sí sé
esto…”
Y extiendo mano y pongo una mano en el brazo de Sinir, muy tenso. Jadeo un poco cuando se
forma una nueva visión muy fugaz, muy breve.
Pero en él, Jesse es un anciano con arrugas alrededor de sus ojos mientras le sonríe a un ni?o en sus
brazos.
Su nieto, o tal vez su bisnieto o tal vez no un hijo de su sangre en absoluto, pero ciertamente uno a
quien ama mucho, mucho.
Se ha ido tan prontoo llega, pero es suficiente.
Jesse – él vive. Y es suficiente.
“”Gracias”, respiro, mis ojos ahora se vuelven hacia el cielo, tensión cae de mis hombros. “
Gracias.”
“Confía en ellos”, dice Diosa, sus pbras ahora son aún más débiles que antes. “Incluso si no
confías en este mundo ni en mí, confía en ellos”.
Y asiento, entendiendo,prometiéndome con ello.
Y de repente, cualquier magia que haya aquí desaparece y e desaparece.
La luz de piscina se desvanece hasta que es solo… ungo o un estanque otra vez.
“?Qué… qué acaba de pasar?” Pregunta Sinir, mirándome con los ojos muy abiertos.
“?Has visto?” Pregunto, desesperada por saber.
“?Mira qué?” pregunta, sacudiendo cabeza hacia mí. “??Te ves sumergirte en el estanque gritándole
al cieloo un loco literal!?”
“?Mira última visión!” Le explico, y cuando él continúa mirándome, dejo escapar un profundo suspiro.
“Bueno. Supongo que ese era solo para mí”.
“??E te mostró más!?”
Asiento lentamente. “E sabía que yo estaba molesto cuando visión terminó con Jesse en
oscuridad. Entonces e me lo mostróo un anciano con un ni?o peque?o en brazos”.
Mi pareja me frunce el ce?o y luego mira a luna,o si quisiera enojarse ahora pero le tiene
demasiado miedoo para sfemar. “Bueno, eso no parece justo”, murmura. “?Por qué tienes más
visiones?”
“Bueno, tú”, digo, se?ndo sus zapatos, “tienes los pies secos y calientes. Entonces. Comercio
justo.”
Se ríe de mí casi a su pesar, sacudiendo cabeza mientras envuelve a Jesse con fuerza en su
manta. El rostro del bebé ahora está tranquilo y sus ojosienzan a cerrarse. “Déjate a ti, problema”,
murmura, “intimidar a Diosa para que te muestre visiones mágicas adicionales”.
“Soy su madrina”, digo, sonriendo y tomando al bebé de los brazos de Sinir cuando él me lo ofrece,
probablemente sabiendo que estoy molesta y quiero tenerlo cerca. “Si no voy a intimidar a una deidad
por él, ?quién lo hará?”
“Te lo dejo a ti”, suspira Sinir, envolviendo un cálido brazo alrededor de mis hombros. “Vamos.
Vamos a ponerte unos calcetines calientes”.
Aproximadamente una hora más tarde, Sinir cumple su promesa y sale del armario de Cora y
Roger, arrojándome un par de calcetines mullidos en el regazo.
“Está bien, E”, dice Cora, mirándome con el ce?o fruncido con su bebé en brazos, “derrama”.
“Te lo dije”, digo con un suspiro, “no está mal”.
Pero, por supuesto, e no me cree. Cora echó un vistazo al dodillo mojado de mi vestido, mis
zapatos arruinados y el rostro pálido de Sinir cuando salimos del bosque y nos quedamos
totalmente quietos. Intentamos dar un buen espectáculo, asegurándole al grupo todass cosas
maravillosas que vimos, ?lo cual es cierto! – pero Cora no dijo mucho, y condujo a todos as
camias que esperaban para que todos pudiéramos regresar a casa lo más rápido posible.
E es una anfitriona educada, por supuesto, y se aseguró de que todos estuvieran felizmente
instdos en casa conida y bebida para que celebración de Jesse pudiera continuar, pero
me di cuenta: todo el tiempo, e solo quería tenernos a ss para poder los detallespletos.
Còntens bel0ngs to N?(v)elDr/a/ma.Org
Roger está igual de preocupado, aunque le está yendo un poco mejor.
“Dijeron que estaba bien, Cora”, dice, poniendo una mano sobre sus hombros. “
No dirían eso si no fuera cierto”. Nos mira ahora, con una esperanza desesperada en sus ojos.
“No lo haríamos”, le asegura Sinir.
“Lo harían”, espeta Cora, mirándonos a Sinir y a mí. “?Decían todass tonterías educadas que
podían hasta que nos dejaban a ss y luego nos daban noticia! ?Entonces!” Ahora casi está
temndo de ansiedad mientras termino de ponerme los calcetines calientes sobre mis pies.
“?Derramar! ?Por favor!”
“Cora”, murmuro, alcanzánd, y mi hermana me deja tira hacia cama. Le rodeo los hombros con
mis brazos y e rompe a llorar. “No, Cora, de verdad, ?está bien!”
“?Lo es?” e jadea. “Entonces, ?por qué estás todo mojado? ??Por qué Dominic se veía así cuando
salió del bosque!? ?Qué salió mal?”
“Te lo contaré todo”, murmuro, meciendo a mi hermana hacia adnte y hacia atrás. “Pero primero
necesito que me digas cuánto quieres saber”.
“?Qué?” E jadea, retrocediendo y mirándome.
“Es misma opción que me diste”, digo en voz baja, mirando entre e y Roger, “en el bautismo de
Rafe. Dijiste que había algunos detalles que tal vez una madre no debería saber, pero que todo salió
bien. Bueno, lo mismo ocurre aquí: realmente todo sale bien, Cora. La Diosa – me mostró una visión
de Jesse muy viejo, muy feliz – vive unarga vida”.
Cora deja escapar unrgo y tembloroso suspiro y luego sus hombrosienzan a temr mientras
apoya cabeza contra su bebé yienza a llorar lágrimas de alivio.
“Cora”, dice Roger, con voz quebrada al oír su nombre. Aparto mis brazos de sus hombros para que
Roger pueda tomar mi lugar, y él se sienta junto a e en cama, acercánd a e y al bebé a su
regazo y abrazándolos con fuerza contra él. Sinir viene y se para a mido y yo me inclino contra su
costado, apoyando mi cabeza contra su musculoso estómago. De repente quiero abrazar a Rafe, pero
él está abajo con Henry, porque sabía que Cora necesitaría toda mi atención para esto.
Suspiro, negándome el impulso de correr a buscarlo. Mi hermana me necesita más.
Nos quedamos así durante unosrgos momentos mientras Cora se recupera. Luego, cuando está
lista, levanta cabeza y mira a Roger a los ojos. él asiente firmemente hacia e.
“Lo que quieras, Cora”, murmura.
Cora vuelve sus ojos hacia mí y asiente, finalmente lista para saber.