17kNovel

Font: Big Medium Small
Dark Eye-protection
17kNovel > Alfa Dom y Su Sustituta Humana > Cap铆tulo 368

Cap铆tulo 368

    Capítulo 368


    #Capítulo 368 – Más profundamente en


    Sinir


    “Tenemos que llegar hasta ellos”, gru?e Roger, moviéndose hacia una ventana con intención de


    destroza, lo sé, pero lo agarro del brazo mientras avanza y lo empujo hacia atrás.


    “Los sacerdotes no son tan estúpidos,


    Entendido —digo con los dientes apretados. “Si pueden hacer desaparecer puerta, pueden hacer


    ques ventanas sean sólidas…”


    “Entonces, ?qué hacemos?”, gru?e Roger, frenético, mientras los hombres sanos que quedan


    aprovechan el respiro momentáneo para atender a los hombres que están heridos. Miro a mi


    alrededor, hago una inspión rápida y descubro que unos ocho de nuestros hombres están caídos.


    Hago una mueca cuando me doy cuenta de que dos no se mueven en absoluto ni hacen ningún ruido.


    Pero aparto mirada de ellos rápidamente, sin necesidad de distraerme.


    “Nos retiramos”, digo, sosteniendo mirada de Roger, “o nos adentramos más. Pero hay una razón


    por que no están atacando aquí: nos dejan permanecer en rtiva paz porque quieren que nos


    quedemos aquí. Lo que significa que no quieren que nos vayamos y no quieren que vayamos más


    lejos”.


    “?Qué?” Pregunta Roger, frenético y un poco desconcertado, mirando a su alrededor. “?Por qué no


    nos matan? ?Por qué no simplemente…?


    “Porque no pueden”, digo, asintiendo mientras lo descubro. Si tuvieran más sacerdotes para enviar –


    los suficientes para eliminarnos– lo harían. Pero el hecho de que no los envíen…


    Significa que tenemos suficiente fuerza sobre nosotroso para que no puedan correr el riesgo.


    Que, de alguna manera, los superamos en número o los superamos. Mi lobo muestra sus colmillos


    dentro de mí, ansioso ahora, en un terreno más seguro ahora que sabemos más sobre a lo que nos


    enfrentamos.


    “?Qué?” Pregunta Roger, con el ce?o fruncido, todavía buscando frenéticamente una manera de salir,


    de lleva a su pareja.


    “?Entendido!” Grito, sacudiendo su brazo, haciéndolo girar hacia mí. “Si crees que me preocupo menos


    por E que tú por Cora, entonces debes verificarlo”.


    “Tú mismo”, siseo, acercando mi rostro al suyo para que sólo él me escuche. “Pero hay que


    rponerse. No vas a ayudarlos actuando por impulso, ?de acuerdo? Necesitamos un n”.


    Roger aparta mirada de nuevo por solo un segundo, con mandíb apretada, pero luego se gira


    hacia mí y asiente para que le suelte el brazo.


    “?Hacia dónde?” Pregunto, cruzándome de brazos y mirando hacias escaleras y el segundo nivel


    donde sospecho que hay más esperándonos, vigndo…. algo. ?Quizás su Maestro?


    Quizás… ?algo más? “Quieren que nos quedemos aquí, pero no pueden retenernos para siempre.


    Entonces única pregunta es: ?luchamos para irnos? ?O para ir más adentro?


    Veo pbra “dejar” en lengua de Roger, puedo ver a Cora en su mente. Y, francamente, yo


    también estoy tentado. La idea de que… bueno, que quieren que nos quedemos aquí significa que


    sabían que vendríamos. Y si supieran que vendríamos…


    Significa que saben mucho más sobre nosotros de lo que pensábamos. Que sepan ques ni?as


    están ss ahora. Incluso


    Incluso ubicación del búnker. Gimo interiormente ante posibilidad, pero me obligo a darle


    espalda y centrarme de nuevo en mi hermano.


    Roger, para mi sorpresa, duda y mira hacias escaleras conmigo, juntandos piezas. “Si no envían


    más”, murmura, mirándome a los ojos, “significa que estamos cerca”.


    “?Empujar?” Pregunto, preparándome para su respuesta.


    Lentamente, Roger asiente con cabeza. “Empujamos.”


    Me vuelvo hacia mis hombres y les doy orden en voz alta de que se reúnan siempre que sea


    posible. Los que pueden volver a formar f ante nosotros, dos de nuestros hombres sanos retroceden


    o es parte de su protocolo– para seguir atendiendo a nuestros heridos. Doy órdenes enérgicas a


    los hombres para que sigan adnte pase lo que pase. Los hombres asienten, preparados para lo que


    vendrá después.


    Luego,o uno solo, Roger y yo nos dirigimos hacias escaleras, decididos a continuar el ataque.


    El problema se presenta inmediatamente cuando empezamos a subir, considerando que hay una


    pared en nco en lo alto des escaleras en lugar de un pasillo o una puerta por que podamos


    pasar. Cuando llego arriba, presiono una mano contra barrera, que se siente tan realo cualquier


    otra pared que haya tocado.


    Roger acerca su rostro y lo olfatea”. Está apagado”, murmura. “Algo… mal aquí”.


    “Magia”, digo, cruzando los brazos sobre mi pecho y mirándolo de arriba a abajo. “Conjurado”.


    Roger se recuesta y piensa por un momento antes de volver a har, en voz baja y reflexiva.


    “Sabemos, por nuestra investigación, que el poder del sacerdote proviene de atar a sus lobos. Lo que


    significa que… cualquier cosa a que hayan edido para crear este tipo de ilusión… nosotros


    también tenemos eso a ello, Dominic.


    “?Qué quieres decir?” Pregunto, volviéndome hacia él, confundida.


    “Quiero decir”, dice, mirándome de reojo. “Eso… quiero decir, lo olvidamos –


    o pensamos que sólo Cora y E lo tienen, pero nuestros lobos también son regalos de diosa. Son


    mágicos, por mucho que generalmente no los describamos de esa manera. Que los sacerdotes


    puedan hacer esto porque han negado ese don, lo han oscurecido”.


    Têxt ? N?velDrama.Org.


    Asiento, volviéndome hacia pared, considerándolo. “Entonces”, digo lentamente, “podemos concluir


    que… tenemoss herramientas que necesitamos para luchar contra esto”.


    “Creo que sí”, dice Roger, volviendo cabeza y considerando de nuevo. Y luego se acerca y toma mi


    mano.


    “?Qué?” —espeto, alejando mi mano de suya.


    “No seas idiota, Dominic”, se queja Roger, poniendo los ojos en nco y luego agarrando mi mano


    nuevamente. “Estoy tratando de… hacer algo aquí”.


    Y luego, mientras observo, veo que Rogerienza a… bueno, meditar. O, al menos, eso es lo más


    parecido que se me ocurre para describirlo: ciertamente se parece a lo que hace E cuando


    comienza a eder a su don. Y luego, mientras lo miro, siento un peque?o… tirón. Dentro de mí,


    donde vive mi lobo. Y mi lobodea cabezao si hubiera oído un ruido extra?o. Curioso, avanza


    hacia allí y yo le insto a que vaya más lejos.


    Y entonces, de repente, yo… siento el lobo de Roger, junto al mío. Y, siguiendo algún impulso, cierro


    los ojos también, deseando calmarme, rjarme. Y aunque no puedo verlo – sólo puedo sentirlo – sé


    que nuestros lobos, juntos, su magia unida… siguen adnte.


    Y mientras lo hacen, levanto mano para tocar pared con los dedos y yo también presiono.


    Al principio, mis dedos simplemente empujan contra pared sólida, pero a medida que nuestros lobos


    se mueven juntos, pared bajo mis dedos parece ceder, no desmoronarse ni dorse,o podría


    hacerlo una pared, sino moverse hacia adentro hasta que.


    Casi tropiezo hacia adnte, conteniéndome en el último minuto cuando de repente no hay nada


    debajo de mi mano. Mis ojos se abren y no veo nada dnte de nosotros – y vuelvo mis ojos hacia


    Roger en estado de shock –


    Pero vuelvo cara hacia adnte cuando veo el gru?ido en susbios – cuando me doy cuenta de


    que el sacerdote – el sacerdote –


    Está parado justo frente a nosotros, con los pu?os envueltos en mas.


    “Lobos inteligentes”, murmura, levantando boca en una mueca de desprecio. “Darme cuenta de mi


    farol”.


    Roger no se molesta en responder, sino que se transforma instantáneamente en su lobo y salta hacia


    adnte, con los colmillos listos para sangrar. Rugo y hago una se?al a mis hombres para que


    carguen antes de que todos avancemos directamente hacia el sacerdote que e
『Add To Library for easy reading』
Popular recommendations
The Wrong Woman The Day I Kissed An Older Man Meet My Brothers Even After Death A Ruthless Proposition Wired (Buchanan-Renard #13)