Capítulo 111
Capítulo 111 – Pandi de huérfanos
e
“Cora, cuéntame qué pasó”. Exijo, cruzando mis cos brazos sobre mi pecho. Tengo ocho a?os y
miro a mi hermana sustituta con expresión severa. Siempre ha sido así entre nosotros. E es un a?o
mayor, pero yo siempre he tenido personalidad dominante.
“No fue nada.” E insiste, desviando su mirada de mía.
“Estás mintiendo.” Respondo obstinadamente. “Siempre puedo decirlo, ?sabes?”
“No, crees que siempre lo sabes”. Cora responde hoscamente, aunque ambos sabemos que tengo
razón. Puedo leer a mi hermanao un libro.
“?Podrías decírmelo?” Presiono, suspirando con exasperación.
“Bien, ni siquiera es gran cosa, solo fueron algunos de los ni?os grandes que seportarono
unos idiotas”. E explica gravemente.
“?Cuáles?” Respondo inmediatamente. “Se?rlos.” Podría ser cualquiera, considerando el hecho de
que incluso los ni?os de nuestra edad tienden a ser más grandes que nosotros. Parece que el médico
del orfanato nos etiqueta cada a?oo de tama?o insuficiente y desnutridos, aunque nada cambia
nunca.
De m gana, Cora se? a un grupo familiar de ni?os, de entre once y catorce a?os. El cabeci es
un chico fornido de trece a?os que siempre muestra una mirada cruel,o si alguna vez estuviera
buscando a alguien a quien intimidar hastas lágrimas, sólo por diversión. “Verás, no hay nada que
podamos hacer al respecto: ellos dirigen este lugar”.
“Siento disentir.” Respondo, levantando barbi desafiantemente. “No tenemos que ser más grandes
que ellos, sólo más inteligentes. ?Ahora dime qué te dijeron?
La voz de Cora es tan baja que casi no puedo oí har. E mira al suelo, con los hombros caídos
en se?al de derrota. “Me maron rata de alcantari inútil y dijeron que nadie me adoptaría jamás
porque soy demasiado feo”.
La furia protectora hierve dentro de mí. éste es el punto débil de cualquier ni?o abandonado. Ninguno
de nosotros sabe lo que es ser querido o amado incondicionalmente, y lo único que nos mantiene
adnte es esperanza de tener padres algún día. En lo que a mí respecta, atacar mayor
sensibilidad de mi hermana merece un castigo serio. “Los mataré”. Me hiervo y mis peque?as manos
se cierran en pu?os.
Copyright by N?v/elDrama.Org.
“E no.” Cora argumenta,pletamente desanimada. “Quiero decir, tal vez tengan razón. Nos
estamos haciendo viejos y ya sabes cómo es. Los padres sólo quieren a los bebés. Quiero decir que
tal vez tengas una oportunidad, eres tan bonita… pero tengo que ser realista”.
“Cora, quiero tener padres tantoo tú, pero no te dejaré por nada”. Yo juro. Me gustaría ver a
cualquier adulto intentar sacarme del orfanato sin e. “Somos hermanas”.
“Es fácil para ti decir eso”. Cora me ofrece una sonrisa vte. “Adoptas a todos los marginados”.
Esta no es primera vez que me dice esto. Tengo una manera de tomar bajo mi protión a los más
asustadizos y rechazados de nuestrospa?eros, pero no eso si pudiera simplemente
quedarme al margen y dejar que sean maltratados, o dejar que ses arreglen solos. Todos nos
necesitamos unos a otros.
“Todos aquí son parias”. Le recuerdo. “?Por qué si no crees que los ni?os grandes son tan malos?
Están enojados porque nadie los eligió y se desquitan con nosotros porque creen que todavía
podemos tener una oportunidad”.
“?Eso significa que los dejarás libres?” E pregunta, arqueando una ceja.
“Por supuesto que no, solo les recordaré que estamos juntos en esto”. Respondo razonablemente,
tratando de calmar mi propia ira.
Los dientes de Cora brin en una sonrisa nacarada. “?Y si no escuchan?”
“Entonces les daré una patada en los pantalones”. Resoplé y giré sobre mis talones para acercarme a
los matones en cuestión. Cora me sigue, susurrando ansiosamente que es una m idea. No
escucho, decidida a defende sin importars probabilidades.
“Oye, ?nadie te ense?ó nunca a molestar a alguien de tu tama?o?” mo cuando todavía estamos a
unos metros de distancia.
Los ni?os mayores se dan vuelta y luego se ríen cuando ven que soy yo quien ha. El cabeci se
pone de pie y luego se bu: “Incluso si lo hicieran, ese no eres tú, pipsqueak”.
“Lo es si se tienen en cuenta los cerebros”. Le devuelvo el mordisco. “No deberías ser m con Cora
sólo porque no estás contenta. Eso no es justo y e no se lo merece”.
“Oh, sí, ?y qué vas a hacer al respecto, mocoso?” él avanza, cerniéndose sobre mi peque?o cuerpo
con intenciones maliciosas. “?Una cosita cuchao tú? Eres incluso más inútil que e”. él
extiende mano y me empuja, ambas manos golpean mis hombros.
Al principio tropiezo hacia atrás, pero algo está surgiendo dentro de mí, algo poderoso y valiente.
Gru?o y salto, trepando por el cuerpo del chico mayor y atacándolo con u?as y dientes. él grita y agita
los brazos. “?Qué – oye! ?Sác de encima! ?Qué es esto!” No cedo. Unas manos me agarran, pero
vo mis u?as en su carne, mordiénd y rascánd con todas mis fuerzas.
Al regresar al presente, me doy cuenta de lo extra?o que había sido miportamiento ese día. Las
chicas humanas normales no actúan así, ?verdad?
“?Tu hiciste eso?” Pregunta Sinir,sisuras de su boca se curvan hacia arriba.
Asiento, “Según lo cuenta Cora, ese es el día en que me convertí en líder de facto del orfanato,
simplemente por ser lo suficientemente valienteo para enfrentarme a los ni?os grandes. Cuando
terminó, curé sus heridas y desde entonces todos me fueron leales. Mi propia peque?a pandi”.
“Hiciste tu propia manada”. Sinir observa, masajeando mis hombros tensos. Sus pbras pran
lentamente en mi mente, pero gradualmente reconozco verdad en es: no solo el grupo lobuno que
formé, sino el hecho de que fui capaz de discutir con los otros ni?os en primer lugar.
“Todo tiene sentido ahora.” Reflexiono en voz alta. “Pude vencerlo porque soy un lobo… quiero decir,
estoy seguro de que no habría sido rival para un cachorro que no estaba dormido, pero los ni?os
humanos aún no eran tan fuertes. Nunca antes entendí cómo gané”.
“La fuerza no lo es todo; por lo que parece, fuiste un líder nato, y eso no tiene nada que ver con ser un
lobo, al menos no solo”. Elogia, bajando cabeza para depositar unos besos prolongados en mi
cuello. “Mi feroz E”.
“Sí, bueno, eso fue antes”. Respondo, mi voz adquiere un tono hueco que odio.
“?Antes que?” Pregunta Sinir, su enorme cuerpo todavía aldo del mío.
Me encojo de hombros. “Era fácil ser feroz antes de saber cuánto había que temer en el mundo”.
Comparto vte. “No sabía cuánto peor podía llegar a ser en aquel entonces. Llegó un punto en el
que ya no podía proteger a los otros ni?os”. Yo confieso. “O yo mismo…”
Estoy inquieta ahora, incapaz de mirar a Sinir a los ojos. “Lo que Cora dijo acerca de que yo era
bonita… no se le ocurrió a e s. E solo estaba repitiendo lo que escuchó de los mayores. Quiero
decir, sé que no es por eso…” Ahora estoy tropezando con mis pbras, cambiando de tema y sin
tener ningún sentido, pero no puedo evitarlo. “Sé que esas cosas les pasan a muchas chicas sin
importar su apariencia… pero es lo que siempre decían cuando…” Sacudo cabeza, incapaz de
terminar el pensamiento.
Imágenes no deseadas pasan por mi visión ys obligo a alejas antes de que puedan consumirme
porpleto. Entonces se me ocurre un nuevo pensamiento, una revción en que no había
podido concentrarme antes, pero que ahora hace que nuestras circunstancias parezcan aún más
surrealistas. “Dominic, no estoy seguro de que estemos en el camino correcto con todo esto. No creo
que nadie me siguiera pista después de que me entregaron a los humanos”.
“?Por qué dices eso?” Pregunta con curiosidad, pareciendo solo dispuesto a distraerse porque esto es
muy importante.
“Porque si me hubieran estado observando… entonces habrían sabido todo lo que estaba pasando en
el orfanato”. Les explico: “Y no puedo creer que se hubieran quedado quietos y dejado que esas cosas
le sucedieran a un ni?o que les importaba”.
Sinir está apoyado sobre su codo, mirándome con el ce?o fruncido. Sus poderosas manos acarician
mi costado, pero creo que sabe que no hay nada que pueda hacer para mejorar esto. “?Qué cosas,
cari?o?”
Respiro profundamente, pero el aire sale tembloroso y débil. Cierro los ojos con fuerza y se me escapa
una lágrima perdida. “Lo siento, no creo que pueda hacer esto”.
“No es necesario que lo hagas si no estás lista, E”. Me abraza más cerca y yo hipo en
agradecimiento. “Vamos a llegar al fondo de esto. Pero por ahora, estoy aquí y estás a salvo. No
dejaré que nada te vuelva astimar nunca más”.
Me inclino hacia su calidez, atónita al darme cuenta de que le creo. Aunque el Príncipe y todos sus
secuaces quieren matarme, me sientopletamente seguro con Sinir, y ese no es un sentimiento
que jamás hubiera esperado experimentar con ningún hombre. Estoy rebosante de amor mientras le
sonrío al enorme Alfa: “Lo sé”.