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Cap铆tulo 1791

    Capítulo 1791


    —Se?orita, parece que es el destino que nos encontremos hoy aquí. ?Intercambiamos números?


    El calvo estaba seguro de que su táctica había funcionado cuando vio que Lilia lo miraba.


    Lo único que quería era que al menos una mujer le respondiera. Así, el calvo puso toda su atención en


    Lilia.


    —Sí, creo que en efecto es el destino, buen se?or —dijo Lilia mientras un destello briba en sus ojos.


    La forma en que le había mado ?buen se?or? hizo que un agradable escalofrío recorriera espina


    dorsal del calvo. Por un momento, se sintióo si hubiera ascendido a los cielos.


    Lilia supo que había llegado el momento oportuno al ver expresión del calvo. De ahí que continuara:


    —?Por qué no haces una ronda de baile para animarnos?


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    —ro, ro.


    El calvo miraba aturdido a Lilia, casi babeando. Estaba tan encaprichado que haría cualquier cosa que


    Lilia le pidiera.


    Así, el calvo empezó a bncear su corpulento cuerpo en el avión.


    El espectáculo hizo que gente se riera divertida. Sin embargo, el calvo los ignoraba y solo tenía ojos


    para Lilia.


    —?Por qué no haces también un striptease? —sugirió Lilia.


    Pronto, el calvo empezó a quitarse ropa. Sólo cuando se quedó en ropa interior, Lilia lo detuvo.


    Mientras el calvo seguía meneandos caderas, todos se agacharon, riendo tanto que empezaron a


    lagrimear.


    —Ponte de rodis y abofetéate —ordenó Lilia.


    Sin dudarlo, el calvo se arrodilló ante Lilia y empezó a abofetearse. Al ejercer mucha fuerza en sus


    bofetadas, pronto se le hinchó cara. En ese momento, los espectadores se dieron cuenta por fin de


    que algo iba mal, y empezaron a mirar al calvo perplejos.


    En ese momento, un hombre inexpresivo con gafas de sol ses quitó, y su fría mirada se posó en


    Lilia.


    Al sentir su mirada, Lilia giró cabeza hacia el hombre de gafas.


    Este se volvió a poners gafas de sol cuando Lilia se giró en su dirión. En ese momento, Lilia se


    sacudió extra?a sensación y continuó molestando al calvo.


    —Jaime, nunca esperé que estas damas fueran tan impresionantes. Me gustaría ver cómo vas a


    domas en el futuro —pronunció Forero con regocijo.


    Jaime fingió no oírlo mientras seguía descansando con los ojos cerrados.


    Tras siete horas de vuelo, el avión aterrizó en I Oso de Hielo.


    Al principio, no había aeropuerto allí, pero a medida que prosperaban los negocioserciales y


    aumentaba el número de turistas, se construyó un aeropuerto.


    Cuando Jaime y los demás bajaron del avión, fueron recibidos por una inmensa vista nevada.


    Un coche de policía esperaba cerca, y en cuanto los pasajeros bajaron del avión, policía se llevó al


    calvo.


    Durante todo el a?o, temperatura de I Oso de Hielo oscba entre los veinte y los treinta


    grados bajo cero, por lo que todos llevaban gruesos abrigos.


    Jaime y los demás iban vestidos con ropas finas, pero para alguien con sus capacidades, el frío no


    suponía ningún problema.


    Justo al salir del aeropuerto, un hombre bajito que haba con acento Cananeano dijo:


    —Se?or, ?necesita un taxi? ?Adónde quiere ir? Puedo llevarlo a cualquier sitio.


    —Por favor, envíenos al hotel —le dijo Jaime.


    —ro. ?Sólo son cuatro?


    El hombre bajito observó que había cuatro personas dnte de él y que cabrían perfectamente en un


    coche. Sin embargo, Jaime negó con cabeza y se?aló a Isabel y a los demás.


    —Es también están con nosotros.


    El hombre bajito frunció un pocos cejas al ver al numeroso grupo.


    —?Qué ocurre? ?Somos demasiados? —preguntó Jaime confundido tras estudiar expresión del


    hombre bajito.


    —No, no, no. Ahora voy por el coche.


    El hombre bajito agitós manos antes de salir corriendo a toda prisa.


    Al cabo de unos minutos, el hombre bajito regresó con otros dos Cananeanos. Había tres coches en


    total, y todos cabían a perfión.


    Sin embargo, justo cuando subían a los coches, se acercaron cinco hombres corpulentos.
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