Capítulo 295
#Capítulo 295 – Ma?ana en el Pcio
e
Gimo cuando me despierto, pero no abro los ojos. Aún no. De todos modos, siento que los cerré hace
diez minutos: mis pobres ojos necesitan descansar más.
GRAMO
Please check at N/?vel(D)rama.Org.
En cambio, me tomo un momento para sentir mi cuerpo de adentro hacia afuera, para contrrme a
mí mismo y ver qué me duele y qué me hace sentir bien. Me sorprende descubrir que puedo sentir
restos del don de mi madre corriendo a través de mí, lo que parecen peque?os zarcillos brintes de
luz sr, atravesando mis extremidades, tal vez curándome. Sonrío al pensar en ello, sonrío al pensar
en mi madre dándome algo que perdura después de tantos a?os de su ausencia.
E es una diosa madre, después de todo, madre de todos nosotros, no sólo de mí. Pero aún así,
como mi verdadera madre, se siente bien tener finalmente… una parte de e.
Escucho a mi peque?o bebé dar un peque?o nto y mis ojos se abren, buscándolo. Me siento en
cama, me llevo una mano a cabeza y miro a mi alrededor con ojos adormdos. Mis ojos se sienten
atraídos instantáneamente o era de esperar) por el enorme hombre lobo que está parado al otro
lado de habitación, haciendo rebotar un peque?o paquete de mantas en su brazo. Sonrío al ver
espalda de mipa?ero y rápidamente salgo de cama, acercándome a él.
Sinir me oye llegar y se gira silenciosamente, nuestro peque?o todavía se agita un poco en sus
brazos.
“?Ha estado así por tanto tiempo?” Pregunto, bostezando, alcanzando a mi hijo. Sinir lo transfiere a
mis brazos y siento una rápida emoción al sentir que mi bebé regresa a mí.
“No”, responde Sinir con una sonrisa. “Ha estado durmiendo bien; ahora empezó a llorar. ?Crees
que tiene hambre?
Me encojo de hombros y lo miro. “Probablemente. Sé quien soy.”
Juntos llevamos a Rafe de regreso a cama y yo me subo, reorganizando mi blusa para que Rafe
pueda intentarer. Sinir observa en silencio mientras trabajo y dejo escapar un peque?o suspiro
de alivio cuando Rafe rápidamente se prende yienza a chupar. Lo observo por un momento,
instintivamente reviso nuestro vínculo y recibo un peque?o empujón de felicidad y satisfión de su
parte.
De repente, empiezo a preguntarme algo.
“?Todavía tienes un vínculo con él?” Le pregunto a Sinir, con los ojos muy abiertos.
él asiente con facilidad, sin dejar de mirar al ni?o.
“?Todavía tienes uno con tu padre?” Presiono más, curioso. Esto hace que me mire con el ce?o
fruncido.
“Tengo… un vínculo con mi padre, sin duda”, responde Sinir. “Pero no, a medida que creces, el
vínculo entre padres e hijos se desvanece un poco. Una vez que un ni?o es capaz de har y
comunicar sus necesidades por sí solo, ya no es necesario”.
Mi corazón se rompe un poco ante esta noticia y Sinir chasquea lengua y extiende una mano
para acariciar mi meji cuando ve ques lágrimas llenan mis ojos.
“No quiero perder el vínculo con mi hijo”, digo con voz temblorosa. “No puedo soportar idea de eso
–
“
“No lo harás”, me asegura mipa?ero, sacudiendo cabeza. “Simplemente… cambia. Tú y Rafe
siempre estaréis unidos, sólo que de diferentes maneras. Además, cuando crezca y conozca a su
propia pareja, ?realmente quieres sentir lo que él siente? Sinir me levanta una ceja y me sonríe.
Entrecierro los ojos hacia Sinir y luego hacia mi peque?o bebé. “No haypa?eros para ti, Rafe”,
lo rega?o. Eres el hijo de mamá, para siempre. Te retendré.’
Sinir se ríe. “Te sentirás diferente cuando sea un lobo adolescente grande y corpulento que apesta
tu casa”.
“
“No”, murmuro, inclinándome para besar cabeza de mi bebé. “Voy a criarlo para que sea un nerd
agradable y limpio, para que no le guste a nadie y pueda quedármelo. De todos modos, nadie será lo
suficientemente bueno para él”. “Está bien”, murmura Sinir, cambiando de posición en cama y
acostándose a mido, cerrando los ojos. “Lo que digas, problemas”. Le sonrío y lo veo quedarse
dormido mientras luz del solienza a brir en los bordes des cortinas. Sospecho que se
quedó despierto toda noche, meciendo al bebé en brazos, para dejarme dormir. Así que es lo menos
que puedo hacer ahora para dejarle descansar.
–
Rafe se vuelve a dormir poco después de terminar, y mi bebé se presiona cálido contra mi pecho; yo
también empiezo a quedarme medio aturdido. Sin embargo, aproximadamente una hora más tarde,
alguien ma a puerta y me despierta. Dudo y me levanto, sin saber qué esperar, pero mientras me
acerco a puerta veo que se abre un poco y alguien se asoma.
“?Oh, doctor Hank!” Susurro, alegre, deteniéndome en medio de habitación y haciéndole se?as para
que avance. ?Adnte!”
Lo hace, dándome una cálida sonrisa y mirando a Sinir dormido en cama. “?Cómo estás, E?”
pregunta, curioso. Se acerca y mira al bebé, extendiendo un dedo para acariciarle meji.
“Creo que lo estamos haciendo bien”. Respondo,nzando un gran bostezo. “Ha estado
sorprendentemente pacífico. ?Eso es normal?”
“No es anormal”, dice Hank encogiéndose un poco de hombros. “Quizás fue cuestión de suerte. La
ambncia está afuera esperando. ?Estás listo para ir al hospital para tu chequeo?
Asiento, ansioso, sintiéndome de repente más despierto. Después de una rápida discusión, acepto
encontrarme con Hank en entrada del pcio en unos minutos, después de despertar a Sinir. él
asiente y sale para informarles el n a los guardias y paramédicos. Luego, me acerco al lobo que
duerme en cama del Rey.
“Dominic”, le susurro, pasando una mano ligeramente por su cabello. “Despertar. Hora de irse.”
“No”, murmura, dándose vuelta con un gemido. “Voy a ser el rey de todos modos. Esta es mi cama.
Simplemente… me quedaré aquí hasta coronación.
Ríe y luego mira a tu alrededor, un poco sorprendido de que yo no hubiera pensado en eso. Sabía, por
supuesto, que estas erans cámaras reales, pero en lo único que realmente pensaba era en que eran
las habitaciones del Príncipe muerto… no es que algún día pudieran ser mías. Mientras miro a mi
alrededor, encuentro que tengo sentimientos encontrados acerca de perspectiva. Si bien me gusta
la idea de tener siempre eso a habitación donde nació mi hijo…
?La idea de vivir aquí, en este lugar? ?Dónde hubo tanta violencia?
?De ser reina de un mundo destrozado?
?De criar a mi hijo y, con suerte, a mis futuros hijos, en ese mundo?
Me muerdo elbio, de repente ansiosa por eso.
“Oye”, dice Sinir, y siento que se acerca para rozar suavemente mi brazo. “?Está bien?”
“Sí”, digo, sonriéndole, el peque?o y cálido cuerpo de Rafe presionado contra mí. “Solo… mamá se
preocupa. Creo que tendré muchos de esos durante el resto de mi vida”.
“No, si tengo algo que decir al respecto”, murmura Sinir, levantándose de cama y acercándose a
mí, envolviendo un brazo alrededor de mi hombro y acercándome a su pecho. “Vamos a arrerlo
todo, E”, susurra, besando parte superior de mi cabeza.
Cierro los ojos, dando un peque?o suspiro, creyéndole pero… sabiendo que esa promesa va a ser
difícil de cumplir.