17kNovel

Font: Big Medium Small
Dark Eye-protection
17kNovel > Alfa Dom y Su Sustituta Humana > Cap铆tulo 270

Cap铆tulo 270

    Capítulo 270


    #Capítulo 270 – El sue?o de E


    Sinir


    Extiendo mi mano, agarrando su brazo – su falda – cualquier cosa – mientras e desaparece de mi


    vista… en un abrir y cerrar de ojos. Un gru?ido crece en mi pecho. Maldita sea, ?por qué no puede


    quedarse quieta? Metos manos en los bolsillos y miro a mi alrededor, hacia el familiar bosque de


    ensue?o, este lugar al que hemos venido tantas veces. Pero hay algo ligeramente… extra?o en ello.


    Una neblina, una… falta de ridad en los detalles. Como si E no pudiera juntars piezas lo


    suficientemente bien.


    Sin embargo, todavía estoy aquí, lo que significa que una parte de e quiere que esté aquí. Me aferro


    desesperadamente a este conocimiento y empiezo a merodear por el bosque. ?Dónde diablos está


    e?


    –


    La escucho reír en algún lugar y giro cabeza, buscando a mi pareja por todas partes. Pero


    entonces… maldita sea, ?viene de encima de mí? Me detengo, miro el dosel de hojas ys nubes y


    escucho con atención.


    –


    Sí, ?está e en el cielo?


    Me llevos manos a boca y grito su nombre hacia arriba.


    “?!” Lloro. “?E! ?Vuelve aquí! No hay respuesta, solo más risas. Mi lobo interior merodea dentro de


    mí, hambriento, preocupado, listo para persecución. Pero ahora no es el momento de jugar al


    escondite. Dejé que mi ira y mi exigencia alfa infundieran mi voz, intentándolo de nuevo. “?E!” Yo


    ordeno. Escucho ques risas cesan. “?Baja tu trasero aquí! ?Ahora!”


    Y entonces, de repente, e está allí de nuevo, parada frente a mí. Mantengo mi rostro severo, sin


    dejar que se me escape nada del alivio que siento.


    “Mandona”, bromea, cruzando los brazos sobre el pecho y haciendo pucheros. “Gran lobo matón”.


    “E”, suspiro, sacudiendo cabeza y cerrando distancia entre nosotros, poniendo mis manos en


    cada una de sus mejis. Su carita es tan peque?a, tan frágil entre mis palmas. Y tan, tan


    increíblemente precioso. Dejé que mis ojos recorrieran e, saboreando cada detalle. “Bebé”,


    murmuro. “Regresa a mí.”


    “Pero estoy aquí”, se ríe, arrugando nariz, confundida pero no consternada. Su forma parpadea


    como una lámpara con una bombi defectuosa: ahora brinte, ahora confusa, luchando por


    mantenerse encendida.


    “Por favor, bebé”, le ruego, moviendo mis brazos para toma por los hombros, para acerca a mí.


    Por favor, inténtalo.”


    “Sinir”, se queja. “No entiendo.”


    “


    Sacudo cabeza, entrando un poco en pánico. La inocencia de E es una des cosas que amo de


    e, pero har con e ahora… eso si fuera una ni?a peque?a,o si realmente no


    entendiera, no recordara lo que le pasó. Y, francamente, no sé qué hacer: no había pensado en


    posibilidad de encontrarme con mi pareja en sus sue?os, pero encontré solo una parte de e, un


    facsímil indistinto en el mejor de los casos.


    Sin embargo, siento que E se rja en mis brazos mientras presiono contra mí, acariciando su


    rostro contra mi pecho. Me devano cabeza, tratando de descubrir qué hacer para trae de vuelta.


    Pero no se me ocurre nada: nada lógico, nada real. Y entonces recurro a lo que siempre nos ha unido,


    sin falta. Inclino su rostro hacia el mío y beso.


    Mi pareja responde instantáneamente, dándome un peque?o grito ahogado y dando un paso más


    cerca de mí. Pero nuestro beso rápidamente se intensifica. De repente, e acerca mi rostro hacia e


    y me besa con abandono. Pasa otro momento y e jadea,o si mi beso fuera aire para e,


    trayendo su vida. Sus manos se hunden en mi cabello, sus u?as rasgan mi cuero cabelludo mientras


    me acerca, me insta a seguir con su necesidad. Mi cuerpo responde instantáneamente a pesar de


    protesta de mi mente de que necesito hacer algo – que debería har con e – convence –


    –


    Cáte, pienso para mis adentros. Porque ahora mismo e es lo único que importa y esto parece ser


    lo que necesita.


    Siento que mis rodisienzan a debilitarse ys dejo, cayendo sobre es, arrastrando a E


    conmigo, encima de mí, con sus piernas a horcajadas sobre mi regazo mientras me arrodillo en el


    suelo del bosque. E gime, apretando sus caderas contra mí, presionándose más para que mi


    cabeza se incline hacia atrás sobre mi cuello. E toma el control de nuestro beso, deslizando su


    lengua dentro de mi boca y presionánd contra mía, desesperada.


    hambriento.


    Y dejé. Dejé que e se hiciera cargo del momento, de mí, de todo. Déj tenerme, todo de mí.


    Y mientras lo hace, me doy cuenta, de repente, de que su parpadeo ha cesado. que en mis brazos e


    esta


    sustancial…real.


    Mis ojos se abren de golpe y respiro profundamente, alejando mi rostro del de e – necesito ver, pero


    estoy desesperadamente asustado de que si nos detenemos – si interrumpo esto, e se desvanecerá


    –


    Pero no. Me congelo, mis brazos rodean su cuerpo con fuerza, presionánd contra mí, miránd.


    Cara de sorpresa que es vívida, cálida y real.


    “Dominic”, susurra, sus ojos de repente se llenan de una ridad, un conocimiento y un horror que me


    dicen, sin lugar a dudas, que ha vuelto.


    “Oh, Dios mío, E”, lloro, mi voz apagada mientras entierro mi rostro contra e, luchando contras


    lágrimas que brotan de mis ojos, que han estado presionando allí durante horas.


    “Dominic, Dominic”, susurra, su voz cada vez más frenética, sus manos aflojando su agarre en mi


    cabello y luchando para volver mi cara hacia suya. No puedo evitars dos lágrimas que se deslizan


    por mis mejis mientras miro. “?Qué está pasando?”, pregunta, su voz todavía no es más que un


    susurro. ?Dónde…? mira a su alrededor, cada vez más frenética, “?dónde estamos…?”


    “Estamos so?ando”, respondo, trabajando para mantener mi voz firme, mis brazos todavía apretados


    alrededor de e. “Estás en el hospital, E.


    “?Qué?” E jadea, con los ojos muy abiertos y aterrorizada. “?El hospital? ?Qué pasó con el bebé?


    Veo que sus ojos se llenan del pánico absoluto que sólo una madre puede sentir.


    “Está bien –“ susurré apresuradamente, sacudiendo cabeza, desesperada por calma. “él todavía


    está… todavía está ahí”. Sin embargo, puedo ver que mis pbras sólo reducen un poco su ansiedad.


    “Tenemos que salir de aquí”, sisea presa del pánico, mirando el bosque de ensue?o que sé que tanto


    ama. “Tenemos que ayudar


    “Shhh, shhh”, digo, trabajando duro para calmar lostidos de mi propio corazón, para transmitirle esa


    calma a e. “Está bien, cari?o”, digo, con mi voz tranqu, suave. “El mundo está estable, por el


    momento. Tenemos tiempo. Puedes rjarte.”


    –


    nosotros


    Su mirada vuelve a mí, sus manos presionadas contra mis mejis. “?Está hecho? ?La guerra? El


    –


    ?paz? ?El don?”


    Asiento lentamente, rogándole con los ojos que descanse. “Por favor, E”, le susurro. “No te


    preocupes por nada de eso ahora. Todo lo que necesitas hacer es sanar. Necesitamos que te


    concentres en mejorar”.


    “Estoy mejorando”, murmura, sacudiendo cabeza hacia mí, aunque siento que su cuerpo se rja


    un poco encima de mí, sus músculos se aflojan y su pánico abandona lentamente. “?Pero qué me


    pasa?”


    Espero un momento antes de responder, sosteniendo su mirada, dejando que sus músculos se rjen


    un poco más en este sólido marco de sue?o que recuerdo. Estoy preocupada, terriblemente


    preocupada, de que cuando se lo diga… e se irá vndo otra vez. Y peor aún, sácame del sue?o.


    “Por favor, Dominic”, suplica, y sus ojos dejan ro que necesita saberlo. “Por favor. ?Qué ocurre?”


    “Le diste el regalo de Diosa a tierra, E. Cambiaste el mundo”. Sacudo un poco cabeza,


    todavía maravillándome de mi increíble pareja. “Pero fue demasiado para tu cuerpo. Tuviste que


    someterte a una cirugía; has estado durmiendo durante días”. Veo que sus ojos se abren de nuevo por


    la conmoción y el miedo, pero aprieta losbios formando una línea apretada, dejándome continuar. “Y


    el bebé… ”


    Cierro los ojos, apenas puedo murmurarlo. Pero su voz es dura, fuerte y me ayuda a superar mi


    debilidad. “?El bebé?” e exige.


    “él está vivo, E, pero yo… no puedo sentirlo. Me preocupa que conexión se haya perdido y que…”


    Se quita una mano de cara y rápidamente presiona contra su estómago. Espero un momento,


    desesperada por saber, pero cuando e no ha…


    …Sé respuesta antes de que e diga.


    “Dominic”, susurra. “Yo tampoco puedo sentirlo. No lo he sentido desde aque noche en el desierto”.


    Queridos lectores, gracias por pasar y leer esta historia. Espero que lo hayan disfrutado. Estoy


    haciendo todo lo posible para actualizar lo antes posible. Te agradeceré que explores mis otras


    historias también. Siga mi jodida página Caroline, historia anterior y el grupo Caroline, historia


    anterior, si desea conversar o mantenerse actualizado sobre mi horario de escritura.


    Atentamente, Caroline, historia anterior.Original from N?velDrama.Org.
『Add To Library for easy reading』
Popular recommendations
The Wrong Woman The Day I Kissed An Older Man Meet My Brothers Even After Death A Ruthless Proposition Wired (Buchanan-Renard #13)