Capítulo 2074
El hombre de mediana edad llevó a Saulo a un rincón del salón y mó a puerta.
—Un miembro de Secta de Corazón Maligno solicita audiencia con usted, se?or.
—Dios mío, sí que son un grupo molesto. Ni siquiera recuerdo a cuántos de ellos he visto en los
últimos tiempos —Un bramido a rega?adientes sonó desde el interior de s. A pesar de ello, a
Saulo se le permitió entrada—. Déjalo entrar.
El hombre de mediana edad abrió puerta y le recordó a Saulo:
—Entra. Pero segúns normas, sólo tienes media hora para decir lo que piensas.
Saulo hizo una pausa. No tenía ni idea de que el n Artesano se rigiera por tales normas. Sin
embargo, no le molestó que su tiempo se limitara a media hora, ya que era suficiente para transmitir
su mensaje.
Al entrar, Saulo fue recibido por un joven de su misma edad sentado en una si. Sostenía un abanico
mientras una atractiva mujer le masajeaba espalda.
Los ojos del joven se entrecerraron al mirar a Saulo.
—Tienes media hora. Elige lo que quieras. Una vez que termines, se te cobrará según calidad de tu
elión.
Text property ? N?vel(D)ra/ma.Org.
A Saulo lo tomó desprevenido su deración. Las pbras del joven empezaron a cobrar sentido
cuando se fijó en plétora de objetos mágicos que se exhibían por s.
Lo habían confundido con unprador de objetos mágicos, pero ese no era el motivo de su visita.
—Lo siento, pero no estoy aquí por los objetos mágicos. ?Está el se?or San Miguel? —preguntó Saulo
sin rodeos.
El joven abrió los ojos al escuchar har de Pascual y lo miró con recelo.
—?Por qué busca a mi padre? Está en un retiro para refinar sus objetos mágicos y no tiene tiempo
para verlo.
Saulo se apresuró a esbozar una sonrisa cuando se dio cuenta de que estaba hando con el hijo de
Pascual.
—Le pido disculpas por mi falta de decoro, se?or. El Se?or Malphas me envió aquí para regrle al
Se?or San Miguel un objeto mágico.
La expresión del joven se iluminó al instante al sabers intenciones de Saulo. Hizo un gesto con
mano a dama que estaba detrás de él.
—Puedes retirarte —E se retiró de habitación obedientemente, y el joven se puso en pie—. Tome
asiento. Soy Sixto San Miguel. ?Quién es usted?
—Soy Saulo Noguera. —Saulo asintió.
—Ya veo. Se?or Noguera entonces. Venga, tome asiento —Sixto invitó a Saulo a sentarse y le sirvió
en persona una taza de café—. Me pregunto qué objeto mágico habrá traído para mi padre..
—Este... —Saulo vaciló antes de continuar—: Se?or Sixto, el se?or Malphas me ordenó que se lo
entregara en persona al se?or San Miguel, ya que es el único que sabe usarlo.
Sixto frunciós cejas.
—Se?or Noguera, me temo que mi padre no verá a nadie durante algún tiempo mientras refina sus
objetos mágicos en aimiento. Puede marcharse ya que veo que no confía en mí.
Saulo se acó con urgencia:
—No me refería a eso, se?or Sixto. ?ro que confío en usted! Mi única preocupación es que no
sabría cómo activarlo, aunque lo poseyera.
Con eso, Saulo recuperó peque?a cbaza y colocó sobre mesa.
Sixto miró cbaza y empezó a juguetear con e.
Parecía anticuado y sencillo, y no pudo detectar ningún rastro de fluctuaciones del aura en su interior.
—?Está seguro de que es un objeto mágico? —Sixto se mostró escéptico.
—Se?or Sixto, el mismo Se?or Malphas lo dijo. Sin embargo, no tengo ni idea de cómo activarlo —
admitió Saulo con sinceridad.
—Qué raro. No percibo que sea un objeto mágico ni siquiera cuando lo tengo en mano —Sixto
frunció el ce?o—. Discúlpeme un momento, se?or Noguera. Enseguida vuelvo.
Se marchó junto con cbaza y se dirigió a una oscura habitación del patio trasero, donde un
anciano de cabellos níveos roncaba.