Capítulo 121
Capítulo 121 – El pasado de E
Advertencia de activación: este capítulo contiene experiencias de abuso y agresión sexual; nada
explícito, ?pero tenga cuidado al leer!
Sinir
El peque?o cuerpo de E estápletamente rígido en mis brazos, a pesar de que estamos en su
lugar favorito. Sólo me he ba?ado con e una vez antes, pero no hace falta ser un genio para
descubrir cuánto le encanta un ba?o de burbujas. Toma al menos cuatro por semana, y cuando está
enfadada, he visto que se ba?a incluso después de ducharse. Hasta que hablé con Cora sobres
prácticas de autocuidado de E, no entendía conexión con su experiencia de negligencia infantil,
pero ahora que sé que estoy decidido a no priva nunca de esaodidad, incluso si mis facturas de
agua pasan. el techo y ciudad entra en sequía.
“?Estás listo para har de esto, problema?” Pregunto, apoyando mis manos en su barriga redonda y
sintiendo un pulso de estrés por parte del bebé. Una nueva chispa de preocupación me asalta y sé
que Rafe está canalizandos tensas emociones de su madre. E no responde a mi pregunta y sigo
adnte, dándome cuenta de que pobre loba no se rjará hasta que sepa que no voy a
rechazar. “Cari?o, ni siquiera se me pasó por cabeza terminars cosas. Te amo.”
? 2024 N?v/el/Dram/a.Org.
Los músculos de E se tensan aún más, aunque no pensé que tal cosa fuera posible. “Pero…”
tartamudea, girándose para mirarme, “?pero te fuiste!”
“Lamento haberme ido”. Respondo suavemente, pasando mis nudillos por su meji. “Pero no fue
porque alguna vez tuve dudas sobre nosotros”. Comparto, preguntándome sobre reión de mi
dulce pareja. Sé que algunos sobrevivientes de abuso infantil ven cualquier confrontacióno un
desastre o una amenaza, pero E ha capeado mi ira en el pasado sin ningún signo de una respuesta
al trauma. “Me enojó que pensaras que no aportabas nada a nuestra rción, y mi lobo perdió los
estribos cuando sugeriste que no podías ser mi Luna. La idea de perderte me llevó al límite y
necesitaba calmarme antes de continuar.
El ce?o de E se frunce y puedo ve lidiando con sus emociones. “Dominic, no pensé que podrías
terminars cosas”. Susurra, mirando al agua. “Ni siquiera estaba seguro de que regresarías… creo…
creo que tal vez tengo algunos problemas de abandono de los que no estabapletamente
consciente. Y traición de Mike y el descubrimiento de que soy un lobo los ha puesto en una
perspectiva muy ra”.
Laprensión se apodera de mí y suavemente le doy vuelta a su cuerpo porpleto. Cuando
E estápletamente frente a mí, acurruco contra mi pecho y bajos rodis para que pueda
sentarse a horcajadas sobre mi regazo. “Lo siento mucho bebé.” —profeso, besando su cabeza y
acariciando su columna. “No debería haberte dejado cuando ya estabas enojado, simplemente no
confío en mí mismo para no decir cosas que no quiero decir cuando estoy tan enojado. De misma
manera, nunca haría que una manada gobernara o aplicaría un castigo en el colmo de furia. Creo
que tomar algo de espacio en el calor del momento puede ser saludable, pero tal vez podamos
encontrar alguna manera de tomar descansos ens peleas sin demasiada distancia física”. Yo
sugiero. “Pero incluso si no podemos, debes saber que no importa qué tan lejos llegue o cuánto
tiempo permanezca alejado, siempre volveré contigo, E”.
E gime y sus brazos me rodean con más fuerza. “Gracias”, dice con hipo, “ymento haber dicho
que no podía ser tu Luna, pero tienes que admitir que no estoy haciendo todo lo posible aquí. Esta no
es primera vez que intento estar ahí para ti y fallo”.
“E, mírame por un momento”. Ordeno, deslizando mi dedo bajo su barbi y acercando sus ojos a
los míos. “En primer lugar, me cuidas todo el tiempo. Salvaste mi campa?a. Me mantienes tranquilo
cuando soy un ogro. Te enfrentas a matoneso el Príncipe y Lydia, ypartes mis cargas incluso
cuando yo no quiero que lo hagas. Además, necesito dominar a mi pareja. Está en el ADN de un Alfa
nutrirlo y protegerlo. Si no me dejaras consrte y cuidarte, sería un desastre”.
E frunce el ce?o. “Pero no te dejé. Entré en pánico.”
“Esa es otra cosa”. Suspiro, recordando el terror que apareció en su hermoso rostro cuando le
sugerí ata. Le he gru?ido y refunfu?ado a E miles de veces. La puse sobre mis rodis y
dominé innumerables veces sin ningún problema. De hecho, mayor parte del tiempo su lobo
responde a mi mandonidado una abeja a miel. “Creo que ambos sabemos que esto no sucedió
al azar. identalmente activé algo específico, ?no?
Todavía estoy sosteniendo barbi de E, pero sus ojos miran a cualquier parte menos a mí. Una
ligera presión empuja mis dedos mientras E asiente levemente y luego su amplia mirada vuelve a
mía, de repente tan vulnerable que me duele el corazón. “?Tenemos que har de eso?”
Desearía poder decirle que no, prometerle que nunca más tendrá que revivir sus dolorosos recuerdos,
pero sé que eso no ayudaría en nada. “Estamos en una rción sexual, E. No puedo evitar tus
factores desencadenantes si no sé cuáles son”. Razono: “y mantener estas cosas enterradas sólo
hace que se pudran”.
Lágrimas abundantes en esos brintes orbes dorados, y odio saber que estoy haciendo llorar a mi
pareja por decimoquinta vez hoy. “?Tenemos que har de eso ahora?”
“Creo que sí.” Resuelvo gravemente. “Nunca va a doler menos y cuanto antes me lo digas, antes
terminará”.
E asiente de nuevo y dejo apoyar su meji en mi pecho mientrasienza a har. “El orfanato
tenía estos dormitorios divididos por edades. Así que los ni?os más peque?ospartían habitación y,
a medida que éramos mayores, ascendíamos en consecuencia. Cora es un a?o mayor que yo, pero
cuando cumplió once a?os y iban a tradar a un dormitorio cons ni?as mayores, a ambas nos
entró un poco el pánico. Siempre habíamos estado juntos y no queríamos separarnos, y e también
solía meterse en mi cama pors noches cuando tenía pesadis, que ocurría mayoría des
noches. Tenía miedo de ques chicas mayores se buran de e y no quería deja sin una amiga
cuando los monstruos visitaran sus sue?os. En pocas pbras, hice un ataque para que me
permitieran mudarme con e”.
“Recuerdo que me sorprendió facilidad con que aceptaron, pero encargada del dormitorio
parecía muy contenta de tenerme”. E hace una pausa y respira profundamente. “E siempre me
decía lo bonita que era… y que me había echado el ojo desde hacía algún tiempo. No entendía lo que
quería decir, pero siempre me daba una sensación muy incómoda. En retrospectiva, creo que eso
podría haber sido parte de por qué estaba tan decidido a quedarme con Cora… Creo que mis instintos
me advertían que el nuevo dormitorio no era seguro”.
Mientras E ha, mi lobo gru?e cada vez más fuerte en mi cabeza, y su energía se vuelve más
cruel y desquiciada por momentos. Ambos sabemos lo que viene y de repente dudo si podré mantener
la calma suficiente para escuchar esto. “La primera noche en residencia parecía normal al principio.
Las luces se apagaron as ocho, así que todos se acostaron y todo se apagó. Pero cuando el reloj
dio medianoche, todo cambió. Recuerdo haberme despertado con Cora a mido y todass demás
chicas se habían levantado de cama y se habían escabullido”.
“Los vi escabullirse detrás des cortinas, en los armarios, detrás de los muebles y en cualquier rincón
que pudieran encontrar… Se estaban escondiendo”. E explica con voz ronca. “Traté de preguntar
qué estaba pasando, pero nadie respondió. Tuve suficiente sentidoún para darme cuenta de que
algo andaba muy mal, así que desperté a Cora y le dije que se escondiera. E se metió en el cesto
de ropa sucia, yo me metí debajo de cama y me levanté del suelo, equilibrandos manos y los
pies contra parte inferior del armazón de cama”.
“La matrona llegó aproximadamente un minuto después y no dijo una pbra, simplementeenzó
a buscar. Debió estar emocionada de que hubiera nuevos ni?os de los cuales aprovecharse, porque
encontró a algunas des ni?as veteranas y simplementes ignoró. Abría un armario, miraba dentro y
cloqueaba cuando veía al ni?o tembloroso dentro, luego lo cerrabao si nada hubiera pasado…
Entonces encontró a Cora”.
Los ojos de E están cerrados con fuerza y estoy tratando de calmarme lo suficienteo para
ronronearle, pero no es fácil. “No sabía lo que iba a pasar, pero cada instinto que poseía gritaba de
rma. Sabía que era malo y no quería que Cora salierastimada… así que salté de mi escondite y
me aseguré de que e me viera. Le dije… le dije que me llevara a mí.