Capítulo 269
#Capítulo 269 – Todo solo un sue?o
Sinir
Entonces el médico ma suavemente a puerta. Deslizo mis ojos hacia él, molesta por tener otra
persona en habitación. ?Es esto lo mejor para e, todas estas interrupciones?
“?Cómo está e?”, pregunta el médico, acercándose a E. Cora se acerca a cabeza de E,
haciéndole espacio.
“Lo mismo”, murmuro, volviendo mis ojos al rostro pálido de mi pareja. “Sin cambios.”
“?Qué significa eso, doctor?” Pregunta Cora, retorciéndoses manos.
“Bueno”, responde el médico, inclinándose para estudiar el rostro de E. “No puedo decir que me
aliente. Creo que si estuviera mejorando, ya se habría despertado. Se aleja de e y se acerca a
algunas des máquinas, levantando cinta que han estado imprimiendo durante horas para leer el
informe. Pero”, murmura, estudiándolos. “No parece que esté empeorando”.
“?Hay algo que podamos hacer? —Pregunta Cora, mirándolo con ojos suplicantes. E,o yo,
quiere hacer algo, cualquier cosa.
“Vete a casa”, dice con franqueza el médico. “Descansar un poco. No hay nada que puedas hacer por
e aquí. Así que volved a casa y preparaos”.
“?Prepararnos?” Cora jadea y abre mucho los ojos. “Para -“
18
“Para lo que sea que venga después”, interrumpe el médico, miránd a los ojos de manera uniforme.
“No servirá de nada entrar en pánico. Si sobrevive, los necesitará a todos. él mira al resto de nosotros
mientras dice esto. “E va a necesitar que seas fuerte por e, así que no sirve de nada quedarte ahí
preocupándote. Te rendaría que te vayas a casa y nos dejes cuida aquí”.
Cora asiente ansiosamente, pero no puedo evitar ira que crece en mí.
1
“No voy a ninguna parte”, espeto, con los ojos fijos en el médico, que ahora regresa junto a cama.
“Entiendo”, responde, encontrando mi mirada. “Pero ustedes dos”, les dice a Cora y Roger, “no les
riendo que se queden”.
“Está bien”, murmura Cora, armándose de valor y asintiendo. Entonces e me mira. “Pero volveremos
ma?ana. Y en todo caso…”
“Le mantendremos informado”, responde bruscamente el médico, saliendo de habitación sin volver a
mirarme. “Deje su número en el escritorio de enfermera”.
“Abrupto, ese”, dice Roger, frunciendo un poco el ce?o mientras mira puerta vacía por que acaba
de pasar el médico.
“Me gusta un poco”, murmuro de m gana. “él no es un cobarde”.
Roger simplemente se encoge de hombros mientras Cora se acerca a sudo. “Sinir”, dice, con voz
seria. “?Cuánto tiempo llevas despierto?”
Sólo miro fijamente. Que pregunta tan estúpida.
“En serio, Sinir”, insiste. “El doctor tiene razón: no le estamos haciendo ningún favor a E.
nosotros mismos. Cuando despierte, te necesitará con todas tus fuerzas.
Sólo sacudo cabeza. “No estoy… no puedo descansar. No cuando e podía…”
No puedo terminar frase. Ni siquiera puedo pensar en ese pensamiento.
Cora asiente, pareciendo entender. Pero entonces eienza y de repente parpadea rápidamente.
“Espera, Sinir”, se apresura. “E me contó, una vez, cómo os… ?os conocisteis? ?En sus sue?os?
Giro cabeza y miro hacia e. “?Puedes…” agita una mano hacia forma inmóvil de E. “?Puedes
hacer eso? ?Pueden reunirse aquí allí? Tal vez… ?darle algo de esperanza? ?Algún estímulo?
Sacudo cabeza lentamente, rechinando los dientes. ?Por qué diablos no había pensado en eso?
Pero aún…
“No”, gru?í. “No sin su invitación. E tiene que llevarme al sue?o, y no lo sé… Me inclino para mira.
“Ni siquiera sé si está so?ando, y mucho menos en un estado para ofrecerme…”
Siento un repentino aleteo de esperanza dentro de mí. ?Podría ser posible?
“Sinir”, suplica Cora. “Por favor, inténtalo. No puede hacer da?o”.
Lo considero por un momento y luego, lentamente, empiezo a asentir. “Está bien”, estoy de acuerdo,
en contra de mi mejor juicio. Si me quedo dormido… y e no está so?ando, o yo no… maldita sea, es
una pérdida de tiempo. Nunca me perdonaría si e… si e se escapara mientras yo…
“Vayan”, ordeno, sin mirarlos. “Hago esto solo”.
Los escucho murmurar algo entre ellos y luego salir de habitación, cerrando puerta detrás de
ellos. Entonces me tomo unrgo momento para mirar a mi pareja. Inclinarse hacia adnte,
depositando un beso en su preciosa frente.
“Voy a verte, problema”, le murmuro. “Por favor déjame entrar.”
e
Spin Spin Spin, pienso, riéndome para mis adentros mientras doy vueltas en el peque?o bosque de
mis sue?os. Es tan bueno estar de regreso aquí, donde el aire es fresco y húmedo, y tengo los árboles
encima ys raíces debajo.
Estoy dando vueltas en círculos,o me encantaba hacer cuando era ni?a, riendo mientras avanzo.
“Gira, gira”, canto, mordiéndome elbio por el cer de hacerlo.
?Cuánto tiempo llevo dando vueltas así? Mi lobo aú, saltando más allá de mi visión. Pero cuando
me giro hacia e, ya no está. Cachorro tonto, ?a dónde va? La escucho de nuevo y me giro hacia e
y veo un destello de su pje rosa dorado. Pero luego, otra vez, se fue.
Me detengo, frunco el ce?o, busco y siento una repentina náusea.
“ Uf”, digo, cayendo al suelo, mis manos van a mi estómago. “Ohhh, demasiados giros”. Me río de
nuevo, riéndome de mí mismo. Ni?a tonta, poniéndome enferma. Entonces me tiro de nuevo sobre
hierba, disfrutando de sensación contra mi piel, esperando que pasens náuseas.
Original from N?velDrama.Org.
Pero no es así. Empeora y hace que me palpite cabeza.
“Ohhh”, gemí, llevándomes manos a cabeza. Ni?a tonta, sue?o tonto. De repente mi cabeza da
vueltas por sí s y cierro los ojos, no queriendo ver los árboles retorcerse sobre mí mientras estoy
quieta.
Deseo, de repente, por mi pareja. Por sus brazos alrededor de mí. Por su pecho presionado contra mi
espalda, su delicioso aroma abrumando mis sentidos. Eso, lo sé, podría curarme, borrar este horrible
sentimiento. Después de todo, hace que mi cabeza dé vueltas precisamente en dirión opuesta.
él podría incluso yo
afuera.
Y entonces, de repente, está allí. Lo sé en el momento en que llega y sonrío, apoyándome en hierba
sobre mis codos, buscándolo.
“H, preciosa”, murmuro cuando finalmente lo veo en el borde del bosque. Me empapo de su
hermosa apariencia, todo músculos altos y ondntes y poder oscuro. Pero… algo está mal. Su
imagen… parpadea, un pocoo lo hacía mi lobo. En un momento está allí, al siguiente se ha ido,
sólo para regresar brindoo si estuviera en una neblina.
“Quédate quieto”, le ordeno, frunciéndole el ce?o y se?ndo con el dedo en su dirión.
“Lo estoy intentando”, dice, riendo un poco y con voz tranqu. “Concéntrate, cari?o. Tráeme”.
Así que hago. Cierro los ojos y respiro profundamente, permitiéndome desearlo aquí.
Y cuando abro los ojos, ahí está él. Esta vez está más cerca, a sólo unos metros de mí . Y
–
– sí – cuando huelo el aire, puedo oler cada detalle de él en brisa. Me permito cerrar los ojos,
saboreando ese aroma.
Sin embargo, su cálida risa me trae de vuelta a él. “Bueno, problemas”, murmura, sonriéndome
suavemente. “Hemos estado esperando que te despertaras. ?Qué has estado haciendo en su lugar?
“Girando”, digo, riendo y echando los brazos hacia atrás por encima de cabeza. Y luego… ?bloop!
Me fuí. En otro lugars nubes, quizá totalmente ss, vuelven a girar. Gira, gira, gira, creo.
–
dando vueltas en suave nada des nubes ncas y esponjosas.
?Estaba hando con alguien? No lo recuerdo.
4741
Gira, gira, gira, pienso, riendo. En algún lugar, a lo lejos, escucho a mi lobo aur. Hago una pausa,
pero luego lo ignoro. ?Qué es un lobo de todos modos? Aquí no hay lobos, sólo nubes… tal vez yo
también soy una nube…