Capítulo 1794
—Se?or Torres, ?puedo preguntarle algo? —preguntó Jaime.
—Por supuesto. Conozco todo lo referente a I Oso de Hielo —respondió Dago con
confianza.
Jaime preguntó:
—?Sabe algo des antiguas ruinas de I Oso de Hielo?
—?Las ruinas antiguas? —Sorprendido, Dagonzó una mirada de sorpresa a Jaime—. ?Has
venido aquí pors ruinas antiguas?
—Sí, así es —Jaime asintió.
—Mi joven amigo, te aconsejo que lo reconsideres. No tienes habilidad suficiente para
aventurarte ens ruinas antiguas. A lorgo de los a?os, muchos individuos han buscado
ubicación des antiguas ruinas con intención de entrar en es. A pesar de todos sus
esfuerzos, nadie ha tenido éxito. De hecho, muchos murieron intentando encontras —reveló
Dago.
—?No encontrarons ruinas? ?Por qué? —Jaime se sorprendió.
?La I Oso de Hielo no es muy grande. ?Por qué no encontrarons ruinas??.
—Las ruinas antiguas están ocultas bajo un espeso manto de nieve, por lo que su ubicación es difícil
de encontrar. Muchos expertos de distintos países han intentado localiza, pero ninguno ha tenido
éxito. Algunos incluso pagaron el precio más alto por sus esfuerzos, muriendo o resultando heridos.
Aquí todos somos Cananeanos, así que mi consejo es que disfrutes de tu tiempo aquí y te olvides de
las ruinas. No vale pena arriesgar vida por ello —le aconsejó Dago.
Al escuchar eso, Jaime se interesó más pors ruinas antiguas. Preguntó:
N?velDrama.Org exclusive content.
—Se?or Torres, ?conoce usted Secta Engard?
—?La Secta Engard? —Dago se devanó los sesos antes de negar con cabeza—. No conozco. Ni
siquiera he escuchado har de e.
Dago no sabía nada, así que Jaime dejó de hacer preguntas. Sabía que Secta Engard había
desaparecido hacía mucho tiempoo para que nadie supiera de su existencia.
Tras una breve cha con Dago, Jaime y Gilberto se dispusieron a marcharse. Acababan de
levantarse cuando se escuchó un alboroto fuera. Cortés llegó corriendo poco después.
—Cortés, ?qué está pasando? —preguntó Dago.
—Se?or Torres, los motoristas están aquí. Quieren que lespensemos por haber herido a sus
hombres —Cortés informó.
—A mi*rda. Todavía tengo que ajustar cuentas con ellos después de lo que hicieron en el
aeropuerto. ?Cómo se atreven a aparecer por aquí? Vamos, ?a ver qué quieren! —Dago salió furioso.
Al ver eso, Jaime fue tras ellos. Al salir del edificio, se encontró con un espectáculo aterrador. Había
un grupo de hombres fornidos con los ojos entrecerrados en una mirada amenazadora.
Frente a ellos estaban los hombres de La Hermandad Cananea. Sin embargo, los miembros de La
Hermandad Cananea no eran tan musculososo sus enemigos.
Un hombre cubierto de tatuajes y con pendientes entreabrió losbios para har en un Cananeano
entrecortado.
—Dago, tus hombres dieron una paliza a los míos en el aeropuerto. ?Cómo crees que
deberíamos afrontarlo?
—Ivan, tus hombres iniciaron pelea. ?Cómo te atreves a venir aquí exigiendo respuestas
cuando acabaron heridos? Además, fue un pasajero quien derrotó a tus subordinados, no
nosotros. El pasajero no pudo tolerar el acoso de tus hombres y entró en ión —replicó Dago
con calma.
—?Ahí está! ?Están juntos en esto!
—Justo en ese momento, el hombre con barba que había recibido paliza antes vio a Jaime de
pie detrás de los miembros de La Hermandad Cananea y lo se?aló.
Al ver eso, Ivan se mofó:
—Dago, ?qué más hay que decir? ?El culpable está aquí mismo! Entrégamelo y paga los gastos
médicos. Entonces, dejaré el asunto.
—?Tonterías! ?Has visto alguna vez a La Hermandad Cananea entregar a alguien? Si te niegas a
retroceder, ?vamos a pelear! —anunció Dago.
No tomaba en serio a los motociclistas, ya que podía acabar con ellos con facilidado Gran
Maestro de Artes Marciales.