Capítulo 1815
—?Quiero mataros! ?Los mataré a todos!
Dicho esto, el hombre se abnzó hacia Jaime, ndiendo el cuchillo de undo a otro.
La expresión de Gilberto se tornó gélida. En un abrir y cerrar de ojos, interceptó el ataque y
mandó al hombre a vr de un solo pu?etazo.
El golpe fue tan fuerte que el agresor escupió una bocanada de sangre. Se desplomó en el
suelo, incapaz de levantarse.
Gilberto se adntó y estaba a punto de rematar al atacante, pero Jaime lo detuvo.
—No lo mates todavía. Vamos a ver quién es.
??Cómo alguien salió así de nie??. Jaime tenía bastante curiosidad por conocer
identidad del emboscador.
Cuando Jaime ypa?ía se acercaron al emboscador para verlo más de cerca, pronto se
dieron cuenta de que era un discípulo de Secta mígera.
El discípulo tenía los ojos muy abiertos y una expresión de profundo horror. A pesar de sus
graves heridas, seguía murmurando lo mismo una y otra vez.
—?Matarlos! ?Matarlos a todos!
—Creo que esta persona está mentalmente trastornada —dijo Evangelina mientras miraba al discípulo
de Secta mígera.
Jaime también se dio cuenta. Este hombre sufría un trastorno mental, lo que explicaba por qué se
comportaba de una manera tan frenética.
—Tengan cuidado todos. Creo que esta nie no es tan simpleo parece.
Tras advertencia de Jaime, el grupo continuó su viaje sin darle importancia a aquel discípulo de
Secta mígera.
Jaime pensaba que Secta mígera no tenía absolutamente nada que ver con él, así que no era
necesario salvar a un miembro de secta.
Además, Joel incluso los había obligado a enfrentarse al demonio tigre, lo que demostraba que
Secta mígera era ramente una secta malvada.
Sin embargo, cuando Jaime y los demás recorrieron cierta distancia por dnte, se dieron cuenta de
que nie que tenían dnte se había transformado en un hermoso tono rosa.
La expresión de Forero cambió de golpe cuando se percató de nie rosa.
—Tengan cuidado todos. Esta nie puede da?ar mente y desencadenar brutalidad en todo
aquel que se encuentre con e —exmó Forero en voz alta.
A toda velocidad, todos contuvieron respiración y se concentraron con fuerza para proteger sus
mentes de ser manipdas por nie.
Jaime se sintió bastante mareado y desorientado en cuanto entró en nie rosa. Sin embargo,
cuando luz dorada parpadeó en mente de Jaime, pronto se puso alerta.
Forero y Gilberto miraban al frente con expresión seria en sus rostros, sin atreverse a distraerse en lo
más mínimo.
Evangelina, en cambio, parecía un tanto rjada. Llevaba en su cuerpo el espíritu de una santa
donce del Pcio Lunar, un espíritu antiguo que contaba con miles de a?os de experiencia.
Por lo tanto, hacía tiempo que su mente se había vuelto inexpugnable.
A medida que Jaime y su grupo se adentraban en nie, Forero y Gilberto sudaban frío por
frente. Aunque se esforzaban por concentrarse, sus ojos se enrojecían poco a poco.
Un aura de rabia brotaba lentamente de sus cuerpos, pero ninguno de los dos lo notaba aún.
Cuando Jaime percibió el cambio de aura que irradiaban Forero y Gilberto, supo que no podrían
aguantar mucho más. Después de todo, nadie sabía cuánto tiempo más necesitarían hasta poder
abandonar zona.
De repente, Jaime recordó su conjuro tranquilizador.
??No es perfecto para mantener nie a raya??.
—Se?or Forero, Gilberto, voy a transferirles un encantamiento. Así podrán resistir los efectos
de esta nie.
Dicho esto, Jaime transfirió el encantamiento calmante a los dos sin dudarlo.
Una sensación de calma y frialdad los invadió tras recitar el conjuro calmante. Pronto, sus ojos
inyectados en sangre volvieron poco a poco a normalidad.
Justo cuando Jaime pensaba que podrían atravesar nie con facilidad, los sonidos de una
bata sonaron dnte y captaron su atención.
La bata sonaba intensa, con gritos de agonía resonando de vez en cuando.
Jaime ypa?ía se miraron y de inmediato se dirigieron hacia dirión de pelea.
Cuando llegaron al lugar, encontraron a más de una docena de personas enzarzadas en una
violenta pelea, y todos ellos eran miembros de Secta mígera.
Cada uno de ellos tenía los ojos inyectados en sangre, y estaban luchando entre sío si
todos fueran enemigos jurados.
Content rights belong to N?velDrama.Org.
En ese momento, el suelo ya estaba lleno de cadáveres.
Daniel, que también se había vuelto loco, seguía ndiendo su arma sin descanso.