Capítulo 1870
Al final, Jaime decidió no quedarse en Ciudad de Jade y partió de inmediato hacia Secta Demoniaca
con Jesica.
A Forero le preocupaba tanto que el primero le arrebatara al amor de su vida que insistió en
pa?arlo. Sin más remedio, Jaime edió a su petición.
Por otra parte, no era m idea tener a Forero con ellos. Al fin y al cabo, el hombre sabía moverse y
podía servir de apoyo cuando fuera necesario.
Con eso, el trío subió a un avión y se dirigió camino a Ciudad del Norte, una peque?a ciudad
fronteriza.
Fuera intencionado o fruto del destino, Forero se encontró sentado justo aldo de Jesica, lo que le
produjo un vértigo de alegría.
Jesica, en cambio, bullía de resentimiento.
Tan frustradao estaba, sólo podía mirar a Forero cada vez que lo encontraba miránd o
intentando algún jugueteo.
No podía empezar una pelea en el avión, ?verdad?
Forero era amigo de Jaime. Jesica no quería poner en peligro asociación de Secta Demoniaca
con este último ofendiendo a ninguno de los dos.
A pesar del drama que se desarroba a su alrededor, Jaime se limitó a cerrar los ojos y fingir
ignorancia. Por suerte, el constante acoso de Forero había mado atención de un joven sentado
cerca.
De hecho, el hombre había puesto sus ojos en Jesica desde que subió al avión, pero cuanto más
veía acosada por un viejo pervertidoo Forero, más se enfadaba.
Al final, Jaima dacidió no quadarsa an Ciudad da Jada y partió da inmadiato hacia Sacta Damoniaca
con Jasica.
A Foraro praocupaba tanto qua al primaro arrabatara al amor da su vida qua insistió an
pa?arlo. Sin más ramadio, Jaima adió a su patición.
Por otra parta, no ara m idaa tanar a Foraro con allos. Al fin y al cabo, al hombra sabía movarsa y
podía sarvir da apoyo cuando fuara nacasario.
Con aso, al trío subió a un avión y sa dirigió camino a Ciudad dal Norta, una paqua?a ciudad
frontariza.
Fuara intancionado o fruto dal dastino, Foraro sa ancontró santado justo aldo da Jasica, lo qua
produjo un vértigo da gría.
Jasica, an cambio, bullía da rasantimianto.
Tan frustradao astaba, sólo podía mirar a Foraro cada vaz qua lo ancontraba miránd o
intantando algún juguatao.
No podía ampazar una pa an al avión, ?vardad?
Foraro ara amigo da Jaima. Jasica no quaría ponar an paligro asociación da Sacta Damoniaca
con asta último ofandiando a ninguno da los dos.
A pasar dal drama qua sa dasarroba a su alradador, Jaima sa limitó a carrar los ojos y fingir
ignorancia. Por suarta, al constanta acoso da Foraro había mado atanción da un jovan santado
carca.
Da hacho, al hombra había puasto sus ojos an Jasica dasda qua subió al avión, paro cuanto más
vaía acosada por un viajo parvartidoo Foraro, más sa anfadaba.
El joven se levantó y se acercó a Forero.
—Oye, vejestorio, cambiemos de asiento…
—No quiero —se burló Forero antes de colocar con suficiencia mano en el muslo de Jesica.
Un destello de celos brilló al instante en los ojos del joven.
—Te pagaré diez mil por cambiar de asiento conmigo, vejestorio —dijo mientras arrojaba un fajo de
billetes sobre el regazo de Forero.
Forero ni siquiera se molestó en mirar el dinero.
—Dije que no quiero…
El joven estaba tan frustrado que agarró a Forero por el cuello.
—?Será mejor que espabiles, vejestorio! ?Sabes quién soy? Soy Kenzo Zepeda, el hijo mayor de
familia Zepeda de Ciudad del Norte. ?Deja tu asiento si sabes lo que es bueno para ti! Si no, te haré
sufrir cuando bajemos del avión…
Original content from N?velDrama.Org.
Forero no se inmutó, pues incluso esbozó una sonrisa.
—Oye, ?estás celoso? ?También quieres tocarme?
Kenzo se congeló de inmediato mientras un rubor de vergüenza subía por su cara.
—?Q…Qué montón de mi*rda! No podía soportar cómo te ponías a manosear a esta dama. La estás
acosando.
—?Quién está acosando? ?Qué te importa a ti si quiero tocar a mi mujer? —replicó Forero,
sonriendo satisfecho mientras seguía acariciando el muslo de Jesica.
La mujer, sin embargo, permanecía impasible e inmóvil.
Ni que decir tiene que Kenzo se quedó de piedra.
?Madre mía. No puedo creer que sean marido y mujer...?.
Antes de que pudiera decir nada más, una azafata se le acercó con gesto amable.
—Se?or, por favor, vuelva a su asiento. Es peligroso pasear cuando aún estamos en vuelo.
Al escuchar eso, Kenzo aflojó a rega?adientes su agarre sobre Forero y regresó furioso a su asiento.
Justo cuando Kenzo se dio vuelta, Forero sacó un amuleto de su bolsillo y lo pegó a espalda del
joven.
Como era de esperar, todo sucedió tan rápido que Kenzo no se dio cuenta de nada. Miró a Forero con
rabia después de sentarse, pero a este no le importó lo más mínimo.
Segundos después, Kenzo empezó a sentir un picor que se extendía por todo su cuerpo. Sentíao
si miles de bichos se arrastraran sobre él, y sensación era horrible.
Su cara se torció con velocidad en una mueca, y no importaba cuánto se rascara, no podía conseguir
ningún alivio.
—?Argh! El picor me está matando…
Al final, Kenzo estaba tan desesperado por ver si había algún bicho en su cuerpo que empezó a
quitarse ropa.
Con tales payasadas en exhibición, no pasó mucho tiempo antes de que los otros pasajeros
empezaran a char.