Capítulo 122
Capítulo 122: El pasado de E, parte 2
Advertencia de activación: este capítulo contiene experiencias de abuso y agresión sexual; nada
explícito, ?pero tenga cuidado al leer!
Sinir
No cambies, no cambies, no cambies. Pienso maniáticamente. E te necesita.
Escuchar a E contar su infancia siempre me pone furiosa, pero esta vez es peor que todass
demás. Sospecho que E sufrió terribles traumas desde hace algún tiempo, pero antes de esta noche
había podido apaciguar mi indignación con esperanza de estar equivocado.
No más.
Mientras E ha, me pregunto cómo podría imaginarse débil. Ni siquiera soporto escuchar su
historia, pero e realmente vivió. Se sacrificó por su hermana y sobrevivió a cosas que sólo puedo
imaginar.
“Cuando matrona se dio cuenta de que era yo, sonrió con tanta crueldad que se me revolvió el
estómago; se alegró mucho de llevarme a mí en lugar de a Cora”. E continúa, estremeciéndose con
el recuerdo. Su inquietud le da a mi lobo el empujón que necesitaba para dejar dedo su propia ira y
cons. Finalmente logro un ronroneo débil y E presiona su nariz contra mi pecho, respirando mi
aroma.
“E me llevó a su habitación y me puso en su cama, y luego entró conmigo y…enzó a tocarme
de maneras que no me gustaban ni entendía. E también me hizo toca y nunca dejó de har. E
me decía una y otra vez lo bonita que era y seguía preguntándome si me gustaba. Le dije que no, pero
e simplemente insistió en que se trataba de un juego especial y secreto al que tuve suerte de jugar.
Dijo que todo lo que sentía podía resultar confuso, pero que era bueno, correcto y natural. E dijo que
requería práctica, pero que tendríamos mucho tiempo… Después me llevó de regreso al dormitorio y
me recordó que nopartiera nuestro secreto. Cora me preguntó qué pasó pero no supe cómo
explicárselo”.
“Al día siguiente fui al médico de residencia y le conté lo que había hecho matrona. Nunca me
había gustado mucho, pero en mi corazón sabía que lo que había pasado estaba mal y no sabía a
quién más contárselo. Pensé queo se trataba de mi cuerpo, el médico era quien podía ayudar. No
existía el sexo en el orfanato y nadie más nos haba sobre nuestros cuerpos. Al principio me sentí
aliviado de decírselo a alguien. El médico parecía muy preocupado y estuvo de acuerdo en que
sonaba extra?o”.
“Entonces me dijo que necesitaba examinarme…” Las pbras de E empiezan y se detienen ahora,
y sus temblores están empeorando. El ba?o todavía humea a nuestro alrededor, así que sé que no
tiene frío… y sé que lo peor aún no ha pasado. “Me quitó ropa y me puso en mesa de
exploración… y luego nunca olvidaré forma en que dijo, ‘ahora es muy importante que te quedes
quieta, E. Este es un tipo de examen diferente al que estás acostumbrado y si te mueves demasiado
podríastimarte”.
Las lágrimas corren pors mejis de E mientras cita al médico, y necesito todas mis fuerzas para
contener a mi lobo. “Luego dijo: ‘Sé que as ni?as peque?as les puede resultar difícil quedarse
quietas, así que tengo estas ingeniosas correas para ayudarte’. Sacós ataduras de debajo de
mesa y me ató… y luego me preguntó exactamente qué hacía matrona, y cuando le expliqué me
tocaría exactamenteo e lo había hecho, diciendo ‘?así?’ y si no respondía, si lloraba o
protestaba, él sólo lo haría con más rudeza y me exigiría que se lo dijera”.
“Después del primer minuto más o menos descubrí de qué se trataba y ya no quería responder a sus
preguntas, pero si no haba él empezaba a adivinar más y más abusos, siempre demostrándolos en
mi cuerpo. Eran mucho peores que cualquier cosa que e hubiera hecho… Así que respondí… Le
dije cómo hacerme da?o. E es interrumpida por mi gru?ido feroz y me mira por primera vez desde
que empezó a har. Sus ojos están llenos de lágrimas, pero me ofrece una sonrisa amarga y levanta
la mano para acariciarme mandíb. “Está bien, lobo feroz, casi ha terminado”.
Mi gru?ido se convierte en un gemido y E sigue adnte con determinación. “Era demasiado joven
para entender por qué hacían esas cosas, pero sabía cómo me hacía sentir: culpable, contaminada,
profanada… No quería que volviera a suceder, pero ya estaba destrozada, y había otras chicaso
Cora que todavía no lo eran”.
Oh, no. No, no, no – ?dime que no lo hizo! Tengo una horrible sensación de malestar en el estómago y
desearía poder retroceder en el tiempo y sacar a E de ese horrible lugar antes de que alguien
pudierastima. Por supuesto, eso sólo habría significado que otros ni?os resultarían heridos, por
eso ya sé lo que hizo E. Mi valiente y brintepa?era nunca se quedaría quieta y dejaría que
abusaran de otro ni?o… incluso si eso significara ser abusada e misma.
“Así que dejé de esconderme por noche. Me entregué para que los demás no fueran tocados…
Pensé que no podía arruinarme más de lo que ya estaba, y era mejor que permitir que alguien más
fuera destruido”. Eparte, confirmando mis temores pero también magnificando mi
desesperación al explicar su lógica. “La matrona venía casi todass noches… y el médico me
maba para hacerme controles cada pocas semanas. Odiaba esas visitas más que cualquier otra
cosa… matrona era algo amable y nunca me ató ni me amordazó. E no quería infligir dolor,
parecía decidida a hacer que me gustara”.
“El médico era diferente. Era un verdadero sádico; amaba mi miedo, amaba mi dolor. Y se intensificó
con el tiempo…” E esconde su rostro en mi cuello mientras concluye su horrible historia. “Cuando
tenía doce a?os me violó y fue entonces cuando Cora y yo nos escapamos. Invité as otras chicas a
correr con nosotras, pero mayoría tenía más miedo de vivir en calle que de matrona. Por suerte
no sabían nada del médico y les advertí a los que se quedaron que nunca confiaran en él”.
Mis manos están apretadas con tanta fuerza sobre E que temo estarstimánd, pero e no se
queja. E todavía está llorando, pero sus músculos se han rjado ahora que su historia está
completa. Hay lágrimas en mis ojos y solo puedo besar y acariciar a mi dulce pareja mientras proceso
todo lo que epartió. “?Siguen ahí? ?La matrona y el médico? —Pregunto finalmente, mi voz es
un silbido peligroso.
“No.” E responde. “Cora y yo sólo podíamos vivir al aire libre durante los veranos y tratábamos de
mantenernos alejados durante el primer invierno, pero finalmente policía nos encontró ocupando un
edificio abandonado y nos devolvió al orfanato. Cuando regresamos, ambos habían sido despedidos.
Al parecer se realizó una inspión estatal y todo el personal fue expulsado. El nuevo régimen no era
mucho mejor, así que seguíamos huyendo en los veranos, pero era lo suficientemente seguroo
para regresar cada invierno… No tengo idea de dónde están esos dos ahora”.
“Los cazaré”. Decido, fantasías sedientas de sangre ya corren por mi mente. Si es posible, mi lobo
sue?a con venganzas aún más sangrientas que yo, sobre todo con el médico. Ya veremos si le gusta
que le aten y amordacen. Cuánto disfruta el dolor y que le empujens cosas…
“No tienes que hacer eso”. E interrumpe sus inquietantes nes y acaricia mi garganta. “Sobreviví y
ahora estoy a salvo”. Lo dice casio si intentara recordárselo a sí misma más que a mí, y me
rega?o por recurrir a venganza cuando e todavía necesita consuelo.
“Estás seguro.” Confirmo, acariciando su cabello y depositando besos en todos los lugares a los que
puedo llegar. “Estás a salvo y amado y única forma en que alguien volverá astimarte es sobre mi
cadáver”. No agrego que todavía neo encontrar a sus abusadores, si no por venganza, más bien
para asegurarme de que nunca le hagan da?o a otro ni?o. Soy dolorosamente consciente del hecho
de que otros ni?os podrían estar a su alcance en este mismo momento, pero E no necesita
escuchar eso.
E levanta cabeza y me mira entrecerrando sus ojos rojos. “Dominic, prefiero sentirme herido antes
que perderte”.
? 2024 N?v/el/Dram/a.Org.
“No.” Promo,isura de mi boca se mueve hacia arriba. “Daré mi vida antes de permitirte que
te cortes con un papel. Me arrojaré a los lobos si te golpeas el dedo del pie.
E logra soltar una peque?a risa y el dolor en mi pecho se alivia ligeramente. E me mira desde
debajo de sus pesta?as. “Pero si no estás aquí entonces ?quién besará mejor mis heridas? ?Quién
evitará que me golpee con los muebles y mestime?
“Hmm, tienes un buen punto”. Decido: “tal vez podamos negociar el nivel de lesión que justifica mi
muerte”.
“Qué amable de tu parte”. E sonríe y suspira mientras paso mis manos arriba y abajo por sus
costados. Me siento infinitamente aliviado de que E finalmente se haya rjado, pero no puedo
olvidar lo que me dijo.
“Eres increíble, ?lo sabías?” Pregunto, sabiendo que e no quiere escucharlo, pero cando sus
objeciones. “Lo digo en serio, E. Sé que estabas enojado contigo mismo por entrar en pánico
cuando intentabas ayudarme, pero el hecho de que lo hiciste es el resultado directo de los sacrificios
que hiciste para proteger a tu familia. No es un signo de debilidad, cari?o. Es una prueba de tu fuerza,
de tu resiliencia”. Me inclino para besa. “Naciste para ser una Luna y serás mía”.