Capítulo 136
Capítulo 136- El dilema de E
e
Miro a mi alrededor, hacias monta?as hdas, entrecerrando los ojos hacia el cielo. El sol está en lo
alto, apenas a mitad de su viaje diario de Este a Oeste. Eso significa que es alrededor del mediodía…
tres horas desde que encontré el pasaje, según el reloj del dormitorio. La fecha límite del Príncipe no
es hasta el anochecer, lo que significa que todavía hay tiempo para avisar a Sincalir, suponiendo que
pueda encontrar manera de regresar a ciudad.
De repente me estoy castigando por dejar mi bolsa de viaje. Mi abrigo no estaba allí porque había sido
manchado y da?ado, pero tenía otra ropa adentro, cosas que podía poner sobre mi cuerpo para tratar
de darme algo de calor. Podría moverme más rápido sin el peso, pero ligereza no me ayudará si me
muero de hipotermia.
Simplemente mantén tu sangre en movimiento. Mi lobo aconseja que, mientras tu corazónta, te
mantendrá caliente.
No si estoy sudando. Respondo, el líquido simplemente se congrá y me matará más rápido.
Luego manténgase activo, pero no tantoo para sudar. De todos modos, no querrás estresar al
bebé. E aconseja,
Está bien. Estoy de acuerdo. ?A qué distancia crees que está el valle?
Bueno, no está a vista, así que debemos estar endera equivocada de monta?a. Mi lobo
razona, haciendo que mi corazón se hunda.
?Así que lo que? ?Tengo que repasarlo? Pregunto con horror, mirando hacia el pico cubierto de nieve.
No hay manera de que pueda hacer ese tipo de ascenso sin equipo, y ciertamente tomaría más tiempo
del que tengo disponible. Además, probablemente caería en una grieta o quedaría enterrado en una
avncha. No hay manera de que pueda sobrevivir a ese viaje.
Creo que tenemos que renunciar a idea de alcanzar a Sinir antes de que pueda venir tras
nosotros… necesitamos que él venga tras nosotros. Todo lo que podemos hacer es tratar de
mantenernos calientes y esperar que intente rescatarlo lo antes posible. E sugiere.
Odio admitirlo, pero sé que tiene razón. Quería evitar que Sinir se encontrara con más peligro del
que ya tiene, pero los mendigos no pueden elegir, y ahora mismo ciertamente soy un mendigo.
Entonces, ?me quedo quieto y camino en círculos, o intento descender? Me pregunto. No quiero
quedarme a intemperie así, en caso de que el Príncipe se dé cuenta de que he escapado antes de
que Sinir venga a buscarme, pero cuanto más cerca esté del túnel, más rápido podré ser rescatado.
Podría volver al túnel y esperar que el Príncipe no se dé cuenta. Me doy cuenta, una bombi esta
en mi cabeza. Es un riesgo, pero al menos el túnel había estado más cálido, seguramente tendría más
posibilidades si… Mis pensamientos se desvanecen cuando me giro y veo que pared de roca por
donde emergí está bien cerrada. Al igual que chimenea, una pnca interior había abierto salida
al pasillo, pero a diferencia de chimenea, ésta parece haberse cerrado detrás de mí.
Presa del pánico, corro hacia losa de granito, empujándo había visto a mis guardias en
casa segura. Intento y trato de abrirlo de nuevo, buscando algo que pueda activar el mecanismo
interno y no encuentro nada. Al final arrojo mi cuerpo a roca, lágrimas de frustración corren por mis
mejis. “?No!” Grito enojado. “?No no no! No es justo. ?Abre, maldito seas!
No pasa nada y termino desplomándome en nieve con un grito mudo de indignación y miseria.
?Levantarse! Mi lobo ordena bruscamente, tumbarse en nieve te va a empapar ropa y entonces
estaremos realmente jodidos. Sabiendo que tiene razón, me pongo de pie de un salto. Las lágrimas de
escarcha caen por mis mejis y frotos partícs cristalinas, tratando de mantener mi ingenio aContent ? N?velDrama.Org.
pesar de que no quiero nada más que enojarme con Diosa y el universo por ponerme en esta
situación.
Perdido, miro hacia monta?a. La línea de árbolesienza aproximadamente a una mi debajo de
mí, y aunque sé que el sol me mantendrá más cálido que el bosque sombreado, también es una
elevación más baja y podría encontrar refugio para pasar noche. Incluso mientras lo pienso, sé que
no pasaré noche… no en mi estado actual.
Siempre estáns hierbas. Mi loba me recuerda suavemente, su voz cargada de arrepentimiento por
haber hecho sugerencia. Si me despiertaspletamente podremos manejar los elementos. Los
lobos están hechos para naturaleza… serás diez veces más difícil de matar.
?No! Argumento inmediatamente agarrándome el vientre. No, a menos que no tengamos otra opción.
Esas hierbas son el último recurso.
No me gusta más que a ti. Eenta con tristeza, pero esto es vida o muerte. Si no lo logras, Rafe
tampoco.
?Yo sé eso! Insisto ferozmente. Pero no puedo… todavía existe posibilidad de que podamos
encontrar otra manera. Quizás Sinir pueda alcanzarlo antes de que sea demasiado tarde. Tal vez
haya una caba?a en algún lugar de ese bosque… de hecho, ?apuesto a que sí! Si Familia Real usa
estos túneles en emergencias, ?apuesto a que hay algún tipo de refugio de emergencia cerca! Sería
una locura no hacerlo cuandos cosas se ponen así en invierno.
Bien entonces. Mi lobo lo aprueba. Seguimos moviéndonos y buscamos refugio.
Más tranquilo ahora que tengo un n, me froto barriga y le doy una pbra de consuelo a mi
cachorro en crecimiento. “Está bien, ángel. Papá vendrá por nosotros y hasta entonces te mantendré
sano y salvo”.
Me lleva a?os llegar al bosque. Fuerzo mis piernas cansadas a través de los profundos montones de
nieve, hundiéndome en pies de polvo fresco con cada paso que doy. Intento usar mis sentidos
agudizados para detectar un camino o se?ales de apertura entre los densos árboles, pero parece que
no puedo descifrar nada más que hielo y nieve. Ya estoy exhausto y me arde piel con el mordisco
del viento cial. Siento cierto alivio cuando me adentro en el denso bosque, olfateando el aire en
busca de signos de vida silvestre o civilización, sin importar cuán distantes estén.
La nieve no es tan profunda en el bosque y no hace tanto fríoo en capa de nieve expuesta,
pero cada vez es más difícil seguir moviéndose. Tengo tantas ganas de descansar, pero mantengo mi
mente en Sinir y Rafe, y fuerzo a mi cuerpo a seguir luchando.
Sigo avanzando a trompicones durante lo que me parecen horas, y cuando cae noche, me doy
cuenta de que, en realidad, ha pasado mucho más tiempo del que pensaba. No he encontrado
ninguna se?al de refugio y el aire a mi alrededor se vuelve más gélido a medida que llega oscuridad.
“?Dónde estás, Dominic?” Pregunto en voz alta, mi aliento sale en una nie nca alrededor de mi
cara. Intento consrme sabiendo que él seguramente ya sabrá que escapé y que probablemente
esté en camino… pero ese túnel era muyrgo y he estado caminando durante horas desde entonces.
No llegará a tiempo. De repente me doy cuenta, con terrible certeza. Debió esperar hasta que no pudo
más… Le rogué sólo que me rescatarao último recurso y me escuchó. Ahora está demasiado
lejos y estoy demasiado débil. Aún faltan horas para él y apenas puedo poner un pie dnte del otro…
ya ni siquiera puedo sentir los dedos de mis pies.
Cuando horrible realidad me alcanza, abandono mi viaje. Los escalofríos recorren mi cuerpo, me
acurruco en el suelo, agarrando mis extremidades en una peque?a b. Sólo me queda una cosa por
hacer… pero no puedo soportar el dolor de saber que salvar mi vida significará acabar con de mi
bebé.
“Lomento.” Sollozostimosamente, acunando mi barriga. “Lo siento mucho. No quiero hacer esto”.
Le digo a Rafe. “Lo intenté… intenté con todas mis fuerzas salvarnos”.
Aunque había sido sugerencia suya, mi lobo sigue tristemente en mi cabeza, tan devastadoo yo.
“Te amo mucho. Si hubiera otra manera… nunca te haría da?o”. Mi respiración se agita tan
violentamente que ya no puedo respirar, “Tú eras mi sue?o… eras todo lo que siempre quise… tu
papá y yo íbamos a darte una vida tan maravillosa…”,parto con hipo. “Nunca te faltaría nada ni
dudarías ni por un solo segundo de lo profundamente que te amamos. Eras todo mi mundo, y el de
Dominic también… No puedo soportar que ya me esté refiriendo a él en tiempo pasado. “Lo siento
muchísimo… siempre serás mi principito. Nunca te olvidaremos, Rafe”.
Continúo llorando hasta que puedo sentir que mis párpados se caen y mi ritmo cardíacoienza a
disminuir. No me muevo hasta que sé que no hay más tiempo que perder. Si no hago esto ahora… mi
bebé no será el único que muera.
Es hora. Mi lobo murmura, sonando demasiado lejano para consrme.
Mi corazón se rompe en un millón de pedazos… Me trago hierba.