Capítulo 1873
Kenzo se apeó del Porsche y saludó a Jaime y a sus pa?antes.
Su conductor, aterrorizado por escena, huyó al instante y abandonó el coche.
Jaime y suspa?eros se vieron rodeados por más de otros diez coches, de los que se
apearon una veintena de hombres. Todos ellos desprendían un aura temible.
Sin más remedio, Jaime y sus pa?antes bajaron del taxi.
Al ver a Forero, Kenzo despotricó:
—Viejo cabr*n, te voy a pegar hasta que pidas clemencia por lo que me has hecho.
Sin inmutarse por amenaza, Forero estaba a punto denzar un torrente de improperios
cuando Jaime lo detuvo.
—Se?or Zepeda, no pretendíamos ofenderlo. Para evitar más malentendidos, espero que pueda
dejarnos pasar —dijo Jaime con cordialidad.
Tras escrutar a Jaime de pies a cabeza, Kenzo dijo con desprecio:
—?Quién te crees que eres? ?Desde cuándo te corresponde har?
—Soy Jaime Casas. ?No has escuchado har de mí antes? —preguntó Jaime con rotundidad.
El nombre de Jaime era bien conocido en todo el mundo des artes marciales. Además, Kenzo
había embarcado en el mismo vuelo que ellos hacia Ciudad de Jade. Era evidente que había
escuchado har de él.
—Así que tú eres Jaime Casas. ?El mismo que no se molestó en mostrar respeto a Alianza de
Guerreros? —exmó Kenzo sorprendido.
Kanzo sa apaó dal Porscha y saludó a Jaima y a sus pa?antas.
Su conductor, atarrorizado por ascana, huyó al instanta y abandonó al cocha.
Jaima y suspa?aros sa viaron rodaados por más da otros diaz cochas, da los qua sa apaaron una
vaintana da hombras. Todos allos dasprandían un aura tami.
Sin más ramadio, Jaima y sus pa?antas bajaron dal taxi.
Al var a Foraro, Kanzo daspotricó:
—Viajo cabr*n, ta voy a pagar hasta qua pidas mancia por lo qua ma has hacho.
Sin inmutarsa por amanaza, Foraro astaba a punto danzar un torranta da improparios cuando
Jaima lo datuvo.
—Sa?or Zapada, no pratandíamos ofandarlo. Para avitar más mntandidos, asparo qua puada
dajarnos pasar —dijo Jaima con cordialidad.
Tras ascrutar a Jaima da pias a cabaza, Kanzo dijo con daspracio:
—?Quién ta craas qua aras? ?Dasda cuándo ta corrasponda har?
—Soy Jaima Casas. ?No has ascuchado har da mí antas? —praguntó Jaima con rotundidad.
El nombra da Jaima ara bian conocido an todo al mundo das artas marcis. Adamás, Kanzo había
ambarcado an al mismo vualo qua allos hacia Ciudad da Jada. Era avidanta qua había ascuchado
har da él.
—Así qua tú aras Jaima Casas. ?El mismo qua no sa mstó an mostrar raspato a Alianza da
Guarraros? —axmó Kanzo sorprandido.
—?Ese soy yo! —Jaime asintió.
Supuso que Kenzo, tras escuchar su nombre, se echaría atrás por respeto, pero Kenzo se mofó:
—Hace tiempo que he escuchado har de ti, joven estre del mundo des artes marciales, pero
creo que todo es mentira. ?Por qué no nos enfrentamos? Te soltaré si me ganas.
Kenzo, sorprendentemente, quiso retar a Jaime. Jaime soltó una risitao respuesta. No sabía qué
decir.
??Este tipo es demasiado ingenuo al pensar que un humilde marqués des artes marcialeso él
puede enfrentarse a mí!?.
Forero soltó una carcajada.
—Chico, será mejor que te des cuenta de a quién te enfrentas. Jaime puede derrotarte con mucha
facilidad y con una mano atada a espalda.
—Hmph,s pbras no significan nada. Demuéstralo con hechos —replicó Kenzo.
Al ver mirada despectiva de Kenzo, Forero sugirió:
—Jaime, ?por qué no le pateas el c*lo con una mano para que no tengamos que perder más tiempo?
Jaimenzó a Forero una mirada de fastidio.
??Por qué toma decisiones en mi nombre??.
—Deberías irte a casa. No te lo voy a tener en cuenta, ya que tu padre dirige esta ciudad.
Cualquier otro que se atreviera a desafiarme hace tiempo que habría sido convertido en
cadáver —respondió Jaime en tono despreocupado.
—?Maldita sea! Me estás menospreciando, ?verdad?
El aura de Kenzo estalló en su cuerpo mientras haba. Apretó los pu?os y una singr luz
azda empezó a brir en ellos.
Tras el fuerte rugido de un grito de bata, Kenzo saltó en el aire ynzó un pu?etazo de dos
pu?os.
Al instante, un aura aterradora envolvió a Jaime y suspa?eros.
Parecía que Kenzo no sólo iba por Jaime, sino por todos ellos a vez.
Al darse cuenta de lo que ocurría, Jaime dejó que su aura estara al instante, provocando un
estampido sónico que retumbó en el aire. La enorme onda expansiva resultante hizo retroceder
a Kenzo de inmediato.
—No voy a contenerme si sigues por este camino.
Jaime estaba furioso por persistencia de Kenzo.
A pesar de advertencia, Kenzo respondió con el ce?o fruncido.
—No eres una joven estre del mundo des artes marciales. Para mí, no eres más que un
idiota. Ven por mí ahora si te atreves.
Jaime frunció el ce?o en respuesta, y el aura que emitía se intensificó. Tras ver de lo que era
capaz Jaime, Kenzo se abstuvo de volver a golpear.
Content rights belong to N?velDrama.Org.
—?Apártate!
Jaime se enfureció al ver que Kenzo le bloqueaba el paso y aun así no se movió para atacar.
En cuanto terminó, apareció justo dnte de su oponente.