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Cap铆tulo 1799

    Capítulo 1799


    Ana tomó a Jaime del brazo y paseó con alegría mientras Andrés y Gilberto los seguían de


    cerca.


    —Jaime, ?has venido por algo más aparte de venir de vacaciones? —preguntó Ana de repente.


    Jaime se quedó por un instante estupefacto antes de negar con cabeza.


    —?Qué otra cosa puedo hacer aquí?


    —?No estás aquí pors ruinas antiguas?


    E lo miró con una sonrisa burlona, aparentemente queriendo leer sus pensamientos.


    Al escuchar eso, él esbozó una sonrisa incómoda y guardó silencio. Sin embargo, Ana


    comprendió su intención con sólo mirar expresión de su rostro.


    —En realidad, también estoy aquí pors ruinas antiguas. Si no, nunca habría venido de


    vacaciones a un lugar tan peque?o —dijo.


    —?También estás aquí pors ruinas antiguas? ?Pero están los dos solos?


    Jaime se quedó un poco sorprendido. Después de todo, Ana no era una luchadora experta,


    mientras que Andrés acababa de convertirse en marqués de artes marciales. ?Cómo iban a


    querer buscar ens ruinas antiguas con unas capacidades tan limitadas? Esto no es diferente


    de buscar muerte.


    La sonrisa en el rostro de Ana se desvaneció de inmediato tras escuchar elentario de


    Jaime. Al momento siguiente, una mirada apenada se extendió por su semnte.


    Jaime no sabía si había dicho algo incorrecto.


    —He escuchado ques ruinas antiguas contienen el Rey des Hierbas, así que estoy intentando


    conseguirlo para salvar a mi padre —se mordió elbio y habló en voz baja.


    Jaime se apresuró a preguntar:


    —?Qué le pasa a tu padre? ?Está enfermo?


    E negó con cabeza.


    —No es eso. Alguien envenenó a mi padre, y se rumorea que sólo el Rey des Hierbas que hay


    dentro des antiguas ruinas puede salvarlo.


    —?Envenenado? —Jaime se sorprendió. El padre de Ana era un duque. Se preguntó quién se


    atrevería a envenenar al duque de un país.


    —Alguien tiene en el punto de mira posición de mi padreo duque, así que querían matarlo para


    apoderarse del título —se apresuró a explicar Ana al percibir confusión de Jaime.


    —?Quién es el temerario? —preguntó él.


    E lo miró con solemnidad.


    —?Quién crees que puede hacerse con el título de duque tras muerte de mi padre?


    La ridad inundó a Jaime tras escuchar sus pbras.


    —?Podría ser el culpable tu hermano mayor o menor?


    Jaime se asombró porque sabía que sólo los hijos del duque podían heredar el título nobiliario. Aun


    así, ?es inhumano que envenenen a su padre hasta muerte para adquirir el cargo de duque!All content is property ? N?velDrama.Org.


    Sin embargo, Jaime no tardó en recordar cómo Rigoberto había envenenado a su padre hasta


    muerte sólo para obtener el puesto de cabeza de familia Duval, por no har del título de duque de


    un país. Ese rango de nobleza era mucho más tentador, después de todo.


    Ante ese pensamiento, Jaime no pudo evitar suspirar para sus adentros. Dicen que todos los


    parentescos son meras fachadas en una familia política. Parece que esa es verdad. Esta gente es


    capaz de despreciar suszos familiares con tal de hacerse con el poder.


    —Por ahora sospecho de mi hermano mayor, pero no tengo ninguna prueba que apoye mi afirmación.


    Después de encontrar al Rey des Hierbas y salvar a mi padre, sabré quién es el culpable de haberlo


    envenenado.


    Los ojos de Ana briron con determinación.


    —?Tan segura estás de poder localizar al Rey des Hierbas?


    Aunque Jaime admiraba el valor de Ana, valentía por sí s no podía equipararse as


    capacidades, ya que no todo el mundo podía sobrevivir as antiguas ruinas.


    —Tengo que intentarlo, aunque vaya a morir.


    Ana parecía haberse decidido.


    Sin más, Jaime y Ana charon mientras caminaban. Antes de que se dieran cuenta, se habían


    alejado del animado mercado y habían llegado a un lugar bastante desdo.


    Una vasta extensión de ncura se extendía ante ellos. Incluso pudieron ver a algunas


    personas jugando y animando alegremente en trineos tirados por perros.


    —Su Alteza, debemos regresar ahora. Esto no es seguro —le dijo Andrés a Ana con caut,


    después de escudri?ar a su alrededor.


    Al ver su expresión sombría, Ana también se puso nerviosa.


    —?Sentiste algo, Andrés?


    Como hombre-oso, Andrés tenía sentidos sobrehumanos y podía percibir con antción


    existencia de seres peligrosos.


    Asintió y protegió a Ana.


    Jaime preguntó con el ce?o fruncido:


    —?Qué ocurre? ?Alguien intenta matarte?
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