Capítulo 193
Sustituto idental de Alpha por Caroline Historia anterior Capítulo 193
Sinir
“Estoy preocupada por E”. Confieso, alejando mi cena.
“?Aún no has podido conectarte?” Pregunta Hugo, levantando vista de su propiaida. Hoy
estamos de viaje, entre territorios y disfrutando de una rara noche libre de política, aunque no libre de
estrés. Esta es primera vez que puedo dejar de moverme en todo el día y sé que tengo unarga
noche de investigación y preparativos para nuestro próximo destino por dnte.
“No de manera que quiero”. Confirmo. “Hamos por teléfono pero algo se siente mal. Sería
diferente si realmente pudiera ve, abraza y sentir sus emociones por mí mismo. No soporto esta
distancia”.
“Tal vez eso sea todo entonces”, adivina Hugo. “Te sientes ansioso porque estás muy lejos y no tienes
el vínculo en el que confiar, y ausencia de conexión está distrayendo a tu lobo”
“Pero no es sólo e”. Lo admito: “Cada vez que les pregunto a papá o a Gabriel sobre E, siento
como si estuvieran ocultando algo y me preocupa que e no esté cumpliendo nuestros sue?os. Cada
vez que me acerco a e… eso si e ni siquiera estuviera allí”.
“Eso no es algo inaudito. Las reuniones de ensue?o requieren más energía que el sue?o normal: más
poder cerebral”.
Hugo razona: “Pocas parejas se reúnen de esa manera todass noches, o incluso todass
semanas, especialmente en condiciones tan estresantes”.
“Mi preocupación es que esté demasiado estresada. últimamente apenas consigo que active
función de vídeo ens madas y cuando lo hago tiene grandes ojeras bajo los ojos”. Me quejo: “Y si
pudiera hace entrar en un sue?o, entonces podría obliga a decirme lo que está pasando, pero mi
voz por sí s no puede hacer mucho”.
Sin mencionar que traviesa encuentra una excusa para colgar el teléfono tan prontoo nos
ponemos severos con e. Mi lobo a?ade de mal humor.
“Sabías que eso era un riesgo”. Hugo responde con un suspiro: “Y si me preguntas, e no es única
que trabaja hasta el suelo para distraerse de extra?ar a su pareja”.
“No es por eso que lo estoy haciendo”. Respondo de mal humor y él menza una mirada de
incredulidad. “Al menos, no es única razón. Hay demasiado que hacer. Me siento culpable cada vez
que tomo incluso el más mínimo descanso”.
“Tú y E sois dos caras de misma moneda”.
Content ? N?velDrama.Org 2024.
Hugo se ríe: “Creo que ambos necesitan tomarse un día libre”.
“?Un día libre para hacer qué?” Frunzo el ce?o, sintiéndome irracionalmente molesta con mi Beta a
pesar de que sé que sólo está tratando de ayudar. “?Hacer turismo? ?Leer una nov? ?Mientras mi
gente está muriendo?
“?Entonces E tampoco debería conseguir uno?” Pregunta Hugo con picardía, terminando su to.
“?Debería seguir trabajando hasta que se queme porpleto?”
“Eso es diferente.” Muerdo, mostrándole mis colmillos.
“?Por qué?” Hugo exige. “?Por qué está bien que e se cuide s, pero tú no?”
“?Porque no puedo darme el lujo de quemarme! Si lo hago,prometo toda maldita guerra”.
Estallé enojado.
“Y es exactamente por eso que deberías ponerte algunos malditos límites, Dom”. Hugo gru?e. “Porque
si sigues así, te volverás inútil para nosotros, lo apruebes o no. Entonces, por el amor del hombre
Diosa, tómate noche libre. ma a tu pareja y ha, relájate y haz lo que necesites. Y vuelve
ma?ana recargado”.
Entrecierro los ojos hacia él, molestia corre por mis venas, “Sabes que a veces puedes ser un
maldito imbécil”.
“Sí, pero tengo razón”. Hugo reso, sin molestarse en lo más mínimo por el insulto.
“Por supuesto que sí, por eso es tan jodidamente irritante”. Me río entre dientes, me levanto y le doy
una palmada en el hombro. “Gracias hermano.”
Salgo deledor del hotel y me retiro a mi habitación, sacando mi teléfono. Son alrededor des 8
en punto, y aunque E y yo normalmente hamos mucho más tarde, creo que nuestras breves
madas antes de dormir podrían ser parte del problema: no nos dejan suficiente tiempo para har
en profundidad. Marco su número y espero a que contesten línea, mi lobo suspira con satisfión
cuando su voz sedosa llena mi oído, “?Dominic?”
“H, problema”. La saludo, “?Qué estás haciendo?”
“Sólo estoy tratando de ponerme al día con los nes de cumbre”. E explica. “?Está todo bien?
Estás temprano.”
“Todo está bien. Decidí tomarme noche libre, así que tú también deberías hacerlo”. Ordeno
calurosamente.
“Pero me queda mucho por hacer”. E objeta, sonando insegura.
“No fue una sugerencia, peque?o lobo”. Me río entre dientes, “Estoy tomando una decisión ejecutiva
de que ambos necesitamos un descanso”.
“Pero -“
“Sin peros, esto está pasando”. Ordeno, sin dejar lugar a discusiones. “?Has cenado?”
“Sí.” E responde, sonando sólo un poco hosca.
“?Comiste postre?” Sigo, deseando que encienda su maldita cámara para poder ve.
“No… aunque el chef hizo un pastel especialmente delicioso hoy”. E rev un anhelo obvio en su
voz.
“Está bien, entonces mas a cocina y pides a alguien que te traiga una porción extra grande. Luego
bá?ate, enciende el vídeo y tú y yo haremos de absolutamente cualquier cosa menos trabajo.
?Suena a n?” pregunto.
“Eso depende”, responde E con picardía. “?Realmente estás preguntando o es otra orden?”
“?Qué opinas?” Me río, extra?ánd tanto que me duele el pecho.
“Creo que eres un tirano mandón”. E responde con aspereza.
Pero te extra?o, así que seré bueno sólo por esta vez”.
Quince minutos después, su cámara hace clic y me concede vista de mi gloriosopa?ero
desnudo en un ba?o de burbujas humeante, con un enorme trozo de pastel de chocte descansando
en el borde de ba?era. Recorro su hermoso rostro, frunciendo el ce?o ante los círculos oscuros que
se ciernen sobre su pálida piel. E parece estar descontrda; peor aún, parece demacrada y
ansiosa. En ese instante, sé que esto es más que estrés o agotamiento y estoy furioso conmigo mismo
por no haberlo hecho antes.
“Bien bebé. Es hora de confesar”. Mis instintos de lobo me gritan que algo anda muy mal aquí. “?Qué
está pasando realmente contigo?”
E se sonroja y desvía mirada, una ra se?al de enga?o. “Todo esto es más difícil de lo que
esperaba”. E dice en voz baja. “No es que esperara nada de esto realmente. Simplemente te
extra?o, y trabajar con los refugiados es maravilloso; se siente muy bien, pero es difícil. Es muy difícil.”
Chasqueo suavemente, odiando el hecho de que e esté en una panta y no frente a mí. “Yo lo
creo. Pero ambos sabemos que eso no es todo. Presiono, y una parte de mí imagina que puedo sentir
su tensión incluso a esta gran distancia. E aprieta mandíb y puedo decir que está decidida a
permanecer en silencio. “Vamos, háme, amigo. Déjame ayudar.”
E niega con cabeza. “Estoy bien. Simplemente cansado y deseando que estuvieras aquí”. Dejo
que un pesado silencio cuelgue entre nosotros, y cuando no digo nada, e me mira por debajo de sus
pesta?as. “?Por qué?
?Alguien dijo algo?
Mi lobo se sienta en posición de firmes. “?Por qué? ?Qué habrían dicho? Gru?o con aprensión.
E se retuerce bajos burbujas y yo aumento fuerza de mi gru?ido, tratando de enviar todo mi
poder y dominio a través del teléfono. No estaba seguro de que funcionaría, pero E se estremece
instintivamente. E todavía está luchando contra mí, pero no cedo y finalmente e se derrumba. “?Te
mentí!” Finalmente esta,s lágrimas inundan sus ojos.
“?Qué pasa?” Pregunto, tratando de mantener mi voz tranqu.
“No me he perdidos citas de nuestros sue?os porque esté cansado”. E solloza. “He tenido
pesadis realmente ms desde que recordé que mi lobo estaba atado. Ni siquiera tengo
oportunidad de intentar ir contigo porque en el momento en que cierro los ojos vienen los malos
sue?os y luego paso mitad de noche tratando de evitar volver a dormir pero nunca lo logro y luego
simplemente sucede todo el tiempo. de nuevo.”
Su voz es temblorosa y susbios tiemn peligrosamente. “Y no te lo dije porque no quería que te
preocuparas e hice que Phil!ppe prometiera no decírtelo tampoco – así que por supuesto que está
enojado conmigo.
Y tu grabación ayuda pero no es lo mismo que tenerte aquí… ?y lo peor de todo es que cada vez que
pasa le molesta al bebé y no sé cómo hacer para que pare!”
Como siempre, mi loba se desmorona ante el sonido de sus lágrimas, y ni siquiera puedo enojarme
por el secreto. “Cari?o, está bien”. Canturreo y mis brazos alcanzan aunque sé que en realidad no
está aquí. Un ronroneo surge en mi pecho, mientras e entierra su rostro entre sus manos y
comienza a sollozar.
E, no estoy enojada. Por favor, no llores”. Te apuesto. “Resolveremos esto. Haremos que esto se
detenga. Si tengo que seguirte a tus sue?os y arrastrarte de regreso a un lugar seguro, lo haré”.
E levanta cabeza dócilmente, “?Es eso posible?”
“Nada es imposible cuando se trata de nosotros, cari?o”.
Te prometo: “Ni siquiera diosa me alejará de ti ahora que lo sé, recuerda mis pbras. Cuando te
vayas a cama esta noche estaré esperando, y dondequiera que te lleven tus sue?os, iré. Prometo
que te encontraré, pase lo que pase.