Capítulo 2076
—?Jaime Casas? —pensó Sixto un poco antes de que sus ojos se iluminaran en se?al de
reconocimiento—. Puede que haya escuchado har de él. ?No es el mocoso ridícmente orgulloso
en el mundo des artes marciales que según destruyó Alianza de Guerreros de Ciudad de Jade?
Sixto sabía poco de Jaime ya que el n Artesano raramente se asociaba con el mundo des artes
marciales. No sabía que Secta de Corazón Maligno apoyaba a Alianza de Guerreros de Ciudad
de Jade.
Se quedó atónito al enterarse de brutalidad de Jaime.
—Así es. Nos guarda rencor a los de Secta de Corazón Maligno. Esperamos que el n Artesano
nos ayude a capturarlo —Saulo asintió.
—No deben preocuparse. Después de todo, no prestaremos sin más el Pergamino Divino a cualquiera
que nos lo pida. No me importa echar una mano para capturar a Jaime. Sin embargo, mi única
exigencia es que esto permanezca estrictamente confidencial. No quiero involucrarme en su conflicto
sobre el reino secreto, ya que nuestro n no quiere arriesgarse a arruinar nuestro negocio…
El n Artesano podía existir con rtiva estabilidad gracias a que nunca habían tomado partido en
ninguna bata y sólo se dedicaban a refinar armas.
También poseían el Pergamino Divino, un objeto mágico que hacía que todos los reinos secretos lo
pensaran dos veces antes de atacarlos.
El Pergamino Divino podía desbloquear todos los portales del reino secreto. Por ello, nadie se atrevía
a enemistarse con el n Artesano.
El n Artesano sufriría una pérdida irrecuperable si tuviera que entregar el Pergamino Divino a un
reino secreto que se enfrentara a ellos.
—No se preocupe, Se?or Sixto. Nosotros dos seríamos los únicos al tanto de este asunto. Jaime no
viviría para decir ni una pbra más —aseguró Saulo a Sixto.
Sixto torció losbios.
—Eso sería lo mejor. Acepto su petición, entonces.
Saulo estaba encantado. No había forma de que Jaime escapara si alguna vez visitaba el n
Artesano.
Justo en ese momento, un miembro del n Artesano se acercó a ellos e informó a Sixto:
—Se?or Sixto, hay otros dos afuera esperando verlo.
—?Ya he tenido suficiente! ?Qué pasa con el enjambre de gente interesada en inspionar objetos
mágicos de repente? —Sixto estaba disgustado—. ?Quiénes son? Haz que se vayan si no son nadie
importante. Estoy demasiado ocupado en este momento.
—Se?or Sixto, dice marse Jaime Casas.
Sixto y Saulo se quedaron estupefactos.
??Hando del diablo!?.
—?Tráiganlo ahora! —ordenó Sixto.
Mientras el miembro del n Artesano se dirigía a recibir a Jaime y a su pa?ante, Sixto pidió a
Saulo que se escondiera.
Jaime y Forero admiraron majestuosa entrada del n Artesano, a ambosdos de cual se
erguían dos esculturas de un dragón y un tigre.
—El n Artesano sí que lo toma en serio al usar dos objetos mágicos para proteger entrada
principal.
Forero quedó impresionado mientras recorría con miradas esculturas.
El miembro del n Artesano los hizo pasar.
—Bienvenidos.
Jaime siguió a Forero mientras entraban.
Al llegar a un rincón de s principal, quedaron asombrados por escena que tenían ante ellos.
Todos los objetos mágicos imaginables estaban dispuestos a su alrededor.
Forero se sintió abrumado por cantidad de objetos mágicos que allí se presentaban.
Jaime les echó un vistazo y descubrió muy pocos objetos mágicos de alto nivel entre multitud de
objetos ordinarios.
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—?Quierenprar objetos mágicos? —preguntó Sixto, acercándose.
—No. Pensábamos pedirle algo prestado al se?or San Miguel —respondió Jaime con amabilidad—.
?Y tú eres?
—Sixto San Miguel. El se?or San Miguel es mi padre —se presentó Sixto.