Capítulo 2075
—Se?or Yandel —mó Sixto en voz baja.
Los ojos del anciano se abrieron de par en par casi al instante.
—Mi muchacho Sixto, ?hay algún otro objeto mágico que no entiendas?
Cuando Máximo vio que era Sixto, se incorporó y dejó escapar un bostezo.
—Tiene razón, se?or Yandel. Alguien me ha regdo un oscuro objeto mágico que necesito que me
ayude a autentificar.
Sixto mostró cbaza.
Máximo Yandel era el tasador residente de objetos mágicos del n Artesano que podía identificar el
nivel de mayoría de los objetos mágicos que se le había pedido que averiguara. Con su habilidad
excepcional, incluso Pascual lo veneraba profundamente. Por eso Sixto también se dirigió a él con
cortesía.
Máximo tomó peque?a cbaza y jugó con e. De pronto, una expresión de sorpresa apareció en
su rostro.
Sixto se sorprendió por expresión de Máximo. Preguntó apresurado:
—Se?or Yandel, ?se trata en verdad de un objeto mágico?
—En efecto. Es un objeto mágico de alto grado.
Máximo, muy embargado por emoción, tomó el mazo que tenía a sudo y golpeó un poco
cbaza.
Empezó a murmurar un conjuro, haciendo que aparentemente vieja y simple cbaza brira con
una luminiscencia púrpura.
Los rayos púrpura salieron disparados hacia el cielo e iluminaron toda habitación.
Sixto contempló los prantes rayos de luz con boca abierta.
La luz se desvaneció poco a poco cuando Máximo terminó su conjuro.
En ese momento, vieja cbaza hecha jirones se transformó en una entidad resndeciente que
irradiaba una poderosa aura.
—Se?or Yandel, ?qué objeto mágico es este? tartamudeó Sixto con asombro.
—Es Cbaza Dorada. Contiene energía del cielo y de tierra. He escuchado que solía
pertenecer al reino demoníaco. Es curioso cómo has conseguido quedarte con e.
Máximo estaba perplejo.
—Se?or Yandel, esto lo envió un miembro de Secta de Corazón Maligno —dijo Sixto.
—Ya veo —Máximo inclinó cabeza—. Deben de tener un favor que pedirnos, ya que nos han
obsequiado con un objeto mágico de tan incalcble valor. Ahora que tu padre está refinando sus
objetos mágicos en aimiento, tienes que ser prudente a hora de tomar decisiones y pensar dos
veces antes de hacer promesas.
Máximo sabía que siempre había un precio que pagar por todo. La Secta de Corazón Maligno debía
necesitar algo del n Artesano a cambio de un objeto mágico tan fino. Máximo pensó que era vital
se?alárselo a Sixto, que aún era joven e inexperto.
—No se preocupe, se?or Yandel. Yo sé qué hacer.
Sixto asintió y se marchó con cbaza.
Comenzó a inyectar su energía marcial en cbaza en cuanto salió de habitación. Una terrible
ráfaga de luz surgió de su interior, y un aura sobrecogedora empezó a expandirse por todas partes,
haciendo temr el suelo.
El choque de auras entre de cbaza y de los objetos mágicos que protegían al n Artesano
había provocado los temblores.
Sólo cuando Sixto retiró su energía marcial, horrible aura empezó a disiparse.
—?Qué fuerza tan formidable! ?Estuvo cerca de los objetos mágicos del n Artesano!
Los ojos de Sixto estaban llenos de ardiente pasión mientras miraba con atención cbaza que
sostenía.
Saulo todavía lo esperaba con ansiedad cuando regresó.
—Se?or Sixto, ?qué tal? —Se puso en pie al verlo.
—Se?or Noguera, esta cbaza de Secta de Corazón Maligno es bastante impresionante, pero
entiendo cómo funciona reciprocidad en este mundo. ?Qué quiere su secta de nosotros? —Sixto fue
al grano.
Saulo ya no se andaba con rodeos ante franqueza de Sixto.
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—Se?or Noguera, esperamos que después de regrle este objeto mágico, nos ayude a capturar a
alguien.
—?Quién podría ser?
—Es Jaime Casas. Intentó entrar en el reino secreto de Secta de Corazón Maligno, pero no pudo
eder a su entrada. Lo más probable es que pruebe suerte con su Pergamino Divino. El se?or
Malphas espera que no le preste el Pergamino Divino y lo detenga en nuestro nombre —dijo Saulo.