Capítulo 138
Capítulo 138 – E cambia
Sinir
No recuerdo mucho sobre mi propia experiencia al cambiar por primera vez. Recuerdo el dolor
cegador, el tormento de tener cada hueso de mi cuerpo roto, cada músculo desgarrado para realizar
extra?a alquimia de transformarme en un lobo. Recuerdo que sentío si durara para siempre,
certeza de que nunca terminaría… que seguramente me estaba muriendo. No entendía cómo alguien
podía sobrevivir a semejante tormento, pero mi Padre estuvo a mido en cada paso del camino,
abrazándome, consolándome y prometiéndome que todo estaría bien. Recuerdo el rugido de su voz
firme y tranquilizadora más que cualquier otra cosa, pero nunca imaginé lo difícil que debe haber sido
para él verme sufrir así.
Ahora lo entiendo demasiado bien. Es peor con E, porque todos sus sentidos entran al mismo
tiempo: el mundo entero de repente se vuelve demasiado agudo, demasiado brinte, demasiado
ruidoso. Y su agonía es más profunda, porque al convertirse en su loba también está perdiendo a
nuestro bebé, el bebé que esperó y anheló durante tantos a?os. Estoy devastada al saber que nuestro
hijo no sobrevivirá, y puedo sentir su inmenso estrés a través de nuestro vínculo cuando el lobo de E
emerge, pero peor parte de todo esto es saber que no puedo arrerlo. No puedo proteger a
ninguno de ellos de brutalidad de naturaleza.
Con mucho gusto asumiría yo mismo el dolor de E. Con mucho gusto sufriría para que e no tenga
que sufrir… pero no puedo, sólo puedo estar ahí para e y tratar de aliviar su angustia. Cuando el
helicóptero aterriza en el techo de mansión, llevo a E a mi habitación, luchando por sujeta
mientras su peque?a forma se sacude y sufre espasmos con más fuerza de que jamás podría
manejar normalmente. Todavía está temndo de frío y, aunque su lobo se está despertando, me
preocupa que no sea lo suficientemente rápidoo para salvarle los dedos des manos y los pies.
“Mira bebé, mira, es tu nido”. Le digo, sacánd de mi abrigo para deposita en cama.
E todavía se encuentra ens etapas iniciales de su turno, todavía lo suficientemente lúcidao
para saber dónde está y qué está sucediendo. Por supuesto, no seguirá así. En unas horas estará tan
consumida por el dolor que ya no sabrá su propio nombre. E mira a través de habitación a
oscuras, observando su entorno. Con un gemidostimero, se arrastra débilmente hacias
profundidades del refugio acolchado, aliviada de estar en su refugio seguro y desconsda al saber
que no necesitará un nido por mucho más tiempo. Rápidamente entierro su forma temblorosa en
mantas y le dejo un beso en meji manchada de lágrimas, prometiendo regresar en breve.
La dejo sólo el tiempo suficiente para llenar ba?era con agua tibia, tratando de no pensar en lo
diferente que podría haber sido si no hubiera esperado tanto para entrar tras e. Había estado
tratando de respetar sus deseos, de hacer que su escape fuera lo más seguro posible. En cambio,
terminó s e indefensa en monta?a hda.
Los sonidos del nto inconsble y los gemidos de dolor de E proporcionan una banda sonora
tortuosa a mi diatriba interna, y regreso al dormitorio para encontra retorciéndose de malestar
debajo des mantas. Cuando trato de levanta e se resiste, “N-no”. E llora, apartando mis
manos. “Quiero quedarme. Si tengo que perderlo, debería ser aquí”.
N?velDrama.Org owns this text.
“Te traeré de vuelta”. Lo prometo, dándome cuenta del error que fue ofrecerle este consuelo y luego
intentar quitárselo, aunque sea sólo temporal. “Primero tenemos que calentarte, cari?o”.
Pero E no lo permitirá. E lucha contra mí con u?as y dientes mientras saco de cama a
fuerza, tan cruelo un peque?o gato infernal a pesar de su agotamiento y su estado de
agotamiento. Me rompe el corazón ser tan despiadado con e, pero sé que es por su propio bien. No
puedo lograr que se quede quieta el tiempo suficiente para desvesti, así que le arranco ropa y
arrastro al ba?o. E entra con un gran chapoteo, luego gime cuando el agua tibia llega a sus
extremidades entumecidas, sin duda provocándole hormigueos y agujas.
E inmediatamente intenta escapar de ba?era y sujeto, deseando que hubiera otra manera.
mé al médico, pero hasta que termine su turno, administrarle cualquier tipo de atención será
desgarrador. E me azota de única manera que puede, diciéndome que me odia, que soy un
monstruo y que nunca me perdonará por esto. Sé que e no es e misma, pero mentiría si dijera
que estas pbras no dolieron, vándose en mi ya dolorido corazóno si fueran otros tantos
cuchillos.
Ni siquiera puedo ronronear por e, porque el ruido por sí solo hará que su dolor sea mucho peor. Los
sonidos y los olores caóticos de ciudad ya han amplificado el dolor que sentía en el bosque, y estoy
haciendo todo lo posible para no agravar su situación. Desearía poder darle algo deida para
ayuda a proporcionarle energía para lo que está por venir, pero sé que será imposible.
Probablemente sea lo mejor de todos modos, ya que sus paps gustativas serán tan sensibleso
todo lo demás.
De repente, espalda de E se inclina violentamente mientras un horrible crujido llena el aire, y sé
que se nos acaba el tiempo. E aú de dolor al entrar en segunda etapa de su turno, y mi loba
gime impotente, rabiosa por necesidad de aliviar su tormento. La saco del ba?o y devuelvo al
nido, dejánd sentir mi cercanía y rezando para que esto consuele. Los gritos de ira de E se
transforman en gemidos y rogando que lo detenga. Sólo puedo abraza y acaricia, susurrándole
pbras dulces y recordándole que es sólo temporal. “Lo sé bebé. Sé que duele. Prometo que
terminará pronto”.
En algún momento, E vuelve sus ojos hacia mí, sus pups están tan dtadas por el dolor que sus
iris no son más que un anillo dorado brinte alrededor de estanques de tono negro. “Ya no quiero ser
un lobo”. E gime y sus dedos se van en mi piel con una fuerza increíble. “Simplemente haz que
se detenga”.
“Lo haría si pudiera, peque?a”. Respondo miserablemente. “Lo siento mucho.”
E gira cabeza y se paraliza cuando todos sus dedos se rompen a vez, su boca se abre en un
gemido silencioso, más allá de capacidad de emitir un sonido. “Shh”, canturreo inútilmente, “Shh, lo
sé”.
A tercera hora del turno, mendicidad de E ha cesado. En lugar de eso, el dolor destroza su
cuerpo con sonidos viciosos de huesos rompiéndose y desgarrando carne, contorsionánd en
formas antinaturales mientras entra y sale de conciencia, grita hasta quedar ronca cuando está
despierta y queda inerte cuando oscuridad finalmente se apodera de e nuevamente.
Mi padre entra después de uno de esos episodios y me encuentra acunando su cuerpo dormido y
destrozado. La acuno y le murmuro al oído, esperando que pueda oírme en algún lugar profundo. “Te
amo, E. Eres amado, muy amado”.
“Necesitas tomarte un descanso, Dominic”. Mi padre me alienta suavemente, acercándose lo
suficienteo para colocar una mano firme en mi hombro.
“No, no puedo deja”. Insisto obstinadamente, mi lobo gru?e ante s sugerencia.
“?Al menoserás si te traigo algo?” Pregunta, usando su voz más severa de “papá”. “Vienes de
una bata, un secuestro y una operación de rescate, además de todo lo demás”. Cuando todavía no
respondo, mi atención se centra en mi pareja, a?ade. “Tienes que mantener tus fuerzas si quieres
ayudar a E”.
Esto finalmente me hace estar de acuerdo, y cuando un rato después me trae un to lleno de
comida, lo devoro tan rápido que me preocupa haberme enfermado. No me di cuenta de lo hambriento
que estaba hasta que tuveida frente a mí, e inmediatamente me sentí revivido, físicamente si
no emocionalmente.
Laida me da resistencia que necesito para apoyar a E durante el resto de su turno.
Cuando termina y E finalmente se queda quieta (una loba dorada rosa del tama?o de una pinta
acurrucada entre los restos de su nido, desmayada por puro cansancio), salgo de habitación a
trompicones y caigo en los brazos de mi padre. Me desplomo contra él, llorando más fuerte de lo que
recuerdo desde que murió mi madre. él ronronea y me consuo lo hacía cuando era un
cachorro, y solo puedo sollozarle mi agradecimiento, no solo por este consuelo, sino por su propio
sufrimiento que me ayudó en este proceso cuando era un ni?o. Puede que E sea mipa?era y
no mi hija, pero ahora entiendo lo que significa guiar a alguien en su primer turno.
A cambio, papá me asegura que no será tan malo cuando finalmente sea padre. “Hoy hiciste algo que
ningún padre ha tenido que soportar”. élparte, frotando mi espalda. “Esto fue mucho más que un
simple primer turno y nunca he estado más orgulloso de ti, hijo”. Esto sólo me hace llorar más fuerte y
él cloquea con simpatía. “Ve a estar con tu pareja, Dominic. Necesitas el descanso tantoo e”.
Gritando, agotado emocional y físicamente, hago lo que me dicen. Al regresar al dormitorio, me quito
la ropa y me pongo mi lobo, antes de saltar a cama y enroscar mi gran cuerpo alrededor del de E.
En el momento en que cierro los ojos, estoy dormido.