Capítulo 155
Sustituto idental de Alpha por Caroline Historia anterior #Capítulo 155 – La capital de Vanaran
e
Cuando entro a desayunar a ma?ana siguiente, tengo que intentar ocultar mi mueca de dolor
mientras me siento. Me duele el trasero y me pica cuando toca si, pero punzada del dolor
también envía un pulso de calor a través de mi cuerpo, evocando los recuerdos de lo que vino
después.
Siento los ojos de mi pareja sobre mí, y cuando levanto vista, Sinir me está mirando con una
sonrisa deplicidad. Parece tan lobuno en este momento que me pregunto cómo es que alguna
vez pensé que era algo más que un depredador despiadado. ?Hay algún problema, problema?
Pregunta en mi cabeza.
No sé de qué estás hando. Inhalo, volviendo nariz hacia él.
Esto sólo me gana una risa engreídao respuesta, y tengo que luchar para ocultar mi sonrojo.
“Bueno, ustedes dos ciertamente se encontraron”. El rey observa calurosamente. “Uno pensaría que
no había nadie más en habitación”.
Sintiendo una chispa de inspiración, me sobresalto: “Oh, majestad, ?cuándo llegó aquí?” Toda mesa
se ríe y Sinir desliza su mano sobre mi muslo, enviando chispas de puro afecto a través de nuestro
vínculo.
“Por favor llámame Gabriel, E. No hay formalidades en mi casa”. Responde el Rey, sonriendo
ampliamente. “?Como dormiste anoche?”
“Muy bien.” Respondo felizmente, y el peso constante de mano de Sinir cambia mientras sus
dedosienzan a trazar círculos en parte interna de mi muslo.
Mientras continuamos conversando, él desliza sus manos aún más arriba, deslizándose hasta mi falda
entre mis piernas. Nadie sabría nunca al mirarlo que está haciendo algo debajo de mesa, pero
apenas puede sofocar su gru?ido hambriento cuando se da cuenta de que no estoy usando bragas.
?Vas a serando, chica m?
No era mi intención, pero cuando intenté ponermes bragas, t simplemente irritó mi… piel. Es
una lucha incluso sacars pbras. Puedo sentir mi piel calentarse de emoción y vergüenza,
sorprendida por mi propia osadía. No puedo creer que me esté tocando de esta manera con tanta
gente a nuestro alrededor, cuando podríamos ser descubiertos en cualquier momento.
Oh, vamos, se bu Sinir, rodeando mi clítoris. Puedes hacerlo mejor que eso.
Mi ritmo cardíaco está aumentando, y estoy seguro de que los demás pueden oírlo, seguramente
Sinir no va a continuar con esta broma. Si esto dura mucho más, todos podrán oler mi deseo. Antes
de que pueda pensar en responder, el Rey ha de nuevo, desviando nuestra atención el uno del
otro. “Espero que te unas a nuestro recorrido por ciudad hoy, ahora que ya no descansas en cama”.
“No puedo esperar”. Respondo honestamente. Me sentí celoso cuando se ofreció por primera vez a
llevar a nuestro grupo hoy y mostrarnos capital, asumiendo que no podría unirme. Ahora no puedo
esperar. Después de todo lo que hemos pasado, nos vendría bien un poco de normalidad, aunque sea
sólo por un día.
“Tendrás que tomar notas de tus cosas favoritas para poder contarme todo sobre es más tarde”. Me
dice y parpadeo sorprendida.
“?Quieres decir que no vendrás?” Aro, mi lobo gime de infelicidad. él me devuelve un ronroneo
silencioso y yo arremeto ante el reconfortante sonido.
“Ojalá pudiera, cari?o”. Sinir frunce el ce?o. “Pero tengo demasiado trabajo que hacer. Las noticias
de anoche…s cosas son incluso peores de lo que temía”.
“Sé que todo es terrible, Dominic. Estaba emocionado de pasar el día contigo”. Respondo, dándole
mis mejores ojos de cachorro. “?Cuándo fue última vez que salimos juntos sin que campa?a se
cerniera sobre nosotros, verdad?”
El lobo de Sinir gime en mi cabeza. “No me mires así, cari?o. No puedo soportarlo”. Su mano se
queda quieta, retirándose de mi carne íntima para descansar en mi muslo. “Aquí cada minuto cuenta.
Cada segundo que desperdiciamos es otro momento que sufre gente del grupo unido. Unos pocos
minutos podrían marcar diferencia entre vida y muerte, para muchoso para contarlos”.
N?velDrama.Org owns this text.
“Pero no puedes ayudarlos si te agotas, Dominic”. —Argumento, recordando de agradecimiento
que me envió anoche justo antes de quedarnos dormidos. Estoy asumiendo plenamente mi deber de
ayudar a mi pareja a deprimirse y encontrar peque?as formas de sentirse en control en medio del
caos.
“Tupa?ero tiene razón, Dorn”. Gabriel repite: “Todos ustedes han pasado por demasiado.
Necesitas tomar un respiro para poder regresar por tu gente más fuerte que nunca”.
A Sinir parece que no le gusta idea en lo más mínimo. Su rostro se cierra y puedo sentir su lobo
obstinado vándole los talones. “Aprecio lo que ambos están diciendo, e incluso puedo reconocer
que hay algo de verdad en ello. Pero poder desconectarme es un privilegio que los lobos de Moon
Valley simplemente no tienen en este momento, y no podría perdonarme si lo hiciera cuando más me
necesitan”.
“Hijo, deberías escuchar a tu pareja”. Henry suspira. “Al ritmo que vas, te hundirás antes de que
termine semana”.
Sinir sólo frunce más el ce?o y cierra los pu?os. “Aprecio tu preocupación pero-”
“Si aprecias nuestra preocupación, entonces escucha, Dorn”. -interviene Roger-.
Puedo sentir su frustración aumentando, y cuanto más crece, más inquieta me siento. Sinir golpea
abruptamente mesa con uno de sus pu?os antes de abrir y cerrar boca. Al final, se aleja de
mesa y sale furioso sin decir una pbra más. Sé que no tiene a su lobo bajo control y se va para
evitar arremeter, pero lo sigo de todos modos.
“E lo dejó ir”, aconseja Hugo, “Necesita resolver esto solo”.
Me detengo en puerta y miro a mi suegro. “Tengo que.” Me encojo de hombros, antes de seguir a mi
pareja.
Lo encuentro en nuestra suite, caminando de undo a otro, con respiración entrecortada.
Sospecho que quiere cambiar, vino a nuestro santuario forestal para tratar de satisfacer a su animal
interior, para no verse obligado a salir a correr y tomar mucho tiempo. él mira hacia arriba cuando
entro, “No quieres estar cerca de mí ahora mismo, peque?o lobo”.
‘Sí.” Respondo, bnceando mis caderas mientras me deslizo hacia adnte. “Siempre quiero estar
cerca de ti”.
“Esto no es un juego, E”. Sinir gru?e. “Estoy así de cerca de perderlo”. Comparte, manteniendo el
índice y el pulgar a una distancia imperceptible el uno del otro.
“Así que piérdelo”. Ordeno. “?Cuántas veces he perdido el control contigo?”
“Eso es diferente.” Mipa?ero se queja: “que lo pierdas no es una amenaza para mí”.
“No me harás da?o”. Digo con confianza, acercándome incluso cuando él me frunce el ce?o. “Puedo
sentir tu amor por mí con demasiada fuerza y no estoy hecho de vidrio”.
Sinir reso: “Lo sé, pero…”
“Piérdelo.” Presiono, poniendo algo de fuerza detrás des pbras ahora. “Dime lo que estás
pensando”.
Puedo verlo en el momento en que esta, en el momento en que su resolución cede. él gru?e y me
mira mientrass pbras salen de susbios. “Estoy pensando que es fácil para Gabriel, mi padre y
mi hermano sentarse ahí y decirme qué hacer, cuando ellos no son los responsables de una manada
en crisis. ?Estoy pensando que no deberías preocuparte por mí y el hecho de que lo estés significa que
te estoy fando! Odio no poder pasar tiempo contigo cuando somos tan recién casados, que me
estoy perdiendo oportunidad de verte crear un mgro”. Continúa, se?ndo mi abdomen.
Sinir continúa desahogándose, haciéndose más y más fuerte con cada pbra. “Odio todo lo que
nos llevó a este lugar. Odio tener que sentarme y no hacer nada, porque guerra lleva tiempo. Pienso
que debería haberme quedado y luchar, incluso si no hubiera posibilidades de ganar. Estoy pensando
que soy un traidor por abandonar a mi pueblo”. Hace una pausa, viéndose tan salvaje que,
sinceramente, siento un poco de miedo. “Y estoy pensando que si Damon estuviera frente a mí ahora
le arrancaría virilidad y luego le arrancaría los dedos des manos y de los pies, uno a vez. Y
seguiría así hasta que fuera sólo un torso sin cabeza, pero lo mantendría con vida el mayor tiempo
posible para maximizar su sufrimiento”.
Lanzas últimas pbras en un ataque de rabia, y luego simplemente me mira con el ce?o fruncido,
respirando entrecortadamente. El corazón de Sinirte con fuerza y puedo sentir su energía errática
de lobo, su preocupación por asustarme. Al mismo tiempo, puedo sentir tensión drenarse de él
como si una válv acabara de abrirse y sionara toda energía tóxica de sus venas. Me está
mirando de cerca, esperando una respuesta, y lentamente me acerco a él. “?Sentirse mejor?”
Pregunto, sabiendo muy bien lo catártico que puede ser simplemente gritar tus quejas al cielo, incluso
si no sale nada de ello.
Sinir niega con cabeza y me ofrece una risa exasperada. “Sí, cosa imposible”, confiesa, pasando
una mano poderosa por su cabello. Todo su estado de ánimo se transforma ante mis ojos, “Sí, ?estás
feliz?”
“Soy feliz si tú eres feliz”. Murmuro, acercándome y envolviendo mis brazos alrededor de él, “No me
estás fando. Pero si no te das un respiro, terminarás fallándole as mismas personas pors que
estás luchando”. Lo profeso, y por si acaso, agrego. “Además, ?realmente vas a dejar que tu
compa?ero de cría deambule por una ciudad extra?a sin ti? Quién sabe qué cosas terribles podrían
pasarme”.
Sinir se ríe y rema misbios: “Está bien, problema, tú ganas, solo por esta vez”.