Capítulo 2236
Las Nueve Sectas
—De acuerdo. Cuando resuelvas esta ronda, responderé a tu pregunta —dijo Bartolomeo se?ndo
el tablero que tenía dnte.
Jaime lo miró y se quedó boquiabierto. Ni siquiera sabía jugar al ajedrez, así que ?cómo iba a resolver
la partida?
—Lo siento mucho, se?or Durán, pero no conozcos res del ajedrez, así que no podré resolver
esto. Pero si responde a mi pregunta, puedo darle suma de dinero que me pida —le dijo Jaime.
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—Si no sabes cómo funciona el ajedrez, deja de molestarme. No necesito tu dinero, así que lárgate.
Bartolomeo hizo un gesto impaciente a Jaime para que se fuera.
Jaime estaba perdido. Lo único que pudo hacer fue permanecer vado en su sitio mientras miraba
en silencio el tablero de ajedrez que tenía dnte.
Mientras tanto, Bartolomeo dejó de prestar atención a Jaime y Fernando y volvió a concentrarse en
partida.
Justo cuando Jaime se sentía perplejo, recordó de golpe el Tomo Sin Pbras en su mente.
Con eso, separó losbios y dijo:
—Se?or Durán, ?respondería a mi pregunta si yo resolviera este juego?
—Por supuesto. Mientras me resuelvas este juego, responderé a cualquier pregunta que me hagas
siempre y cuando tengas respuestas. No eso si supiera todo lo que ocurre en el mundo des
artes marciales —dijo Bartolomeo mientras levantaba cabeza.
Jaime asintió. Luego tomó asiento frente a Bartolomeo y agarró el tablero de ajedrez con una de sus
manos.
Al segundo siguiente, inyectó una oleada de energía espiritual en el tablero.
Al instante, historia del tablero y solución de partida se manifestaron en mente de Jaime.
Con una peque?a sonrisa, Jaime dijo:
—Se?or Durán, esta es una partida preparada por un genio del ajedrez. Si quiere resolver esta partida,
tendrá que hacer esto.
Mientras Jaime haba, movía una pieza de ajedrez tras otra. En un santiamén, partida, que
parecía irresoluble, fue resuelta por Jaime.
Bartolomeo contempló escena con los ojos muy abiertos, estupefacto.
—Esto... Esto era un juego irresoluble al que llevaba a?os dándole vueltas, ?pero tú lo has resuelto con
esa facilidad! —Una expresión de incredulidad se dibujó en el rostro de Bartolomeo— ?Y dices que no
conocíass res del ajedrez! Aun así, te hice una promesa. Ya puedes empezar a hacermes
preguntas.
Al escuchar eso, Jaime exmó:
—?Se puede saber dónde está el Monasterio de Cáb, se?or Durán?
—El Monasterio de Cáb se encuentra en cima de Monta?a Escarpada de Región Suroeste.
Estoy seguro de que mucha gente conoce el Monasterio de Cáb, ya que hay muchos creyentes en
él. ?De verdad necesitas acudir a mí para una preguntao ésta? —preguntó sorprendido
Bartolomeo.
Una expresión avergonzada se dibujó en el rostro de Jaime.
??Cómo voy a saber que el Monasterio de Cáb es un lugar popr? ?Nadie a mi alrededor ha
escuchado har de este monasterio!?.
—Muy bien, piensa que esa pregunta es una pregunta libre para ti. ?Hay algo más que quieras saber?
—preguntó Bartolomeo.
Tras un momento de contemción, Jaime preguntó:
—Se?or Durán, ?conoce usted el Manantial de Regeneración? Además, ?existen muchas sectas
aidas en el mundo des artes marciales?
—Me sorprende que un joveno tú sepa del Manantial de Regeneración. Pero no sé dónde está.
Aunque soy conocido por mis vastos conocimientos, no soy omnisciente. Pero hay muchas sectas
reclusas en el mundo des artes marciales. Hay nueve sectas que sons más poderosas entres
muchas sectas. Si alguna de es sale de su aimiento autoimpuesto, se producirá un alboroto en el
mundo des artes marciales —respondió Bartolomeo.
—Entonces, ?dónde están esas sectas, se?or Durán? ?Por qué nos encontramos por aquí? —
preguntó Jaime con curiosidad.
—Ya he contestado a tu pregunta, pero sigues preguntándome más. Deberías darte prisa en volver.
Las sectas se han aido y es mejor que no se crucen con es. Si lo haces, te cavarás una tumba
prematura.
Dicho esto, Bartolomeo hizo un gesto despectivo cons manos.
Ante eso, Jaime no tuvo más remedio que levantarse y despedirse.
Sin embargo, había averiguado dónde estaba el Monasterio de Cáb. Primero iba a vengarse de
Pascual y de su hijo. En cuanto a ubicación del Manantial de Regeneración... Jaime decidió
comenzar su búsqueda desde aques sectas recluidas.
Jaime estaba seguro de que el Manantial de Regeneración tenía que estar en uno de los territorios de
esas sectas. De lo contrario, otros habrían sabido de su ubicación hace mucho tiempo.
Tras despedirse de Fernando, Jaime se dirigió directo al Monasterio de Cáb.
Llevaba dentro una rabia hirviente, e iba a atormentar a Pascual y a su hijo hasta muerte