Capítulo 1795
—Dago, sé que eres experto en artes marciales. Sin embargo, tus habilidades son inútiles —
exmó Iván mientras sacaba una pist.
Los demás motoristas también ndieron sus armas.
Decenas de pists apuntaban a Dago y a los miembros de La Hermandad Cananea, lo que
hizo que se pusieran nerviosos.
La expresión de Dago se volvió sombría. Si sólo hubiera una pist, podría esquiva con
facilidad. Sin embargo, había más de un arma apuntándoles. Era imposible esquivas todas.
Iván soltó una risita socarrona mientras Dago y los demás palidecían de horror.
—No lo pongamos difícil —dijo—, saben que no son rivales para nosotros. Entreguen al
responsable ypensen los da?os. Así les perdonaré vida.
Ivan apuntó su arma a cabeza de Dago.
La expresión de Dago cambió de golpe. Había prometido a Jaime que éste podría acudir a él en
busca de ayuda, pero si ahora entregaba a Jaime, demostraría falta de lealtad de La
Hermandad Cananea. Todos eran Cananeanos, por lo que su reputación quedaría manchada.
—Iván, no te lo entregaré. Si te atreves, dispara contra nosotros. Te prometo que exhrás tu
último aliento en el momento en que dispares tu arma —deró Dago con maldad y
mandíb apretada.
Iván rio con frialdad.
—Ya que tienes ganas de morir, acabemos con esto hoy mismo.
Y se dispuso a apretar el gatillo.
Sin embargo, Dago fue lo bastante rápidoo para patear el arma de Iván en el momento en que
éste apretó el gatillo. El arma cayó al suelo con estrépito.
Al ver eso, Iván gritó:
—?Fuego!
?Bam! ?Bam! ?Bam!
En un instante, se dispararon docenas de tiros.
Los miembros de La Hermandad Cananea bajaron los hombros, desesperados. Incluso Dago hizo lo
mismo, pues sabía que estaban condenados.
No se molestó en esconderse ni en resistirse, pues había demasiadas armas. Pasara lo que pasara, el
resultado sería el mismo.
Los miembros de La Hermandad Cananea esperaban su inminente perdición cuando un resndor
dorado surgió detrás de ellos.
El resndor dorado envolvió todo el patio. Los miembros vieron entonces ques bs se
congban ante sus ojoso si hubieran sido detenidas por una barrera invisible.
?nc! ?nc!
Las bs cayeron al suelo a escasos centímetros de ellos.
Todos contuvieron respiración mientras todo el patio se sumía en un silencio sepulcral.N?velDrama.Org exclusive content.
Fue lo más cerca que estuvieron de muerte, ya ques bs no los alcanzaron por poco y cayeron
al suelo ante sus propios ojos. Sin embargo, nadie sabía qué había ocurrido exactamente.
Iván y su grupo de motoristas se quedaron boquiabiertos ante el sorprendente espectáculo, con los
ojos casi saliéndoseles des órbitas.
Desconocían porpleto el origen de repentina aparición del resndor dorado y por qués
bs se detuvieron de golpe antes de caer al suelo.
A Dago se le desencajó mandíb y se le dibujó el asombro en el rostro.
Fue el único que percibió un aura espantosa que venía de detrás de él. Esa aura fue
precisamente lo que salvó a todos.
Las bs habían chocado contra un escudo invisible, obligándolos a detenerse antes de caer
al suelo.
Dago se volvió sobre su hombro para mirar a Jaime con miedo. El brillo dorado que envolvía a
Jaime acababa de desvanecerse.
Jaime sonrió a Dago antes de dar un paso adnte.
—Parece que estás aquí por mí, así que hagámoslo.
Iván se recuperó de su sorpresa inicial cuando Jaime dio un paso al frente.
Sin embargo, no tenía ni idea de que todo era obra de Jaime y supuso que una deidad protegía
a Dago y al resto.
—Joven, ya que te has adntado, debes ser castigado por tus actos —deró.
Iván tomó entonces pist de un motorista y apuntó a Jaime. Esta vez, fue lo bastante listo
como para manteners distancias con Jaime.
Era consciente de que muchos Cananeanos dominabans artes marciales, así que supuso
que, manteniendo una distancia prudencial con Jaime, podría hacer que éste hiciera caso de
sus pbras.