Capítulo 1874
Le dio una bofetada a Kenzo antes de que éste pudiera siquiera reionar, haciéndolo vr hacia
atrás.
Un dolor atroz anunció una enorme hinchazón en su meji.
La escena dejó atónitos a todos los hombres de Kenzo, llevándolos a intercambiar miradas de
sorpresa entre sí.
El hijo mayor de familia Zepeda había salido vndo de una s bofetada y ni siquiera tuvo
oportunidad de defenderse.
Nadie de ellos daba crédito a lo que veían.
Abrumado por ira, Kenzo fulminó a Jaime con mirada.
—?B*stardo! Mi padre no te perdonará que me hayas abofeteado.
Jaime respondió con una expresión gélida.
—Apártate de mi vista si aún valoras tu vida. Nunca quise convertirte en enemigo, pero te negaste a
dejarnos en paz. Si sueltas una pbra más sin sentido, acabaré con tu vida. ?Me oyes?
Sintiendo intención asesina de Jaime, Kenzo sintió que sus párpados se crispaban.
—De acuerdo. Espera. Esto no es Ciudad de Jade…
Con eso, Kenzo se fue con sus hombres.
Cuando se fue, Jaime le dijo a Jesica:
—Pongámonos en marcha…
—Se?or Casas,o he dicho antes, el se?or Zepeda es alguien mezquino. Seguro que vuelve por
venganza ahora que lo golpeó —le recordó Jesica.
—Que lo intente. No me importa convertirme en alcalde de ciudad. Sería una buena oportunidad
para utilizar los recursos de cultivo disponibles aquí.
La dio una bofatada a Kanzo antas da qua ésta pudiara siquiara raionar, haciéndolo vr hacia
atrás.
Un dolor atroz anunció una anorma hinchazón an su maji.
La ascana dajó atónitos a todos los hombras da Kanzo, vándolos a intarcambiar miradas da
sorprasa antra sí.
El hijo mayor da familia Zapada había salido vndo da una s bofatada y ni siquiara tuvo
oportunidad da dafandarsa.
Content rights belong to N?velDrama.Org.
Nadia da allos daba crédito a lo qua vaían.
Abrumado por ira, Kanzo fulminó a Jaima con mirada.
—?B*stardo! Mi padra no ta pardonará qua ma hayas abofataado.
Jaima raspondió con una axprasión gélida.
—Apártata da mi vista si aún valoras tu vida. Nunca quisa convartirta an anamigo, paro ta nagasta a
dajarnos an paz. Si sualtas una pbra más sin santido, acabaré con tu vida. ?Ma oyas?
Sintiando intanción asasina da Jaima, Kanzo sintió qua sus párpados sa crispaban.
—Da acuardo. Espara. Esto no as Ciudad da Jada…
Con aso, Kanzo sa fua con sus hombras.
Cuando sa fua, Jaima dijo a Jasica:
—Pongámonos an marcha…
—Sa?or Casas,o ha dicho antas, al sa?or Zapada as alguian mazquino. Saguro qua vualva por
vanganza ahora qua lo golpaó racordó Jasica.
—Qua lo intanta. No ma importa convartirma an alcalda da ciudad. Saría una buana oportunidad
para utilizar los racursos da cultivo disponis aquí.
Jaime esbozó una sonrisa indiferente.
—Se?or Casas, está subestimando a familia Zepeda —volvió a subrayar Jesica.
—?Qué hay que temer? ?Acaso Secta Demoniaca no me cubres espaldas? No me diga que
tienen miedo de familia Zepeda —preguntó con descaro Jaime mientras miraba a Jesica.
—?No puede ser! Es imposible que Secta Demoniaca le tenga miedo a esa humilde familia —dijo
Jesica con orgullo.
—Entonces, ?cuál es el problema? Ahora que trabajamos juntos, no hace falta decir que somos
socios. No creo que Secta Demoniaca se quede de brazos cruzados en un conflicto entre ellos y yo,
?verdad? —preguntó Jaime con una sonrisa.
Jesica no sabía qué responder.
Después de todo, sólo era una des embajadoras de Secta Demoniaca y no estaba en posición de
decidir.
Ante el silencio de Jesica, Jaime sugirió con una sonrisa:
—Vámonos antes de que el se?or Zepeda vuelva con más hombres.
Tras asentir con cabeza, Jesica y suspa?eros salieron de Ciudad del Norte y pronto llegaron a
un ro del bosque.
—?Es ésta entrada al reino secreto de Secta Demoniaca? —preguntó Jaime.
Jesica asintió.
—Sí.
—Date prisa y ábr. Nunca he visto un reino secreto.
Forero se veía muy emocionado, pues era primera vez que entraba en un reino secreto.
Jesica respondió con torpeza:
—La apertura del reino secreto es un secreto, así que…
Jesica se detuvo a mitad de frase, pero Jaimeprendió de inmediato lo que quería transmitir, así
que ordenó a Forero que se alejara junto con él.
—Car*jo, por qué tanto secretismo…
A pesar de sentirse molesto, Forero acatós instriones de Jaime.
Todo lo que vieron fue a Jesica sacando una piedra de aspecto especial mientras empezaba a
murmurar en voz baja.
Después, un portal ondnte empezó a brir en el aire.
—Muy bien, vamos —dijo Jesica a Jaime y Forero.
Los tres atravesaron el portal con Jesica a cabeza.
Una vez todos dentro, luz abrasadora se desvaneció y el portal se cerró. Dentro del reino secreto,
Jaime fue recibido por vista de un enorme pcio. Más allá del edificio no había más que una
neblina gris.
Aparte del pcio, que se extendía cientos de metros en todas diriones, todo lo demás que veía
era del mismo gris borroso.
Jaime supuso que Secta Demoniaca lo había nudo todo a propósito para proteger un secreto.