Capítulo 2250
Aún con vida
El aura de Arconte y de Demithor chocaron, y el cielo se sumió de inmediato en oscuridad, sin
que pudieran verse ni el sol ni luna. Erao si el mundo se hubiera acabado en ese instante.
Los cuerpos de Demithor y Arconte chocaron con violencia, y chispas de relámpagos baron a su
alrededor.
Los dos habían empezado a luchar, pero nadie más podía ver sus movimientos.
El universo tembló y surgió el caos.
Pascual se quedó con boca abierta al ver escena.
—E…Esto es una bata entre Dioses des Artes Marciales…
Josías también observó a los dos hombres con expresión atónita. Aunque él también era un Dios de
las Artes Marciales, no cabía duda de que vría en pedazos si intentaba participar en bata.
Mientras tanto, expresión de Alba estaba llena de ansiedad mientras apretaba los pu?os con fuerza
y miraba con atención a los dosbatientes.
Sabía que fuerza de Arconte no era rival para de Demithor. Cuanto más fuertes eran, más
significativa era disparidad en su nivel de cultivo. Era un abismo insalvable.
La disparidad era evidente cuando se trataba de aquellos que habían alcanzado el nivel de cultivo del
Dios des Artes Marciales.
?Pum!
Un ruido ensordecedor sonó cuando un cuerpo fue enviado vndo hacia atrás y chocó con una roca
de más de diez metros de ancho. Al instante, roca se hizo polvo. Uno sólo podía imaginar lo
poderosa que era fuerza de eso.
—?Arconte! —gritó Alba mientras corría hacia él y le ayudaba a levantarse.
El rostro de Arconte estaba pálido. Obviamente estaba herido, pero, aun así, mirada orgullosa de
sus ojos no había disminuido. En su fuero interno, seguía negándose a admitir derrota.
—?Qué pasa? ?No vas a admitir ya tu derrota? —se burló Demithor.
—Demithor, espera. Tarde o temprano te superaré —gru?ó Arconte con los dientes apretados.
—?Y una mi*rda! ?Por qué no tergas ya? ?El cadáver es mío! —dijo Demithor mientras se?ba a
sus subordinados. Dos miembros de Secta Vientofuerte saltaron al cráter y se prepararon para
tradar el cadáver de Jaime.
—Arconte, vamos. Podemos explicarle situación al Maestro. —Alba trató de persuadir a Arconte
para que se marchara.
En ese momento, cumbre tembló de repente, y un rayo de luz brotó del cráter. Podían sentir cómo
emergía un aura aterradora.
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Los dos miembros de Secta Vientofuerte que habían saltado al cráter fueron enviados vndo por
una fuerza tremenda.
—?Qué pasó? —Demithor frunció un poco el ce?o.
—Se?or Carrión... persona que está dentro no está muerta —dijo uno de los miembros de Secta
Vientofuerte.
Al escuchar eso, Arconte y Alba detuvieron sus pasos y se volvieron hacia el cráter con incredulidad.
A medida que el aura del cráter seguía expandiéndose, luz dorada también se hacía cada vez más
brinte.
El cuerpo de Jaime se cubrió de luz dorada y salió flotando poco a poco del cráter. Solemnemente, se
quedó allí de pie con Espada Matadragones en mano,o si fuera un dios de guerra con
armadura dorada.
—?Cómo es posible? —Josías miró perplejo a Jaime, y su rostro estaba lleno de incredulidad.
??Cómo es posible que el poder del Iluminado no mate a un simple Santo des Artes Marciales de
Quinto Nivel? Esto es demasiado increíble?.
De hecho, el aura que emanaba el cuerpo de Jaime era mucho más fuerte que antes.
—Sólo un Santo de Artes Marciales de Octavo Nivel... —Una pizca de decepción se reflejó en los ojos
de Jaime mientras medía el poder que ahora poseía su cuerpo.
?Entre energía de fe y absorción de los poderes de Alejo, ?pensé que podría llegar a Dios de
las Artes Marciales! Parece que cuanto más fuerte me hago, más recursos necesito para cultivarme?.
Jaime no dudaba que fuerza de un Santo des Artes Marciales de Octavo Nivel era más que
suficiente para enfrentarse a un Dios des Artes Marciales de Quinto Nivel.
Esta era característica especial de su Tica de Enfoque. Por otrodo, cantidad de recursos
necesarios para elevar su nivel de cultivo era mucho mayor que de una persona normal. Sin
embargo, cuando se trataba de gente con niveles de cultivo simres, Jaime era imbatible.
Jaime recorrió con mirada a Demithor, Arconte y los demás antes de centrarse en Josías.
Inconscientemente, Josías empezó a temr cuando vio que Jaime dirigía su atención hacia él.