Capítulo 137
Capítulo 137 – La hierba
e
Mi dolor me mantiene despierto mucho más tiempo del que estoy seguro que podría haber logrado de
otra manera. Estoy s, así que no me molesto en intentar calmar mismentos y gemir mi
desesperación en el aire de noche. No estoy seguro de cuánto tiempo tomará para que el cambio se
establezca, pero rezo para que violenta transformación genere suficiente calor y energía para
permitirme sobrevivir. La posibilidad de que falle se filtra en mi mente y de repente me pregunto si
debería haberme quedado dormido en lugar de encontrar mi final en agonía.
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Oh Diosa, debería haber tomado hierba hace horas. Piensomentablemente. Ahora probablemente
sea demasiado tarde.
Este pensamiento sólo me hace llorar más fuerte, pero también hay un núcleo creciente de calor en mi
vientre, pulsando dentro de mí e irradiandos sensaciones más extra?as a través de mi cuerpo. De
repente, todo el bosque explota en una cacofonía de sonidos: grillos cantando, ranas croando, el ulr
de un búho y otras cosas que apenas puedo reconocer. Puedo oír peque?os animales correteando
bajo capa de nieve y el sonido del viento susurrando entre los árboles a kilómetros de distancia. Es
demasiado abrumador y me sorprendens imágenes que aparecen en mi mente, explicando cada
sonido con una ridad que no podría haber imaginado. Es casio si pudiera ver el sonido… y me
doy cuenta de que así debe ser para los lobos todo el tiempo. La hierba está funcionando.
Entonces escucho algo más, pisadas crujiendo en nieve. “?No! No no no.” Gimo desesperadamente,
mi mente lentamente arma el rompecabezas de información. Si escucho pasos significa… significa
que Sinir o el Príncipe finalmente me han alcanzado. De cualquier manera… me van a encontrar de
forma inminente, lo que significa que no tuve que tomar hierba después de todo. Encuentro fuerza
para levantar mi cuerpo sobre mis manos y rodis, metiéndome los dedos en garganta y tratando
de provocarme el vómito… para deshacer el horrible error.
Así fueo Sinir me encontró unos minutos más tarde, sollozando y con arcadas, rogando a
Diosa que se retractara de mis iones imprudentes. “?E!” Grita, corriendo hacia mí. “Oh, gracias a
las estres”. Su voz perfora mi cráneo con un volumen aterrador, y me tapo los oídos cons manos,
gritando.
“E, está bien, estoy aquí”. Sinir me asegura, malinterpretando mi dolor. Su voz todavía es
demasiado fuerte, pero el dolor en mi corazón es incluso más insoportable que el dolor en mi cabeza.
“No”, lloro de nuevo, con el pecho agitado. “No, tú… llegas demasiado tarde”.
Sinir cae de rodis en nieve a mido, usando equipo táctico de pies a cabeza que sin duda lo
mantuvo perfectamente abrigado durante su propia caminata alpina. Sus brazos me alcanzan, pero
me alejo de él, mi adrenalina vuelve a subir ahora que vida de mi bebé está en peligro innecesario.
Estoy llorando tanto que no puedo recuperar el aliento, pero todavía no puedo provocarme el vómito.
El poder surrealista que se arremolina en mi estómago solo se hace más fuerte y sé que no hay forma
de revertirlo. Giro cabeza hacia Sinir y él retrocede cuando ve mis ojos muy abiertos y brintes.
“Pensé… pensé que me estaba muriendo”. Intento explicar, mis pbras salen balbuceadas y
arrastradas. “No pensé… que tenía… una opción”.
Laprensión hace que los brintes ojos verdes de Sinir se abran de par en par con rma y
dolor. Maldice en voz baja, mirando por encima del hombro a su segundo al mando. “Necesitamos una
extrión ahora mismo. me a un helicóptero. Escucho al hombre sacar su teléfono y el tono de
marcar es tan fuerteo una sirena de nie a todo volumen.
Estoy sacudiendo cabeza mientras Sinir se acerca a mí otra vez, mis pbras son ininteligibles
en el colmo de mi angustia. “Esta bien bebe. Estará bien.” Sinir canta, arrastrándome hacia su
abrazo a pesar de que lucho con u?as y dientes. “Vamos, vamos a calentarte”. Se desabrocha el
abrigo y me atrae contra su cuerpo sobrecalentado antes de volver a subirlo.
El hombre que ha por teléfono ahora está hando, indicando nuestra ubicación, y me sorprende
descubrir que puedo detectar voz del piloto con misma facilidad. Lostidos del corazón de
Sinir golpean contra mi oído, y los sonidos de los corazones y respiración de sus hombres
también llenan mi cabeza. “Demasiado alto.” Lloriqueo: “Es demasiado ruidoso”.
“Lo sé bebé.” Sinir susurra, pero suenao un grito. Frota mi cuerpo con sus manos, generando
calor a través de su gruesa chaqueta. “No tenemos mucho tiempo”. Dice entonces, hando
ramente con sus hombres. “Está a punto de entrar en su primer turno”.
“Su primera…” Uno de los hombresienza a cuestionar, ramente sin conocer el secreto de mi
lobo reprimido.
Sinir lo interrumpe: “Te lo explicaré más tarde, tenemos que salir del bosque”.
Se pone de pie, acunándome en sus brazos y yo sollozo en su cuello. “E-el p-cachorro”. Gimo. “Lo-lo
he matado”.
“Shh, peque?a”. Sinir, ronronea, pero puedo escuchar el dolor en su propia voz. “Vamos a llevarte a
un lugar seguro. Joder, estás congdo”. Sale corriendo y de repenteprendo cómo llegó hasta mí
tan rápido. Incluso llevándome sobre dos piernas, él y sus hombres son cinco veces más rápidos que
un humano, y probablemente diez veces más rápidos de lo que yo estaría tropezándome y cayendo en
la nieve profunda por mi agotamiento.
Entonces el mundo empieza a volverse borroso y sientoo si me hubiera tragado una b de luz
brinte. Otros sentidos están empezando a agudizarse: mis ojos están fuertemente cerrados y
borrosos pors lágrimas, pero de repente mi nariz está tan abrumadao mis oídos. El aroma
familiar de Sinir ha sido magnificado mil veces, más profundo y másplejo de lo que jamás
había experimentado antes. Es tan fuerte que casi me siento intoxicado por él, pero también puedo
oler otras cosas, cosas que nunca imaginé que tuvieran aromas,o el sudor de los hombres que
nos rodean y el miedo de mi pareja por mi bienestar. Cosas ms también,o deposición
de los animales muertos atrapados en el hielo o los excrementos de un lince en algún lugar a lo lejos.
Pareceo si hubiera estado moviéndome por el mundo en una burbuja toda mi vida, y ahora esa
barrera protectora y ainte finalmente ha estado y todo se está enfocando seriamente. Me
recuerda al nacimiento, a un ni?o que existe en su saco oscuro y lleno de líquido hasta que es
introducido abruptamente en el duro mundo sin previo aviso. Supongo que esto es un renacimiento
para mí, peroparación hace que mis emociones se salgan aún más de control. El costo de mi
propia reencarnación es privar a mi cachorro de su propia vida… él nunca tendrá oportunidad de
experimentar vida fuera de mi útero.
Mis escalofríos sólo empeoran con mi dolor, y aunque piel abrasadora de Sinir protege mis
miembros hdos, no puedo calentarme. Salimos del bosque en un instante, y entonces un horrible y
violento ?pum, pum, pum!, llena mis oídos. Grito en respuesta al ruido del helicóptero, más doloroso
que cualquier cosa que haya experimentado hasta ahora. Sinir intenta ayudar presionando una de
sus manos sobre mía. “Solo espera, E”. él anima. “Te tengo.”
Salta a parte trasera del avión, me lleva a un rincón lejano y se abrocha. Estoy tratando de taparme
los oídos otra vez, pero no funciona. Sus hombres suben al helicóptero con nosotros y luego
abandonamos el suelo, ganamos altitud y nos elevamos hacia los cielos. El movimiento me hace sentir
mal del estómago, pero mi cuerpo parece incapaz de rechazar el contenido de mi estómago,o si
la hierba congra mis entra?as y formara una roca inamovible para asegurar que metamorfosis se
estableciera.
“Déjame ver tus manos, bebé”. —Pregunta Sinir, sacando una de mis palmas de mis orejas para
examinar mis dedos. Maldice de nuevo y me doy cuenta de que es porque mis extremidades se han
puesto azules por congción. él hace lo mismo con mis pies, y ni siquiera puedo preocuparme por
perder los dedos des manos y los pies. Con mucho gusto los cambiaría por mi bebé. Sinir mete
mis dedos hdos debajo de sus brazos y agarra los dedos de mis pies con sus manos, tratando de
irradiar su propio calor en mi sistema. “Lo siento”, murmura lo más bajo que puede, su voz llena de
emoción. Huelo sal, a diferencia de mis propias lágrimas o el sudor de los demás, y me doy cuenta de
que sons lágrimas de Sinir. “Lamento que me haya tomado tanto tiempounicarme con
usted”.
He estado manteniendo los ojos bien cerrados, aterrorizada de a?adir más estimción sensorial a mi
sistema ya sobrecargado, pero me obligo a mirarlo. Está oscuro en el helicóptero, lo cual es una
verdadera bendición. Puedo ver a Sinir tan ramenteo lo habría hecho normalmente bajo
luz, sus rasgos están tensos por el peso de su culpa y tristeza. No puedo soportarlo, esto no es su
culpa y sé que se va a torturar por mi decisión precipitada. “Debería haber esperado… haber sido más
fuerte”.
El rostro de Sinir se arruga de dolor. Empieza a ronronear y luego se detiene, recordando mi
sensibilidad al ruido. Abre boca para responder a mi afirmación, pero antes de que pueda
pronunciar una pbra, algo explota dentro de mí y grito a todo pulmón.
Sinir me agarra con más fuerza y ordena a los pilotos que se den prisa. “?Más rápido! Su turno está
comenzando”.c