Capítulo 154
Capítulo 154 – La lión de E
Sinir
E se retuerce bajo mi imponente forma y puedo sentir los sentimientos encontrados de su loba. Está
satisfecha consigo misma por distraerme de mis pensamientos inquietantes, al mismo tiempo que está
ansiosa por mis intenciones y entusiasmada por mi dominio. E emite ondas de desafío y deseo al
mismo tiempo, yo el peque?o y travieso lobo aún no ha aprendido a censurar los pensamientos y
sentimientos que me envía, de repente escucho su dulce voz en mi cabeza. Alfa mandona. Tratando
de decirnos qué hacer,o si fuera su elión y no nuestra.
Content ? N?velDrama.Org.
Ah, pero es mi elión, amigo. Respondo, y los ojos de E se abren con sorpresa, luego acusación
cuando se da cuenta de lo que pasó. Me perteneces y eso significa que puedo decidir si desperdicias
o no tu preciosa vida por otra persona.
No deberías escuchar mis pensamientos cuando sabes que no puedo contrrlos. Me dice indignada.
Si no quieres meterte en problemas por ellos, entonces no deberías pensar en cosas tan ms.
Respondo, subiendo a cama y colocándome sobre e a cuatro patas. Además, creo que tal vez
querías que yo escuchara eso. No has estado proyectando todos tus otros pensamientos hacia mí,
sólo ese último.
?Por qué te provocaría intencionalmente? E reso y hermosa criatura debajo de mí inclina
cabeza y me expone el cuello, frotándose y retorciéndose más profundamente en gruesa ropa de
cama. Puede que no entienda lo que está haciendo, pero sus instintos llevan a montar un
espectáculo para mí, a seducirme con su posible sumisión.
Muy seductora, bo a su lobo, una profunda risa recorriendo mi pechoo un trueno. Mi adorable
compa?era se pavonea y puedo sentir confusión de E ante su propia respuesta. Pero si no
quisieras provocarme, entonces tampoco me habrías dicho que me cara ni me habrías puesto tus
hermosos ojos en nco. Me bajo entre sus piernas y acaricio su sedoso muslo con mi mano libre.
No sé de qué estás hando. Su lobo insiste, levantando el hocico.
Bueno, realmente no importa si lo quisiste o no, el resultado final es el mismo, problema. Dero,
bajando cabeza para mordisquear hermosa ofrenda de su cuello. E tiem de anticipación y
lujuria apenas contenida, el aroma de su excitación flota hasta mí, asegurándome que no estoy
presionando demasiado después de tanta excitación. Por supuesto, no fui muy gentil cuando
remé primera vez después de que e cambió, pero eso fue antes de que todo nuestro mundo se
derrumbara.
E gime cuando mis dientes muerden su piel sensible, arqueando su espalda y deslizando sus
brazos alrededor de mi espalda. Puede que seas un tirano, pero ciertamente sabes cómo hacerme
sentir bien. E confiesa. Nunca me cansaré de esto.
Oh cari?o, ni siquiera sabes qué es esto todavía. Respondo, alejándome de e. Me recuesto contra
almohada apda del nido de E, luego pongo sobre mi regazo, moviéndome tan rápido que no
puede seguir el ritmo. E jadea de sorpresa cuando se encuentra boca abajo con su delicioso trasero
a vista, y luego rápidamente intenta liberarse. “Uh-uh problema, no irás a ninguna parte”. Le digo
con severidad, manteniendo una mano en parte baja de su espalda, mientras otra acaricia
curva de su hermoso trasero.
‘La primera vez que hicimos esto fue para ayudarte a romper el dique de tus sentimientos. La segunda
vez fue sólo por diversión”. Le recuerdo, imágenes de nuestra delirante primera noche juntos llenando
mi cabeza. “Pero ahora voy a darte una idea de lo que sucederá si alguna vez vuelves a ponerte en
peligro imprudentemente, ya sea que tengas razones nobles o no”.
“Dominic, por favor no lo hagas”. —Pregunta, batiendo susrgas pesta?as hacia mí. Sin embargo, al
mismo tiempo su lobo me gru?e desafiante, desmentiendo dulce súplica de E. “No hice nada
malo”.
“Oh, no estoy de acuerdo”. Retumbo, masajeando los alegres globos bajo mis dedos. “Tu trabajo es
protegerte a ti mismo y a nuestro cachorro a toda costa. Los guardias que te asigné estaban más que
dispuestos a dar sus vidas por ti, y tu muerte habría sido en vano. Eso no es lo que nadie hubiera
querido”.
“Pero-” E protesta, retorciéndose de una manera que envía sangre directamente a mi po.
“Y eso no es nada sin mencionar forma en que me desobedeciste hoy al bajarte del avión antes de
que fuera seguro, discutir conmigo acerca de ver al médico, o forma en que me desafiaste esta
noche”. Sacudo cabeza. “De hecho, cuanto más lo pienso, más me doy cuenta de que he sido
suave contigo durante demasiado tiempo. Has estado superando tus límites conmigo cada vez más
desde que tu lobo despertó, y no le he estado dando lo que necesita, ?verdad? Pregunto, todavía
calentando el lienzo carnoso que pronto sufrirá el castigo de mi picazón en palma.
E me mira con los ojos muy abiertos, “?Lo siento, prometo que seré buena!”
Sin embargo, su loba tiene otros pensamientos al respecto. Ha por ti mismo, ?por qué deberíamos
seguir sus res si él ni siquiera va a haces cumplir?
?Quieres carte? E le dice a su lobo, sin darse cuenta o sin importarle que yo también pueda
escuchar esto. Sólo estás empeorandos cosas.
El descarado canino se encoge de hombros con desinterés y sé que mis instintos estaban en lo cierto.
Su lobo necesita esto tantoo el mío. “Mmm, creo que deberíamos hacer de esto una rutina
nocturna”. Sugiero, más que nada en broma porque quiero ver su reión. “Con un lobo tan travieso
al mando, necesitarás toda corrión que pueda proporcionarte”.
La mandíb de E cae, pero sus muslos se aprietan, tratando de aliviar el dolor en el centro. ?No te
atreverías!
“Mm-hmm.” Observo, levantándose el camisón y bajándole lentamentes bragas. Cuando veo el
charco de humedad empapando t, ronroneo de satisfión. “Puedo ver lo desagradable que te
parece esta idea”.
Cuando su propio olor llega a su nariz, E presiona sus manos sobre su rostro sonrojado. “?No
deberías burte de mí! Ni siquiera sé lo que me está pasando”.
“Está bien bebé, porque lo hago”. Lo prometo, levantando mano para dar el primero de muchos
golpes. “Esta es costumbre de los lobos, es natural que lo desees”.
E se sacude y grita cuando llega el primer azote, pero su excitación aumenta con su adrenalina
como si los dos estuvieran atados. Al décimo azote, me ruega clemencia, al vigésimo ya está
arremetiendo y insultándome, peleandoo un gato infernal. Para el día treinta, e se desploma
sobre mis piernas, llorandostimosamente incluso cuando el pozo del deseopartido entre
nosotros está casi desbordado.
Cuando termina, deslizo mi mano entre sus piernas y mis dedos se hunden en su humedad. No puedo
evitar llevar mis dedos a misbios y chupar su dulce miel de los dedos. “Qué delicioso, amigo”. Mi
lobo canta, flotando en superficie de mi piel. E gime de vergüenza pero mece sus caderas en mi
mano mientras mis dedos regresan a su centro. Apenas hace falta nada para hace correrse, ya está
muy excitada. “Buena ni?a.” La bo y sigo acariciando su apretada vaina mientras baja de su altura.
“?Crees que puedes tomar un poco más?”
E se estremece y asiente, y deslizo mis piernas debajo de e. Me muevo detrás de e y pongo
de rodis. Libero mi miembro duro y me conduzco hasta el fondo en mi pareja con un solo empujón,
haciénd gritar con sensación de ser empda tan profundamente al mismo tiempo que mis
caderas chocan con su trasero rojo.
La tomo rápido y fuerte, finalmente acerco a mi pecho para rasguear su clítoris y hundir mis
colmillos en mi marca mientras ambos gritamos de éxtasis. Me derramo en su cuerpo, mientras e se
aprieta y me abraza,s lágrimas corren por sus mejis antes sensaciones abrumadoras.
Luego, cuando su peque?o cuerpo está pegado al mío y mi mano descansa sobre su vientre
embarazado, nuestro hijo se da vuelta en su útero, presionando sus manos y pies contra pared de
su útero de maneras que hacen jadear y murmurar con algo entre sorpresa y sorpresa. y malestar.
Supongo que nuestra actividad lo despertó, pero cuando supero el vínculo, todo lo que siento del
cachorro es tranquilidad. Le gusta cuando su mamá está tan eufórica y contenta, y le gusta sentir mi
tacto.
Sé que E también puede sentirlo y, cuando recupera capacidad de har, gira cabeza por
encima del hombro. E me sonríe, rebosante de amor y triunfo. “Sabía que podía conseguir que
vinieras a cama”.
“Oh”, le sonrío a cambio. “?Es eso lo que fue esto? ?Me enga?aste, problema? Bromeo, tocando su
trasero rojo.
E sisea y se aleja, sus mejis se sonrojan. “Bueno, no de manera que neé”. E admite
tímidamente. “Pero funcionó de todos modos”.
“Qué peque?opa?ero tan inteligente y astuto”. La elogio, sabiendo que aunque e no esperaba
este resultado en particr, aprecio que tenga razón. Si e no hubiera venido a buscarme, todavía
estaría sentado en s de estar viendo esas horribles imágenes. Necesito descansar para ganar
esta guerra, y mi amada E encontró una manera de asegurarse de que duerma un poco. Mi último
pensamiento antes de quedarme dormido es lo perdido que estaría sin e y lo jodidamente
agradecido que estoy de no tener que estar sin e nunca más.