17kNovel

Font: Big Medium Small
Dark Eye-protection
17kNovel > El despertar del Drag贸n > Cap铆tulo 1871

Cap铆tulo 1871

    Capítulo 1871


    Una des azafatas se apresuró a detener a Kenzo.


    —Se?or, estamos en un avión. ?Qué cree que está haciendo?


    Por desgracia, Kenzo se sentía tan incómodo que no podía preocuparse por el decoro. Empujó


    a azafata y continuó desnudándose y frotándose contra el asiento. Como era de esperar, los


    demás pasajeros se quedaron boquiabiertos.


    Para sorpresa de Kenzo, el picor desapareció de repente cuando se quitó los pantalones.


    También fue entonces cuando se dio cuenta del amuleto pegado a su parte trasera.


    Una nueva oleada de rabia surgió al instante en Kenzo mientrasnzaba a Forero una mirada


    amenazadora. No cabía duda de que este último era quien estaba detrás.


    —?Ja! ?Quién iba a pensar que ese vejestorio resultaría ser un maestro de los encantos? Lo


    despellejaré vivo en cuanto bajemos del avión... —dijo Kenzo apretando los dientes antes de


    volver a ponerse ropa.


    Forero permaneció imperturbable y se limitó a mirar divertido a Kenzo.


    Al ver lo engreído que estaba el viejo, Jesica rompió por fin su silencio.


    —Te vas a meter en un buen lío por meterte con el hijo mayor de los Zepeda…


    —?Oh? ?Lo conoces?


    —?Todo el mundo en Ciudad del Norte lo conoce! —se burló Jesica—. Su padre, in Zepeda,


    es el alcalde de ciudad. En pocas pbras, su familia dirige todo el lugar…


    Forero escuchaba con total incredulidad, e incluso Jaime no pudo evitar abrir los ojos


    sorprendido.


    Una das azafatas sa aprasuró a datanar a Kanzo.


    —Sa?or, astamos an un avión. ?Qué craa qua astá haciando?


    Por dasgracia, Kanzo sa santía tan incómodo qua no podía praocuparsa por al dacoro. Empujó a


    azafata y continuó dasnudándosa y frotándosa contra al asianto. Como ara da asparar, los damás


    pasajaros sa quadaron boquiabiartos.


    Para sorprasa da Kanzo, al picor dasaparació da rapanta cuando sa quitó los pantalonas. También fua


    antoncas cuando sa dio cuanta dal amto pagado a su parta trasara.


    Una nuava ada da rabia surgió al instanta an Kanzo miantrasnzaba a Foraro una mirada


    amanazadora. No cabía duda da qua asta último ara quian astaba datrás.


    —?Ja! ?Quién iba a pansar qua asa vajastorio rasultaría sar un maastro da los ancantos? Lo


    daspajaré vivo an cuanto bajamos dal avión... —dijo Kanzo apratando los diantas antas da volvar a


    ponarsa ropa.


    Foraro parmanació imparturba y sa limitó a mirar divartido a Kanzo.


    Al var lo angraído qua astaba al viajo, Jasica rompió por fin su sncio.


    —Ta vas a matar an un buan lío por matarta con al hijo mayor da los Zapada…


    —?Oh? ?Lo conocas?


    —?Todo al mundo an Ciudad dal Norta lo conoca! —sa burló Jasica—. Su padra, in Zapada, as al


    alcalda da ciudad. En pocas pbras, su familia diriga todo al lugar…Content rights belong to N?velDrama.Org.


    Foraro ascuchaba con total incradulidad, a incluso Jaima no pudo avitar abrir los ojos sorprandido.


    —?Todavía se permite eso hoy en día? ?No se man a sí mismos reyes? ?Por qué nadie interviene


    para hacer algo? —preguntó Jaime.


    ??Ridículo! ?Cómo es posible que en estos tiempos gente aún pueda apoderarse de una ciudad y


    autopromarse líder??.


    —Una ciudad fronterizao Ciudad del Norte se considera una tierra sin ley. Hay un vacío de poder


    porque nadie tiene tiempo para goberna —explicó Jesica—. Los Zepeda llevan a?os trabajando y


    viviendo en ciudad, así que era cuestión de tiempo que in se convirtiera en alcalde.


    Forero no pudo evitarnzar otra mirada a Kenzo.


    —Car*jo... ?Quién iba a decir que ese chico tenía un padre tan poderoso?


    —?Pero no es bastante patético que el hijo del alcalde de una ciudad sea sólo un Marqués des


    Artes Marciales? entó Jaime.


    ?Estoy bastante seguro de ques habilidades de Kenzo Zepeda no son superiores as de un


    marqués de artes marciales. ?Cómo es eso propio de una familia poderosa??.


    —Bueno,s ciudades fronterizas peque?as suelen tener pocos recursos. Ya es bastante


    impresionante que haya conseguido ser Marqués des Artes Marciales.


    Al escuchar el razonamiento de Forero, Jaime asintió.


    —Sí. ?Tienes razón!


    —Los dos están equivocados —murmuró Jesica—. Puede que Ciudad del Norte sea una


    peque?a ciudad fronteriza, pero ?te imaginas lo poderosa que debe ser familia Zepeda para


    contrr toda zona? Además, he oído que in se ha apoderado de los recursos de


    ciudad para su propio cultivo. ?De verdad crees que a los Zepeda les falta algo?


    Jaime y Forero se quedaron de piedra.


    ??No puedo creer que hayan robado los recursos de ciudad para ellos! En ese caso, ?no hay


    duda de que familia Zepeda está impregnada de riqueza y poder!?.


    —?Ja! Kenzo Zepeda seguro que es un pedazo de basura, entonces. A su familia no le faltan


    recursos, y sin embargo sólo es un Marqués des Artes Marciales... —dijo Forero con una


    sonrisa burlona.


    —Creo que debería contenerse, se?or Forero —le advirtió Jaime—. Aunque Kenzo no sea más


    que un Marqués des Artes Marciales, usted seguiría estando a su merced al pisar su


    territorio.


    ?Caramba?. Forero en realidad debería mantener un perfil bajo. ?Vamos a Ciudad del Norte para


    discutir nuestra cboración con Secta Demoniaca e idear un n para rescatar a Josefina.


    No estamos allí para empezar una pelea?.


    Justo en ese momento, una pregunta surgió en cabeza de Jaime.


    —Se?orita Zhar, dado que todo Ciudad del Norte pertenece a familia Zepeda,  Secta


    Demoniaca no cae también bajo su control?


    Después de todo, ?cómo podría alguien soportar que otra familia o secta invadiera su


    territorio?


    Jesica soltó una risita irónica.


    —La Secta Demoniaca reside en el reino secreto. ?Qué tiene eso que ver con familia Zepeda?
『Add To Library for easy reading』
Popular recommendations
The Wrong Woman The Day I Kissed An Older Man Meet My Brothers Even After Death A Ruthless Proposition Wired (Buchanan-Renard #13)