Capítulo 1790
—Buen viaje, Jaime —dijo Ramón con una sonrisa.
—Se?or Casas, esta vez lo tiene difícil. Estas chicas no van a ser fáciles de tratar —se burló
Francisco, sonriendo de oreja a oreja.
Jaime le dedicó una sonrisa irónica antes de dirigir al grupo para subir al avión.
La atención de todos fue atraída de inmediato cuandos damas, Isabel, Evangelina, Cecilia,
Moly, Magnolia, Lilia y René, subieron al avión con Jaime.
Después de todo,s ocho damas eran encantadoras y hermosas por derecho propio. La
belleza surrealista de Cecilia, en especial, asío el encanto de Magnolia y Lilia, atraíans
miradas de los hombres del avión.
Sin embargo,s damas no se inmutaban antes miradas de los hombres mientras chaban
contentas entre es.
Jaime estaba sentado aldo de Forero, y en cuanto entraron en el avión, Forero empezó a
suspirar.
—?Qué ocurre, se?or Forero? —preguntó Jaime confundido.
—Jaime, no quiero escucharentarios tuyos cuando busque mujeres en el futuro. ?No te
corresponde ridiculizarme cuando tienes tantas damas a tu servicio! Mira lo guapas y
destacadas que son. ?Por qué no encuentro a nadie que seao es? —murmuró Forero
mientras miraba celoso a Jaime.
A Jaime se le escapabans pbras y no sabía cómo responder as quejas de Forero.
Sin embargo, Colín intervino:
—Se?or Forero, le conseguiremos algunas chicas cuando estemos en Sanromán.
La promesa de Colín era exactamente lo que Forero quería escuchar, así que Forero sonrió.
—ro, ro, pero no quiero escuchar nada de Jaime.
—ro, ro —Jaime soltó una risita y sacudió cabeza.
El avión despegó con paso firme hacia el cielo. Pronto se les pasó emoción y se calmaron. Jaime
cerró los ojos y descansó.
Justo en ese momento, voz de una azafata llegó desde el final del avión.
—Se?or, el avión está en estos momentos en el aire. Por favor, vuelva a su asiento y no se mueva.
—?Qué tiene de malo que me mueva? Estoy cansadísimo. Deje de meters narices en mis asuntos.
El pasajero calvo empujó entonces a azafata, que estuvo a punto de caerse por fuerza.
Al instante, muchos pasajeros miraron furiosos al calvo. Pero ninguno se atrevió a decir nada al ver
mirada feroz del calvo.
El calvo se adntó con una rosa que había aparecido de nada.
Una vez que alcanzó as ocho damas,enzó a estudias con ojosscivos.
Al notar su mirada,s ocho damas fruncieron el ce?o y en sus rostros aparecieron miradas simres
de desdén.
—Jaime, alguien está mirando a tus damas —dijo Forero dando un codazo a Jaime, que aún tenía los
ojos cerrados.
Sin embargo, Jaime sólo abrió los ojos para mirar al calvo antes de volver a cerrarlos.
Forero estaba desconcertado por falta de reión de Jaime.
—?No te importa que alguien coqueteé con tus damas?
—No. Además, el calvo va a tener problemas —respondió Jaime con despreocupación.
Al fin y al cabo, Isabel ys demás no eran nada inofensivas. Cualquiera de es podía darle
una paliza al calvo, así que ?por qué iba a preocuparse Jaime por es?
Mientras tanto, el calvo no se inmutaba antes miradas de asco des damas. Era todo
sonrisas cuando dijo:
—Se?oritas, ?podemos conocernos? Cuando lleguemos a I Oso de Hielo, yo me haré
cargo del alojamiento,ida y el entretenimiento. Incluso puedo llevas a los mejores
sitios paraer de zona, asío a los lugares turísticos. No tendrán que gastar nada de
dinero.
El calvo se esforzaba por quedar bien con esperanza de impresionar a Isabel y as demás.
Sin embargo, todas menos una ?Lilia? lo ignoraron. Lilia se limitó a levantarle ceja.
N?velDrama.Org exclusive content.
Cuando el calvo se dio cuenta, se estremeció y le entregó rosa que tenía en mano.