Capítulo 1789
Jaime intuyó que algo iba mal cuando llegó al Pcio Carmesí.
Todass mujeres le vaban mirada, parecían enfadadas. Aquello confundió a Jaime
porque no sabía qué había hecho para enfadas.
Aunque no tenía ni idea de lo que pasaba, su intensa mirada lo hizo entrar en pánico.
En lugar de explicarle algo,s damas continuaron mirándolo con desprecio, lo que le hizo
sentirse aún más ansioso.
Al final, René rompió el silencio.
—Jaime, escuché que te vas a Sanromán.
Jaime asintió.
—Así es.
—?Y tú vas a I Oso de Hielo? —preguntó Isabel.
—Así es —Jaime volvió a asentir.
—?Te vas ma?ana? —llegó pregunta de Cecilia.
—Sí. —Jaime volvió a mover cabeza.
—?Por qué no nos dijiste que te vas a un sitio divertido? ?Por qué no nos llevas contigo? ?Te
olvidaste de nosotras? ?Tienes corazón?
Text ? by N0ve/lDrama.Org.
—Cecilia se mudó hasta aquí por ti, ?pero así tratas? —Lilia le espetó a Jaime, su ira hirviendo.
—No he estado en I Oso de Hielo. Tengo tanta curiosidad…
Evangelina había estado seda durante miles de a?os, así que no tenía ni idea de que I Oso de
Hielo existiera.
—Yo tampoco he estado allí. Quiero ver cómo es ese lugar... —Molynzó una miradastimera a
Jaime.
—Jaime, ?puedes llevarme allí?
—?Llévame allí! ?Llévame allí!
—?Yo también quiero ir!
—?Yo también!
Las damas maron, expresando su deseo de ir a I Oso de Hielo.
Un dolor de cabeza asaltó a Jaime en ese preciso momento.
—Sólo voy allí a explorars ruinas antiguas, no de vacaciones. Es peligroso —explicó Jaime con
resignación.
—?Y qué? Quizá podamos ayudarte con exploración des ruinas antiguas. No es que seamos una
carga para ti. Aquí todo el mundo es capaz —refutó Moly.
—No digo que no sean capaces, pero este viaje es muy peligroso. No será conveniente llevas
conmigo.
Jaime frunció el ce?o, sin saber cómo explicar situación as damas.
—?Por qué iba a ser inconveniente? ?Nos estás menospreciando as damas! ?Eso es sexista! —
pronunció Magnolia.
—Yo…
Jaime se quedó sin ha. Al final, cedió e inclinó cabeza.
—De acuerdo, pá?enme. Sin embargo, tienen que hacerme caso cuando lleguemos, y no anden
por ahí ss. No tengo tiempo para cuidas a todas.
Las damas vitorearon a todo volumen ante aquiescencia de Jaime.
Estaban tan exultantes que erao si hubieran ganado una bata.
Jaime suspiró impotente mientras veía as damas vitorear con alegría. No tenía miedo de
enfrentarse a rivales fuertes, pero cuando se trataba de estas damas, estaba en verdad perdido.
De repente, una voz sombría llegó desde puerta.
—?Te olvidaste de mí?
Cuando Jaime se volvió, vio a Astrid en puerta con lágrimas en los ojos,o si hubiera
sido agraviada.
La aparición de Astrid sólo hizo que a Jaime le doliera aún más cabeza.
Al notars lágrimas que estaban a punto de rodar por meji de Astrid, se apresuró a
pronunciar:
—No, no, tú también vas.
Sólo entonces Astrid esbozó una sonrisa encantada.
Jaime no se atrevió a permanecer mucho tiempo en el Pcio Carmesí, temiendo ques
damas volvieran a ponerlo en un aprieto.
Al día siguiente, en el aeropuerto de Ciudad de Jade, Ramón llevó a un grupo de personas para
despedir a Jaime.
Jaime había neado ir a I Oso de Hielo sólo con Forero y Gilberto, pero, por desgracia,
acabó yendo con más de diez personas.
Para no perder de vista as damas, Jaime le pidió a Colín que lo pa?ara. Aprovechaba
ocasión para que Colín y René se conocieran mejor.