Capítulo 194
Sustituto idental de Alpha por Caroline Historia anterior Capítulo 194
Sinir
Cuando llego al bosque de los sue?os, estoy solo,o lo he estado casi todass noches desde que
me fui.
Sin embargo, en lugar de mar a mi parejao lo hago habitualmente, imaginánd en mi mente y
deseando que venga a mí con pura fuerza de mi anhelo y determinación, envío mi poder hacia
afuera. Libero toda fuerza de mi magia, extendiénd tan lejoso puedo, buscando cada
centímetro de este no encantado de existencia. Se aleja de mío una densa nie,
desbordando los límites de mi propia conciencia para profundizar en el vínculo de apareamiento y
rastrear a E.
Los sue?os son extra?os de esta manera: más cerca y más distantes de realidad, para que nuestras
almas puedan unirse cuando el poder de Diosa está en su punto máximo, incluso cuandos
puertas a mundos fantásticos y surrealistas se abren de par en par. No sé dónde está mi pareja, pero
mientras e también esté en el reino de los sue?os, sé que puedo encontra.
No es fácil. Se necesitan lo que parecen horas para finalmente sentir su presencia, detectar lostidos
de su corazón en vasta extensión de mundos etéreos. Finalmente encuentro, aunque está muy,
muy lejos. Para llegar a e debo viajar a través de docenas de sue?os diferentes: algunos míos, otros
de E, algunos unabinación de ambos. Es difícil no hacer una pausa y distraerse, especialmente
cuando me encuentro con una imaginaciónpartida de nosotros jugando con nuestro hijo peque?o,
con representación de paz ens manadas unidas y nuestro futuro en el trono. Me gustaría
permanecer en esas fantasías para siempre, pero hacerlo sería abandonar a E en su momento de
necesidad.
También me cuesta cuando me encuentro con una visión sensual de E y yo interpretando a
Caperucita Roja y el lobo feroz, especialmente cuando me doy cuenta de que el sue?o es suyo. Aún
así sigo adnte, aunque ciertamente tomo nota de idea para el futuro.
También hay cosas extra?as,o rana gigante que adivina el futuro para una línea directa de
psíquicos, o el barco pirata lleno de vegetales que ban ballet. Otros simplemente me hacen sonreír,
como fantasía impulsada por el antojo de E de una tierra de dulces en vida real, o mi propio
deseo infantil de montar un dragón mientras vu por el aire con grandes s coriáceas.
Con el tiempo, atravieso todass variaciones de sue?os felices y extra?os, hasta que el cielo se
oscurece y el camino por el que viajo se vuelve duro y frío. Sé que ahora estoy entrando en el reino de
las pesadis y me preparo para los horrores que se avecinan. Ignoros inquietantes visiones que me
atormentaron cuando era ni?a: el fuego que mató a mi madre, los monstruos que se esconden en mi
armario. Incluso logro superar los terrores juveniles de E, cosas que me destruirían porpleto si
tuviera que ves con mis propios ojos.
Lostidos de su corazón y su aroma me arrastran cada vez más hacia oscuridad, hasta que puedo
senti en siguiente curva del camino. Espero encontrar a mi pareja a merced de los sacerdotes
que ataron a su lobo, pero de repente me encuentro en un bosque que conozco muy bien, aquel
donde pasé los mejores días de mi infancia. Sólo que esta vez no es acogedor ni mágico, sino un
lugar vil lleno de terror y dolor. Cuando mi pareja finalmente aparece a vista, no es una ni?a
peque?a envuelta en un capullo de fuego. En cambio, veo a una adolescente medio muerta de
hambre, herida y sucia, pero luchando por su vida mientras dos hombres humanos se abnzan
sobre e.
Mi lobo ruge en mis oídos y mi visión se pone roja.
e
Estoy de vuelta en el bosque… lobos aundo en distancia… pasos pisando mis talones.
Cayendo, dando tumbos… estrellándose contra tierra una y otra vez.
Está sucediendo todo de nuevo, respiración jadeante,s sonrisas repugnantes. “Ahora mira lo que
has hecho, ni?a estúpida”.
Content ? N?velDrama.Org.
Dos figuras vestidas con túnicas en oscuridad, iluminadas por un rayo de luna entre los árboles. Un
dolor punzante en mi meji… el horrible conocimiento de que no hay escapatoria de esta vición.
Enfermedad… mi cuerpo siendo arrastrado. un destello teado ens hojas. Me arrancarons
piernas y me rasgaron ropa… ira ciega e irreflexiva, agresióno nunca había sentido. Sangre
brotando sobre mí, caliente, pegajosa y metálica. Mancha mi piel, marcándome para siempreo un
tatuaje gris, un recordatorio de lo que he hecho.
Asesino… Soy un asesino… y los sacerdotes todavía están mirando. Intento ndir el cuchillo otra
vez, sólo que esta vez mi mano está vacía. La daga ha desaparecido. Recorro el suelo en busca de mi
arma, pero ya no está. Miro hacia los sacerdotes mientras el segundo hombre se abnza sobre mí.
“?El cuchillo!” Grito frenéticamente. “
??A donde se fué!?”
Esto no está bien. En mi memoria, los maté a ambos. Me salvé a pesar del costo de violencia. Los
sacerdotes permanecen en silencio y ahora el otro hombre se abre paso entre mis piernas. ?No! Esto
no… no después de todo lo que ya pasó. “?Por favor, ayúdame!” Grito, renunciando a cualquier
sentimiento de orgullo, a cualquier valentía. “?Por favor, no dejes que haga esto!”
Un pu?o golpea mi cara, “Voy a hacerte pagar por esto, perra”. Mi atacante gru?e y se? a su amigo
muerto.
“?No por favor!” Lloro, “no se suponía que pasara de esta manera, deberías estar muerto”.
“Bueno, ahora puedes morir”. Su rostro se enfoca sobre el mío y puedo ver el odio puro y sádico en
sus ojos. Sus dedos se van en mi carne, manteniéndome quieta mientras se desabrocha el
cinturón. Me azota cara con el cuero cuando se suelta y luego lo usa para amordazarme y silenciar
mis gritos.
“?E!” Una voz que nunca he escuchado… al menos no todavía. Es profundo y maravilloso y me llena
de calidez,pletamente fuera de lugar en este horrible lugar. Y luego hay un gran lobo negro
corriendo hacia mí entre los árboles, y lo entiendo. Mi atacante apenas tiene tiempo de girarse antes
de que Sinir le coloque los colmillos alrededor de garganta, le arranque méd espinal del
cuello y lo arroje a undo. Empuja al hombre muerto fuera del camino y luego vuelve a ser un hombre
y se arrodi frente a mí.
Sinir toma mi cara entre sus manos. “Estoy aquí, E.
Estas bien.”
“?D-Domìnic?” Jadeo, aferrándome a él con desesperado alivio. “?Eres realmente tú?”
“Sí, peque?a”, confirma, aunque sus ojos miran más allá de mí, hacias figuras vestidas con túnicas
en distancia. “Soy yo. Estás seguro”
“?Cómo me encontraste?” Chillo, todavía con voz ronca de mi yo más joven.
“Soy tupa?ero. Siempre te encontraré, ?recuerdas?
Sinir canta.
Me levanta en sus brazos y me lleva de regreso por donde vino. A medida que avanzamos por tierra
de los sue?os, el horrible bosque de mi pesadi se transforma lentamente. Atrás quedó sangre y el
horror, oscuridad inhóspita que me atormentaba tan terriblemente. Poco a poco lo reemza el
bosque resndeciente de nuestras citas so?adas, y siento que yo también estoy cambiando. Ya no
soy una ni?a herida y asustada, sino mujer que soy hoy. No sé cuánto tiempo lleva, pero Sinir me
lleva hasta cama de nuestros sue?os y se sube, acercándome a su regazo. “Ya está. Te tengo,
cari?o. Se acabó.
No puedo creer esto. Realmente no creía que Sinir pudiera seguirme a través de los sue?os, y
mucho menos entender cómo era posible algo así. Pero eso ya no importa. En el momento en que
siento sus musculosos brazos alrededor de mí, aspiro su aroma y siento el estruendo de sus
ronroneos, me desmorono. Me derrumbo contra él y derramo todass emociones cons que he
estado lidiando estas últimas semanas: todo el horror, el miedo y el dolor. Toda confusión,
impotencia y culpa. Si tuviera control de mí mismo, podría intentar ocultarle algo a Sinir, pero ahora
estoy más allá de ese tipo de limitación. Todo se derrama a través de nuestro vínculo y puedo sentir su
dolor, su edad y su amor corriendo hacia mí.
Me mece hacia adnte y hacia atrás, besándome y acariciándome, susurrándome cosas dulces al
oído. Me aferro a élo a una balsa en un mar tormentoso y, por primera vez desde aque primera
terrible sesión de hipnosis, siento que no estoypletamente a deriva. ?Por qué no pudo haber
estado allí hace tantos a?os?
?Por qué tuve que esperar tanto antes de tener a este hombre en mi vida? Cuando mis lágrimas
finalmente disminuyeron y mi respiración se tranquilizó, lo miré.
Gracias.” Lo profeso con voz ronca. “No sé cómo lo hiciste, pero gracias”.
Sus pulgares limpian mis lágrimas y acaricia mi nariz con suya antes de presionar un tierno beso en
misbios. Hay consuelo en su tacto, pero también desesperación, y cuando nos separamos veo
lágrimas en sus ojos. “No vuelvas a ocultarme algoo esto, E”. No es una reprimenda, ni siquiera
una amonestación,s pbras están llenas de preocupación y tristeza.
“Lo siento, debería haberte dicho antes.” Confieso, inclinando mi cara húmeda en curva de su cuello
mientras él acaricia mi vientre. “Si lo hubiera sabido… nunca imaginé que serías capaz de arrerlo,
pensé que solo te harías cosas más difíciles”.
“No estoy aquí sólo para solucionar problemas, amigo”. él ronronea.
Y si son más difíciles para ti, son más difíciles para mí.
?No me has estado diciendo que no puedopartir lo bueno y quedarme con lo malo? Eso va en
ambos sentidos”.
“Lomento.” Digo de nuevo, sintiéndome reprendido a pesar de que no había nada mordaz en sus
pbras. “Sé que hamos de esto… Creo que todavía estoy pasando por un momento difícil con
eso”.
“Estas cosas no desaparecen de noche a ma?ana sólo porque hamos de es. Requieren
trabajo: tiempo y esfuerzo para ambos”. Hace una pausa, buscando mis rasgos de una manera que
me hace retorcerme. “Pero E, ?cuál fue ese sue?o?”
Me estremezco, incapaz de mirarlo a los ojos. “No fue un sue?o, fue un recuerdo”.